July 16, 2026

537 - El tercer motor que nadie nos enseña a encender

537 -  El tercer motor que nadie nos enseña a encender
537 -  El tercer motor que nadie nos enseña a encender
Ideas para vivir mejor
537 - El tercer motor que nadie nos enseña a encender
Llevas meses intentando cambiar algo y no lo consigues. No te falta disciplina: tienes un motor apagado.

Dentro de ti hay tres impulsos que te empujan: el de la acción, el del disfrute y un tercero que casi nadie nombra. Cuando algo no arranca en tu vida, tu reflejo es apretar más o premiarte más, y ninguna de las dos cosas aguanta. En este episodio te explico, a partir de What's Going Right del psiquiatra Paul Conti, por qué el motor que falta no es la guinda de la vida buena: es el volante. Y por qué encenderlo cuesta veinte minutos, no una reforma completa de tu carácter.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por el simple gusto de hacerlo?


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Ideas para vivir mejor: Desarrollo personal, profesional, espiritualidad, libertad financiera,emprender y liderazgo para personas que quieren convertirse en su mejor versión.

0:00 yo qué sé, madrugar, o queriendo escribir, o queriendo llamar más a tus padres, o queriendo usar menos el teléfono móvil. Y a veces lo consigues y a veces no. Generalmente no lo consigues. Y cuando no lo consigues, empiezas a pensar que te falta disciplina, que eres un desastre, que tú eres así y ya está y no lo puedes cambiar. Y la realidad es que no te falta disciplina. Lo que te falta es un motor Hoy quiero traerte una explicación que viene además de un psiquiatra y esa explicación es que tenemos tres motores y normalmente el motor que es más humano de esos tres lo tenemos apagado. Y mientras ese motor lo tengamos apagado, pues no va a haber ni agenda, ni despertador, ni aplicación, ni hábitos que nos puedan salvar. Bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor. Hoy hablamos de un libro que se llama What's Going Right.

1:00 Es un libro que ha escrito el psiquiatra Paul Conti y en él se pregunta algo que es bastante raro desde el punto de vista de la salud mental. En vez de insistir en qué es lo que te falla, este psiquiatra se pregunta qué es lo que te está funcionando y a partir de ahí, a partir de lo que te está funcionando, pues va construyendo un mapa de la mente que es capaz de cambiar bastante las cosas.¿ Este episodio a quién le va a resonar? Pues especialmente a un tipo de persona, a esa persona que ya lo ha intentado, esa persona que ha probado ir a terapia, que ha probado a meditar, que ha probado a leer libros de autoayuda, que ha probado a cambiar de trabajo, que ha probado también a cambiar sus hábitos y a ir al gimnasio a las 6 de la mañana y ha sentido que nada de eso terminaba de cambiar las cosas.

1:52 Es para esa persona que funciona porque, oye, cumple y llega a lo que se supone que tiene que llegar, pero por dentro tiene la sensación de que está empujando cuesta arriba un coche que debería ir solo. Si todo esto que te estoy contando te suena, te animo a que te quedes en este episodio porque lo que te voy a contar te va a interesar. Vamos a empezar por una comparación que sirve de arranque al libro. La ves aquí. Con el cuerpo tenemos un manual bastante claro. Si quieres estar mejor físicamente... pues ya sabes lo que hay que hacer, ¿no? Te tienes que mover, tienes que dormir, tienes que comer bien y tienes que repetir todo eso durante mucho tiempo. Y eso, pues, te cuesta, te da pereza, a lo mejor no lo haces, pero sabes que eso es lo que tienes que hacer y sabes si lo estás haciendo o si no. El problema es que con la mente no hay nada de eso, no hay un manual, no hay unas pautas que te digan si haces esto tres veces por semana, a los dos meses vas a estar mejor, Y como no hay manual, cuando hay algo que no funciona, no tenemos a qué atribuirlo. Así que lo que solemos hacer es atribuirlo a lo único que tenemos a mano. Y eso somos nosotros mismos. Es que yo soy así, es que no tengo fuerza de voluntad, es que esas cosas a mí no me funcionan, etcétera, etcétera, etcétera.

