June 7, 2026

¿Qué debe cambiarse de las campañas políticas?

¿Qué debe cambiarse de las campañas políticas?
¿Qué debe cambiarse de las campañas políticas?
Mis Preguntas con Roberto Pombo
¿Qué debe cambiarse de las campañas políticas?

Las campañas electorales en Colombia casi siempre están cargadas de polémica y espectáculo. Entre la financiación estatal de las campañas y las listas cerradas, ¿qué aspectos de las campañas políticas debería cambiar?


Para este capítulo hablamos con Andrés Sampayo, doctor en Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario; con Patricia Muñoz Yi, analista política y docente de la Universidad Javeriana; con Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral; con Andrés Hernández, director ejecutivo de Transparencia por Colombia; y el con jurista e investigador de Dejusticia, Rodrigo Uprimny.

0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena.¿ Qué debe cambiarse de las campañas políticas? Las campañas electorales en Colombia casi siempre están cargadas de polémica y espectáculo. Entre la financiación estatal de las campañas y las listas cerradas,¿ qué aspectos de las campañas políticas deberían cambiar? Para este capítulo hablamos con Andrés Zampaio, doctor en Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, con Patricia Muñoz G., analista política y docente de la Universidad Javeriana, con Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral, con Andrés Hernández, director ejecutivo de Transparencia por Colombia, y con el jurista e investigador de Justicia, Rodrigo Uprimi. Soy Roberto Pombo y este es el capítulo 194 de Mis Preguntas. Bienvenidos. No sé si lo recuerdan, pero hace mucho tiempo, en las plazas de cada pueblo o ciudad, se podía ver a un grupo de gente alrededor de una persona. Uno tenía que acercarse para saber qué era lo que los atraía y agrupaba allí. Y casi siempre había un hombre con productos extendidos sobre un mantel con parafernalia hablando muy rápido e intentando vender algo. casi siempre pócimas, rezos, curas para distintas formas de sufrimientos o dorencias. Se les conocía como curebreros.

1:36 Hermosura, soy brujo, abejorraleño, primo hermano de Satanás. Yo de curar soy capaz a quien tenga un maleficio. Sanar lepras es mi oficio y males del corazón. Si sufrí alguna traición, vengan de este montañero, que no soy ningún chicanero y la cura es de un bolero. Más allá de las habilidades reales que tuvieran estos personajes, para realmente curar a través de sus técnicas ancestrales, tenían una capacidad más que impresionante, la de convencer al público de que podían solucionar sus problemas de amor, de salud o de plata. La persuasión era quizás el verdadero poder de los culebreros, pero no solo de ellos, ha sido el verdadero poder de muchas profesiones en el mundo. Convencer a alguien de una idea de que la haga propia como si fuera suya ha sido el verdadero poder de sacerdotes, técnicos de fútbol, economistas y principalmente de los políticos. La persuasión en las campañas políticas es casi tan vieja como la política misma. En la antigua Roma, por ejemplo, las campañas ya incluían propaganda pintada en muros. En las ruinas de Pompeya todavía sobreviven mensajes escritos hace casi 2.000 años pidiendo votos para determinados candidatos locales. Por ejemplo, todavía puede leerse un graffiti que dice Marco Cherrino para Edil. Algunos lo aman, otros son amados por él. Yo no lo soporto. Quien odia, ama.

2:59 Y aunque desde la antigua Roma la forma de hacer política ha cambiado mucho, a veces pareciera que no tanto. A día de hoy, las emociones siguen siendo un factor fundamental a la hora de hacer campaña.¿ Por qué las emociones siguen teniendo tanto peso en las campañas políticas modernas, incluso en una época con más acceso a información y datos que nunca antes? Esto me explicó Andrés Zampayo, doctor en Estudios Políticos Internacionales de la Universidad del Rosario. Porque la gente no vota por el que mejor le explique el plan de gobierno. La gente vota por el que mejor lo represente. El centro colombiano, por ejemplo, cometió exactamente ese error. Ha asumido que la política es un problema solo de gestión, pero no. Esa lógica confunde información con identificación. Y son dos cosas muy diferentes. Los datos te dicen qué está pasando. Las emociones te dicen de qué lado estás. La izquierda colombiana lo entendió todo. Construyó identidad moral, territorio, arraigo. Mientras tanto, el centro colombiano llegó con indicadores y los indicadores no movilizan, no generan sentido de pertenencia, no responden la pregunta que se importa en esos momentos.¿ A quién le hablas y qué le estás prometiendo?

