TRABAJO COMO GUARDIA DE SEGURIDAD | Pasan Cosas Horribles en Bimbo - Historia Espeluznantes
🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 ¿Qué tal, querido espectador, has sido amante de las historias de Inframundo? El día de hoy les vamos a narrar algunas historias acontecidas en la planta bimbo, donde han ocurrido experiencias paranormales. ¿Pero por qué pasa esto? Quédate para averiguarlo. Sin más. Por el momento aquí comenzamos. Buenas tardes a toda la audiencia de Inframundo, relatos, me presento, mi nombre es Juan Carlos Pardo y hasta hace 2 años trabajaba como supervisor en una planta de Bimbo en México. Mi trabajo es por demás decir lo que en cada turno era muy tranquilo, revisar que las personas que estaban a mi cargo. Estuvieran en sus áreas a tiempo y que no faltara alguno de ellos.
1:09 Revisar que las máquinas funcionaran correctamente y que los procesos se mantuvieran eficientes para sacar el producto a tiempo. No era la primera vez que me tocaba el turno nocturno. Desde que comencé a trabajar. Siempre decían que el área de las calderas tenía algo raro, que algunos compañeros evitaban trabajar ahí. Nunca fue supersticioso, así que al principio no le di importancia. Pero las historias que se cuentan entre los pasillos y la forma en que algunos empleados se persignan antes de entrar a esa sección me hicieron prestar más atención. Todo comenzó una noche a finales del mes de diciembre. Toda esa semana había tomado un turno extra para ayudar. Con el cierre mensual, la planta estaba prácticamente vacía. Solo quedábamos algunos de los técnicos de mantenimiento, algunos operarios en el área de empaquetado y el guardia de seguridad, que estaba haciendo sus rondines cada cierta hora de la noche, alrededor de las 4:00 de la madrugada, mientras revisaba el inventario en el almacén, se me acercó Tadeo, el guardia que tan solo tenía 23 años. Aunque debo admitir que era un joven muy maduro para la edad que representaba, me preguntó si no me daba miedo estar a solas en esta área de producto
2:41 terminado. Le contesté que no, que ya tenía algún tiempo trabajando en esa área y ya conocía bien la instalación. Me preguntó si creía en los fantasmas. Lo miré frunciendo el señor y le sonreí, contestándole que eso de los fantasmas. Es sólo para niños, a lo que él me aseguró que para los adultos. También continuó diciendo que si ya sabía del espectro que se aparece en el área de caldera, le pedí que me contará esa historia. Y él comenzó a decirme que el edificio de lado tiene décadas de antigüedad. En los registros de la empresa encontró una mención de un accidente ocurrido en los años 80.
3:28 Un guardia de seguridad perdió la vida en circunstancias horribles. Nadie sabía a ciencia cierta qué ocurrió, pero los rumores hablaban de una fuga de vapor, de quemaduras imposibles de describir, pues el pobre hombre falleció desfigurado por el agua caliente, no vapor. Como dice en el reporte, algunos de sus compañeros con más años en la empresa bimbo decían que no fue un accidente. Que alguien manipuló las válvulas, que escucharon gritos en medio del silbido del vapor, escapando. Desde entonces afirman que el espíritu del guardia seguía ahí, atrapado entre el metal y el calor sofocante, pues tardaron mucho en dar con él. Nadie quería entrar por miedo a que explotara algunas de las calderas.
4:23 Ahí quedó el pobre hombre hasta que cerraron las válvulas. Y se despejó el vapor para mostrar el horror que estaba a solo unos 3 m de los que estuvieron presentes. No crean que las apariciones se manifestaron muy pronto, sino que transcurrieron unos 5 años. La aparición empezó con olores, un extraño hedor, una mezcla de metal y piel quemada y algo más difícil de identificar, carne, sudor, orines. Realmente nadie sabe cómo describirlos, pues siempre detallan esos tufos, pero este ente lo hacía de una manera agresiva, tanto que llegó a lastimar a algunos compañeros y fue justamente lo que le pasó a don Toño, su compañero de aquel entonces. Contó que serían cerca de las 3:00 de la mañana cuando la radio comenzó a emitir un ruido estático. Don Toño intentó ajustarla, pero no respondía. El viejo entre dientes musitó que algo no estaba bien. Lo vieron caminar hacia las calderas con una linterna en mano, asegurándose de que no hubiera entrado alguien ajeno a la instalación, ya que eran festividades de fin de año y nadie se presentaba a laborar.
5:48 La luz iluminaba el angosto. Buscando entre las tuberías en las paredes y cabe aclarar que las calderas se mantienen encendidas, pues los del Departamento de Sanitización trabajaban en el área de proceso. El calor era más intenso que de costumbre. El olor a piel quemada le dio de golpe sintiendo náuseas. Pero a pesar del calor en esa área, comenzó a sentir un escalofrío y un miedo a algo o a alguien que no podía. Ver. Se le vino a la mente la muerte del guardia y fue cuando comenzó a caminar hacia la salida.
6:31 Sentía sus piernas muy pesadas. Esto es señal de angustia y miedo por querer alejarse de lo que estuviera allí. Estando fuera, cerró la puerta de golpe y fue cuando su compañero llegó para ver a don Toño en muy malas condiciones. Cuando se acercó al sitio. Un escalofrío subió por su espalda y el aire pareció volverse más denso, sofocante. Como si le faltara oxígeno, don toño se llevó sus manos al pecho en señal de que le estaba dando un infarto. El compañero comenzó a hablar por la radio para avisar de lo que estaba sucediendo y que llamarán una ambulancia.
7:16 Pero por desgracia don toño falleció recargado en la puerta de las calderas. El compañero comentó que cuando levantó la vista hacia la ventanilla de la puerta, escuchó como la golpeaban. Lo único que vio fue una mano llena de ámbulas supurando sangre. Dejó una marca con este líquido bien definida. Como se pueden imaginar, nadie le creyó y aunque la Mancha de la mano seguía ahí, les dijeron que era de don Toño, pero el guardia sabía la verdad y a los 2 meses la empresa le dio las gracias por su trabajo y prácticamente lo corrieron.
8:00 Fue el quien con todo lo que sucedió y fue testigo de que ya se comenzaba a manifestar el que una vez fue guardia de la planta bimbo en la ya lejana década de los años 80. Yo miré al compañero con cierto escepticismo. El sonrió y me dijo que cuando sintiera esos olores cerca de mí era que el guardia andaba cerca y hasta quizás ya estaba acompañado de don Toño. Lo vi alejarse. Se perdió entre las tarimas que no me di cuenta que mi compañero estaba cerca de mí. ¿Fue hasta que me preguntó algo que me sacó de onda, con quién hablaba?
8:44 Le contesté que con el guardia el me miró muy serio y me dijo que mejor nos fuéramos a descansar. Yo le dije que aún no era la hora de la salida, a lo cual el me contestó que para el sí, pues desde hacía rato estaba yo viendo y hablando con alguien que mi compañero no podía ver. Como sabrán. Dejé todo lo que estaba haciendo y todo lo que restaba de la madrugada. Ya no hice nada. Y mi compañero y yo estuvimos en la cafetería hasta que llegó la hora en que terminó nuestro turno. Muy buenas noches a todos.
