NI SIQUIERA FUERA DEL UNIFORME PUDIERON ESCAPAR | Ex policías - INFRAMUNDO RELATOS
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: inframundorelatos@gmail.com
🔎 Temas de este episodio
• Historias paranormales reales
• Relatos de terror en México
• Relatos de carretera
• Relatos de traileros
• Brujas reales en México
• Terror narrado en primera persona
• Relatos para no dormir
• Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 Bienvenidos a esta sección titulada Madrugadores, donde escucharas relatos aterradores justo a las 6:00 de la mañana. Un saludo para todos los que ya están despiertos y listos para enfrentarse a la oscuridad sin más. Comenzamos muy buenas noches Alejandro y a toda la comunidad del terror. Les compartiré esta historia porque ya hace varios años que dejé de ser oficial de policía. Entonces ahora nadie me puede obligar a callar. Lo comento de esta manera porque en la Secretaría de seguridad pública nos tenían prohibido hablar de cosas paranormales, que es de lo que se trata este relato.
0:52 Para llegar a eso es necesario hacer algo de contexto. Mi nombre es Alberto Cervantes. Desde muy joven soñé con pertenecer al cuerpo de policía. Después de cumplir los 18 años, ese sueño se me realizó aún en contra de la voluntad de mis padres. Empecé a patrullar las calles de la ciudad, comencé a trabajar en el turno de día y todo transcurría de manera tranquila. Acudíamos a hacer algunos arrestos. Ya fuera por reportes de personas, tomando la vía pública de escándalo o por algún pleito, eso era cosa de todos los días. Después de un año de ser policía, me cambiaron al turno de la noche.
1:43 ¿Entonces las situaciones en serio que cambiaron? No solo lo digo porque en ese turno se incrementaba la violencia. No, nada más de los ciudadanos, también en contra de los oficiales. Entonces el peligro de ser agredido por los maleantes era latente y de esa situación podría contar muchas cosas, pero es algo muy diferente lo que quiero compartir cosas que no pertenecen a este mundo. Ya había escuchado muchas historias que platicaban los compañeros de este turno. En donde contaban de apariciones, incluso uno aseguraba que una noche, según él, se le había aparecido una bruja allá por la falda de un cerro y describía tal cual las conocemos. Anciana totalmente arrugada con el cabello largo y se trasladaba por los árboles.
2:46 Otros hablaban de situaciones increíbles. Como personas que se convertían en animales. Muchas cosas así que de verdad eran difícil de explicar sin que sonaran a fantasía. Pero también había policías que aseguraban que nada de eso existía porque ellos nunca habían visto nada. A mí la primera situación extraña que me tocó pasar fue una noche. Serían como las 2:00 de la mañana. Recibimos el reporte de un niño encontrado solo en la calle, además al parecer había sido golpeado mi compañero Pedro, a quien le decíamos la piedra por su aspecto rudo, era quién me acompañaba en ese turno. Él era de los que no creían que nada de esas cosas paranormales existieran, es más, ni el mismo Dios. Nosotros éramos los más cercanos a esa área, entonces nos enfilamos para allá todo el camino. Nos fuimos preguntando quiénes serían los papás irresponsables de ese niño para que anduviera solo a esas horas de la madrugada, al paso de unos cuantos minutos llegamos al sitio y efectivamente, una señora estaba cuidando a un niño de unos 9 años que para nada se veía asustado. Cuando nos bajamos de la patrulla se nos quedó viendo de una rara manera.
4:17 Nosotros siguiendo las reglas, hicimos todos los protocolos, hablamos con la señora y revisamos al niño. Al hacerlo nos dimos cuenta que en su costado izquierdo traía una numeración, había sido marcado tal vez con un fierro caliente, así como lo hacen con las reses. Al preguntarle cómo se llamaba entonces comenzaron las cosas extrañas. Con un tono de borrasposa que nunca se me olvida. Nos dio el nombre de un demonio que prefiero no mencionar. Claro que lo tomamos a broma, pero conforme le íbamos preguntando cosas, sus respuestas se iban poniendo cada vez más macabras.
