April 5, 2026

TRABAJÉ COMO ALBAÑIL PARA EL DIABLO EN UN CEMENTERIO | HISTORIA DE TERROR - INFRAMUNDO RELATOS

TRABAJÉ COMO ALBAÑIL PARA EL DIABLO EN UN CEMENTERIO | HISTORIA DE TERROR - INFRAMUNDO RELATOS
TRABAJÉ COMO ALBAÑIL PARA EL DIABLO EN UN CEMENTERIO | HISTORIA DE TERROR - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
TRABAJÉ COMO ALBAÑIL PARA EL DIABLO EN UN CEMENTERIO | HISTORIA DE TERROR - INFRAMUNDO RELATOS

Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.

Buenos días, queridos madrugadores.

Estas historias de terror que estás por escuchar forman parte del contenido del canal Inframundo Relatos. Algunas ya han sido publicadas anteriormente en YouTube, pero aquí llegan en formato audio para que puedas vivirlas de otra manera. Quizá ya escuchaste alguna… o quizá esta será la primera vez.

En este episodio escucharás una historia perturbadora ambientada en un cementerio, donde un trabajo aparentemente normal terminó convirtiéndose en una experiencia oscura y difícil de olvidar. Lo que comenzó como una jornada de albañilería acabó rodeado de presencias extrañas, miedo constante y sucesos imposibles de explicar.

Este relato incluye horror psicológico, manifestaciones inquietantes y una atmósfera pesada que transforma un lugar de muerte en una auténtica pesadilla.

El episodio de hoy incluye:
Trabajé como Albañil para el Diablo | Historia de Terror

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Los relatos de esta ocasión están relacionados con:
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0:11 El tener el oficio de albañil es uno de los empleos mejor pagados hoy en nuestros tiempos, pero también muy pesados. Estar bajo el sol muchas horas es una jornada bastante pesada. Pero también ellos viven historias no solo del día a día, sino también experiencias aterradoras. Y es precisamente el tema del cual te quiero contar el día de hoy sin más. Por el momento espero que te encuentres muy bien del otro lado de la pantalla y te invito a ponerte cómodo para escuchar estas historias.

0:52 Esta anécdota ocurrida a un albañil. Esto es Inframundo y aquí comenzamos muy buenas noches. Alejandro, tengo rato escuchándolos y me gusta mucho su canal. También quiero mandar saludos a toda la audiencia de Inframundo. Me presento. Mi nombre es Manuel Soto. Desde muy joven me fui a trabajar con mi papá.

1:35 Así, poco a poco fui aprendiendo su oficio. Él era albañil, se llamaba Juan, pero todos le decían el camarón porque era güero y con grandes bigotes, aunque no me gustaba mucho. También a mí me decían así, como comúnmente se dice de ser media cuchara o chalán, pasé a trabajar por mi cuenta cuando ya tenía 20 años. Con todo lo que le había aprendido a mi papá, pronto me convertí en un buen albañil. Al principio me buscaban porque no sabía cobrar, después lo hacían porque el buen trabajo que realizaba habla por uno visitando un pequeño pueblo en San Luis Potosí. Una noche conocí a una persona en una boda en donde me estaba tomando unas cervezas junto con otros amigos que se dedicaban a lo mismo que yo.

2:34 Solo que sucedió algo muy raro. Cuando se me acerco ese hombre, los demás se retiraron, dejándome solo con ese señor que nunca había visto por la región. Después de presentarse me preguntó si me podía acompañar para tomarse una cerveza, a lo que sin problema le contesté que sí. Su nombre era Alberto, lo examiné un poco de reojo. Vestía ropa buena y unas bonitas botas. Se veía que era un hombre de campo pero adinerado. Además portaba su pistola a la vista de todos.

3:17 Luego de unos minutos me preguntó si era albañil solamente con una seña. Le dije que si mientras le daba un trago a mi botella, entonces me dijo que me ofrecía un trabajo. Pero que era muy laborioso y no cualquiera lo podría hacer. Sólo un buen albañil, pero que además ese trabajo no era para niñas. Necesitaba a alguien valiente que no le tuviera miedo a nada. Ya un poco intrigado, le pregunté de qué se trataba. Yo me sentía seguro por hacer cualquier cosa con referencia a la albañilería. Me dijo que había que reparar una tumba que se encontraba en un panteón como a 5 horas de ahí, de hecho, se encontraba en otro Estado.

