Efemérides: El 18 de agosto de 1936 murió Federico García Lorca
0:01 ¡Ah! Y ahora nos vamos a adentrar en la vida de una figura esencial de la llamada Generación del 27, poeta, dramaturgo, músico, desarrolló su obra que estuvo marcada sobre todo por el simbolismo mágico que trascendió las fronteras en su tiempo y además su infancia estuvo marcada por la música, las artes y algunos intereses que luego eso se reflejarÃa precisamente en su poesÃa y en su teatro. Hablamos de Federico GarcÃa Lorca, nos lo cuenta Nerea Alonso. En la Residencia de Estudiantes de Madrid todavÃa se escucha la risa de Federico GarcÃa Lorca rebotando por los pasillos.
0:47 Fue en 1919 cuando el poeta llegó allà con una maleta llena de libros, un piano imaginario bajo el brazo y un hambre insaciable de tertulia. TenÃa apenas 21 años y la residencia era el lugar perfecto para un joven granadino con ganas de todo. Allà se hizo amigo de Salvador DalÃ, un Dalà aún sin bigote y algo tÃmido, y de Luis Buñuel, que armaba tertulias surrealistas antes de rodar sus pelÃculas imposibles. En esa casa, en la calle Pinar, Lorca y DalÃ, hablaban hasta el amanecer de arte, amor y teatro. La luna vino a la fragua Fue la residencia de estudiantes la que convirtió a Lorca en un poeta moderno. Allà organizaba veladas teatrales improvisadas, recitaba versos, tocaba el piano, cantaba canciones populares que recogÃa de la tradición oral andaluza. TenÃa esa cualidad de convertir cualquier habitación en un escenario y fue desde esa atmósfera de libertad de donde surgió la idea de llevar el teatro clásico a los pueblos de España con el Teatro de la Barraca.
1:47 Con su compañÃa universitaria, Lorca cumplió el sueño de López Cervantes y Calderón, de que salieran esas obras de teatro de esos libros polvorientos y se hicieran voz en plazas y prados. También escribió sus propias obras, como Bodas de Sangre. En la obra Lorca teje una tragedia donde una novia atrapada entre el deber y la pasión huye con su antiguo amante el dÃa de su boda. La directora de cine Paula Artiz reinventó esa historia en La novia. La pelÃcula, más que narrar, es una poesÃa visual, como lo que escribÃa Lorca.
2:33 Por eso, cada vez que alguien susurra a Verde que te quiero Verde o te sigo por el aire como una brizna de hierba, Lorca revive y es recordado por la forma en que hacÃa del mundo un escenario y del verso una fiesta popular.
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