Efeméride: El último vuelo de Amelia Earhart: el 2 de julio de 1937 desapareció intentando dar la vuelta al mundo
0:00 Faltan 10 minutos, amigos, para que sean las 5 de la tarde y las 4 de la Comunidad Canaria. Vamos a hablar de una mujer, Amelia Earhart, que es muy conocida porque ustedes probablemente lo saben. Fue la primera mujer aviadora, la primera mujer que en un avión cruzó el Atlántico. Fue una auténtica pionera y además su biografÃa, su vida está envuelta en muchos misterios porque desapareció de repente, no se sabe muy bien por qué, todos la hemos dado por muerta en un accidente aéreo precisamente, pero... No dejan de sucederse noticias que nos dicen que a lo mejor no fue un accidente, que pasó otra cosa, que a lo mejor está oculta, bueno, ya no, pero que estuvo en su momento oculta en algún paÃs remoto. Bueno, el caso es que hoy hace 89 años exactamente que desapareció. Y esta es la excusa que le ha servido a Esther Nieto para profundizar en su biografÃa.
0:49 Era el 2 de julio de 1937. Un pequeño avión sobrevolaba el inmenso océano PacÃfico en busca de una diminuta isla perdida entre miles de kilómetros de agua. Al mando estaba Amelia Earhart, la mujer que habÃa demostrado que ningún cielo estaba fuera de su alcance. Aquella mañana envió varios mensajes por radio. El último decÃa que apenas podÃa encontrar su destino. Después, desapareció para siempre sin dejar rastro. Y con ella nació uno de los mayores misterios de la historia de la aviación. Sin embargo, Amelia Earhart no pasó a la historia únicamente por su desaparición. Su verdadero legado comenzó mucho antes. Nació en julio de 1897 en Kansas. Ya de pequeña mostró ser muy diferente a las otras chicas. Mientras otras niñas jugaban con muñecas, ella preferÃa construir rampas, trepar árboles y lanzarse en trineo cuesta abajo. Tras pasar una infancia un tanto complicada debido a los cambios de hogar constantes y al alcoholismo de su padre... Amelia decidió enrolarse como voluntaria para la Cruz Roja en Toronto durante la Primera Guerra Mundial.
1:57 Junto a su hermana, llevó labores de enfermerÃa y pronto descubrió cuál serÃa su verdadera pasión. El momento que cambió su vida llegó en 1920. Durante una exhibición aérea, tuvo la oportunidad de subir por primera vez a un avión. El vuelo apenas duró 10 minutos, pero fue suficiente. Al bajar tomó una decisión que marcarÃa su destino. AprenderÃa a pilotar costara lo que costara. Para conseguirlo trabajó en todo tipo de empleos. Fue enfermera, fotógrafa, secretaria y profesora. Ahorró cada dólar hasta reunir el dinero necesario para pagar las clases de vuelo y comprar su primer avión, un pequeño biplano amarillo al que llamó Canary. A partir de ahà los récords comenzaron a sucederse. En 1928 se convirtió en la primera mujer en cruzar el océano Atlántico en avión. Sin embargo, aquel viaje lo realizó como pasajera y Amelia no estaba satisfecha. QuerÃa demostrar que era capaz de hacerlo por sus propios medios.
3:04 Cuatro años después lo consiguió. Pilotó sola un avión a través del Atlántico y entró definitivamente en la historia como la primera mujer en lograr aquella hazaña. A esta aventura le siguió la de cruzar el PacÃfico, algo que ya habÃan intentado 10 pilotos y que murieron sin conseguirlo. Amelia Earhart no solo lo logró, sino que se llevó las felicitaciones del presidente Roosevelt. El mundo entero comenzó a hablar de ella, se convirtió en toda una celebridad. Su nombre estaba en lo más alto en el mundo de la aviación y los medios no paraban de prestarle atención, como cuenta para estos micrófonos DarÃo Pozo, gerente de la Fundación Infante de Orleans y experto en historia de la aviación. El personaje de Amelia Arjar era enormemente popular en la época y tanto Amelia como sus compañeras, por haber elegido esa profesión tan peligrosa y al mismo tiempo tan glamurosa que era la de piloto y realizar este tipo de vuelos, pues hacÃa cambiar la opinión de las personas, porque qué habÃa que no pudiera hacer una mujer si era capaz de hacer este tipo de hazañas.
4:04 El segundo marido de Amelia Earhart, el editor George Putnam, la animó a plasmar sus experiencias como piloto en varios libros de memorias que se convirtieron en auténticos superventas. En ellos, además de narrar sus propias hazañas, rindió homenaje a otras mujeres pioneras de la aviación. Lo más llamativo es que su último libro llevaba por tÃtulo El último vuelo, un nombre que con el paso del tiempo acabarÃa pareciendo una premonición. En 1937 decidió enfrentarse al desafÃo más ambicioso de todos, dar la vuelta al mundo siguiendo una ruta cercana al Ecuador, un recorrido de casi 47.000 kilómetros.
