Los Gritos Que el Personal del Psiquiátrico Prefiere Fingir Que No Escucha
Dejanos 5 Estrellitas y no Olvides SEGUIRNOS...🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 Muy buenos días madrugadores. Los saluda a su amigo Inframundo, a los que ya están en el campo entre surcos, herramientas y Tierra húmeda. Gracias por escucharnos aquí comenzamos buenas noches. Esta historia me sucedió mientras trabajaba como enfermero en un psiquiátrico a nosotros. Nos piden más por la fuerza que podemos poner para someter a los pacientes, de forma que en ese sitio me pidieron para servicio social y luego me quedé a trabajar en los turnos nocturnos, que eran los que me quedaban mejor por el transporte a mi casa y otros factores.
0:50 Todo esto sucedió una de esas veladas que llegué con el café en la mano. Esperando que todo fuera perfecto. Como en días anteriores, ese sitio era bastante tranquilo la mayor parte del tiempo y en general no había cosas que no pudiera manejar y al menos me pagaban bastante bien. Sin embargo, cuando llegué al hospital y vi las caras de las enfermeras, supe que no sería una más de esas noches donde me sentía también. Y eran tranquilas. La jefa me dijo que ese día, en particular el solsticio de verano, las cosas se ponían muy locas en la oscuridad, ya que parecía que los entes sobrenaturales que habitaban ahí, por alguna razón desconocida para todos, aprovechaban la noche más corta del año para causarnos más pesadillas de las necesarias.
1:49 Al principio pensaba que era una broma, pero poco a poco. Por la seriedad de los rostros de las enfermeras me di cuenta de que no era una broma. La situación era totalmente seria. Incluso muchos de los trabajadores habían pedido el día por adelantado y solamente los novatos estábamos ahí. Me sentí bastante impresionado por lo que estaba pasando, pero pretendí mantener la calma y comenzar con mi recorrido de todos los días. Mis compañeros de trabajo en el psiquiátrico tenían historias que hacían que el cabello se me erizara de miedo.
2:32 Según ellos, los pasillos del edificio estaban infestados de seres de ultratumba. Manifestaciones sobrenaturales de los horrores que habían ocurrido allí a lo largo de los años. Decían que en ciertas noches. Cuando la oscuridad era más densa y las sombras se alargaban por los pasillos, por los consultorios, en el área de las duchas se podían escuchar murmullos provenientes de las habitaciones vacías, voces apenas audibles, lamentos angustiados y Risas macabras llenaban el aire, como si los fantasmas de antiguos pacientes aún deambularan por los pasillos. Al principio pensé que solamente era una especie de novatada, pero esa misma noche me di cuenta de que estaban diciendo la verdad.
3:26 Algunos afirmaban haber visto figuras etéreas vagando sin rumbo fijo. Los describían como siluetas translúcidas, con ojos sin vida y vestimentas andrajosas. A veces estos seres se acercaban sigilosamente. Susurros helados rozando los oídos de los desprevenidos. Otros decían haber sido empujados o jaloneados por manos invisibles, como si alguien o algo intentará causarles daño. Había quienes relataban encuentros aterradores en las habitaciones abandonadas, puertas que se cerraban de golpe, objetos que se movían sin explicación y sombras que parecían tomar vida propia. Algunos afirmaban haber sido testigos de una presencia opresiva y malévola que los dejaba paralizados por el terror.
4:22 Incluso había relatos sobre una figura en particular conocida como el paciente sombrío. Se decía que era un antiguo residente del psiquiátrico que había muerto en circunstancias misteriosas y cuya alma aún permanecía atrapada entre esos muros. Se le asociaba con fenómenos inexplicables y se decía que su aparición presagiaba desgracias en el psiquiátrico. Las historias de terror se mezclaban con la realidad y la línea entre lo real y lo sobrenatural se volvía cada vez más difusa.