4:12 ¿Antes de que le dijera que no me dio la cifra de cuánto pagaría? La verdad, sí me interesó. Cuando le dije que aceptaba ese trabajo, me dijo que había algo más. Las reparaciones se tenían que terminar antes de 2 días. Si no, no habría paga. Haciendo mis cálculos le dije que si quería todo un mausoleo era imposible, muy seguro de sí mismo. Me contestó que sí se podía porque sólo eran unas reparaciones. Lo único que tenía que hacer era trabajar una tarde y toda la noche.

4:58 Se dio cuenta que me quedé pensativo porque nunca había hecho una cosa así y entonces aumentó la paga y comentó que ya tenía el permiso del panteonero para trabajar a esas horas. No solo eso, ellos me acompañarían hasta que terminara. Después de 2 cervezas agarré valor o quizá me deslumbro el dinero porque. A pesar de lo extraño que se escuchaba, terminé por aceptar. Cerramos el trato con un apretón de manos y quedó de pasar por mí a media mañana. Le pedí un adelanto, pero se negó. Después de eso busqué mis amigos, pero ya no los encontré. Al día siguiente me levanté temprano, todavía lo dudaba un poco, pero al final me decidí.

5:50 Me persigné como nunca. Y me puse el cuello un Rosario que había sido de mi abuelita. En el lugar indicado, aquel señor me levantó en su camioneta como a las 9:30 y nos fuimos rumbo al sur, donde se encontraba aquel panteón. Por el camino me fue explicando en qué consistía todo el trabajo. Lo más difícil era colocar cuatro columnas y una figura de granito que ya tenía en el Panteón. Todo lo demás eran detalles resanar y cosas sencillas. Si me apuraba, terminaría como a las 4:00 de la mañana. A esa hora él mismo me regresaría al pueblo. Antes de las 3:00 de la tarde llegamos a las afueras de un pueblo al que yo nunca había visitado, como se encontraba en despoblado.

6:45 Cuando nos faltaban algunos 300 m, miramos ese panteón. Que por cierto era bastante grande en comparación a los habitantes que podrían tener en el pueblo. Se estacionó en la entrada principal y bajó de prisa. Yo también lo hice, caminé detrás de él tratando de alcanzarlo, habló unos momentos con el viejo encargado, le dijo que ya había conseguido albañil. Luego se pusieron de acuerdo en algo y los 2 me encaminaron al interior del Panteón. Para que de una vez empezara con el trabajo, el panteón de por sí era muy antiguo, más lo era el sector donde se encontraba esa tumba. La mayoría de los sepulcros se encontraban abandonados, algunos ya muy deteriorados.

7:38 Además, al parecer no le daban mantenimiento porque la hierba estaba muy crecida cuando la miramos a lo lejos. No sé, porque me dio mala espina de todas. Esa era la única tumba que era de color negro. Se encontraba al pie de un árbol totalmente seco. Hasta la Tierra estaba agrietada, parecía un lugar muerto. Cuando estuvimos enfrente supe que esa era la tumba más olvidada y deteriorada de todas. No era de color negro en sí. Lo que pasaba era que había sido quemada nada más. Al tocarla se me manchaban las manos de negro. Algo que me pareció bastante extraño. Era que por lo menos había tenido 3 cruces. Digo había porque sólo estaban los restos. En su gran mayoría habían sido consumidas por el fuego. Por lo mismo no tenía ningún nombre escrito. Mucho menos flores.

8:47 Todo el lugar olía muy raro. No sólo ha quemado, había otros olores que se mezclaban, aunque era notable el olor a rancio. La pestilencia más fuerte era de animal muerto. En ocasiones calaba muy fuerte en la nariz, por eso me coloque mi pañuelo. Lo raro fue que por más que busque dicho animal, nunca lo encontré. Lo principal era limpiar un poco el lugar porque la maleza casi lo cubría todo. Con un azadón y un rastrillo, empecé a limpiar alrededor. Lo hacía con cuidado por cualquier animal ponzoñoso que pudiera encontrar, pero no había ni siquiera hormigas. Era, sin duda un lugar olvidado hasta por los insectos. Supe así que algo extraño encerraba esa tumba. Me concentré en que se trataba sólo de un trabajo como cualquier otro, para no pensar en tonterías que pudieran distraerme.

9:53 Cuando intenté limpiar sobre la losa, sentí que alguien me estaba observando y no era cualquier mirada quién lo hacía. Me miraba con odio, volteé y lo único que había por ahí eran algunos pocos monumentos bastante deteriorados, unos sin manos. Otros sin cabeza, pero no había ninguna persona para estar bien convencido. Recorrí todo el panteón con la mirada. Comencé a notar que algunas cosas se me cambiaban de lugar, además que la hierba que yo estaba seguro ya había arrancado. Ahí estaba de nuevo. Comencé a creer que alguien o algo no quería que realizara ese trabajo. Seguí batallando para limpiar la tumba porque la losa ya estaba muy quebrada.

