April 4, 2023

LAS SOMBRAS DEL VECINO - Relatos de Gente Sombra

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Inframundo Relatos De Terror
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0:01 Las sombras del vecino basado en una experiencia real, mi nombre es Ernesto Dávalos. Soy de Nuevo León, México. Les voy a contar una anécdota que sucedió hace poco y aunque no soy el protagonista directo, tuve la desgracia de ser testigo de esa horrenda vivencia. En la Colonia donde vivo se caracteriza por ser muy tranquila, la gente es generosa, educada y muy rara vez hemos tenido que padecer algún mal momento a causa de los delincuentes, quienes lamentablemente existen en todos lados, tal fue el caso que sucumbió a una familia, la cual vive a solo 2 casas de la mía.

1:02 Entre los integrantes hay un señor de mayor edad, quien sufre de Alzheimer. Como su hija es amiga de mi madre, una noche nos contó lo que le estaba sucediendo. Según el señor, en sus momentos de lucidez les contaba Asus parientes que unos hombres se le aparecían en las madrugadas. A veces los veía a través de la ventana. Parados en el patio o si no, directamente dentro de su cuarto. Él ya es viudo por lo que dormía solo allí. En un principio ellos no sabían cómo reaccionar, pues debido a su problema de salud no debían fijarse mucho en sus palabras, más teniendo en cuenta de que ellos jamás vieron a nadie. Mi madre les aconsejó que los llevaran al doctor, pues sí podía reconocer esas personas que se le aparecían, significaba que podía recordarlas y por ende era llamativo, puesto que en ocasiones no reconocía ni siquiera sus propios familiares. Pero el médico no supo qué decir más que recomendarles que continuará con sus medicamentos.

2:26 La noche anterior a la tragedia nos despertaron los gritos del señor. En un momento dado salió de su casa prácticamente sin nada de ropa para comenzar a correr por las calles, totalmente aterrado, diciendo que unas sombras lo acechaban, que lo estaban persiguiendo. En esos momentos varios de nosotros, sus vecinos, salimos para asistirlo. Pero fueron sus familiares quienes lograron alcanzarlo y regresarlo a su casa. Mientras lo hacía el gritaba horrorizado, que lo dejaran en paz. Luego del episodio nos quedamos en la sala por unos minutos hablando sobre lo que acaba de pasar. Nos lamentábamos de que la familia pasara por eso y por supuesto también por el.

3:24 Sin embargo, fue mi hermano menor quien también salió a la calle para mirar. Dijo algo que nos desconcertó a todos, él no está loco, yo los vi. Unos hombres caminaban detrás de él. Eran unas sombras negras que no tenían rostros esa noche de evento, también durante la madrugada. Le antecedió los insistentes ladridos de los perros. Todas las noches pasaba en la casa de esa familia, pero en esta ocasión se trataban de los perros de toda la cuadra.

4:05 Yo me había levantado para intentar calmar a los nuestros cuando de repente comenzaron los gritos de la hija del señor. Mis padres también se levantaron y cuando llegamos a la casa. Ya estaban algunos vecinos también consolando a la mujer. Segundos después sacaron al señor, quien estaba inconsciente, tenía sangre en su boca. La mujer contó que cuando fue a despertarlo para darle sus medicinas, vio que había un hombre al lado de su cama, mirándolo mientras el convulsionaba, pero este era sólo una sombra. La cual desapareció cuando encendió la luz para intentar verlo mejor pensando que era un ladrón. Éramos un grupo de unas 9 personas las que estábamos afuera de su casa.

5:05 Cuando llegó la ambulancia y se llevó al señor, ocurrió el evento Órrido. Todos los perros que hasta ese entonces seguían ladrando y aullando hicieron silencio súbitamente, no sé por qué, pero simultáneamente todos volteamos hacia el terreno lateral de la casa, donde a pesar de la oscuridad, pudimos percibir aquellas siluetas innegablemente eran personas. Aunque no podíamos verle, las facciones en sus caras parecían observarnos. Estaban parados, quietos en ningún momento hicieron algo, simplemente desaparecieron instantes después, dejándonos espantados en cuestión de segundos.