5:03 A medida que caminaba por esos pasillos llenos de presencias invisibles, mi mente se llenaba de dudas y miedos. Preguntándome si alguna vez tendría un encuentro personal con el mundo de ultratumba que parecía acechar desde las sombras. A medida que las sombras se alargaban en el psiquiátrico, mi corazón comenzó a palpitar con fuerza. Conforme el día llegaba a acabarse, mi cuerpo presintió que algo maligno iba a pasar. Era momento en el que el edificio parecía cobrar vida propia. Aunque no precisamente con pacientes vivos. Me había acostumbrado a los ruidos extraños y a las historias escalofriantes que circulaban entre el personal. No me había pasado nada en ningún momento, así que no creía que fuera diferente.
5:59 Pero esta noche sería algo totalmente nuevo para mí. Mientras caminaba por los pasillos oscuros, la sensación de ser observado se intensificaba. Estaba buscando alrededor para ver si había alguna persona despierta, pero no encontré la mirada de mis pacientes normales. Solamente podía ver la luz que se colaba por las ventanas llenas de malla metálica para evitar que los pacientes escaparan. Mi mente estaba llena de pensamientos sombríos cuando escuché un susurro que parecía llamarme desde una de las habitaciones. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza lo que me hizo girarme completamente para poder identificar lo que estaba pasando.
6:50 Noté que había un sonido saliendo de una habitación que se supone que no tenía paciente alguno. Así que, intrigado y aterrado al mismo tiempo, seguí el sonido y me encontré frente a una puerta entreabierta. La habitación estaba completamente vacía, sin muebles ni decoración, como la había visto numerosas veces en mis recorridos tiurnos. Sin embargo, sentí una presencia funesta que parecía envolverme. Con cada paso que daba el aire se volvía más pesado y opresivo. Fue entonces cuando vi una figura difusa al final de la habitación.
7:32 Era una sombra mucho más oscura. Que la que normalmente habitaba en ese lugar apenas perceptible. Pero tenía una presencia que era imposible de ignorar. El terror me paralizó, pero una extraña curiosidad me impulso a acercarme lentamente. Era como si el mundo diera vueltas a mi alrededor y me atrajera a ese punto. Una fuerza maligna me estaba seduciendo con una atracción poco natural. Cuando estuve a pocos metros de distancia, la sombra se materializó frente a mí en forma de persona. Estaba seguro que no era alguien vivo por el súbito cambio de temperatura y otros indicadores, como una niebla que comenzaba a salir a su alrededor y hacia que el sitio se sintiera muy frío, pese a que la temperatura fuera de ahí era cercana a los 24 °C.
8:33 Era un hombre alto, vestido con ropas antiguas y gastadas. Su rostro estaba cubierto por una máscara pálida y en su mirada había una mezcla de tristeza y desesperación. Me quedé sin palabras, incapaz de comprender lo que estaba presenciando. Creía que era el paciente sombrío del que me habían platicado antes ese hombre que. Sin que nadie le diera una navaja ni nada similar, había encontrado la forma de cortarse las venas, además de que para asegurarse de fallecer se había atado la sábana al cuello y se las arregló para ahorcarse. Lo peor de todo fue que lo hizo de forma tan silenciosa que no hubo manera de saber que había fallecido hasta el día siguiente, cuando las enfermeras que le llevaban el desayuno. Lo habían encontrado completamente rígido en el piso, se culpó mucho del personal por lo que pasó y despidieron a los enfermeros de la noche, pero la verdad es que no había manera de lograr lo que hizo el hombre sin ayuda del exterior y no tenía amigos o familiares que lo visitaran porque le encerraron ahí luego de prenderle fuego a la casa de su familia y quemarlos vivos a todos.