3:17 Y ahí empieza un problema. Porque ese diagnóstico está mal formulado desde el principio. Por tanto, la tesis del libro, dicha en mis propias palabras, sería que cuando tu vida no arranca no es que tengas un problema, sino que estás descompensado y estás descompensado casi siempre en la misma dirección. Te sobra esfuerzo, te sobra o te falta recompensa y sobre todo te falta sentido. Conti dice que dentro de nosotros hay tres impulsos que nos empujan. el impulso de la afirmación, que es el de la acción, el de la meta, el de la competición, el hacer. Luego tenemos el impulso de placer, que es el impulso por el disfrute, por la comodidad, por el vínculo, por el gusto de estar vivo. Y un tercer impulso, que es el impulso generativo, que este es el que normalmente olvidamos. El impulso de crear, de cuidar, de aprender cosas por el simple gusto de aprenderlas.

4:23 El impulso de aportar algo, el impulso de ser generoso con los demás. Ese motor, ese impulso, generalmente lo estamos olvidando. El impulso generativo no es un lujo. No es un lujo. Normalmente pensamos en ese impulso generativo como algo que nos concedemos cuando todo lo demás ya está resuelto. Es al revés. El impulso generativo es lo que es capaz de organizar a los otros dos impulsos. Piénsalo de esta forma. El impulso de afirmación te da energía, pero no te dice hacia dónde conducir esa energía. El impulso de placer te da disfrute, pero tampoco te dice hacia dónde llevar ese disfrute.

5:07 Por tanto, los dos son motores sin volante. El impulso generativo tendría que ser el volante. Es el que le va a poner dirección y el que le va a poner significado a esa fuerza que tú ya tienes. Y por eso ves gente con una capacidad de trabajo brutal que está profundamente infeliz. Y por eso también ves gente que se lo pasa razonablemente bien y también está infeliz. No es un problema de cantidad, es un problema de dirección. Fíjate en la consecuencia práctica. Si el problema fuera de cantidad, la solución sería esforzarse más. Y todos sabemos cómo acaba eso.

5:51 Acaba en el mes de enero con el gimnasio lleno y en marzo el gimnasio está ya vacío. Pero si el problema es de dirección, entonces la solución no es esforzarse más. La solución es volver a saber en nombre de qué estás apretando, por qué lo estás haciendo. Y eso no cansa más, eso cansa menos. Por tanto, no es que tengas que hacer más de nada, sino que tienes que clarificar en nombre de qué estás haciendo las cosas que haces. Déjame contarte esto en cuatro ideas. La primera de ellas es la que ves en pantalla. Tú no eliges lo que te importa. Antes de tocar los motores, tenemos que mirar el salpicadero. Conti describe la función del yo.

6:40 Las piezas que están operando dentro de ti todo el rato, sepas o no que esas piezas están ahí.¿ Cuáles son? Pues autoconciencia, mecanismos de defensa, conductas, aspiraciones... Déjame detenerme en aquella de la que menos se habla y que más daño hace. La saliencia.¿ Qué es la saliencia? La saliencia es el mecanismo que va a decidir qué cosas resuenan contigo, qué cosas se te quedan pegadas. De todo lo que te pasa en un día, 100 estímulos, 50 conversaciones, 200 mensajes... La saliencia elige cuatro cosas y las sube al escenario principal de tu cabeza. Y tú no eliges esto. Esta es una elección que se hace sin ti. Te pongo un ejemplo.

