June 12, 2026

RELATOS DE CARRETERAS ATERRADORAS: VIAJES QUE TERMINARON EN PESADILLA - Historias de Terror y Relatos de Terror Aterradores

RELATOS DE CARRETERAS ATERRADORAS: VIAJES QUE TERMINARON EN PESADILLA - Historias de Terror y Relatos de Terror Aterradores
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Inframundo Relatos De Terror
RELATOS DE CARRETERAS ATERRADORAS: VIAJES QUE TERMINARON EN PESADILLA - Historias de Terror y Relatos de Terror Aterradores

🛣️ Historias de Terror, Relatos Paranormales y experiencias aterradoras ocurridas en carreteras solitarias, caminos rurales, autopistas oscuras y trayectos donde algo inexplicable apareció en medio de la noche.

En este episodio escucharás relatos de carreteras aterradoras, encuentros paranormales, viajeros desaparecidos, figuras extrañas al borde del camino, presencias oscuras, autos detenidos en lugares malditos, sonidos inexplicables, sombras entre la niebla y sucesos perturbadores ocurridos durante largos trayectos nocturnos.

Historias oscuras inspiradas en experiencias de traileros, taxistas, viajeros y personas que vivieron algo imposible de olvidar mientras recorrían caminos desiertos y carreteras marcadas por el miedo.

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0:00 Saludos a todos los madrugadores que ya están de pie de parte de su amigo Inframundo. Esta sección está creada para ustedes, para quienes encuentran misterio incluso al amanecer. Prepárate para escuchar historias que no deberían contarse tan temprano. Comenzamos. Saludos a todos los escuchas. Me gustan mucho las historias de terror. Jamás pensé que tendría una experiencia propia para contarla, ahí les va, espero que la puedan narrar en este canal vivo y trabajo la mayor parte del tiempo en Torreón, Coahuila, pero en una ocasión que me fui de viaje, tuve que pasar por un sitio que los locales dicen que está bien embrujado, pero. Pues ya saben, a veces uno se siente invulnerable o más sabio que esos pueblerinos de los cerros y luego por eso te pasan cosas horribles.

1:03 Iba en motocicleta en esa ocasión aún estaba soltero, tenía unos 25 años y nada de miedo a la vida ni ninguna cosa que me atara. Iba con un contingente de unos 6 amigos con iguales intenciones que las mías. Íbamos al espinazo del diablo, esa carretera peligrosa y temeraria, con vistas preciosas de fondo, sin nada más alrededor, que pudiera molestarnos en plena naturaleza, ya saben, en plan bien machos. Cuando íbamos de camino por la extensión del recorrido, tuvimos que descansar cerca de un poblado. Íbamos a pasar por ese tramo de carretera de 10 km que unía a la ciudad de Durango con Mazatlán, así que tendríamos que tomar un par de paradas antes de llegar.

2:00 No recuerdo exactamente como se llamaba el sitio, pero estaba entre montones de puentes perdido en la sierra madre, nuestro sistema montañoso más extenso. Era un sitio tan pequeño que no tenía alojamientos, pero al menos llevábamos nuestras casas de campaña y sleeping bags, así que no fue demasiado problema acostarnos sin darle problemas a los pobladores. Por suerte pudimos negociar alimentos con los lugareños y como no recibían muchas visitas, parecía fiesta municipal. Los hombres del pueblo salieron con nosotros. Intercambiamos alcoholes.

2:44 Ellos nos dieron una cosa hecha de maíz que ni me acuerdo, como se llamaba, pegaba como mula, ese licor casero, el whisky que llevamos ni les hizo nada en la garganta, era como si ni siquiera les doliera la garganta. Al pasarlo era como si tomarán tragos de agua. La comida estaba buena, nada como las tortillas recién hechas y los frijoles con manteca. Es una de esas cosas que te recuerda a la cocina de tu abuela y siempre caen bien. En medio de la pequeña reunión, como siempre pasa junto al fuego, nos pusimos a contar experiencias de terror.

3:27 No sé que tienen las flamas de una fogata, pero como que estar en medio de la nada con la posibilidad de hacer ese tipo de comparativas. Tiene algo especial que llama a los recuerdos nocturnos. Mis compas comenzaron diciendo de las veces que una muchacha se les había aparecido al lado de la carretera, o esos seres como de sombra que luego te siguen mientras manejas de noche. En medio del círculo estaba un señor que ya se notaba de edad. La piel la tenía curtida por el sol caliente de Durango. Era del tono de la madera oscura. Sus ojos estaban hundidos en las cuencas y ya no podía ver por las cataratas, pero tomaba más que todos los ahí reunidos y comía como pocos.