9:58 El misterio continuó hasta que poco a poco se olvidaron de las razones exactas de sus síntomas o por qué podría encontrarse en ese lugar. Y comenzó la leyenda del hombre que se aparecía por ese sitio, a tal grado que tuvieron que dejar esa celda vacía para evitar perturbar a los otros residentes. Aquel espectro extendió su mano hacia mí, como si quisiera comunicarse. Me invadió una extraña sensación de compasión, a pesar de la evidente maldad que emanaba su sola presencia. Movido por la curiosidad y la empatía, extendí mi mano temblorosa para tocar la suya. Sabía de la leyenda sobre que ese ente en particular podría pertenecer a un asesino, pero no tenía idea si realmente era él o podría haber sido una persona inocente atrapada en ese sitio. En ese hospital psiquiátrico que parecía ser una espiral de espíritus en esa noche, en el momento en que nuestras manos se encontraron, una oleada de frío recorrió mi cuerpo. Imágenes perturbadoras inundaron mi mente mostrándome escenas de dolor, sufrimiento y desesperación. Eran los recuerdos atormentados del hombre que tenía delante. Comprendí que había sido un paciente en este psiquiátrico atrapado en un tormento eterno.
11:31 De pronto me vi como víctima de los malos tratos de los doctores de hace 100 años, que al no comprender del todo cómo funcionaban las enfermedades mentales, sometían Asus pacientes a todo tipo de tratamientos horrendos, sobre todo a los que tenían un historial de violencia como el de él por mi boca. Salieron una y otra vez las palabras de ese ente. Decía que él no había matado a su familia, que jamás incendiaría nada, que de hecho no le gustaba el fuego en lo más mínimo. Protestaba para que lo dejaran ir mientras los enfermeros lo sujetaban bajo agua con cubos de hielo o lo ponían en una silla para electro choques como trabajador en el psiquiátrico.
12:24 Pude presenciar de primera mano el trato que se le daba a las personas que se encontraban internadas en ese lugar y la verdad era que no se parecía nada a los tratamientos que se le daba en esas mismas instalaciones a las personas. Lo que vi a través de los recuerdos que me mostraba era de un ambiente oscuro y sombrío, donde el sufrimiento y la desesperación parecían ser moneda corriente. Las habitaciones estaban llenas de pacientes que en muchos casos habían perdido toda conexión con la realidad. Algunos estaban sedados y atados Asus camas, mientras otros vagaban perdidos por los pasillos, murmurando incoherencias y mostrando signos de profunda angustia.
13:15 Las paredes estaban desgastadas y sucias, y el olor a desinfectante y desesperanza impregnaba el aire. Me sorprendió observar todas esas cosas. En retrospectiva, me aterró la idea de vivir en esa época. Conforme avanzaba la visión, me di cuenta de que el antiguo personal del psiquiátrico no siempre trataba a los pacientes con la delicadeza y el respeto que merecían. A Menudo eran ignorados sus voces apagadas bajo el peso de la indiferencia. Los empleados parecían estar de sensibilizados ante el sufrimiento humano, ocupados en sus tareas rutinarias, sin prestar atención a las necesidades emocionales de aquellos a quienes se suponía que debían cuidar. Los tratamientos eran rudimentarios y en muchos casos brutales.
14:12 Los electrochoques eran una práctica común. Donde a los pacientes se les administraban descargas eléctricas en el cerebro, con la esperanza de que esto aliviara sus síntomas. El dolor y la confusión que ésto les causaba sólo empeoraban su estado mental. Las terapias de aversión también eran frecuentes. Los pacientes eran sometidos a situaciones desagradables o dolorosas como castigo por su comportamiento. En un intento de modificar su conducta, esto sólo generaba más miedo y ansiedad, perpetuando el ciclo de sufrimiento en lugar de brindarles una oportunidad real de mejora.
14:57 Además, la falta de recursos y personal adecuado agravaba aún más la situación. Las personas con enfermedades mentales graves eran dejadas a su suerte. Sin la atención y el apoyo necesarios para su recuperación, eran tratados como meros sujetos de estudio. En lugar de seres humanos con emociones y dignidad, pude vislumbrar a través de esos ojos muertos. Hacía décadas que muchos de los pacientes simplemente se tiraban en el suelo dejándose morir por la desesperación y que nadie se inmutaba en lo más mínimo. Si acaso, otros enfermos los acomodaban al lado para poder pasar en el estado de hacinamiento que se encontraban todos.