7:30 Comida familiar, ¿vale? 14 personas. Tu hermana te dice que te ve bien. Tu sobrino te enseña un dibujo. Tu padre te sirve vino y te cuenta una historia que ya te ha contado 40 veces y que en el fondo te encanta. Y en algún momento, entre el segundo y el postre, pues llega un cuñado que te suelta Bueno, pero eso que tú haces tampoco es un trabajo de verdad, ¿no? Fíjate, 14 personas, 3 horas, y cuando esa noche te metes en la cama, lo que está sonando en tu cabeza no es el dibujo de tu sobrino, sino que es la frase de tu cuñado. Y la sigues escuchando el lunes. Eso que haces tú tampoco es un trabajo de verdad, ¿no? Esa frase se queda ahí, contigo, en tu cabeza, y el martes le estás contestando mentalmente... de manera brillantísima, ya totalmente fuera de tiempo.

8:22 Va a estar contestando algo que no le vas a decir nunca. Eso es la saliencia. Y no es un defecto tuyo, es un sistema que funciona con un criterio que no hemos elegido nosotros. Con esas cosas que están sin resolver, con esas cosas que nos duelen, con esas cosas que sentimos como una amenaza. Y Conti apunta que esta saliencia está moldeada por por cosas como el miedo, como el estrés, como la inseguridad, como esos conflictos que no tenemos cerrados, el cansancio, el hambre también en algunos casos. Es decir, que el mismo comentario en un día distinto no te habría hecho nada. Por tanto, no te lo ha hecho el comentario, te lo ha hecho el estado en el que tú estabas cuando ese comentario ha llegado.¿ Y por qué eso importa? Porque la saliencia... lo que hace es comerse el combustible del impulso generativo del que te hablaba antes. Toda la atención que estás gastando rumiando esa frase del cuñado es atención que no tienes disponible para crear, para aprender, para estar presente. Es un motor encendido en punto muerto sin llevarte a ningún sitio quemando gasolina simplemente.¿ Cómo podemos aplicar esto? Mira, la próxima vez que te pilles rumiando algo, no intentes dejar de pensarlo porque eso no funciona nunca. Estoy seguro de que ya lo has probado. Sino que lo que tienes que hacer

9:52 es preguntarte qué estado tenías cuando eso ha llegado.¿ Venías cansado?¿ Venías con miedo?¿ Venías de una semana en la que ya te sentías poco valorado y esa frase ha encajado como una llave en una cerradura que ya estaba puesta? Porque si encajó como una llave, el problema no es la llave. El problema es la cerradura. Y esa cerradura es lo que tú sí puedes tocar. Y hay una segunda aplicación. Mira lo que ocupa tu cabeza un día normal y pregúntate si esas cosas las has elegido tú o no. Porque si tu saliencia está tomada por el miedo o por las comparaciones o por esas conversaciones que no has tenido o por el qué dirán, entonces tu vida interior no la estás dirigiendo tú. La estás dirigiendo a aquellas cosas que te duelen. Y las cosas que te duelen, como te puedes imaginar, pues no son un buen director de tu vida porque solamente van a saber programar una y otra vez la misma película. Y conectado con lo anterior, Conti insiste mucho en dar un giro a la pregunta y es de esas cosas que parecen un juego de palabras hasta que las usas de verdad.

11:03 Lo ves aquí en pantalla. Idea segunda, deja de preguntarte qué te pasa. La pregunta habitual es esta,¿ qué me pasa? Y esta pregunta es tramposa porque lleva ya un veredicto dentro, presupone que hay algo mal, que hay una avería dentro de nosotros, presupone que hay algo estropeado y que la introspección consiste en encontrar eso que hay estropeado, como el que está buscando la pieza rota de un electrodoméstico o algo así. Y con esa pregunta solamente se llega al catálogo de tus defectos. Y ese catálogo ya te lo sabes de memoria y es algo que nunca ha curado a nadie. Por tanto, la pregunta que propone el libro es¿ qué me ha pasado y cómo me adapté para sobrevivir a eso que me ha pasado? Fíjate en el cambio.

