UN 10 DE MAYO… DE TERROR | 4 Historias de Día de Las MADRES│ INFRAMUNDO RELATOS
Este especial del 10 de mayo NO es para los sensibles…Hoy te traigo 4 relatos oscuros y aterradores que pocas veces se cuentan en esta fecha.Relatos reales, testimonios perturbadores y momentos que marcaron a quienes los vivieron.🌑 Si creías que el Día de las Madres era solo amor y flores… piénsalo dos veces.🔥Mas historias del 10 DE MAYO👉🏻https://youtu.be/CkfggMjRQ5A00:00 INTRO00:43 ENCONTRARON A MI MADRE SIN VIDA08:42 LA MUJER DEL DESIERTO16:58 HORTENSIA24:10 MUERTES EXTRAÑAS
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0:07 En esta ocasión vamos a dedicar un espacio para todas las madres, para aquellas que día a día están presentes escuchando el canal, así como también para aquellas que se nos han adelantado en el camino. Pero aunque no estén físicamente, aún siguen cuidando Asus hijos. Solo ellas saben el motivo por el cual algunas siguen atadas a este mundo terrenal. Prepare su bebida favorita y apague la pequeña luz de su habitación para escuchar estos cuatro relatos del Día de la Madre, esto es Inframundo.
1:02 Quizás mi historia no sea de terror como ustedes están acostumbrados, pero quiero compartirles mi historia, me presento, me llamo Darwin Sepúlveda, soy del Estado de Sinaloa, actualmente tengo 21 años. Lo que les voy a contar sucedió hace alrededor de 13 años. Yo era un niño y perder a mi madre a esa edad, la verdad es que me marcó la extraño. A pesar de que ya han pasado más de una década de su muerte, me hace falta, yo tenía alrededor de 8 años cuando perdía a mi mamá, por desgracia la desvivieron tardaron alrededor de 2 meses en encontrar su cuerpo y no fue porque las autoridades lo hicieran, fue porque mi abuelo edmundo fue con una señora que le recomendaron una señora que. Le iba a decir exactamente donde se encontraba el cuerpo. Recuerdo que fuimos mis abuelos y yo a casa de doña Cuquita había varias personas con problemas que los aquejaba por trabajos hechos con brujería.
2:14 Yo, la verdad, me sentí abrumado al ver a tantas personas. Ya con los años comprendí que ver a unos niños ahí era porque estaban dañados por este tipo de maldad de algunas personas. El rostro de los abuelos era de tristeza, a pesar de que las personas les decían que habían acudido al lugar exacto y que cuquita les ayudaría. Cuando les tocó el turno a mis abuelos me dijeron que me quedara sentado y no me moviera por ningún motivo, pero al poco rato mi abuelo me llamó y entré a casa de la señora. La abuela lloraba desconsolada.
2:56 La señora le dijo que no era culpa suya, que esto se debió a un mal entendido, pero que eso se solucionaría en un tiempo. Aquí haré una pausa de lo que doña Cuquita les dio a los abuelos, ya que es relevante para la historia. Mi abuelo me dijo que le tomara la mano a la señora, que me diría algo. Yo con cierto temor lo hice, pero al ver cómo le cambio la voz. Sentí deseos de llorar, era la voz de mi madre, me pedía que fuera fuerte y que hiciera caso a los abuelos. Ellos ahora serían mis padres, que fuera un buen niño y cuando llegara a la madurez sería un hombre de bien, que ella estaría siempre a mi lado. Su voz sonó como un eco y de repente se apagó. Mi madre se había ido, pero no del todo. A la semana hicieron el funeral a mi madre. El ataúd permaneció cerrado.
3:56 No tuve tan siquiera el poder de decirle adiós a mi madre. Todos los presentes me veían con lástima, pero eso no me importó. Por años sentía la presencia de mi madre. Por las noches sentía como ella se acostaba a mi lado y me abrazaba y, sin faltar su beso de buenas noches, me decía cuánto me quería. Cuando crecí supe bien qué fue lo que ocurrió. Al menos lo que le reveló aquella señora Cuquita hacía algunos años a mi abuela, sólo a ella, pues me contó que regreso por más respuestas a tantas dudas que tenía por la muerte de mi madre.
