215. Los Luditas
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A comienzos del siglo XIX, en plena Revolución Industrial, Inglaterra se llenó de humo, máquinas y fábricas. La tecnología prometía progreso, pero para los obreros significó hambre, explotación y despidos. Entonces aparecieron ellos: los Luditas. Trabajadores que, liderados por la figura casi mítica de Ned Ludd, comenzaron a destruir telares mecánicos y máquinas de hilado. Creían que esas “máquinas malditas” les robaban el trabajo y la dignidad. Pero no era solo violencia: era un grito de resistencia contra un sistema que cambiaba demasiado rápido. Y aunque fueron derrotados, su nombre quedó grabado. Te invito a conocer su historia...
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0:07 Hola, hola a todos, queridos amigos, oyentes y seguidores, muy bienvenidos a un nuevo episodio, episodio 215 de historia en Podcast y en esta oportunidad les traigo un episodio actual, no un episodio con una temática que si bien el título no es muy prometedor, debo reconocerlo, les prometo que es un episodio actual en todo este furor. Por las máquinas, por la inteligencia artificial, por los temores de que tales o cuales trabajos pueden llegar a desaparecer y que esto y que lo otro bueno, algo que pensamos que es actual digamos, no, esto está pasando ahora es nuevo, que empezó a a suceder hace un tiempito hace unos años, en Pleno siglo 21, y en realidad vamos a encontrar en este episodio una data una información que es tremendamente buena. Quizás alguien más precavido dirá, no, bueno, pero a ver cuando apareció Internet pasó lo mismo otro. Quizás se puede ir un poquito más atrás en el tiempo y mira, cuando aparecieron las computadoras, todo cambió. Bueno, en realidad.
1:11 Yo hoy les traigo lo que a mi criterio fue el gran cambio de la historia de la humanidad, no un cambio revolucionario, tan revolucionario que le va a dar nombre a una Revolución que fue la industrial Revolución Industrial allá a finales del siglo 18 en Inglaterra particularmente no, pero que no va a tardar después en extenderse por toda Europa y luego por el mundo que va a pasar ahí. Bueno, se cambiaron las formas de producir, aparecieron las máquinas. Que competían con las labores humanas, que las iban, que los iban a reemplazar, que el hombre no iba a poder trabajar más, no iba a encontrar nunca más trabajo porque una máquina lo iba a suplir. Fíjense si no es actual el temor, no, pero quizás el el más despierto de ustedes dirá si todo bien, pero el título del episodio dice los luditas. ¿Qué tiene que ver esto con la Revolución Industrial? Bueno.
2:01 Revolución Industrial ya tiene un episodio, que es el 127 y es más, ahora en agosto vamos a estar dando un curso sobre el proceso de doble Revolución, la Revolución francesa y la industrial como un un solo conjunto de revoluciones, una industrial, otra política y que cambió la historia del mundo de una vez y para siempre. Así que si quieren aprender sobre Revolución Industrial y francesa en particular, los espero ahora en en agosto de 2025 empezamos ese curso, tienen toda la INFO en nuestra web o en nuestro Instagram, pero este episodio. Es una parte, es una partecita de esos cambios revolucionarios vistos desde el otro lado, porque siempre se cuenta la historia desde el lado de los ganadores. ¿Vieron esto? Es una frase por ahí media hecha. Ahora les vamos a contar desde el lado de quienes veían que el avance de las máquinas amenazaba su continuidad.
2:48 Ahí aparecen los luditas. Imagínense esto, Inglaterra, comienzos del siglo 19. Un cielo gris, no azul, sino un cielo gris, un gris espeso cargado de humo. No, bueno, en las fábricas las máquinas están dele que te dele trabajar, no paran, martillan, giran, chillan, un ruido ahí ensordecedor, un aire cargado, denso, imposible de respirar. Ahí adentro encontramos hombres, mujeres, niños que trabajan 1416 hasta 18 horas seguidas por apenas unas pocas monedas. Y afuera en los pueblos. Los viejos artesanos, quienes hacían sus labores y sus productos a mano, miran como sus telares manuales, como sus oficios heredados y transmitidos generacionalmente, se empiezan a volver inútiles, inútiles, frente a esos monstruos de hierro que están produciendo el doble de productos. Pero en la mitad de tiempo imagínense llegar a su casa después de 16 horas de trabajo.