9:40 Mi nombre es Luis Armando Reyes. Desde hace años trabajo como guardia de seguridad en una de las plantas de producción de bimbo en México. Disculpen si no les doy la ubicación, pues como les comento aún laboro aquí, para mí es un empleo tranquilo, porque la mayor parte del tiempo pareciera todo en completa tranquilidad, aunque las noches son largas y el silencio de la madrugada se vuelve a veces inquietante en los sonidos nocturnos que para nosotros ya son familiares. Como el eco de un carro de carga moviéndose en la distancia, los montacargas entrando y saliendo de los almacenes, uno que otro empleado que viene a la caseta de seguridad son lo único que rompe la quietud. Aquí hay 3 apariciones.
10:37 Lo más extraño es que solo son captados en las cámaras que hay por toda la fábrica, aunque algunos les han dado su buen susto. Nosotros, los que trabajamos como guardias de seguridad somos los que más los vemos, y no porque nos los hayamos encontrado deambulando por aquí, sino que las cámaras han captado cuando estos se hacen presentes. Aquella madrugada nuestro supervisor nos pidió a 2 compañeros y a mí que revisáramos las cámaras de vigilancia, sobre todo las que están en el andén de carga de los camiones. Que van saliendo cuando terminan en cargarlos, pues uno de los choferes había reportado una falla en su sistema de frenos al salir de la planta y quería confirmar si el problema había sido visible en los videos, si alguien ajeno al vehículo le había hecho algo a su camión, nos reunimos en la CASETA para revisar las grabaciones.
11:40 Nosotros nos íbamos a enfocar sólo en esa área, pero las grabaciones comenzaron a mostrar algo que nos llenó de miedo a la vez de morbo para seguir revisando lo que se había captado. La primera media hora transcurrió sin novedad, pero entonces uno de mis compañeros señaló algo en la pantalla. En el área de los pasillos, junto a los hornos, una figura apareció en el monitor. No era ninguno de los trabajadores de ese turno, pues su vestimenta se veía antigua, completamente diferente a los uniformes actuales. Se trataba de una mujer con una cofia y un delantal de otro tiempo.
12:25 Caminaba lentamente corriendo. Después en el casi damos un grito de horror cuando miramos que no tenía piernas y su cuerpo era traslúcido. Me froté los ojos, convencido de que se trataba de un error en la imagen. Pero no, ahí estaba esa mujer avanzaba de manera muy lenta. Sentí un escalofrío que me recorrió toda la espalda y antes de que pudiéramos decir algo, aquella aparición siguió su camino y desapareció justo en el punto donde se encontraba el altar de la virgen de Guadalupe. Miré a mis compañeros, así como a nuestro supervisor. Y todos estaban con la boca abierta y en sus rostros había cierta incredulidad de lo que acabábamos de ver. Mi jefe me pidió que rebobinará la grabación para confirmar lo que habíamos visto.
13:19 La mujer aparecía de nuevo moviéndose con la misma calma y desvaneciéndose en el mismo sitio. Mi jefe mandó a Juan Gabriel a revisar. ¿Se le notó el miedo en los ojos? Pero no le quedó de otra que ir. ¿A dónde se encuentra la estatua de la Virgen? Mi compañero se paró justo donde se había desvanecido el fantasma de la mujer. El jefe le dijo que se quedará ahí por unos momentos. Juanito se veía nervioso, pero en los 5 minutos que estuvo allí no se volvió a ver aquel fantasma. Cuando llegó a la caseta le preguntamos qué había sentido.
14:01 Solo atinó a decir que el altar y la virgen se sentían muy fríos. No sintió que algo estuviera ahí, pero sí describió que sentía a su alrededor mucho frío y que podía haber su propio aliento. El jefe pidió que siguiéramos revisando las grabaciones y pronto encontramos más cosas perturbadoras en la zona de andenes donde justamente teníamos. ¿Que buscar? Si se encontraba el motivo por el cual el camión fallaba, fue cuando Samuel descubrió que entre las torres de cacas se distinguía la silueta de un niño. El chamaco se movía rápido esquivando los paquetes, como si estuviera jugando.
14:47 De vez en cuando asomaba la cabeza, observando o buscando con la curiosidad que caracteriza a un niño. Parecía tan real que Samuel salió de la CASETA para verificar. Si algún niño se había colado en la fábrica mientras nosotros lo veíamos por el monitor, vimos cuando Samuel llegó al andén y registró el área con su linterna, movió algunas cajas y revisó los pasillos. Miró hacia la Cámara en señal de que ahí no había nadie. Sin embargo, en la pantalla El Niño seguía ahí ocultándose. Riéndose de él por sus intentos de encontrarlo por la radio, Juan Gabriel le indicó hacia dónde moverse, pero el pequeño salió corriendo y atravesó una de las paredes.
15:40 También era otra aparición. Cabe aclarar que nada tenía que ver con la avería del camión, pues terminamos de revisar las grabaciones y ese espíritu en ningún momento se acercó a uno de los camiones repartidores. Quizás movidos por el morbo, seguimos buscando en las grabaciones, el jefe se quedó con nosotros para seguir viendo y en la pantalla miramos la hora en que justamente un día, viernes por la madrugada, a unos metros de la entrada principal, en la zona donde antiguamente se almacenaban los insumos, apareció otra. Figura. Esta era el de un hombre vestido con ropas que parecían sacadas de otra época, probablemente de los años 20. En una de sus manos sostenía un farol que despedía una luz tenue.
16:35 Caminaba con una lentitud, como si sus pasos apenas los diera. No alcanzamos a ver sus piernas, pues la cubría una bruma. Su rostro estaba parcialmente cubierto por su sombrero y aunque sus rasgos eran indistintos, podría hasta jurar que su rostro era cadavérico. El jefe nos dijo que ese fantasma nada tenía que ver con la fábrica, pues en esos años aún no había bimbo en México. Hasta el día de hoy se siguen viendo en los monitores esas apariciones. Dudo que quieran encontrar su camino al descanso eterno.
17:33 Mi nombre es Alberto Ochoa. Buenas noches a todos los infraescuchas. Desde hace tiempo que decidí contar mi experiencia, la cual tuve trabajando en una fábrica del Grupo Bimbo. Trabajé ahí por alrededor de año y medio. Pues estaba estudiando por las mañanas, salía de mi trabajo y me iba a clases, así que, como ya habrán adivinado, trabajaba en el turno de la noche. Pero hubo un suceso que hizo que cambiara mi perspectiva de tener un futuro dentro de la empresa. Trabajé en el área de producción. Teníamos cierta hora en la madrugada para salir al comedor y echarnos un taco.
18:16 Había ocasiones en que me quedaba por unos minutos para fumar un cigarro. Siempre lo hacía mirando hacia la oscuridad. Había una parte en que todo se veía completamente negro, pues la fábrica se encontraba en un parque industrial. A la orilla no hay otras fábricas a su alrededor. El monte que rodeaba este lugar eran de árboles y maleza, además de que le daba un aspecto Macabro. Por la escasa luz de los postes exhale, dejando que el aire fresco de la madrugada enfriara mi piel sudorosa. Me senté en una de las bancas y mientras sumaba estaba pensando en los problemas que un chico a esa edad tiene. Estaba tan concentrado, perdido en mis pensamientos, cuando de repente se escuchó un alarido muy feo. Tanto que la piel se me puso chinita y me entró un miedo horrible.