11:53 Ya no eres un aparato averiado, sino alguien que ha hecho lo que ha podido con lo que tenía. Tus defensas, esa evitación, esa negación, esa culpa que le echas a los demás, dejan de ser síntomas de que eres un desastre y pasan a ser lo que en realidad son. estrategias que en algún momento te han servido, que en algún momento te han protegido, que a lo mejor incluso en algún momento te han salvado, pero que ahora, 20 años después, pues se disparan solas en unos contextos donde ya no hacen falta y donde solamente están estorbándote, estorbando tu progreso y estorbando tu vida. Mira, un tío que conozco, vamos a llamarlo Andrés, es incapaz de enseñar nada que haya hecho hasta que esté perfecto. Da igual que sean fotos, informes, una reforma en su casa, lo que sea, lo esconde.

12:47 Y como nada llega nunca a estar perfecto, lo que le pasa es que no enseña nunca nada. Ha dejado morir tres o cuatro proyectos en el cajón. Y dice, es que soy muy perfeccionista. Pero es que no es que sea perfeccionista, es que le pasa algo y no sabe lo que le pasa. Hasta que un día, hablando de otra cosa, pues él se acordó de su entrenador de baloncesto. Tenía 12 años en ese momento y este entrenador tenía la costumbre de parar el entrenamiento para comentar el fallo de uno delante de todos los demás. Y esta persona que te comento, a la que hemos llamado Andrés, que era bastante bueno, pues aprendió a no intentar nada que no tuviera garantizado. Aprendió que lo que no está terminado del todo es material de posible humillación pública. Fíjate en lo que hizo esa adaptación. Esa adaptación le funcionó.

13:44 A los 12 años jugando al baloncesto le funcionó. Dejaron de pararle el entrenamiento. El problema es que esa estrategia se le quedó. Y a los 43 sigue operando en un despacho donde nadie va a pitar nada y sigue aplicando la misma norma y le está perjudicando. Esto es lo que Conti llama la autoindagación. Que no es rumiar. Ojo con esto porque se confunden. Rumiar es dar vueltas alrededor de la culpa Y indagar es ir tirando del hilo hasta que llegas al origen. Rumear te deja en el mismo sitio, más cansado también. Indagar es lo que realmente te mueve. Y hay una segunda pregunta que Conti apunta en el libro.

14:27 No es qué me falla, sino en qué me está yendo bien. Qué he sido capaz de sostener, qué he sido capaz de cuidar, qué he hecho bien durante años sin darme cuenta y prácticamente sin apuntármelo. Y ahí casi siempre están las cosas de verdad. La lealtad, la paciencia, la capacidad de aguante, lo que sea, que das por hecho porque siempre ha estado ahí. Es una pregunta que nadie se hace.¿ Qué me está yendo realmente bien? Entonces,¿ cómo puedes aplicar esto? Pues cogiendo una conducta tuya que te fastidie, una, no hace falta que cojas más, una, y en vez de juzgarla, hazle tres preguntas. de qué me está protegiendo, cuándo empecé a hacerlo y si eso sigue siendo de verdad hoy la amenaza contra la que me protegía. La mayoría de las veces la respuesta a esa tercera pregunta es no. Y ese no ya afloja tu percepción. Y si quieres un juego de preguntas para llevar encima, Conti nos da unas cuantas que caben en las notas del móvil. Las tienes aquí.¿ Qué me ha ilusionado últimamente?¿ Qué me vacía?¿ Qué estoy evitando?¿ Qué me pone en modo cínico?¿ Qué sueño llevo aplazando y desde cuándo?

15:45 Esta última, por cierto, es bastante importante.¿ Qué sueño llevas aplazando? Casi nadie renuncia a un sueño de golpe. Se va renunciando poco a poco y se va diciendo que ya lo harás el año que viene o que ya lo harás cuando los niños sean mayores o que ya lo harás cuando pase este pico de trabajo y un día haces la cuenta y llevas 11 años prorrogando la misma decisión. Y eso ya no es una prórroga, ¿verdad? Esa ya es una decisión que has tomado sin darte cuenta y que nunca has dicho en voz alta. Contesta estas preguntas por escrito, mejor que mentalmente. Contéstalas por escrito, en las notas del móvil, en un Excel, en un documento, lo que quieras. Ya verás cómo te hacen pensar. Pero déjame volver a los impulsos, porque aquí está el corazón de todo.