3:54 Con las manos rotas, con el estómago vacío y enterarte que mañana muy probablemente una máquina va a hacer tu trabajo por la mitad de lo que vos cobras. ¿Qué Harías en ese lugar? ¿Qué hacés cuando una máquina no solamente te quita el trabajo, sino también te quita la dignidad? ¿Pregunto, no es una pregunta para introducirlos al tema, qué hacemos, nos resignamos, nos arrodillamos frente a esa máquina o quizás? En ese momento de furia y de enojo agarramos un martillo y salimos a pelear. Eso fue justamente lo que pasó, obreros, artesanos, gente común que no entendía de política, pero sí de hambre. Sí entendía de injusticia.
4:41 Y ahí van a empezar a levantarse contra esa nueva amenaza. Que eran las máquinas, particularmente en un inicio, los telares mecánicos. Y ojo, no eran ignorantes que odiaban la tecnología. No, esto no es un progreso versus atraso. No eran hombres desesperados que, martillo en mano, se enfrentaron a un enemigo de hierro, no una. Una rebelión que no solamente va a dejar como resultado máquinas rotas, como vamos a ver, sino que dejó preguntas que 2 siglos después siguen todavía. Sin respuesta. Esa es la historia de los luditas. Los luditas van a representar el momento en la historia de la humanidad en el que el obrero le va a declarar la guerra a la máquina.
5:26 Viajemos porque para entender a los luditas hay que pararse en el mundo que los vio nacer, no Inglaterra, ya a finales del siglo 18, un país que hasta hacía poco vivía del campo de los talleres pequeños de oficio, transmitidos de padre a hijo ahí. Cada prenda, cada herramienta, tenía el sello de una mano humana. No estaba gastado por el peso de la mano humana. El artesano, el artesano que era el que producía en ese contexto, no solamente trabajaba, sino que creaba, sí dominaba su tiempo, su ritmo, su dignidad. Cada pieza producida en ese contexto era única e irrepetible.
6:08 ¿Guardaba hasta cierto misticismo? No. Pero algo en el trasfondo estaba cambiando. Las máquinas habían llegado. Primero, máquinas simples, no hiladoras telares mecánicos, después ya van a empezar a aparecer. Digo estos gigantes de hierro movidos por el vapor. Sí, los los ferrocarriles, los barcos a vapor, las máquinas a vapor, etcétera, etcétera. Cada una de esas máquinas prometía lo que los empresarios empresarios digo, querían escuchar producción masiva. Costos menores, por lo tanto, mayor cantidad de ganancias. Mientras tanto, las ciudades van a empezar a crecer sin control. No Manchester nothing hamleads.
6:50 Nombres que empezaron a hacer sinónimo de de de humo, de ruido, de fábricas. Las calles se van a llenar, de obreros que dejaban el campo buscando trabajo y encontraban ahí fábricas donde el día no terminaba nunca. No, las condiciones eran extremas, jornadas de 14 a 18 horas de trabajo bajo el ruido, ahí de máquinas en ambientes cargados de polvo, de calor o de frío insoportable. Mujeres que cobraban menos que los hombres por el mismo trabajo, niños, niños que trepaban. Entre engranajes porque su tamaño les les permitía limpiar las piezas ahí adentro de las máquinas, sin detener la producción. No, de hecho, muchos no volvían a casa enteros. Y no solamente era explotación física, era la pérdida de identidad el artesano que antes dominaba todo el proceso, ahora solo apretaba una palanca o vigilaba un engranaje, se iba deshumanizando el trabajo.
7:41 Miren lo actual de esto nos hasta el momento, digamos. Si yo no hubiera dicho Inglaterra siglo 18, no sabríamos. Salvo por las jornadas de trabajo y el trabajo infantil y la diferencia entre hombres y mujeres, no sabíamos de qué época estamos hablando, no el temor a la deshumanización del trabajo. A esto se le sumaba un temor que crecía como una sombra, no que era el desempleo. Cada nueva máquina industrial que apareciera significaba menos manos humanas necesarias para trabajar. ¿Quién podía competir con un telar que trabajaba sin descanso allá en el siglo 18? Bueno, las leyes encima no ayudaban tanto. El Gobierno británico quedaba del lado de los empresarios, porque las fábricas traían riquezas al país.