15:46 Una cama extra sería una bendición y una delicia de los que se quedaban vivos. Todo este entorno generaba un ambiente opresivo y cargado de negatividad. A medida que el tiempo pasaba, muchos pacientes parecían sumirse aún más en la oscuridad de su propia mente. Sin esperanza ni posibilidad de escapar de esa pesadilla. Y ahí estaba él, de nuevo en la misma celda que ahora, pensando de forma oscura y retorcida cómo acabar con el suplicio. Entonces fue que una entidad hecha de oscuridad le susurró al oído unas instrucciones. Era la misma que le había dicho como quemarlo todo. Y que si no lo hacía, no pararía de decirle cosas horribles al oído que no pararía de atormentarlo en sueños. Fue en ese momento que me di cuenta de que no era un ser imaginario el que lo había atormentado. Estaba observando a la cara real de una maldad sobrenatural que había obligado a ese pobre ser humano a hacer cosas indecibles y horrendas.
17:00 Cerré los ojos. Y de pronto estaba de vuelta en la habitación vacía. Mientras el contacto persistía, sentí una extraña conexión con aquel espíritu. Me di cuenta de que había estado buscando desesperadamente a alguien que pudiera escuchar su historia y liberarlo de su prisión espectral. Supongo que nadie más que yo se había animado a acercarse lo suficiente para ser capaz de observar todo lo que me mostró. Estaba muy atemorizado y en ese momento no entendía bien nada de lo que estaba pasando. Así que aunque tenía la intención primaria de ayudarlo, el temor me ganó por completo. El precio de su liberación era alto y yo no estaba preparado para pagarlo.
17:52 Con un grito retiré mi mano de la suya rompiendo el vínculo entre nosotros. El fantasma del hombre emitió un gemido angustiado antes de desvanecerse lentamente en la oscuridad. Me dolía la cabeza de forma horrible mientras salí corriendo. De ahí llegué a la recepción del hospital en un estado tan alterado que 2 de mis compañeros me tuvieron que someter y una enfermera me administró un calmante. Dormí por varias horas en el turno. Y cuando desperté, pude ver aquél ser parado al lado de mi cama, con una mirada vacía, carente de emoción, como si estuviera decepcionado de lo que pasó para luego desvanecerse en el aire. El psiquiátrico volvió a su habitual silencio sepulcral, pero la sensación de su presencia quedó grabada en mi cabeza.
18:49 Cerré mis ojos y volví a dormir por unas horas. Cuando finalmente desperté me dijeron que la peor noche del año había pasado y que ya no tenía que preocuparme porque me pasará eso de nuevo. Uno de los compañeros me preguntó qué había visto, pero en ese momento no quería recordar nada de lo que les conté, así que le dije que perdí el conocimiento y de pronto me desperté ahí. Eso nos asustó más porque. Pensaron que algo me había poseído. Poco después cambié de hospital y no supe más del psiquiátrico. Les cuento esta historia porque, pese a los años que han pasado, me siento culpable por no haber ayudado a aquella pobre alma atrapada en ese horrendo lugar.
19:42 Espero que por medio de esta narración y que mucha gente la conozca, ese pobre ente pueda aligerar un poco su carga. Quizá alguna alma más caritativa que yo pueda rezar por él y por su descanso eterno gracias y disculpen por hacerlos parte de esta vivencia espantosa, buenas noches, quisiera contarles algo que sucede en el hospital Choco de la Ciudad de México, es un tipo de nosocomio que tiene gratuidad, de forma que es muy común que vaya en casos de gravedad.