19:16 Tanto que no me pude ni mover un lamento tan espantoso, largo, que hizo que me erizara cada vello de mi cuerpo. No era el llanto de un animal ni el silbido del viento. Era algo que despertaba un miedo que hasta el más valiente saliera huyendo de ese. Lugar. Mi cuerpo se negó a moverse y cuando lo hice sentí una mano que me detuvo y era uno de los guardias. Me pidió que no me moviera. Tendré la poca luz de la lámpara, mostraba a la dueña de aquel llanto deslizándose con lentitud sobre la hierba. Una mujer, vestida completamente de blanco avanzaba sin tocar el suelo.
20:05 Su cabello largo se veía de manera como si hubiera hecho mucho viento y aunque la distancia en la que me encontraba me impedía ver sus facciones, el guardia me dijo una vez que cuando se le escucha hay que buscar refugio antes de que su llanto te alcance. No lo había hecho porque yo no lo sabía y ahora la teníamos tan cerca. Que podía sentir la temperatura del ambiente, descender aún más. Un último grito desgarrador con un aumento de una pena infinita y la vimos desvanecerse entre la oscuridad del monte.
20:47 Mis manos temblaban y casi me quemo los labios con el cigarro. El guardia aún no se movía y me comentó que era la llorona. Que no era la única y sería La Última Vez que anduviera penando por ahí. Así que me quedé en el comedor y no a este lado, donde puede que la siguiente vez no la contará. Le di las gracias y me levanté con esfuerzo, sintiendo las piernas torpes y pesadas cada paso hacia la fábrica. Sentía que hacía un esfuerzo monumental. Veía la entrada tan lejos que parecía que nunca iba a llegar.
21:30 Estaba muy pálido. Mi compañero me preguntó que me sucedía, le conté lo que había visto y él me corroboró lo mismo que me había dicho. El guardia de quien la ve no vive para contarlo. También se cuenta que busca a los hombres traicioneros y trasnochadores. Yo no era culpable de nada, o al menos eso creía. Pero su lamento aún resonaba en mi cabeza, a pesar del ruido que hay dentro del área de producción. Esa noche no volví a salir en el siguiente descanso. No aguanté mucho en esa empresa, pues con mis estudios.
22:10 La falta de sueño, después también de haber visto aquel espectro, comenzó a pasar. Me factura. Fue hasta que recurrí con doña Monse para una limpia. Ella me dijo que estaba espantado y además de que buscara un trabajo de día, pues por las noches se ven espectros y eso no era bueno. Saludos y gracias por contar mi experiencia. Muy buenas noches Alejandro y a toda la comunidad de Inframundo durante mis últimos 10 años laborales. Me desempeñé como guardia de seguridad en una de las muchas bodegas de la panificadora bimbo, aunque hace años que ya me jubilé.
23:02 Prefiero omitir mi nombre en la actualidad cuento con 74 años. Por eso me atrevo a decir que todavía me encuentro totalmente lúcido y consciente de esto que voy a narrar como principio. Quiero aclarar que no hablaré mal de esa gran empresa que me dio 10 años para comer, pero si de lo que nadie puede ocultar con respeto a las cosas que suceden dentro de sus instalaciones, siempre quise trabajar ahí, de hecho algunos conocidos tenían años laborando en la panificadora, fueron ellos los que me animaron a buscar empleo.
23:51 Argumentando que pagaban muy bien, además de otras prestaciones. Desde que llegué a ese lugar, Por Primera Vez supe que pasaban muchas cosas, problemas laborales, amenazas a la empresa, peleas entre las personas que ahí laboraban, asuntos así que quizás se pudiera decir eran normales. Pero también sucedían situaciones extrañas, sobre todo relacionadas con lo paranormal. Es sobre eso lo que trata mi historia.
24:32 A pesar de eso, me encontraba muy entusiasmado de poder trabajar en un lugar de renombre. Después de la entrevista me aceptaron, me dieron el uniforme y me asignaron un lugar de trabajo como guardia de seguridad. Me sentí orgulloso de pertenecer a la empresa Bimbo se encontraba muy juntas a la bodega y el área de producción por algunas pláticas supe que ahí habían ocurrido muchos accidentes, algunos muy graves, otros mortales. Le di gracias a Dios de que no me tocó trabajar ahí. Porque me aseguraron que por las noches se escuchaban ruidos y voces extrañas.
25:19 Además miraban sombras que se trasladaban por las paredes. Los trabajadores de intendencia platicaban que en los baños se aparecía un niño que buscaba a su mamá. Otras veces andaba pidiendo un pedazo de pan además de eso. Les hacían muchas travesuras, les escondían las escobas o les tocaban la puerta a los trabajadores que iban al baño. Nunca faltaba el empleado compasivo que dejaba trozos de pan en los rincones que minutos después, extrañamente, desaparecían a los trabajadores de producción, les apagaban las máquinas o les escondían sus pertenencias.
26:11 Esto de día o de noche. Los supervisores tenían prohibido que el personal hablará de todas esas cosas. Por lo mismo me alegré que me mandaran a la bodega y en el turno de la mañana, donde todo supuestamente sería más tranquilo, por decirlo de algún modo, porque ahí solo teníamos que estar al pendiente del personal de la salida y entrada de los vehículos. Así fue pasando el tiempo. Después de cumplir 2 meses de trabajar sin ninguna novedad, fue que me di cuenta que había uno de los vehículos que nadie quería conducir. Además, era el único que se lavaba todos los días. No era de recién modelo, pero todavía se encontraba en muy buenas condiciones.
27:04 No se me olvida, era el número 2. Aunque no era de mi incumbencia, me resultaba extraño. Me puse a investigar entre los choferes para ver porque sucedía eso. La mayoría no quería comentar nada, alegando que era de mala suerte hacerlo hasta que por fin encontré a alguien que accedió a contarme. Solo me dijo que lo que me iba a platicar eran cosas que se decían, así fue que me enteré que. En ese camión habían muerto unos trabajadores, 2 choferes para ser exactos, pero en diferentes situaciones las 2 muertes habían ocurrido de manera por demás extraña, uno de ellos hacía ya casi un año, lo encontraron dentro del vehículo con las manos atadas al volante y con algunos signos pintados en su cuerpo. Uno en la frente y otro más en Las Palmas de sus manos. El chofer no presentaba rastros de violencia de ninguna otra clase.
28:19 Al parecer, había muerto de una fuerte impresión que sufrió mientras ingería un pedazo de pan. El otro tenía un poco más de tiempo. Eso había sido todavía más perturbador. Porque los trabajadores de esos años aseguraban que él. Solo con sus. Propias manos se había ahorcado dentro de la camioneta que manejaba. También reflejaba en su rostro una mueca de espanto y tenía algunos símbolos muy parecidos al otro cuerpo. La mayoría de los choferes decían que eso era obra del diablo, por eso evitaban comentar al respecto.
29:04 Aunque aseguraban que ese vehículo lo habían mandado de la Ciudad de México porque en él habían ocurrido otras muertes, la verdad era que eso no estaba comprobado, pero lo que sucedía en mi ciudad sí muchos trabajadores eran testigos. El último de los choferes que había manejado esa unidad la había dejado abandonada a medio camino porque. Aseguraba que el radio se prendía y apagaba, solo además en varias ocasiones le habían estirado los cabellos, por lo que nadie más quería manejar esa camioneta, era porque ahí esos muertos se manifestaban y hacían hasta lo imposible para bajar a los choferes e incluso los lesionaban o los hacían chocar.