8:24 Es más que obvio, modernización, avances, etcétera, etcétera. ¿Y los obreros? Bueno, los obreros quedaban ahí a mitad de camino, casi casi invisibles, diría, no sin derechos, sin sindicatos, sin voz, que los representara todavía. La promesa del progreso era clara, Inglaterra se estaba convirtiendo en la fábrica del mundo, pero el costo. Lo estaban pagando los cuerpos, YYY el alma y la dignidad de esos miles de trabajadores parecía desde la óptica obrera. ¿No insisto que estamos viendo la óptica obrera, no digan, Ah, este es un defensor, este es un ataque, no, no estamos viendo ahora la lógica obrera, quieren ver la lógica burguesa, vayan en el capítulo de Revolución Industrial o apúntense el curso que vamos a estar dando ahora en agosto 2025 sobre la Revolución Industrial y francesa, y vamos a ver todas las ópticas posibles, saben?
9:14 Que los posicionamientos rígidos no, no son lo mío. Bueno, desde esa óptica obrera parecía que quedaba cada vez menos lugar para el hombre mientras la máquina empezaba a decidir su destino. No ese. Ese era el caldo del cultivo, una mezcla de pobreza, de injusticia, de bronca, de temores. Y en ese silencio cargado va a empezar a gestarse una rebelión. ¿Ahora quiénes fueron? Esos hombres que, martillo en mano, se van a animar a revelarse, se van a animar a desafiar al poder no solamente del Estado británico, sino particularmente el poder de las máquinas.
9:57 Podríamos empezar diciendo o o presentándolos al menos. Como tipos que no eran ni salvajes ni enemigos del progreso, como intentaron pintarlos, los periódicos de la época no eran obreros textiles, eran artesanos calificados, eran hombres que habían dedicado toda su vida a dominar un oficio, a perfeccionar un telar manual, a darle valor a cada hilo, pero que de repente, su experiencia, sus manos, su transmisión generacional del oficio, dejaron de importar. Lo que importaba ahora eran las nuevas máquinas. Y esas nuevas máquinas podían hacer el trabajo mucho más rápido, mucho más barato y además sin descansar.
10:39 Entonces esos obreros que hasta hacía unos años eran indispensables, ahora pasaron a ser prescindibles. El nombre, el nombre, el nombre propio que los va a unir tiene algo de leyenda. Es el nombre de Ned Lud Ned. Lude doble d al final lude se dice que años antes de esas primeras revueltas, un un tejedor de la ciudad de Leicester, harto de los abusos, destruyó su telar como un acto de de protesta, no agarró una herramienta, hay martillo YY apretando los dientes destruyó el telar mecánico como acto de protesta. Una pregunta a ver, existió de verdad este tal Net lud. Bueno, nadie lo sabe, nadie lo sabe si existió de verdad, pero el nombre, el nombre va a empezar a circular como un símbolo, un mito que le daba identidad a esa bronca común del sector obrero, no una bronca compartida cada vez más por más personas cuando las primeras revueltas comenzaron sí, las las cartas amenazantes.
11:52 Van a empezar a llegar a los dueños de las fábricas cartas, no cartas con amenazas, diciendo que iban a romper toda la maquinaria de la fábrica. Bueno, esas cartas estaban firmadas por el general lud. O, en su defecto, por King lud. Es decir, el rey lud. Como si se tratara de un líder oculto en una figura casi fantasmal que se pierde ahí en la broma de la historia, pero que comandaba desde la realidad o o desde el simbolismo. Esa resistencia, nadie, nunca jamás lo vio, pero créanme que todos lo sentían cerca, y esa figura casi mitológica de Net lud.
12:34 Le va a dar nombre a esa bronca compartida que les decía recién bajo su bandera imaginaria. O no nos lo sabemos a mi criterio, si yo tuviera que elegir, digo, a ver, nadie lo vio, nadie lo conoció, se hablaba de él, pero no, nadie sabía dónde estaba. Me parece que la balanza tira más. A que era un personaje inventado, no este, este Net lud. Pero puede que haya existido. No vamos a dejar de lado esa esa hipótesis. Bueno, bajo su nombre, bajo su bandera, los obreros van a dejar de ser individuos aislados para convertirse en algo mucho más grande. Así van a nacer los luditas, una organización si clandestina, casi militar. Que se reunían de noche, que se reunían en secreto, que planificaban ataques, que elegían qué máquinas destruir. O sea, no era un caos como lo pintaron en la época. No era estrategia.