16:35 El impulso de afirmación, te lo contaba antes, es el motor del hacer, el empuje, la competición, resolver, conseguir. Es lo que te levanta y lo que te pone en marcha. Y culturalmente este es el motor que tenemos endiosado, ¿verdad? La productividad, el no parar. Cuando este motor está seco, la vida se para. Te cuesta empezar cualquier cosa, pospones, te sientes un pasajero en tu propia vida. Cuando este motor va desbocado, que es lo que le pasa a mucha gente, cuando ese motor no tiene nada que lo module,¿ qué es lo que sucede? Pues casi algo peor. Te conviertes en alguien que no puede parar. Te conviertes en alguien que necesita demostrar algo constantemente y que nunca termina de demostrarlo del todo. Un ejemplo, pues imagínate esa comercial que cierra el mejor año de su carrera. El mejor.

17:28 Récord absoluto de facturación, bonus... Felicitación delante de todo el mundo en la convención anual. Y esa persona, que por cierto le puedo poner nombre, me dijo un día que lo que más le preocupaba era cómo podía repetir esto. Al día siguiente de la felicitación en la convención. O sea, no se permitió ni un solo día de alegría. Ni uno, ni uno. Ese impulso de afirmación no solamente no genera satisfacción, sino que lo que va a generar es estar siempre pendiente de cuál es el siguiente listón que tienes que superar.

18:10 Luego tenemos el segundo motor, lo ves aquí en pantalla, que es el del placer. El impulso del placer, de disfrutar, de estar cómodos, de la gratificación. Normalmente, este segundo motor lo vemos y lo tratamos como si fuera algo frívolo que hay que controlar. Y no es tan así. El placer también puede incluir unas buenas risas con tus amigos, la comida del domingo, afecto físico, la sensación de seguridad de tener gente a tu alrededor que te quiere y que te aprecia. Esto no es frivolidad. Esto es la prueba de que estás vivo y por tanto el segundo motor también es necesario. Por supuesto también tiene su trampa.¿ Cuándo caemos en la trampa del motor del placer? Pues cuando hay demasiado placer y no hay ningún timón. Cuando el placer se convierte en en anestesia, cuando la vida se te va en tratar de aliviar el malestar de hoy a costa del bienestar de mañana. Y entonces te desconectas y dejas de disfrutar de nada y te da igual el futuro y con eso se cae también tu motivación.

19:16 Hay un ejemplo de esto muy poco épico y muy real que es el del domingo. Ese domingo que te levantas tarde, encadenas capítulos de serie, pides comida a domicilio y llegas a la noche... sin haber descansado, que eso es lo raro, ¿no? Que en un día así no llegas a descansar.¿ Por qué? Porque has estado anestesiado, que no es lo mismo. Y el lunes empiezas más cansado de lo que estabas el viernes. Pregúntate qué estás calmando ese domingo. No estás disfrutando, estás tapando algo. Y el desequilibrio por defecto es más silencioso. Por eso también es más peligroso. Es el de alguien que hace años que no queda con nadie entre semana porque no compensa el madrugón.

19:57 que fue reduciendo, reduciendo y reduciendo con argumentos más o menos razonables, porque bueno, el cansancio, los niños, la hipoteca, el tráfico, y un día descubre que hace 15 meses que no se ríe. No está deprimido. Él no se percibe como una persona deprimida, simplemente ya no le apetece nada especialmente. Y cuando nada te apetece, tampoco te apetece cambiar nada. En impulso de placer, no solamente te da alegría, también te da ganas de que haya un mañana. Y eso, si no lo tienes, es imposible que puedas estar motivado. Ojo con este motor, porque muchas veces nos anestesia más que nos descansa. Y llegamos al motor generativo, al tercero, el impulso generativo. Crear, cuidar, aprender porque quieres aprender, no porque te lo manden. Ayudar a alguien por gustos. hacer algo bonito por el simple hecho de hacerlo, curiosidad, compasión, generosidad.

