Ladron de Energia - Relatos de Gente Sombra
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0:01 Ladrón de energía, historia de terror enviada por Alfredo Carrillo. Buenas noches, trabajo en una empresa empacadora de Chiles y Vinagres y conservas en ecatepec, Estado de México. Como todos sabemos, en esa zona hay muchas áreas baldías. Y algunas de las cuales son bastante peligrosas, pues en una ocasión me tocó el turno de la noche. ¿Debí entrar a determinada hora para que no me regresaran? Pues como les dije, es peligroso andar vagando por ahí, pues iba en camino justamente a mi trabajo cuando comencé a sentir una sensación bastante pesada, en especial al pasar por las vías.
0:56 A la altura de unas casuchas con lámina y cartón que usan a veces los viciosos para hacer sus cosas. La hierba crece demasiado en época de lluvias, pero casi nadie sale. Eso es una ventaja de menos. No encontraría problemas. Pensé Apresuré el paso cuando sentí que de pronto alguien me empujó, tirándome bruscamente al piso. Pensé que ya me había cargado y que era un asalto, pero después de no escuchar ni sentir nada, abrí los ojos, todo estaba desierto, no le di mayor importancia y llegué justo a tiempo a la empresa.
1:43 El guardia me preguntó si me sentía bien, que me notaba muy pálido. Solo atiné a decirle que me tropecé y caí. Pero honestamente, si sentía algo extraño en mí de un día para otro, dejé de dormir y comer. Veía una sombra grande y una más pequeña que me seguían a todas partes, no solamente en sueños, sino incluso de día. Estuviera solo o acompañado. Cuando llegué una mañana a la casa, mi esposa me dijo lo mismo que me notaba mal. Le dije, igual que me sentía un poco diferente, que me había tropezado y me caí.
2:27 Tuve pesadillas que difícilmente me dejaron dormir. Esa noche volví a Alistarme para el trabajo. Cuando unos vecinos me dijeron que habían entrado a trabajar allí y les tocaba mi turno genial. De menos ya no iría solo. Me llevaron por una calle que cortaba bastante camino y nos dejaba en la puerta lateral. Nuevamente me dijeron que me veía muy mal y era cierto. Esa noche no rendía en el trabajo tan así que me mandaron a la enfermería sospechando un resfriado. Pero no era así. Con el paso de los días comencé a sentir que alguien estaba conmigo, no solo en la empresa.
3:15 Sino también en la casa, en la calle mientras dormía, que ya era muy raro que lo lograra. Pues les digo que las pesadillas eran horrendas. El caso es que cuando hicieron una inspección los supervisores me mandaron hacer antidoping pensando que mi problema era de adicciones. Obviamente salí limpio y eso fue lo que activó las alertas de propios y extraños. Pues de ser gordito, en menos de 3 semanas llegué a pesar 53 kg, me hacían exámenes y nadie daba con lo que me estaba pasando hasta que vino de visita mi suegra. Ella es medio bruja, pero de las buenas al verme bajo a todos los santos del cielo de la impresión. Me dijo que algo se me había pegado en alguna parte que debíamos dar con lo que se me subió exactamente para poder quitarmelo.
4:16 Efectivamente, muchos vecinos que eran conocidos de mi suegra nos comentaron que esa zona guarda mucho dolor debido a todas las personas a quienes se les han quitado la vida en ese lugar y sienten que no han muerto. Al pasar una persona sensible, obviamente se le pega y así era. Tuvieron que hacerme incontables y limpias para quitarme esas sombras de muerte, además de dedicarles algunas misas y dejarles veladoras en el lugar donde murieron. De esa manera, poco a poco comenzó a normalizarse todo de un rato. Dejé de ver las sombras.
5:02 Hasta que finalmente se fueron. Esta experiencia fue lo más horrible que pude pasar y no se lo deseo a nadie. Gracias por escuchar mi historia y un saludo desde ecatepec, Estado de México, la sombra de la bestia, historia enviada por Rubén rojas. Buenas noches. Muchas veces pienso que hay personas que al igual que yo, sienten que por ser más grandes o fuertes que los demás pueden abusar de las demás personas. Yo era así, trabajaba en un condominio de oficinas en santa fe, ubicado en la salida que viene de parques del pedregal. La cosa es que.