13:29 Sabían que rompiendo esos telares mecánicos, que rompiendo esas máquinas estaban enviando un mensaje. Y lo hacían con métodos que sembraban miedo en en en los patrones. No llegaban encapuchados, golpeaban rápido, desaparecían en la oscuridad. Las fábricas amanecían con máquinas destrozadas, con notas que advertían que si siguen bajando los salarios, vamos a volver. Eso firmaban los luditas. Eran hombres comunes, sí, pero movidos por una causa que era defender su su dignidad como artesano, defender sus oficios, defender sus vidas y detrás de cada golpe a cada máquina.
14:09 ¿Había una pregunta que no deja de resonar en el aire, hasta dónde estaban dispuestos a llegar para ser escuchados? Lo verdaderamente revolucionario iba a llegar entre 1811 y 1816, cuando el miedo, cuando la bronca se transformaron en acción, lo que había comenzado como rumores, como cartas firmadas por este general lude. Va a terminar estallando en una ola de violencia que verdaderamente sacudió Inglaterra. De hecho, las primeras revueltas surgieron en Nottingham, que era el el corazón de la industria textil inglesa. No. De noche, varios grupos de hombres encapuchados irrumpían en las fábricas. Los martillos caían sobre los telares mecánicos. ¿Estamos hablando de industria textil? Sí, y uno tras otro los telares mecánicos iban. Saliendo de circulación, los dejaban hecho añicos, no los rompían, los destrozaban, sí, a ver, digo, los luditas no iban a asaltar, no robaban, no mataban, iban directo contra las máquinas.
15:19 No estoy justificando nada, estoy describiendo la acción, no, los tipos no eran asesinos, no eran ladrones, eran, o sea, atentaban contra su principal enemigo en que eran las máquinas. El movimiento se va a extender rápidamente. Nottingham van a pasar a George Shir, a Lankenshir, a Derby Shir YY ahí las fábricas van a empezar a amanecer destruidas, los patrones van a estar cada vez más atemorizados, aterrados, y los obreros Por Primera Vez van a empezar a sentirse escuchados. A veces algunos de esos ataques incluían incendios, por ejemplo. Sí, incluyen incendios que destrozaban absolutamente la fábrica, ya no solamente la maquinaria que se encontraba dentro de esas de esas fábricas. ¿No?
16:05 Y la respuesta del Gobierno británico va a ser una respuesta inmediata y brutal. El Parlamento va a aprobar leyes que convertían la destrucción de máquinas en delito capital. O sea, romper un telar equivalía a cometer una tradición y créanme, créanme que una tradición. En la Inglaterra del de comienzo del siglo 19 se pagaba caro. El ejército va empezar a ser desplegado en esas zonas y en esas ciudades conflictivas y escuchen este dato. ¿Porque es increíble, no? Porque resulta que el ejército va a ser enviado a esas zonas amenazadas por los luditas con más soldados que los que Inglaterra había enviado a luchar contra Napoleón hace apenas unos años.
16:47 Tomen dimensión ustedes del peligro. ¿Que estos muchachos, los luditas representaban para el nuevo orden económico y económico e industrial? No. La cuestión es que las tropas empezaron a custodiar las fábricas, perseguían a los sospechosos, reprimían cualquier intento de de protesta. ¿De hecho, las las capturas no van a tardar en llegar, no? ¿Van a capturar un par de líderes luditas? ¿Los van a enjuiciar? Los juicios eran sumarios, es decir, sin defensa posible. Había YY hubo decenas de luditas que fueron ahorcados en plazas públicas, no como escarmiento para que sirva de espanto para quienes se animen a hacer lo mismo o o quienes tengan intenciones de seguir haciendo eso. Otros muchos fueron deportados a colonias penales en Australia, Australia, que insisto, tengo montones de oyentes allá muchos de ellos.