6:01 Supimos por qué los perros habían hecho ese silencio. Todos, absolutamente todos los animales de la cuadra, estaban sin vida, con sangre en sus hocicos, al igual que el señor, quién gracias a Dios pudo sobrevivir esa noche. Nunca más volvimos a ver a esas cosas que, según dicen todos, son los llamados gente sombra, por otro lado, asegura el señor. Que esa cosa sigue visitándolo de vez en cuando, lo cual para todos es un Macabro misterio. El bulto del sótano, basado en una experiencia real, fue en la mañana del segundo día de haber comenzado a trabajar en aquella zapatería.

7:07 Y la primera vez que bajaba al depósito, mi jefe me envió a acomodar unas cajas para que hubiera más lugar, ya que en esa tarde llegaba más mercancía. Estaba solo, pero desde ese lugar podía escuchar a los otros haciendo sus actividades. Los estantes superaban los 2 m de altura. Por lo tanto, usábamos unas escaleras para alcanzar hasta la cima. Justo en esos momentos estaba cuando vi que ese bulto negro pasó por debajo, es decir, entre la escalera y el estante. Lo extraño fue que cuando miré no había nadie. Me quedé pensativo por unos segundos para luego continuar creyendo.

8:02 Que sólo fue producto de mi imaginación. Pero me equivoqué. Luego de eso habrían pasado unos 15 minutos, quizás cuando ahora me encontraba acomodando unas cajas más grandes que estaban abajo. Los estantes estaban a mi derecha y al final de uno, aproximadamente a unos 5 m de distancia, vi pasar nuevamente a esa cosa. Me quedé pasmado, puesto que ahora voltee de inmediato y pude verlo por unos instantes antes de que se perdiera al otro lado. Cabe mencionar que el lugar no estaba tan iluminado, especialmente esa zona, pero como les digo ahora, lo pude contemplar en ese breve lapso de tiempo, aunque sólo le vi la silueta.

9:00 Esta tenía la forma de una persona. Pensé que algunos de los muchachos habían entrado al depósito sin que yo me diera cuenta en busca de zapatos o alguna otra cosa, ya que lo hacían cada vez que lo necesitaban. Dejé lo que estaba haciendo y fui a revisar, pero no había nada. Caminé entre los pasillos de los demás estantes. Pero el resultado fue el mismo, no quise quedarme de nuevo con lo que fue producto de mi mente, así que salí para ver si arriba estaban los demás. En efecto, ahí estaban los empleados y cada quien muy ocupado, por lo que no pudieron ser ellos anonadado, regrese al depósito con las intenciones de volver a revisar el lugar, siendo igualmente en vano.

9:58 Eran las 11 del medio día. Ya lo recuerdo muy bien porque miré mi celular. A decir verdad, luego de ese episodio comencé a sentirme incómodo allí uno de los empleados bajo. Minutos después sabía que sólo estaría unos segundos, nada más, así que aproveché para preguntarle si asustaban en ese sector. Él me miró extrañado. Para posteriormente cuestionarme sobre mi pregunta, no quise contarle lo que vi, por lo que le dije que era por pura curiosidad. Sin embargo, él se dio cuenta de que le estaba mintiendo.

10:43 Sonrío y me dijo que tendría que acostumbrarme, a lo cual me dejó aterrado, continuó su camino. Pero antes de cruzar la puerta se dio la media vuelta para volver a hablarme diciéndome algo que me dejó mucho peor. ¿Alguna vez has escuchado hablar de la gente? Sombra, ciertamente conocía que era eso, pero nunca creí que me tocaría ver a uno. Traté de tranquilizarme, de no dejarme llevar pensando que sólo me lo dijo de broma. Pero a partir de ese momento comencé a acelerar el trabajo. Ya no quería estar allí.