4:39 Yo ya tenía la edad de 16 años cuando una mañana tocaron a la puerta. Era Karina, la mejor amiga de mi madre. A pesar de que ya habían pasado algunos años, la reconocí. Recuerdo que lloraba y le pedía perdón a la abuela. Yo las observaba desde la otra habitación. La mujer le confesó lo impensable a la abuela. Decía que mi madre la atormentaba desde hacía ya algún tiempo, que no la dejaba tranquila. Necesitaba su perdón, pero mi abuelita le dijo que no, que ya era tarde y que merecido se lo tenía. Karina le dijo que la perdonara.
5:22 No entendía el motivo, pero cuando sacó aquella mujer de la Casa, mi abuela comenzó a llorar. Ahí fue cuando me enteré de lo que realmente había sucedido con mi madre. Mi madre trabajaba en el campo, en un almacén donde llevaban las Papas para ser pesadas y colocarlas en arpillas. ¿Para la venta o para la exportación a otros estados o ciudades? Mi madre en ese tiempo tenía la edad de 26 años. Era joven y bonita. No tenía novio ni pareja. Karina, que era su mejor amiga, siempre la andaba animando para que conociera a alguien, pero mi madre nunca le hizo caso.
6:06 Doña Cuquita le dijo a mi abuela después que le dijeran dónde encontrar el cuerpo de su hija. Mi abuela me contó que justamente se encontraba en el sitio dicho por la señora, pues estaba a medio cubrir debajo de un árbol. Sus restos estaban ya en estado de descomposición avanzada, pero en sus manos se encontraba una pulsera que tenía las iniciales del nombre de Karina. La mujer con engaños había llevado a mi madre a que la acompañara. Pues en ese lado de las tierras de siembra había encontrado varias arpillas que según ella, algún empleado se las quiso llevar y su jefe mandó a que las recogiera.
6:52 Le pidió que rosalinda, cómo se llamaba mi madre, le ayudara. Eso era mentira, pues el hombre le había pagado a Karina para que con engaños llevara a mi madre. Al llegar Karina se dio la vuelta dejándola con el hombre. A pesar de sus gritos, su mejor amiga se fue de ahí. Como sabrán, mi madre fue ultrajada y desvivida por el fulano ese como la Tierra en esos sitios siempre se encuentra removida, pasó desapercibida para los que ahí trabajaban. Pero justo como se lo había dicho doña Cuquita mi madre, la culpable iba a llegar sola, a pedir perdón.
7:35 Pero no sólo eso. Pues a la persona le quedaba poco tiempo de vida y necesitaba el perdón de la abuela. Además, aseguraban que en el almacén mi madre se aparecía en ese sitio, pero dejó de hacerlo cuando aquel hombre, sabiendo que habían encontrado el cadáver de mi madre esa misma noche, se quedó en el almacén y se ahorcó justamente en el árbol donde había enterrado a mi madre. Han pasado ya varios años de lo acontecido. Yo sigo sintiéndola a mi lado cuando más la necesito, cuando estoy enfermo. A mí me hubiese gustado que ella estuviera conmigo, pero lamentablemente por unos cuantos billetes y la maldad de un hombre, eso no fue posible. Al menos mi madre fue encontrada. Otras madres no, y espero deseo con todo el corazón. Que aquellos que tengan Asus madres desaparecidas las encuentren como nosotros encontramos a la mía. Saludos y un gran abrazo a todas las mujeres que tienen la bendición de ser madres.
9:00 Esta anécdota nos sucedió a mí ya mi familia. Nosotros somos oriundos del estado de Querétaro, pero cuando éramos niños nos vinimos a Estados Unidos. Mi nombre es delia ríos. Tengo 28 años y lo que les contaré nos sucedió. Cuando cruzamos por el desierto de Arizona, mi madre falleció víctima de un cáncer. Mi padre pensó que en esa ciudad ya no teníamos nada que hacer. Después de que la sepultamos en un inicio el se iría solo, pero pensó, si ya había perdido el amor de su vida, no quería perdernos a nosotros, que éramos lo único que quedábamos de ella.
