RELATOS DE MILITARES - LO QUE ENCONTRARON EN LA SIERRA - Historias de Terror Perturbadoras
🔥 Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.
Hoy escucharás aterradores relatos de militares y soldados que durante operativos, patrullajes nocturnos y misiones en zonas aisladas se enfrentaron a sucesos imposibles de explicar. Presencias observando desde la oscuridad, sonidos extraños en la sierra, encuentros perturbadores y experiencias que convirtieron una misión ordinaria en una auténtica pesadilla.
Historias de miedo ocurridas en montañas, caminos rurales, retenes, campamentos abandonados, pueblos solitarios y zonas donde algo parecía ocultarse entre la niebla esperando el momento indicado para mostrarse.
🎖️ Si te gustan las historias militares, relatos paranormales, terror realista, encuentros inexplicables y experiencias de miedo real, este episodio es para ti.
En este episodio encontrarás:
relatos de militares, historias militares, soldados paranormales, terror militar, militares en la sierra, encuentros paranormales, sucesos inexplicables, miedo real, relatos perturbadores, apariciones, entidades oscuras, podcast de terror, terror mexicano, historias aterradoras, experiencias militares reales.
Etiquetas:
relatos de militares, historias militares, terror militar, soldados paranormales, historias de terror, relatos paranormales, militares en la sierra, miedo real, podcast de terror, entidades oscuras, apariciones, terror mexicano, relatos aterradores, historias perturbadoras, horror paranormal.
Hashtags:
#HistoriasDeTerror #RelatosDeTerror #Militares #TerrorParanormal #MiedoReal #PodcastDeTerror #HistoriasPerturbadoras #RelatosParanormales #TerrorMexicano #HistoriasDeMiedo #InframundoRelatos
0:00 Buen día, queridos madrugadores, los saluda su amigo Alejandro aquí al micrófono, a quienes ya van kilómetros adelante en carretera. Hoy traemos relatos de militares y experiencias vividas en zonas donde pocos entran sin más por el momento. Aquí comenzamos la sombra del general, historia basada en hechos reales. Escrita y adaptada por Jesús Guzmán para Inframundo. Relatos. Era una noche un poco fría.
0:44 Me tocó hacer guardia en un sector cercano a los comedores de la unidad, el cual, por cierto, era muy oscuro. Recuerdo claramente cuando fui a relevar a un compañero, pasé por el frente de los comedores y desde afuera. Pude notar con total seguridad que adentro se encontraba un soldado. No pude distinguir su rango, puesto que estaban todas las luces apagadas, pero podía ver perfectamente su silueta. Estaba sentado frente a unas mesas cercanas a los ventanales. Parecía que tenía una taza sobre sus manos. Cuando pasé y lo miré, el también giró su cabeza y me observó.
1:31 Me siguió con su mirada durante todo el trayecto hasta que terminé de cruzar el lugar. Supuse que se trataba de algún superior que decidió tomar un café y pasar un momento a solas, sin dar más atención al caso. Continué con mi deber. Normalmente siempre hacía mi recorrido de una manera tranquila, o sea, que trataba de dar pasos lentos. De esa manera no sólo podría observar mejor. Sino que también me daba la sensación que el tiempo pasaba más rápido. Durante uno de los recorridos recordé aquel soldado del comedor y me dio curiosidad saber si aún seguía allí. Ya había pasado 1 hora y estaba muy fresco para andar levantado. Teniendo la posibilidad de descansar, recorrí unos metros más hacia el lugar.
2:27 Como tratando de acercarme a los ventanales para intentar ver algo. Pero me sorprendí cuando me acerqué y pude ver que aquel soldado ahora estaba afuera, apoyado sobre un árbol por la misma oscuridad del sitio. Tampoco lo pude distinguir, sólo podía asegurar que tenía el uniforme militar. Traté de disimular mi accionar y dando media vuelta continué con mi recorrido. Cuando se cumplió el horario llegó mi relevo. ¿Apenas cruzamos algunas palabras y antes de despedirme me hizo una pregunta que me sorprendió aún más, oye, compañero, viste al soldado del comedor?