5:58 Como guardias de seguridad se nos limitaba mucho nuestras funciones, a veces tras el tonto. Dicho de que el cliente siempre tiene la razón, aunque sabemos que no siempre es así. Había personal de limpieza, mantenimiento y similares que sentían que el administrador los amparaba, pero decidí desenmascarar sus verdaderas caras. Una tarde de viernes puse a grabar las cámaras de seguimiento, las cuales mantenimiento por alguna razón, siempre tenían apagadas y descubrimos desde robos hormiga de materiales hasta robos agravados corrieron a casi todo el personal.
6:44 Ese día me ascendieron a jefe de servicio debido a eso, pues mi jefecito también tenía sus enjuagues en esos asuntos. Honestamente, se me subió el puesto muy rápido, tanto así que mi personal no duraba. Le decía al supervisor que quizás se debía en parte a que yo era muy estricto. De hecho era muy estricto, pero lo curioso es que en una noche que me quedé debido a un evento que requería de la presencia de todo el personal. Nadie quería ir al sexto piso de estacionamientos después de la tarde de ello, hasta los guaruras y los mismos patrones de ellos bajaban o subían sus autos al piso siguiente después de las 5:00 de la tarde.
7:37 Eso lo sabía desde que llegué al servicio, pero nunca supe por qué. Y esa maldita noche se me ocurrió la brillante idea de averiguarlo. Le dije a los Jefes de turno que fuéramos juntos a ver de qué se trataba y así salir de la duda de ese misterio tan ridículo que hacía que abandonaran ese piso de estacionamiento a esa hora precisamente, pero no iríamos por la tarde, sino cuando iniciaran los verdaderos rondines, es decir, a las 11:30 de la noche. Quienes no estén familiarizados con esos edificios son extremadamente grandes y los estacionamientos en especial ese parecen cavernas.
8:28 Literalmente. ¿Te desplazas a otro mundo cuando anochece? Los muchachos venían a unos pasos detrás de mí, los 3, con el arma y la linterna en la mano, con precaución que alguien pudiera salir y evitar a herirlo. En efecto, solamente estaban las camionetas de paquetería, mensajeros, mantenimiento. Pero ni un particular, ni uno solo lo que hacía que esto pareciera una escena de película vieja de terror. Honestamente, iba tragando saliva y nervioso. Cuando escuchamos algo al fondo sonó hueco, como un león o algo así, pero eso era ridículo. No puede ser un león.
9:17 Luego eso comenzó a moverse, a rotarnos, a acecharnos. Se podía escuchar su respiración pesada, sus pasos. Repentinamente comenzó a perseguirnos. Era una bestia, pero realmente no era nada. Aunque lo sentíamos, lo escuchábamos y podíamos oler el azufroso peste que dejaba. Vimos la muerte cerca cuando de un zarpazo me tumbó el arma, después de soltarle 3 tiros corrimos, pero era imposible salir sin bajar las rampas, ya que la orden era apagar las luces y ascensores por las noches. Los Jefes de turno, con justa razón, lloraban al igual que yo. Hasta que se me ocurrió, cuando esa cosa o demonio ya nos tenía acorralados, gritar por la radio que encendieran todas las luces del edificio y por alguna razón la bestia se detuvo. No sé decirles qué era exactamente, quizás un animal o un demonio, pero estaba totalmente hecho de sombras mientras íbamos de regreso a la caseta principal. Observamos como esa cosa nos dejaba de mirar oculto entre las sombras, gruñendo con odio.
10:46 No es broma. Incluso a uno de los muchachos le dio diabetes de la impresión y a mí casi me da un infarto. Nunca me había sentido indefenso. Hasta ese día me sentí como un tonto al castigar a los guardias meses antes, a ir solos a ese rondín maldito. Di parte tanto al supervisor como administradores de lo ocurrido y acordamos mutuamente nunca ir a ese lugar, a menos que fuera absolutamente necesario, incluso hoy a 8 años del primer encuentro, no permito que ni guardias ni civiles estén en ese sitio de preferencia ni de día.
11:33 Pues allí hay una sombra que no es de este mundo y es la sombra de una bestia infernal que está llena de odio. Está siempre al pendiente de llevarse a alguien a la oscuridad. La sombra de la bruja. Relato de terror enviado por Guadalupe Pérez. Buenas noches, señor Inframundo, un saludo Asus admiradores y su equipo de investigación. Mi nombre es Guadalupe. Vivo en real del monte, en el estado de Hidalgo.
