July 20, 2026

538 - Deja de boicotearte, cómo dejar de ser tu propio enemigo

538 - Deja de boicotearte, cómo dejar de ser tu propio enemigo
538 - Deja de boicotearte, cómo dejar de ser tu propio enemigo
Ideas para vivir mejor
538 - Deja de boicotearte, cómo dejar de ser tu propio enemigo
No ves la trampa hasta que ya obedeciste.

El autoboicot casi nunca grita "no puedes". Susurra una razón que suena sensata, prudente, hasta generosa. En este episodio, a partir del libro Autoboicot de Bernardo Stamateas, destilamos los cuatro disfraces con los que te frenas sin darte cuenta —la modestia, la prudencia, la fortaleza y la generosidad— y aprendes a reconocerlos antes de creértelos.

¿Cuál de esos disfraces es el que más repites, y qué decisión llevas aplazando por culpa de él?

Si este episodio te ha removido, no te quedes solo en la escucha.
El siguiente paso es pasar de escuchar a aplicar.

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0:02 La última vez que estuviste a punto de hacer algo importante y no lo hiciste, tuviste una razón para ello. Y esa razón sonaba sensata, madura, prudente. Por eso no sospechaste de ella. Déjame decirte hoy que la mayoría de las veces que nos frenamos cuando vamos a hacer algo no es porque algo nos esté empujando hacia atrás, sino porque algo dentro de ti nos está ofreciendo un motivo, generalmente un motivo excelente, para no avanzar. Y mientras ese motivo nos siga pareciendo razonable, pues lo vamos a obedecer casi sin enterarnos de que nos estamos traicionando a nosotros mismos.

0:47 Esto es Ideas para Vivir Mejor y este episodio es para ti si alguna vez has tenido las ganas, las ideas y el momento para hacer algo y aún así... Te has quedado quieto con esa sensación rara de que había una razón muy poderosa para no hacer aquello que tenías que hacer. Hay una imagen que generalmente tenemos sobre el boicot a nosotros mismos, sobre el autoboicot, que nos deja indefensos. Nos imaginamos el autoboicot como un enemigo que grita como una voz que nos dice que no podemos, que no valemos, que no rindamos y creemos que si algún día apareciera esa voz, pues seríamos capaces de reconocerla y la mandaríamos callar. El problema que nos cuenta el libro es que el autoboycott no es así. El autoboycott generalmente es un susurro y es un susurro además que nos dice cosas muy sensatas. El libro del que quiero hablarte hoy se llama Autoboycott, precisamente. Está escrito por Bernardo Stamateas.

2:04 Y la idea central que tiene me parece muy útil porque va precisamente contra esa falsa idea que te he contado. Lo que Stamateas nos está proponiendo es que ese autoboycott ni es un defecto ni es una condena. Es simplemente un conjunto de trampas mentales que se aprenden. Y obviamente, como te digo siempre, todo lo que se aprende se puede desaprender. Pero déjame llevar esa idea un pasito más allá. Si esas trampas se pudieran ver, no serían peligrosas, ¿verdad? Porque se podrían ver. Lo que las está haciendo peligrosas es que nunca se presentan como lo que son. La trampa que te va a hundir la autoestima, generalmente... no se va a presentar diciéndote que vales poco.¿ Cómo se va a disfrazar? De modestia, de prudencia, veis que no quiero parecer un prepotente. Del mismo modo, la trampa que te paraliza no te va a decir que tienes miedo.¿ De qué se va a disfrazar? Pues de sentido común, de bueno, ahora no es el momento. La trampa que te aísla No te va a decir directamente que te da pánico que te rechacen. La vas a disfrazar de fortaleza, la vas a disfrazar de yo puedo solo con todo.

3:33 En fin. Pero lo mismo pasa con la trampa que te hace ponerte siempre al final de la lista de prioridades. Nunca te va a decir eres una persona que no te crees con derecho a ser feliz. No, claro que no. Se va a disfrazar en este caso de generosidad, de ser una buena persona. Esta es la tesis del libro, que ese autoboycott que todos nos hacemos en algún momento de nuestra vida nunca se presenta como nuestro enemigo, se presenta como un consejo, el mejor consejo. Y por eso la habilidad que necesitamos cultivar es aprender a reconocer el disfraz en el que viene ese autoboycott antes de obedecerlo.¿ Para qué o por qué? Porque en el momento en el que somos capaces de ponerle nombre a esa trampa, vamos a dejar de ser una víctima y vamos a poder empezar a elegir. Y quiero que entendamos por qué estos disfraces del autoboycott son tan eficaces. Mira, cada vez que te frenas porque te has dado una excusa razonable para no hacer algo que realmente quieres hacer o que necesitas hacer, sientes alivio. Alivio. Porque la tensión de arriesgarte desaparece de golpe. Y ese alivio es una recompensa inmediata.

4:59 Y ya sabemos que nuestro cerebro es una máquina de repetir aquellas cosas que le producen una recompensa inmediata. Así que la próxima vez que aparezca la ocasión,¿ qué va a pasar? Que la excusa te va a venir más rápido. Porque ya has aprendido que es algo que funciona. Has entrenado sin querer un reflejo que te está protegiendo del riesgo corto plazo, pero también te está robando la vida a largo plazo. Claro, lo bueno es que si esto es algo que hemos aprendido, lo podemos desaprender. Un reflejo entrenado se puede reentrenar.¿ A base de qué? A base de verlo venir. Vamos a mirar, por tanto, cuatro de estos disfraces, vamos a ir uno a uno, para que la próxima vez que aparezcan en tu vida los puedas reconocer a tiempo. El primer disfraz es el más antiguo, te diría. Y siempre, o casi siempre, se aprende cuando somos pequeños. Es la historia que nos contamos sobre nuestro propio valor. Es el disfraz de la modestia. Obviamente, nadie va por la vida pensando de una manera consciente que él vale poco o que ella vale poco. Generalmente esa persona, lo que se dice, es que prefiere no destacar, que mejor que esto lo haga otro que sabe más, yo es que no quiero dármelas de nada. Y esa persona pasa por humilde o esa persona pasa por madura. Pero

6:32 lo que hay debajo es una renuncia a algo antes de que nadie te lo pueda disputar. El libro rescata una idea que a mí me parece preciosa. La palabra certeza viene del griego hypóstasis. Póstasis significaba literalmente título de propiedad, un documento que acreditaba que algo era tuyo. Así que tener certeza sobre ti es tener el título de propiedad de tus propios sueños.¿ Qué hace la falsa modestia? La falsa modestia coge ese título de propiedad y lo regala. Es decir, regala tus posibilidades de conseguirlo disfrazando esa renuncia de buena educación. Y esto pasa diario en cosas pequeñas.

7:23 Pasa en esa reunión donde hay una persona que tiene una idea buena, la ve muy clara en su cabeza y justo cuando va a hablar hay una vocecilla en su mente que le dice que bueno,¿ para qué le va a decir? Si seguro que eso ya lo han pensado los demás. No voy a quedar yo ahora de listo. Y se calla. Y diez minutos después otra persona dice exactamente eso mismo y todos se asienten y la miran. Oh, mira esta persona.¿ Qué pasa? No es que el primero no pudiera decirlo, ¿verdad? Es que simplemente él mismo se ha descalificado antes de poner su idea sobre la mesa. Y a esa descalificación la ha llamado que no quiere figurar o que no quiere quedar como un listillo. Y ese no querer figurar, repetido mil veces,¿ qué va a provocar?

8:16 Una vida... entera de ideas que se quedaron dentro de esa persona y que nunca salieron y que nunca tuvieron su oportunidad de brillar. Imagínate a alguien en su empresa, se abre una vacante interna, un puesto superior al suyo, por dentro lo desea, sabe que podría tener ese puesto, pero antes de que se cierre el plazo, se dice, para qué me voy a presentar si seguro que se va a presentar gente con más experiencia, mejor no me expongo, que no quiero hacer el ridículo. Y no se presenta. Esta persona, a lo mejor desde fuera, puede pasar por prudente.¿ Pero qué es lo que está haciendo? Se ha quitado a sí mismo del concurso antes incluso de que ese concurso empezara. Es decir, ha entregado el título de propiedad de un sueño, en este caso un puesto más alto dentro de su empresa, sin que nadie se lo haya pedido.

