June 12, 2026

523 — El rastro del asombro: cómo recuperar la capacidad de maravillarte

523 — El rastro del asombro: cómo recuperar la capacidad de maravillarte
523 — El rastro del asombro: cómo recuperar la capacidad de maravillarte
Ideas para vivir mejor
523 — El rastro del asombro: cómo recuperar la capacidad de maravillarte

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Ideas para vivir mejor: Desarrollo personal, profesional, espiritualidad, libertad financiera,emprender y liderazgo para personas que quieren convertirse en su mejor versión.

0:00 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para vivir mejor, el podcast donde extraigo libro a libro las ideas que de verdad pueden cambiarte el día, pueden cambiarte la semana o con un poco de suerte la vida. Yo soy Eugenio Payá y hoy estamos en el episodio 523. Déjame pedirte una cosa para empezar. Haz memoria y busca la última vez que algo te dejó un poco con la boca abierta, un poco sorprendido. Esa vez que te paraste en seco porque hubo algo que te superó. Un cielo muy bonito cuando volvías de trabajar o una canción que te puso la piel de gallina o un niño que soltó una frase súper lúcida y te quedaste mirándolo. Ese momento en el que por un segundo se te olvidó el reloj, se te olvidó la lista de tareas que todos tenemos encima y te olvidaste hasta de ti mismo, de ti mismo.

1:01 Eso se llama asombro. Y el episodio de hoy va de eso, de por qué hemos perdido esa capacidad de asombrarnos y por qué eso es importante y cómo podemos recuperarlo. Si te cuesta recordar esa última vez que te asombraste, es normal. Vivimos en un mundo que trata el asombro como un lujo para gente desocupada. Suena a cosa de niños, suena a cosa de vagos, Lo hemos ido enterrando bajo esa productividad, bajo ese no tener tiempo para asombrarnos y nos hemos convencido de que maravillarnos de las cosas es algo que no sirve para nada. El libro de hoy se llama El rastro del asombro, es de Jeffrey Davis y viene precisamente a desmontar esa idea. Y nos dice que el asombro no es un golpe de suerte que nos cae del cielo de vez en cuando, sino una capacidad...

1:59 que podemos entrenar, que podemos ejercitar como un músculo. Podemos rastrear ese asombro, podemos seguirlo a través de sus cuatro facetas con prácticas muy concretas. Y esas prácticas, efectivamente, te las voy a explicar hoy. Así que ponte cómodo, ponte cómoda y vamos a por ello. Lo primero,¿ qué es el asombro? El asombro... no es estar alegre, no es estar contento, es lo que sientes cuando estás ante algo que es más grande que tú y que no termina de caberte en la cabeza. Esas dos cosas a la vez, esa grandeza y ese puntito de no puedo abarcar esto, es lo que nos asombra. Por eso nos asombra el mar y no nos asombra una piscina, por ejemplo. Por eso nos asombra el cielo lleno de estrellas cuando estamos fuera de una ciudad y no la lámpara del salón.

2:59 Necesita ser algo que te desborda un poquito. Y los psicólogos que estudian esta emoción observan que cuando nos asombramos nos hacemos pequeños, pequeños en el buen sentido. Nuestro yo, nuestros problemas, nuestras prisas, nuestro ruido mental se encogen y dejan de ocupar toda la pantalla. Aparece el yo pequeño. Por eso, después de un rato mirando el mar, nos volvemos más livianos. No porque se hayan resuelto nuestros problemas, sino porque, por un momento, nuestros problemas han dejado de parecer el centro del universo. El asombro es bueno porque nos saca de nuestra propia cabeza y salir de nuestra propia cabeza en un mundo que nos mantiene encerrados en ella, es muy bueno, es algo casi medicinal. Otra cosa que hace el asombro por nosotros es que dilata el tiempo.

4:00 Un atardecer, cuando lo miramos con los ojos del asombro, dura más. Dura más que cuando nos ponemos con el móvil, por ejemplo, a hacer scroll. Es verdad que asombrarnos no nos da más minutos en la realidad, pero sí que hace que los minutos tengan un peso distinto. Y claro, cuando tú tienes una vida en la que los momentos pesan más, pues obviamente tienes una vida más llena que una persona que está perdiendo el tiempo todo el rato. Entonces, si el asombro es algo tan bueno,¿ por qué lo estamos perdiendo? Pues hay dos motivos, según el libro. El primero es la utilidad. Hemos aprendido a valorar las cosas por lo que nos dan. Este rato me da dinero, este rato me da productividad, este rato me da un logro que puedo enseñar y el asombro por definición no nos da nada de eso. Mirar la luna es una actividad que no es rentable, que no la podemos poner en el currículum y como no podemos hacer eso, la tachamos, la metemos en la casilla de tiempo perdido. Fíjate qué trampa.