20:24 Y se atienda a mucha gente de bajo ingreso económico. En una ocasión me tocó ir ahí porque me fracturé una pierna y la cadera en varios puntos. Soy comerciante, así que no cuento con seguro ni nada parecido y ese servicio en un hospital privado me hubiera costado un ojo de la cara. Me tuve que quedar varios días en el sitio debido a mis lesiones y en esos días conocí. Que había todo tipo de entes, sobre todo deambulando por los pasillos. Me tocó una cama que estaba al lado de la entrada de enfermeras. Desde ahí podía ver la estación de la jefa. Al fondo, apenas una línea de un escritorio, a mi derecha, un pasillo que llevaba a los elevadores y al otro lado una serie más de habitaciones.
21:19 Todo el tiempo pasaban personas. Yendo de un lado a otro a tomar signos vitales y otro tipo de cuestiones, detrás de mi cabeza quedaba otra sala con pacientes masculinos, entre los cuales me parece que había un recluso, ya que durante varias noches seguidas, cuando estaba consciente, gritaba que quería que lo soltaran, que le quitaran las esposas y podía percibir el ruido de unas botas golpeando el piso. Antes que un par de voces masculinas le dijeran que no podían hacer eso, que se callara. Acto seguido se escuchaba la voz de otro hombre que para ese momento ya sabía que era un enfermero, que le hablaba con suavidad, diciendo que le iban a inyectar un medicamento para calmarlo, y después había horas de paz, solamente interrumpidas por la luz constante de las lámparas.
22:20 En un punto de la curación ya me había acostumbrado al dolor que producía mi pierna rota, de forma que solamente trataba de descansar. Lo más que podía entre esas horas de noche fue que en varias ocasiones podía observar que el elevador se abría sin motivo, simplemente sonaba el timbre que anunciaba alguien que iba a salir y no se veía nadie dentro. Esa campana que sonaba de forma permanente me hacía despertar a cada rato, así que no tenía otra diversión que mirar alrededor para percibir algún cambio en mi entorno.
23:03 En ese sitio no había relojes que marcaran las horas, así que mi forma de calcular el tiempo era por medio de los cambios en las guardias de las enfermeras cuando servían los alimentos. Y la luz de la ventana conforme avanzaba el día, creo que era de madrugada. Se trataba de las horas más calladas. Desde esa Torre no se escuchaba el sonido de los autos pitando por avanzar, así como tampoco las conversaciones de las personas que en otro momento me hubieran vuelto loca. Simplemente se disolvían en el frío invernal que me tocó. Estaba por dormir cuando un movimiento llamó mi atención por el rabillo del ojo.
23:50 Era como si una persona caminara en el otro lado, lleno de habitaciones. Estaba vestida con unas prendas largas, una falda y una especie de blusa holgada. Eso me llamó mucho mi atención, porque todas las enfermeras usaban el mismo uniforme, así como la gente de limpieza y los camilleros. Ni una persona estaba permitida fuera de las horas de visita con ese tipo de ropas. El corazón me comenzó a latir muy rápido. No sabía porque ni el dolor de mi pierna había logrado ese efecto en mí. Quería llamar a una enfermera, pero ellas estaban con otros pacientes que lo necesitaban de forma más urgente, así que me quedé callada.
24:41 Después de unos minutos de agonía pude ver de nuevo a la figura, pero esta vez más cerca pasaba por el elevador y luego se iba fuera de mi vista. Pude notar que era una mujer, pero su semblante estaba espantoso. Tenía montones de pústulas en el rostro. Los brazos descubiertos estaban quemados casi en su totalidad. El cabello lo tenía chamuscado y los globos oculares parecían estar muy inflamados, dándole aún más un aspecto horrible. La boca estaba torcida en una mueca de dolor que no había visto nunca antes. Traté de cerrar los ojos.
