Efeméride: La Infanta Isabel de Borbón: la historia de "La Chata", cuyo monumento ha sido vandalizado
0:00 Bueno, y más cosas les quiero contar. No sé si ustedes han pasado recientemente por el Paseo del Pintor Rosales en Madrid, que es una de las zonas más bonitas, muy cerca del Parque del Oeste, y ahà hay una estatua dedicada a la infanta Isabel de Borbón, más conocida como La Chata, una mujer muy querida por los madrileños. Y esa estatua ha parecido vandalizada, de tal manera que le han hecho pintadas, le han roto un brazo, el ayuntamiento ha dicho que van a tardar varios meses en poder restaurarla y sorprende mucho porque la chata es una figura histórica especialmente querida en Madrid. De tal manera que se me ha ocurrido que la mejor manera de que sepamos cuál ha sido la agresión virtual que ha sufrido esa mujer tan querida por Madrid, he pedido a Ester Nieto que nos explique quién fue la chata.
0:49 Nació con el peso de la historia sobre los hombros y terminó convirtiéndose en uno de los rostros más queridos y humanos de la monarquÃa española. La vida de la infanta MarÃa Isabel Francisca de AsÃs, de Borbón y Borbón, fue un fiel reflejo de la convulsa historia de la España de los siglos XIX y XX. Fue princesa cuando España estaba en guerra, sobrevivió a revoluciones, exilios, atentados y cambios de régimen. Durante más de 70 años, la infanta Isabel de Borbón fue mucho más que una hija, hermana o tÃa de rey. Fue el auténtico soporte de la institución monárquica.
1:32 Conocida popularmente como La Chata, vino al mundo el 20 de diciembre de 1851 en el Palacio Real de Madrid, primogénita de la reina Isabel II y de su esposo, el rey consorte Francisco de AsÃs de Borbón, que además era primo hermano de la soberana. Su llegada al mundo se produjo en un momento especialmente delicado para España. El paÃs aún vivÃa las consecuencias de las guerras carlistas, por lo tanto, la futura infanta nació en medio de una España enfrentada por la propia legitimidad de la corona, como explica en declaraciones a E-Radio MarÃa José Rubio, historiadora y autora del libro La Chata. la infanta Isabel de Borbón y la corona de España de la esfera de los libros. Para que su madre pudiera reinar, Isabel II, como hija de Fernando VII, habÃa tenido que derogar la ley sálica en 1830, que era esa ley que prohibÃa reinar a las mujeres.
2:21 Por lo tanto, eso provocó una escisión total en la familia real con el infante Carlos MarÃa Isidro y, por supuesto, las guerras carlistas posteriores que asolaron España. Desde el primer instante, la pequeña Isabel estuvo destinada a desempeñar un papel histórico. Al ser la hija mayor de la reina, recibió el tÃtulo de princesa de Asturias y fue considerada heredera de la corona. De hecho, apenas dos meses después de su nacimiento, la niña estuvo indirectamente vinculada a uno de los episodios más dramáticos del reinado de Isabel II. El 2 de febrero de 1852, cuando la reina se dirigÃa a la BasÃlica de Atocha para agradecer precisamente el nacimiento de su hija, sufrió el célebre atentado perpetrado por el sacerdote MartÃn Merino. Se le acercó un falso cura, el cura Merino, que trató de asestarle una puñalada con un estilete. Y la reina salvó la vida gracias a las ballenas del corsé.
3:12 Es decir, que esta niña, si su madre hubiera muerto en ese atentado, ya podÃa haber sido reina con solo dos meses. Durante sus primeros años de vida, España la contempló como la futura reina. Sin embargo, el destino cambió de rumbo en 1857 con el nacimiento de su hermano Alfonso, el futuro Alfonso XII, que pasó a ocupar el primer lugar en la sucesión. Su juventud quedó marcada por otra gran sacudida histórica, la Revolución de 1868, conocida como la Gloriosa. La caÃda de Isabel II obligó a la familia real a marchar al exilio.
3:55 Durante aquellos años contrajo matrimonio también con su primo, Cayetano de Borbón dos Sicilias, conde de Girgenti. Cayetano era un hombre sensible, culto y de una honestidad poco común. De hecho, dejó claro desde el principio que no deseaba beneficiarse económicamente de la enorme dote de su esposa. Sin embargo, Cayetano sufrÃa graves problemas de salud y una profunda inestabilidad emocional. Todo el mundo se cree que fue soltera, no, no. La Chata estuvo casada, se casó con 16 años, con un primo hermano, bueno, primo hermano no, primo un poco lejano, al cual no conocÃa, por supuesto, Cayetano de Borbón de Sicilia, esconde de Girgenti, napolitano, y un hombre honesto, muy leal a lo que él representaba, fue extraordinariamente bueno para ella, pero enfermo.