30:00 Así que dejaban esa camioneta fuera de circulación para los encargados. Eran puras tonterías, arreglaban el vehículo y lo volvían a poner en las rutas. Pero los que vivían esas experiencias aseguraban que eran aterradoras porque los fantasmas muertos, ya fuera uno o el otro, se manifestaban como si hasta la fecha. Estuvieron siendo torturados y en ocasiones lo seguían hasta sus casas. También supe que con ese vehículo habían atropellado a una persona y todos los días aparecía su sangre sobre la defensa delantera.
30:50 Por eso la lavaban, pero volvía a aparecer, según la creencia. Era esa persona atropellada y muerta la que castigaba a los choferes como a manera de venganza. No faltó quien dijera que a quien habían atropellado era el líder de una secta satánica. Los compañeros guardias aseguraban haber visto por las noches a los choferes muertos que subían o bajaban esa unidad. E incluso sonaban el claxon o encendían el motor aún sin tener las llaves, por lo mismo esa camioneta siempre era la última de la fila y muchas veces no salía a repartir el producto, era bien sabido que algunos choferes habían renunciado al trabajo cuando los querían obligar a conducir esa unidad, ya fuera por miedo o precaución.
31:52 Pero se negaban a hacerlo, al grado de preferir irse para no volver. También en esa ocasión me comentó aquella persona que contaban los del turno nocturno, que los choferes no eran los únicos que se manifestaban, también lo hacía un viejo velador llamado ezequiel, que había muerto de frío durante su jornada laboral. Ese señor, quien ya era un anciano, acostumbraba a sonar su silbato durante sus recorridos nocturnos. Igual lo seguía haciendo después de muerto.
32:33 Generalmente se escuchaba en el tiempo de invierno, cuando las noches eran más frías. Se pensaba que como se había muerto dormido, él ni cuenta se había dado. Por último, me dijo que ya no anduviera preguntando nada más al respecto, porque me podían llamar la atención los encargados, incluso hasta castigar, porque eso manchaba la imagen de la prestigiosa empresa. Aunque todo sonaba terrorífico, yo no era testigo de nada. Por eso un día quise saber un poco más mientras daba un rondín de rutina. Caminé hasta donde se encontraba ese vehículo estacionado. Caminé a su alrededor para ver si tenía algo raro. Todo parecía normal.
33:30 No tenía sangre en su defensa, a pesar de que ese día aún no se había lavado sin que nadie me viera, me Subí a su interior. Era un vehículo normal donde no se sentía nada terrorífico de otro mundo. Entonces me bajé pensando que había algo de mito en todo lo que se contaba. Así lo creía hasta que una noche que me tocó cubrir el turno nocturno. A esa hora había otro guardia que poco conocía, porque la mayoría de las veces el salía cuando yo entraba. Entonces sólo nos saludábamos.
34:17 A veces ni siquiera eso, pero sí sabía que se llamaba José. Era como de 40 años, Alto, Corpulento y bastante serio. Me dijo que era el jefe de guardias de la noche. En ese turno el trabajo era muy diferente a las cosas que yo estaba acostumbrado a hacer durante el día. La cabina o caseta de vigilancia se encontraba dentro en lo alto. Tenía 2 ventanas por donde podíamos mirar. Desde ahí parte de la bodega. Me acuerdo que solamente teníamos una Cámara de seguridad que apuntaba la puerta principal a las 9.15 de la noche. Ya estaban resguardadas todas las unidades y se había retirado el personal laboral.
35:09 Por lo general el guardia llamado José cerraba fuertemente por dentro, subía a la cabina. Y de vez en cuando hacía un rondín, eran otros los compañeros los que cuidaban la parte de afuera esa noche. Así lo hicimos como parte de su rutina. Conforme a la marcha me iba explicando el trabajo diario por si algún día me quisiera cambiar de turno, como a las 11:00 nos preparamos un café y lo degustaríamos con pan. Al cual teníamos todo el acceso. Mientras lo hacíamos nos pusimos a platicar sobre otras cosas que no tenía nada que ver con el trabajo.
35:56 Por curiosidad se me ocurrió tocar el tema de lo paranormal para ver qué otras cosas sucedían. Me contestó que muchas más, pero que de rato me contaría. ¿Dejamos pendiente esa plática? Antes de medianoche estábamos por salir para dar la primera revisión. Cuando nos tocaron la puerta solamente fueron 3 golpes, pero bastante claros. Mi compañero se levantó de repente, muy extrañado, me dijo que nos encontrábamos solos en toda la bodega, aunque pensé que pudiera ser una broma por ser mi primera noche ahí. También yo me levanté, iba a abrir, pero me dijo que me esperara, espera, cabrón.
36:51 Los segundos se pasaban de una manera angustiante. Le dije que podría ser que alguien se hubiera quedado adentro y no nos habíamos dado cuenta. Checó su reloj y movió su cabeza en forma negativa mientras él se asomaba por las ventanas. Y yo miraba por el monitor. Volvieron a tocar de manera insistente. De nuevo fueron solo 3 golpes. Ya no había ninguna posibilidad de que lo hubiéramos imaginado. Iba a preguntar quién era, pero mi compañero me hizo una seña para decirme que no.
37:34 Por políticas de la empresa no portábamos armas, si acaso un tolete y gas lacrimógeno. Pero estábamos conscientes del peligro de ese trabajo. Por lo mismo, mi compañero caminó hasta la puerta dispuesto a lo que fuera. Estaban tocando de nuevo cuando quitó el cerrojo y abrió para nuestra sorpresa, no había absolutamente nadie allí. Mi compañero José Volteó a verme y volvió a cerrar. Nos quedamos unos segundos preguntándonos qué pudo haber sido eso. Nos encontrábamos a escasos centímetros de la puerta. Cuando tocaron de nuevo abrió rápido, pero del otro lado no estaba nadie.
38:27 Ahora sí, no pude evitar sentir un fuerte escalofrío. Mi compañero José, muy sorprendido por eso, dijo una mala palabra, con cuidado me asomé, voltee para los lados, incluso hacia arriba. No había nadie. Tomé un poco de aire para salir a investigar. Salimos los 2 para estar seguro si había un trabajador despistado o no. Porque alguien por fuerza, tuvo que haber tocado la puerta. Recuerdo que con cuidado revisamos todo hasta estar convencidos de que nos encontrábamos solos. Muy al final había unos cuartos donde se guardaban las canastillas y algunos estantes que ocupaban los vendedores. Entramos, pero todo estaba normal. De hecho, ni siquiera estaba pesado el ambiente. Revisamos también otra área donde había cajas amontonadas, pero no había lugar donde se pudiera esconder una persona, ya no había dónde más buscar.
39:46 Cuando regresamos a nuestra caseta se apagaron todas las luces, dejándonos prácticamente en penumbras, por suerte en nuestro equipo. Traíamos unas linternas bastante grandes, las que prendimos al instante. Para mí, que era la primera vez que me encontraba ahí el lugar ya me estaba dando miedo, pero no lo iba a demostrar. La bodega era lo suficientemente grande como para tardarnos unos 5 minutos en regresar, mas sería porque lo hicimos con cautela.