9:11 Nadie le dijo que no valía para ese puesto. Se lo ha dicho él y encima... Eso que se ha dicho lo ha hecho pasar por sensatez. Y este disfraz tiene además una segunda capa, que no va tanto de lo que crees que vales, sino de cómo respondes a la vida cuando las cosas se ponen cuesta arriba. Hay personas que ante un obstáculo se quedan clavadas, acumulan ansiedad y están todo el día dándole vueltas sin realmente encontrar ninguna salida. Y hay personas que desarrollan una especie de flexibilidad. Son capaces de doblarse sin romperse. Son capaces de encajar el golpe y de seguir adelante. La diferencia entre un tipo de persona y otra es cuánto han invertido en sí mismas. Cuánto se han permitido probar, cuánto se han permitido equivocarse y cuánto se han permitido volver a empezar sin castigarse. Quien invierte en su propia capacidad, cuando llega un problema, tiene de dónde tirar. Claro, si nunca has invertido en ti mismo, porque¿ para qué? Si total que más da, pues te vas a quedar sin recursos justo en el momento que más los necesitas.¿ Y qué va a pasar? Que esa falta de recursos que tienes en ese momento te va a confirmar la historia que tienes en la cabeza. ¿Ves?¿ Ves cómo yo no valía para esto?

10:32 Es un círculo y empieza mucho antes. Empieza en la decisión que tomamos todos los días de apostar o no apostar por nosotros mismos.¿ Cómo aplicamos esto? La próxima vez que te oigas decir mejor no lo hago porque no sé qué, párate y hazte la pregunta de si eso que estás sintiendo es prudencia o eso que estás sintiendo es la modestia quitándome la propiedad de algo que es mío. La falsa modestia solamente te evita la incomodidad de reclamar lo que ya es tuyo por derecho. Y ese título no te lo puede quitar ningún fracaso. Tú puedes presentarte a esa posición y que no salga. Sigues siendo el dueño de ese sueño. Lo único que te deja sin nada seguro es no presentarte. El segundo disfraz, también bastante común, probablemente es el que más veces nos frena, es la parálisis, el disfraz de la prudencia. La parálisis nunca se presenta y nos dice que no hagas esto, ¿vale? Nos suele decir, hazlo pero no lo hagas ahora, ahora no es el momento, hazlo cuando tengas un periodo más tranquilo, hazlo cuando pase esa temporada de locura y así la vida entera se va en temporadas de locura que nunca terminan. El libro distingue dos maneras de estar en el mundo que a

12:02 mí me han parecido muy interesantes. Una es la mentalidad que se conforma, la mentalidad que se adapta a lo que hay y La mentalidad que critica sin proponer nada alternativo. La mentalidad que convierte cada problema en una excusa para no hacer nada. Y la otra es la mentalidad que construye. Una mentalidad que se concentra en soluciones. Que aprende continuamente. Que entiende que estar todo el día aprendiendo es una manera de quererse.¿ Qué separa a una mentalidad de otra? Ya te digo que el talento no es. Se está separando la decisión de ver el futuro... como algo que te va a caer del cielo o como algo que tienes que ir construyendo tú pasito a pasito. Te lo pongo con un ejemplo. Piensa en esa persona que lleva años diciendo que quiere retomar el inglés. Seguro que lo quiere de verdad. Incluso, a lo mejor, hasta lo necesita para el trabajo. Pero en enero está la cuesta de enero, en primavera hay demasiado lío, en verano hace calor, en septiembre ya empezaré con energía... cada una de esas razones por separado es cierta. Seguramente haya lío, seguramente haga calor.

13:12 Y ese es el truco de la parálisis. Te da razones verdaderas para que no sospeches que todas esas razones juntas están construyendo una vida que no eliges. Y cinco años después, esa persona sigue con el mismo inglés y con la colección de motivos más razonable del mundo, si quieres, pero no ha aprendido inglés. Y hay una segunda cara de ese disfraz.¿ Cómo lees tus errores? Porque la parálisis también se alimenta de cómo interpretas aquello que sale mal. Es esa persona que va a una entrevista y no lo cogen. Esa persona tiene dos maneras de leer la situación. Una es decir, ves, ya lo sabía, no valgo para esto, ya está. Y la otra es decir, esta parte de la entrevista la llevé floja, eso es buena información para mí, la próxima vez que vaya a una entrevista la voy a preparar de manera distinta y me voy a concentrar justo en esa parte donde he fallado Ahora, la primera lectura convierte un error en una frase sobre lo que vales, en una creencia sobre lo que vales o sobre lo que no vales. La segunda lo está convirtiendo en un dato para que puedas mejorar. Y esa diferencia no es una diferencia pequeña. Esa es la diferencia que va a decidir si lo vas a volver a intentar o si te vas a retirar para siempre porque creías o crees que eres una persona prudente. Y hay una tercera forma para ese disfraz de la prudencia. Y es difícil de