21:00 Ese motor tiene algo que los otros dos no tienen, que es lo que más me interesa de todo el libro. Los otros dos motores consumen. Este restaura. Piensa, por ejemplo, en la última vez que le has echado una mano a alguien, un vecino que se muda y le ayudas a subir las cajas, yo que sé, un compañero que se ha atascado con algo que tú dominas y te sientas una horita con él sin que te lo pida, y sin que nadie te esté mirando seguro que cuando haces eso al terminar pues estarás cansado físicamente pero no te sientes vacío por dentro te sientes lleno has gastado tiempo has gastado energía pero sales con más energía de la que has entrado esto no lo puede hacer el impulso de afirmación jamás cuando tú sigues el impulso de afirmación sales cansado y con una lista de tareas más corta con el generativo sales cansado pero más entero. Cuando algo no arranca en tu vida, nuestro reflejo automático es tirar de afirmación. Tengo que ser más disciplinado. O de placer.

22:07 Tengo que premiarme más. De los dos motores anteriores. Tiramos de los dos motores anteriores. Y el problema es que ninguno de los dos motores anteriores nos va a ayudar. La disciplina por sí sola se agota. Es una batería que se cansa y se agota. El premio Solamente se pervierte porque cada vez necesitas más. Por tanto, los dos motores solos, por sí mismos, no te van a ayudar. Lo que falta casi siempre es el sentido. La respuesta a la pregunta de¿ en nombre de qué estoy haciendo esto?¿ Por qué estoy haciendo esto?¿ Cómo lo aplicamos? Coge ese propósito tuyo que llevas dos, tres años sin cumplir, el que sea, Y pregúntate por qué querías esto. La respuesta de verdad, no la del escaparate. Quiero escribir. Es un objetivo.

23:02 Quiero escribir porque quiero contarle a alguien algo que nadie le ha contado. Es un motor. Quiero aprender inglés. Es un objetivo. Quiero aprender inglés porque quiero poder hablar con mi nuera sin que mi hijo tenga que traducirnos. Eso es un motor. Lo primero lo sostienes con fuerza de voluntad que se te va a terminar. Lo segundo lo vas a sostener Solo, sin ninguna ayuda. Y vamos con la idea cuatro. Cuidarte no te hace peor persona. Esta idea tiene dos mitades y las dos mitades hacen falta. La primera mitad, el mito de que cuidarse es algo egoísta. Hay un perfil de persona que se pasa la vida atendiendo a todo el mundo menos a sí misma. Y además está convencida de que eso le hace mejor persona.

23:50 Y tiene apuntado el cumpleaños de los 17 miembros de su familia. es la que lleva además a su madre al médico, la que se queda a cerrar el trabajo, la oficina todos los días, la que va a comprar el regalo conjunto, la que persigue a los demás para que pongan su parte, la que cambia sus planes cuando alguien lo necesita y luego llega a su cumpleaños y no organiza nada porque para qué, si no hace falta y también es la persona que lleva tres años sin retomar eso que le gusta, yo que sé, la cerámica, el coro, escribir, lo que sea, porque es que ahora no toca. Y no lo dice con pena, lo dice con orgullo. Y ese es el problema, que ha convertido su propio abandono en una virtud. Conti hace de esto uno de los mensajes principales del libro.

