524 - Despide al crítico que llevas dentro
Este episodio va de algo que casi nadie revisa: la conversación que mantienes contigo mismo, y cómo cambiarla por una más amable que de verdad esté de tu parte. A partir de "Nada cambia hasta que cambias tú", de Mike Robbins, verás por qué tu valor no se gana —viene de fábrica—, cómo desarmar a tu crítico interior sin saltarte el perdón, y por qué el cambio real nace de aceptarte, nunca de machacarte. Para un adulto agotado de intentar arreglar lo de fuera, es un giro liberador: el proyector estaba dentro.
La próxima vez que te pilles hablándote mal, ¿lo dirías así a alguien a quien quieres?
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0:00 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor. Yo soy Eugenio Payam y hoy vamos a hablar de la persona más importante de tu vida, de la persona que llevas pegada a ti desde que naciste, de la persona a la que escuchas más que a nadie en este mundo. Y ya te puedes imaginar que no es ni tu madre, ni tu padre, ni tu pareja, ni tu jefe. Esa persona eres tú. Esa voz que tienes dentro de la cabeza ahora mismo, mientras estás escuchando Este episodio, esa voz que comenta, que juzga, que te dice lo que vales y lo que no. Esa voz que lleva años tomando decisiones por ti. Y la mayorÃa de veces sin que ni siquiera tú te enteres. El libro de hoy va de eso. Se titula Nada cambia hasta que cambias tú. Y lo ha escrito Mike Robbins. Nada cambia hasta que cambias tú. No cambia tu suerte, no cambia tu trabajo, no cambia tu relación, no cambia tu vida hasta que se mueve algo aquà dentro. Y eso es una noticia dura, pero también es una noticia esperanzadora. Dura porque deja la pelota en nuestro tejado, esperanzadora por exactamente lo mismo. Asà que ponte cómodo, ponte cómoda, agárrate y empezamos. Mira,
1:31 todos nos pasamos el dÃa intentando controlar lo que pasa afuera. Por eso nos llegan notificaciones, por eso nos llegan correos y por eso tenemos una lista interminable de tareas. Vivimos ocupadÃsimos, vivimos corriendo de un lado para otro y en el fondo todos sospechamos que esa carrera no nos está llevando a ninguna parte. Lo sabemos, lo sabemos. Sabemos que no vamos a alcanzar la paz duradera y cierta cuando vaciemos la bandeja de entrada y sin embargo ahà seguimos, vaciando la bandeja de entrada o por lo menos intentándolo y llenando el dÃa de ruido.¿ Y por qué lo hacemos? Porque estar ocupados es mucho más cómodo que mirar hacia adentro.
2:15 Pararte a preguntar qué valoras de verdad, pararte a preguntar qué quieres de verdad, eso nos da vértigo, nos da miedo, porque nos deja de alguna manera desnudos ante nosotros mismos. Ese ajetreo que tenemos alrededor, ese ajetreo es la excusa perfecta para no tener que mirar dentro. Ah, es que no tengo tiempo. Mentira. Si tienes tiempo, lo que tienes es miedo también. Y no pasa nada por tener miedo, pero vamos a llamar a las cosas por su nombre. Tu estado interior va a moldear tu experiencia exterior mucho más de lo que tú te crees. Si quieres una prueba, la tienes en tu propia semana, en tu propia vida.
2:59 Un dÃa malo, de esos en los que te levantas torcido, de esos en los que hasta las cosas que te encantan te dan pereza, esos dÃas en los que todo te molesta, que todo parece estar en tu contra, y también tienes dÃas buenos. DÃas buenos, dÃas en los que te levantas pletórico y pisas una caca de perro y te rÃes. Y el mundo es el mismo, el mundo es exactamente el mismo. Lo que ha cambiado eres tú por dentro. Lo que ha cambiado es el filtro con el que estás mirando esas cosas que te pasan, es el filtro lo que ha cambiado, no el mundo.¿ Y qué significa eso? Significa que nos pasamos la vida intentando arreglar la pelÃcula moviendo el decorado. Y el problema no está en el decorado, el problema está en el proyector, el problema está en nosotros. Y por eso vamos a parar de agotarnos intentando cambiar a todo el mundo de alrededor.