40:26 Estando muy alertas, pensando que alguien había bajado el interruptor a propósito, quizá con la intención de sorprendernos, nuestro primer pensamiento era que alguien pretendía robar. Yo seguía de cerca al compañero José porque era el quien conocía el lugar de pronto. Con la luz de mi linterna alcancé a alumbrar a una persona que pasó rápido de un estante a otro, seguramente escondiéndose de nosotros. Le grité quién era y qué andaba haciendo ahí. Mi compañero también alusó para esa dirección. Ahí estaba un hombre agazapado, mirándonos, pijamente con sus ojos tan grandes que.
41:19 Parecían a punto de salir de sus cuencas. Casi no tenía cabello. Además estaba totalmente pálido lo primero que noté. Antes de que. Desapareciera de nuestra vista fue que tenía un símbolo extraño pintado en su frente. Recordé que así habían encontrado a los choferes muertos, pero no me dio tiempo de comentarle nada a José. Quien seguía buscando con su linterna, ya estando seguros de que sí había alguien, fuimos a buscarlo con macana en mano, escuchábamos como se caían paquetes de productos, pero usábamos y no había nadie.
42:07 Luego se caían en otra parte y resultaba igual. Así estuvimos por un buen tiempo, pero quien fuera era muy escurridizo. Al paso de unos cuantos minutos de nueva cuenta, regresó la luz. Recuerdo que hasta me asusté. Entonces, ahora sí, buscamos bien. Debajo de las cosas. Llegué a pensar que quizá había un pozo donde estuviera escondido ese extraño hombre. No dejamos un lugar sin buscarlo. Nos encontrábamos solos en la bodega y no podía haber salido nadie porque. Estábamos bajo llave.
42:51 Cuando intentamos regresar otra vez lo escuchamos correr, pero al parecer se desaparecía. Así nos sucedió por al menos 3 ocasiones más. Parecía que se estaba burlando de nosotros. Poco a poco fuimos retrocediendo hasta llegar a las escaleras, las cuales subimos de espaldas. Ya había pasado más de 1 hora. Cuando regresamos a la CASETA, todavía muy desconcertados, uno parado en las ventanas, el otro en la Cámara, nos pusimos de acuerdo para así quedarnos el resto de la noche. Le pregunté al otro guardia si eso ya le había sucedido antes. Me dijo que era la primera vez por lo mismo. Ya se le notaba algo nervioso.
43:44 En ese momento recordé que yo había ido a husmear la camioneta, aquella la que decían que estaba maldita, tal vez por haberme subido de manera inconsciente. Había alterado algo. Por eso los muertos ahora me perseguían a mí. Serían las 3:00 de la mañana cuando escuchamos que movían la manija de la puerta. Primero fue lentamente. Después lo hacían con la intención de abrir. Esta vez mi compañero ni siquiera se acercó. Me dijo que lo que pasaba ya era cosa del diablo. Se paró en un rincón y comenzó a rezar buscando entre sus cosas. Encontré unos marcadores, tomé unos cuantos y lo mejor que pude, dibujé una gran cruz en la puerta. Para ver si así paraban las manifestaciones. También yo me puse a rezar lo que sabía ya para entonces. Las cosas se caían de los estantes y muy a lo lejos se escuchaba a un silbido.
44:55 No puedo negar que ya me encontraba muy asustado. Lo único que deseaba era que corriera el tiempo para que pronto llegara la hora de salir de allí. De pronto José me habló en voz baja. Para que mirar a la Cámara deje de rezar. Y fui a ver, suponía que era algo terrible por la expresión que mi compañero de turno tenía en su cara. No supimos como, pero 2 hombres habían logrado abrir la puerta principal y caminaban rumbo hacia la caseta. Era casi imposible porque estábamos encerrados.
45:37 Tenía llave y candado. Nosotros nos miramos, sabíamos que tendríamos que salir para hacerles frente. Volví a mirar la Cámara para comprobar que eran sólo 2 los intrusos. Por eso pude darme cuenta que se encontraban con sus ropas desgarradas y llenos de sangre. De hecho, uno de ellos iba dejando un rastro. No se distinguían bien, pero al parecer traían el uniforme oficial del Bimbo. No podía pensar otra cosa, esas personas parecían estar muertas. Segundos después escuchamos que iban subiendo las escaleras de madera.
46:26 Nos acercamos a la puerta de la cual aún se seguía moviendo la manija. Mi compañero José abrió con solo un movimiento. Como la primera vez afuera no había nadie, esta vez no nos detuvimos. No había tiempo de averiguar qué pasaba. Teníamos que ver quién se había metido a la bodega. Bajamos apresurados, pero todo el lugar se encontraba vacío. Sin embargo, la puerta sí estaba abierta. Agarramos unos tubos. Y de nueva cuenta, revisamos el lugar. Mi compañero quiso cerrar la puerta como siempre, pero ya no estaba el candado.
47:15 Se escuchaban sonidos perturbadores, golpeaban los estantes, así como las paredes con algo de metal. Algunos puertas se abrían y cerraban con fuerza. Ahora si el ambiente había cambiado. Como guardias de seguridad aprende uno a dominar sus miedos, pero ya enfrentarse a una cosa así, se necesita algo más que valor. Se necesita estar cerca de Dios y yo en ese momento no lo estaba. Quiero imaginar que mi compañero tampoco. Toda la noche estuvimos escuchando que se callan las cosas y que hablaba mucha gente. Creo que.
48:00 Hasta en distintos idiomas, pero en la bodega. No había nadie, al menos no personas de este mundo como a las 5:00 de la mañana vimos de nuevo a esos 2 hombres regresar por donde habían llegado los observábamos desde arriba. No parecían fantasmas o espíritus de nueva cuenta, abrieron la puerta y salieron de una manera normal. Ya no salimos a investigar, ni siquiera a cerrar. No nos atrevimos encerrados en la caseta de seguridad se llegó la hora de abrir. Aún temerosos, bajamos para recibir a los trabajadores. Extrañamente no había producto tirado. La puerta se encontraba bien cerrada y con candado. Y todo parecía que lo que vivimos había sido una siniestra pesadilla.
49:01 ¿Y los empleados? Entraron sin presentir nada y comenzaron su labor. Decidimos no hablar al respecto, por eso no nos atrevimos a pasar el reporte tal y como había sucedido, sabiendo que nadie nos creería. Además, no había quedado rastro de nada, ni de sangre ni cosas que hubieran amanecido tiradas por todas partes. Parecía que nada había pasado dentro de la bodega. El reporte fue sin novedad. Como era la primera y única noche que había pasado ahí, desconocía si existía alguna grabación de lo sucedido, ni siquiera estaba seguro si eso ya había pasado antes o si volvería a ocurrir después.
49:53 No me importaba averiguar. Ese día el amigo José renunció al trabajo sin dar explicaciones. A mí me. Ofrecieron ese puesto de encargado del turno nocturno, pero lo rechacé alegando que me costaba mucho mantenerme despierto y no rendiría igual. Seguí trabajando en la panificadora, pero en el turno de la mañana así lo hice hasta que años más tarde logré jubilarme. Solamente una vez me encontré a mi antiguo compañero José. Ya habían pasado como 4 años.