9:46 Con el poco o mucho dinero que teníamos. Nos fuimos en autobús hasta Sonora. Ahí nos quedamos como 6 meses. Hasta que logró contactar a una persona que nos pasaría para el otro lado. Los primeros 2 días fueron, como lo esperábamos, un calor abrasador en el día frío seco. Por la noche caminábamos sin hablar mucho, cuidando nuestras reservas de agua, nuestras fuerzas, el paisaje no cambiaba, arena, piedras, arbustos bajos y el sol siempre arriba. Siempre quemando.
10:26 Yo tenía la edad de 16 años cuando mi padre y mis 2 hermanos estábamos en el desierto, pero apenas teníamos un día de recorrido cuando ya estábamos abandonados con un grupo de 13 personas, el maldito pollero nos dejó a nuestra suerte, obvio ya le había pagado y en la noche mientras descansábamos se fué. Ya eran como las 10:00 de la mañana cuando cada quien comenzó a irse sin rumbo. Nadie sabía para dónde debíamos dirigirnos, hacia dónde quedaba la ciudad más cercana y como ya habíamos visto, varias trocas con hombres armados. Sabíamos que eran esos que cazaban a los ilegales como nosotros. Mi padre dijo que si para el día siguiente no veíamos a otro grupo de inmigrantes, nos regresaríamos a México. Y nos estableceríamos en Nogales. Con nosotros se quedaron 2 muchachos de unos 19 años. Ellos venían de Panamá.
11:31 Uno del grupo se torció el pie. Empezábamos a perder el ritmo, a caminar más lento. Yo me sentía al límite, pero no podía detenerme. Cada vez que cerraba los ojos para descansar. Pensaba en mi madre en pleno sol y sin agua. Sin comer es cuando uno se acuerda de la sopa, que desprecia porque esa comida no te gusta. Yo deseaba un plato de sopa. En eso vimos a una señora con un niño de la mano, acercándose a nosotros. Reverberaba todo alrededor de nosotros y pensamos que era un espejismo. La mujer vestida de manera sencilla, caminando hacia nosotros. No venían con maletas, ni mochilas, ni botellas de agua. No parecían cansados, ni siquiera levantaban polvo al pisar.
12:24 Cuando llegó a nuestro lado, en su espalda colgaba una jícara y nos ofreció agua. Lo extraño es que todos bebimos y el agua estaba fresca y no se terminó como creíamos. Le preguntamos si a ella también la habían dejado y ella solo asintió, pero nos dijo que sabía cómo llegar a la ciudad más cercana. Pero que rodearíamos porque había un rancho que cazaba a los ilegales. Ella nos dijo que confiáramos y que nos sacaría de allí. Nadie preguntó quiénes eran, simplemente caminaban delante de nosotros, marcando el ritmo lento para no cansarnos y que el joven no se lastimara aún más su pie.
13:10 A partir de ese momento dejamos de perdernos donde antes dudábamos hacia dónde ir. Ella simplemente señalaba, a veces lo hacía con la mano, otras con una inclinación leve de su cabeza. Todos la seguíamos como si fuese una boya de salvación. En medio del desierto. El calor seguía, pero ya no nos parecía insoportable. Josué, el chico panameño, comentó en voz baja a mi padre que esa noche no sintió tanto frío y que no se sentía agotado como los días anteriores. A su amigo Axel casi no le dolía su tobillo. Yo llevaba a mi hermano Julio de la mano mientras mi padre cargaba a Nachito.
13:56 Caminaba detrás de la señora y su hijo. Noté que ella nunca miró atrás y El Niño tampoco caminaban lado a lado y cuando alguno de nosotros tropezaba, ellos se detenían y esperaba que continuara caminando aquel que había tropezado o caído. Lo extraño era que no hacían sonido alguno. No arrastraban sus pies, ni siquiera el polvo en su andar. Era como si flotaran. Yo pensaba que tal vez era una migrante más, alguna mujer que había cruzado tantas veces que ya no necesitaba mapas ni pollero que los guiara, pero había algo más.
14:38 No se les escuchaba resoplar con el intenso calor. No sudaba su ropa, estaba limpia. El cabello sin una sola hebra fuera de lugar, el pequeño ni se quejaba de que estuviera cansado o que lo cargará en brazos, ni lloraba siquiera, siempre con un carrito en su mano. Esa noche dormimos mejor. No teníamos con que cubrirnos del frío, pero el suelo parecía menos duro. Mi padre cobijó a mi hermano y se quedaron dormidos muy pronto. La señora se recostó cerca de mí. Y de mi hermanito ella me preguntó cuál era la pena que arrastrábamos. Le conté que mi madre había fallecido y que buscábamos comenzar de nuevo.
