¿Por qué no se valora el trabajo doméstico y de cuidado?
Las labores del cuidado son de las más importantes en el mundo, sin embargo, buena parte del trabajo del hogar no recibe remuneración y recae casi todo sobre las mujeres. En Colombia, cerca del 65% de la carga laboral de las mujeres es no remunerada. ¿Qué políticas públicas hay y cuáles son necesarias para romper este ciclo de desigualdad?
Para este capítulo hablamos con la periodista Ana Cristina Restrepo; con la periodista Yolanda Ruíz; con la exdirectora de Planeación Nacional, Cecilia López; con María Inés Salamanca, representante adjunta de ONU Mujeres en Colombia; y con Gigi Borré Solano, directora de la Fundación Dos Latinas.
0:07 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40 mil empresas en Colombia.¿ Por qué no se valora el trabajo doméstico y de cuidado? Las labores del cuidado son de las más importantes en el mundo. Sin embargo, buena parte del trabajo del hogar no recibe remuneración y recae casi todo sobre las mujeres. En Colombia, cerca del 65% de la carga laboral de las mujeres es no remunerada.¿ Qué polÃticas públicas hay y cuáles son necesarias para romper este ciclo de desigualdad? Para este capÃtulo hablamos con la periodista Ana Cristina Restrepo, con la periodista Yolanda Ruiz, con la exdirectora de Planación Nacional Cecilia López, con Marinés Salamanca, representante adjunta de ONU Mujeres en Colombia, y con Gigi Borré Solano, directora de la Fundación Dos Latinas.
1:02 Soy Roberto Pombo y este es el capÃtulo 161 de Mis Preguntas. Bienvenidos.¿ Ha pensado en la cantidad de acciones que se requieren para que usted pueda ponerse a trabajar tranquilamente? Tienen que pasar muchas cosas de las que quizás no se da cuenta. El mundo está lleno de ese tipo de ejemplos, pero hay uno mágico, aunque es real, y es el de los hongos. Imagine o recuerde la última vez que caminó por un bosque, o en la selva, o en el campo. Uno se encuentra totalmente rodeado por árboles gigantes de cientos de años, imponentes, fuertes. Todo parece un accidente, pero todo funciona como un reloj suizo. Las plantas, arbustos y enredaderas que crecen a su sombra, las aves que anidan en ellos, los monos que los trepan y se pasean entre sus ramas, los insectos que viven y se alimentan de ellos y toda la cadena que hace que estos árboles bajen la temperatura de los ecosistemas, regulen agua, absorban el dióxido de carbono de la atmósfera y que mantengan el orden del mundo.
2:04 Pero para que todo esto suceda, para que estos árboles gigantes estén de pie, para que ayuden a limpiar el aire y regular la temperatura y el agua de la lluvia, para que no haya inundaciones, hay un trabajo silencioso sucediendo justo debajo de las raÃces. Una red de hongos microscópicos que conectan todas las raÃces de los árboles. Se le llama la red micorrÃstica. Aunque tiene un nombre más llamativo, la Wood Wide Web o el Internet de los Bosques. Esta red se encarga de que estos árboles y todos los ecosistemas que vemos funcionen. Por ejemplo, cuando comienza a crecer un árbol joven debajo de los más viejos y grandes, este no recibe tanta luz para hacer fotosÃntesis. Entonces, su destino serÃa marchitarse y morir joven. Pero esto no sucede porque los árboles más viejos le envÃan azúcar y nutrientes a través de la red de hongos que está bajo tierra y que los conecta a todos. Básicamente sostienen la vida en el bosque de manera casi invisible y sin ellos lo más probable es que la vida en la tierra dejarÃa de existir. En el dÃa a dÃa suyo, en el mÃo y en el de todo el mundo sucede algo similar, solo que en vez de ser una red de hongos subterráneos, se trata de personas, casi siempre mujeres, que se encargan de que todo esté listo para que podamos trabajar y existir. Son las personas encargadas del trabajo de cuidado o del trabajo del hogar. que preparan el desayuno, lavan la ropa, cuidan los niños. Este trabajo no suele ser recompensado a pesar de que sin la ropa limpia