17:37 Argentinos que me piden hablar de la historia de Australia. Ya le vamos a dedicar pronto nomás un episodio a la a la historia de de Australia. Bueno, los deportaban ahí, a esas colonias penales condenados al destierro, no condenados al olvido. Insisto en esto que les decía, recién para el Gobierno británico romper una máquina era traición y la tradición se pagaba, o con el destierro o con la horca. Esas ejecuciones en la orca buscaban sembrar miedo, no, pero también dejaban. ¿Algo más, no? El recuerdo de hombres que, aún sabiendo lo que les podía llegar a pasar, aún sabiendo su destino, eligieron levantar el martillo contra las máquinas, porque para ellos era mejor morir luchando que vivir arrodillados ante una máquina. Esto es una frase para mi querido amigo ezequiel, que siempre me escucha periodista del diario la nación este, este era mejor morir luchando que vivir arrodillados ante la máquina.
18:32 Él sabe. Que él sabe por qué lo digo, lo fanático de las frases de historia en Pódicos. Bueno, toda esta situación va a llevar a que durante mucho tiempo se los retratará como enemigos del progreso, no como cavernícolas, que no entendían el concepto de la modernidad, de la industrialización. Pero la verdad, a mi criterio, al menos es mucho más profunda. ¿No? Los luditas no odiaban. A las máquinas sabían que la tecnología podía ser útil. Lo que odiaban en realidad era lo que ellos consideraban como el uso injusto que se hacía de la máquina. Las máquinas no eran el problema, eran los patrones que las usaban para pagar menos, para despedir obreros, para exprimir hasta el último centavo de ganancia. No, esa es la la mirada obrera.
19:18 Después podemos coincidir o no, pero la mirada obrera iba hacia ese sentido y cada telar, cada telar que era destruido, era un mensaje. Era un mensaje de los obreros diciendo no nos pueden borrar del mapa, así como así, así de fácil, no lo lo, lo, lo que pedían a ver, no era ciencia ficción. Pedían salarios justos que alcanzaran para vivir, pedían regulación del trabajo porque 16:18 diarias en condiciones inhumanas. No creo que ninguno de nosotros esté de acuerdo en que puede ser un trabajo saludable. No pedían respeto por los oficios, porque detrás de de de cada tela había siglos de conocimiento, de cultura, de dignidad. ¿Y obviamente que también está la biblioteca, que dice, bueno, pero a ver, en realidad es el odio a la máquina, en definitiva, es el verse amenazado laboralmente, es el verse desplazado por la máquina lo que impulsa a estos muchachos los luditas a hacer lo que hacían, no?
20:09 Obviamente el debate está abierto y ustedes pueden comentar en este episodio, acá en la cajita si nos están escuchando desde Spotify o de YouTube o de cualquier aplicativo YY manifestar su opinión, no, como siempre digo, aquí contamos historias, las conclusiones siempre serán de ustedes y es más, reitero la invitación a que si quieren saber. Y es más sobre el proceso de doble Revolución, Revolución Industrial, Revolución francesa, una de carácter económico, otra de carácter político y cambiaron la historia del mundo. Los espero en este curso que vamos a estar iniciando en agosto. Ahora de 2025 ya está colgado en nuestra web y ya se pueden anotar y de paso les dejo hecho la invitación también para. Nuestra obra de teatro, que se llama Chamullos, que hicieron historia, vamos a estar el domingo 31 de agosto en el centro Cultural Morán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
20:53 Las entradas ya están en venta. Los la consiguen también desde la página web del del sitio del Centro Cultural Morán o desde nuestra página web pueden acceder al link directo para para ir a a encontrarlos. Espero, tenemos que llenar, tenemos que rebasar, tenemos que demostrar que la historia, que la historia también es divertida. Sí que la historia también es un momento. Es una excusa para pasar un momento divertido, lindo, ameno, charlar, reírnos y compartir anécdotas también, así que los espero. Cuestión los reclamos de los luditas. Eran reclamos tan básicos que hoy nos parecen obvios. Pero en aquel entonces no había a ver, no había sindicatos, no había leyes laborales, no había nadie que defendiera los derechos de esos obreros.
21:35 La única voz que estos tipos tenían era el martillo con el cual atacaban las máquinas. Por eso, más allá de de la derrota militar, sí, porque van a ser derrotados por el ejército inglés, ni más ni menos que envío más efectivos que a luchar contra los luditas que al luchar contra Napoleón. El movimiento Ludita, a pesar de esa derrota, dejó algo enorme, fue uno de los primeros antecedentes de la lucha obrera organizada. ¿El grito de los luditas va a resonar en las décadas siguientes, va a inspirar a nuevos movimientos que terminarían conquistando derechos que hoy damos por sentado, no? ¿O sea, en definitiva, podemos decir, no era una guerra solamente contra la tecnología, era una guerra por cierta justicia, no? Y en esa lucha los luditas sembraron la primera semilla del sindicalismo moderno, por ejemplo. Para 1816 la la la rebelión ludita estaba prácticamente sofocada, no la la represión del estado inglés había sido feroz, había desplegado ejército, juicios sumarios, ahorcamientos públicos, deportaciones masivas.
