July 4, 2026

533 - Deja de sufrir tus costumbres y empieza a elegirlas

533 - Deja de sufrir tus costumbres y empieza a elegirlas
533 - Deja de sufrir tus costumbres y empieza a elegirlas
Ideas para vivir mejor
533 - Deja de sufrir tus costumbres y empieza a elegirlas
Eres un animal de costumbres mucho antes que un animal de razón. Y llevas años obedeciendo reglas que jamás examinaste.

Te llevas cuatro pasos para recuperar un pedazo de tu libertad: ver el automático que te gobierna, desactivar la costumbre de buscar culpables fuera, examinar qué reglas heredaste sin elegirlas, y descubrir por qué las manos le enseñan a la cabeza más que mil vueltas en la ducha.

Esta semana, elige una sola costumbre, pregúntate si es tuya de verdad, y si no sabes responder, cámbiala una vez y mira qué pasa.

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0:00 Piensa en algo que haces siempre igual. Puede ser una rutina, puede ser una manía que tengas, algo que digas, esto se hace así. Y pregúntate por qué. En serio, pregúntate por qué. La mayoría de las veces no vas a encontrar una razón. Vas a encontrar simplemente una costumbre. Alguien lo hizo una vez, eso salió bien o por lo menos eso no salió mal y se quedó esa forma de hacer esa cosa para siempre. Llevamos años obedeciendo órdenes así y hoy vamos a averiguar cuántas de las cosas que hacemos las elegimos nosotros y cuántas simplemente las hemos heredado queriendo o sin querer. Esto es Ideas para Vivir Mejor, el podcast donde cogemos un gran libro y le sacamos las ideas que de verdad se pueden aplicar para dejar el resto ahí, donde les corresponde, en la estantería. Y lo de hoy te pasa a ti Me pasa a mí y le pasa a todo el mundo. Nos creemos personas racionales que deciden y en realidad, la cruda realidad es que vivimos casi todo el día en piloto automático, dentro de rituales como los que hablábamos el otro día, dentro de rutinas y dentro de costumbres que no nos hemos parado nunca a examinar. Y hoy vamos a hacerlo porque en esas rutinas y en esos rituales se esconde buena parte de nuestra libertad. Somos animales de costumbres. Y

1:34 somos animales de costumbres mucho antes que animales de razón. Antes de pensar, ritualizamos. Repetimos lo que alguna vez nos ha funcionado o repetimos al menos lo que alguna vez no nos ha salido mal. Y nos aferramos a ello aunque realmente no tengamos ni idea de por qué funciona. Esto es un mecanismo antiquísimo y es un mecanismo que compartimos con media naturaleza. Cuando no entendemos las causas de las cosas, agarrarnos a aquello que ya hemos hecho y no nos ha hecho daño, pues obviamente es una forma lógica de sobrevivir. El problema es que ese mecanismo siguió estando con nosotros cuando aprendimos a razonar, cuando evolucionamos. Y a día de hoy todavía sigue gobernando la mayor parte de nuestra vida. Lo hemos disfrazado de algo conocido como sentido común. Por supuesto no se trata de vivir sin rituales, eso ya te digo que es imposible, somos animales ceremoniales hasta la médula y el que cree que no lo somos es que no se ha visto, pero sí que tenemos que dejar de sufrir nuestras costumbres para empezar de alguna manera a elegirlas. La libertad no es por tanto escapar de esos rituales, de esas ceremonias, es escogerlas nosotros con conocimiento de causa. Y como veremos al final también, Para cambiar de verdad una costumbre hay que meter las