15:27 Ella me contestó que una madre siempre está con sus hijos, aunque no sea físicamente. Me dormí mirando el cielo estrellado y me desperté en medio de la noche y los vi a los 2 sentados cerca de una piedra grande. El Niño me miró 1 segundo, como si supiera que yo los estaba observando y luego volvió la vista hacia su madre. Por la mañana caminamos sin detenernos. Cuando el sol estaba en lo más alto, levantó un brazo y señaló un grupo de arbustos que apenas se distinguían en la distancia y caminamos hacia allá. Y al llegar vimos por fin una carretera. Habíamos llegado.
16:14 Nos detuvimos y empezamos a abrazarnos, llorar, agradecer cuando volteamos para agradecerle, ya no estaban ni ella ni El Niño, desaparecieron sin dejar huella, no escuchamos pasos alejándose, no vimos nada a lo lejos, simplemente ya no estaban. Lo que nos había guiado hasta llegar con bien a la ciudad más cercana fue un alma en pena de una madre y su hijo. No les niego que la pasamos duras cuando llegamos, pero gracias a Dios y aquella señora y su hijo estamos vivos y bien. Cada día de las madres le ponemos su veladora y sus flores a mi madre, pero también a aquella madre que nos ayudó a salir del desierto.
17:14 Muy buenas tardes, Inframundo y a toda la Comunidad antes de iniciar con lo que les deseo contar. Quiero felicitar aquellas que tienen la bendición de ser madres. Me llamo Betsaida Saavedra, tengo 18 años viviendo en Mexicali, Baja California. Mi esposo compró una casa en los límites de la ciudad. Tiene una mirada panorámica de toda la rumorosa. La verdad es que se ve excelente todo el año hasta cuando está nevada. La casa es amplia, adecuada para mi familia, pero a pesar de tener todas las comodidades para nosotros, la casa tiene un pasado Macabro.
17:59 Aún en estos días se siente esa presencia. Era el 2005 cuando llegamos a vivir a ese lugar. La casa estaba recién pintada y reparada para ser habitada. Pero lo único desagradable era que se percibía un olor a humo. A veces se sentía en otras ocasiones no. Mis hijos en ese tiempo tenían 7 y 6 años. Los primeros días fueron tranquilos, acomodamos muebles e intentamos que ese hogar por fin nos diera estabilidad como familia. Pero al poco tiempo comenzaron a suceder ciertos detalles que uno no sabe ignorar o tomarlos en serio. Algunas noches, cuando todos dormíamos, despertaba con el olor a humo apenas perceptible, como si algo se hubiera encendido.
18:52 Mi esposo se levantaba y revisaba el patio o el frente. No había nada, ni siquiera a cigarro ni a leña quemada, ese olor pesado que queda impregnado en la ropa, en los muebles, en la piel. Al día siguiente mi esposo mandó a un técnico para que revisara de que no se tratara de algún cable viejo de la instalación eléctrica. Pero todo estaba bien. A los pocos días los niños comenzaron a decir que cuando llegaban de la escuela decían que veían a una señora que siempre salía por la puerta que da hacia el patio. ¿Fue Iñaki el más pequeño?
19:34 Quien empezó a hablar de una mujer que veía por las noches decía que la miraba parada al pie de la escalera o en el pasillo y que no tenía rostro. Mi hijo solo la describía como que era humo. No me lo dijo una sola vez, sino varias, con esa seguridad con la que hablan los niños cuando no están inventando. Yo no veía nada, sólo percibía el olor. Nunca sentí que esa presencia quisiera hacernos daño, no se movían cosas, no se rompía nada, pero ya mis 2 hijos veían a esa mujer, no dejé pasar el tiempo y decidí preguntar a los vecinos me costo un poco, pues a algunos se les notaba que no deseaban hablar de lo que en la casa había sucedido, pero al final una señora mayor.