22:36 Todo lo que le comenté hace un ratito. ¿Entonces no solamente que el Gobierno británico destruyó el movimiento, sino que quiere borrar incluso hasta la memoria, que no quede nada de ese movimiento ludita no? Bueno, las fábricas van a seguir funcionando, las máquinas no van a dejar de avanzar. Sí, obviamente, hoy diríamos, gracias a Dios no dejaron de avanzar. No, yo puedo estar grabando esto gracias a una máquina. No se pierdan el final de este episodio porque hay un vamos a tener un final diferente, se los garantizo, lleguen, lleguen hasta el final. Cuestión digo, las máquinas van a seguir avanzando y poco a poco ese miedo inicial hacia la máquina se va a mezclar con cierta resignación, yo diría.
23:17 ¿Con cierta adaptación también, no? Los luditas que sobrevivieron a ese periodo 1008 11008 16. ¿Van a volver a trabajar en silencio o van a ser empujados a la a la a la a la pobreza? Digo, lo cierto es que ese martillo violento ya se había callado, no, pero. Como siempre digo, la historia tiene cierta memoria, no el nombre de los luditas no se va a pagar con el tiempo. Se van a convertir en un símbolo de esa resistencia, de esa primera resistencia obrera, no de hombres que se atrevieron a decir basta cuando no, no había nadie más que lo que lo hiciera. No es una lucha que, aunque perdida en el campo de bata, allá va a dejar ciertas marcas en el tiempo.
23:57 Y pasó algo curioso, porque hoy cuando alguien se opone a la tecnología, se le dice ludita casi como insulto. No como si fueran anticuados, pero era una etiqueta, mi criterio injusta. Los luditas no rechazaban la tecnología, rechazaban la injusticia. ¿Podemos decir, no es más, yo recuerdo una vez una un familiar mío que decía, no sé mandar emojis, dice en en los aplicativos de de mensajes, no de mensajería, no sé mandar Emojis, soy un ludita, digo, Guau, Qué? ¿Qué, qué, qué delicado, digamos no, qué conocimiento de lo que era el ludismo? Bueno, en realidad hay algo ahí de de, de injusto, al menos a a mi criterio. Podemos decir, en definitiva, que el legado vive el legado de Ludita, la primera organización colectiva obrera vive en en lo que hoy conocemos, no en cada sindicato, en cada protesta, en en la jornada de 8 horas y de en todo lo que el movimiento obrero ha ido consiguiendo a lo largo de de los años.
24:55 Una historia que nos recuerda que a veces. Que a veces, por más que se pierda la batalla, sí se termina ganando un lugar en la historia. No, porque aunque las máquinas nuestro que les decías recién van a van a seguir avanzando. El mensaje de los luditas quedó grabado. El progreso no tiene sentido si no incluye a quienes hacen posible ese progreso. Y también muchas veces la historia, digo yo, premia a quien sabe adaptarse, a quien sabe reacomodarse a quien sabe entender. Las nuevas reglas del juego, no hay 2 vías, 2 caminos, uno puede elegir libremente o me enojo y destruyo YYYY quiero romper o encuentro la forma de adaptarme. En fin, la historia de los luditas no es solamente un capítulo ahí abandonado de la historia del pasado, es, a mi criterio, un espejo, porque aunque las fábricas. Ya ya ya no, no tienen ese aire denso que no huelen a carbón. Digo, qué sé yo, no, no hay máquinas a vapor por todos lados o de hecho las máquinas a vaporas ya están en en en algunos pocos museos.