3:04 manos en ella. No basta con pensar que quieres dejar de hacer X o Y. Por tanto, vamos a recorrer ese camino en cuatro pasos. Primero vamos a reconocer el piloto automático, luego vamos a desactivar esa trampa de echar la culpa afuera, después vamos a aprender cómo elegimos nuestras propias ceremonias, nuestros propios rituales y por último vamos a descubrir la única forma que existe de verdad para cambiar una costumbre que tengas arraigada. El primer paso, como ves en la diapositiva, es entender esta verdad. Es una verdad que a lo mejor te hiere un poco el orgullo, pero la mayoría de tus actos no los decide tu razón, tu parte racional, sino que los decide una costumbre. Somos animales de costumbres. Esa es la primera idea. Nos gusta pensar que somos seres racionales que siempre están sopesando entre varias opciones y eligen la mejor, pero pero si te fijas y te miras un día entero desde fuera, ves que te levantas de la cama por el mismo lado, que coges la misma taza, que haces las cosas en el mismo orden, que vuelves a casa por la misma ruta aunque haya otra que sea igual de buena. La inmensa mayoría de nuestros días son coreografías aprendidas que vamos ejecutando prácticamente sin pensar. Y ojo, eso no es malo en sí mismo. Si tuvieras que decidir racionalmente cada pequeño gesto que haces, cada pequeña cosa que haces, no llegarías ni a la hora de desayunar. Por tanto, ese piloto

4:36 automático es un ahorro de energía para tu cuerpo, es una de las mejores herramientas que tiene tu cerebro.¿ Cuál es el problema? Pues el problema es confundir cuando hacemos algo siempre así con esta otra idea que es distinta. Así es como hay que hacer esto. Confundir lo que hago siempre así con así es como hay que hacerlo siempre. porque ese mecanismo se aferra a lo que una vez salió bien, aunque eso que saliera bien no tenga nada que ver con lo que has hecho tú. Te pongo un ejemplo, imagínate alguien que el día de una entrevista importante desayunó una tostada con aguacate y por lo que sea, no por ese desayuno, le dieron el trabajo. Sin darse cuenta, esa tostada con aguacate se convierte en una especie de tostada de la suerte y ahí sigue años después, desayunándola, antes de cada reunión importante y un poco inquieto si ese día a lo mejor no hay aguacate en casa.

5:35 Por supuesto que el aguacate no tiene ningún poder sobre su vida, pero su cabeza ha registrado que hizo eso y lo otro salió bien. Entonces se ha agarrado ahí sin preguntar. Es una costumbre disfrazada de razón. Y todos guardamos unas cuantas de esas costumbres. Y lo curioso es que a esas costumbres las defendemos con una fidelidad ciega. Igual que una hormiga sigue el rastro de las otras hormigas, porque el rastro está ahí, no porque haya evaluado el camino. Entonces, cambiarle a alguien el orden de su rutina de la mañana, o el sitio donde se suele sentar siempre, o la manera en la que su familia ha hecho algo toda la vida, pues eso genera resistencia. A veces incluso resistencia física.

6:21 Y esa resistencia normalmente no viene de un argumento. Viene de la propia costumbre defendiéndose a sí misma. Y por supuesto lo grave no son esas manías inofensivas que te acabo de poner como ejemplo. Lo grave no es el aguacate. Lo grave es cuando ese mismo mecanismo empieza a gobernar cosas que sí que son importantes. Piensa en esa oficina donde todos los viernes hay una persona o dos o tres que dedican dos horas a rellenar un informe larguísimo que ya no lee nadie. Es un informe que nadie recuerda ni quién ha pedido ni para qué sirve. Es un informe que se creó hace ocho años para que un jefe que ya se fue hace tres, pues intente resolver un problema que ya no existe. Y ahí sigue ese informe comiéndose dos horas de todo el equipo todas las semanas. Y se defiende con lo que es, como ves en pantalla, la frase más peligrosa de nuestro idioma.

7:19 Esto siempre se ha hecho así. Esa es la frase más peligrosa de nuestro idioma. Ese informe, en el ejemplo, es un ritual, es un gesto que Un día tuvo sentido, que perdió ese sentido y que sobrevive solamente por inercia y se está cobrando un precio muy alto cada semana. Y esos informes de los viernes están por toda nuestra vida, no solamente en el trabajo. Esa suscripción que pagas desde hace muchos años y que no usas, esa reunión familiar que agota a todo el mundo, a la que nadie le apetece ir pero que nadie se atreve a cambiar. La forma de discutir con tu pareja, que repetís de una manera idéntica cada vez, como si fuerais actores que se saben el guión. El camino más largo que sigues tomando porque un día había obras en el camino corto y ya te has acostumbrado. En fin, todas esas cosas son ceremonias heredadas de nosotros mismos, de un nosotros anterior que decidió una vez y luego ya nunca revisó esa decisión que había tomado. Y ese mecanismo automático... aquí viene lo más fuerte, gobierna también la idea que tienes de ti mismo, de ti misma. Cuando te dices yo es que soy malísimo para las matemáticas o yo es que no valgo para hablar en público o es que yo es que soy así, desordenado. Repetimos esas frases como si fueran datos ciertos y muchas veces son solamente etiquetas viejas, costumbres viejas, algo que nos han dicho cuando éramos niños,