3:37 o la comida, nadie, ni el presidente del paÃs, el gerente de la empresa, el policÃa, el médico, podrÃan salir a cumplir con su trabajo.¿ Qué pasarÃa en el mundo si las personas encargadas del cuidado y el hogar decidieran entrar en huelga y no trabajar? Escuchemos lo que me contó la periodista Ana Cristina Restrepo. Si todas las empleadas de los trabajos domésticos salieran a una huelga en el mundo, habrÃa muchos niveles de afectación. Asà lo confirma Hablemos de Trabajo Doméstico, liderado por Andrea Londoño. Entre los niveles que ellos han detectado en Hablemos de Trabajo Doméstico, los niveles de afectación me quisiera concentrar en dos que me parecen particularmente interesantes. Primero, pues los trabajos en los que las mujeres hacen tareas de cuidado no remunerado, que son todos interesantes. Todas las casas donde hay mujeres, esas mujeres hacen algún tipo de trabajo doméstico no remunerado y que eso es productividad, pero es productividad dentro de la casa. Eso es lo primero. Y el otro nivel de afectación y que es el que yo quiero mencionar porque ya mirarÃamos un impacto muchÃsimo más grande y es las casas donde las mujeres están trabajando dentro del trabajo doméstico en distintas fases, es decir, por ejemplo, enfermerÃa o niñeras o cuidando ancianos, en fin, distintos tipos de trabajo doméstico y estas cuidadoras permiten que la mujer que trabaja en la casa o que las mujeres que son trabajadoras del sector productivo de la fuera, que trabajan afuera de
5:08 la casa, pues puedan trabajar en sus trabajos. Si ellas fueran A salir en huelga, mujeres como yo, que estamos en el sector productivo fuera de la casa, porque recordemos que el trabajo doméstico también es un sector productivo, pero las que trabajamos por fuera, pues nos tocarÃa primero llegar a una negociación con nuestros empleadores o sitios de trabajo para que nos permitieran trabajar desde la casa. Nos tocarÃa también con nuestras parejas o las personas con que Ãbamos hacer esa negociación de necesito ayuda aquà con el cuidado, necesito tener un equipo, que trabajemos como equipo, Entonces, aquà de lo que estamos hablando es que la parálisis no serÃa solamente dentro de la casa, en el interior, sino que afectarÃa el sector productivo, sobre todo el que está en manos de mujeres, precisamente porque las mujeres para poder conquistar ese afuera también tenemos esa alianza con las mujeres que trabajan en las casas, en el servicio doméstico y que gracias a esas mujeres que producen dentro del servicio doméstico, nosotras podemos salir y producir en el afuera.
6:11 Las labores de cuidado son indispensables para que funcionemos como sociedad y, sin embargo, este es un trabajo altamente subvalorado y en la mayorÃa de los casos no es remunerado. Este trabajo incluye actividades que garantizan el bienestar cotidiano de todos y aspectos que damos por sentados pero que son fundamentales como la limpieza, la preparación de alimentos, la crianza de los hijos, el cuidado de personas vulnerables. Este es casi siempre un trabajo que recae en las mujeres. Según ONU Mujeres, en todo el mundo las mujeres dedican 2,8 horas más al dÃa que los hombres al trabajo de cuidado no remunerado. Si seguimos a este ritmo, para 2050 las mujeres a nivel global van a seguir dedicando 9,5% más tiempo adicional por dÃa al trabajo de cuidado no remunerado comparado con los hombres. ya que hay una palabra clave, adicionales.