20:28 Doña Berenice, que vivía en la casa de enfrente, me lo contó todo. Ella conoció a la familia torres. Ellos eran los propietarios de la casa. El señor Viajaba mucho al vecino país del Norte. Era madrugada de un 10/05/1987 y hubo un incendio, cortocircuito, dijeron la señora. Hortensia estaba con sus hijos. Logró sacarlos a tiempo, pero ella no alcanzó a salir. Murió dentro. Las llamas la alcanzaron antes de que los vecinos o los bomberos pudieran hacer algo. El cuerpo fue hallado cerca de la escalera, tratando de alcanzar la salida.
21:12 Nadie volvió a vivir en la casa por muchos años, hasta que llegamos nosotros. Esa información me cayó como un balde de agua helada. A eso se debía el olor. Lo que mis hijos veían era un fantasma, una aparición en forma de humo negro, pero nunca nos atacó, ni siquiera les hizo daño a los niños. Sólo los veía desde la puerta. Creo que ella creía que eran sus hijos. Como madre los cuidaba y no lastimaba, pero aún así no dejaba de causar cierto miedo. Llegó la fecha del día de las madres y fue cuando se hizo presente.
21:54 Pobre mujer, tenía su rostro desfigurado por las llamas. Su ropa mostraba la carne llena de ámpulas. Sentí tristeza al verla. Creo que ella no me percibió, pues siguió su camino desapareciendo en la escalera. Al día siguiente hablé con un sacerdote y le conté lo que sabíamos, lo que estaba sucediendo en casa y aceptó venir a bendecir la casa. Fue una ceremonia sencilla. Caminó por cada habitación murmurando oraciones, lanzando agua bendita en las esquinas. No esperé que algo cambiará de inmediato y no lo hizo. El olor continuó apareciendo algunas noches. Iñaki aún decía que veía a la mujer, aunque con el tiempo lo hacía cada vez con menos frecuencia. Mis hijos con el tiempo empezaron a dormir más tranquilos y yo también.
22:52 Ya han pasado muchos años y le pregunto a mi marido si él aún la siente. Me dice que de vez en cuando en las madrugadas, pero ya no le tiene miedo. Él, por un tiempo trato de contactar a la familia de la señora Hortensia, pero nunca tuvimos éxito. Ni siquiera contestaron a través de las redes sociales. Hay personas que sepultan Asus fallecidos y no desean saber más de ellos, y ella es una de esas que fué olvidada, al parecer por sus hijos también, pues he escuchado como algunos hijos buscan Asus madres fallecidas. Mi esposo tiene la esperanza que un día algunos de los hijos de hortensia toque a la puerta para ver el sitio donde vivieron y lo que ella hizo por ellos.
23:44 No cabe duda que el pendiente de una madre al irse de este plano inmenso y yo lo pude comprobar. La señora Hortensia no se ha ido del todo, se hace presente cada 10 de mayo. Mis hijos ya no la perciben, pero yo sí siento como si me transmitiera su pena. Le rezo todas las noches, le digo que ya se vaya a descansar, que sus hijos ya no viven aquí, pero parece. ¿Que sigue anclada a esta casa?
24:27 Saludos desde el estado de Aguascalientes, México. Me llamo Amadeo Urrea, mi madre falleció hace alrededor de 3 años al inicio del COVID, ella tuvo una vida muy dura desde su niñez. Su madre falleció cuando ella aún era una niña. Las mujeres en la familia tienen un don especial presentían. Cuando una de ellas iba a fallecer, sentían las presencias de quienes ya habían fallecido. Es por eso que mi madre fue de esas personas que creía en las apariciones en lo sobrenatural la vida después de la muerte.
25:07 Siempre nos contaba que cuando falleció su madre la veía venir desde el camino que daba hacia el cementerio de su pueblo. Esto siempre al atardecer porque fue una tarde que la señora falleció. Su hermana mayor, dionisia, fue a buscar a la partera, pero por desgracia la señora no llego a tiempo. La abuela y su hijo fallecieron. Lo extraño es que se dice que cuando las personas fallecen. Se ven de la misma manera en como lo hacen, aunque ahora señalan que no, que algunos regresan de la forma en que fueron felices. La abuela Leonor se veía joven, no embarazada, como había fallecido.