4:05 La polarización que vemos hoy no es el problema, es la señal de que el país está Está procesando preguntas morales reales.¿ Qué tipo de país queremos ser?¿ A quién le pertenece el futuro? Y yo quiero ser parte de ese futuro. Eso es lo que se está preguntando los colombianos. Frente a esa pregunta, la pedagogía cívica no alcanza. Necesitas un marco moral. Necesitas decirle a alguien, yo estoy de tu lado. El que resuelva eso tiene chance. El que llegue solo con un buen plan de gobierno, ese barco ya se fue en Colombia. Ya marchó. En Colombia la historia de las campañas políticas probablemente dichas comenzó con la misma República. Aunque no se imaginen ustedes a Simón Bolívar o a Francisco de Paula Santander en una tarima gritando sus discursos o carteles en las plazas promocionando sus nombres. Todo lo contrario. El ensayo de Malcolm Dix titulado Algunas notas sobre la historia de las elecciones en Colombia cuenta que los candidatos presidenciales debían mantener una actitud de distanciamiento público del poder dejando la campaña activa en manos de intermediarios directores locales y redes familiares. El ensayo de Diz reseña cómo en el siglo XIX los candidatos presidenciales pasaban meses recluidos en sus haciendas o manteniendo correspondencia privada en la que insistían en que no deseaban el cargo y que solo lo asumirían por deber con la patria, si los colegios electorales los favorecían, mientras que sus comités, los llamados notables, se encargaban de la imprenta, los pasquines y la negociación de los votos parroquiales. Pero como hemos visto, esa costumbre ha cambiado y hoy en

5:39 día las campañas políticas se centran exclusivamente en los individuos y son otra cosa, llenas de espectáculos, videos generados con inteligencia artificial, comentarios machistas y sin debates. Pero más allá de lo que ha sido hasta ahora esta campaña presidencial, hay varias discusiones que hay que tener frente a lo que son las campañas y el sistema político. Y quizás el primer tema que sale a la luz es el de la financiación. Colombia tiene un marco legal para las campañas electorales. La norma más importante es la Ley 1475 de 2011, conocida como el Estatuto de los Partidos, que regula cómo deben organizarse y financiarse los partidos y sus campañas. Entre muchas otras disposiciones, esta ley dice que las campañas pueden financiarse con plata del Estado y con aportes privados pero con límites. La fuente de la plata de las campañas y los topes son dos puntos cruciales en la discusión.

6:32 Comencemos por los topes. Según un estudio sobre financiamiento político hecho por la Registraduría, el Centro de Estudios en Democracia y Asuntos Electorales y el Centro de Análisis y Asuntos Públicos, básicamente existe consenso en que los actores políticos, especialmente para las campañas electorales, no reportan todos los recursos que reciben. Una de las conclusiones del estudio es que el mayor problema que tiene el sistema de financiamiento político en Colombia es la opacidad en la información sobre los gastos electorales. Todos los políticos reconocen en privado que sus competidores no respetaron los topes y señalan cifras exorbitantes empleadas para la consecución del poder político. El problema se encuentra tan extendido que no solo no se denuncia, pese a que en un país tan litigioso sería una manera fácil de entorpecer la carrera de los rivales políticos, sino que las posibilidades de éxito electoral están ligadas a poder usar esos recursos extras para ser competitivos.¿ Hasta qué punto el problema de la financiación política en Colombia está en las reglas existentes o en la incapacidad institucional para hacerlas cumplir de verdad?

7:40 Escuchemos el análisis de Patricia Muñoz G., analista política y docente de la Universidad Javeriana. La financiación es uno de los factores que más desequilibrio genera en la actividad política, pues disponer de mayores recursos rompe con los principios de igualdad, libertad y autonomía de los elegidos. En Colombia, el marco normativo ha avanzado con la incorporación de sanciones a partidos que avalen candidatos vinculados a la ilegalidad, la imposición de topes de gasto, la financiación estatal y los mecanismos de rendición de cuentas. Sin embargo, persisten algunos problemas asociados a la infiltración de recursos ilegales, al subreporte de ingresos y gastos, controles débiles y sanciones poco efectivas. Estas falencias evidencian la necesidad de reformas que garanticen los valores democráticos esenciales. La Misión Electoral Especial, constituida tras el Acuerdo de Paz de 2016, destaca la importancia de mantener el modelo de financiamiento mixto, aumentando la participación estatal y reduciendo la privada. En cuanto a la financiación de la actividad política, hay tres problemas centrales. La distribución inequitativa de los recursos públicos, la falta de claridad en la rendición de cuentas de ingresos privados y la falta de