14:42 captar porque es algo que ocurre no en nuestros actos, sino en nuestras palabras. Y es como nos hablamos cuando nadie nos oye. Los deseos tienen mucho poder para moverte, pero los deseos se encienden o se apagan según lo que nos digamos a nosotros mismos. Y hablarte mal a ti mismo es una forma de boicotearte en el fondo. Imagínate a dos personas que empiezan el mismo proyecto. Proyecto difícil. Y una de esas personas, cuando algo se tuerce, piensa que, oye, es normal que esto me cueste porque es un proyecto difícil, así que sigo adelante. Y la otra se dice, no me está saliendo, es que soy un desastre, siempre estoy igual, no sé ni para qué he empezado esto. No hace falta que te diga cuál de las dos va a llegar más lejos. Seguramente no por ser más lista ni por tener más talento, simplemente porque no está esa persona...

15:37 apagando su propio motor con cada una de las frases que se está diciendo en su cabeza, con cómo se está hablando a sí misma. Claro, de ahí se pasa muy fácil a la forma más resignada de esa parálisis, que es simplemente pensar que, oye, esto es lo que nos ha tocado en la vida, esto es lo que me ha tocado y ya está. Cuando esa creencia se instala, las circunstancias ya no son obstáculos que tú puedas mover, simplemente es algo que está ahí y que hay que aceptar. La persona que se resigna ya ni lo intenta. Y como no lo intenta, nada cambia. Y como nada cambia, esa resignación que tenía se confirma. Es otra vez el círculo vicioso mordiéndose la cola. Así que, aquí tienes en pantalla la pregunta que va a romper ese disfraz de la modestia y quiero que te la lleves de este episodio.

16:33 Cuando algo me sale mal, lo estoy tratando como una oportunidad para aprender o como una sentencia absoluta sobre lo que valgo o lo que no valgo. Si tú eres capaz de reconocer cuál de las dos mentalidades estás usando, vas a ser capaz de romper el ciclo. Porque no puedes cambiar una lectura que ni siquiera sabes que estás haciendo. Ahí estaremos totalmente de acuerdo. Bueno, vamos con el tercer disfraz, que es doble, ¿vale? Es el disfraz de la fortaleza y del amor que son dos cosas que parecen opuestas y que en realidad tienen la misma raíz el miedo a lo que pasa cuando dejas entrar a otra persona una se disfraza de fortaleza la otra se disfraza de amor la que se disfraza de fortaleza dice yo no necesito a nadie yo puedo solo con todo no voy a pedir ayuda porque pedir ayuda es de débiles y suena pues a una persona autosuficiente una persona fuerte Una persona digna de admiración.¿ Qué hay por debajo de eso normalmente?

17:43 Miedo al rechazo. Miedo al rechazo. Piénsalo. Si no pides nada, nadie te puede negar nada. Si no dependes de nadie, nadie puede fallarte. Parece una persona fuerte y es en realidad una persona que lleva una armadura que le sirve para no arriesgarse a que le dejen tirado. Imagínate a esa persona en el trabajo. Nunca delega carga con todo, se queda hasta tarde antes que pedir que le echen una mano y te lo dice orgulloso además. Es que yo soy muy autosuficiente. Lo que no te cuenta es que está agotado. Lo que no te cuenta es que todo su equipo empieza a sentir que esa persona no se fía de ellos. Esa fortaleza le está costando salud y le está costando vínculos y al final le va a costar su carrera profesional. Y luego en el extremo opuesto está la que se disfraza de amor. Sin ti no soy nada, yo por esta persona hago lo que sea, primero tú y luego yo.¿ Y a qué nos suena?