10:44 Por lo mismo de las grietas salía mucho zacate que aunque se encontraba seco y quemado, era muy difícil quitar. Por suerte el trabajo que haría era menos de lo que creí. Conforme iba limpiando, también me iba lastimando las manos, ya estaba rasguñado por las ramas secas y tenía los dedos cortados además. Me había pellizcado en un par de ocasiones con la misma herramienta, pero eso era parte del oficio. Todavía no terminaba de limpiar cuando llegó la persona que me había contratado, don Alberto, acompañado del viejo Panteonero. Traían una gran caja.

11:28 Seguramente era la figura que ya me había comentado. Al parecer me dio unos 2 M. Con cuidado la colocaron de pie casi sobre la tumba. Empecé a escarbar porque pondría los cuatro pilares que ahí se encontraban tirados a un lado del extraño sepulcro. Yo en mi mente le iba dando forma de cómo iba a quedar. Mientras tanto, la tarde se iba consumiendo. Cuando abrieron la caja. Me quedé sorprendido al darme cuenta que aquella figura era un demonio con alas. Tenía grandes ojos y colmillos, así como unas patas enormes. Lo primero que pensé fue que pretendían hacer un altar al maligno.

12:14 Al notar que me quede casi paralizado. El señor me dijo que le apurara porque ya habíamos quedado. Si no terminaba antes del amanecer, no habría paga. Tratando de ignorar esa horrible figura, le aceleré al trabajo. Terminé de escarbar y fui colocando los pilares que, por cierto, tenían grabadas unas figuras bastante raras. En la punta tenía unas cabezas. Cuando ya estaban fijos comencé a batir el cemento. Los señores se fueron por más cosas y al quedarme solo juro por mi madre que esa figura de granito me seguía con los ojos, aún sabiendo que eso no podía hacer. Evitaba voltear a verla.

13:05 Todavía no llevaba ni medio trabajo y ya urgía terminar. No lo digo por el dinero, la verdad. Todo aquello ya me estaba poniendo nervioso lo bueno que al ritmo que iba calculaba terminar antes de lo previsto. Cuando estaba por oscurecer por completo, regresaron de nuevo los señores trayendo cuatro lámparas de aceite de regular tamaño. Que aunque no lo usaban mucho en algo, me ayudarían. Así no trabajaría en penumbras. Al terminar de vaciar los pilares descansé un poco porque ya eran muchas horas de trabajo en lugar de agua, medir un mezcal o tequila. Ni siquiera pude saber lo que era según ellos, para que agarrara fuerza, pero sobre todo valor, porque lo iba a necesitar.

14:01 Aunque no la miraba por ninguna parte, le pregunté en dónde iba a colocar la cruz. El señor me respondió de manera rápida que no le pondríamos en su lugar, colocaríamos aquella figura del extraño demonio ya no comente nada para no meterme en problemas. Pronto cayó la noche de plano y comenzó a bajar un poco la temperatura. Entre don Alberto y el cuidador del Panteón encendieron una fogata y aunque nos calentaba y alumbraba un poco, también hacía ver el lugar mucho más tétrico. Los minutos corrían rápido, pero yo me encontraba tranquilo. Sabía que tenía el tiempo suficiente para terminar el trabajo.

14:50 ¿Y por qué no? Así embolsarme una buena cantidad de dinero. No me había dado cuenta que mientras yo trabajaba. El señor encargado del Panteón rezaba muy nervioso, en Voz Baja. Estaba parado a un lado de la lumbre. No sé cómo le hacía, pero estaba leyendo un libro Negro bastante grande. Podía ver que temblaban sus manos cada vez que cambiaba de hoja. El otro señor se paseaba nervioso, consultando cada minuto su reloj. Actuaban tan extraño que era imposible no desviar la mirada para verlos. Cuando me distraía, aunque fuera un momento, don Alberto me pedía que me Apurara Señalándome el reloj de pulso.

15:38 Sería quizás como a medianoche, cuando se soltó un fuerte viento. Se formaron algunos remolinos que levantaban la Tierra, hierbas y basura. Además, el frío se comenzó a sentir un poco más. No solo fue eso. Había una presencia entre nosotros que provocaba temor. Llegué a mirar que los señores Intercambiaban miradas de manera sospechosa, algo tramaban, pero no podía saber lo que era. Por eso comencé a planear como defenderme en caso de que quisieran atacarme. Tuve un extraño presentimiento que me decía que algo relacionado con el maligno estaba por suceder.