3:53 Intentamos cambiar a nuestra pareja, intentamos cambiar a nuestro jefe, intentamos cambiar a nuestro cuñado. Intentamos cambiar la ciudad en la que vivimos y nos quejamos del tráfico. Todo eso son cosas que no controlamos. Tenemos que poner esa energÃa donde sà puede hacer algo, donde sà es útil, en nuestra propia evolución. Ahà es donde vamos a empezar a ver el cambio. Esto lo venimos diciendo en los últimos episodios. Esto es lo del estoicismo de la semana pasada. cuando te decÃa que no te hieren los hechos sino las historias que te cuentas sobre esos hechos. Esto es lo que decÃa James Allen, esto es lo que decÃa Mario Alonso Puch. Una y otra vez, si te das cuenta, los mejores libros, los mejores escritores, los mejores pensadores nos dicen lo mismo, que el cambio que queremos, que el cambio que buscamos se hace siempre de dentro hacia afuera, no al revés, aunque nos empeñemos en cambiar lo de fuera.
4:49 Por eso es el tÃtulo del libro, nada cambia hasta que cambias tú. Otra idea.¿ Cómo te tratas? Todos tendemos a tener la autoestima del revés. Tú, yo y casi todos. Porque hemos aprendido a creer que primero tenemos que conseguir algo o tenemos que parecer algo o tenemos que caer bien a alguien y entonces, solamente entonces, superado ese examen, tendremos permiso para sentirnos valiosos. Cuando consiga ese ascenso, estaré contento, valdré. Cuando adelgace... me querré más. Cuando me admiren, por fin seré alguien. Y asà vivimos, en una rueda de hámster, corriendo sin parar para demostrar a los demás y a nosotros mismos que merecemos existir. Pues bien, piensa en un bebé, un recién nacido. Un bebé no ha conseguido absolutamente nada.
5:47 No tiene currÃculum, no ha ganado un duro, no controla sus esfÃnteres ni siquiera. Y sin embargo, todo el mundo a su alrededor lo adora y lo mira embobado y le dan amor a Mansalva.¿ Por qué?¿ Por sus logros? No, simplemente porque existe. Por tanto, el valor no es algo que se gana, es algo que viene de fábrica, es algo que llevamos puesto nosotros por el simple hecho de existir y de ser humanos. La pregunta es en qué momento exacto del camino a la edad adulta se nos ha olvidado eso de nosotros mismos.¿ Cuándo hemos dejado de valer porque sà y hemos empezado a valer solamente sÃ?
6:29 Esto ha pasado poco a poco, sin que lo notáramos siquiera. Hemos ido tragándonos mensajes de la tele, del colegio, de las redes, da igual, de quien sea, que nos decÃan que tal y como somos, no somos suficientes. Y entonces aprendimos a hacer dos cosas. Criticarnos sin piedad muchas veces, más de lo que criticarÃamos a alguien al que no conocemos de nada, y a tratar nuestro propio cuerpo como a un enemigo en vez de verlo como a ese aliado que nos va a llevar a cuestas toda la vida. Piensa en alguien a quien hayas querido y que ya no esté. Cuando te acuerdas de esa persona, piensas en qué cargo tenÃa en su empresa, piensas en cuántos premios ha ganado, piensas en su nómina, piensas en lo que ha conseguido en la vida. No. tú recuerdas cómo era esa persona, tú recuerdas cómo te hacÃa sentir esa persona, tú recuerdas cómo se reÃa esa persona, cuál era su forma de estar, qué cosas te aportaba, pero no te acuerdas de su perfil de LinkedIn. Y si eso es lo que de verdad te importa cuando una persona se ha ido,¿ por qué nos empeñamos en medirnos a nosotros mismos por aquellas cosas por las que nadie nos va a recordar, por aquellas cosas que son las que menos importan en realidad?¿ Quiere decir esto que te abandones, que dejes de crecer, que te contentes con cualquier cosa. No, no.
