Efeméride: El centenario de la muerte de Gaudí
0:00 Bueno, fallan amigos siete minutos, para que sean las cinco de la tarde, uno no menos en la Comunidad Canaria, de quien se ha hablado más en las últimas horas, de GaudÃ. Anoche el espectáculo de ver cómo el Papa bendecÃa la Torre de Cristo, creo que se llama, el final de la Sagrada Familia, fue verdaderamente emocionante. Asà que Gaudà desde algún lugar estará especialmente contento. Es el momento de que sepamos algo, en fin, algo sabremos, pero seguro que no todo lo que conviene saber, A propósito precisamente de GaudÃ, esto es lo que hoy nos va a contar este nieto Cuando Antonio Gaudà se graduó, un profesor se preguntó si era un genio adelantado a su tiempo o un loco incomprendido. Con el tiempo, su obra demostrarÃa que esa duda definÃa precisamente la singularidad de su talento. HabÃa mucho de genialidad en aquel joven de aspecto discreto y mirada inquieta, como apunta el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omeya.
0:51 Sus profesores, cuando acabó los estudios, dijeron Este hombre será un genio, un loco o un santo, porque ellos veÃan en él un hombre de futuro, diferente a los otros. Antoni Gaudà nació el 25 de junio de 1852 en Reus, aunque durante años existió cierta controversia sobre si en realidad habÃa nacido en la cercana localidad de Riudoms. Sin embargo, esta cuestión carece de relevancia para José Manuel Almuzara, arquitecto, experto en la figura de Gaudà y presidente de la asociación Probeatificación de GaudÃ.
1:32 Riudoms, población cercana a Reus, donde hay esa disputa de si nació en Reus o en Riudoms, yo siempre le digo que lo importante es que nació más allá de las disputas. Desde pequeño padeció problemas de salud, un reumatismo que le impedÃa participar en muchas actividades fÃsicas. Aquellas limitaciones, lejos de convertirse en un obstáculo, le permitieron pasar largas horas contemplando el entorno natural. Observaba las formas de las plantas, la geometrÃa de las flores, las curvas de los árboles y los movimientos de los animales. Sin saberlo, estaba reuniendo la inspiración que más tarde definirÃa toda su obra, como explican José Manuel Almuzara y el experto en la obra de GaudÃ, Luis Gail Burt.
2:12 Gaudà hace una arquitectura que es belleza y que también en la arquitectura actual muchos arquitectos del mundo tienen en cuenta su maestrÃa basada en la naturaleza y la naturaleza es para todos, seas creyente o no creyente, de un paÃs o de otro. Gaudà lo que hace es aprovechar toda esa fuerza de la naturaleza e intentar construir sus edificios como si fuese un dios creando la naturaleza. Cuando se trasladó a Barcelona para estudiar arquitectura, la ciudad vivÃa una época de transformación y crecimiento. Gaudà destacó pronto por su imaginación y por una personalidad que no dejaba indiferente a nadie. La gran oportunidad de su carrera llegó gracias a Eusebi Güell, un empresario que quedó fascinado por su talento y se convirtió en su principal mecenas. De esa colaboración nacieron algunas de las obras más emblemáticas de GaudÃ, como el Parc Güell, un lugar donde arquitectura y naturaleza parecen fundirse en una sola creación. La naturaleza fue siempre el corazón de su arquitectura. Gaudà rechazaba las lÃneas rÃgidas porque consideraba que apenas existÃan en el mundo natural. DecÃa que la lÃnea recta pertenece al ser humano, mientras que la curva pertenece a Dios. Su capacidad para transformar observaciones cotidianas en estructuras innovadoras lo convirtió en uno de los arquitectos más originales de todos los tiempos, según Almuzara.
3:36 Una frase que siempre me ha gustado y le he aplicado como arquitecto es la que decÃa con respecto al trabajo, porque decÃa Gaudà que el trabajo es fruto de la colaboración y tiene que basarse en el amor. El arquitecto sabe aprovechar, en el buen sentido de la palabra, de las cualidades que tienen las personas, el carpintero, el albañil, el picapedrero. Lo importante es descubrir para qué sirve cada uno, porque todos somos imponentes. Entre todas sus creaciones, ninguna representa mejor su visión que la BasÃlica de la Sagrada Familia. Comenzó a trabajar en ella en 1883 y acabó dedicándole los últimos años de su vida de manera casi exclusiva. No fue una decisión casual, en aquellos años su vida quedó marcada por una serie de desgracias. Murió su sobrina Rosa, varios de sus amigos, Eusebi Güell, y además fue rechazado por la única mujer de la que se enamoró, Pepeta Moreu. Nos lo cuenta Ricardo Gómez, profesor y secretario de la asociación Amigos de GaudÃ.