3:13 Cuando yo venía para aquí estaba afuera, lo pude ver claramente, me dijo con un semblante de miedo. Como les dije, me sorprendió mucho. Pero no me asustó. Le respondí que también lo había visto, que quizás sólo se trataba de algún superior que quiso pasar un momento solo y no debíamos cuestionar. Sin embargo, él me miró extrañado, como si mi respuesta lo hubiera confundido y sin mediar más palabras, me fui a descansar. A la mañana siguiente, estando en el comedor durante el desayuno, muchos de mis compañeros me miraban y sonreían.
3:58 Parecía que algo de mí les causaba gracia. Traté de no darle mucha importancia, pensando que sólo se trataba de alguna broma o que estaban planeando hacerme una hasta que se me acercó mi compañero, el mismo que me relevó la noche anterior, y sentándose a mi lado, me dijo. No pensaba decirte esto, pero parece que todavía no estás informado de algunas cosas que pasan aquí. Aquel soldado que vimos anoche no era ninguno de los que estamos en este lugar. Se trata del fantasma de un general que murió de un paro cardíaco hace algunas décadas atrás. Falleció aquí en el comedor.
4:43 Sentí claramente cómo se me erizó la piel al escuchar esto. Quedé mudo, congelado. Comprendí entonces que todos se burlaban de mí por haber sido testigo del acontecimiento paranormal y haber sido tan ingenuo de no haberme percatado de eso. Desde entonces, cada vez que pasaba por los comedores durante la noche trataba de no mirar hacia adentro. Me tuve que acostumbrar a la idea de saber que no estábamos solos en el lugar. Y que ver caminando a algún uniformado por ahí no era garantía que se tratara de alguien vivo.
5:31 El regreso del militar, basado en una experiencia real de Martín escrito y adaptado por Jesús Guzmán para Inframundo. Relatos. Vengo de una ciudad pequeña donde todos nos conocemos y no hay secretos que duren mucho. Tarde o temprano las noticias llegan. Sin embargo, yo tuve una experiencia en la cual me hubiera gustado nunca enterarme de la verdad y es lo que contaré a continuación. Mi nombre es Martín, tengo 54 años. Y desde hace poco comencé a trabajar como chofer de autobús. La verdad que es algo que siempre quise hacer, sólo que nunca me había esforzado lo suficiente para entrar a la empresa y ahora por fin cumplía mi sueño. Como les dije anteriormente, aquí todos nos conocemos y por lo tanto me es normal recordar quiénes son mis pasajeros durante la jornada.
6:48 Era un día de enero cuando el sol hace del pueblo un infierno a causa de las altas temperaturas y al ser tiempo de vacaciones no era muy común tener a los jóvenes como pasajeros. Por lo tanto, había horas del día en que el colectivo iba vacío. Y tal fue el caso. Cuando me sucedió esto, eran ya casi las 9:00 de la noche. Recién comenzaría a haber más movimientos a causa del fin de horario comercial. A lo lejos noté que un hombre uniformado me hizo la parada, fui mermando la velocidad y me estacioné justo a su lado.
7:32 Aquel militar subió al colectivo y cuando estaba a punto de cobrarle el pasaje, lo reconocí. Me sorprendí al verlo y con un gesto de alegría lo saludé diciendo que onda, amigo, cómo estás tanto tiempo de seguro te dieron franco y veniste a visitar a tu familia. Que alegría verte, le dije mientras lo invitaba a subir sin pagar. Él simplemente me miró a modo de agradecimiento. Me sonrió y caminó por el pasillo hasta sentarse en el fondo. Cachito, como le decíamos cariñosamente, se llamaba Matías, un muchacho del barrio que vivía cerca de la casa. Prácticamente yo lo conocía desde que nació hace unos años atrás había ingresado al servicio militar y desde entonces ejercía ese oficio.
8:31 Siempre fue una excelente persona, muchacho ejemplar, sin vicios. Amante del deporte y sobre todo era muy familiero. Amaba a su madre sobre todas las cosas, la cual había enviudado hace poco y quedó a cargo de su hermana. Quizás por esa razón, Cachito hacía lo imposible para venir a verla cada oportunidad que tenía y me sorprendió el poder verlo precisamente porque ya llevaba más de un año que no lo veía por aquí. Desde el retrovisor vi que se sentó en uno de los asientos del lado derecho, justo en la penúltima fila.