7:57 Quiere decir que el cambio verdadero solamente va a nacer desde la autoaceptación, no desde la autocrÃtica. Lo que te machaca te va a paralizar. Lo que te hace aceptarte te va a impulsar. Y cuando dejas de exigirte ser perfecto para empezar a quererte, cuando te aceptas tal y como eres y tal y como estás hoy, con tus sombras y con tus imperfecciones que todos tenemos, entonces es cuando vas a ver que se va a abrir el espacio que necesitas para cambiar. Por tanto, esa autoaceptación no es una meta, sino que es la lÃnea de salida hacia el crecimiento personal. Otra idea. Todos tenemos dentro un crÃtico interior. Todos. Tenemos una voz que nos juzga por nuestros errores, que nos censura y nos afea las emociones que sentimos, que nos repite constantemente lo que deberÃamos hacer, que deberÃamos haber hecho más, que deberÃamos ser otra persona, que deberÃamos, deberÃamos y deberÃamos. Y eso nos hace una faena tremenda porque nos mantiene atascados. Entonces, te propongo un experimento.
9:08 Recuerda la última vez que has metido la pata y recuerda cómo te hablaste en tu interior.¿ Qué palabras exactas usaste contigo mismo? Soy un desastre.¿ Cómo puedo ser tan inútil? Siempre estoy igual.¿ Tú le hablarÃas asà a un amigo?¿ Tú le hablarÃas asà a tu mejor amigo el dÃa que comete ese mismo error? Seguramente no. Seguramente ni se te ocurrirÃa. A tu amigo seguramente le dirÃas que estuviera tranquilo, que esto le pasa a cualquiera, que en el fondo no es para tanto. FÃjate en el contraste. FÃjate... en la crueldad que reservamos solamente para nosotros mismos. Muchas veces el error en sà nos hace menos daño que la paliza que nos damos después por haber cometido ese error.¿ Qué podemos hacer? 1. Reconocer el patrón. 2. Admitir el impacto que tiene sin juzgarnos. 3. Perdonarnos de verdad. 4.
10:11 Dejar que el cambio ocurra solo.¿ Qué pasa? Que la mayorÃa de gente se salta al tercer paso, el del perdón. La gente reconoce el fallo, admite el fallo y luego no se perdona, se castiga. Se castiga y se vuelve a castigar. Y se queda atrapada en ese mismo bucle para siempre. Y guardarte ese rencor a ti mismo bloquea cualquier movimiento hacia adelante que quieres hacer. Es como intentar conducir un coche con el freno de mano echado. Pisa el acelerador todo lo que quieras que no vas a ir a ningún sitio. Y aparte de ese crÃtico interior hay otro enemigo que tenemos que despedir también. Deja de deberizarte.
10:54 Esa voz que también nos dice lo que deberÃamos hacer con nuestra vida. Todo eso en realidad es falta de confianza en ti mismo. En vez de preguntarte qué deberÃa hacer, pregúntate qué cosas son verdad para ti, qué cosas quieres de verdad en tu vida. Esa es la diferencia. Que la primera pregunta, la del qué deberÃa hacer, nace del miedo, nace de la obligación y las otras preguntas nacen del deseo y nacen de la elección. Son cosas que hemos elegido nosotros y por tanto las vamos a vivir de una manera completamente distinta. No puedes servir de una taza vacÃa.
11:37 Tu corazón, que es muy sabio, lo primero que hace es bombearse sangre a sà mismo y solamente después bombea sangre al resto del cuerpo. No porque sea egoÃsta, sino por pura supervivencia. Si el corazón no se cuidara primero, no habrÃa cuerpo al que cuidar. Pues contigo pasa lo mismo, exactamente lo mismo. Cuidarte no te hace más egoÃsta, te hace al revés. Estar más disponible, estar más entero, estar más generoso con los demás. Por tanto, date permiso para equivocarte, para sentir las cosas que sientes. Y para ir al ritmo correcto, Que tú quieres ir no al ritmo que te exige el crÃtico, no al ritmo del que tiene miedo.