7:04 Esto es porque las mujeres no se dedican a esas labores de manera exclusiva, sino que deben cumplir con ellas sin retribución económica y además trabajar para ayudar a sostener el hogar. En promedio, las mujeres dedican 6 horas y 43 minutos diarios a estas tareas. cuatro horas más que los hombres. La cuenta satélite de EconomÃa del Cuidado, hecha por el DANE, que muestra el promedio nacional de horas anuales trabajadas entre 2022 y 2023, distingue tres categorÃas. Trabajo total, trabajo dentro de la frontera del sistema de cuentas nacionales y trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. Los datos más recientes de esta entidad muestran unas conclusiones bastante preocupantes, pero no sorpresivas. Hay una sobrecarga de trabajo para las mujeres. En el total de horas trabajadas, es decir, entre trabajo remunerado y trabajo de cuidado doméstico, las mujeres sumaron 54.902 millones de horas anuales, mientras que los hombres solo 41.245 millones. Es decir, las mujeres trabajan un 33% más que los hombres. Esto por el peso del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. Del total de horas de trabajo de las mujeres, 35.678 millones corresponden al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, lo que representa cerca del 65% de su carga laboral. Mientras tanto, los hombres solo registran 9.693 millones de horas en trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, equivalentes a menos del 25% de
8:36 su tiempo de trabajo total, lo que muestra una alta desigualdad en la distribución del trabajo de cuidado. Esto muestra que las mujeres son las principales sostenedoras del trabajo de cuidado no remunerado, que es esencial para el bienestar social y la reproducción de la fuerza laboral, pero que no recibe pago ni suele contabilizarse como aporte económico directo en el PIB. Y de acuerdo con la última encuesta nacional de uso del tiempo del DANE, en Bogotá 9 de cada 10 mujeres realiza trabajo de cuidado no pago comparativamente con 6 de cada 10 hombres que ejercen estos trabajos. Otros datos desalentadores que deja el documento del DANE es que, por fuera de la fuerza laboral, las mujeres hicieron más de 53% del trabajo del cuidado sin remuneración y las mujeres que cuentan con algún empleo trabajaron 73 horas semanales, combinando su trabajo remunerado y las tareas domésticas. Recordemos que en Colombia, desde julio de este año, las horas de trabajo semanal son 44.¿ Qué factores culturales, sociales u económicos explican estas diferencias tan marcadas entre la cantidad de trabajo de cuidado que asumen hombres y mujeres? Le trasladé la inquietud a la periodista Yolanda Ruiz y esto me dijo.
9:50 La inmensa diferencia en el tiempo que dedican hombres y mujeres a las labores del cuidado comienza en la historia de los roles de género y cómo durante mucho tiempo se ha privilegiado dándole mayor importancia a los trabajos que se hacen fuera de casa y minimizando y además invisibilizando. El trabajo de cuidado del hogar se daba por sentado, que era un asunto entre comillas femenino. Es una tarea de las mujeres que no se remunera, que no se reconoce y que no se valora. Pero si nos ponemos a pensar por un momento, hay que entender que el mundo se paralizarÃa sin las labores del cuidado. Si no hay quien prepare la comida, si no hay quien cuida a los niños, si no hay quien haga el aseo, si no hay quien se encargue de lo que significa el cuidado... El mundo se paraliza, pero apenas en los últimos años se comienza a valorar, no solamente eso, sino el peso que tiene en la economÃa la labor del cuidado.
10:36 Se ha empezado a calcular, a monetizar, pero todavÃa no se remunera y todavÃa se sigue considerando que es una labor mayoritariamente femenina. Con un agravante, y es que cuando las mujeres masivamente salieron a convertirse en fuerza laboral, salieron a convertirse en proveedoras, se quedaron con la tarea de las labores del cuidado y al quedarse con la tarea de las labores del cuidado se genera la doble jornada. Es una doble jornada en donde las mujeres se convierten en proveedoras, salen a la calle a buscar sustento para sus familias, pero al llegar o incluso antes de salir tienen esa doble jornada y esa doble carga laboral, particularmente en las zonas más vulnerables y en las mujeres que no tienen la posibilidad o el privilegio de pagar por ayuda para las labores de cuidado, las labores domésticas en el hogar. De modo que es un pendiente de la sociedad, es un pendiente del Estado discutir cómo se va a remunerar el trabajo del cuidado, cómo se va a valorar y cómo se va a distribuir de mejor manera. Por lo menos la discusión está comenzando, eso es un avance, pero estamos lejos. Y simplemente les dejo esta pregunta. Piensen por un segundo,¿ quién te cuida?¿ Quién prepara el desayuno?¿ Quién prepara el almuerzo?¿ Quién limpia la casa?¿ Quién cuida a los niños?¿ Quién te cuidó cuando eras niño? Esas son preguntas que nos tenemos que hacer, porque es ahà donde empezamos a notar que si no tenemos quien nos cuide, definitivamente no podemos existir.
11:48 Esta situación de desigualdad en la carga de trabajo doméstico o de cuidado no es una cuestión solo de Colombia, sino que pasa en el mundo entero. De acuerdo con un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad, los paÃses de la región con más fuerza femenina haciendo trabajo doméstico sin salario son México, con 43 horas semanales, seguido de Guatemala, con 42 horas semanales dedicadas a estas labores, y Perú, con 40 horas por semana. Colombia es el noveno en la lista. En el paÃs, las mujeres destinan en promedio 34 horas a la semana al trabajo del hogar y de cuidados no remunerados, lo que refleja una de las mayores brechas de género en la distribución de estas tareas en América Latina. La Organización Internacional del Trabajo Señala que, según datos de 53 paÃses, si se asignara un valor económico al tiempo dedicado a este trabajo, equivaldrÃa al 9% del PIB mundial. De ese total, las mujeres aportan 6.6%, unos 8 billones de dólares, y los hombres 2.4%, unos 3 billones de dólares. En paÃses como Australia, su valor llega a representar más del 40% del PIB.
13:00 En términos de tiempo, las encuestas de uso del tiempo muestran que las mujeres dedican un promedio de 265 minutos diarios, más de cuatro horas, o sea, la mitad de una jornada laboral, al trabajo de cuidado no remunerado, mientras que los hombres dedican 83 minutos. Es decir, ellas invierten más de tres veces el tiempo que nosotros en estas actividades. El informe también resalta que el 81,8% de este trabajo consiste en tareas domésticas rutinarias, como cocinar, limpiar o lavar, un 13% en cuidados directos a miembros del hogar y un 5,2% en ayuda comunitaria o voluntariado. Además, la presencia de hijos pequeños multiplica las horas de trabajo no remunerado de las mujeres, mientras que el incremento para los hombres es mucho menor.
13:50 El informe de la OIT concluye que este trabajo sostiene las economÃas y las sociedades, pero al recaer de forma desigual sobre las mujeres, limita sus oportunidades laborales, perpetúa brechas salariales y reduce su participación en empleos formales y decentes. Esta desigualdad resulta en una considerable mala asignación de recursos donde el potencial productivo de las mujeres no se realiza completamente. Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico calculó cuánto podrÃa crecer la economÃa de un paÃs si se redujera la desigualdad de género en las tareas del hogar hasta alcanzar los niveles que hoy tiene Noruega. Según el documento, paÃses como Pakistán y Japón, donde la brecha de género es bastante alta, ganarÃan entre el 3 al 4% del PIB. Otro problema que se deriva de esta desigualdad es la degradación ocupacional, es decir, que las mujeres terminan aceptando trabajos por debajo de su nivel de calificación para equilibrar mejor sus responsabilidades del hogar y el trabajo.
14:51 Cuando se asume que son las mujeres quienes tienen que encargarse del cuidado de los hijos y las tareas del hogar, los empleadores las discriminan y les pagan menos. Esta diferencia salarial, a su vez, refuerza la desigualdad en el hogar. El panorama es angustiante. Por eso busqué a la economista, exministra y exdirectora de Planación Nacional, Cecilia López, para preguntarle qué polÃticas públicas hay y cuáles son necesarias para romper este ciclo de desigualdad. Las polÃticas actuales del cuidado desconocen el aporte del cuidado no remunerado al PIB, que en Colombia está entre el 19 y el 20% del PIB, lo que indica que todo el mundo requiere cuidado. Sin embargo, estas polÃticas focalizan su acción solo en la población dependiente, niños, enfermos, adultos mayores, es decir, que atienden solamente a ciertos sectores vulnerables. Refuerzan la imagen de la mujer como cuidadora. en donde se pierde el gran esfuerzo que la mujer ha hecho en educación y que no puede entrar al mercado laboral por el peso del cuidado. Estas polÃticas ubican el cuidado dentro de las polÃticas sociales y lo confunden con educación y salud.