9:13 control sobre el uso de recursos estatales. Si bien son necesarias las reformas a las reglas existentes, la mayor debilidad del sistema radica en la limitada capacidad del Consejo Nacional Electoral para aplicar controles y sanciones oportunas. Esta fragilidad institucional se explica por su conformación partidista, la ausencia de instrumentos de inspección territorial y la falta de personal idóneo para adelantar investigaciones. Finalmente, aunque Colombia ha avanzado en la regulación de la financiación política, se hace necesario fortalecer la capacidad institucional e implementar normas que garanticen un financiamiento más equitativo y transparente de la actividad política y especialmente de las campañas electorales.

10:05 La otra discusión con respecto a las campañas políticas es sobre prohibir que reciban plata de privados y que se financien enteramente con recursos públicos. Hoy en Colombia el sistema de financiación de campañas es mixto. Una parte la pone el Estado y otra parte la ponen los privados. El Estado aporta mediante dos mecanismos, los anticipos Plata que se da antes de las elecciones a los partidos, movimientos y grupos significativos que inscriban candidatos. Y la reposición de votos. El Estado devuelve plata por cada voto válido obtenido después de las elecciones. Varias veces han salido al ruedo intentos de reformas políticas como las dos que ha presentado este gobierno.

10:46 Ninguna de las dos ha llegado a aprobarse. La primera cambió tanto en su curso por el Congreso que el entonces senador Roy Barreras le pidió al gobierno que la retirara. Las dos reformas incluían, entre otras propuestas, que la financiación de las campañas políticas sea 100% con plata del Estado. La propuesta buscaba, según un documento explicativo del Ministerio del Interior, abro comillas, reducir la influencia indebida de los intereses privados y garantizar una competencia electoral más equitativa. Cierro comillas. Otro argumento para esta iniciativa es que si todas las campañas están financiadas enteramente con recursos públicos, bajan las posibilidades de que haya conflictos de interés que se presenten cuando los congresistas tienen que legislar en asuntos que afectan a personas o empresas que les dieron plata para la campaña. Transparencia por Colombia ha documentado la relación entre quienes financian campañas y quienes después obtienen contratos del Estado. Basta con recordar el caso de Odebrecht. la constructora brasilera que financió campañas en varios países del continente, incluido Colombia, y que resultó parte de un escándalo de corrupción. Pero la propuesta también tiene sus detractores. Por un lado, hay un argumento que dice que esa plata puede pasar a ser subterránea, mejor dicho, que comience a llegar sin ser reportada, lo que generaría más corrupción. Además, otro argumento es el financiero.¿ De dónde va a salir tanto dinero? Algunos sectores políticos alegan que eso significaría una inversión de algo así como un billón

12:18 de pesos cada cuatro años. Otro temor de tener al Estado como único financiador de la política es, por supuesto, el riesgo de corrupción. La preocupación es que el reparto de recursos estatales normalmente se hace con base en representación previa o resultados electorales anteriores. Eso podría hacer más difícil la entrada de movimientos nuevos o candidaturas independientes. Varios estudios sobre financiación política advierten que los modelos excesivamente estatizados pueden terminar fortaleciendo estructuras partidistas ya consolidadas. Sin embargo, hay otras propuestas. Hace un tiempo, los investigadores de la Universidad de los Andes, Oscar Nupia y Francisco Eslava, publicaron un texto en el que proponían cobrar impuestos a las contribuciones que se hacen a las campañas políticas y usar el recauda para invertir en la provisión de bienes y servicios públicos. proponen no eliminar los aportes privados, sino regularlos mejor y cobrarles. Los investigadores tienen dos argumentos. El primero es que cobrar impuestos aumenta el monto de las contribuciones negociadas entre partidos y contribuyentes, lo que permite tener mayores recursos para movilización. Y segundo, la redistribución de los recursos invertidos en las campañas que se logra vía impuestos y su uso para mejorar la provisión de bienes y servicios permite una mejora en el bienestar de los ciudadanos.¿ La financiación estatal de las campañas electorales realmente reduciría la corrupción electoral en Colombia o simplemente cambiaría la forma en que circula el dinero en política?