9:14 Yo lo miraba de vez en cuando, pues me llamó la atención que no me haya saludado como siempre lo hacía y al notar que iba con la cabeza inclinada me pareció más extraño aún. Poco a poco comenzaron a subir más pasajeros y el colectivo comenzó a llenarse. El viaje hasta la Casa de Chachito DEMORABA como 1 hora aproximadamente. Ya estábamos a punto de llegar cuando me acordé de él y volví a mirar por el retrovisor, pero ya no estaba ahí y en su lugar había sentado a una mujer que había subido al colectivo hace poco. Eso me sorprendió.
9:57 No lo había visto bajar y no era de esos muchachos que si irían sin despedirse. Esa noche apenas llegué a casa, me puse a cenar mientras charlaba con mi mujer. Entre la charla me acordé de la visita de Matías y se lo comenté diciéndole que de seguro su madre estaría disfrutando de su visita. Pero cuando terminé de contarle eso, mi esposa se quedó perpleja y con una cara de espanto me dijo que eso no era posible. Pues justamente durante esa tarde había visto a su hermana y está. Le contó que Matías había fallecido hace un par de días y su cuerpo aún estaba en camino. Sentí de pronto un escalofrío tremendo. En verdad no lo podía creer.
10:50 Yo mismo lo había visto con mis propios ojos. Al día siguiente fuimos a su casa y efectivamente, ya había llegado su cuerpo y lo estaban velando, pero ni siquiera tuve el coraje de acercarme a verlo por última vez. ¿Es la primera vez que cuento esto? Pues hasta ahora sólo lo sabíamos mi mujer y yo. Y por respeto a su familia, no quise dar más datos precisos del lugar. Me pregunto qué hubiera pasado si mi mujer nunca se hubiera enterado de su fallecimiento. Quizás simplemente eso hubiese quedado como una experiencia más en la cual Cachito venía a visitar a su mamá para despedirse como a ella le hubiera gustado.
11:45 Soldado caído, historia basada en hechos reales escrita por Jesús Guzmán. Para inframundos relatos, mi amigo Jorge y yo crecimos en el mismo barrio. Vecinos desde siempre compartimos todos los estudios, desde el jardín de infantes hasta la secundaria. Éramos mejores amigos como hermanos, hasta que la guerra invadió nuestras vidas. Fuimos nosotros mismos.
12:27 Los que deseamos unirnos desde un principio nos enfurecía la idea de saber que nuestras tierras estaban siendo atacadas y unirnos a la batalla sería nuestro gran honor. Lamentablemente, en la unidad en la que nos encontrábamos no tardó en separarnos. Él ya había recibido destino y yo aún permanecía a la espera. Mientras tanto, trataba de servir lo mejor posible a mi ejército. Una tarde nuestro superior nos reunió al pequeño grupo que quedábamos en ese sitio y mencionando el lugar donde Jorge había sido destinado, nos preguntó quién de nosotros quería ser trasladado. Allí había 6 vacantes para ese destino y yo, sin dudarlo, pedí ser enviado a ese lugar.
13:25 Así fue que el destino nos volvería a reunir. Creo que está de más darles detalles de cómo era el escenario de lo que respiraba en ese lugar. Estallidos, disparos, gritos, quejidos, sufrimiento, sangre, dolor y muerte. Nosotros estábamos en un lugar un poco retirado del centro de la zona de batalla, sin embargo. Estábamos atentos y preparados. En todo momento se cavaban amplios pozos en los cuales nos introducíamos. Ese era parte de nuestro refugio y allí pasábamos la mayor parte del tiempo. Éramos cuatro soldados y un superior. Los que estábamos en ese pozo tratábamos de hacer que el tiempo allí fuese lo menos traumático posible. Jorge y yo, los más extrovertidos y sinceramente, me conmuevo hasta las lágrimas al recordar que en todas esas horas que pasamos allí pudimos sacar unas sonrisas a nuestros compañeros.
14:38 Hasta que lo inminente llegó todo, el lugar se convirtió en un infierno en cuestión de segundos. Jamás podre olvidar ese momento, los sonidos de las armas. Los gritos, el humo que cubría todo el olor a pólvora que impregnaba mis sentidos. Lo último que recuerdo es disparar mi arma mientras corría con Jorge a mi lado. Luego se escuchó un gran estruendo y todo se volvió negro. Abrí los ojos y lo primero que vi fue a Jorge. Él estaba a mi lado y podía ver sangre en su frente. No podía oír nada de los ruidos que había antes. Todo era silencio, no sentía mi cuerpo y tampoco podía moverme. Aturdido.