15:56 Pero además, el único responsable del cuidado con estas polÃticas es el Estado y dejan por fuera el mercado. Desconoce también esta polÃtica la existencia del cuidado que provee el hogar, alimentación y limpieza de la ropa, del hogar, etcétera, que también necesita polÃticas públicas. Pero... Dejan gran parte del cuidado no remunerado, este que cuida a la gente, dentro del hogar y en manos de las mujeres.¿ Cuál es la propuesta? Primero, es el momento de reconocer que el cuidado debe ser un nuevo sector productivo como lo es educación y como es la salud y como lo dice la ley 1413 que no se aplica. Implica sacar el cuidado del hogar para que lo asuman el Estado y el mercado. Se genera entonces una dinámica económica. Más mujeres en el mercado porque no tienen este peso. Se define realmente qué es el cuidado, se regula y se aportan recursos estables y se aumenta el Producto Interno Bruto y lo podemos demostrar. La mujer no será la única cuidadora ni la cuidadora por definición.
16:52 Se revalúa entonces el capital humano para estas labores y se tecnifica el cuidado. Si no se cambia esta visión del cuidado no remunerado, no nos estamos preparando para la inmensa demanda de cuidado que va a venir del envejecimiento de la población. Esta carga desproporcionada de trabajo que recae sobre las mujeres tiene serias consecuencias. Una de ellas es que limita su participación en el mercado laboral, perpetúa su dependencia económica y falta de autonomÃa. Esto puede verse en un dato de la Organización Internacional del Trabajo. Aproximadamente 708 millones de mujeres en todo el mundo están fuera de la fuerza laboral debido a responsabilidades de cuidado no remunerado. Es decir, que un tercio de todas las personas en edad de trabajar no lo pueden hacer. El informe de esta organización encontró que las responsabilidades de cuidado que tienen estas mujeres son la principal barrera para ingresar y permanecer en la fuerza laboral.
17:50 De acuerdo con un estudio del Instituto para la Investigación de PolÃticas de la Mujer, Las labores de cuidado y de hogar consumen mucho tiempo. Cuando aumentan estas responsabilidades, muchas cuidadoras reducen sus horas de trabajo remunerado porque contratar ayuda es muy costoso. Son principalmente las mujeres las que tienen que abandonar o reducir su empleo porque en muchos hogares esto tiene más sentido económico debido a que ellas ganan menos en promedio. Esta decisión tiene consecuencias económicas importantes. Trabajar menos horas limita las oportunidades de ascenso, especialmente en puestos gerenciales que exigen largas jornadas. Los empleadores pueden interpretar esta falta de disponibilidad como falta de compromiso. Esto amplÃa la brecha salarial entre hombres y mujeres, que se hace más evidente después de los 30 años, cuando muchas personas están criando hijos pequeños. Las pérdidas son significativas. Quienes se ausentan del trabajo por cuatro años o más en un periodo de 15 años experimentan caÃdas drásticas en sus ingresos. Las mujeres ganan 65% menos comparadas con quienes trabajaron continuamente y los hombres 57% menos. Estos menores ingresos de por vida también reducen los beneficios de pensión al jubilarse, dificultando que tanto mujeres como hombres lleguen a fin de mes en la vejez.
19:11 Esto tiene sentido si vemos que por lo general las mujeres son criadas y educadas para hacer estas labores desde que son niñas. Según un estudio de la organización Plan Internacional, el 94% de las niñas en el mundo dedican un promedio de 5 horas y 15 minutos por dÃa a tareas de cuidado no remuneradas, lo que tiene consecuencias perjudiciales a largo plazo. El estudio encontró que la cantidad desproporcionada de tiempo que las niñas dedican al trabajo de cuidado no remunerado afecta directamente su educación. Las niñas informan que llegan tarde a la escuela, tienen dificultades para completar sus tareas y, en algunos casos, abandonan los estudios por completo. Y de acuerdo con un reporte de la OCDE, aunque en paÃses desarrollados las mujeres suelen tener más educación que los hombres, esto no ha cerrado la brecha salarial ni ha equilibrado las tareas del hogar. Un estudio canadiense mostró algo revelador. Cuando el esposo trabaja más fuera de casa, la esposa hace más tareas domésticas. Pero cuando la esposa trabaja más, el esposo no aumenta proporcionalmente su trabajo en casa.¿ Por qué persiste esta desigualdad? Los roles de género impuestos por normas culturales y sociales juegan un papel clave. Escuchemos lo que me explicó Marinés Salamanca, representante adjunta de ONU Mujeres en Colombia.