12:20 No a ese ritmo. A tu propio ritmo. Otra idea. El ego. Vamos a por ese enemigo que se disfraza tan bien. Nos pasamos el dÃa midiéndonos con los demás. Lo hacemos la mayorÃa. Nos da pánico. parecer tontos, nos da pánico quedar por debajo de los demás y estamos convencidos de que si trabajáramos un poco más, si consiguiéramos un poco más, por fin nos sentirÃamos suficientes. Y el problema de verdad no son esas circunstancias, el problema es la relación que tenemos con nuestro propio ego, con esa parte de nosotros que está obsesionada con quedar bien, con tener razón, con no caerse del pedestal. Y la trampa más común que nos tiende el ego es Es la comparación.
13:12 Seguro que lo conoces. Te sientas, abres el móvil, estás cansado y ves en cualquier red social a un conocido, a un excompañero y tu cabeza se pone a hacer inventario. Lo que esa persona tiene y tú no. Lo que esa persona ha conseguido y tú no. Lo bien que le va y a ti no. Y en dos minutos te has hundido. Te sientes pequeño, te sientes inferior. en realidad esa comparación que estás haciendo en la cabeza es un juego amañado es un truco solo tiene dos resultados posibles o te inflas y te crees superior o te aplasta y te hace sentir inferior¿ cuál de esos dos escenarios te va a dar paz? ninguno ninguno de los dos esto es como un casino siempre vas a perder la banca que es tu ego siempre va a ganar¿ cómo salimos de ahÃ? para empezar dándonos cuenta del momento exacto en el que nos estamos comparando. Pillarte comparándote con otra persona. Ese instante de conciencia, ojo, me estoy comparando, ya va a crear un espacio pequeñito para que puedas elegir otra cosa. Tu valor existe al margen del puesto que tengas en esa clasificación imaginaria que además te has inventado tú porque no existe. Pero el ego tiene un antÃdoto todavÃa más potente. Deja de tener razón y empieza a ser real.¿ Qué quiere decir esto? Que cuando tienes
14:46 el valor de decir, pues mira, no tengo ni idea de cómo se hace esto, o mira, es que me da miedo, entonces le das permiso a los demás para que ellos también bajen la guardia. La vulnerabilidad conecta a personas. Tener siempre razón, en cambio, te aÃsla, te deja solo en tu torre, sÃ, impecable, pero solo. Esto enlaza con Mario Alonso Puig, si lo recuerdas del episodio, uno de los episodios anteriores, lo de quitarse la máscara. Esto es exactamente eso. El ego es la máscara. La vulnerabilidad es tu verdadero rostro. Y permite que las cosas sean fáciles. Deja de ensayar el discursito de lo muchÃsimo que trabajas.
15:28 Deja de ensayar el discursito de todo lo que te cuesta conseguir lo que tienes. Porque, y esto recuerda que lo hemos visto con James Allen también, en lo que te enfocas se manifiesta Si vas por la vida esperando que todo sea una batalla, la vida te va a dar batallas, te lo garantizo. Si confÃas en que algo te puede salir relativamente fácil, vas a liberar una energÃa enorme para las cosas que de verdad importan. No todo tiene que ser una guerra. No todo tiene que ser una guerra. Y otra idea muy importante, nos pasamos la vida peleándonos con las cosas que ya están pasando. Te cambian los planes a última hora... Se retrasa un proyecto, alguien se porta de una manera que no te gusta, llueve el dÃa que tenÃas pensado hacer una barbacoa,¿ y qué hacemos? Nos resistimos, nos enfadamos con la realidad, discutimos con los hechos. No puede ser, no hay derecho, esto no deberÃa estar pasando. Cuando discutes con la realidad, pierdes.
16:27 Pero no pierdes a veces, pierdes el 100% de las veces. Pierdes siempre, porque la realidad siempre gana. Ya ha ganado, ya está aquÃ, ya ha pasado. Entonces discutir con la realidad es como gritarle a la lluvia. No tiene ningún sentido.¿ Cuál es la alternativa? Rendirse. Rendirse no en plan tiro la toalla. Rendirse en plan dejo de pelear contra lo inevitable y me ocupo de la siguiente cosa que tengo delante. Te ha caÃdo un marrón en el trabajo. Gigante. Deja de mirar el marrón entero. Haz una cosita cada vez. Da un pasito cada vez. El agobio va a terminar. Se va a diluir. En cuanto dejemos de pelearnos con ese todo enorme y nos ocupamos de una de sus partes, una cajita y luego otra y luego otra. De todas las cosas que te preocupan, pregúntate cuáles de estas puedes controlar de verdad. La respuesta casi siempre es casi nada.