5:11 Hemos construido una vida en la que lo único gratis y lo único que de verdad nos llena lo estamos tratando como si fuera un derroche. El segundo motivo es la costumbre. El asombro necesita que lo miremos como si fuera la primera vez y cuando somos adultos pues lo miramos casi todo como si lo hubiéramos visto ya mil veces. Da igual lo que sea, tu calle, a tu pareja, tu trabajo, tu ciudad, da igual. Lo has visto ya tantas veces antes que ya no lo ves. Y pasas por delante de cosas que son extraordinarias en piloto automático.

5:54 Fíjate en un niño. Un niño se asoma a un charco y está alucinando porque a lo mejor es el primer charco que ve. En cambio tú... te has bañado en mil charcos metafóricos y ya no eres capaz de levantar la vista. Fíjate en lo que hablábamos en el último episodio, no en el último, pero en uno de los últimos, cuando hablábamos del zen de Alan Watts, cuando hablábamos de estar en el presente, cuando hablábamos de la sabiduría del no hacer, el asombro es la puerta de entrada más fácil al presente que tenemos. El asombro es una puerta de entrada al momento presente. Por tanto, no necesitas meditar 20 años. Necesitas levantar la cabeza, simplemente. Y también esto enlaza con el libro de la trampa de la ambición, que también hemos visto recientemente. La cultura del ajetreo, la cultura que trata el descanso como pereza. Pues esa misma cultura es la que trata el asombro como vaguería. Entonces, recuperar el asombro es... en el fondo, un pequeño acto de rebeldía contra esa cultura. Pero tenemos que ir a por él, tenemos que ir a por el asombro, el asombro no nos va a encontrar. Por tanto, tenemos que hacer cosas a diario para recuperar ese asombro. Y esas cosas son cuatro, el libro nos las da, apertura, curiosidad,

7:26 esperanza y admiración, son como los cuatro músculos del asombro. Vamos a verlos uno por uno. Apertura. Probablemente es la base de todas las demás cosas.¿ Qué es estar abierto? Estar abierto es la disposición a que el mundo te sorprenda. En lugar de estar exigiendo que el mundo confirme lo que ya esperábamos, lo que hacemos es entrar en una situación, en una conversación o en un tema sin tener la respuesta de antemano. Y esto suena muy sencillo, pero estamos haciendo justo lo contrario casi todo el tiempo. Llegamos a las cosas con el juicio ya formado y pensamos, esto ya sé cómo es, esta persona ya sé cómo piensa, esto es lo mío o esto no es lo mío.

8:18 Y en cuanto cierras ese juicio, cierras la puerta al asombro, porque ya no puede entrar nada nuevo.¿ Pero por qué nos cerramos? Nos cerramos por miedo. No queremos parecer ignorantes, así que fingimos que ya sabíamos eso. No queremos sentir la incomodidad de que no controlamos la situación, así que directamente rechazamos lo que no encaja en nuestro mapa. Para abrirnos tenemos que ser valientes y quedarnos, aunque sea por un rato, en el no lo sé. Atrevernos a entrar en el espacio de la ignorancia y atrevernos a caminar a través de él en lugar de salir corriendo. Esto enlaza muy bien con la idea que veíamos en El camino del despertar, de Mario Alonso Puch. Seguramente lo recuerdas, esto del mapa y el territorio. Lo bueno normalmente está fuera del mapa, en lo que aún no conoces. Entonces la apertura, abrirse, es sencillamente el valor que te da el salir del mapa. Bájatelo a tu día a día.

9:32 Piensa en esa reunión de trabajo en la que hay una persona que propone una idea y antes de que termine la frase hay alguien que dice, ya, pero no va a funcionar. Eso es estar cerrado. Estar abierto no es decir que sí a todo, pero al menos es aguantarte los problemas, los peros, tres segundos. Y luego, en vez de decir que no va a funcionar, preguntar, oye, cuéntame más.¿ Tú cómo lo ves? Ese pequeño gesto de retrasar el juicio ya es apertura. O piénsalo, si quieres, en términos domésticos. Tu pareja te cuenta algo y tú ya estás formulando la respuesta mientras hablas, en lugar de estar escuchando. Estás cerrado, estás recibiendo lo que esperabas oír en lugar de escuchar lo que de verdad te están diciendo.