50:34 Recuerdo que me invitó un café y ahí me contó lo que quedó pendiente de platicarme aquella noche en la bodega. Aunque era verdad que a él nunca le había sucedido nada, era por todos sabido que muchos guardias del turno nocturno habían renunciado por todo lo que ocurría en esa bodega, la empresa Bimbo. Los indemnizaba muy bien para que no fueran contando lo vivido, pero nunca faltaba uno que otro que se iba de lengua suelta. Por eso se sabía que dentro de la bodega algunos trabajadores acostumbraban jugar a la ouija, así como tener otras prácticas.
51:20 Esto, claro, a escondidas de los supervisores. Por eso era que pasaban tantas cosas. Oye, en la actualidad, algunos de esos relatos que yo escuché en ese tiempo de boca de mis compañeros ya están en diferentes canales de Internet. Por eso me animé a mandar también mi historia. ¿Todos los trabajadores del turno nocturno tienen algo que contar sin importar en donde trabajen? A mí lo único que me toca decir es. Lo que me consta. ¿Que en la bodega de bimbo, donde me tocó trabajar, hay muertos que se manifiestan y nadie sabe en realidad por qué?
52:07 Muchas gracias por escuchar esta anécdota y saludos a toda la Comunidad. Muy buenas noches Alejandro y a toda la Comunidad. Inframundo, mi nombre es Fernando Bustillos. La historia que comparto solo es para dar a conocer una situación paranormal que me sucedió en una panificadora muy reconocida. Mi intención no es dañar la imagen de la empresa o de alguna persona.
52:50 A la edad de 25 años de edad trabajé en la planta de producción de bimbo. En 1 CDMX lo hice durante 3 años, no puedo negarlo. El ambiente de trabajo era bueno y las condiciones laborales también. Además el sueldo era alto, sólo que en ese lugar había algo siniestro que no me dejaba ver del todo por mi desempeño en la planta. Después de un año ya era supervisor, me tocaba el turno nocturno, el más pesado. Había tanto trabajo que la línea de producción nunca se detenía.
53:31 A esa hora solo quedábamos unos pocos empleados en la fábrica, esto comparado con los cientos que éramos. Todo estaba tranquilo, salvo por el sonido ininterrumpido de las máquinas, que aunque eran pocas si se escuchaban a muchos metros de distancia, también en ocasiones. Nos ponían música en las bocinas desde el primer mes que trabajé. Ahí empecé a notar cosas raras. Por ejemplo, se escuchaba que alguien gritaba muy a lo lejos. Me acuerdo que les ponía atención, pero no podría precisar de donde venían.
54:14 Al principio pensé que era el cansancio el que me hacía imaginar cosas porque era la primera vez que trabajaba en ese horario. Había unas cosas más por el rabillo del ojo. Ya después de medianoche siempre miraba sombras que pasaban rápido entre las estanterías o se escondían entre las máquinas. Además, escuchaban ruidos de verdad extraños en diferentes áreas de la planta. A veces escuchaban pasos cuando ya todos estaban en nuestros puestos. O prendían y apagaban algunas luces, sobre todo en áreas que se encontraban solas.
55:02 Pregunté a los compañeros si se daban cuenta de ello, pero sólo sonreían un poco. O me decían muy tranquilos que por mi bien me acostumbrara a ellos. En verdad no entendía lo que me querían decir. Siempre tenía esa duda. Así fue que pasado un tiempo. Una noche fui a revisar el área donde se almacenaban los costales de harina, porque hasta donde estábamos se escuchaban algunos ruidos. Era un espacio grande con las luces parpadeando. De vez en cuando caminé hasta el fondo del almacén y al voltear VI que uno de los costales se había movido solo, no era que se hubiera caído simplemente.
55:53 Se había deslizado como si alguien lo empujara con fuerza. Mi primera reacción fue querer correr, pero me quedé quieto un momento porque de verdad que eso había sido extraño. Fijé la mirada esperando ver si pasaba algo más. Unos minutos después otro costal hizo lo mismo, pero esta vez salió disparado casi 1 M. Creí que alguien estaba ahí. No podía ser de otra manera. De hecho, sentía una presencia, pero cuando mire a mi alrededor, todo estaba solo y en silencio como pude. Me trepé a los bultos, dominé mis nervios y le grite a alguien que estuviera ahí.
56:38 Que eso no parecía gracioso. Pero nadie me respondió. Busqué un poco más hasta que me convencí de que estaba solo. Decidí mejor avisarle al guardia de seguridad. Él sabría qué hacer. Entonces retrocedí lentamente, mirando siempre hacia los bultos. Regresé a mi puesto y les platiqué a los operarios lo que había visto ellos. Mis compañeros estaban sonrientes, como si de una broma se hubiese tratado como me vieron asustado. Entonces me contaron de las cosas que sucedían. No sólo ahí pasaba, casi en toda la planta. Comenzaron diciendo que generalmente después de las 2:00 de la mañana, cuando había un descanso de 15 minutos, se veían siluetas que rápido desaparecían por lo mismo, no lograban distinguir bien lo que eran.
57:39 Había noches que estaban tranquilas, sin ruidos extraños ni nada. Pero había otras que de verdad eran inquietantes, donde ya más en una ocasión había pasado que no terminaban el turno laboral por lo fuerte que eran. Una noche me tocó pasar de nuevo por algo paranormal mientras supervisaba el horno principal. Sentí que alguien me observaba. Aunque ya estaba acostumbrado, esa vez fue diferente. A pesar de saber que podía hacer una broma de mis compañeros, Volteé varias veces fijando la mirada en diferentes direcciones y no vi a nadie. De pronto la banda transportadora se detuvo sin razón aparente.
58:31 Eso no debía pasar porque los controles estaban al otro lado del pasillo y en esa área en ese momento sólo estaba yo. Revise la maquinaria, pero extrañamente no había fallas. Alguien la había apagado manipulando el botón de encendido. Cuando volví a prenderla sentí que algo pasaba corriendo detrás de mí. Fue rápido, solo sentí como una ráfaga de aire. Había pasado a toda velocidad. Me giré de inmediato y lo único que vi fue que las cajas de pan. ¿Se habían caído de la estantería sin ninguna otra razón, pero la pregunta era de dónde había salido esa corriente de aire si se encontraba todo cerrado? Como mis compañeros me vieron nervioso, uno de los operadores me contó que la fábrica tenía una historia oscura que pocos querían recordar.
59:34 De hecho, algunos no la aceptaban, según se contaba. Muchos años atrás, durante una remodelación, habían descubierto una poza común debajo de la nave principal. No era de trabajadores ni de nadie registrado en documentos oficiales. Eran restos antiguos, cuerpos amontonados, sin ataúdes, como si los hubieran tirado ahí, sin preocuparse por darles una sepultura digna. Nadie sabía quiénes eran ni por qué estaban ahí. Pero desde entonces sucedían cosas extrañas. Comenzaron las apariciones de seres traslúcidos que todos identificaron como fantasmas. Los rumores decían que antes de que la fábrica existiera, ese terreno había sido un panteón clandestino del cual no había registro.
1:00:30 También contaban que era un matadero y no precisamente de animales. Otros, los que tenían más años trabajando, aseguraban que ahí operaba una especie de culto que hacían cosas tan extrañas como sacrificios humanos. Y por último, no faltaban los fantasiosos que decían que ahí abajo había un portal al Inframundo o al infierno, por donde salían y entraban todas esas apariciones. La verdad, nada de eso se podía asegurar. Lo que se sospechaba y resultaba más coherente era que al desenterrar los cuerpos habían dejado salir fuerzas desconocidas y ahora no las podían controlar.