13:51 Detrás de la inquietud, Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral. Colombia tiene una financiación preponderantemente estatal, solo que lo hacemos al revés de lo que uno pensaría que podría ser la forma más adecuada de buscar una equidad en la competencia electoral. En Colombia, de manera particular, lo que se hace es financiar a través de la reposición de votos las campañas políticas, es decir, a cada voto se le asignan valores. Y de acuerdo a los reportes de campaña y los topes establecidos y la votación que se tenga, se devuelve los recursos hasta el tope o hasta el monto de los gastos que han sido reportados en cuentas claras. Es decir, de acuerdo al número de votación vía estatal se puede llegar a financiar el 100% sin ningún problema de una campaña electoral. Aquí vale la pena poner de presente lo siguiente. Si es adecuada esta figura cuando tenemos situaciones como las siguientes y nosotros vemos cuánto se reportó para Senado de la República y cuál es el origen de los recursos reportados, vemos que el 88 por ciento de los recursos provienen de contribuciones y créditos de participación. No estamos hablando de créditos de sector financiero, sino de amigos, familiares que prestan los recursos que puede ser hasta el 100% del tope por ser un crédito. Entonces se lo presta y ahí se pierde la trazabilidad. Si cobre intereses, no cobre intereses, es un gota a gota o no es un gota a gotas. Y el 38% son créditos o aportes propios de los familiares. Eso significa que un candidato, si tiene amigos que le presten recursos y tiene familiares

15:23 que entiendan que eso es una actividad familiar económica, que pongan la plata, pues tiene cómo financiar su campaña electoral. No es un monto menor el 88%. Si son los amigos quienes prestan la plata, son los familiares quienes ponen los recursos y después de tener éxito electoral. Sí, no valdría la pena pensar que para mejorar la equidad en la competencia electoral se entreguen unos anticipos y que esos anticipos permitan la financiación de las campañas políticas sobre las cuales se puede. hacer un mayor rastreo y vigilancia que cuando estamos hablando de recursos que van llegando y que se reportan a destiempo. Y cuando estamos hablando también de esa presidencia de la República, estamos hablando de una inequidad que se presenta clarísima en la competencia electoral de aquellas candidaturas que por encabezar encuestas o estando acercados a determinados sectores de¿ Y si hay una crítica que se ha hecho al sistema electoral colombiano?

16:43 es el de la lista cerrada. En Colombia, desde la reforma política de 2003, existen dos opciones, la lista abierta o con voto preferente, en la que se pueden votar por el partido en general o puede además marcar el número de un candidato específico. Si muchos ciudadanos marcan al mismo candidato, ese candidato sube en la lista y tiene más posibilidades de obtener una curul. El orden lo define el voto ciudadano. La lista cerrada, en la que se vota por el partido y el orden de los candidatos lo define el partido mismo. no hay posibilidad de expresar preferencia por un candidato específico. Quienes defienden las listas cerradas argumentan que fortalecen a los partidos, obligan a los políticos a construir carrera dentro de la colectividad, a respetar sus decisiones internas y a presentarse como equipo, no como figuras individuales. También facilitan la paridad de género con la llamada lista cremallera y se garantiza representación femenina sin depender de que los votantes elijan mujeres. De hecho… Los resultados de las recientes elecciones al Congreso fueron bastante elocuentes. Las dos listas más votadas al Senado fueron cerradas, la del Pacto Histórico y la del Centro Democrático, sumando más de 7 millones de votos y 42 senadores, el 40% de las curules. Esto reabrió el debate sobre si el sistema debería migrar completamente a listas cerradas. Por su parte, los defensores de las listas abiertas, en cambio, dicen que este tipo de listas le quita poder a los caciques de los partidos, que son quienes deciden el orden de las listas cerradas y se lo devuelven al ciudadano.

18:14 En un país con partidos poco programáticos y con fuerte traición de clientelismo, llegar en manos de los jefes de los partidos la decisión de quién va de primero es para muchos dejarle la llave del gallinero al zorro. Las nuevas figuras políticas que llegaron al Congreso con voto preferente y de opinión también se oponen a las listas cerradas porque significa acabar una forma de llegar al legislativo sin depender de la voluntad o la bendición de un cacique político. Una investigación publicada por la Universidad Externado muestra una paradoja. Hay una contradicción entre las aspiraciones expresadas por sectores gubernamentales y de la sociedad civil que propongan por las listas cerradas y la práctica real de los actores políticos que siguen escogiendo el voto preferente para obtener sus curules. Mejor dicho, los mismos políticos que aprueban reformas hacia listas cerradas en la práctica hacen todo para conservar el voto preferente. Y así como la financiación con plata pública de las campañas políticas, varias reformas políticas, como la que ha presentado el gobierno, han intentado eliminar el voto preferente y establecer listas cerradas con alternancia de género obligatoria. Pero como ha ocurrido con todas las reformas políticas en Colombia, En los últimos 20 años, el debate entre aspiraciones y práctica política sigue siendo la principal barrera para el cambio. Busqué a Andrés Hernández, director ejecutivo de Transparencia por Colombia, y le pregunté¿ Las listas cerradas ayudarían realmente a reducir el clientelismo y la fragmentación política en Colombia o terminarían fortaleciendo el poder de las