16:22 Entonces le puse más empeño a lo que estaba haciendo. Llegué a decir hacia mis adentros que en qué estaba pensando cuando acepté ese trabajo. Mi contratista, al ver que estaba por terminar como a eso de las 2:00 de la mañana, me comenzó a decir cosas extrañas. Primero me preguntó si era creyente de una religión, a lo que, sin dejar de trabajar, contesté que sí. Después me preguntó si creía en el diablo. Ahora sí me detuve y lo miré extrañado. Insistió con la pregunta, pero ya no me dio tiempo de contestar porque se comenzaron a escuchar fuertes lamentos.

17:08 Escuchar eso en un panteón como a las 2:00 de la mañana, ya se imaginarán lo que sentí. Busque quién podría hacer ese sonido, pero en el panteón no había nadie más. Aparte de nosotros, para que las cosas se pusieran todavía más inquietantes, el panteonero Soltó aquel libro que estaba leyendo y nos dijo que ya colocáramos la figura porque iban a dar las 3:00 de la mañana. Sin saber a lo que se referían. Solté las herramientas que traía. Cargamos la figura entre los 3 porque parecía que a cada segundo se volvía más pesada. Con mucho cuidado de no estropear el trabajo realizado, colocamos al demonio en la cabecera de la tumba.

17:56 Entonces me di cuenta que aquellos lamentos venían de abajo de la Tierra debajo de esa tumba. Para ser más precisos. Todo se encontraba fresco, pero el trabajo estaba terminado. Apenas estuvo fija aquella figura. El viejo panteonero quiso correr, pero entonces extrañas sombras comenzaron a aparecer de entre las tumbas cercanas. Algunas corrían, otras se trepaban en los pocos árboles que había. Lo que era evidente era que esas sombras parecían demonios porque se les notaban enormes cuernos. A veces se confundían entre la oscuridad, pero volvían a aparecer.

18:46 Eran figuras flacas y largas, al parecer entre ellas las que despedían aquel fuerte olor a animal muerto. Yo me encontraba muy asustado, mirando cómo se metían y salían de las tumbas. No había para dónde correr, para donde miráramos. Ahí estaban. Los gritos se incrementaron tanto en intensidad como en cantidad. Nunca había experimentado un miedo semejante. De pronto, todas las cosas comenzaron a revolcarse en la Tierra y emitir una especie de chillidos para luego ir desapareciendo en todo el panteón. Se sintió un miedo que calaba hasta los huesos. Ese miedo solo alguien lo podría provocar. El diablo, a pesar de que el viento estaba helado, yo sudaba copiosamente.

19:47 Sentí que alguien se encontraba detrás de mí, pero me hice El Fuerte para no voltear. Era tanto mi miedo que cuando aquellos señores corrieron despavoridos, yo me quedé trabado. Sentía que estaba encajado en la Tierra sin poder moverme. Escuché una respiración. Y un búfido muy cerca de mi nuca, sin poder moverme. Escuché una respiración y un búfido muy cerca de mi nuca, además de voces que salían de todas partes. Pensé que mi muerte había llegado. Cuando pude caminar sentí que se me movió el piso.

20:31 Entonces caí fue como un sueño al golpear en el suelo. Se levantó mucho polvo e infinidad de chispas. Al golpear contra el suelo. Se levantó mucho polvo e infinidad de chispas me pegaban por todas partes. Sentía como cientos de agujas se enterraban en mi cuerpo. Los gritos me rodearon, así como el calor, la verdad. Yo sentía que estaba en el infierno quemándome. Lo único que hice con la poca conciencia que tenía fue ponerme a rezar. Sabía que eso era lo único que podría salvarme. Antes de que todo se volviera negro. Miré a una horrible criatura venir hacia mí. Tenía enormes cuernos retorcidos y sonreía de manera burlona. Lo escuché decir mi nombre.

21:25 En ese instante sentí que me quemaba. Eso es todo lo que recuerdo. A la mañana siguiente que desperté me encontraba tirado boca abajo. Al final del Panteón, casi pegado en la barda, había dejado una huella donde alguien me había arrastrado hasta ahí. Obviamente, yo creí que había sido el diablo. Estaba lleno de Tierra y cenizas. Además tenía el cabello, cejas y pestañas quemadas. A lo lejos miré aquella tumba que había reparado. Al parecer se encontraba intacta, tambaleante.