18:44 A amor del bueno, a entrega. Pero cuando toda tu existencia depende de la aprobación de otra persona, dejas de tomar las decisiones desde lo que tú quieres. Empiezas a vivir según lo que esa persona espera de ti. Piensa... en quien cancela sistemáticamente sus planes, sus aficiones, sus amigos para moldarse a su pareja. Y lo llama amor. Con el tiempo esa persona ya no va a saber lo que le gusta a ella porque lleva años eligiendo lo que le gusta a otro. Ha desaparecido. No se ha entregado por amor, ha desaparecido. Lo que pasa es que le ha puesto un nombre más bonito a esa desaparición. Bueno, pues entre esos dos extremos hay una tercera versión que es la de quien se convence de que puede protegerse del dolor si simplemente no deja entrar a nadie. Es la persona que tiene mucha gente alrededor, mucha vida social, pero a la que nadie conoce de verdad. Cuenta anécdotas, no cuenta miedos, da conversación, pero no da intimidad. Y eso lo justifica como madurez. Yo es que mis cosas me las guardo. Entonces pasa por una persona reservada y por una persona que tiene las ideas claras.¿ Qué hay debajo?

20:02 Pues oye, un cálculo. Si nadie entra, nadie puede hacerme daño. Y el precio de ese cálculo lo va a pagar más tarde, cuando llegue un momento difícil en su vida y descubra que está rodeado de gente que bueno, que sí que le aprecia, pero que no le conoce y que por eso no sabe cómo le puede ayudar. Y para mantener a todo el mundo a esa distancia,¿ qué es lo que solemos hacer? Construir un personaje, una máscara. la máscara del que está por encima de todo, la del fuerte que nunca se queja, la de la víctima permanente que da pena, cada una de esas máscaras cumple la función de tapar la inseguridad que llevamos dentro.¿ Cuál es el problema de esto? El problema es que sostener un personaje 24 horas al día nos consume una cantidad de energía brutal y esa energía la estamos gastando en aparentar en lugar de gastarla en vivir. Esa máscara que te has puesto para protegerte acaba siendo la cárcel en la que vives todos los días. Fíjate cuál es la raíz común de las tres. Todos estos disfraces están boicoteando lo mismo.

21:11 Están boicoteando la conexión genuina con los demás. Porque la intimidad de verdad no es fusionarte con otro. Ni tampoco blindarte para que nadie entre. Es algo que se va construyendo poco a poco, dándote a conocer poco a poco... compartiendo una opinión, un miedo, un sueño. Quien se blinda acaba rodeado de gente que solo le conoce por fuera. Quien se disuelve completamente por amor acaba sin nadie a quien mostrarle porque ya no queda un yo que mostrar. Y quien se esconde detrás de una máscara acaba agotadísimo de defender a otra persona que ni siquiera es él. Es una máscara. Entonces,¿ cómo lo podemos aplicar? Pues mira, cuando te oigas decir yo no necesito a nadie, pregúntate si eso es realmente fortaleza o es simplemente miedo. Cuando te oigas decir yo por esa persona o lo que sea, pregúntate si eso es amor o si te estás borrando de la ecuación. Date una respuesta honesta para poder empezar a cambiar lo que haces después. La parte más difícil no es entender esto. La parte más difícil es qué haces cuando cazas a uno de esos disfraces en tu vida.

22:28 Un día cualquiera, un martes cualquiera, con la excusa sonándote perfectamente razonable en tu cabeza. La mitad es reconocer la trampa. La otra mitad es ser capaz de ponerle raciocinio a esa trampa, no obedecerla en piloto automático. Entonces, si quieres esa otra mitad, ya sabes que en Ideas en Acción tienes el ejercicio concreto de este episodio y el oráculo, que sabes que es un interlocutor entrenado con cientos de episodios y de libros para pensar contigo justo cuando esa excusa aparece y se viste de sentido común. Tienes el enlace a ambas cosas en la descripción. Y llegamos al cuarto disfraz que para mí es quizás el más difícil de reconocer de todos porque es un disfraz que está muy bien visto socialmente. El disfraz de la generosidad. Vivir para que los demás sean felices Mientras tú aplazas tu propia felicidad indefinidamente. El disfraz de la generosidad. Ser buena persona.