25:52 Al menos ella la veía de esa manera, siempre sonriente, alegre, cantando una canción que siempre tarareaba cuando hacía sus quehaceres. Pero como les digo. No todos la veían igual por alrededor de 3 años. Mi madre decía que su abuela la soñaba con su hijo en brazos, ambos con sangre sobre todo. La criatura se veía rojo por el líquido y el cordón umbilical en su ombligo. La veía alejarse y ella la seguía. Ella volteaba para ver si aún venía detrás. Siempre era lo mismo, entraba al cementerio.
26:33 Pero no desaparecía en la tumba donde fueron sepultados, sino en otra, en una que estaba desde 1897, en el que se veía el cráneo y cabellos largos de la persona que estaba sepultada. Allí su comadre la alentaba para que le preguntara que era lo que quería porque se detenía allí. Pero el miedo se lo impedía. Así la estuvo soñando por un buen tiempo hasta que por fin. Se decidió a preguntarle, pues despertaba cansada, como si hubiera trabajado toda la noche. Decía que era por la edad, pero se notaba que algo la inquietaba por momentos.
27:17 Se volvía pensativa, miraba hacia la nada como si esperara algo. Algunas noches la escuchaban hablar sola para el mes de mayo, unos días antes del día de las madres, llegó su comadre. Y se fueron al cementerio, no a la tumba de su hija, sino a donde esta le señalaba. La tumba estaba tal y como la había soñado, olvidada, con las piedras hundidas y el pasto cubriendo la casa y por completo en una de las esquinas estaba abierta. Al asomarse se veía el cadáver de una persona. Cavaron un poco, sin mucha esperanza, pero bajo la Tierra.
28:00 Encontraron una caja de madera vieja, casi desecha adentro varias monedas de oro. No eran muchas, pero sí suficientes para ambas. Se miraron asombradas y, asustadas, decidieron no contarle a nadie. Tomaron las monedas y regresaron antes de que cayera la noche. Días después le mandaron a hacer una buena tumba a su hija con Cruz de Hierro y Flores frescas. Mi madre decía que era lo justo, aunque su hermana dionisia también la llegó a ver pero ella se paralizaba. Le tenía miedo, le pedía perdón por no haber llegado a tiempo con la partera.
28:44 Dionisia la veía igual embarazada, pero no en la manera como la veía su abuela por algún tiempo. La tía abuela Dionisia vivió atormentada por no haber podido ayudar a su madre y hermano. La tía dionisia también falleció relativamente joven. Ella contaba que su madre la visitó y le dijo que tenía que arreglar todos los pendientes que tuviera. Por alrededor de 3 meses. La tía iba y venía a la capital para dejar a nombre de sus hijos los terrenos de siembra que tenía su marido. Ni cuenta se dio ya que sabía que.
29:26 Desde hacía tiempo le pintaba el Cuerno. Mi padre quedó como apoderado de mis primos. A la muerte de Dionisia. Ni siquiera se terminaba de enfriar el cuerpo cuando el marido ya estaba frotándose las manos con la venta de las tierras. Pero al saber que no podía hacerlo por mucho tiempo hubo disputa en la familia. No sé cómo, pero el señor no pudo hacer nada. Ni aunque los niños le firmarán un documento diciendo que le cedían todo al padre, así que terminó por irse del pueblo. Mis primos se quedaron con nosotros hasta que cumplieron la mayoría de edad.
30:09 Su padre jamás volvió al pueblo. Aunque les parezca extraño, las mujeres en mi familia fallecen en fecha previa al día de las madres. Eso mismo le sucedió a mi madre. Ella la estuvo mirando por muchos años, hasta el día en que falleció. Yo estuve presente cuando mi mamá tenía la mirada en la puerta de la entrada de su cuarto. A pesar de que la enfermedad la consumió muy rápido, ella se quitó con su mano temblorosa la mascarilla de oxígeno para esbozar una dulce sonrisa. Y así falleció. Supe en ese momento que su madre había ido por ella. Se percibía en el ambiente de ese cuarto. Estuvo frío la mayor parte del tiempo hasta que vinieron por el cuerpo de mi madre para ser incinerada. Yo creía que tendría a mi madre apareciéndose por toda la casa, pero ella ya se fué, solo se vino a despedir de mí. La verdad es que a mí me hubiese gustado tener el don de ver aquellos que han partido.
31:19 Así justamente como la familia de mi madre. Saludos a todas las madres de esta Comunidad.
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