5:04 Mi compañero Pedro le preguntó en dónde vivía. El Niño respondió con un ademán tratando de decirnos que era obvio. ¿Luego nos dijo que en el infierno, dónde más podría ser? Le dije que estaba muy chico para hacer ese tipo de bromas. Al preguntarle quién le había hecho las marcas que tenía en su cuerpo, me dijo que no eran simples marcas. Era el número del demonio que tenía en el averno y luego sonrío. Le pregunté también el nombre de su madre, a lo cual me contestó Sin titubear que era lilith. Pedro comentó que tal vez El Niño había consumido algún tipo de sustancia prohibida.
5:54 Entonces era necesario llevarlo a la delegación para que lo revisara el médico de turno y así saber que procedía. Le explicamos que nos lo llevaríamos con nosotros. Entonces El Niño sonrió de una manera burlona. Nos dijo que le parecía bien, pero que después él nos llevaría a nosotros. Pedro le dijo en tono burlón, yo me voy contigo si eso quieres, pero súbete a la patrulla sin saber cómo reaccionar. También yo me reí. El Niño movió la cabeza de manera positiva. Lo subimos a la patrulla y al quererle encender no dio marcha.
6:39 Le intenté en varias ocasiones, pero no quiso prender. Mi compañero se bajó a revisar el motor y en una ocasión que volteé a ver al niño, me miraba fijamente sin moverse, sin siquiera parpadear. Parecía que me estaba estudiando. Le pregunté varias veces. Si se sentía bien, pero no me contestó. Luego de un rato, por fin prendió la unidad. Cuando se subió Pedro y miró al niño, me dijo que acelerara porque se estaba poniendo muy mal. Al voltear a verlo de nuevo me di cuenta que sus ojos se habían puesto totalmente blancos. Además, jadeaba y hacía movimientos como si estuviera a punto de mordernos.
7:29 Me preguntó mi compañero si creía prudente que lo amarramos, le dije que no porque nos lo podían tomar a mal por la edad que tenía. Prendí las torretas y pisé el acelerador con el movimiento del carro. El Niño se comenzó a golpear contra los sillones, luego comenzó a gritar y a huchar de una manera que producía escalofríos. Era como si en lugar de una persona. Lleváramos a un animal. Encendí las sirenas porque aceleré a fondo. Mientras yo manejaba a Pedro, me iba diciendo lo que estaba sucediendo con ese niño. Me dijo que se construccionaba moviendo su cuerpo de formas inimaginables.
8:19 Yo nunca quise voltear hacia atrás. Nada más de ver la reacción de mi compañero, El Niño comenzó a preguntarnos muchas veces si creíamos en el diablo. Luego soltaba una risotada siniestra, me acuerdo que yo manejaba nervioso, esquivando lo más que podía los baches y rebasando autos. De pronto, Pedro dijo, Dios mío sacó su arma para apuntarle al niño. Lo único que hice fue gritarle que no lo hiciera. Luego mi compañero se comenzó a persignar muchas veces y empezó a rezar en voz alta. Lo hacía de manera desesperada.
9:01 Yo sabía que algo horrible estaba pasando en el asiento de atrás, por eso no quería voltear así. Manejé por algunos angustiantes minutos. Nos faltaban unas cuadras para llegar a la delegación de policía. Cuando la patrulla se apagó por completo. ¿Yo sentí que ese niño se dirigió a mí me dijo, un día me vas a encontrar? Luego una falla eléctrica hizo que todas las luces se apagaran solo fueron unos segundos. Luego la luz volvió como todo se había quedado en silencio. ¿Volteé hacia el asiento de atrás? Para mi sorpresa, ese niño ya no estaba. El asiento se encontraba vacío, no había donde más buscar. Le notifiqué a Pedro lo que había pasado. Me acuerdo que palmé su cara.
9:57 Aún así tardó en salir del terror que tenía cuando reaccionó, nos bajamos de la unidad, revisamos toda la patrulla, ese niño, si es que lo era, había desaparecido. La verdad que no lo podíamos creer. Tardamos unos minutos en acarrar valor para subirnos de nuevo a la patrulla. Al encenderla lo hizo sin ningún problema. Pedro me dijo muy asustado que ese niño era el diablo. Yo preferí guardar silencio. Llegamos a la estación, teníamos por fuerza que pasar el reporte porque había sido un llamado a base, no tuvimos tiempo de inventar nada. Por lo mismo contamos la verdad ante nuestro superior, quién solamente nos veía desconcertados. Ahí escuché a Pedro decir que aquel niño que llevábamos se había convertido en un demonio con una cara horrible y que le habían salido cuernos en la frente. Después de escucharnos, nuestro jefe se nos quedó mirando unos segundos.
11:09 Luego nos dijo que podíamos retirarnos y que ya sabíamos que no podíamos decir nada de eso al salir de la estación de policía. Pedro me confesó que tenía mucho miedo porque la voz de ese niño le retumbaba en la cabeza, gritándole en todo el tiempo que pronto se lo iba a llevar porque él se lo había prometido. La verdad, nunca había visto a mi compañero tan nervioso. Esa fue La Última Vez que vi a Pedro, por lo menos como policía, porque al siguiente día simplemente renuncio.
11:50 Una vez que me lo encontré ya no era el mismo. Se encontraba afectado por sus facultades mentales. Me dijo que que El Niño se le aparecía todas las noches y que ya pronto se lo iba a llevar la verdad. No supe que decir mucho menos cómo ayudarlo. Nunca se me ocurrió ir a hablar con su familia para que se enteraran de lo que le había sucedido y le creyeran de hecho. Meses después supe que falleció y ni siquiera me había enterado. En la delegación se dijeron muchas cosas del él, pero preferí ignorarlas. La verdad es que, como yo no había visto tanto de los sucesos, no tardé mucho en recuperarme y salir a patrullar de noche otra vez, eso sí.
12:43 Después de esa experiencia utilicé un crucifijo bendito que me regalaron, nunca me separaba de él y en mucho me había ayudado. Me asignaron otro compañero, un joven policía llamado Eric, y la vida siguió como a los 2 meses de eso recibimos un reporte a las 3:00 de la mañana. Avisaron que unos vándalos se habían metido a una casa abandonada y tenían mucho escándalo e incluso salía humo. De ahí nos fuimos de prisa a las orillas de la ciudad, cuando nos faltaban unos 50 m para llegar, apagamos las luces de la patrulla y nos acercamos a vuelta de rueda para no darnos a notar. De hecho, nos paramos en la parte de atrás que colindaba con el extenso monte.
13:39 Todo estaba en una total oscuridad, nos bajamos de la patrulla, la casa abandonada era bastante grande, de hecho era de 2 plantas, prácticamente una mansión. Aunque no había ruido como lo habían reportado, sí había lumbre en la parte de arriba. Ya revisando bien el lugar no supimos quién había podido hacer el deporte porque no había vecinos, por lo menos a 100 m a la redonda. Esa construcción se encontraba casi en medio del monte.
14:20 Caminamos un poco por los alrededores para ver qué escuchábamos. Decidimos entrar y lo primero que nos encontramos a la luza con nuestras linternas fue que todas las partes de la casa estaban llenas de graffitis, pero no eran hombres de personas, como suele haber en las construcciones abandonadas. En su lugar había frases diabólicas, injurias e incluso insultos a Dios, tan aberrantes como yo nunca había leído. Aunque sabíamos que arriba podían estar esas personas, decidimos registrar primero la parte de abajo para evitar sorpresas.
15:04 Caminamos despacio, revisando todo. En cada cuarto que entrábamos había un nombre escrito pintado con letras negras o rojas. Era el mismo nombre del demonio que tenía aquel niño que meses atrás se nos había desaparecido. A mi Excompañero Pedro y a mí eso me hizo recordar toda aquella situación. Me hice El Fuerte porque no era momento para recordar ni para retroceder. En el último cuarto, donde nos metimos. Fue difícil caminar porque había muchos animales muertos, desde gallinas, pájaros, gatos. Todos de color negro.
15:46 Algunos de ellos ya se encontraban secos, otros no tanto. La gran mayoría no tenían cabeza. Ese cuarto era el más oscuro de todos. Sospechamos entonces que en esa casa era un lugar donde se realizaban sacrificios como animales y adoraban a ese demonio. Regresamos ya un poco nerviosos a la estancia principal y nos paramos frente a la escalera. Desenfundamos las armas. Luego comenzamos a subir muy despacio. No sabíamos cuántos integrantes de esa secta pudieran estar, pero si mataban animales, eso nos decía que eran peligrosos.
16:32 Arriba solo se veía el resplandor de la Lumbre. De hecho, se escuchaba como se estaban quemando ramas o madera, pero no había sonido ni voces de personas. Llegamos a los últimos escalones y nos detuvimos un momento para escuchar todo. Era un inquietante silencio. Cuando estuvimos arriba miramos que había lumbre, por lo menos en 3/4 apuntamos con nuestras armas. Entramos al primero de ellos. La lumbre casi pegaba en el techo, pero pasaba algo raro, no había ramas ni madera quemándose, no había basura nada, solo la lumbre, como si saliera del concreto. Revisamos bien por si acaso hubiera puertas escondidas y agujeros en las paredes.
17:27 No había nada. La temperatura en ese lugar se había incrementado bastante de hecho. Eric comentó que parecía que estábamos en el infierno. No lo dijo solo por el calor, también porque en una de las paredes estaba dibujada la de un demonio era solamente como una sombra que se había quedado plasmada. También ahí había muchas frases escritas, incluso en el piso que preferí no leer porque eran muy turbias. Además, había otros dibujos muy explícitos de muchos demonios, la mayoría desnudos, cada uno con su nombre escrito, tirada en el suelo. Había ropa de hombres y de mujeres, zapatos, sombreros, algunas otras pertenencias, pero era todo. Salimos de ahí con cuidado, volteando para todos lados, caminamos al otro cuarto.
18:31 Tratando de no hacer ruido, primero nos asomamos. Igual se encontraba vacío. Ahí tampoco se estaba quemando nada, pero la lumbre ardía con bastante fuerza. Me quedé mirando porque me di cuenta de una cosa. En una de las paredes estaba escrito el nombre de mi antiguo compañero Pedro, al que le decíamos la piedra. Lo leí una y otra vez porque no me acordaba bien de sus apellidos. ¿Además, estaba escrita una frase, yo sentí que estaba dirigida a mí, decía, Te acuerdas? Ya lo tengo conmigo.
19:17 Ahora sí me ganaron los nervios. No se me olvida que me sudaban las manos. No alcanzaba a comprender qué era lo que estaba pasando en ese lugar. Todavía nos animamos a ir a meternos al último cuarto donde se veía el hombre. Apenas íbamos para allá. Cuando claramente vi que un niño se asomó por la puerta, nos detuvimos. Era evidente que mi compañero también lo había visto. Solo fueron unos segundos, pero podría asegurar que era el mismo niño de aquella noche. Aquel que se nos había convertido en demonio dentro de la patrulla. Aún así, después de verlo, seguimos caminando. Mi compañero avanzaba detrás de mí, cubriendo las espaldas. Cuando llegamos a ese cuarto sentí un gran escalofrío porque se encontraba totalmente vacío.
20:18 No tenía donde esconderse El Niño que habíamos visto, además. Nos encontrábamos en el segundo piso. No podía saltar por la ventana, pero además de eso, frente a nosotros se encontraba algo parecido a un altar. Había una enorme figura pintada en la pared. Era un terrible demonio muy pálido, con grandes orejas y retorcidos cuernos. De su enorme boca le salían dientes chuecos y filosos. Estaba dibujado de tal forma que parecía que estuviera saliéndole fuego. Escuché que alguien corría al asomarme.
20:59 Mire que ese niño salía de 1/4 para meterse a otro. Sin pensarlo me fui a ver y ya no estaba. Luego sucedió lo mismo. Salió corriendo de otro cuarto. No lo podría asegurar, pero yo me imaginaba que se estaba transportando por medio de la lumbre. Cada vez que corría, ese niño soltaba una carcajada burlona que retumbaba en toda la construcción. Mi compañero me pidió que mejor ya no retiráramos. Estuve de acuerdo porque todo aquello estaba saliéndose de control. Mientras tanto, las risas no dejaban de escucharse. Si acaso habíamos caminado unos cuantos metros cuando toda la lumbre se apagó dejando toda la casa. Sumida en una espesa oscuridad, alusamos para un lado y el otro, porque aun así, en medio de las penumbras, El Niño seguía corriendo.
22:00 De hecho, a veces lo alusábamos con las linternas. Mejor salimos de esa casa, eso sí, sintiéndonos vigilados en todo momento nos subimos a la patrulla. Y antes de alejarnos, voltea a ver la enorme casa, porque de nuevo se veía aquel resplandor. Eso nos decía que se había encendido la lumbre nuevamente. Ya no quisimos regresar, nos enfilamos a la estación porque ya pasaban de las 5:00 de la mañana. Me tomó por sorpresa que antes de salir de la parte despoblada algo se me atravesó en el camino. Yo no alcancé a ver lo que era, pero. Eric, mi compañero, me aseguró que había sido ese niño el que pasó corriendo.
22:49 Me pidió que acelerara porque me aseguró que corría detrás de la patrulla. La verdad, yo nunca logré verlo. Cuando llegamos a la delegación todavía encontré a la compañera encargada de recibir las llamadas y pasar los reportes. Le pregunté quién había puesto la queja de la casa abandonada. Me sorprendí cuando, después de revisar, me dijo que había sido un menor, tratando de imitar la voz que tenía El Niño que se nos había aparecido. Le pregunté a la compañera si era alguien que hablaba más o menos así. Después de sonreír un poco, me dijo que era él.
23:33 Esa fue la primera vez que pensé en renunciar a ser policía. Porque creí que ese demonio estaba tratando de encontrar la forma de tenerme en sus manos. Como se pasó el tiempo y ya no tuve ningún contacto con esa entidad, lo di por olvidado. Para el año 2010 ya tenía más de 20 años de servicio. Entonces pensé en darme de baja. Hice mis trámites, la verdad. Me encontraba feliz cuando se aproximaba el día de mi despido. Tuve un mal presentimiento porque una madrugada recibimos el reporte de un niño que habían encontrado.
24:15 Serían alrededor otra vez de las 3:00 de la mañana. Me acuerdo que en esa ocasión yo no manejaba. De hecho era una compañera de nombre Sofía. Cuando íbamos a la dirección que nos habían dado se me hizo conocido el camino. Al llegar estaba la misma señora de hacía 20 años cuidando a un niño. Aunque suene increíble, era el mismo niño de hacía muchos años. Ese el de nombre de demonio, de hecho se encontraba vestido igual. Le pedí a mi compañera que no se detuviera, aunque sorprendida por mi actitud.
24:59 Por buena suerte me hizo caso freno y retrocedimos. Le pedí que se alejara de ahí lo más rápido posible. Nos comunicamos a la comandancia e inventé que se nos había punchado una llanta para que asignaran otra patrulla. Para acudir a ese lugar. Le tuve que contar a mi compañera lo que me había sucedido años atrás para que me entendiera mi proceder. Aunque le fue muy difícil. Al final me creyó. A los 2 meses me arrepentí de haber dicho que mandaran otra patrulla a cubrirnos, porque esos compañeros murieron inesperadamente.
25:41 Una madrugada los encontraron sin vida dentro de su patrulla, con una mueca de horror en la cara. Aunque yo sabía que ese demonio seguramente tenía algo que ver con sus decesos, no me atreví a decir nada por mi parte, ya no me quise exponer. Los últimos días que me faltaban para terminar pedí un permiso laboral, pero eso no me valió para liberarme de ese ser. Primero comencé a escuchar extraños ruidos dentro de mi casa, después fueron voces y por último, risas de alguien que corría por todas partes.
26:23 Lo peor fue cuando se comenzó a aparecer. Ese niño lo hacía e incluso dentro de mi cuarto. Aún siendo de día, recordé que así le había pasado a mi Excompañero Pedro. Entonces yo sí le conté a mi familia. Se sorprendieron mucho porque ellos no miraban ni escuchaban nada. Gracias a Dios me creyeron y buscamos ayuda. Fuimos a una iglesia y a otra, visitamos grupos de oración y así, poco a poco, ese demonio se fue desapareciendo de mi vida. Aunque debo aceptar que no fue lo mismo dentro de mi cabeza porque tengo muy presente las perturbadoras imágenes.
27:09 Ahora estoy trabajando como guardia de seguridad en una agencia privada. Cuando escucho mencionar la palabra demonio, no puedo evitar recordar a ese niño, sobre todo la voz que tenía y aquellas horribles carcajadas, además del fallecimiento de mi querido compañero. Historia de terror escrita por gato negro.
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