25:56 El miedo que movió los luditas sigue vivo y hasta quizás sea el mismo. Hoy hablamos de automatización, hablamos de inteligencia artificial, hablamos de robots que aprenden solos, hablamos de algoritmos. Que deciden más rápidos que nosotros. ¿Bueno, cada avance tecnológico trae cierta admiración, pero también trae una pregunta incómoda, no? ¿Qué pasa con el trabajo humano cuando la máquina puede realizarlo todo? Hace 200 años los luditas golpeaban los telares mecánicos. Hoy que golpearían los luditas del siglo 21. ¿Qué golpearían un robot industrial, un servidor que reemplaza miles de empleados con una línea de código? No 111. ¿Pregunta actual para entender la historia de hace 200 años, lo cierto es que el dilema sigue siendo el mismo, cómo encontrar un equilibrio entre el progreso y la dignidad humana?
26:46 ¿No, quizás los luditas no peleaban contra el futuro, sino que peleaban para que el futuro también los incluyera, no? ¿Qué lugar queda para el hombre cuando la máquina avanza? Y les dije que el final de este episodio iba a ser particular, iba a ser. Algo que nunca hice, nunca hice. Saben quiénes son seguidores de de historia en podcast desde hace mucho tiempo, quienes realizan cursos en historia, en podcast que siempre tengo aquí a mis espaldas. De hecho, me estoy dando vuelta en este momento. Superimprolijo, tengo mi biblioteca, no una biblioteca bastante cargada, bastante densa, y tengo en mis manos un libro que no sé por qué estaba en en la biblioteca de mi viejo, que siempre reverencio. Y un libro que leía de de chiquito, de adolescente de 1415 años, y encontré ahí un par de cuentos. Entre ellos conocí a a Edgar Allan poe, lo conocí acá con un con con este libro digo que incluye corazón delator, por ejemplo, pero hay un cuento de Pedro Orgánbide. Era un argentino que tiene un libro de relatos que se llama la buena gente del año 1970.
27:55 Era un cuento súper Cortito, súper Cortito, que se llama la intrusa. Y para cerrar este episodio. Para cerrar este episodio les voy a leer este cuento que viene exclusivamente a tono con lo que hemos desarrollado en este episodio. Yo hago la despedida, ahora leo el cuento, termina el episodio y los voy a dejar pensando, espero que así sea, me dejan en comentario, lo comparten en redes, me escriben todo lo que quieran, hagamos viral la historia, me despido diciendo los espero en el curso de Revolución Industrial, la Revolución francesa, en el curso de Primera Guerra Mundial, que también ambos cursos empiezan en agosto, sino en. Lo que va a ser nuestra presentación en el centro cultural moral con chamuzos que hicieron historia. 31 de agosto 20:30 Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ahora sí, amigos de Pedro Organbide la intrusa. Eso tuvo la culpa, señor juez, hasta entonces, hasta el día en que llegó nadie, nadie se quejó de mi conducta. Puedo decirlo con la frente bien alta. Yo era el primero en llegar a la oficina y el último en irme. Mi escritorio era el más limpio de todos. Jamás me olvidé de cubrir la máquina de calcular, por ejemplo, o de planchar con mis propias manos el papel carbónico.
29:09 El año pasado, sin ir más lejos, recibí una medalla del mismo gerente. En cuanto a esa, me pareció sospechosa desde el primer momento. Vino con tantas ínfulas a la oficina, además, que exageración recibirla con un discurso como si fuera una princesa. Yo seguí trabajando como si nada pasara. Los otros se deshacían en elogios. Alguno, deslumbrados, se atrevía a rozarla con la mano, cree usted que yo me inmuté por eso, señor juez, no tengo mis principios y no los voy a cambiar de un día para el otro, pero hay cosas que colman la medida. La intrusa poco a poco me fue invadiendo.
29:50 Comencé a perder el apetito. Mi mujer me compró un tónico, pero sin resultado. Si hasta se me caía el pelo, señor, y soñaba con ella. Todo lo soporté todo menos los de ayer González, me dijo el gerente. Lamento decirle que la empresa ha decidido prescindir de sus servicios. 20 años, señor juez, 20 años tirados a la basura. Supe que ella fue con la alcahuetería y yo, que nunca dije una mala palabra, la insulte. Sí. Confieso que le insulté, señor juez, y que le pegué, le pegué con todas mis fuerzas. Fui yo quien le dio con el Fierro, fui yo quien le gritaba YY estaba como loco. Ella, ella, señor juez, tuvo la culpa, arruinó mi carrera, arruinó la vida de un hombre honrado, señor, me perdí por una extranjera, por una miserable computadora, por un pedazo de lata, como quien dice.
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