19:45 élites partidistas? Las listas cerradas tienen beneficios en cuanto a reducir la dispersión de candidatos, bajar los costos de las campañas y fortalecer los partidos políticos por encima de personalismos. Esto en efecto podría llevar a reducir la fragmentación política. Además, en la medida en que las personas que componen la lista no deben competir entre ellos mismos, por cada voto puede reducir los riesgos de clientelismo. La lista cerrada permite transmitir una imagen de unidad y evitar competencias desgastantes entre sus candidatos una vez que ya está conformada. Sin embargo, la lista cerrada implica el desafío de definir cómo se conforma, ya no por la preferencia ciudadana, sino por los criterios internos de los partidos. En esto radica una de las principales críticas a este mecanismo, pues es muy difícil asegurar que ese proceso interno sea suficientemente democrático en todos los casos.

20:29 La lista cerrada genera dinámicas de concentración de poder dentro de las élites de los partidos que son difíciles de controlar e incluso pueden conllevar riesgos de clientelismo y corrupción. En buena medida, esta fue la razón por la cual transitamos hace varios años en Colombia a la lista abierta. Si queremos regresar a la lista cerrada obligatoria para todos los partidos con el fin de aprovechar los beneficios de este mecanismo, tendremos que acompañar ese cambio con medidas mucho más efectivas. frente a la transparencia y la democratización interna de los partidos, lo cual también ha sido un gran reto histórico en Colombia. En todo caso, recordemos que hoy ambos mecanismos son válidos, es decir, los partidos deciden si adoptan listas cerradas o no. El ejemplo del Pacto Histórico y del Centro Democrático en las elecciones legislativas pasadas ilustra bien el uso de este mecanismo en la actualidad y le agrega el incentivo de haber logrado las mejores votaciones en el Senado.

21:18 Y hablando de partidos políticos y su fortalecimiento o debilitamiento, otro tema que sale al ruedo cuando se habla de elecciones son las candidaturas por firmas. En Colombia, una persona puede postularse a un cargo de elección popular de dos maneras, respaldada por un partido político o mediante la recolección de firmas. Esta segunda opción, pensada para darle voz a los ciudadanos de a pie y que quieren candidatizarse sin pasar por la maquinaria de los partidos, se llama técnicamente Grupo Significativo de Ciudadanos. Ese método se ha vuelto cada vez más popular. En la actual campaña presidencial, casi todos los candidatos se presentaron avalados por firmas. De hecho, aunque muchos ya no estén en el tarjetón, para esta campaña se inscribieron 91 comités de ciudadanos para recolectar firmas, pero finalmente solo 22 las presentaron ante la registraduría. El boom de este sistema se dio en 2014, cuando se inscribieron 14 comités, aunque ninguno terminó entregando las firmas.

22:17 En 2018 fueron 49 los comités inscritos por firmas, aunque solo 11 las entregaron y resultaron campañas como las de Sergio Fajardo, Juan Carlos Pinzón y Gustavo Petro, entre otros. En 2022, el número de inscripciones por firmas subió a 52. En principio, la idea es buena. Permite candidaturas independientes, reduce la dependencia de los partidos y de los casicazgos y le da poder al ciudadano. Pero en la práctica, la herramienta se ha desnaturalizado. Por una parte, una de las críticas, como la que hace el director de Cifras y Conceptos, César Caballero, en una columna en Razón Pública, es que la recolección de firmas le da una ventaja legal a estos candidatos de comenzar a hacer campaña antes que los demás. Como lo dice Caballero, en esta campaña 15 candidatos empezaron la campaña seis meses antes.