11:27 Faltaba poco, completaba unos estantes más y podría salir. No obstante, fue cuando viví lo más hórrido de mi relato. Estaba básicamente en el último estante del rincón del depósito, donde apenas se veía mientras subía y bajaba de las escaleras. Miraba hacia todos lados, temiendo volver a ver a esa cosa. Este estante no estaba pegado a la pared, es decir, que había un espacio al otro lado por donde se podía pasar. Estaba totalmente oscuro. De ese lado no veía nada más que la base a donde iba poniendo las cajas. En la última subida que hice y cuando estaba a punto de poner la caja, un tenue movimiento me llamó la atención. Me quedé quieto, observando y conforme comenzaba el fenómeno, sentí que se me lava la sangre.

12:31 La oscuridad empezó a hacerse más pequeña hasta formarse una silueta. Entonces comprendí que era esa cosa la que se iba alejando de mí. Logrando así quedar a la vista. No es que ese rincón estaba todo oscuro, era esa criatura que siempre estuvo allí frente a mí, a solo unos centímetros, y jamás me había dado cuenta. Una vez que quedó perfectamente visible, noté su forma humana. Era un hombre enorme, seguramente contemplándome fijamente. Caí de espaldas con las cajas y la escalera encima mío. Sentí mi espalda chocara fuertemente sobre el suelo, pero ni eso me detuvo.

13:25 Me levanté y salí corriendo de allí. Ese día supe que hubo más de un empleado, quien dijo haber visto la sombra de un hombre recorriendo los rincones del local. Pero para los empleados actuales era sólo una leyenda. Es por eso que mi compañero me bromeó al respecto, pero desde ese día comenzaron a tomarlo en serio, algo de lo que en verdad ignoro si todavía lo hacen, pues yo no regresé nunca más a ese trabajo. La silueta de la calle basado en una experiencia real.

14:18 Esa noche salimos un poco tarde de la oficina. Vivía cerca del lugar, así que regresaba a casa caminando con una compañera, quien también vivía en la zona. Siempre nos deteníamos a platicar en una esquina, que es donde a partir de entonces tomábamos caminos distintos. No había mucha gente en las calles en esos momentos. Demasiado raro para ser apenas las 9:30 de la noche. Aún estábamos dialogando cuando vi a aquella extraña persona caminando hacia nosotras. Sin embargo, lo más peculiar fue que las luces de ese sector se apagaron por sí solas, dejando a ese extraño a oscuras. Mi nombre es fabiola.

15:15 Soy de Durango, México y esto me pasó cuando tenía 19 años de edad, en la década pasada. ¿Era un hombre o quizás una mujer? No lo sé, pues sinceramente solo podía ver su silueta escasamente. De lo que sí estaba segura es que caminaba, puesto que podía ver el movimiento que realizaba con sus pasos. Pero tardé unos segundos más para recién darme cuenta de que en un momento dado dejó de avanzar, pero sin dejar de moverse, ya que no salía de esa zona oscura.

16:01 Luego de que mi amiga se despidió, dio la media vuelta y se marchó. Yo hice lo propio, por lo que dejé de mirar al extraño. Quedaban unas 3 cuadras más o menos para llegar a mi casa. Cuando comencé a sentirme rara, desganada y a su vez presentí que alguien venía por detrás, pero no escuché paso alguno, simplemente sentí que me estaba siguiendo. Cuando volteé noté que se trataba de esa cosa, me invadió un temor tremendo. Nunca me habían asaltado, pero es lo que pensé que pasaría.

16:46 Cuando finalmente llegué corriendo a casa, volví a mirar hacia la calle. Por suerte ya no había nadie. Automáticamente deje de pensar en eso, por lo que ingresé, saludé a mis padres y me puse a preparar la cena junto a mi hermana. Ella es 2 años mayor que yo. Y como aún estaba soltera, compartíamos la misma habitación, ya que éramos muy unidas. Ya estábamos durmiendo. Cuando ocurrió lo perturbador me despertó ella zamarreándome y a la vez cautelosa.

