Lugubres Relatos de La SANTA MUERTE
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0:01 Muy buenas noches, espero se encuentren muy bien del otro lado de la pantalla. Quiero enviar un gran saludo a todos nuestros paisanos que nos escuchan en Estados Unidos. Como es bien sabido, la santa Muerte o Santísima Muerte es una figura popular mexicana que personifica la muerte y es objeto de culto. Diversas iglesias, como la católica y entre otras más, rechazan y condenan su devoción, considerándola diabólica sin duda alguna. En Inframundo relato respetamos cada creencia y hoy te traemos 8 aterradoras historias cortas de la Santísima Muerte.
0:51 Espero sean de tu agrado y te causen pesadillas sin más. Comenzamos la aparición de la muerte, mi nombre es Ariel carrizo, soy de michoacán, en el año 2009 pasaba los mejores momentos de mi vida. Estaba comprometido con la mujer que amaba, quien a la vez me estaba por convertir en padre. Nada podía quitarme la felicidad que sentía hasta que un día todo cambió. Esa mañana mi mujer amaneció con dolores, me ausente en el trabajo para llevarla al hospital, donde nos dieron una inesperada noticia Asus 6 meses de embarazo, el bebé podría perder la vida.
1:50 Entre llanto rogaba a Dios día y noche por la salud de mi pequeño, pero a medida que pasaba el tiempo, todo empeoraba. Una noche me desperté exaltado, sin conseguí recuperar el sueño. Me levanté para ir al baño. Cruzando el patio que lo separaba de la casa se me apareció aquel espectro. Era la santa Muerte. Idéntica a como lo representaban en las imágenes, vestía de negro. Sólo su cráneo y manos esqueléticas eran de un blanco resplandeciente.
2:30 Pensé en correr, pero de pronto algo más apareció con ella. Un bebé en sus brazos se movía. Les juro que fui capaz hasta de escuchar su llanto. Esa noche desperté a mi mujer y la saque del lugar. Recién cuando estuvimos en casa de mis padres le conté a mi mujer lo que había visto. Ella quedó impactada, pero también me dijo algo que nos ayudó a comprender lo que estaba pasando. Una amiga suya era devota, la santa Muerte y le ofreció rezar por su embarazo cuando lo supo molesto, yo mismo fui a ver a esa amiga. Soberbia e insensible, me dijo que ella no tenía la culpa, sino mi mujer por haberla despreciado. Visitamos algunos curanderos hasta que finalmente dimos con uno que pudo ayudarnos.
3:29 Él nos dijo que fuimos castigados por aquella muerte, pero que sin duda alguna la amiga de mi mujer tuvo algo que ver. Dejé el trabajo y nos mudamos a otro lugar. Mi hijo nació con complicaciones, pero gracias a Dios se recuperó con los años. Hoy es un niño fuerte y sano. Respeto la creencia de todos, pero a mí me tocó ver la parte mala de la devoción. Por lo tanto me mantengo lejos de cualquiera que le rinda culto. Cadavérica aparición.
4:16 Mi nombre es José Luis Tolosa, tengo 16 años y soy de Oaxaca, me gustaría compartirles una vivencia que tuvimos con mi amigo el año pasado en el pueblo de donde pertenecemos, fue una madrugada de sábado del mes de septiembre. Fuimos a visitar a un amigo que recién llegaba del Norte. Creo que eran las 2:00 de la madrugada cuando volvimos a nuestras casas. En el trayecto la moto se estancó en el lodo producto de una tormenta reciente. Sin tener más opción. Nos bajamos para empujarla y sacarla de allí. Cuando de la nada vimos aparecer a una mujer cruzando a poca distancia.
5:08 No era un vestido lo que usaba, más bien era una tela que le cubría desde la cabeza hasta los pies. Se trasladaba lento pensando que era cualquier muchacha. Mi amigo cometió la locura de hablarle. Ella se detuvo, volteó de manera que quedó frente a nosotros. Recién supimos lo que era. No tenía cara ni manos y tampoco era una mujer. Toda la parte visible de su cuerpo eran sólo huesos, un esqueleto humano para ser más específico, ni lo pensamos. Soltamos la moto y salimos corriendo del lugar para regresar a la casa de nuestro amigo. El padre de mi amigo nos dio de beber un poco de agua para que se nos pasara el susto.
6:03 Nos dijo que él nos acompañaría a buscar la moto para luego llevarnos a nuestras casas. Al menos yo no quería ni acercarme a esa calle, pero para no quedar mal con el señor, No cuestioné nada. La moto estaba como la dejamos. Aquella infernal aparición ya no estaba. Antes de despedirse de nosotros, el padre de mi amigo nos pidió que ya no pasáramos por allí de noche, pues en el lugar que le indicamos que habíamos visto aquella cadavérica aparición, estaba la casa de una familia devota a la santa Muerte.
6:45 Fue a ella a quien vimos esa noche. He escuchado hablar sobre ella también. Muchos dicen que la han visto. Pero no imaginaba que a mí me tocaría encontrarla de esa manera. Se dice que nadie se relaciona con esa familia. Sobre todo nadie se atreve a ocasionarle algún problema. Por mi parte, nunca más volví a cruzarme por ese lugar. Falsa devoción a la Santísima. Un amigo me habló de la santa Muerte Por Primera Vez en el año 2006.
7:33 Una vez que me hice devoto, me sorprendí cuando me concedió el primer favor a los pocos días de pedírselo. Eso me llevó a involucrarme con mayor fervor hasta que fue demasiado tarde. Soy de Quintana Roo, México. No les diré mi nombre porque me avergüenza decirlo y les juro que esto me pasó y es real. Una noche en la que regresaba a casa después de asistir a una fiesta, fui asaltado por unos delincuentes. Los reconocí por su voz. Eran vecinos de la Colonia. Aparte de golpearme, me robaron el celular, que para la mentalidad de mis 17 años era lo más valioso. Puse la denuncia con los policías, pero no consiguieron nada.
8:28 Entre tantos los malditos se mofaban de mí cada vez que me los cruzaba por la calle. Cuando se cumplió la semana del robo, le pedí a la santa Muerte que los castigara. Yo estaba enfurecido. Lo reconozco, pero les prometo que jamás pensé que las cosas resultarían así. A la mañana siguiente, mi madre me contó que a uno de los delincuentes lo habían encontrado sin vida en la calle. Esa madrugada todo indicaba que lo habían asaltado, pero su ataque fue más maligno que el al cortarle la garganta antes de dejarlo abandonado. Desde ese momento se me vino el remordimiento. No podía creer que había pasado eso. Me era imposible no culparme por lo sucedido. Una semana más tarde, el otro delincuente que quedaba se me acercó cuando yo caminaba rumbo al colegio. Estaba casi llorando y con voz entrecortada me pidió perdón mientras me devolvía mi celular.
9:37 Más aún, me sorprendí cuando me dijo que una calavera lo torturaba por las noches. Literalmente no lo dejaba vivir. Apenas llegué a casa. Le volví a pedir a la Santa que ya no le hiciera daño, que me arrepentía de haberle pedido eso, pero no fui escuchado. Aquel delincuente amaneció colgado con una soga en su cuello días después en su habitación. Con mucho esfuerzo logré liberarme de esa devoción, pero hasta el día de hoy no soy capaz de sacarme la carga que lleva mi alma por haber provocado el fin de 2 personas, algo que me llevaré hasta la tumba y que de seguro me quemaré en el infierno.
10:32 La herencia de mi abuela. Dicen que la herencia familiar es lo más sagrado que uno puede obtener, pero yo no pienso igual cuando conozcan mi relato. Quizás ustedes me den la razón. Mi nombre es Gabriela. Todo comenzó después del fallecimiento de mi abuela. Ella no era adinerada, pero su casa y algunos muebles fueron suficientes para que mis tíos disputarán por ellos. En cambio, a mí me dejó como herencia algo que todavía estando en vida exigía que me fuera entregado después de su fallecimiento, una pequeña figura de la santa Muerte que con tanto fervor ella veneraba.
11:27 No lo tomen a mal, pero ella era la única en la familia que le rendía devoción. Por lo tanto, apenas me la entregaron. La guardé en una caja como un recuerdo que por suerte olvidé a los pocos días. Recuerdo que fue una noche de invierno. Me desperté por el tremendo frío que sentía. Estaba destapada y las frazadas estaban en el suelo. Dormitada aún me incliné para levantarlas y cubrirme de nuevo. Cuando escuché un crujir de huesos al voltear, miré aquel espectro que solo creí. Existía en las pesadillas, pero no, eso estaba ahí mismo y era real.
12:14 Un manto blanco la cubría era idéntica a la figura que me había dado mi abuela. Su cara de puros huesos andaban los temores más intensos de mi ser al observarme con sus cuencas vacías. Uno a uno movía las falanges de su mano derecha presionando la guaraña que traía consigo. Con la otra rozaba los huesos de su pecho haciendo el crujir que yo escuchaba. No pude ni pedir auxilio. La figura estuvo frente a mí unos segundos más y después desapareció. Les juro que no fue un sueño.
12:57 Todavía llevo tatuado en mi nariz el aroma del incienso que despedía este mismo señor. Me dijo que la Santa no tenía malas intenciones conmigo, simplemente me invitaba a Venerarla, a lo cual ni siquiera hice comentarios. Cada noche me disculpo con mi abuela entre oraciones, la huesuda de túnica negra. Mi padre falleció en el año 2004. Batalló durante mucho tiempo contra una enfermedad que fue desgastando su vida sin piedad, proceso en el cual sucedieron. Una serie de anomalías que esta noche voy a compartirles comenzó 3 meses antes de que falleciera.
13:55 Decía que su amada lo venía a visitar por las noches, mi madre llevaba un año de haber fallecido, es por eso que con mis hermanas pensamos que él tenía alucinaciones con ella debido al deterioro de su mente. Una noche entré a su cuarto para comprobar que estuviera ya descansando. En cambio, lo encontré despierto, acostado con su mirada en dirección hacia un costado, hablando con nadie. Al menos era invisible para mí. Conmovida, me senté al lado de su cama, muy cerca suyo. Le besé la frente y le pregunté que con quién hablaba. Astuto como lo fue siempre me reclamó risueño que por qué no le creía que yo ya sabía que estaba con su amada y que anhelaba poder irse pronto tomado de su mano a donde ella quisiera.
14:59 Momentos como esos eran los más difíciles para mí. Intenté contener mis lágrimas bajando la mirada, fingí una risa para decirle que mamá no tenía apuro. Que él era un hombre fuerte y podría salir adelante a modo de reto. Le dije que yo también quería verla, pero él siempre me respondía. Lo mismo que eso sucederá cuando la señora quisiera. Justamente eso se cumplió la madrugada del 5 de noviembre de ese año. Sus gritos de dolor eran frecuentes, pero esa noche se oían como los últimos.
15:45 Mis hermanas y yo estábamos a su lado empapadas en llanto. De pronto guardó silencio, abrió sus ojos y miró hacia el mismo costado de siempre. Extendió su mano como si tocara a alguien y sonrió. Entonces esa cosa se hizo visible para mí. No era el alma de mi madre, su amada era la santa Muerte, que al igual que la pequeña imagen que él veneraba sobre un pequeño mueble, en su habitación vestía una tenebrosa túnica negra que le cubría de la cabeza a los pies, esqueleto que medía más de 2 M, como la guaraña que sostenía en sus huesudas manos. Finalmente, esa noche se lo llevó y solo yo la pude ver cuando lo hacía la niña blanca.
16:57 Al poco tiempo de cumplir 15 años, mi madre fue diagnosticada con cáncer. La noticia derrumbó a la familia, en especial a mi padre, quien con su misma edad entró en un estado de locura por no saber qué hacer. Mi hermano y yo ya pasábamos los 30 años. Me llamo Ivonne Sarmiento con su permiso. Les comparto esta experiencia. Por más que mi madre era medicada, la enfermedad avanzaba. De vez en cuando era internada en una clínica donde solo lograban frenarla un poco del malestar.
17:41 No nos resignábamos a perderla, así que buscamos todos los medios posibles para ayudarla. Pero cuando aquella mañana mi padre trajo a casa una imagen de la santa Muerte, mi hermano y yo nos opusimos. Aunque nada pudimos hacer contra la terquedad de nuestro padre, en cuestión de días, la estatua ya estaba en un altar instalado en la sala. Una noche mi madre se descompensó nuevamente. Su cuerpo débil y ánimo vencido daban altas probabilidades de que ya no podría superar una batalla más.
18:26 Nuestro padre llevó su imagen a la clínica y la colocó sobre un pequeño mueble donde le rezaba entre lágrimas. Nosotros nos retiramos por unas horas para traer dinero y comprar lo necesario. Al volver lo encontramos durmiendo, sentado en una silla junto a la cama. Sin embargo, ellos no estaban solos. Una silueta color blanco comenzó a aparecer a los pies de la cama. No dábamos crédito a lo que se formaba. Era la imagen de la muerte con su ropaje blanco y cuerpo esquelético.
19:08 Mi hermano y yo la vimos claramente, ninguno puede negarlo. La presencia estuvo mirando a mi madre por el tiempo en que duró la manifestación. Cuando se disolvió, nosotros quedamos en el mismo lugar, pasmados con la razón nublada. Posteriormente pasó lo más extravagante de todo. Mi madre se recuperó lentamente, pero se curó. Nuestro padre le adjudicó el milagro a la Santa, algo que no podemos discutir. Ya pasaron 5 años desde entonces y ellos todavía están con nosotros. Los 2 son fervientes devotos a la Santísima, yo no me considero como tal, pero le guardo un gran respeto y agradecimiento por lo que hizo pactada con la Santísima. Al lado de mi casa vivía una viuda solitaria. Era de público conocimiento que aparte de ser una bruja, rendía culto a la santa Muerte.
20:31 Era visitada por muchas personas que aseguraban que tenía dones curativos a los que ella atribuía a la Santísima. Mi nombre es Lorena Reyes. Tenía 21 años cuando ocurrió lo siguiente. Era la 1:00 de la madrugada cuando mi novio me dejó afuera de mi casa para después marcharse en su coche. Estaba ingresando. Cuando escuché la viuda hablar en voz alta desde su sala, pensé que estaría discutiendo con algún cliente y aunque sabía que no debía hacerlo, me aproximé para ver lo que pasaba.
21:12 Estando detrás de una ventana lateral, vi una escena fuera de este mundo. Ella estaba sin ropa arrodillada frente a la estatua de la Santísima. Sentí asco cuando vi que levantaba un recipiente para después derramar el líquido sobre ella. Era sangre. No hay duda, solo Dios sabe de quién. No quise vomitar ahí, así que me tapé la boca para salir corriendo. Pero lo que pasó a continuación me dejó estupefacta. Aquella imagen de casi 2 m de altura, comenzó a moverse.
21:55 Me atrevo a decir que no era una imagen de yeso. Lo que yo veía era como si esa cosa tuviera vida propia. Su manto, sus manos y cada parte de su cuerpo producían un vapor oscuro con cada gesto que hacía. Vi cuando pasó su mano sobre la cabeza de la mujer, inclinaba su cráneo hacia ella y lo retiraba como si le hablara a ella. La escuchaba responderle entre alabanzas y gratitudes. Salí corriendo y llegué a mi casa. Muy asustada del propio pánico, desperté a mis padres para contarles lo que había visto esa noche, no pude ni cerrar los ojos para dormir.
22:45 El cuerpo sin vida de la bruja fue retirado de la sala cuando los vecinos ya no soportamos más el nausea. Bundo olor que salía de su casa y llamamos a la policía. Tenía cortes profundos en diversas partes del cuerpo. Entonces supe de quién era la sangre. Según dijeron, falleció la misma noche en que yo la VI, aparentemente en un ritual en el cual ofreció su propia vida para rendirle culto a su devoción. Todavía tiemblo de miedo al recordar esta horrible vivencia. Siervo de la Santa Muérete, en el año 1994 me diagnosticaron una enfermedad que hasta el día de hoy se considera incurable. No viene el caso mencionarla, pues mi relato se basa en alguien más.
23:58 Mi nombre es Luciano Echeverría. Soy de Durango, México. Lo que conocerán ahora los dejará pensando por mucho tiempo. Una tarde en el trabajo, un compañero se me acercó para compartir mi angustia, pues ya todos ahí sabían lo que me pasaba. Sin embargo, el me propuso algo que cambiaría mi vida para siempre. Según él, era devoto a una santa. Muy milagrosa, por cierto, todo lo que le pedía ella se lo concedía. Me dijo que estaba dispuesto a pedirle por mí si yo me hacía devoto también sin siquiera pensar, lo acepté.
24:45 Después del tercer día de aquella charla me quedé impresionado al recibir los resultados del último control médico. Mi enfermedad estaba disminuyendo. Recuerdo que esa tarde llegué corriendo al trabajo con un fuerte abrazo. Le agradecí a mi compañero dándole la buena noticia, pero cuando le pregunté cuál era su santa, sentí que mi mundo se venía abajo. Sacó de su billetera una estampa y me la enseñó. Era la santa Muerte. Yo era católico practicante. Incluso a mi mujer la conocí en la Iglesia. A mi anciana madre le destrozaría el corazón. Si se enteraba que yo hiciera tal cosa, me negué. Mi compañero se enojó bastante, volvió a guardar su estampa y me advirtió severamente que me preparara para lo que venía esa misma noche.
25:47 Sus palabras cobraron vida. Con un manto oscuro la vi dentro de la sala. Cuando me levanté de la cama para revisar los ruidos que escuché, sus cuencas vacías y esquelético rostro bloquearon mi mente. La aparición se movió hasta quedar frente a mí. Sentí arder todo mi cuerpo antes de desaparecer de mi vista. Hoy en día vivo. Solo mi mujer me abandonó. Mi madre falleció y los otros parientes no me hablan. Me he vuelto devoto a la santa Muerte.
26:28 Creo que por eso aún sigo vivo. Ahora soy su esclavo, su servidor, y estoy atado a ella por siempre.
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