24:37 El autoabandono no te está haciendo más generoso, te está haciendo menos capaz de cuidar a los demás. Porque llega un momento en el que ya no estás dando por amor, estás dando por inercia. Y la gente eso lo nota. Estás presente, pero no estás. Cuidas, sí, pero... con un fondo de resentimiento que ni tú mismo eres capaz de reconocer. Entonces, de aquí, Conti saca cuatro cualidades que son las que sostienen el equilibrio. Quiero que te las lleves porque son muy importantes. Las ves aquí en pantalla. Empoderamiento. Saber lo suficiente sobre ti mismo como para reconocer qué cosas te sostienen y qué cosas te destruyen. Y como las sabes, entonces eres capaz de decidir En consecuencia, esto es información sobre ti mismo. Humildad, que no es rebajarte, es ser capaz de mirar tus límites y tus errores y no venirte abajo porque te den vergüenza. Saber decir me equivoqué y seguir andando. El que se derrumba no es que sea humilde, es que es frágil. El humilde no tiene que ver con el frágil. Luego, lo que llama él agencia, es decir, la convicción de que lo que haces importa.

25:52 de que hay un margen donde tus decisiones están moviendo algo. Si no tenemos esta agencia, solamente nos queda la queja, el quejarnos. Y esto es muy cómodo, pero ya sabes que no cambia absolutamente nada. Y luego, la cuarta cualidad es la gratitud. Tampoco hace falta ir sonriendo todo el tiempo a todo el mundo, ni ser positivo porque sí, sino la capacidad de reconocer que con todo lo que está mal, con todo lo que falla, sigues estando ahí Y sigues teniendo gente a tu alrededor. Y que desde ahí se puede construir y se puede dar. Cuando estas cuatro cualidades están vivas en ti, el impulso generativo nace solo.

26:33 Es prácticamente automático. Pero tienen que estar estas cuatro cualidades en ti. Y la segunda mitad de esta parte de autocuidado, el cuerpo. Lo dice, el cuerpo también bota. Hay una parte de todo esto que no se va a arreglar pensando. La ansiedad y el estrés, por ejemplo, no viven solamente en tu cabeza. Viven en tu sistema nervioso y ese sistema nervioso está en un cuerpo. La ansiedad, cuando la mantenemos en el tiempo, provoca inflamación, mal sueño, dolor, malas digestiones, agotamiento. Y ahí viene el bucle. Dormir mal te pone más ansioso y estar más ansioso te hace dormir peor. Y así hasta que un día no entiendes por qué estás llorando sin tener ningún motivo. Por eso, esto de pensar en positivo... es demasiado genérico. Y además, a veces nos hace sentir peor por no ser capaces de pensar en positivo. Claro, esto es muy aburrido, pero lo que baja el nivel base de tensión es dormir, es moverte, es comer de manera que tu cuerpo no vaya a trompicones, es salir a la calle, es sentarse a respirar despacio dos minutos.

27:47 Todo esto es mucho más importante desde el punto de vista del libro que el hecho de pensar en positivo. Porque empezar a hacer estas cosas ya te va a empezar a hacer que pienses en positivo. No es una cosa antes que la otra. Es primero esto para poder pensar en positivo. Y ahora conecta esto con lo anterior. Porque no son dos temas. Un sistema nervioso agotado tiene la saliencia de la que te hablaba antes completamente rota. Cuando no duermes, todo te va a parecer una amenaza. Cuando no duermes, el comentario del cuñado te va a importar el triple. Y con esa saliencia rota, no hay impulso generativo posible, porque no te va a quedar atención libre ni para crear, ni para cuidar a nadie, ni para hacer nada de lo que supone el impulso generativo.

28:38 Por tanto, dormir bien, comer bien, moverte, no es un tema de bienestar, es un tema de poder acceder a tu mejor versión o no poder acceder a tu mejor versión. Por tanto... Una cosa para esta semana, para estos días. Te pido tres actos generativos de 20 minutos. Uno vamos a poner el martes, otro el jueves y otro el fin de semana. Tienen que cumplir dos condiciones cada uno de estos actos generativos. Primero, no pueden ser útiles, no valen si te sirven para el trabajo, no valen si te suman en algo, no valen si los puedes poner en el currículum, si los vas a poder capitalizar. En cuanto son útiles, dejan de ser generativos Y se convierten en afirmaciones.