1:01:21 Días después de que los restos fueran retirados, los accidentes en la planta comenzaron a ocurrir con más frecuencia. Algunos trabajadores incluso murieron atrapados en las máquinas. Otros segundos reportes antiguos desaparecieron sin dejar un solo rastro. La empresa evito la prensa cuidando su imagen e hizo hasta lo imposible por liberarse de eso bendijeron el lugar, se hicieron ritos de liberación y algunas cosas más. Aunque en algo ayudó todo lo que se hizo, porque si disminuyeron los accidentes, las manifestaciones, aunque en menor medida, siguieron. Así se pasó el tiempo.
1:02:12 Todo quedó solamente como rumores entre los empleados, cosas increíbles que se contaban pero sin fundamentos. Había 2 trabajadores que coincidían con cosas ocultas. Ellos decían que las sombras que se veían en la planta no eran precisamente de los trabajadores fallecidos, sino de algo más tétrico. Tal vez era el maligno que estaba pidiendo más sacrificios o quería recuperar los cuerpos que se habían llevado de la fosa y que los reconocía y reclamaba como de su propiedad. No se podía saber por qué nadie había hecho una investigación. Lo cierto era que había algo que estaba ahí desde hace mucho tiempo y que estaba esperando los descuidos de los trabajadores para agredirlos aprovechándose de que nadie lo podía ver.
1:03:11 Se movían sigilosamente entre las líneas de producción, ocultándose, observándose desde las esquinas donde la luz no llegaba a iluminar con claridad. Hubo una temporada donde las cosas que pasaban se intensificaban. Una noche, un compañero nuevo llamado Juan entró a la bodega a sacar azúcar. Cuando regresó lo hizo todo pálido. Venía prácticamente temblando. Dijo que alguien estaba dentro de la bodega y lo habían sujetado de uno de sus brazos. Nos lo mostró, lo tocamos y todo el brazo lo tenía helado. Un poco incrédulos decidimos acompañarlo porque hasta ese momento eso no había pasado.
1:04:03 Solo se veían o se escuchaban cosas, pero que aún contacto físico era otra situación. Revisamos junto con el todo el lugar y no había nadie. Caminamos un rato. Por todo el lugar, uno de los operarios apuntó. Hacia el suelo. Miramos que había huellas marcadas en el polvo de la harina. Eran huellas de Pies Descalzos, pero como era de suponerse, nadie en la planta andaba sin zapatos. Estaba prohibido. Lo peor fue que algunas huellas se veían frescas, como si alguien hubiera estado caminando ahí segundos antes de que nosotros llegáramos.
1:04:49 A partir de ahí teníamos algo de miedo. Hasta de ir al baño, porque a veces las huellas llegaban hasta allá. Además, algunas máquinas que nadie usaba durante las noches se encendían solas las apagábamos, pero se volvían a prender. ¿Eso de verdad era preocupante? Los guardias de seguridad poco caso nos hacían cuando pasábamos el reporte en tono de broma, nos decían que. A un fantasma no lo podían detener por lo mismo. Cuando escuchábamos o mirábamos algo extraño, ya no recurríamos a ellos.
1:05:30 Nosotros solos nos las arreglábamos como podíamos una madrugada tuve que ir a los sanitarios para no demostrar el miedo que tenía. Me fui yo solo. Me acuerdo que me detuve en la puerta porque algo raro se podía sentir. Lo. Dudé un momento, pero lo tenía que hacer. Apenas entré al baño. Me tocaron la puerta bastante fuerte. Me acuerdo que fue tan sorpresivo que me estremecí rápido. Abrí solo para darme cuenta que ahí no había nadie.
1:06:13 Un fuerte escalofrío me recorrió la espalda. Cuando estaba haciendo mis necesidades, escuché que caminaban de prisa y por todos lados. Pregunté en 2 ocasiones quién andaba ahí, pero no obtuve ninguna respuesta. Después que salí me di cuenta que había muchas huellas de Pies Descalzos, algunas hasta en las paredes, como si alguien hubiera caminado sobre ellas. Salí deprisa, contarles a los demás para que hubiera testigos de eso. Por suerte, cuando fuimos a ver, ahí seguían las huellas. Mis compañeros se sorprendieron al igual que yo. A partir de esa noche, ya sabiendo que aquello podría ser cosa del diablo, comenzamos a buscar protección, porque además las manifestaciones cada vez eran más fuertes. Algunos portábamos amuletos preparados, otros se pusieron crucifijos o medallas de diferentes santos. Otra noche me tocó quedarme solo unos momentos en la selección de empaquetado, siendo supervisor, tenía que ajustar una de las bandas que siempre se aflojaba mientras trabajaba. Escuché un golpe fuerte en el otro extremo de la máquina. Volteé y vi que varios paquetes
1:07:44 de pan estaban en el suelo. Fue extraño porque no había viento ni forma de que cayeran solos. Seguí trabajando y volvió a ocurrir, tratando de dominar mis nervios. Fui a recogerlos. Cuando levanté la vista, vi una figura entre las máquinas, no se movía y era como la sombra de una persona alta. Pero no se distinguían detalles. Me acuerdo que entre cerré los ojos para enfocarlo bien, pero me bastó un parpadeo para ya no verlo. Ni siquiera me acerqué para comprobar si había sido verdad. Cuando me pasaban cosas así, mejor no decía nada para no asustar a los demás compañeros porque nada podíamos hacer. Esa misma noche, ya por la madrugada, escuché voces dentro de los hornos, no sólo de los que se encontraban apagados, también en los prendidos.
1:08:52 Era un murmullo bajo, como si varias personas estuvieran secreteando algo de verdad que fue extraño. Nadie se iba a meter dentro de un horno a platicar. Para no quedarme con la duda, fui a revisar. Tal vez eran los otros trabajadores tratando de jugarme una broma. Cuando fui a asomarme al primer horno no vi nada. Yo lo sabía. Obviamente adentro de los hornos no había nadie. Me acerque al horno más grande y sentí un golpe en la parte interna del metal, como si de verdad alguien estuviera atrapado adentro. Pero el horno tenía horas que se encontraba prendido. Luego se escucharon algunos quejidos. La verdad, no tuve la intención de asomarme por miedo de lo que podía haber nervioso.
1:09:50 Me alejé sin mirar atrás. En esa ocasión el lugar parecía un infierno. La temperatura en el ambiente de verdad que era muy alta, tal vez se encontraba a unos 50 °C. Una noche, ya molesto porque los guardias no cumplían con su trabajo de cuidarnos, Subí a su oficina y cuando toqué noté que estaba todo en silencio. Uno de ellos me abrió la puerta y así pude ver que estaban rezando. Les reporté los ruidos, las cosas que pasaban, las huellas, los gritos, pero sólo me miraban sin saber qué decir.
1:10:34 Al final me aseguraron que iban a investigar qué se podía hacer al respecto. Uno de mis compañeros sufrió un accidente, resbaló y cayó muy cerca de una amasadora. Lo peligroso fue que él aseguró que algo como una fuerza invisible lo había empujado con la intención. De que cayera dentro de la máquina de nueva cuenta. Reportamos esos incidentes a seguridad, pero ellos decían que. Cuando investigaban no encontraban nada extraño. ¿Cómo podían actuar? Al contrario a eso, algunos compañeros aseguraban que las cámaras de seguridad se grababan cosas.