25:25 Tenía la respiración acelerada cuando volví a abrirlos. Casi salto del miedo cuando una de las enfermeras llegó a tomar mis signos vitales. Era una persona bastante amable que se disculpó por haberme asustado. Luego extendió su mano para colocarme los aparatos necesarios para medir mi presión arterial, que en ese momento estaban por las nubes, mi temperatura y oxigenación, así como la glucosa. Ella me preguntó. Si estaba alterada por algo, le dije que creía estar viendo cosas. Le comenté de la aparición.
26:06 Ella sonrió a medias. Me dijo que no me preocupara, que podría ser, que estaba cansada, pero reconocí inmediatamente que ella sabía mucho más de lo que yo le estaba contando. Me conformé con regresar a mis pensamientos en algún momento de la noche. El cansancio me venció. Incluso las lamentaciones de los vecinos no me hicieron perder las ganas de cerrar los ojos y dejarme llevar por el sopor. Después de un tiempo los abrí. Tenía la sensación de que alguien me estaba vigilando. Al mirar al techo. Pude notar enfrente de mi cara al rostro del ente. Ahora, a esa distancia, podía notar como un líquido purulento. Le bajaba de las ronchas que tenía en mi dirección. Trataba de enfocar lo que le quedaba de ojos frente a los míos.
27:03 Su cabello casi me tocaba la piel y las manos las tenía alrededor del marco de mi cuerpo. Empecé a temblar de forma incontrolable. Quería gritar, pero el alarido se me atoraba en la garganta. Simplemente no podía mover voluntariamente un solo músculo. El lente alargó una mano para tocarme y ahí fue cuando no pude más. Comencé a gritar como loca cerré los ojos porque aunque estaba tratando de moverme, no podía hacerlo en lo más mínimo debido al yeso que tenía colocado. Después de unos segundos que parecieron una eternidad, volvía a abrir los ojos para ver a una de las enfermeras colocando un medicamento en mi suero. Estaba tan dentro del ataque de pánico que no podría distinguir bien sus palabras, pero supuse que solamente me estaban sedando o algo similar.
28:07 Al despertar. Ya había pasado la hora del desayuno. Poco después llegó el cambio de enfermeras de nueva cuenta y finalmente una se animó a hablar conmigo luego de leer lo que había sucedido en la noche. Me dijo que solamente ignorar al lente, que era uno de los tantos que vagaba en el hospital, pero que me dejaría en paz si no lo alimentaba con mi atención. No tenía idea de como sabía que me había pasado, pero ella pronto deshizo mis dudas. Me comentó que a varios pacientes, conforme sus años de práctica, les habían pasado cosas similares.
28:50 Pero que nunca había escuchado que pasara alguna cuestión más allá de un susto. Así que me mantuviera tranquila. Mi mente estaba a 1000 por hora, desde ese momento hasta la hora de visita en la que le dije a mi familiar que por favor me sacara de ahí. Los médicos no querían, pero firmamos el alta voluntaria. Me dolió como no tienen idea el traslado a mi casa. Pero preferí eso a pasar un instante más en ese sitio. Después de todo, si esa era una de las apariciones comunes, enese.no quería saber de qué se trataban las que eran más terroríficas, de las cuales sospechaba que había una en la sala de habitaciones vacía una colección de camas, las cuales. Las enfermeras preferían que se quedaran completamente libres antes de llevar a alguna persona en esa dirección. Creo que era ya bastante carga emocional lo de los lamentos de los otros enfermos.
29:58 Si a eso le sumábamos los de los muertos, creo que era motivo suficiente para no querer encontrarme en ese punto. No tengo idea de por qué parece que los hospitales jalan todo tipo de energías negativas Asus instalaciones. Supongo que es por todas las cosas fuertes que se viven por acá, el trauma, el dolor, la desesperación. Pero también hay otras energías positivas que podrían contrarrestar ese efecto. Sobra decir que ahora me cuido mucho para no tener que pasar de nueva cuenta por ese tipo de situaciones, espero que jamás tengan que hacerlo ustedes tampoco.
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