20:39 No es posible hablar de sociedades más justas, igualitarias y sostenibles sin hablar de cuidados. El cuidado sostiene la vida, la economÃa, representa el 27% del empleo femenino en la región. Y la verdad es que si se reconociera o se invirtiera... con mayor fuerza en él, podrÃa aportar hasta el 20% del PIB. Los cuidados, es importante destacar que no son un gasto, es una inversión estratégica que impulsa el desarrollo, genera empleo, fortalece la cohesión social. Entonces, sin cuidados no hay desarrollo, porque las sociedades no se podrÃan sostener sin los cuidados. Pero el problema es que estas tareas siguen recayendo y de forma desproporcionada sobre los hombros de las mujeres.
21:22 En Colombia ellas dedican más del doble de horas que los hombres al trabajo de cuidado no remunerado y esa sobrecarga también limita las posibilidades de una participación plena en la sociedad, su participación económica. su autonomÃa y también el tiempo para el descanso. América Latina es una región que ha sido innovadora, pionera de poner sobre la mesa este tema y la opinión consultiva de la Corte Interamericana recientemente reconoció el cuidado como un derecho humano y eso es un avance histórico. En Colombia se han dado pasos muy importantes hacia un cómpas de cuidado, un sistema nacional de cuidado y su inclusión también en los planes de desarrollo de departamentos y ciudades. PodrÃamos decir que Colombia, en lo que es marco legislativo, la creación de un sistema nacional de cuidados lleva a la delantera en la región. Pero tenemos que seguir apostando también a la transformación cultural. Tenemos que cambiar esos imaginarios que asocian solo el cuidado a las mujeres. Necesitamos una mayor participación de los hombres también para que la cultura del cuidado sea también un trabajo de corresponsabilidad, un trabajo de equipo. Y el cuidado lo entendemos como un acto colectivo. en el que requiere que tanto hombres y mujeres, el Estado, el sector privado, los medios de comunicación y la sociedad hagamos equipo, apostarle a posicionar la Agenda de Cuidados como un derecho, una necesidad y un camino realmente para el fortalecimiento de la paz y la sostenibilidad de la vida.
22:47 Y por supuesto, la sobrecarga de trabajo y que no sea remunerado también tiene un efecto mental y fÃsico en las mujeres, que son quienes más sufren esta discriminación. La evidencia es amplia. Por un lado, según el estudio del Instituto para la Investigación de PolÃticas de la Mujer, que cité hace unos minutos, combinar el empleo con responsabilidades de cuidado lleva a niveles mucho más altos de estrés que a los que experimenta una persona que no hace trabajo de cuidado o doméstico. Una encuesta de más de 1.200 cuidadores no remunerados en Estados Unidos que cuidan de un adulto encontró que el 22% siente que su propia salud ha disminuido como resultado de su cuidado, fÃsica o emocionalmente, o ambas.
23:28 El 19% reportó experimentar un alto nivel de tensión fÃsica como resultado de su cuidado. Un estudio publicado en la revista médica británica reveló que cuando se suman las horas de trabajo remunerado y no remunerado, la carga total aumenta el riesgo de angustia emocional, pero solo en las mujeres. Además, las mujeres que sienten que su trabajo de cuidado es valorado socialmente reportaron mucha menos angustia que las que reportaron faltas de reconocimiento, que aseguraron mucho más malestar emocional. La conclusión del estudio es muy clara. La distribución desigual del trabajo no remunerado entre hombres y mujeres es nocivo para la salud mental femenina. Y como si la evidencia no fuera ya contundente, les cito otro documento académico más, uno publicado en la revista cientÃfica Sex Rolls en 2023, que revisó 31 investigaciones para entender el llamado trabajo mental en el hogar, es decir, Esa parte invisible del trabajo no remunerado, que no se ve tanto como cocinar o limpiar, pero que implica estar pendiente de todo lo que hay que hacer.