23:30 Es que yo soy así, primero siempre los demás. No caigas en esa trampa. Quien cae en esa trampa cree que su valor depende de cuánto da a otros. Y por tanto nunca se prioriza porque ve esa priorización de sí mismo como un acto de egoísmo. Así que se pone siempre el último. y siempre cede el último trozo, el turno, el día libre, o duerme menos, y espera su momento, ese momento que llegará cuando los hijos sean mayores, cuando aflojen en el trabajo, cuando todos los demás estén bien. Obviamente, el problema es que ese momento no llega, porque la lista de necesidades de los demás no se acaba nunca.

24:16 Siempre habrá alguien a quien toque atender antes que a ti. Es esa persona que en las comidas familiares se pasa la tarde entera en la cocina, que sirve a todos en la mesa, que está pendiente de que a nadie le falte nada y cuando se sienta por fin ya está todo el mundo con el postre. Y seguramente lo hace con cariño, de verdad, pero si eso es el patrón de toda su vida, estar siempre sirviendo y nunca sentándose, ya no está siendo generosa. Esa persona se está quedando fuera de su propia vida y le está poniendo un nombre virtuoso. Y muchas veces nadie se lo ha pedido. Se lo ha pedido una voz interior que le dijo que él o que ella iba después de los demás.

25:02 Ese disfraz tiene un hermano que es prácticamente lo mismo, que es dejárselo todo a la suerte. Los dos van en el fondo de lo mismo, de no hacerte cargo de tu propia vida. Vivir para los demás, ese primer disfraz te quita del centro de tu vida y te entrega a lo que otros necesitan. Y dejárselo a la suerte, ese segundo disfraz, te quita del centro entregándote a lo que tenga que pasar. Si tiene que salir, saldrá. El que vale, vale y ya está. Y suena a persona humilde. Suena a persona que ha soltado el control, que no es un obseso del control. Pero en realidad es una persona que no se está responsabilizando. Porque si todo dependiera del azar, entonces nada dependería de nosotros. Y si nada dependiera de nosotros, pues... no habría nada que pudiéramos hacer mal ni bien. Claro, esto sería comodísimo, pero es mentira.

25:56 Es mentira. El futuro lo va a construir los momentos que tengas para prepararte, el aprendizaje, el ejercicio de creer en ti y de traducir esa creencia en acciones concretas. Piensa en dos personas que tengan el mismo sueño. Imagínate que una de ellas se sienta a esperar a que llegue su oportunidad, porque bueno, como todo depende del azar, y la otra, en cambio, Se prepara todos los días para estar lista para cuando llegue esa oportunidad. Ya te digo yo cuál de las dos va a poder aprovechar la oportunidad cuando se presente. Y no va a ser por suerte. Va a ser porque estaba preparada. Esa persona estaba preparada para coger esa oportunidad. Déjame ser muy claro con esto para no malinterpretar la idea. Tu felicidad no es negociable. felicidad no debería estar condicionada a que primero todos los demás estén bien y eso no te hace egoísta eso te convierte en una persona que se trata a sí misma con la misma generosidad con la que trata todo el mundo está muy bien cuidar de los demás lo que no está bien es cuidar de los demás a costa de desaparecer tú eso no es amor entonces¿ cómo lo puedes aplicar? pues busca un solo lugar de tu semana donde te estés poniendo al final de la lista, sin que nadie te lo haya pedido. Uno.

27:27 Y esta vez intenta ponerte un poquito antes. Y ahora que tienes esas cuatro ideas que te acabo de contar en tu cabeza, te voy a enseñar lo que comparten esas ideas. La modestia que te quita la propiedad de tus sueños, la prudencia que aplaza tu vida, la fortaleza o el amor que boicotean tus vínculos, la generosidad que te deja al último, fíjate que ninguna de las cuatro te hace sentir mal en ese momento. Al revés. En ese momento te sientes, pues depende de qué disfraz te pongas, te puedes sentir sensato, o maduro, o buena persona, o humilde.