15:31 Lo único que alcanzaba a escuchar fueron las palabras que dijo mi amigo, que me ayudaría a salir de esta tratando de consolarme. Simplemente lo miraba y mientras se me venía a la mente todas las charlas que tuvimos en esos días. Le decía que no se olvidara de todas las cosas que hicimos, de todos los proyectos que teníamos planeados. Fue su mirada lo último que recuerdo de sus ojos y su sonrisa hasta que caí desmayado. Desperté en un hospital. La guerra había terminado y los sobrevivientes recibimos la atención médica.
16:12 Era impactante ver cómo transportaban los cuerpos de compañeros caídos, los que no lograron sobrevivir. A los pocos días comencé a mejorar y apenas pude hablar. Pregunté por mi amigo Jorge. Todos me tranquilizaron diciendo que si él no estaba aquí, de seguro estaba en otro hospital. Pasaron los días y llegando el tiempo marcado, nos trasladaron a un establecimiento para recibir a nuestras familias y en algunos de los casos, nos retiramos solos para nuestras ciudades. En ese lugar busqué a Jorge y tampoco lo encontré. Nadie quería darme más datos.
16:56 Tuve que resignarme a que lo viera recién llegara a casa. Fue ahí donde recibí la peor noticia. Jorge había fallecido ese mismo día durante la batalla. Sin embargo, me estremecí cuando me dijeron que él recibió un impacto directo y falleció al instante. Pues eso me parecía algo imposible. Yo lo había visto con vida cuando aún estábamos en ese lugar, pero todo coincidía en eso. Solo fuimos 8 los sobrevivientes de ese ataque. Y Jorge no era uno de ellos. En esos instantes, mis lágrimas cayeron por mis mejillas. El alma de mi amigo fiel se quedó conmigo hasta el último momento y sé que siempre estará conmigo. Pido a Dios por su alma caída y que sea el mismo Ángel guardián, al menos hasta que me toque partir a mí también. De ese modo tengo la seguridad de que nos volveremos a ver. El Niño del grifo, historia basada en hechos reales por un militar escrito y adaptado por Jesús Guzmán para Inframundo. Relatos.
18:26 No recuerdo exactamente la fecha, pero fue un día lunes, un lunes del mes de octubre. Fui destinado a una misión en contra del narcotráfico en la frontera de Argentina, Bolivia. En esos tiempos tenía unos 32 años. Actualmente estoy retirado y aunque son muchas las anécdotas, hoy les contaré una de las más impactantes de mi vida militar. Durante el transcurso tuvimos algunos problemas con el vehículo en el cual viajábamos. Nuestro superior nos ordenó quedarnos hasta solucionar el problema, mientras que ellos continuaron el trayecto era un pequeño pueblo, de gente humilde y de buen trato, rápidamente entablamos relación con ellos.
19:20 Precisamente una familia se ofreció a alojarnos en su casa para pasar la noche. Éramos 5 efectivos en total. Y al asegurarnos que no seríamos molestia, aceptamos con gusto. La casa era grande, no lujosa, pero sí muy cómoda y agradable, como la familia que habitaba ahí. El frente de la casa estaba lleno de flores y al fondo había un enorme patio con árboles frutales. Yo en lo particular estaba maravillado por el paisaje. Al ser un pueblo rodeado de montañas y ríos, hacían que eso fuera agradable y placentero estar ahí.
20:05 Llegada la noche, Don Luis y Doña Jacinta, como se llamaban los propietarios del inmueble, nos ofrecieron la cena. Compartir esa mesa con ellos y sus hijos fue algo único, pues no dejaba de sorprenderme su hospitalidad y amabilidad. En verdad, eran muy buenas personas. Luego de dialogar durante 1 hora nos dispusimos a descansar, habíamos que madrugar para así conseguir el repuesto, terminar de arreglar lo necesario y retomar nuestro viaje. Don Luis nos indicó la habitación donde dormiríamos nos mostró el baño, el cual estaba en el fondo junto a una pileta, dándonos después algunas recomendaciones y una particular que nos llamó la atención. Aquí son muy comunes los ruidos en la noche. Estamos rodeados de monte y los animales salen de noche, pero no se asusten, no se acercan a la casa. Cuando estaba a punto de salir de la habitación, se detuvo. Se quedó pensando un momento y dándose la vuelta, nos recomendó.