4:22 Además de que se reía con las ganas de un joven de 20 años. Estaba casi calvo. Los cabellos que le quedaban los tenía atados en un par de trenzas blancas y largas. Tenía la apariencia de tener más de 80 años cuando comenzó a hablar en dialecto. Todos se callaron, excepto un muchacho que la hacía de traductor de su abuelo. Él nos dijo que cuando era joven, por ahí se decía que había un ente que caminaba entre los valles de esas montañas por caminos imposibles de transitar por pies que no fueran los de animales salvajes. A él le tocó verlo en una ocasión, decía que tendría unos 15 años.

5:11 Cuando pasó estaba paseando Asus chivas para que comieran de los nopales. ¿Y cuántas plantas se encontraran? Se sentía seguro porque era pleno día. No podría haber depredadores en la zona, pero de cualquier manera llevaba su piel, arco y flechas en su espalda que él mismo además de una onda. Todo lo necesario para defender a su rebaño y si se atravesaba algún ave para comer, pues traerla de regreso del monte. Las piedras filosas no le hacían la menor mella en sus pies curtidos y los huaraches de llanta que llevaba por esos sitios. Siempre resultaba más útil llevar neumáticos que ya no sirvieran que vehículos los pocos autos que alguna vez alguien había comprado.

6:03 Se quedaban varados en el pueblo, pero las llantas, esas no duraban porque todos querían tener suelas de ese material. El cuerpo tejido sobre sus pies no le molestaba en lo más mínimo y hacía que sus pasos fueran silenciosos. A diferencia del de sus chivos, todo iba bastante bien, hasta que, al contarlos, se dio cuenta que una de las crías le faltaba. Era su chivito favorito, un machito mitad negro, mitad blanco, que quería que fuera el nuevo líder de la grey cuando creciera, así que no estaba dispuesto a perderlo con el resto de los animales. Pasó por los sitios donde habían pastado, hasta que al mentado animal lo vio en el fondo del Valle, muy quitado de la pena. Apenas era una seña Blanquita en esa imagen desértica que se te clava en la retina.

7:04 No sabía muy bien que hacer, así que ató a la jefa a un matorral, sabiendo que las otras no se irían si ella se quedaba ahí. Y como pudo, hizo camino para bajar lo más rápido posible, esperando que los otros animales no se enfrentarán a algún peligro y poder subir con el chivo. Para muchos, en esas circunstancias hubiera sido mejor dejarlo a su suerte. Arriesgar todo el ganado por un pequeño no valía la pena. Pero en esos momentos Jorge, como se hacía llamar el señor porque su nombre en lengua, era demasiado complicado para nosotros, era apenas un muchacho que no pensaba con la cabeza, sino con el corazón, los validos del bebé. Lo guiaron rápidamente hasta donde se encontraba con la pata atorada en una piedra, pero sin lastimarse demasiado. Lo sacó de su prisión con cuidado y lo abrazó. El animalito se retorcía de gusto por verlo. Luego se lo amarró a la espalda para poder trepar fácilmente. La inclinación que se acababa de echar estaban a medio camino cuando vio que en el sitio donde estaba el chivito. Pasaba un niño que no podría tener más de 10 años con una grey de borregos enorme.

8:32 Eran tantos y tan grandes y gordos llenos de carne y lana que Jorge se quedó boquiabierto. Nunca había visto al niño, así que por curiosidad bajó. ¿Y cómo iba a pasar por el mismo sitio? Le preguntó su nombre y de dónde era tanto ganado. Jorge tenía ganas de que le vendiera. Uno se preguntaba si podría cambiar a una de las chivas por uno de los chiquitos o quizá a 2 * 1 Parejita. Probablemente sus papás se iban a molestar al principio, pero si los animales crecían tanto y eran tan mansos como los que llevaba El Niño, era un trato que valía la pena. Al verlo, el pequeño le sonrió.

9:21 Detuvo la marcha de los borregos de un chiflido. Llevaba un callado enorme para su estatura. Tenía ropas tejidas que se veían finas, inmaculadamente, blancas para el terreno, por el que iban muy distintas a las de Jorge, que tenía la ropa llena de polvo y demás. El Niño tenía los ojos de un azul profundo, la piel blanca como el pelo de sus borregos. Que curiosamente también estaban pristinos el cabello muy rubio. Jorge pensó que era un niño de las comunidades de menonitas que había muy al norte.

10:01 De ahí se le hizo raro que estuviera hasta ese punto pastando Asus animales. El muchacho le habló en lengua, cosa que ya que lo vio pensó que complicaría mucho todo porque. Él no hablaba español ni el idioma de los menonitas. Estaba rascándose la cabeza pensando en cómo hacerle para decirle que le quería cambiar a los chivos. Cuando El Niño le contestó con una voz un poco extraña, demasiado cavernosa para un pequeño que se veía tan dulce en su mismo idioma, le dijo que su nombre era muy complicado, pero le podía decir luz. Eso no era raro cuando se encontraban 2 personas en la Comunidad, así que se encogió de hombros y le contestó que el suyo era Jorge, pero como el de él no era el verdadero, la criatura curvó los labios de forma maliciosa por 1 segundo, para luego recuperar su aire angelical. Le preguntó que quería.

11:09 Entonces el muchacho contestó que al ver Asus borregos le quería preguntar si podían intercambiar algunos. Él tenía muchas chivas arriba. Le mostró a la cría que llevaba en la espalda el pobre chivito se retorcía para no ser visto. Se notaba que tenía miedo, pero Jorge no entendía porqué era un animal que prometía mucho. ¿Así que él estaba orgulloso de sus chivas, le comentó con voz firme que le interesaba cambiar 2 chivas adultas en buena edad de dar leche por 2 crías de borrego de preferencia la parejita?

11:52 Lu se lo pensó un momento, pero le dijo que no podía, que esos animales eran muy distintos Asus chivas y aunque le hubiera gustado hacer un trato. No creía que le fuera a gustar crearlos. Jorge se quedó dudando. Un tanto de las palabras del niño le contestó que tampoco podían ser tan especiales esos borregos como para no quererlos, cambiar. Entonces el rostro del pequeño cambió por completo. Sus rasgos antes suaves se endurecieron como si se tratara de uno de los demonios. Que describía el párroco que iba al pueblo de vez en cuando.

12:36 Sus ojos pasaron de ser de un azul bonito. A un naranja amenazante le contestó Con una voz que lo asustó por lo grave y burlona que lo invitaba a verlos y cerciorarse de que era lo que quería. A continuación le dio con el callado a uno de los borregos. El golpe aterrizó en los cuartos traseros del animal produciendo un ruido seco. Seguido de un grito de dolor que era inconfundiblemente humano entonces Jorge reparó en que ciertamente los borregos no tenían un hocico como el de los animales normales. Él sólo se había fijado en el tamaño y la posibilidad de carne y lana, pero hasta ese momento vio que los ojos, que normalmente serían de un bovino, tenían la súplica de piedad de los humanos.

13:31 Además de que el rostro de los borregos era el de una persona, al ver el miedo en los ojos del muchacho, El Niño soltó una carcajada poco natural y le voló un golpe más a otro haciendo más daño. Se reía como loco mientras la grey de al menos 1 ciento de animales comenzaron a gritar de terror a pedir ayuda en idiomas que Jorge no entendía del todo. Los gritos resonaron en el valle y en su cabeza de forma brutal. Enseguida al muchacho se le fue la sangre a las piernas y antes de que su cerebro reaccionara, ya estaba subiendo la pared.

14:14 Así, a la seguridad del paso donde estaban sus chivas, El Niño solamente se divertía en torturar a los borregos mientras lo veía huir. Le gritaba que cuando quisiera podría formar parte del rebaño, pero nunca le iba a dar uno de esos borregos. Cuando Jorge subió, las chivas ya estaban como locas, desató a la líder y todos se fueron corriendo de regreso a la casa, un trayecto que usualmente le tomaba 4 horas. Lo hicieron en 2 horas, ni se alcanzó a desamarrar, al chivito de la espalda.

14:55 Llegó al rancho sudado, lleno de polvo, con las chivas agotadas y las crías a punto del desmayo. Al verlo, sus papás rápidamente le trajeron agua a los animales y le quitaron al chivo que se fue brincando. Contento de lo lindo, le preguntaron qué había pasado, pero a Jorge se le fue la voz una semana de todo lo que gritó en el camino antes de llegar a su casa. Una vez que contó la historia, su abuelo le dio un zape en la cabeza. Le dijo que era un bruto, porque ya se le había dicho varias veces que por esos cerros paseaba un diablo que torturaba a las almas que habían muerto accidentadas en esos terrenos.

15:42 Pero sucedió que Jorge nunca pensó que el demonio se viera tan distinto a la imagen Maléfica que usualmente se pensaba que tenía. Dice que por 3 semanas se la pasó teniendo sueños horribles con el pastor y que él mismo era un borrego al que iba pegándole. Finalmente cuando el padre que los visitaba llegó, lo dejaron echarle agua bendita al muchacho y santo remedio dejó de tener esas pesadillas que le habían hecho adelgazar varios kilos y verse permanentemente demacrado, de hecho muchos de los pobladores.