10:29 La apertura es lo que hace posible... todo lo nuevo que entra en tu vida, casi todo lo bueno e inesperado que te ha pasado, me da igual que sea un trabajo, una amistad, una afición, probablemente entró por una rendija de apertura. Un día que dijiste que sí a algo que no controlabas. Las personas a las que nunca les pasa nada nuevo, no es que tengan mala suerte, es que tienen todas las puertas cerradas con llave.¿ Cómo entrenamos estabilidad? con cosas muy pequeñas. La primera, cambiando las cosas, volviendo a tu casa por una calle distinta, sentándote en otra silla, pidiendo en el bar algo que no has probado nunca, rompiendo con la rutina para despertar nuestra mirada, porque eso nos obliga a ver en lugar de reconocer. Luego, otra cosa, la próxima vez que vayas a juzgar algo, ya sea una persona, una idea, una película, de manera rápida, ponte la norma de hacer una pregunta antes de lanzar un veredicto. Antes de decidir qué es lo que piensas sobre eso, pregúntate algo, una cosita. Y tercera, busca a gente que no piensa como tú.¿ Para discutir? No. Para entender cómo demonios han llegado a pensar lo que piensan.

11:57 Con esas tres cosas te has montado un gimnasio de apertura. Estás tan acostumbrado, estamos tan acostumbrados a rodearnos de espejos que un buen desacuerdo bien llevado es de las cosas más refrescantes que podemos tener en la vida. La segunda faceta del asombro es la curiosidad. Y si la apertura te decía que es dejar que el mundo entre, la curiosidad es salir tú a buscar al mundo. Es ese motorcito que te hace querer saber, que te hace querer mirar debajo Y preguntarte, oye,¿ esto por qué?¿ Esto por qué?

12:38 Nacemos curiosísimos. Un niño de tres años, si tienes hijos lo sabes, hacen cien preguntas al día. Y cuando somos adultos parece que no nos queda ninguna.¿ Qué ha pasado? Que nos han enseñado que preguntar es de tontos, que preguntar es de pesados, que la curiosidad mató al gato, que no preguntes tanto, que esto no es asunto tuyo. que en el colegio premiaban tener la respuesta, no tener la pregunta, y así fuimos aprendiendo que es más seguro fingir que ya sabes algo que admitir que te pica la curiosidad. Hasta que un día te das cuenta de que llevas años sin preguntarte absolutamente nada, funcionando a base de respuestas que has memorizado hace tiempo y que nunca has revisado. La curiosidad está muy ligada a sentir que tu vida tiene chispa y que tu vida tiene sentido. Piénsalo, las épocas en las que nos sentimos más vivos seguramente son las épocas en las que algo nos tenía vibrando, queriendo saber más, una afición nueva, un tema que te atrapó, una persona que querías conocer. La curiosidad es lo contrario del aburrimiento existencial y tiene un efecto precioso. Una mente curiosa se mantiene flexible. Cuando te acostumbras a preguntarte cosas, a imaginar las respuestas posibles en vez de cerrarte en una sola respuesta, tu cabeza está más abierta, está menos rígida,

14:13 está menos a la defensiva. La curiosidad, déjame decírtelo, es el antienvejecimiento de la mente. Y esa curiosidad funciona mejor cuando es gratis, no una curiosidad interesada porque hay una curiosidad transaccional. Esto funciona de qué me sirve, qué voy a sacar de esto. Que está bien, pero que es pequeña. Y hay otra curiosidad por el puro gusto de saber, sin esperar nada a cambio. Y esa precisamente, esa curiosidad gratuita, es la que te va a abrir las puertas.¿ Por qué el cielo es azul? Pregúntatelo sin que te vaya nada en ello y estarás más cerca del asombro que haciendo cualquier curso de productividad. Curiosidad es pararte a mirar a la persona que te sirve el café y preguntarte cómo será su vida en lugar de estar mirando el móvil mientras esperas. Curiosidad es leer el cartelito del cuadro cuando vas al museo en lugar de pasar de largo.

15:13 Curiosidad es cuando alguien te cuenta qué se dedica y no tienes ni idea de qué es eso y le preguntas en lugar de asentir como si lo entendieras.¿ Es atreverte a decir en una conversación? Pues no lo sé. Cuéntamelo, que son palabras carísimas para el ego.¿ Cómo se entrena esto? Muy sencillo. Tienes a mano un cuaderno o una nota en el móvil que empiece con hoy tengo curiosidad por puntos suspensivos. Y cuando algo te haga tilín durante el día lo apuntas. Una palabra que no conocías, una pregunta tonta que te surgió en la cabeza, algo que viste y que no entendiste bien. No para investigarlo todo, sino para volver a notar esa curiosidad que se despierta en ti.

16:04 Otra cosa que puedes hacer, créate una pequeña colección de cosas que te gusten. Y vete dejando ahí todo lo que veas que te despierta interés. Da igual que sea una foto, un recorte, una idea, una piedra. No tiene por qué tener ningún sentido. Es simplemente un recordatorio físico de que el mundo a ti todavía te llama la atención. Y eso ya es mucho. La tercera faceta del asombro es la esperanza. Esto tiene todo el sentido del mundo. Y no es decir que todo va a salir bien.

16:44 La esperanza es la combinación de creer que un futuro mejor es posible y a la vez sentir que tú puedes hacer algo para acercarte a ese futuro. Las dos cosas juntas. Por eso la esperanza es de las cosas... más motrices que existen. El que tiene esperanza... se mueve. Claro, hay que diferenciarla de... el optimismo vacío. Esto que la gente dice... bueno, ya se arreglará solo... y se cruza de brazos y no hace nada. La esperanza dice... esto se puede mejorar... y yo voy a poner de mi parte para mejorarlo... y da ese primer paso. Fíjate en la diferencia. Una te deja... sentado esperando... Y la otra te pone en marcha. Y esto conecta muchísimo también con Mario Alonso Puig, con el locus de control de James Allen también, con la acción alineada que veíamos con Amina Itai.

17:43 La esperanza es el combustible emocional de todo eso. Es lo que te hace creer que vale la pena dar el siguiente paso.¿ Y qué tiene que ver con el asombro? El asombro alimenta la esperanza porque te recuerda que el mundo es más grande, más raro y más generoso de lo que tu cabeza te dice. Cuando estás hundido tu mente se estrecha, solamente ves el problema en bucle ocupándolo todo. Y ese momento de asombro, algo inesperado, abre la ventana y deja entrar aire. No te va a resolver el problema. pero te va a recordar que el problema no es el mundo entero y que ahí fuera sigue habiendo cosas que son dignas de ser vividas. Y ese es el hilo normalmente del que puedes empezar a tirar para salir de un mal sitio. Imagínate que tienes un proyecto, algo que quieres, aprender un idioma, por ejemplo, cambiar de trabajo, ponerte en forma.¿ Cuál es el enemigo número uno? No es la dificultad, es la apatía. es el para qué que te dejan el sofá. Y la esperanza se cultiva dando un paso, un paso aunque sea ridículamente pequeño. Todos pasamos rachas oscuras, todos pasamos temporadas en las que nos cuesta ver la luz y en esas temporadas la esperanza llega como un detallito al que nos agarramos. Una conversación,

19:15 un paseo, Algo bonito que te obligas a mirar. La esperanza es algo que construimos migaja a migaja.¿ Cómo la entrenamos? Pues mira, coge algo que quieras conseguir y sal a caminar 15 minutos mientras piensas en ello. Piensa qué pasos pequeños, qué pasos concretos te acercarían a eso. Qué obstáculos te vas a encontrar. cómo los vas a sortear, camina y planea a la vez. Y funciona porque el movimiento del cuerpo desatasca la cabeza. Y porque convertir un sueño grande, un sueño nebuloso, en pasos concretos, transforma la angustia que nos dice que es imposible, en esperanza. Oye, imposible no es.

20:13 Voy a empezar por aquí. La meta puede ser enorme o puede ser muy pequeña. Da igual el tamaño. Pero el simple hecho de esperar ese resultado y ponerle un primer paso ya te ha movido. Y compártela. Tiende la mano a quien esté peor. Ayuda a los demás a tener esperanza también. Y eso es casi siempre la forma más rápida de recuperar tu propia esperanza. Y la cuarta faceta, la más social, es la admiración. La admiración es un amor sorprendente por la excelencia de otra persona que te despierta las ganas de ser mejor en lo tuyo. Te lo repito, un amor sorprendente por la excelencia de otra persona que te despierta ganas de ser mejor en lo tuyo.

21:06 Es algo que te empuja hacia arriba a ti. Esa es la buena admiración, que no te deja pequeño mirando a alguien que es grande, sino que te enciende. Pero la admiración tiene una hermana fea que vive justo al lado y que se le parece muchísimo, que es la envidia. Las dos empiezan igual. Ves a alguien que tiene o que hace algo extraordinario y ahí, en esa milésima de segundo, se bifurca el camino. Si tiras por la envidia, ese brillo ajeno te duele, te encoge y te lleva incluso a alegrarte un poco si a esa persona le va mal.

21:49 Fíjate que la envidia es un veneno que te tomas tú y esperas que le haga daño al otro. Si tiras por la admiración, ese mismo brillo te calienta y te inspira. ¿Ves? Es el mismo punto de partida, pero te lleva a destinos opuestos. Puedes elegir el camino. Esto enlaza con los episodios que ya hemos tenido aquí de la trampa de la ambición, el camino del despertar, Decía Mario Alonso Puig que detrás de cada emoción difícil hay una herida. Pues la envidia es justo eso, una herida disfrazada. Cuando tú envidias a alguien, en el fondo, eso te está señalando un deseo que tú tienes y que no has atendido. Y ahí está la magia. La envidia, si la leemos bien, es información. Es información valiosísima porque te dice qué es lo que quieres de verdad. Tú estás teniendo un día regular, Estás cansado, abres el móvil y ves la foto de alguien que está viviendo justo eso que a ti te falta. Un viaje, un ascenso, una relación, lo que sea. Y notas esa punzada, esa mezcla de qué suerte tienen algunos y un pellizco de mal humor.

23:11 Esa punzada es el cruce de caminos. Entonces, Hay una reacción envidiosa que es cerrar la aplicación de golpe pensando que esta persona es muy pesada, que siempre está presumiendo. Y hay otra reacción posible que es la reacción de admirar eso y preguntarte qué es exactamente lo que te ha dado envidia. Normalmente la respuesta no es que quieras ser esa persona, no quieres su vida entera, no quieres sus problemas, pero a lo mejor quieres viajar más o quieres que tu trabajo te ilusione igual que le ilusiona a esa persona. Cuando racionalizas eso, ya has convertido una punzada inútil de envidia en un deseo concreto. Y un deseo concreto ya se puede trabajar. Díselo. En vez de tragarte la envidia, felicita. Escríbele. Oye, qué pasada de viaje.

24:08 Me encanta que te hayas atrevido a hacerlo. Reconoce en voz alta las cosas que tú admiras. Y entonces vas a romper el hechizo de la envidia, ¿vale? Y segundo, vas a tejer un vínculo en lugar de tejer resentimiento. Y no te quedes solo en la persona que admiras, mira a las personas que admiran a esa persona. Detrás de cada referente tuyo hay otros referentes y entonces se te abre un mundo entero del que puedes aprender. Claro,¿ qué pasa cuando el admirado eres tú? Cuando alguien te felicita, cuando alguien te reconoce algo, le quitamos importancia normalmente. No es para tanto, he tenido suerte, cualquiera podría hacerlo. No hagas eso. Recíbelo, quédate con el cumplido, déjate empapar por esa apreciación en lugar de espantarla. Destierra esa falsa modestia.

25:09 Permítete ver lo bueno que hay en ti. Déjame recopilar todo esto en unos pocos segundos. El asombro es lo que sentimos ante algo más grande que nosotros. Es algo que nos hace pequeños, dilata el tiempo y que hemos enterrado, desgraciadamente, bajo la productividad y bajo la costumbre. Tenemos que, por tanto, trabajar cuatro facetas para volver a ese asombro. La apertura, soltar nuestros juicios, dejar que el mundo nos sorprenda. La curiosidad, salir a buscar, preguntar, todo sin esperar nada a cambio. La esperanza, tenemos que creer que un futuro mejor es posible y que podemos movernos hacia él. Y la admiración, convertir la envidia en inspiración, atrevernos a celebrar el brillo de los demás. La idea cualquiera que te lleves es que recuperar el asombro no requiere que cambies de vida, sino simplemente que mires las cosas, las cosas de siempre, como si fuera la primera vez. Tú fuiste un niño y no había más cosas asombrosas alrededor tuyo de las que hay ahora. Había los mismos charcos, el mismo cielo, las mismas personas. Casi. Pero a ti se te ha ido oxidando esa mirada. Y la mirada es algo que está en tus manos. Mi reto de hoy es... Es que una vez al día durante los próximos días pares 10

26:40 segundos y mires algo de verdad. Lo que sea. Lo que sea. El vapor del café subiendo. Un árbol de tu calle. 10 segundos que lo mires como si fuera la primera vez. Que abras esa rendija para el asombro. Y a veces con 10 segundos es suficiente. Bueno, si te ha gustado esto te pido que lo compartas con alguien que necesite levantar la cabeza. que te suscribas para no perderte los próximos y que me dejes una valoración también. Os escuchamos muy pronto, cuídate, levanta la vista de vez en cuando, lee mucho y sobre todo da el siguiente paso hoy mismo. Un abrazo enorme. Adiós.