21:19 Si escuchan ruidos en el fondo, no se preocupen, simplemente no le presten atención. Por favor, obviamente eso nos puso en alerta. Nuestra misma formación nos obligaba a ser prudentes en todo sentido. No podíamos confiar en nadie y mucho menos por la misión en la que íbamos. Así fue entonces que decidimos turnarnos para hacer guardia. A las 3:00 de la mañana me despertó mi compañero y asegurándome que todo marchaba bien, me dispuse a comenzar mi turno. Estábamos acostados en colchones tirados sobre el piso.
22:00 Al rincón había una reposera y ahí me senté mirando hacia la ventana. Creo que solo habían pasado unos 15 minutos cuando escuché un ruido proveniente del fondo. Inmediatamente me puse de pie y me acerque a la ventana. Lentamente asomé la cabeza para poder observar y quede atónito. Cuando vi que un grifo que estaba al lado del lavadero estaba abierto. Era el ruido del agua. Cae, era el que se escuchaba, pero fue lo que vi a un lado, lo que me llamó la atención. Había un pequeño bulto.
22:41 Parecía un animal o algo similar, pero pequeño, y podía ver que eso se movía. Estaba a punto de despertar a mis compañeros cuando de pronto y gracias a la luz de la Luna, comencé a divisar mejor y lo pude distinguir. Allí, en medio de la oscuridad, había un pequeño niño, como de unos 3 años, estaba arrodillado frente al grifo. Y acercando su boca, el chorro bebía agua. Quedé confundido. Lo primero que se me vino a la mente es que se trataba de alguno de los hijos del matrimonio, pero al instante recordé que en la mesa nos presentaron y solo eran 3 adolescentes.
23:29 Ninguno era un niño pequeño. Estaba pensando en qué hacer cuando de repente, aquel niño dejó de beber, cerró el grifo. Y se enderezó lentamente. Giró su cabeza para mirarme y lo que vi me congeló la sangre. Aquella cosa tenía el cuerpo de un niño, pero su cara era la de un anciano. Podía ver claramente sus arrugas, sus grandes ojos. Y en el momento en el que me sonrió sentí un escalofrío tremendo. Inmediatamente me alejé de la ventana. Nunca había visto algo parecido antes, pero sabía perfectamente que esa cosa era un tipo de duende. Estaba en shock, jamás había tenido una experiencia de este tipo y no sabía cómo reaccionar.
24:25 Sin embargo, esa cosa no me dio tiempo de nada. Sentí estremecerme del miedo cuando vi que aquello se acercó a la ventana y como si de un niño se tratara. Comenzó a trepar para cruzar hacia adentro. Dio un grito diciéndole que se detuviera empuñando mi arma. Eso despertó a mis compañeros, que por reflejo dieron un brinco y tomaron sus armas. También los 5 fuimos testigos de esa cosa. Lo vimos claramente. Cuando eso estaba colgando de la ventana con medio cuerpo adentro, podíamos ver largas uñas en sus peludas manos, mostrando una macabra sonrisa, como burlándose de nosotros.
25:17 En ese instante entró don Luis a la habitación, encendió la luz y al ver a aquella cosa comenzó a insultarlo. Tenía un cinto en sus manos y comenzó a tirarle azotes al aire. Vimos estupefactos como esa cosa le tenía miedo. Se bajó de la ventana y se alejó, perdiéndose en la oscuridad. Entonces supe a qué se refería con los ruidos del fondo, que él ya sabía el motivo de mi grito. Y por esa razón entró preparado con el cinto en su mano. Durante esa tarde, antes de despedirnos de ellos, nos contó que ese duende se aparece siempre en el patio de su casa y nunca le hace daño.
26:03 Sólo le gusta asustar y hacer travesuras. Evidentemente para ellos ya es algo común, pero para nosotros, al menos para mí, me dio el susto más grande de mi vida. Espero que les haya gustado mi relato. Muy buenas noches hasta aquí los relatos del día de hoy no me queda más que agradecerles por escucharnos en otra emisión más. En este podcast de Spotify nos vemos en más historias de horror con Inframundo. Les deseo una aterradora noche y dulces pesadillas.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed