April 7, 2026

MI HISTORIA COMO VAQUERO | Lo Que Vi En El Rancho No Era Normal - Inframundo Relatos

MI HISTORIA COMO VAQUERO | Lo Que Vi En El Rancho No Era Normal - Inframundo Relatos
MI HISTORIA COMO VAQUERO | Lo Que Vi En El Rancho No Era Normal - Inframundo Relatos
Inframundo Relatos De Terror
MI HISTORIA COMO VAQUERO | Lo Que Vi En El Rancho No Era Normal - Inframundo Relatos

Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.

Buenos días, queridos madrugadores.

Estas historias de terror que estás por escuchar forman parte del contenido del canal Inframundo Relatos. Algunas ya han sido publicadas anteriormente en YouTube, pero aquí llegan en formato audio para que puedas vivirlas de otra manera. Quizá ya escuchaste alguna… o quizá esta será la primera vez.

En este episodio escucharás una historia perturbadora ambientada en el campo, donde la rutina de un vaquero terminó convirtiéndose en una experiencia oscura e imposible de olvidar. Lo que parecía una jornada normal entre ranchos, animales y soledad acabó rodeado de presencias extrañas, miedo constante y sucesos difíciles de explicar.

Este relato incluye horror psicológico, manifestaciones inquietantes y una atmósfera pesada que transforma la vida en el rancho en una auténtica pesadilla.

El episodio de hoy incluye:
Mi Historia como Vaquero | Historia de Terror

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Los relatos de esta ocasión están relacionados con:
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0:00 Muy buenas noches a toda la comunidad de Inframundo, me presento, mi nombre es José Aguilar. Voy a compartir una historia de cuando era joven, hace 45 años, en ese entonces tenía 20, trabajaba en un rancho ganadero en el estado de Chihuahua, no tenía mucho tiempo ahí. Pero podría decir que era hombre de confianza. No me dedicaba a cosas sencillas como otros peones. Yo era uno de los vaqueros encargados de guiar entre el monte a grandes cantidades de ganado bovino.

0:44 Junto con otros cuatro trabajadores del rancho, salíamos montados a caballo cerca de las 5:00 de la mañana. En ocasiones acompañados por 2 perros enormes encargados de olfatear y dar aviso en caso de aparecer algún depredador y de ser necesario enfrentarlo como vaqueros, estábamos acostumbrados a andar entre la oscuridad, porque a esa hora se podría decir que todavía era de noche, esto sin importar la estación del año que fuera. Aunque cargábamos con armas, lo que en realidad no sacaba adelante era la experiencia de los años que teníamos de conocer a la perfección el extenso monte que nos rodeaba. Sabíamos de sobra por dónde conducir el ganado con mayor rapidez y seguridad.

1:43 Nunca nos habíamos perdido, jamás enfrentamos un contratiempo. Mirando la reacción de las vacas adivinamos cuando había un animal ponzoñoso, también por nuestra experiencia, nos dábamos cuenta cuando iba a llover o hacer mucho frío. No se nos dificultaba dónde conseguir agua y nuestra comida. En ocasiones eran ratas de monte o algunos pájaros fáciles de cazar, además sin ningún problema. Sabíamos comunicarnos a la distancia, ya fuera con señas o con chiflidos durante el día.

2:26 Era un trabajo tranquilo. Lo único pesado eran los rayos del sol. Por lo regular, las jornadas resultaban sin incidentes graves y como buenos vaqueros que éramos, nunca habíamos tenido una pérdida. Había ocasiones que nos quedábamos a dormir entre el monte, dependiendo de la distancia que recorriéramos para que bastaran los animales. También tenía que ver mucho la cantidad de estos, pero eso sí, ya siendo de noche las cosas cambiaban, empezando con los ruidos de los animales mientras unos dormían otros, como las lechuzas, las ratas o murciélagos. Se hacían presentes, además de otros sonidos. Por ejemplo, los aullidos se escuchaban a nuestro alrededor, esos sí que eran inquietantes.

3:26 Por lo mismo, cuando nos quedábamos entre el monte, casi no dormíamos porque había manadas de coyotes que atacaban de manera sincronizada. Se podía decir que hasta pensante. Porque mientras unos coyotes se hacían perseguir por los perros y otros nos rodeaban para distraernos, los más grandes atacaban a las vacas, mordiéndoles las patas para que corrieran al monte y ya ahí solas las atacaban, ayudados por otros miembros de La Manada que de manera inteligente estaban escondidos entre la oscuridad.

4:13 Sin embargo, nosotros también sabíamos actuar con rapidez e inteligencia. Nos adelantábamos Asus movimientos y así lográbamos espantarlos. No podíamos hacer disparos al aire porque eso asustaba el ganado. Entonces, solamente armados con palos o machetes nos les enfrentábamos. Así nos la pasábamos en vela. Por ese motivo la noche se volvía larga e incluso inquietante. Pero al final siempre valía la pena porque regresábamos sin novedad. Lo que me hace escribir esta historia es que en una ocasión que nos encontrábamos entre el monte, siendo como las 8:00 de la noche, el ganado actuaba de manera extraña. De hecho, ya tenían un buen rato comportándose así. Mugían y se mostraban muy nerviosos. Fue la primera vez que tuvimos dificultad para mantenerlos quietos porque por alguna razón no querían estar en ese lugar, pero ya no podíamos avanzar más y no había tiempo para retroceder, prácticamente estaba oscureciendo y aún no los podíamos controlar a pesar de poner en práctica todos nuestros conocimientos.

5:42 Ya fuera que se alejaba una vaca u otra y ni siquiera con la ayuda de los perros lográbamos tener las quietas. Todo eso en serio que resultaba muy extraño. De pronto uno de los vaqueros se quedó mirando hacia lo tupido del monte. No dijo nada, sólo alzó su carabina y a punto alguien más lo notó porque el hombre no se movía. Fué y le preguntó que pasaba él solo punto con su dedo hacia unos arbustos. Entonces, intrigado por su extraño actuar, también yo fui a ver qué ocurría sin dejar de mirar el monte.

6:27 El vaquero, con la voz entrecortada, nos aseguró haber visto una sombra o una figura bastante negra y grande que se ocultaba entre las nopaleras. Aunque no sabía decir con claridad lo que era, nos dijo que nunca había visto algo así. Al escuchar lo que decía. También yo apunté y fui recorriendo el monte con la vista. Me esforcé por ver algo, pero no logré encontrar nada. Sin embargo, así nos dimos cuenta que todo lo que sucedía con el ganado era por causa de un depredador.

7:09 Se arrimó un trabajador más, agarró un tronco y lo aventó lo más lejos que pudo. A ver si se movía algo. Tal vez era sólo un coyote de los muchos que había, pero ninguno de los 3 logró visualizarlo por el movimiento Inquieto del ganado. No pudimos ir a investigar qué era aquello. Sólo estuvimos de acuerdo en estar al pendiente porque podría ser algo peligroso. Pasando unos cuantos minutos nos cayó la noche. Entonces sí, ya se podía sentir una tensión.

7:49 Tuvimos que calmarnos un poco porque cualquier ruido nos hacía levantar las armas. De hecho, varias veces estuve a punto de dispararle a la oscuridad. De rato, los perros también se comenzaron a poner nerviosos a ladrar insistentemente a varias direcciones. Además de eso, algo como una sensación extraña se podía sentir. Era evidente que no nos equivocábamos algo bastante grande andaba merodeando por ahí. Eso nos puso en alerta. Había una cosa más. Yo sentía esa incomodidad que me decía que estaba siendo observado, pero no por una persona, ni siquiera por un animal.

8:40 Era otra cosa. Entonces traté de disimular. No había tiempo para ponernos nerviosos, ni siquiera asustar a nadie con la linterna y carabina en mano. Rodeamos el ganado para defenderlo de cualquier agresión. Estábamos dispuestos a reaccionar disparando en caso de ser necesario. Como hecho adrede. Era una noche demasiado oscura. Entonces cualquier depredador podría estar acechándonos. En varias ocasiones se llegó a escuchar que algo, quizás un animal bastante grande, corría a nuestro alrededor moviendo las ramas de los matorrales. Por el sonido que había sabíamos que avanzaba muy rápido dando grandes zancadas.

9:36 Solamente apuntábamos con las armas, pero era todo lo que podíamos hacer. Así estuvimos como 1 hora tratando de adivinar sus movimientos hasta que de pronto se dejó de escuchar. Aún así nos quedamos en alerta por unos minutos más. Pensando un rato nos tranquilizamos. Al parecer se había ido. Íbamos a encender una bogata para alumbrarnos un poco más cuando pudimos escuchar que algo pesado cayó entre las vacas. Entonces, como una reacción, levantamos nuestras armas. Todos los animales comenzaron a huir metiéndose entre el monte.

10:21 Eso nos impidió actuar de inmediato, porque algunas vacas. Se nos echaron encima, tratamos de detenerlas, pero era imposible alusando y apuntando al mismo tiempo como pude. Fui esquivando a las vacas buscando al posible depredador. Los perros no dejaban de ladrar mientras corrían asustados de un lado a otro. Hubo momentos que me llegue a topar con los cuernos de los animales, pero por suerte pude esquivarlos. Volteaba a ver a los otros vaqueros, pero ellos tampoco habían visto a ningún animal agresor. Por lo mismo se llegó a suponer que nos enfrentábamos a algo paranormal.

11:08 Uno de los trabajadores, al no mirar a nadie, comentó que era el mismo monte el que estaba cobrando vida. La verdad era que nadie quería aceptar eso. Me acuerdo que volteamos para todas partes e incluso hacia arriba. No sabíamos de dónde había caído esa cosa, porque no había árboles grandes donde alguien pudiera estar escondido y saltar de repente en movimiento de los animales. No terminaba. Seguí buscando con cuidado al usando para todas partes.

11:49 De pronto se escuchó un ruido raro y volteé. Me quedé mirando asombrado porque algo que no se veía se estaba llevando a una vaca de más de 500 kg. No podía imaginar qué clase de animal pudiera hacer semejante cosa. Porque con gran facilidad la estaba arrastrando para un área muy tupida del monte. Mientras tanto, la vaca mugía y pataleaba tratando de soltarse. Me contuve, porque mi primera reacción fue querer ir a ayudarla y defenderla de lo que fuera que le estaba agreciendo alusé con la linterna, pero no lograba ver qué tipo de animal era eso. Solamente miraba un enorme bulto negro pegado a la Tierra. Volteé buscando a los otros vaqueros. De hecho chiflé muy fuerte, pero el mugido de las vacas era constante y seguramente no me escuchaban. Entonces me acerqué un poco más porque no había tiempo de ir a buscar a alguien que me apoyara.

13:04 Entonces me acerqué un poco más porque no había tiempo de ir a buscar a alguien para que me ayudara, aunque aquello me parecía un enorme perro. Una cosa sí era segura. No eran simples coyotes los que estaban atacando. Porque ni siquiera entre 10 de esos caninos podrían arrastrar a un animal tan pesado como una de nuestras vacas, y menos con la facilidad con la que lo estaban haciendo. Además, no había ladridos diferentes a los de nuestros perros por ninguna parte. Luego, quizás de manera imprudente. Corrí envalentonado detrás de ella antes de que desapareciera de mi vista.

13:53 Grite lo más fuerte que pude, intentando espantar aquello de pronto. Así de la nada, la dejaron de arrastrar. Entonces me detuve y apunté. Al sentirse liberada, la vaca se levantó pesadamente y, lo más rápido que pudo, se metió al monte y se perdió entre la oscuridad. Yo no dejé de apuntar. Aunque no miraba nada, estaba totalmente seguro que ahí había algo. Estuve esperando que apareciera y nada clave la mirada en los arbustos, pero ni así lo creaba identificar qué era lo que había arrastrado al animal.

14:33 Lo único que alcancé a ver fue una silueta con 2 puntos luminosos como ojos, que comenzó a retroceder hasta confundirse entre las ramas. Escuché que se movieron matorrales y arbustos a su paso. Eso fue todo. Aunque puse el dedo en el gatillo de mi carabina, no disparé. Sabía de antemano que podía ocasionar un accidente. Luego de unos minutos bastante tensos, me reuní con 2 vaqueros más. Les conté que yo también había visto a esa criatura y como pude se las describí. Nos miramos intrigados porque no sabíamos qué hacer, si juntar el ganado o tratar de cazar al misterioso animal que cabe mencionar, no todos lo habíamos visto. Nos pusimos de acuerdo para tratar de hacer las 2 cosas. Al mismo tiempo nos reunimos con los demás y nos esparcimos por entre el monte.

15:38 Avanzamos. Decididos a recuperar todo el ganado, para nosotros era lo más importante, pero también íbamos decididos a acabar con ese animal porque presentaba un peligro para todos, no nada más para las vacas. Por mi parte no puedo negar que ya estaba nervioso. Aún así caminé entre el monte, fui encontrando el ganado y poco a poco lo iba llevando al lugar donde. Habíamos elegido acampar, pero siempre atento a lo que pudiera parecer. Los demás trabajadores también hacían lo mismo. Hasta los perros hacían su trabajo. Entonces comenzaba a dar resultado haciendo esa labor. Los minutos se hicieron horas.

16:29 Por lógica, poco a poco me iba dejando cada vez más. En ocasiones me ayudaba el mugir de las vacas para poderlas encontrar, pero a otras se me dificultaba porque estaban entre la oscuridad en completo silencio, hasta parecía que se encontraban paralizadas por el miedo o hipnotizadas. Me acuerdo que había avanzado como unos 50 M. Me detuve cuando miré que algo se movía frente a mí. Fue extraño porque lo que vi tenía ramas y no me podía haber equivocado porque estaba así. Acaso a unos 10 M alusé hacia allá para estar seguro de lo que había visto.

17:18 Extrañamente solo había matorrales espinosos y uno que otro cactus, pero ningún animal me iba a regresar. Pero pensé. Una cosa era estar nervioso, otra muy diferente, ir a tenerle miedo a algo y yo nunca le había tenido miedo a nadie. Además, no era el momento de empezar a tenerlo. Agarré valor, apunté. Luego comencé a caminar despacio hacia esa dirección. Estaba atento y a cualquier movimiento que hubiera. Me di cuenta que todo el monte se encontraba sumergido en un extraño silencio para no cometer una barbaridad.

18:03 Llamé a mis compañeros por su nombre, pero nadie me respondía. ¿No eran ellos los que andaban por ahí cerca? Me acuerdo que me sudaban las manos porque de vez en cuando escuchaba el crujir de las ramas. Era evidente que algo andaba a mi alrededor y hasta quizás a punto de atacarme. Llevaría unos 6 M recorridos cuando eso lo que fuera salió de prisa. Fue tan rápido que no me dio tiempo de reaccionar. Solo escuché un potente gruñido después de una figura no definida que se perdía entre la oscuridad del monte.

18:49 Me quedé mirando sin poder moverme, porque lo que había visto era algo totalmente desconocido. Para mí. Era una criatura grande, con enormes cuernos y ramas o tal vez espinas que le salían por todo el cuerpo. Además, se movía muy rápido y de manera extraña. De nuevo me iba a regresar porque me sentía en peligro. Al voltear, miré a esa criatura esconderse entre el monte. No supe cómo había llegado tan rápido hasta ahí. Lo primero que pensé fue que no me iba a dejar pasar o tal vez ya me estaba casando. Tuve una rara sensación al mirarme solo de nueva cuenta.

19:33 Les grité a mis compañeros, pero nadie me escuchó. Intenté sacarle la vuelta a esa cosa. Caminé por un lado, luego por otro, solo que siempre que lo hacía. De algún modo, ese animal me advertía que allí estaba a veces gruñía o simplemente se dejaba ver por unos segundos. Por eso puedo decir lo aterrador que era su cuerpo, que en ocasiones se confundía con la oscuridad del monte de lo negro que estaba. Era lo más parecido a un tronco de un árbol. Siempre caminaba erguido. Sus brazos serán tan largos que puedo asegurar que le arrastraban por el suelo y sus ojos. Sus ojos eran enormes, pero además tenían un extraño brillo paralizante.

20:28 Todo su cuerpo estaba cubierto de un pelaje grueso. Y al parecer duro, pero en algunas partes le sobresalían Boas gruñía amenazante mientras se balanceaba para ambos lados, así como lo hacen los changos. Confieso que tuve la oportunidad de dispararle, lo tenía tiro de piedra, pero la verdad tuve miedo que por el temblor de mis manos fuera a fallar entonces. No tenía idea de cómo fuera a reaccionar esa criatura en mi contra. Cuando ya no sabía qué hacer, escuché que gritaban mi nombre. Eran mis compañeros.

21:10 Mire la luz de las linternas que se aproximaban paso a paso. Venían exactamente detrás de esa criatura. En mi desesperación de quererles advertir del peligro en el que estaba, no me salían las palabras. Les hice señas porque tampoco me salían los chiflidos, pero ellos seguían caminando. Me asombré cuando pasaron a su lado sin darse cuenta que ahí estaba ese animal. Pero además, también me pareció extraño que la criatura esa no los atacara. De hecho, ni siquiera se movió. Me pidieron que volviéramos porque, según sus cuentas, la mayoría de las vacas, sino es que todas.

21:56 Ya estaban reunidas. Ahora fui yo el que apuntó con su dedo para decirles que allí estaba el depredador. Voltearon, pero solo había matorrales. Me miraron con desconfianza. Cuando les conté lo que había visto a fuerzas. Me hicieron pasar por ahí para convencerme de que no había nada y era verdad aquello que se movía e incluso que tenía ojos. Era solo un matorral espinoso. Entonces comencé a creer lo que ya se había comentado. Quizás era el monte el que al parecer estaba cobrando vida.

22:38 Lo preocupante era que ese animal o criatura podría ser cualquier arbusto. Para mi mala suerte, nadie más había visto a esa criatura así, tal cual era entonces. Trataron de convencerme que todo era parte de nuestra imaginación. Yo no quise alegar con ellos. Sin embargo, seguía con la carabina en la mano, pensando que cualquier matorral pudiera ser ese peligroso animal. Todo el tiempo que faltaba para amanecer, los animales se mostraron inquietos. Sin embargo, por suerte ese depredador ya no apareció. Si acaso lo escuchábamos correr a la distancia, pero eso fue todo.

23:22 Cuando amaneció todavía nos faltaban 3 vacas, entonces cuatro de nosotros caminamos entre el Monte para buscarlas. Por lo que había sucedido, todavía estábamos muy nerviosos. Muy a lo lejos encontramos a 2 de ellas, pero una estaba muy lastimada. No podía caminar porque se encontraba fuertemente mordida de las patas. Quisimos moverla, pero cayó a Tierra. Uno de los vaqueros se llevó a la vaca sana, mientras que a la otra tuvimos que tomar la decisión de dispararle en la cabeza para que no fuera a ser devorada viva por los depredadores. Caminamos y como a unos 100 m encontramos los restos de la vaca faltante.

24:11 Verla fue algo impactante porque, sin exagerar, ya eran los puros huesos. Pero además, extrañamente, no había vísceras ni sangre regada por ninguna parte. Tampoco encontramos huellas de ningún animal agresor. Al parecer, toda la carne la habían succionado, pero no sabíamos quién había hecho una cosa así. Nadie tuvo una experiencia lógica para eso. Pensativo, regresamos por el mismo camino. Todavía no salíamos de nuestro asombro cuando sucedió otra cosa todavía más terrorífica e imposible de creer, la vaca que acabábamos de matar con un tiro en la cabeza.

25:00 Apenas hacía unos minutos atrás. También ya se encontraba en los puros huesos. Al igual que la otra, no había rastros de nada ni de nadie. Sentí como un fuerte escalofrío me recorría todo el cuerpo. Nos habíamos quedado mirándola por unos segundos. Cuando reaccionamos, levantamos las carabinas. Al mismo tiempo alguien quiso revisar, pero ya no era necesario. Comenzamos a retroceder porque era evidente que ese depredador. Se encontraban viento y cerca de nosotros todo el camino de regreso nos fuimos apuntando a los árboles y los matorrales más grandes, por el temor que cualquiera de ellos, de un momento a otro, se fuera a convertir en aquella extraña criatura y todos pudiéramos correr con la misma suerte que las vacas. Cuando llegamos a donde estaba el ganado, sin dar muchas explicaciones o agarrar un descanso, tomamos el camino que nos llevaba el rancho.

26:12 A pesar de que los perros nunca se pusieron nerviosos, respiramos aliviados hasta que el ganado estuvo en los corrales. Pasamos el reporte al capataz, luego al patrón, porque nunca nos había sucedido una cosa así. Además, nada garantizaba que esa criatura no podría llegar hasta el rancho y agredir a los animales o tal vez a los demás trabajadores. Por suerte tuvimos su confianza y 2 de nosotros, junto con otros 10 hombres, entre ellos el capataz, nos fuimos a revisar el lugar para que no quedara ninguna duda de nuestra versión. Los llevamos a ver los cadáveres de las vacas. Revisamos todo el lugar, al igual que nosotros se quedaron impactados cuando menos lo esperábamos. Se comenzaron a escuchar algunos ruidos extraños, aunque no se tenía toda la intención de buscar y cazar a ese animal. El capataz cambió de opinión y, antes de que comenzara la oscuridad, a adueñarse de todo, ordenó que regresáramos de prisa.

27:31 Por seguridad, en todo el rancho se pusieron trampas y a partir de ese día se montó vigilancia a todas horas, sobre todo por la noche. Por suerte para todos, ese animal, el depredador, nunca apareció. Todavía trabajé por 10 años más en ese rancho. De hecho, llegué a ser el capataz por un tiempo. Llevamos a pastar el ganado a otra parte. Para evitar otro encuentro con esa criatura, tuvieron que pasar más de 3 años para volver al mismo lugar. Pero nunca más vivimos una situación igual. Nunca supimos en realidad qué clase de animal era ese, porque por culpa de la oscuridad fue imposible verlo claramente.

28:19 Algunos trabajadores aseguraron que lo que nos atacó era una gual. Otros decían que tal vez eran extraterrestres para nosotros los que estuvimos allí esa noche. Creemos que quien atacó a las vacas fue el mismo monte. ¿Pero cuéntenos, qué opinan ustedes acerca de esta historia? Muchas gracias por escucharnos, querida Comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos.

29:22 Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue inframundos relatos.