17:25 No controlas los resultados, no controlas lo que hacen los demás. No controlas las circunstancias. Controlas solo tres cosas, como te decÃa hace unos dÃas. Solo tres. Tu actitud, tu esfuerzo y tu perspectiva. Eso es lo tuyo. Eso es tu parcela. Todo lo demás que intentes controlar es gastar gasolina con el coche parado. Ruido, humo, desgaste del motor. Y la herramienta más poderosa para todo esto, que además es gratis, es la gratitud. La gratitud. Practicar la gratitud. que es un músculo también que podemos ejercitar. Las personas que apuntan unas pocas cosas todos los dÃas por las que están agradecidas, esas personas reportan más salud, más energÃa, más satisfacción con la vida.¿ Por qué?¿ Por magia? No. Porque esas personas están entrenando la mirada. La mirada. Y esto, déjame conectarlo con algo más grande. El libro dice que abrazar nuestra propia mortalidad lo aclara todo Si lo piensas en un funeral, de repente todos nos volvemos más auténticos, nos mostramos vulnerables, nos centramos en las cosas que de verdad importan.¿ Por qué esperar a ese momento trágico? Hay que vivir sabiendo que esto se acaba. Esa es la receta para comprometerte con la vida hoy, para comprometerte con la vida ahora, para mirar este dÃa, que al final no deja de ser un regalo temporal, y no desperdiciarlo peleándote con la lluvia.
18:57 peleándote con los hechos, peleándote con la realidad. Asà que entiende que nada cambia hasta que cambias tú, que el cambio se hace de dentro hacia afuera, nunca al revés. Segundo, que no tienes un valor que ganar, que ya viene de fábrica ese valor, eres valioso porque existes, no por lo que produces. Tienes que despedir inmediatamente a tu crÃtico interior, tienes que tratarte como tratarÃas a un amigo, no te puedes saltar el perdón. Tienes que despedir también al ego, tienes que dejar de compararte, dejar de querer tener razón, atreverte a ser real y tienes que dejar de pelearte con la realidad y ocuparte de lo único que controlas, tu actitud, tu esfuerzo y tu perspectiva. Y por supuesto practicar la gratitud independientemente de los resultados. La idea que quiero que te lleves es que nos pasamos años intentando cambiar el mundo de fuera para podernos sentirnos bien por dentro y es exactamente al revés. cambias la voz de dentro y el mundo de fuera, sin tocarlo, sin cambiar nada, empieza a verse distinto. No necesitas una vida nueva, necesitas una conversación nueva contigo mismo, una conversación más amable, porque esa voz que llevamos dentro nos va a acompañar hasta nuestro último dÃa y tenemos todo el derecho del mundo a que esa sea una voz que esté de nuestra parte.
20:18 Mi reto de hoy es muy sencillo. Durante estos dÃas... PÃllate una sola vez al dÃa hablándote mal. Solamente pÃllate. Y cuando te pilles, te paras y te preguntas si le dirÃas eso mismo a alguien a quien quieres. Y si la respuesta es no, que va a ser que no, intenta decÃrtelo de otra manera. Intenta decÃrtelo como si lo dirÃas a tu mejor amigo. Cambia las palabras, porque las palabras que te dices a ti mismo acaban siendo la vida que vas a vivir. Bueno, si te ha gustado este episodio te pido por favor que lo compartas con alguien que necesite tratarse mejor, que te suscribas al podcast para no perderte los próximos episodios y que me dejes una valoración que me va a ayudar muchÃsimo. Nos escuchamos muy pronto, cuÃdate, háblate bien, lee mucho, tienes mis libros en Amazon, te dejo su enlace en la descripción de este episodio y como te digo siempre, da el siguiente paso hoy mismo. Un abrazo enorme y adiós.
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