28:08 Ese es el truco del autoboycott. El autoboycott no parece un error mientras lo estás cometiendo. No lo parece. No lo parece. Parece... La decisión correcta. Solamente ves el error después. Cuando un día miras atrás y descubres que no has lanzado el proyecto que querías. No has tenido la conversación que tenías que tener. Que nunca ha llegado tu momento. Por eso nos dice el libro que nunca podemos fiarnos de cómo nos hace sentir una excusa. De lo único que nos podemos fiar es de si somos capaces de reconocer cada uno de esos disfraces antes de ponérnoslos. Y eso va a cambiar el punto desde el que tomamos cualquier decisión. No se puede tomar la decisión cuando ya no hay remedio. Se tiene que tomar la decisión cuando todavía podemos elegir. Eso es lo peligroso de los disfraces, que nos impiden ver precisamente esto. Si te llevas una sola cosa del episodio de hoy, que sea este ejercicio que te propongo. Se llama caza una razón. Es muy sencillo.

29:22 En algún momento de estos días te vas a frenar. Vas a decir a algo mejor no, ahora no es el momento, ya lo hago yo solo o primero le dejo a los demás. Va a pasar porque esos disfraces son prácticamente diarios. Y cuando pase, quiero que no que discutas contigo, sino que pares y que le pongas nombre a la razón que te acabas de dar. Escríbela en el móvil o donde sea. Y luego pregúntate si esa razón es un motivo de verdad o es un disfraz. Nada más. Fíjate qué cosa más sencilla. Tienes que aprender a ver la trampa, el disfraz, mientras te lo estás poniendo.

30:06 Y cuando empiezas a reconocer el disfraz en el momento en el que se presenta, quizás vas a dejar de obedecerlo en piloto automático. Y entonces habrá una elección donde antes solamente había una costumbre que seguías. Y te pido una cosa más, muy pequeña, que cambie el ejercicio. Cuando caces una de esas razones y te pares a mirarla de cerca, no te castigues por haberte la creído. No te digas otra vez qué desastre, soy un pringao. No. Esas trampas están diseñadas para no verse. Así que el simple hecho de que la hayas pillado ya es algo muy, muy bueno. Tienes que tratarlo como un triunfo, no como una prueba más de lo mal que lo haces todo.

30:53 Porque si conviertes este ejercicio en otra excusa para hablarte mal, pues acabas de fabricar otra trampa nueva encima de la trampa vieja. No te pillas para machacarte, te pillas para poder elegir si no ahora, en el futuro. Si tú cazas una razón, un disfraz por semana, la tratas con humor, Al cabo de un mes vas a ser capaz de reconocer estos disfraces a kilómetros. Hoy hemos hablado de autoboycott, el libro de Bernardo Stamateas. Y hemos desmontado la idea de que el autoboycott es un enemigo que nos grita. Hemos visto que es un enemigo que nos susurra y además nos susurra cosas sensatas. Y se disfraza de modestia o de prudencia o de amor o de generosidad. Y hemos entendido que superar esto no es una cuestión de suerte, sino de reconocer el disfraz antes de obedecer a ese disfraz en piloto automático. No se gana de una vez, no se gana para siempre, sino que tenemos que ganar cada día, cada vez que elegimos actuar en lugar de esperar y cada vez que somos capaces de poner nombre a la trampa antes de caer en ella. Y antes de que te vayas... hay una distancia muy concreta que hoy no hemos terminado de cruzar y es la que va de reconocer la trampa a saber qué hacer en el momento exacto en que la excusa te suena perfectamente razonable.

32:20 Saber que te estás autoboycoteando pues no va a ser suficiente si cuando llega el lunes y esa vocecilla te susurra mejor que no, pues no tienes con quién pensarlo. Para eso está Ideas en Acción, la membresía de este podcast. Las ideas de cada episodio por escrito, con ejercicios, para aplicarlas. Y luego también el oráculo, esa inteligencia artificial, ese interlocutor entrenado con cientos de episodios, con cientos de libros, para ayudarte a pensar mejor justo en el momento en que el disfraz parece sentido común y estás a punto de obedecerlo en piloto automático. Si hoy te ha resultado interesante este contenido, si hoy te has reconocido en alguna de esas trampas, ese es el siguiente paso para que te recomiendo.

33:07 Te dejo todos los enlaces en la descripción del episodio. Y nos escuchamos muy pronto en el próximo episodio de Ideas para Vivir Mejor. Hasta entonces, te mando un fuerte abrazo. Pásalo muy bien. Adiós.