8:49 algo que pasó una vez y que a lo mejor llevamos décadas confirmando sin volverlo a comprobar. Y entonces te comportas como el que crees que eres. Y con ese comportamiento lo que haces es darle la razón a esa etiqueta.¿ Y esa etiqueta qué pasa? Que se refuerza. Es un círculo que jamás se para a preguntar si eso originariamente fue alguna vez verdad. Por tanto, la costumbre no solamente dirige aquello que haces, sino que llega a decidir incluso quién crees que eres. Fíjate lo importante que es entender esta idea. Así que la primera lección, la primera idea de hoy es darte cuenta de cuánto de tu vida funciona en piloto automático. Empieza simplemente a notar cuando estás actuando por costumbre. No porque tú lo hayas decidido, sino por costumbre. Porque no puedes elegir algo que ni siquiera sabes que estás haciendo. Y hasta que no ves esa jaula, no hay ninguna llave que te pueda servir para salir de ahí. El segundo paso... Lo practicamos casi todos sin darnos cuenta. Descargar nuestro malestar en otro. Lo ves ahí en pantalla. La trampa del chivo expiatorio. Mira, cuando algo va mal, cuando sentimos culpa o miedo o rabia, se activa en nosotros un impulso súper primitivo. Y ese impulso es buscar a alguien sobre quien volcar esa frustración, esa emoción.

10:18 Alguien que cargue con el mal para que nosotros nos quedemos limpitos. Es un mecanismo... viejísimo esa idea de que si le pasamos nuestra desgracia a otra persona nuestras cuentas quedarán saldadas como si ese malestar fuera una deuda que se puede transferir a otra persona obviamente ya nadie cree esto de forma consciente pero el caso es que ese gesto emocional sigue intacto dentro de nosotros de nuestro subconsciente y está ahí esperando su ocasión y esa ocasión pues por suerte o por desgracia llega prácticamente todos los días estallamos por una gotita por un vaso y lo hacemos más veces de las que nos gustaría piensa en un día horrible se te ha estropeado todo la lavadora el coche has tenido una bronca en el trabajo vienes cargado de tensión y llegas a casa y tu pareja ha dejado un vaso en el sitio equivocado o tu hijo te hace una pregunta en un mal momento y estallas por un vaso o por una pregunta en ese momento esa persona no ha hecho nada que merezca tu reacción.

11:25 Esa persona simplemente estaba ahí, pasaba por ahí y tú necesitabas soltar el mal en alguien. Le has convertido sin querer en el que paga por un día malo que no tiene nada que ver con él o con ella. Eso es un chivo expiatorio doméstico. Y todos tenemos uno demasiado a mano, casi siempre entre las personas que más queremos, precisamente porque son las que están cerca y las que no se van a marchar o pensamos que no se van a marchar. Y hay otra versión de esto, que es echarle la culpa a las cosas o echarle la culpa a las circunstancias para no mirarte a ti mismo. La persona que siempre llega tarde y siempre se justifica porque es que el tráfico o es que el despertador no me ha sonado o es que justo hoy tenía que hacer no sé qué, nunca dice que es que ha salido 10 minutos tarde y que todos los días sale 10 minutos tarde. Culpar al tráfico es muy cómodo porque el tráfico no te discute nadie lo va a comprobar y sobre todo, porque te ahorra ese trabajo incómodo de cambiar tú.

12:31 Es decir, mientras la culpa esté fuera, tú no tienes que hacer nada. Y esa es justamente la trampa de todo esto. Cuando lo vemos en grande, el mecanismo es todavía más feo. Y hoy se juega en un escenario nuevo, que son las redes sociales. Alguien comete un error, alguien dice una tontería, alguien mete la pata y en cuestión de horas, si no de minutos, hay miles de personas que se están lanzando sobre esa otra persona con una furia que ya no guarda ninguna proporción con aquello que ha hecho. Fíjate en lo que sienten aquellos que se suman a ese linchamiento en redes sociales. Es esa satisfacción, esa sensación de estar del lado bueno, de estar limpiando algo, de yo estoy con los buenos... Y en el fondo no están arreglando ningún problema del mundo. Están descargando su propio malestar que llevan ahí acumulado sobre una diana que la masa les ha señalado. Y encima de eso se van a la cama sintiéndose mejores personas por haber hecho eso.

13:38 Es un ritual. Aquí estamos hablando de filosofía ancestral. Y ese ritual existe. es el ritual del chivo expiatorio y es exactamente el mismo que ya sucedía hace miles de años, solamente que ahora en vez de salir con antorchas a linchar a alguien, pues lo hacemos desde el sofá de nuestra casa moviendo los deditos sobre la pantalla. Lo más peligroso es cuando ese chivo expiatorio no es una persona en concreto, sino que es un grupo de personas entero. La culpa de todo la tienen ellos, los de tal generación, los de tal gremio, los que piensan distinto... los recién llegados, los de tal creencia. Y esto es súper cómodo porque eso te permite explicar todo lo que va mal en tu vida sin pedirte que cambies absolutamente nada. Y encima te está regalando esa sensación de que estás en el bando de los buenos y que estás junto a mucha gente y estáis todos ahí gritando lo mismo. Mira, el día que tienes un culpable colectivo perfecto para tus problemas, vas a dejar de buscar la parte de esos problemas que sí estaba en tu mano. Y esa parte, aunque sea muy pequeña, es la única sobre la que de verdad podías y debías haber hecho algo. Esto es súper importante en este momento de redes sociales descontroladas. Yo sé que descargar el mal en otra persona te da una sensación de alivio, pero es un alivio falso, falso, y

15:11 nos está... impidiendo hacer lo único que de verdad arregla nuestra vida, que es mirar hacia adentro y hacer el trabajo que tenemos que hacer. El día que estallas por ese vaso que está fuera de su sitio, el problema no es el vaso, el problema es tu día. El que se pasa la vida buscando culpables, me da igual que sea en la pareja, que sea en el jefe, que sea en los políticos, en el vecino o en la mala suerte, nunca va a ser capaz de cambiar nada porque siempre va a estar señalando fuera aquello que solamente puede resolver dentro. Y además esa persona se va a ir quedando sola porque nadie va a aguantar demasiado tiempo ser el basurero emocional de otra persona. Por tanto, esta segunda idea es una alarma que quiero que instales dentro de tu cabeza. Cuando notes ese impulso de descargarte en alguien o en algo, pregúntate qué mal propio estás intentando colocar a esa persona. Casi siempre la causa de tu malestar no es esa persona que tienes delante. esa persona es la que tenías cerca en ese momento. Y ese minuto que tardas en darte cuenta te puede ahorrar una bronca, te puede ahorrar una relación dañada o te puede ahorrar el ridículo de sumarte a una turba que quiere linchar a alguien en redes sociales. Vale, hasta aquí a lo mejor te parece que el objetivo es librarte de nuestros rituales o de nuestras costumbres. Pero no se trata de eso. Te lo dije en el episodio anterior.

16:41 No podemos vivir sin ceremonias. Por tanto, la tercera idea que quiero que te lleves hoy es que elijas esas ceremonias con conocimiento de causa. Es decir, que dejes de heredarlas a ciegas y que empieces a elegirlas conscientemente. No hay forma humana de escapar de tener rutinas, de tener hábitos, de tener una forma de hacer las cosas. Son el esqueleto sobre el que se sostiene una vida. Eso es así. Sin ellos, seríamos incapaces de funcionar tendríamos que reinventarlo todo cada mañana y eso no es posible así que si conoces a alguien que presume de que no tiene ninguna rutina ningún ritual de que es un espíritu totalmente libre ya te digo yo que esa persona también está llena de rutinas invisibles que nunca ha examinado que por cierto es la peor manera de tenerlas porque te están gobernando y tú ni siquiera eres consciente ni siquiera las estás viendo así que la pregunta sería qué costumbres, qué rutinas, qué ceremonias elijo y por qué. Es decir, firmar tú las ceremonias que vas a dejar entrar a tu vida. Claro, esto cuando lo juntamos con las creencias que hemos heredado sobre cómo hay que vivir, pues muchas veces hace un conflicto.

17:59 Piensa en alguien que ha crecido oyendo en su casa que lo único seguro en la vida es tener un trabajo fijo, para siempre en una gran empresa. Nunca nadie se lo ha demostrado, pero bueno, se lo han repetido mil veces hasta que esa opinión ha dejado de sonar como una opinión y simplemente se ha convertido en su realidad. Y esa persona construye su vida entera alrededor de esa idea y por eso rechaza oportunidades que le hacen ilusión y por eso aguanta años en un sitio que odia absolutamente por fidelidad a una opinión, a una creencia que jamás ha sometido a juicio. A lo mejor esa creencia no es falsa, ojo, no necesariamente todo lo que creemos es falso. A lo mejor, para los abuelos de esta persona, en su época, esa creencia era pura sabiduría. El problema es que estamos obedeciendo hoy esa creencia antigua sin haberla examinado nunca. Nunca. Entonces, vivimos dentro de una ceremonia que hemos heredado, no que hemos elegido. Y eso lo revestimos con el barniz de eso es lo sensato. ¿Verdad? Y no hace falta que hablemos del trabajo aquí. Están esas mil reglas pequeñas.¿ Cómo hay que celebrar las navidades?¿ Quién se ofende si cambia algo?¿ Qué cosas se pueden hablar en la mesa y qué no?¿ Cómo se administra el dinero?¿ Qué significa ser un buen hijo o una buena madre o un buen padre? La mayoría de esas reglas las

19:30 absorbimos cuando éramos pequeños y las absorbimos por repetición, en una edad en la que no teníamos defensas, no podíamos cuestionar nada. Y esas creencias siguen ahí, en nosotros, funcionando como leyes absolutas, sin que nadie las haya vuelto a revisar. Nunca. Imagínate que esa persona se para y empieza a examinar una de esas reglas y se empieza a preguntar honestamente si de verdad hoy en su vida con lo que esa persona quiere, con lo que ha aprendido en su camino y con las circunstancias que tiene, esa regla se sostiene.

20:12 Examinar no es rebelarse por rebelarse, ni es tirarlo todo lo que has aprendido por la borda. Puede que esa persona, después de pensarlo, decida que sí, que el trabajo estable en una gran empresa le da una paz que valora por encima de cualquier otra cosa. Perfecto. Pero fíjate en qué diferente es este escenario. Esa persona está haciendo ahora lo mismo que hacía antes, pero lo hace porque lo ha elegido, no porque lo haya heredado. Y una vida elegida, aunque por fuera se parezca mucho a una vida heredada, por dentro lo va a vivir de otra manera distinta, porque es una vida de la que se ha hecho dueño. Y eso es completamente distinto. Otro ejemplo. Imagínate una pareja que discute todos los meses por el dinero. Todos los meses, siempre con la misma tensión. Porque uno es de guardar hasta el último céntimo y el otro es de fundírselo todo disfrutando el presente. Y lo viven como un choque de personalidades irreconciliable. Hasta que un día, en lugar de pelearse, se paran a examinar de dónde viene cada una de sus posturas. Y entonces descubren que él ahorra con angustia porque en su casa vivieron una época de muchas estrecheces y eso le ha marcado. Y descubren también que ella gasta porque en la suya el dinero que se guardaba siempre terminaba en manos de otro, así que esa persona aprendió que lo que no disfrutas tú, lo pierdes. Bueno,

21:42 ninguno de los dos ha elegido su creencia, su costumbre, su hábito. Cada uno ha heredado el suyo, de niño, de niña, sin saberlo. Y en el momento en que ven esta información y la analizan la regla deja de ser así soy yo así se hacen las cosas y pasa a ser algo más abierto oye esto es lo que aprendí por estas circunstancias y ahora voy a decidir si esto me sirve o no me sirve en mis circunstancias actuales con lo que sé y con todos los matices que tiene una vida propia y solamente entonces van a poder construir juntos una manera de gestionar el dinero y que sea de los dos. Una manera elegida y no dos herencias chocando ahí a ciegas todos los meses.

22:28 Hay una idea muy bonita detrás de todo esto y es que la verdad no necesita que la defiendas a gritos. La verdad se defiende sola, se defiende sola. Lo único que necesita que la defiendas a gritos es el error, es la costumbre vacía, son esas reglas que no se sostienen porque en cuanto las miramos un poquito se nos caen. Por eso, cuando notas que estás defendiendo algo tuyo con muchísima rabia y prácticamente sin ningún argumento, porque sí, porque siempre se ha hecho así, porque eso es así, porque eso es lo normal, esa rabia, solamente esa rabia, párate a mirarla, porque suele ser la señal de que estás protegiendo una costumbre que no es tuya. Una costumbre que no resistiría ese examen honesto que te he explicado antes.

23:15 Porque lo que de verdad es tuyo y lo que de verdad tiene sentido es Lo miramos y lo defendemos con calma. Podemos aguantar y podemos explicarlo. Entonces,¿ cómo lo aplicamos? Pues muy sencillo. Coge una tradición familiar, coge una norma de tu trabajo, coge una manera de gestionar el dinero, coge una idea que tengas sobre las relaciones, da igual. Coge una costumbre que sea importante en tu vida y sométela a la pregunta.¿ Esto lo hago porque lo he elegido o esto lo hago porque siempre se ha hecho así? Si lo haces porque lo has elegido, enhorabuena, quédate con esa creencia, con esa costumbre, con esa ceremonia, ahora es tuya de verdad, ahora la has firmado. Y si no, si es algo que haces porque siempre se ha hecho así, pues enhorabuena también, porque acabas de encontrar una cadena que llevabas años arrastrando y ni siquiera sabías que llevabas puesta.

24:11 Así que fíjate qué importante hacer este ejercicio. Y llegamos al cuarto paso, el más práctico, Y el que resuelve una duda que a lo mejor te ronda la cabeza.¿ Cómo cambio una costumbre?¿ Cómo cambio algo que llevo toda la vida haciendo? Y la respuesta es contraintuitiva. No la cambiamos pensando, la cambiamos haciendo. Porque las manos le enseñan a la cabeza mucho más de lo que normalmente estamos dispuestos a admitir. Así que aquí las ves en pantalla. La idea número cuatro es que las manos le enseñan a la cabeza. Estamos convencidos de que primero se entiende una cosa y luego se hace. Que el pensamiento va siempre delante, con el plano y con la acción detrás, obedeciendo.

24:59 Y en realidad, gran parte del tiempo esto funciona justo al revés. Hacemos algo y solamente entonces lo entendemos. Por tanto, la comprensión de algo no siempre es el mapa que vas a consultar antes de salir. Muchas veces es el recuerdo del camino que solo tienes después de haber andado ese camino. Construir, Tocar, probar, equivocarte, eso es lo que le da forma y eso es lo que le da contenido a las cosas que sabes.¿ Verdad que no entiendes una ciudad si te abres el plano ahí en el sofá y empiezas a mirar ese plano? No la entiendes. Entiendes esa ciudad el día en el que te levantas del sofá, sales a la calle y te pierdes en esa ciudad y entonces tu cuerpo empieza a saber por dónde va. Te lo enseño con algo que has vivido.

25:46 A lo mejor te has leído 10 libros de gramática de un idioma y a lo mejor has memorizado todas las reglas y has sacado sobresaliente en todos los exámenes. Y luego vas a ese país y cuando por fin estás allí, pisas el país y tienes que pedir un café, resulta que te quedas mudo completamente. Y en cambio, esa persona que no ha leído ni un libro en ese idioma, que no ha aprobado ningún examen, se va a ese país y se lanza a hablar fatal desde el primer día y se equivoca y hace el ridículo y gesticula, pero en tres meses está hablando el idioma perfectamente.¿ Por qué? Por lo que te he dicho antes, porque el idioma no se entiende y luego se habla, porque el idioma se entiende hablándolo. El significado de las palabras se te mete en el cuerpo cuando las usas, no cuando las estudias.

26:31 Por tanto, aquí es otra prueba de que es nuestro cuerpo, en este caso nuestra boca, la que le está enseñando al cerebro. Y esto pasa lo mismo con cualquier otra cosa que valga la pena. Nadie ha aprendido a nadar leyendo sobre la flotabilidad, ¿verdad? Siempre aprendemos a nadar tragando un poquito de agua. Nadie ha aprendido a cocinar memorizando un libro de recetas, sino ahí poniéndose con la sartén y quemando tu primera tortilla, ¿vale? Y en el trabajo es lo mismo. El equipo este que se pasa tres meses planificando en reuniones y el producto perfecto, pues normalmente aprende menos que el equipo que se lanza a sacar una versión medio terminada, un MVP, que se llama un producto mínimo viable y la pone delante del cliente real.

27:20 Esa versión imperfecta, ese MVP, cuando choca con la realidad, devuelve en una semana más información que tres meses de suposiciones ahí discutiendo en una sala cerrada y tal. Lo tosco, lo primitivo, enseña más Que esa cosa perfecta que solamente estás imaginando y que en realidad no existe. Y te repito que esto vale para casi todo. Crees que tienes que aclararte las ideas en tu cabeza antes de empezar a escribir y es al revés. Es al revés. Escribes precisamente para descubrir qué cosas estás pensando y no sabes lo confusa que era una idea hasta que intentas meterla en una frase y resulta que la idea no cabe.

28:01 Crees que entiendes un problema de tu trabajo hasta que te obligan a explicárselo a otra persona en voz alta. De repente lo entiendes y de repente ves todos los agujeros que tenía ese problema. Crees que sabes lo que sientes por alguien hasta que lo pones en palabras y cuando salen esas palabras todo se coloca en su sitio. En todos estos casos, el acto de sacarlo fuera, de escribirlo, de decirlo, de construirlo, de probarlo, es lo que te revela la verdad por dentro. Por tanto, no piensas para actuar. Actúas y como actúas, piensas. Hay una razón para esto. Los humanos nos entendemos a nosotros mismos a través de lo que hacemos y a través de lo que construimos.

28:44 No nos entendemos mirándonos el ombligo en silencio. La persona que da vueltas y vueltas a un problema dentro de su cabeza sin tocarlo, normalmente termina más liada que cuando empezó, girando y girando en el mismo sitio. La persona que coge un papel, hace una prueba, monta algo, aunque sea tosco, aunque sea feo, va a obtener en 10 minutos más información que toda esa reflexión de 10 días de la otra persona. La realidad te responde y tu imaginación no. Tu imaginación solamente te va a repetir aquello que ya crees. Por eso, si quieres cambiar una de esas costumbres que hemos ido destapando hoy, no te encierres a analizarla durante semanas. No le des vueltas. Empieza a cambiarla con tus manos y deja...

29:32 Que la propia experiencia te vaya enseñando lo que ninguna reflexión, ningún pensamiento te va a enseñar. Prueba a hacerlo una sola vez y observa qué pasa de verdad, no lo que imaginas que pasaría. La información que va a sacar tu cuerpo de un solo intento vale más que la que va a sacar tu cabeza dando mil vueltas imaginarias a las cosas. Las manos son unas maestras a las que llevamos toda la vida sin escuchar. Pero como siempre te digo, no te vayas con estas cuatro tareas o sí, lo que tú prefieras. Lo importante es que las hagas, no que te vayas con cuatro y no hagas ninguna. Si tienes que elegir una sola tarea, te pido que esta semana busques una costumbre, una rutina, una regla, algo que hagas porque esto siempre lo he hecho así y porque esto se hace así, algo que repitas todo el tiempo sin pensar y te hagas las dos preguntas que te he contado antes. Primero, esto lo hago porque lo he elegido así¿ O porque siempre se ha hecho así?