29:24 Y segunda cosa que te pido, segunda condición, que no lo publiques. Que no hagas una foto, que no hagas un story, que no se lo cuentes a nadie. Si lo publicas, ya no lo has hecho por hacerlo, lo has hecho para que te vean. Y eso es otro motor distinto.¿ Qué cosas valen? Pues escribir una página que nadie va a leer, aprenderte los nombres de los árboles de tu calle, cocinar algo, llamar a esa persona a la que no llamas nunca... arreglarle algo a un vecino, tocar un instrumento que has dejado de tocar, sentarte 20 minutos a mirar cómo se pone el sol, en fin. Y después apuntas una línea, una línea de texto.¿ Cómo has salido de esa experiencia?¿ Con más energía o con menos?

30:06 Te adelanto lo que va a pasar porque es lo que pasa casi siempre. Vas a salir con más energía. Y esa es la prueba en tu propio cuerpo y con tus propios datos de que ese motor generativo existe y de que lleva muchísimos años apagado en ti. Y si en algún momento de la semana te sorprendes pensando que esto es una pérdida de tiempo y que tienes mil cosas que hacer, pues quédate con esa frase. Porque esa frase es exactamente el motor de afirmación defendiendo su territorio. Y llevas 20, 30 o 40 años haciéndole caso. Mira dónde te ha traído y luego tomas tú la decisión libremente. Recapitulo y te dejo el libro en una sola idea. No estamos rotos, estamos descompensados. Y lo estamos casi siempre en la misma dirección.

30:51 Mucho esfuerzo, mucha exigencia, mucha gestión del miedo y muy poco de eso que no sirve para nada y que resulta ser lo único que nos llena. Durante muchos años nos han vendido que la solución era apretar más, producir más. Y apretar más no es solamente insuficiente, sino que empeora el problema porque está quemando el combustible que necesitas para lo otro. Por tanto, el impulso generativo... ni siquiera tenemos que construirlo, es algo que tenemos, que está ahí, está ahí debajo de nuestra capa de cansancio, esperándonos, y basta con que le demos 20 minutos tres veces a la semana para que ese impulso generativo empiece a hacerse notar en nuestra vida. Ese es el mensaje del libro What's Going Right, el libro de Paul Conti que te estoy contando hoy, que la salud mental no es un problema de gestionar bien tus miedos, sino que es un tema de que recuperemos el equilibrio y que Dejemos que lo más humano que tenemos dentro, ese impulso generativo, sea lo que lleve el volante de nuestra vida. Deja de preguntarte qué te pasa, pregúntate qué te está yendo bien y aliméntalo una y otra vez. Bueno, si te ha servido este episodio y quieres seguir por aquí, te dejo dos caminos. El primero, que le eches un vistazo a mis libros en Amazon.

32:08 Te dejo el enlace en la descripción del episodio, ahí más abajo. Y el segundo, pues que te suscribas a mi comunidad en Patreon. Ahí tienes contenido extra, ejercicios para aplicar todas estas ideas a tu propia vida. Créeme que este episodio pide ejercicios porque escucharlo, pues a lo mejor no te va a servir de nada si no lo pruebas. Y también, por supuesto, en esa comunidad de Patreon tendrás acceso al oráculo, nuestro mentor virtual disponible 24 horas al día, 7 días a la semana para acompañarte en este episodio. y en otros procesos de desarrollo personal y profesional que tengas ahora mismo encima de la mesa. Como siempre, te dejo el enlace a la comunidad en la descripción de este episodio.

32:50 Nos escuchamos el próximo día. Cuídate y haz algo inútil esta semana por una vez en la vida. Te mando un fuerte abrazo. Nos vemos en el próximo episodio. Hasta entonces, adiós.