16:23 Hasta juraban que el pobre ya tenía un pie en la tumba, dice don Jorge que después de esa experiencia nunca más quiso volver a pasear a las chivas por ahí y que si en algún momento debía hacerlo porque las plantas de ese lado seguían verdes, siempre se llevaba una medallita de la virgen y un botecito de agua bendita que en toda estación guardaba en su casa. No fuera a hacer que se le apareciera el pastor de nuevo. Al terminar su relato, el anciano tomó otro trago de alcohol. Los presentes nos quedamos atónitos y sin más nada que decir.

17:06 Un frío horrible se cernió en el pueblo y mejor terminamos la fiesta. Agradecimos y pagamos por todo. Nos fuimos a dormir a nuestro campamento unas horas después, a eso de las 3:30 de la mañana. Para ganarle al sol levantamos todo y partimos a las 4:00 del pueblo. La carretera era bastante agradable. De noche el fresco hacía que se sintiera como una bendición tener el viento en el rostro. Estaba recorriendo el camino con los compas, con la música que llevaba uno de ellos sonando pesada en las Bocinas cuando noté que en el fondo de un barranco. Mientras cruzábamos un puente, se veía una persona arreando a un montón de borregos con el cuento del anciano del pueblo fresco en la cabeza.

18:02 Les dije que me esperaran unos minutos, que se detuvieran para poder bajar y ver si era el diablo que llevaba almas por esos lugares recónditos. Los compas estaban a punto de mandarme a la fregada cuando otro dijo que si yo iba a bajar. Quería ver que lo hiciera. Se reía diciendo que en esa oscuridad lo más probable es que me iba a partir. La madre le contesté que era un pinche payasito y los 2 nos paramos para bajar por la ladera. Íbamos avanzando lento, apenas a mitad del camino. Cuando la persona que llevaba los borregos se detuvo, pudimos ver que era pequeña. Como de la altura de un niño.

18:50 Así que le gritamos que si era el diablo, nos reíamos como locos. Pensé que el pastor se iba a asustar e irse con sus animales, pero cuando nosotros aún reíamos, de pronto nos dimos cuenta de que El Niño estaba a nuestro lado, ya no al fondo del Valle. Era una subida que te debería tomar al menos 1 media hora. No podría haberlo hecho. En los segundos que pasaron, el pequeño, que era tal como lo había descrito el anciano, me miró a los ojos. Sus pupilas brillaban gracias a la luz de la Luna, pero de forma poco natural me dijo que sí, simplemente con un tono tan profundo que no podría ser el de un pequeño ser humano. El cuerpo entero me tembló y el de mi compa también, porque ya iba hecho la madre subiendo de vuelta la seguridad de nuestro Grupo lo seguí como pude.

19:53 El miedo me llevaba volando arriba. También antes de llegar a la carretera pude ver que El Niño le pegaba a los borregos de forma brutal para divertirse y ellos respondían con alaridos de dolor que eran humanos. Pidiendo ayuda, de forma que me heló la sangre de sólo pensar la tortura por la que estaban pasando esas almas. Cuando por fin alcancé la cima, los otros ya estaban listos para irse, no tenían la música prendida, ni mucho menos me vieron temblar, tanto que incluso subieron mi moto a una camioneta que llevábamos como precaución y me dejaron ir de copiloto. Hasta que salimos de ese tramo de la sierra no dejamos de escuchar los gritos de ayuda, los lamentos y golpes que el demonio mismo propinaba a los infortunados que se encontraban en esos parajes alejados de la mano de Dios o de cualquiera. Ese viaje es el peor que he tenido en la vida. No pude dormir los 3 días que duró la travesía y menos conducir mi moto al regresar a casa. Mejor la vendí y dejé de rodar con los compas. Sigo hablándoles a los que resultaron mis amigos de ese grupo, pero ya nunca disfruté de viajar en carretera como antes cada que nos reunimos.

21:24 A veces, si se presta el ambiente tétrico, contamos nuestra historia de nueva cuenta. Ya hasta mis hijos se la saben de tanto que la han escuchado. Espero que ellos tomen la precaución mejor que yo. Y si pasan por la sierra y ven que entre los puentes, en el fondo del Barranco, va pasando un pastorcito mejor, lo dejen en paz. Nunca se sabe cuando pudiera hacer algo más que un simple ser humano haciendo sus tareas de campo. Además, desde ese día siempre creí en lo que decían las personas en los pueblos. Sea verdad o exageración, me parece que siempre hay un motivo por el cual las personas se alejan de ciertos sitios y como visitante es mejor atenerse a esas costumbres en lugar de querer hacerse el listo y pasarlas por alto.