4:32 Pues se enamoró de Pepeta, esa relación no funcionó, no salió adelante. Y posteriormente, poco a poco, él se fue dedicando Ãntegramente a su obra. La obra caudal y crucial en su vida, que es la Sagrada Familia, es una obra también de un cierto enamoramiento. Llega allà como segundo arquitecto y es la obra de su vida. Y poco a poco irá dejándolo todo, su vida personal, familiar, todo, para centrarse en la obra de la Sagrada Familia. Para GaudÃ, aquel templo era mucho más que un proyecto arquitectónico. Era una obra espiritual, una sÃntesis de arte, fe y naturaleza. Llegó a modificar continuamente los diseños para perfeccionarlos y asumió que probablemente no vivirÃa para verla terminada. Cuando alguien le preguntó si le preocupaba la lentitud de las obras, respondió con serenidad,« Mi cliente no tiene prisa», refiriéndose a Dios.
5:29 A medida que avanzaban los años, Gaudà fue llevando una vida cada vez más austera. Se alejó de los cÃrculos sociales y se concentró casi exclusivamente en la construcción de la sagrada familia. VestÃa con sencillez, comÃa de manera frugal y dedicaba largas jornadas al trabajo. Su aspecto humilde era tan discreto que el 7 de junio de 1926 fue atropellado por un tranvÃa en Barcelona. Debido a su apariencia modesta, algunos pensaron que se trataba de un mendigo y no recibió atención inmediata. Murió tres dÃas después, a los 73 años. Una muerte que también tuvo mucha relación con Dios, como explica el experto en la figura de GaudÃ, José Manuel Almuzara. El 7 de junio de 1926 era lunes. Ese dÃa el accidente le causó tres dÃas después la muerte.¿ Qué me hace pensar eso? En la cruz, el sufrimiento, el dolor. El 10 de junio de 1926 era jueves, el dÃa que se dedican por los católicos a la EucaristÃa. Pero es más, el 12 de junio de 1926 era sábado. Madre mÃa, exactamente, madre mÃa, madre nuestra, la Virgen. La enterraron en la capilla del Carmen, en la Crita de la Santa Familia, dedicada a la Virgen.
6:35 Por tanto, los tres grandes amores de Gaudà serÃan para mà la cruz, la EucaristÃa y MarÃa. Su funeral fue multitudinario. Barcelona despedÃa no solo a un arquitecto, sino a un visionario que habÃa dado forma a su identidad estética. Decadas después, su legado ha sido reconocido internacionalmente. Varias de sus obras son patrimonio de la humanidad por la UNESCO y el año pasado el Papa Francisco dio un importante paso en el proceso para su posible canonización internacional. al declararlo venerable, el primer gran escalón en el camino hacia los altares. Con este tÃtulo, el Vaticano reconocÃa oficialmente las virtudes heroicas del arquitecto catalán y consideraba que su vida fue un ejemplo extraordinario de fe, humildad y entrega.
7:18 Sin embargo, el proceso aún no ha concluido. El siguiente paso serÃa su beatificación, para la que serÃa necesario que la Iglesia certificara un milagro. Después de todos esos largos y largos estudios, demuestra que Gaudà es un santo varón. Falta el milagro porque diciendo desde arriba, sÃ, tenéis razón muchachos, venga, un milagro es como la confirmación, el aval de que Gaudà realmente es santo varón. Para quienes le conocieron Gaudà fue un hombre singular, para sus contemporáneos un genio difÃcil de comprender y para la historia una figura irrepetible. Ahora, en el centenario de su muerte, su legado sigue más vivo que nunca. Las torres de la Sagrada Familia continúan elevándose hacia el cielo de Barcelona como si aún siguieran las indicaciones de su creador. Aquel joven, que algunos dudaron si era un visionario o un excéntrico, terminó demostrando que las grandes obras son las que sobreviven al tiempo. Y quizá por eso, un siglo después, Gaudà sigue construyendo, no edificios, sino admiración, belleza y esperanza.
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