1:11:19 Tenía que ser así, pero por alguna razón nadie de ese departamento se atrevía a revisar a fondo o tenían miedo de enfrentarlas en una ocasión platicando con un guardia. No supimos por qué razón nos comenzó a platicar de lo que en realidad sucedía en la planta. Decía que en algunos videos se observaban seres en verdad extraños caminando entre las líneas de producción, pero sucedía que cuando sus compañeros iban abajo a ver qué era aquello, no encontraban a nadie. Entonces, sin pruebas físicas no podían reportarlo. Le preguntamos a qué clase de seres se referían. Titubeó mucho para responder cuando lo hizo así, con simples palabras.
1:12:16 No nos lo pudo explicar según lo que yo entendí. Se refería a un tipo de fantasmas porque no tenían un cuerpo sólido, aunque sí la figura de una persona. Todo. Aquello se escuchaba increíble. Pero por lo que nosotros habíamos visto, parecía ser verdad. Aparte de los llamados fantasmas, nos describió como pudo aún ser muy diferente, con cuernos y unas enormes garras que cada que aparecía les fallaban los monitores. Por eso casi no lo podían ver. Le hicimos muchas preguntas a las cuales sí nos respondió, pero nos pidió que no comentáramos nada de eso y menos a los otros guardias, porque entonces sí lo meteríamos en problemas. A la siguiente noche les pedí permiso a los guardias para que me dejaran ver las cámaras y así de una vez por todas, saber qué era todo aquello de primero se negaron porque esto estaba prohibido.
1:13:25 Pero apoyado por el guardia con el que ya habíamos platicado, lo aceptaron. Estuvieron de acuerdo y yo me hice acompañar de uno de los señores que tenían mucho conocimiento sobre esas cuestiones. Teníamos cerca de 2 horas frente a los monitores, sin mirar nada fuera de lo común. Cuando una de las cámaras comenzó a registrar movimientos, se movían algunas cajas. O se caían productos, pero nada más. No era normal, pero eso no nos decía que había fantasmas. Segundos después, otras cámaras también detectaron cosas.
1:14:10 La siguiente hora, así fue, no nos despegábamos de ciertas cámaras porque seguían sucediendo situaciones inexplicables, se prendían los focos e incluso las máquinas. Pero no veíamos a nadie como eso. Hasta cierto punto era como que sucediera. Los compañeros operarios no le prestaban mayor atención, como a las 4:00 de la mañana vimos una sombra pasar a gran velocidad. De hecho, lo hizo por detrás de algunos compañeros, pero nadie pareció darse cuenta. A los pocos segundos la sombra se regreso exactamente por donde mismo.
1:14:52 Pero igual nadie la notó. Cuando parecía haber sido todo, comenzaron a parecer figuras ya mirándolas. Bien, eran hombres y mujeres que deambulaban por todo el lugar. El señor que estaba conmigo no les quito la vista de encima. En un tono muy serio comentó que si eran fantasmas, pero entre ellos también había un demonio, era el que manipulaba las cosas. Aunque en ese momento no logró identificarlo, nos dijo que no tenía ninguna duda de lo que nos estaba diciendo porque lo podía sentir. ¿Los fantasmas en realidad no eran peligrosos? El demonio sí, no podíamos seguirlos a todos por las cámaras.
1:15:42 Sin embargo, logramos ver que algunos se paraban detrás de nuestros compañeros por la actitud que ellos tenían. Era más que evidente que algo sentían porque comenzaban a voltear para todas partes. De manera incómoda. Era claro que no los veían. En un momento comenzaron a fallar los monitores. Entonces nos dijeron que el demonio iba aparecer. La verdad, no logré ver nada. Pero a los. Pocos segundos se sintió una desesperación y un miedo que no supimos explicar. Pero supimos que fue ese ser quien nos hizo sentir aquel terror, ya que regresamos al área de producción, por lo menos yo si me encontraba nervioso por lo que habíamos visto, además por saber que un demonio nos rondaba, obviamente con negras intenciones. En un descanso que tuvimos hablamos con los demás, les explicamos lo que pasaba y por buena suerte lo aceptaron sin negar.
1:16:51 Estuvimos de acuerdo en que algo se tenía que hacer. Se sugirió un fuerte ritual de liberación, pero lo difícil era convencer a los gerentes de la panificadora una tarde, los del turno nocturno. Paramos un momento las máquinas antes de iniciar labores y fuimos a las oficinas a hablar sobre esa cuestión. De entrada no lo aceptaron porque los encargados de las cámaras no habían reportado nada y entonces se defendieron argumentando que no había evidencia de una cosa como esa. Después de mucho discutir, nos prometieron que ellos mismos iban a revisar las cámaras de seguridad para que aceptaran que se realizará un ritual.
1:17:43 Tuvieron que pasar semanas. Durante las cuales seguimos soportando toda clase de manifestaciones y cosas tan macabras que no cualquiera creería y por eso prefiero no mencionarlas. ¿Nosotros habíamos sugerido que se llevara a cabo un domingo para no interrumpir labores, pero quién lo iba a hacer? Pidió que fuera entre semana. Una noche llegó una persona que se encargaría de realizar ese trabajo. ¿No se le informó a los gerentes? Esa persona era un brujo muy conocido por su eficacia en espantar entidades y alejar malas vibras. Junto con nuestros 2 compañeros que sabían algo del tema, prepararon todo para el ritual de liberación. Antes de comenzar nos hicieron una limpia, el chamán nos puso una tela transparente que nos cubría todo para que ninguno de esos seres.
1:18:45 Nos pudiera ver. Entonces comenzó haciendo unas oraciones que más que otra cosa, parecía que estaba llamando fuerzas ocultas para que le ayudaran. Sucedieron muchas cosas e incluso se fue la luz por unos minutos. Yo solo puedo asegurar lo que me tocó ver. Eran muchas las entidades que se manifestaron. No soy experto en esto. Por lo mismo, no puedo asegurar si eran fantasmas o demonios, pero ahí estaban y los vi muy de cerca. Fue una de las situaciones más espantosas que tuvimos que pasar, ocultos y protegidos solamente por una tela.
1:19:31 Minutos después, cuando todo terminó y después de marcar ciertas áreas. Con unos símbolos, el brujo se marchó. Todo se quedó en incertidumbre y una inquietud que no sabíamos lo que iba a suceder más adelante. No puedo asegurar lo que pasó en otros turnos laborales, pero en el turno nocturno, al menos por un tiempo, las cosas paranormales desaparecieron. Digo por un tiempo, porque primero uno de aquellos señores que le ayudaron al Grupo con el ritual murió algunas semanas después. Lo hubiéramos tomado como algo normal, pero días después falleció el otro operario. Entonces regresaron los sonidos y los ruidos extraños. Después de un tiempo todo volvió a ser igual, los sonidos y las manifestaciones de siempre.
1:20:27 Por eso decidí renunciar. No podía seguir ahí lidiando con eso, porque era como estar encerrado con criaturas del infierno. Nunca vi claramente que era lo que estaba en esa fábrica de Bimbo. Fantasmas o demonios, pero sé que solos no estábamos. Ésta ha sido mi experiencia y espero les haya gustado a todos. Muchas gracias por escucharme.
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