17:27 Cuando la miré a los ojos, vi un tremendo miedo en su semblante. Me hizo un gesto para que no hablara. Me tiroteaba el brazo para levantarme de la cama, la seguí sin decir nada, confundida y asustada, me sacó de la habitación y me llevó al cuarto de mis padres. Los despertó también a ellos diciendo lo que estaba pasando, lo cual no solo me hizo comprender porqué me sacó de allí, más bien me aterró desmesuradamente, papá. Haya alguien afuera, estaba observando a fabiola detrás de la ventana. No se imaginan lo que fue escuchar eso. Mi cama estaba pegada a la ventana. Sentí que se me congeló el alma.

18:24 Papá se levantó rápidamente para ir a revisar. Volvió minutos después sin haber visto a nadie. Pero cuando mi hermana describió al invasor, me hizo saber de quién se trataba. Era esa misma persona que me estuvo siguiendo horas antes. Ella lo describió como una mujer, pero que no tenía rasgos ni facciones claras como para saber quién era. Era sólo su sombra, la cual era extremadamente oscura. Una vez que nos sentimos seguros, de nuevo regresamos a la habitación.

19:07 Ambas dormimos un poco, pues me puse a contarle que esa cosa me estuvo acechando y eso la alarmó mucho más. Al día siguiente comenzó acompañarme al trabajo. No quería que anduviera sola en la calle. No sé qué le contamos a nuestros padres para no asustarlos. Pero creo que cometimos un error peor, pues esa noche, cuando ella me fue a buscar a la oficina para irnos a casa junto a mi compañera, fuimos las 3 que tuvimos el inesperado encuentro. Fue en esa esquina donde nos quedábamos a platicar antes de despedirnos. Las luces se apagaron como la noche anterior y aquella cosa apareció en la misma zona.

19:59 Esta vez grité asustada mientras les decía a las muchachas que allí estaba la silueta. Ellas también la vieron caminando en dirección hacia nosotras. Sólo su sombra era visible. Mi compañera corrió con nosotras hacia nuestra casa, ya que ella vivía más alejada y tardaría mucho más en llegar a la suya. Y por consiguiente, lo haría sola. Nuevamente mi padre salió hasta afuera a buscar a quien él creía que se trataba de un loco pervertido, pese a que le dijimos que parecía mujer.

20:43 Pero volvió sin noticias. Los padres de mi amiga vinieron a buscarla minutos después y esa sería La Última Vez que la vimos con vida. Ella falleció durante esa madrugada, según los médicos, tuvo un paro cardiorrespiratorio, pero hasta el día de hoy pienso que esa sombra tuvo algo que ver, pues pocos días después le ocurrió lo mismo a mi abuela, quién falleció de la misma manera. Esa cosa ya no se volvió a aparecer desde entonces.

21:24 Pero no se trataba de la muerte ni de un demonio. Una mujer de la Colonia nos dijo que esa clase de apariciones suelen manifestarse anticipando desgracias, lo cual explicaría el triste desenlace de mi amiga y mi abuela. A estos se les llaman gente sombra. La sombra, historia real vivida por Franco Gutiérrez, muy buenas noches vivo en Mecatepec, perteneciente a mi querido México. Les comparto mi historia con el afán de poder reconocer a alguien que haya padecido lo mismo que nosotros. Pues sinceramente, todavía es un misterio para mi esposa, mis hijos y para mí.

22:30 Desde que ocurrió, no hay noche en la que nos acostemos a dormir sin el temor de que vuelva a suceder. Más aún, mi niño menor, quien sufrió la peor parte, comenzó de la nada. Así como el frío inmenso que congelaba hasta los huesos de aquellos que osaban a andar por las calles. Gracias a Dios tenemos calefacción en casa, así que dentro de todo estábamos tranquilos. Era una noche de domingo y como regla teníamos explícitamente compartir en familia tal cual el ejemplo de esa noche. Que luego de cenar unas pizzas nos sentamos todos frente a la televisión a ver una película.

