June 11, 2026

Efeméride: El centenario de la muerte de Gaudí

Efeméride: El centenario de la muerte de Gaudí
Efeméride: El centenario de la muerte de Gaudí
En casa de Herrero
Efeméride: El centenario de la muerte de Gaudí
Luis Herrero y Esther Nieto recuerdan la vida del arquitecto español, máximo representante del modernismo catalán.

0:00 Bueno, fallan amigos siete minutos, para que sean las cinco de la tarde, uno no menos en la Comunidad Canaria, de quien se ha hablado más en las últimas horas, de Gaudí. Anoche el espectáculo de ver cómo el Papa bendecía la Torre de Cristo, creo que se llama, el final de la Sagrada Familia, fue verdaderamente emocionante. Así que Gaudí desde algún lugar estará especialmente contento. Es el momento de que sepamos algo, en fin, algo sabremos, pero seguro que no todo lo que conviene saber, A propósito precisamente de Gaudí, esto es lo que hoy nos va a contar este nieto Cuando Antonio Gaudí se graduó, un profesor se preguntó si era un genio adelantado a su tiempo o un loco incomprendido. Con el tiempo, su obra demostraría que esa duda definía precisamente la singularidad de su talento. Había mucho de genialidad en aquel joven de aspecto discreto y mirada inquieta, como apunta el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omeya.

0:51 Sus profesores, cuando acabó los estudios, dijeron Este hombre será un genio, un loco o un santo, porque ellos veían en él un hombre de futuro, diferente a los otros. Antoni Gaudí nació el 25 de junio de 1852 en Reus, aunque durante años existió cierta controversia sobre si en realidad había nacido en la cercana localidad de Riudoms. Sin embargo, esta cuestión carece de relevancia para José Manuel Almuzara, arquitecto, experto en la figura de Gaudí y presidente de la asociación Probeatificación de Gaudí.

1:32 Riudoms, población cercana a Reus, donde hay esa disputa de si nació en Reus o en Riudoms, yo siempre le digo que lo importante es que nació más allá de las disputas. Desde pequeño padeció problemas de salud, un reumatismo que le impedía participar en muchas actividades físicas. Aquellas limitaciones, lejos de convertirse en un obstáculo, le permitieron pasar largas horas contemplando el entorno natural. Observaba las formas de las plantas, la geometría de las flores, las curvas de los árboles y los movimientos de los animales. Sin saberlo, estaba reuniendo la inspiración que más tarde definiría toda su obra, como explican José Manuel Almuzara y el experto en la obra de Gaudí, Luis Gail Burt.

2:12 Gaudí hace una arquitectura que es belleza y que también en la arquitectura actual muchos arquitectos del mundo tienen en cuenta su maestría basada en la naturaleza y la naturaleza es para todos, seas creyente o no creyente, de un país o de otro. Gaudí lo que hace es aprovechar toda esa fuerza de la naturaleza e intentar construir sus edificios como si fuese un dios creando la naturaleza. Cuando se trasladó a Barcelona para estudiar arquitectura, la ciudad vivía una época de transformación y crecimiento. Gaudí destacó pronto por su imaginación y por una personalidad que no dejaba indiferente a nadie. La gran oportunidad de su carrera llegó gracias a Eusebi Güell, un empresario que quedó fascinado por su talento y se convirtió en su principal mecenas. De esa colaboración nacieron algunas de las obras más emblemáticas de Gaudí, como el Parc Güell, un lugar donde arquitectura y naturaleza parecen fundirse en una sola creación. La naturaleza fue siempre el corazón de su arquitectura. Gaudí rechazaba las líneas rígidas porque consideraba que apenas existían en el mundo natural. Decía que la línea recta pertenece al ser humano, mientras que la curva pertenece a Dios. Su capacidad para transformar observaciones cotidianas en estructuras innovadoras lo convirtió en uno de los arquitectos más originales de todos los tiempos, según Almuzara.

3:36 Una frase que siempre me ha gustado y le he aplicado como arquitecto es la que decía con respecto al trabajo, porque decía Gaudí que el trabajo es fruto de la colaboración y tiene que basarse en el amor. El arquitecto sabe aprovechar, en el buen sentido de la palabra, de las cualidades que tienen las personas, el carpintero, el albañil, el picapedrero. Lo importante es descubrir para qué sirve cada uno, porque todos somos imponentes. Entre todas sus creaciones, ninguna representa mejor su visión que la Basílica de la Sagrada Familia. Comenzó a trabajar en ella en 1883 y acabó dedicándole los últimos años de su vida de manera casi exclusiva. No fue una decisión casual, en aquellos años su vida quedó marcada por una serie de desgracias. Murió su sobrina Rosa, varios de sus amigos, Eusebi Güell, y además fue rechazado por la única mujer de la que se enamoró, Pepeta Moreu. Nos lo cuenta Ricardo Gómez, profesor y secretario de la asociación Amigos de Gaudí.

4:32 Pues se enamoró de Pepeta, esa relación no funcionó, no salió adelante. Y posteriormente, poco a poco, él se fue dedicando íntegramente a su obra. La obra caudal y crucial en su vida, que es la Sagrada Familia, es una obra también de un cierto enamoramiento. Llega allí como segundo arquitecto y es la obra de su vida. Y poco a poco irá dejándolo todo, su vida personal, familiar, todo, para centrarse en la obra de la Sagrada Familia. Para Gaudí, aquel templo era mucho más que un proyecto arquitectónico. Era una obra espiritual, una síntesis de arte, fe y naturaleza. Llegó a modificar continuamente los diseños para perfeccionarlos y asumió que probablemente no viviría para verla terminada. Cuando alguien le preguntó si le preocupaba la lentitud de las obras, respondió con serenidad,« Mi cliente no tiene prisa», refiriéndose a Dios.

5:29 A medida que avanzaban los años, Gaudí fue llevando una vida cada vez más austera. Se alejó de los círculos sociales y se concentró casi exclusivamente en la construcción de la sagrada familia. Vestía con sencillez, comía de manera frugal y dedicaba largas jornadas al trabajo. Su aspecto humilde era tan discreto que el 7 de junio de 1926 fue atropellado por un tranvía en Barcelona. Debido a su apariencia modesta, algunos pensaron que se trataba de un mendigo y no recibió atención inmediata. Murió tres días después, a los 73 años. Una muerte que también tuvo mucha relación con Dios, como explica el experto en la figura de Gaudí, José Manuel Almuzara. El 7 de junio de 1926 era lunes. Ese día el accidente le causó tres días después la muerte.¿ Qué me hace pensar eso? En la cruz, el sufrimiento, el dolor. El 10 de junio de 1926 era jueves, el día que se dedican por los católicos a la Eucaristía. Pero es más, el 12 de junio de 1926 era sábado. Madre mía, exactamente, madre mía, madre nuestra, la Virgen. La enterraron en la capilla del Carmen, en la Crita de la Santa Familia, dedicada a la Virgen.

6:35 Por tanto, los tres grandes amores de Gaudí serían para mí la cruz, la Eucaristía y María. Su funeral fue multitudinario. Barcelona despedía no solo a un arquitecto, sino a un visionario que había dado forma a su identidad estética. Decadas después, su legado ha sido reconocido internacionalmente. Varias de sus obras son patrimonio de la humanidad por la UNESCO y el año pasado el Papa Francisco dio un importante paso en el proceso para su posible canonización internacional. al declararlo venerable, el primer gran escalón en el camino hacia los altares. Con este título, el Vaticano reconocía oficialmente las virtudes heroicas del arquitecto catalán y consideraba que su vida fue un ejemplo extraordinario de fe, humildad y entrega.

7:18 Sin embargo, el proceso aún no ha concluido. El siguiente paso sería su beatificación, para la que sería necesario que la Iglesia certificara un milagro. Después de todos esos largos y largos estudios, demuestra que Gaudí es un santo varón. Falta el milagro porque diciendo desde arriba, sí, tenéis razón muchachos, venga, un milagro es como la confirmación, el aval de que Gaudí realmente es santo varón. Para quienes le conocieron Gaudí fue un hombre singular, para sus contemporáneos un genio difícil de comprender y para la historia una figura irrepetible. Ahora, en el centenario de su muerte, su legado sigue más vivo que nunca. Las torres de la Sagrada Familia continúan elevándose hacia el cielo de Barcelona como si aún siguieran las indicaciones de su creador. Aquel joven, que algunos dudaron si era un visionario o un excéntrico, terminó demostrando que las grandes obras son las que sobreviven al tiempo. Y quizá por eso, un siglo después, Gaudí sigue construyendo, no edificios, sino admiración, belleza y esperanza.