30:35 Y si no sabes contestar solo pensando, que es lo más probable porque, como te he dicho, estas cosas no se suelen resolver en la cabeza, pasas a la segunda pregunta. Cámbiala una vez. Yo qué sé, el viernes no hagas el informe y mira a ver si alguien lo ha echado de menos. O vete por el otro camino. O rompe la rutina que defiendes sin saber muy bien por qué. Y observa qué es lo que pasa. No lo que temes que pase, sino que observes qué es lo que pasa. Y todo esto, como siempre, en pequeño. No te replantes tu carrera profesional entera el primer día. Elige algo pequeño, ese grupo de mensajes que no te aporta nada y al que estás siguiendo por costumbre, pues salte de ese grupo o siléncialo y observa si tu vida después de una semana es mejor o es peor. esa tarea que haces siempre de esa manera porque te la han enseñado así, pruébala a hacer de otra forma, esa creencia que tienes de que tú no vales para hacer no sé qué, hazlo, hazlo pequeño, hazlo rápido para confirmar o para desmentir esa etiqueta y simplemente observa qué es lo que te devuelve la realidad. Haz un experimento pequeño, un experimento real cada semana para desmontar todas esas cadenas a las que le estamos dando vueltas y vueltas y vueltas. Porque de eso va en el fondo todo lo que hemos hablado hoy, de dejar de ser una hormiguita que va siguiendo el rastro solamente porque el rastro está ahí y empezar a

32:06 ser alguien, empezar a ser un ser humano que de vez en cuando se pregunta a dónde le está llevando ese rastro y decide libremente si lo va a seguir o si no. No queremos vivir sin caminos, sino que lo que queremos es poder decir por fin que el camino que llevamos es realmente nuestro camino. Recuerda cómo hemos empezado este episodio. Con esa costumbre que haces siempre de la misma forma y que cuando te preguntas por qué resulta que no tienes respuesta. Pues ahora ya sabes lo que es. Es una ceremonia heredada, no pasa nada por tenerla, somos animales de costumbres, es imposible vivir sin ellas y muchas de esas ceremonias nos sostienen y nos dan paz. Lo que cambia una vida, por tanto, no es que nos quedemos sin rituales, sino que dejemos de sufrirlos y de seguirlos a ciegas y que los empecemos a elegir con los ojos abiertos, que dejemos de descargar nuestros males en el primero que pasa, que auditemos esas cosas que estamos haciendo por pura inercia y que cuando queramos cambiar algo, que no le demos tantas vueltas, que lo probemos, que dejemos que sean las manos las que enseñen el camino a nuestra cabeza. Por tanto, ten ceremonias, ten rituales, ten hábitos, pero fírmalos tú, que no te vengan dados de fuera. Bueno, y si este episodio te ha removido algo, tienes dos maneras de seguir tirando del hilo. Puedes echarle un vistazo a mis libros en Amazon, los tienes ahí por si te apetece leerme, además ya sabes que Amazon te deja leer un 10% del libro completamente gratis, así que sin

33:38 ningún compromiso, échale un vistazo. O también puedes suscribirte a mi comunidad en Patreon, ahí tienes contenido extra de cada uno de los episodios, tienes también acceso a al oráculo, nuestro mentor virtual disponible las 24 horas para pensar contigo todo lo que necesites. Te dejo los enlaces un poquito más abajo, ahí, en la descripción del episodio, en esa cajita donde lees la descripción del episodio. Recuerda que no tienes que rehacer tu vida entera, solo tienes que empezar a mirarla con los ojos abiertos, poco a poco, costumbre a costumbre y comprobar con las manos cuáles de esas costumbres, cuáles de esos hábitos son tuyos de verdad. Ese es para mí uno de los gestos de mayor libertad que puedes hacer con tu tiempo y con tu vida. Así que elige una costumbre o dos y examínalas esta semana. Nos escuchamos en el próximo episodio. Mientras tanto, y hasta entonces, te mando un muy fuerte abrazo. Cuídate. Adiós.