4:43 El matrimonio estuvo marcado por el sufrimiento. Isabel se quedó embarazada pero tuvo un aborto y perdió al hijo que esperaba. Aquella pérdida fue devastadora para ambos y poco después, en 1871, Cayetano se suicidó, como cuenta MarÃa José Rubio. Pero el drama de este matrimonio es que él tenÃa una epilepsia latente y que se le destapó realmente tras el matrimonio, tras su participación en sobre todo en la batalla de Alcolea, en defensa del trono de Isabel II, que era su suegra. Y cuando se marcharon al exilio, pues realmente él empezó a sufrir ataques epilépticos hasta el punto de que él se suicidó, decidió suicidarse, se pegó un tiro prácticamente a la vista de la infanta Isabel. Es decir, que su marido murió en sus brazos.
5:27 La infanta apenas tenÃa 20 años. Viuda, sin hijos y lejos de España, se encontró de repente ante una encrucijada vital. Fue entonces cuando tomó una decisión que definirÃa el resto de su existencia. No volverÃa a casarse y dedicarÃa toda su vida al servicio de la corona. Y cumplió esa promesa hasta el último dÃa. Con la restauración borbónica y el regreso al trono de Alfonso XII, Isabel se convirtió en una pieza fundamental de la familia real. Primero apoyó a su hermano y tras la temprana muerte de éste respaldó a la regente MarÃa Cristina y al joven Alfonso XIII.
6:11 En una época en la que la monarquÃa atravesó crisis constantes, ella actuó como un elemento de continuidad y estabilidad. Por eso, muchos historiadores la consideran el verdadero sostén institucional de la corona durante más de siete décadas. Durante la restauración de Alfonso XII, su hermana fue princesa de Asturias y fue el auténtico pilar de la monarquÃa. Igual que durante el reinado de Alfonso XIII, su sobrino y ahijado, que es verdad que ella hizo mucho por maleducarle porque lo tenÃa demasiado, Con sentido, pero en ese momento en que la monarquÃa de Alfonso XIII estaba completamente a la deriva, era ella la chata, la que recorrió España, la que ocupaba las portadas de los periódicos. Por eso fue tan querida, porque fue realmente una renovadora del pensamiento monárquico Su apodo, por su nariz, lejos de ser despectivo, terminó siendo un sÃmbolo de cercanÃa. De hecho, si algo hizo única a la chata, fue su extraordinaria capacidad para conectar con los españoles. Frente a la rigidez tradicional de la corte, a ella le gustaban las verbenas, los toros, las fiestas populares y las tradiciones madrileñas. Se movÃa con naturalidad entre aristócratas y ciudadanos corrientes. Aquella combinación de sangre real y alma popular le valió un sobrenombre que pasó también a la historia, el de la Manola de Sangre Azul. Era un personaje extraordinariamente querido por el pueblo y realmente merecido, un cariño mutuo y muy merecido. Era profundamente castiza y estaba orgullosa de serlo. SolÃa defender que los miembros de la familia real debÃan abandonar la comodidad de los palacios
7:42 para ganarse el honor mediante el servicio. Su filosofÃa era sencilla pero revolucionaria para la época. Ella sabÃa que el prestigio de la corona no se heredaba, sino que se trabajaba. Fue además una gran mecenas de la música, impulsó iniciativas artÃsticas, apoyó proyectos educativos y dedicó enormes esfuerzos a la beneficencia. Cuando en abril de 1931 cayó la monarquÃa de Alfonso XIII y se proclamó la Segunda República, ocurrió algo revelador. El nuevo régimen permitió que Isabel permaneciera en España. Desarrolla una enfermedad, una arteriosclerosis, que la deja prácticamente inválida en una silla. Y en ese estado muy grave le sorprende el 14 de abril de 1931 la proclamación de la Segunda República, con la fuga, bueno, el exilio inmediato de la familia real.
8:36 Y a la infanta Isabel es el único personaje de la familia real al cual el gobierno de la República da permiso para quedarse en Madrid. Y sin embargo ella, en un ejercicio de coherencia absoluta y de lealtad absoluta a ese rey que adoraba, que era también su sobrino Alfonso XIII, decide marcharse. Ya tenÃa casi 80 años y padecÃa una grave enfermedad. Aún asÃ, abandonó el paÃs que tanto amaba para acompañar a los suyos. EntendÃa que su deber era compartir su destino. Apenas cinco dÃas después de cruzar la frontera, falleció en ParÃs el 23 de abril de 1931. Llega a ParÃs en camilla, la alojan en una residencia de monjas casi deprestado y solo nueve dÃas después de la proclamación de la República, fallece en ParÃs. De haber sido antes, hubiera sido un duelo nacional, le hubieran hecho unas ceremonias de duelo absolutamente de Estado y sin embargo en ParÃs fue enterrada en una tumba de prestado en el cementerio de Père Lachaise y solo hasta el año 1991, cuando el rey Juan Carlos I decide exhumar sus restos y repatriarlos a España y traerlos a la granja de Saint-Liedefonso, que es donde está ahora enterrada.
9:49 Su muerte cerró una de las trayectorias más singulares de la historia española contemporánea. HabÃa nacido heredera al trono, habÃa perdido a un hijo y a un marido, habÃa vivido revoluciones, atentados, exilios y restauraciones y habÃa dedicado toda su existencia a una institución que consideraba inseparable de España. No fue reina, pero pocas figuras de la Casa de Borbón ejercieron una influencia tan profunda. En Casa de Herrero, Con Luis Herrero. Es radio. Es radio. Ideas claras.
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