Efeméride: Gerda Taro, la primera fotoperiodista que murió en el frente de batalla
0:00 Bueno, hablemos de otra cosa, porque ya saben ustedes que los jueves siempre, este momento, se fija en algún personaje que por algún motivo sea noticia. Yo he encontrado un motivo que está un poco pillado por los pelos, pero que reconozco que podemos dar por bueno. Y es que hoy se han entregado los premios de Fotoperiodismo WordPress Foto 2026. Y hay una buena noticia para los españoles, porque han sido reconocidos tres periodistas españoles, Bryce Lorenzo, Luis Cato y Diego Ibarra, pero sobre todo nos ha permitido recordar a una de las fotoperiodistas más famosas de la historia, que es Gerda Taro, porque yo la he oÃdo pronunciado de las dos maneras. La primera fotoperiodista que murió en un frente de batalla cuando tenÃa la tierna edad de 26 años.
0:45 Ha llamado mucho la atención de este nieto, que ha querido contarnos en 10 minutos su vida. Durante décadas, el nombre de Robert Capa ha sido sinónimo de fotoperiodismo valiente, de imágenes tomadas al filo del peligro. Sin embargo, cuando se habla de Capa, rara vez se menciona el nombre que lo hizo posible. Y es que detrás de ese mito se esconde una historia compartida, una identidad construida a dos voces. Una de esas voces pertenece a Gerda Taro, pionera y figura clave para entender Capa. no solo el nacimiento de una leyenda, sino también la evolución del periodismo de guerra moderno. Lo cuenta para nuestros micrófonos el periodista Fernando Olmeda, autor de Gerda Taro, fotógrafa en la Guerra de España, editado por Libros del Caos.
1:26 Era una mujer comprometida, valiente, libre, que querÃa abrirse camino en un mundo de hombres, como era el reporterismo, y querÃa ser independiente de Robert Capa, Su verdadero nombre era Gerda Pohorail, era alemana, nació el 1 de agosto de 1910 en Stuttgart, en el seno de una familia judÃa de origen polaco. Su juventud estuvo marcada por un contexto polÃtico cada vez más hostil. El ascenso del nazismo alemán en 1933 convirtió a su paÃs en un lugar peligroso para alguien con su origen y sus inquietudes polÃticas.
2:09 Como tantos otros jóvenes europeos, Taro eligió el exilio y ParÃs fue su refugio. El ascenso del nazismo en Alemania fue definitivo para que Gerda Taro se exiliase a ParÃs. Allà frecuentó cÃrculos de intelectuales adscritos a la izquierda y fue construyendo una conciencia polÃtica que fue clave para que se sumara a la gran movilización europea y mundial... que se produjo cuando se inició la guerra... una movilización por la paz... y para defender la legalidad constitucional. En la capital francesa... entre cafés y cÃrculos intelectuales... Gerda comenzó a construir una nueva identidad... empezó a trabajar en la agencia Allianz Foto... un lugar que le permitió conocer...
2:54 el mundo de la fotografÃa y la industria editorial... allà coincidió con André Friedman... un joven húngaro judÃo... que se ganaba la vida como fotógrafo... tenÃa mucho talento pero poco reconocimiento... asà que juntos... no sólo formaron una pareja sentimental... sino también una alianza creativa decisiva. La pareja, consciente de las dificultades... que enfrentaban como extranjeros y judÃos... en una Europa cada vez más antisemita... entendió pronto que el talento no bastaba... habÃa que reinventarse... decidieron crear un personaje ficticio... que facilitara sus ingresos... y su posicionamiento en el mercado... la idea consistÃa en inventar un alter ego... y asà André Friedman adoptó el seudónimo... de Robert Capa... Capa era un supuesto fotógrafo estadounidense... famoso, millonario y recién llegado a Europa... Gerda, por su parte, con su dominio del lenguaje y el marketing, ideó un nombre que sonaba parecido a la actriz Greta Garbo.
3:58 Y asà surgió Gerda Taro. Fue más bien un gesto de reinvención profesional. También es cierto que en aquella época eran muy frecuentes los seudónimos o los apodos, nombres sonoros, impactantes, incluso comerciales. Me acuerdo de Manray, de Chim, Doramar, Colet y en España Colombine, Caulac, Campúa o Marujamayo. Gerda sugirió que Capa aceptase tarifas tres veces más altas que las normales. La operación fue tan audaz como eficaz. Friedman, disfrazado de operador de laboratorio de Capa, era quien realmente disparaba a la cámara. Y mientras tanto, Taro se encargaba de gestionar contactos, negociar con editores y construir el personaje.
4:42 Taro creaba una imagen de lujo que encantaba a los editores. Y la estrategia funcionó. Robert Capa se consolidó en el mercado. Pero no era solo una estrategia comercial, era una forma de sortear prejuicios, de sobrevivir en un entorno hostil y de abrirse camino en la industria. Además, detrás de la marca se escondÃan dos personajes comprometidos con la causa antifascista. En ese juego de máscaras, el nombre de Taro quedó en segundo plano. Durante un tiempo, su talento quedó absorbido por una identidad que, aunque compartida, acabarÃa siendo atribuida casi exclusivamente a su compañero.