23:22 Solíamos ambientar la sala apagando las luces y dejando encendida una pequeña lámpara que había sobre un mueble, la cual no alumbraba mucho, pero lo suficiente como para poder movernos hacia la cocina o el baño. El tema es que. Cuando alguien se dirigía hacia alguno de esos lugares, su sombra se proyectaba en gran escala en la pared, inclusive llegaba hasta el techo. Fue uno de mis hijos quien en esos momentos fue hacia la cocina para buscar más botanas, yo era el que estaba más cerca de esa pared y por consiguiente veía cuando la sombra se formaba. Cuando él regresó pude notar con el rabillo del ojo que detrás de mi hijo pasó caminando.

24:19 Alguien más, casi de su mismo tamaño, sabía que solo él había salido, así que por impulso voltea a mirar, pero no había nadie con él. Un ligero escalofrío me hizo estremecer, pero me quedé callado. Disimuladamente me puse a mirar de nuevo alrededor, pero en efecto, todos estábamos en nuestros lugares. Solo mi hijo pasó cuando terminó la película. Nos fuimos a dormir en la habitación con mi esposa. Tenemos un baño privado donde ingrese para asearme los dientes. Mientras ella preparaba la cama, tenía mis ojos en el espejo. Y cuando empecé a lavarme, vi pasar de nuevo la sombra por la pared a mis espaldas.

25:15 La vi con total claridad. Les juro que ahora sí sentí miedo. Era la sombra proyectada por un hombre alto, robusto, dirigiéndose hacia la habitación. La puerta estaba abierta. De inmediato se me vino a la mente mi esposa. Y cuando miré ya la contemplé paralizada con sus ojos desorbitados. Ella es muy miedosa, por lo que me apresuré en llegar hasta allí para pedirle que por favor no se asustará, pues era evidente que también había visto a la sombra.

25:56 Me dijo que esta corrió desde el baño hasta la puerta y pudo notar cuando esta volteó a mirarla antes de salir. La ábrase porque ya estaba a punto de llorar cuando de pronto escuchamos a nuestro hijo menor llamarme a gritos, lo encontramos sentado en el borde de su cama, gritando y llorando. Aterrado, miraba hacia la pared mientras la señalaba con su dedo. Ambos corrimos para abrazarlo y cuando observé a aquella figura comprendí que se trataba de la misma cosa. Pronto llegaron los demás y al igual que su hermanito, quedaron aterrorizados al ver a esa cosa.

26:47 Todos estaban con su madre, en tanto yo permanecía estupefacto ante eso. ¿Pero qué se puede hacer en esos casos? ¿Cómo enfrentar a esa sombra a algo que ni siquiera puedes tocar? Sea lo que sea, esa criatura poseía conciencia, pues parecía que presentía el miedo que teníamos y aunque no tenía ojos, sabíamos que nos estaba mirando desde allí frente a nosotros, pegada a la pared. Fueron los segundos más horrendos que vivimos sin saber cómo lidiar con eso.

27:32 Lo único que se me vino a la mente es comenzar a insultarla pidiéndole que nos dejara en paz. Increíblemente eso funcionó, pues luego de unos instantes se movió en dirección hacia uno de los rincones del cuarto, donde se desvaneció. Hasta el día de hoy no la volvimos a ver. A veces pensamos en acudir a algún sacerdote para tratar de comprender que era aquello, pero siempre terminamos desistiendo. Mi hija, quien quedó tan afectada como mi esposa, me dijo que eso era un hombre, sombra de lo cual yo nunca había oído hablar antes, pero a decir verdad. Ya no me importa lo que era, solo deseo que no vuelva nunca más.