24:32 En una casa, además de las tareas visibles, como preparar la comida, lavar la ropa, siempre hay un esfuerzo constante por planear y coordinar, decidir qué hace falta comprar, anticipar necesidades, recordar citas o actividades, organizar horarios⦠asegurarse de que todos cumplan con sus responsabilidades. Ese esfuerzo de pensar, planificar y supervisar de manera permanente es lo que este estudio llama trabajo mental. Los autores muestran que en la mayorÃa de los estudios revisados, las mujeres cargan con la mayor parte de este trabajo, sobre todo en lo relacionado con el cuidado de los hijos y la organización cotidiana de la familia. Esa desigualdad tiene efectos claros. Las mujeres que asumen más trabajo mental reportan niveles más altos de estrés, menos satisfacción personal y de pareja y dificultades para avanzar en su vida profesional.¿ Cuáles son las consecuencias a largo plazo para la salud mental y fÃsica de las mujeres que sostienen esta doble o triple jornada laboral durante años? Le trasladé la inquietud a Gigi Borré Solano, politóloga y directora de la Fundación Dos Latinas.
25:37 Primero que todo agradecer por el planteamiento de la pregunta que es la correcta porque reconoce que la doble y hasta la triple jornada del trabajo recae en su mayorÃa sobre nosotras las mujeres, es decir, que trabajamos en nuestras labores pagas pero a la vez cuidamos y nos encargamos en la mayorÃa del tiempo las labores domésticas, las labores del cuidado y cómo sostengo esto con datos. El DANE nos indica que diariamente los hombres... Destinan 3 horas y 6 minutos en comparación con nosotras, que son 7 horas y 46 minutos, ojo, solo en labores domésticas y sin olvidar que estas labores no tienen fin de semana ni festivos. Los diversos estudios comprueban que estas dobles jornadas y estas triples jornadas afectan la salud mental a largo plazo, crisis de ansiedad, agotamiento mental, depresión y somos más propensas a tener burnout y menos rendimiento en nuestras labores fuera del hogar. Hay unos riesgos que poco se mencionan y tienen que ver con los riesgos fÃsicos porque es poco lo que se enfoca ahÃ, pero hay muchos trastornos músculos esqueléticos como dolores de espalda, miembros superiores, inferiores, lesiones por esfuerzo y temas con contacto de los quÃmicos en las labores domésticas. Hay un término que me encanta y quiero aprovechar y mencionarlo, es la pobreza del tiempo. Las mujeres somos más pobres en el tiempo porque por estas triples jornadas tenemos poco tiempo disponible para el ocio, el descanso, el autocuidado y por supuesto eso afecta nuestra salud integral. La CIDH reconoce el cuidado como un derecho humano fundamental y es importante tener esta conversación.
27:09 El cuidado es una labor indispensable para el funcionamiento y el desarrollo de nuestras sociedades. Y sin embargo, históricamente es una labor invisibilizada y desprotegida. Todos cuidamos y seremos cuidados a lo largo de nuestras vidas. Por eso es importante que las personas que dedican parte o todo el tiempo cuidándonos también reciban cuidado. Al principio del capÃtulo les contaba sobre la red subterránea de hongos que ayuda a mantener con vida buena parte de los bosques. Pues bien, estos hongos no lo hacen gratis, se quedan con el 30% del azúcar que producen los árboles. Es su pago por mantener vivo al bosque. Uno esperarÃa que las mujeres que se dedican a cuidarnos también pudieran recibir un reconocimiento económico y de todo tipo por ayudar a mantener nuestra comunidad.
27:56 Soy Roberto Pombo y este fue el capÃtulo 161 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capÃtulo. A partir de este momento, este capÃtulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección Roberto Pombo. Asesor editorial Daniel Sanpero Espina. Producción Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Guiones Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Postproducción de audio Iván Ayala.