23:11 Otro argumento en contra de las campañas a través de recolección de firmas es que se convirtió en un negocio rentable. Según una investigación de la silla vacía, hay empresas especializadas que pueden cobrar hasta 500 millones de pesos para poner la logística y las firmas válidas que un candidato necesita. Y desde hace varios años, distintos reportajes y denuncias públicas han mostrado que alrededor de la recolección de firmas existe un mercado de logística electoral que incluye personal pago para recolectar apoyos, empresas dedicadas a ese servicio y cuestionamientos sobre posibles pagos por firma o presiones políticas durante estos procesos. Y hace unos meses se abrió una polémica porque un alto porcentaje de las firmas que presentaron muchas de las campañas fueron invalidadas.

23:57 Por ejemplo... Según una respuesta de la registraduría a un derecho de petición de la Aveduría Ambiental Recursos Sagrados, el 61% de las firmas recolectadas por el comité de la campaña del candidato Abelardo de la Espriella fueron invalidadas y el 69% de las firmas que presentó la campaña de Carlos Caicedo fueron anuladas. El mismo registrador Hernán Penagos denunció irregularidades graves, formularios en blanco, planillas fotocopiadas y firmas repetidas. Ya desde la registraduría evalúan presentar una propuesta de reforma. La principal propuesta es que cada ciudadano solo pueda respaldar con su firma a un candidato por cargo de elección, para evitar que un mismo nombre aparezca en varios formularios.

24:42 Pero esa iniciativa solo entraría en vigor con un nuevo Congreso, no para las elecciones de 2026. El sistema electoral colombiano tiene varios defectos. Por eso busqué al jurista e investigador de Justicia Rodrigo Primi, y le pregunté,¿ qué se requiere para mejorar el sistema electoral colombiano? El proceso electoral colombiano tiene graves defectos. Algunos de ellos pueden ser corregidos con reformas legales e institucionales, otros dependen de transformaciones más lentas de cultura política. Y una de las reformas que es absolutamente necesaria es la de la organización electoral. Es central porque esa depende que las elecciones funcionen bien, sean creíbles, sean transparentes, sean admisibles por la ciudadanía.

25:27 Y aquí tenemos un problema serio con el Consejo Nacional Electoral. Mientras la Registraduría funciona bastante bien, el Consejo Nacional Electoral funciona muy mal. Y es un órgano central porque tiene funciones reguladoras, regula la participación de partidos en los medios públicos, tiene funciones de inspección y vigilancia sobre los partidos, tiene funciones sancionatorias, tiene funciones de declarar las que a alguien le resulte de electo es supremamente importante, pero depende de los partidos y depende de los partidos porque sus nueve miembros son elegidos por el Congreso para un periodo institucional de cuatro años directamente por el Congreso, por el sistema de cifra repartidora, lo cual le da más peso a los partidos mayoritarios. Entonces tenemos que el árbitro de los partidos y de las elecciones depende de los partidos. Eso no funciona bien y yo creo que el Consejo Nacional Electoral es uno de los organismos más desprestigiados de Colombia.

26:21 Entonces, por eso tiene que haber una reforma. Esas reformas se han planteado en dos vías. Se quieren las más ambiciosas, pero de pronto con no tanta viabilidad política, la creación de una corte electoral como existe en otros países. La otra, que es más modesta, pero ya suficientemente fuerte, es ajustar algunas de las funcionalidades del Consejo Electoral. pero sobre todo modificar su composición. Que sus integrantes sean electos no por cuatro años, en donde van a depender de la composición del Congreso, no por los partidos, sino por un sistema de elecciones, podría ser semejante al de la Corte Constitucional o de pronto por las Cortes, pero hay todo el debate de las funciones electorales de las Cortes y por un periodo más largo. Se plantea la posibilidad de un periodo de ocho años como en las altas Cortes y que se haga por renovaciones por tercios. Son nueve, entonces cada tres años... sean electos por nueve años y cada tres años se renueve en un tercio. De esa manera uno ya tendría una organización electoral más independiente. Entonces esta es una reforma relativamente simple y de enorme impacto, pero los partidos se niegan a hacerla. Yo no soy favorable a un proceso constituyente, pero este sería un argumento que uno dice que tiene que hacerse de otra vía porque por el Congreso ha sido imposible aprobar una reforma en esa dirección al Consejo Nacional Electoral.

27:44 El sistema electoral colombiano es uno de los más antiguos y que ha funcionado sin interrupción desde que nació. Con el tiempo ha ido mejorando, cada vez más personas participan. Pero todavía hay varios aspectos por mejorar. Un proceso electoral justo se traduce en unas elecciones justas y una democracia más sólida. Soy Roberto Pombo. Y este fue el capítulo 194 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capítulo. A partir de este momento, este capítulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección, Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel Sanpero Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.