22:06 Caminé rumbo a la salida. Pasé a su lado sin detenerme. Aunque estaba totalmente negra, todas las cosas que había puesto se encontraban en su lugar. No me atreví a mirar a los ojos a esa figura por miedo a que los moviera. Antes de que llegara la pequeña casa del Panteonero me di cuenta que me estaba mirando por la ventana. Salió y me hizo una seña para que entrara. Lo hice con un poco de desconfianza, pero necesitaba reaccionar del todo. Después de servirme un café con tequila, me dijo que le daba gusto verme porque eran muy pocos los que quedaban vivos. O bien de sus facultades mentales. Después de mirar al diablo, agarró mi Rosario y dijo que era fuerte la protección que portaba. Le pregunté por el señor que me había contratado porque no lo veía por ninguna parte.

23:07 Me dijo que no me preocupara, que a más tardar en 3 días seguramente me buscaría para pagarme el dinero completo. Todavía desconcertado, le pregunté qué había pasado. Supe así que esa era la tumba de una persona que se le había metido el diablo en vida, tener esa entidad en sus entrañas lo había vuelto muy violento y había hecho mucho daño hasta que una noche le quitaron la vida. No sabían por qué. Aún después de muerto, se le seguía metiendo el maligno, haciendo que el cuerpo se saliera de la Tumba y Deambulara por todos los caminos llorando a grito abierto.

23:51 El señor que me había contratado era el hijo del difunto poseído. El sufría al saber todo eso, cómo el diablo se adueñaba del cuerpo cada principio de año. Él hacía de todo para tratar de evitarlo. Ya había llevado pastores, brujos e incluso el año pasado el sacerdote de la Iglesia había ido a bendecir la tumba y colocó 3 cruces benditas. Aunque el diablo no logró su objetivo, se quemó toda esa parte del Panteón, había quedado una vibra tan mala que en esa área casi nadie visitaba el panteón conmigo.

24:35 Ya éramos 8 albañiles los que habíamos reparado esa tumba, porque cada año quedaba destruida casi en su totalidad, de hecho. Otros antiguos panteoneros también se habían ido espantados. De ahí. Como él sabía algo de brujería, podía protegerse de cualquier mal. Ya con ese tenía 3 años tratando de detener al diablo. Le pregunté por qué razón habían puesto un demonio sobre la tumba. Me dijo que no era un demonio, sino una gárgola que serviría para espantar a los demonios. Así como lo hacían en las iglesias y al parecer esa noche había funcionado, me sirvió un poco más de café.

25:25 Luego me contó que al darse cuenta que no llegué con ellos cuando corrieron, él se regresó y me encontró tirado, rodeado de Lumbre. Como pudo. Me sacó arrastrando por entre el fuego, pero el diablo se le apareció y me tuvo que soltar para ponerse a salvo. Después de Terminarme el café, le agradecí todo lo que había hecho. Como aún no recibía mi paga, terminé por regalarle mi Rosario. Lo aceptó con la condición de que nunca más me involucrara en esas cosas de otro mundo. Salí de ahí y como pude me regresé al pueblo. Al siguiente día me buscaron aquellos amigos albañiles que me dejaron solo cuando me contactó aquel hombre. Me preguntaron cómo me había ido. ¿Primero le respondí, si ellos conocían a ese señor y si era así, por qué me habían dejado solo con él? Sí lo conocían.

26:28 De hecho, en otras ocasiones los había querido contratar, pero al saber que se trataba de trabajar en un panteón y de noche nunca habían aceptado. Pensaron que yo también me negaría. Les conté toda la historia del poseído. Algunos la sabían, otros no, pero todos estuvieron de acuerdo que meterse a un panteón de noche, aunque fuera a trabajar, era exponerse a encontrarse con entidades malignas como a los 3 días. Efectivamente, aquel señor que me había contratado me encontró sin entrar mucho en detalle. Me agradeció el trabajo y me pagó lo convenido. Me dijo que el próximo año me buscaría para ofrecerme otro trabajo igual o mejor.

27:19 Ni siquiera le contesté porque jamás volvería a hacer una cosa así. Por mucho tiempo tuve esa sensación de ser observado y por las noches escuchaba que debajo de mi cama salían lamentos así como salían de aquella tumba además. Sentía un calor que me hacía sudar aún en el invierno, quizá porque no miré mucho tiempo al diablo. La figura que se me apareció en mis sueños era aquella cárgola siempre siniestra, siguiéndome, con sus enormes ojos que parecían tener vida. Hoy en día estoy apegado a la iglesia más que nunca.

28:01 E incluso rezo el Rosario todos los días porque la verdad le sigo teniendo miedo al innombrable. Hasta la fecha trabajo de albañil, pero nunca he hecho otro trabajo en el Panteón. Muchas gracias por contar mi historia. Les deseo buenas noches.