5:25 André Friedman, que luego se convirtió en Robert Capa, introdujo a Gerda en el mundo de la fotografÃa. Trabajaron juntos, fueron pareja sentimental y, al principio, todas las fotos que hacÃan estaban firmadas por Capa. El estallido de la guerra civil española ofreció a ambos la oportunidad de consolidar su carrera. y forjarse una reputación en el mundo del periodismo gráfico. España se convirtió en un laboratorio del fotoperiodismo moderno, con imágenes directas, crudas y comprometidas. Para Gerda Taro, además, fue mucho más que un destino profesional. Fue un paÃs al que regresó en cinco ocasiones, movida tanto por su compromiso polÃtico como por una profunda conexión personal, como cuenta Fernando Olmeda.
6:08 Quizá lo que más me llamó la atención fue su amor a España. Ella se sintió muy española desde el primer momento. Le gustaba aprender el idioma porque manejaba varias lenguas y se ganó el cariño de las personas que la conocieron y que aparecen en el libro, intelectuales, periodistas que dieron testimonio de su compromiso con la causa republicana y con la fotografÃa como instrumento para documentar la realidad. Gerda Taro se relacionó con intelectuales y periodistas españoles que permanecieron en la zona republicana y también con los enviados especiales de la prensa europea, de la prensa internacional. Ella fue muy amiga de Rafael Alberti, de MarÃa Teresa León, incluso José BergamÃn o Luis Pérez Infante le dedicaron textos que aparecen en el libro.
7:00 Taro no tardó en desmarcarse de capa. En 1937 firmó su propio contrato con el diario francés SESUA y comenzó a trabajar bajo su nombre. Fascinada por la lucha republicana, se convirtió en una figura clave entre las filas antifascistas. La llegaron a apodar el pequeño zorro rojo por su estatura, su cabello rojizo y su astucia para colarse entre los combates. Taro se ganó el respeto de los milicianos y los generales. Su trabajo no se limitaba a capturar imágenes de la batalla. Retrataba también el sufrimiento de la población civil, mostrando la guerra desde la perspectiva de las vÃctimas. Y aunque inicialmente firmaba sus fotografÃas como capa y Taro, finalmente Taro comenzó a distinguirse con su propio nombre, que era Fototaro.
7:44 Pasados unos meses de la guerra en España y después de varias visitas, Gerda Taro se libera de ese sello único y empieza a firmar sus propias fotografÃas, que es lo que a ella aspiraba. Lejos de los clichés que la relegaban a un segundo plano, estuvo presente en operaciones militares, en trincheras y en momentos clave del conflicto. Su trabajo desmiente cualquier intento de minimizar su papel. Es cierto que su legado fotográfico no es muy extenso porque se circunscribe a los cinco viajes que realizó a nuestro paÃs durante 12 meses, pero tiene una gran fuerza simbólica porque Taro entendÃa el fotoperiodismo como una forma de implicación. Se acercaba a la acción, compartÃa espacio con los combatientes y asumÃa riesgos. Sus fotos, publicadas en revistas como Regards, mostraban la brutalidad de los combates y la desesperación de los civiles, convirtiéndose en armas de propaganda que buscaban concienciar a la opinión pública occidental.
8:41 Es difÃcil quedarse con una sola fotografÃa porque cada una en su momento tuvieron una gran fuerza simbólica y tuvieron repercusión internacional. Desde las milicianas con armas de las calles de Barcelona, a las vÃctimas del bombardeo de Valencia en mayo, pasando por los refugiados de la desbandada de Málaga que llegaron a AlmerÃa, los niños en un albergue de Madrid, en fin, hay muchas fotografÃas de gran fuerza que transmiten efectivamente ese humanismo comprometido que desprendÃa Gerda Taro.
9:21 El 25 de julio de 1937, mientras cubrÃa la batalla de Brunete, la mala suerte fue encontrar a Gerda Taro en el campo de batalla. Mientras las tropas republicanas se replegaban ante un ataque aéreo del Bando Nacional, un tanque republicano fuera de control acabó atropellándola por accidente. Fue trasladada al hospital de campaña de la 35ª División en el Escorial, pero los médicos no pudieron hacer nada por salvar su vida. Gerdataro falleció en las primeras horas del 26 de julio de 1937, tan solo seis dÃas antes de cumplir 27 años. Quizá la falta de información le llevó a adoptar una decisión fatal. Tan trabajadora como inconsciente, tan decidida como equivocada, al pensarse invulnerable, jugó una vez más con el destino.
10:07 Impulsada por la adrenalina del riesgo, decidió regresar al frente en el peor momento y fue probablemente una temeridad. o una imprudencia, esa ambición profesional le condujeron a la muerte en la vÃspera de su regreso a ParÃs. Su muerte conmocionó al mundo del fotoperiodismo. La revista Life lo resumió con crudeza, tituló La guerra civil española mata a su primera fotógrafa. Con apenas 26 años, Gerda Taro se convirtió asà en la primera reportera gráfica en morir en un frente de batalla, un sÃmbolo de compromiso llevado hasta sus últimas consecuencias. Tras su fallecimiento, el legado de Taro se vio eclipsado por la figura de Robert Capa, que continuó su carrera y se convirtió en un referente del fotoperiodismo de guerra. Gran parte del trabajo de Taro estaba difuminado o directamente se atribuÃa a ese mito compartido. No fue hasta 2008, con el hallazgo de la conocida maleta mexicana, un archivo de más de 4.000 negativos, cuando su aportación comenzó a recuperar el lugar que le correspondÃa.
11:17 En Casa de Herrero, con Luis Herrero, es radio.
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