4:48 Para ello utilizó un moderno avión, Lockheed Electra, especialmente preparado para vuelos de larga distancia, y contó con la ayuda del experimentado navegante Fred Noonan, encargado de calcular la ruta y orientar el vuelo. El viaje comenzó con algunos contratiempos. Un primer intento terminó cuando el avión sufrió daños durante el despegue en Hawái, obligando a cancelar la expedición. Tras reparar completamente la aeronave, Erhard decidió empezar de nuevo. Esta vez partÃa desde Miami, atravesando América del Sur, Ãfrica, la India y el sudeste asiático y Australia. Un viaje muy peligroso, como explica DarÃo Pozo El viaje que estaba intentando de por sà era una hazaña, o sea, si no, no tendrÃa la repercusión que estaba teniendo.
5:31 Era un viaje extremadamente peligroso y que muchos otros aviadores de la época, muy experimentados, habÃan negado a realizar. Durante semanas todo marchó según lo previsto. Recorrieron miles de kilómetros atravesando desiertos, selvas, océanos y ciudades desconocidas. Cuando llegaron a Alae, en Papúa, Nueva Guinea, ya habÃan completado aproximadamente el 80% del viaje. Solo quedaba el tramo más peligroso, cruzar el inmenso Océano PacÃfico hasta la diminuta isla de Houlan, una pequeña porción de tierra de apenas unos kilómetros de longitud, situada en medio de miles de kilómetros de agua, como explica DarÃo Pozo. HabÃa que aterrizar en algún sitio y el único lugar disponible En mitad del PacÃfico era esa pequeña isla de Holland en la que el gobierno norteamericano habÃa hecho construir un par de pistas de aterrizaje que habrÃa estrenado ella y que jamás llegaron a ser utilizadas. El viaje era complicado, estaba bien estudiado, pero la dificultad de encontrar esa pequeña isla era lo que podemos decir que llegó a subestimar.
6:33 La mañana del 2 de julio de 1937, Amelia Earhart y Fred Noonan despegaron del AE con suficiente combustible para unas 20 horas de vuelo. Durante el trayecto mantuvieron varias comunicaciones por radio con el guardacostas estadounidense Itasca. que esperaba cerca de la isla Houlan... para guiarlos hasta el aterrizaje. La única forma de localizar un lugar tan pequeño... era utilizar el radiogoniómetro... que era un aparato relativamente novedoso... y que ella sà disponÃa de él a bordo del avión... se trataba de localizar la señal de radio... emitida desde un barco en Guardacostas, en Itasca... que la estaba esperando junto a la isla... pero bueno, hubo una serie de fallos... con las comunicaciones... ella en ningún momento dio señales... de haber escuchado a la tripulación del barco...
7:16 Los problemas de comunicación comenzaron a acumularse. Las interferencias, la mala configuración de algunas frecuencias y las dificultades propias de la tecnologÃa de la época complicaron aún más la situación. Uno de los últimos mensajes transmitidos por Amelia fue especialmente inquietante. Afirmó que estaban volando sobre la lÃnea de posición prevista, pero que no conseguÃan encontrar la isla. También comunicó que el combustible comenzaba a escasear. Después de esas palabras, el silencio fue absoluto. La desaparición desencadenó una de las mayores operaciones de búsqueda de la época. Durante semanas, barcos y aviones rastrearon miles de kilómetros cuadrados del PacÃfico sin encontrar una prueba concluyente. 18 meses después, se le dio por muerta.
8:05 Amelia pasó de mito a leyenda y las teorÃas sobre su desaparición se desataron. Desde que habÃa sido capturada por los japoneses a que se habÃa convertido en espÃa y se encontraba en una misión secreta. Sin embargo, lo más realista es que Amelia y su avión Electra cayeron en mitad del PacÃfico al quedarse sin combustible. El misterio de su paradero ha seguido vivo hasta nuestros dÃas. En 2024, el expiloto y explorador Tony Romeo aseguró que una expedición financiada por su empresa habÃa localizado, mediante un vehÃculo submarino autónomo y un sistema de sonar de alta resolución, una imagen en el fondo del océano que presentaba una silueta muy similar al avión de Amelia. Lo explicaba asà el propio expiloto estadounidense Empezamos examinando su último vuelo, analizamos los vientos, su altitud, toda la información que tenÃamos y llegamos a un área que pensamos que era razonable y la probabilidad más alta de dónde podrÃa haber caÃdo. El área donde encontramos la aeronave...
9:16 era muy plana y arenosa... por lo que ver algo sobresaliendo de la superficie... era muy raro... y en tercer lugar el tamaño de la aeronave... y las dimensiones son muy parecidas... a las que esperarÃamos para su aeronave. El hallazgo situado a varios miles de metros de profundidad... cerca de la trayectoria del último vuelo... despertó una enorme expectación... Sin embargo, los expertos señalaron que era necesario realizar nuevas inmersiones y obtener imágenes directas antes de poder confirmar que realmente se trata del avión desaparecido. Hasta hoy, esa identificación continúa sin demostrarse de forma definitiva. Lo sorprendente es que casi 90 años después, el mundo continúa buscando a una mujer que cambió para siempre la historia de la aviación. La primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario. Una mujer...
10:03 que no quiso pasar por la vida como una simple pasajera.
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