12:16 Cuando éramos niños, mis hermanos y yo éramos demasiado traviesos. No había día que mis papás no recibieran quejas de los vecinos. Incluso de los de la salida del pueblo de nuestras travesuras. Niños. A fin de cuentas, mis papás, entre regaños y tundas, a veces reían diciendo que ya no sabían qué hacer con nosotros. El caso es que un día una señora más que reclamar fue a dar una extraña advertencia a mis papás, señor, señora. No vengo a quejarme de sus hijos por travesuras, al contrario, los he visto que se acercan demasiado al panteón. Allí de noche no es bueno estar en ese lugar. Enterraron a una bruja muy peligrosa. Qué pena y espanta a las personas que pasan por allí y los niños siguen desapareciendo misteriosamente en las cercanías de ese maldito lugar.
13:25 A nosotros se nos hacían puros cuentos de la señora. Mi hermano mayor, nuestro héroe, quien ya falleció hace poco y se llamaba Adolfo, era el líder y el más valiente. Entre bromas y Risas, apostamos a que él se atrevería a ir a la tumba de la bruja y traerse un florero. Le daríamos el domingo de todos. Para quienes no sepan esa tradición, cada domingo los papás dan Asus hijos cierta cantidad de dinero, esto para que lo gasten en cualquier cosa, sólo sucede en México, al menos eso es lo que creo, es decir serían unos 80 pesos de aquel entonces, para el ganador alcanzaba para comprar toda la tiendita por una semana completa. Antes que mi papá entrara a nuestra habitación a ponernos pintos, nosotros ya íbamos camino al cementerio entre Risas y Presintiendo la madriza que nos iban a dar al regresar antes el panteón no tenía bardas y el velador estaba tan viejito que ya ni veía ni escuchaba nada.
14:42 Pusimos las reglas. Y sería entrar 1:1 y decir sin mentiras, hasta donde habíamos logrado llegar 1:1, fuimos pasando los últimos, fuimos mi hermano Adolfo y yo por ser la más chica y así lo hicimos. Primero entró Adolfo dándose aires de ganador, antes siquiera de entender. Saboreándose los dulces, refrescos y chicharrones que supuestamente ya había ganado. No pasó mucho, si acaso 2 minutos y Adolfo comenzó a gritar, mis hermanos se pusieron como locos, pensamos que el velador lo había atrapado, pero en eso llegó el señor y nos preguntó qué pasaba.
15:33 Mis hermanos no sabían qué hacer. No sé porque se me ocurrió entrar por mi hermano, no importando que fuera un zoquete. Era mi hermano y lo quería, así que me metí por él. Me fui encomendando a Dios y agarrando de las cruces, pensando que eso me daría una especie de poder para que no me pasara nada. Mi hermano estaba tirado en el piso. Totalmente blanco, se había orinado en los pantalones y estaba tieso viendo a la nada. Lo movía para que reaccionara hasta que le metí un golpe inminentemente, señaló y gritó la bruja, la bruja, encima de una tumba totalmente abandonada estaba una sombra deforme, negra, espantosa, que nos miraba con odio. Nos echamos a correr a la salida mientras esa cosa gritaba como un cerdo, pero no pudo seguirnos por alguna razón. Siempre se quedó allí.
16:43 Al salir, adolfo se soltó a llorar, luego todos me miraron sin decir nada, cada uno me dio sus 10 pesos y Adolfo me abrazó y me dijo, Te los ganaste ahora tú eres mi héroe. Al llegar le contamos a nuestros padres, quienes nos regañaron pero no nos castigaron, nos soltamos a llorar todos y nos abrazamos. Esa fue la más aterradora experiencia que tuvimos y sólo así se nos quitó la maña de hacer tarugadas. Gracias por escuchar mi historia. Saludos a mis hermanos y hermanas donde quiera que estén. El hombre del sombrero, experiencia real de Inés Villanueva.
17:40 Inés y Roberto eran un matrimonio de recién casados. Compraron un departamento bastante bonito y acogedor. Tampoco era una gran maravilla, pero ellos eran felices en cualquier lugar. Un día estaban de mudanza. Inés estaba limpiando el baño mientras su marido estaba subiendo muebles, entre otras cosas más, con un amigo suyo, cuando de repente la chica sintió un escalofrío por su espalda junto con una presencia detrás suyo. En principio creyó que era su marido, pero admirar más detenidamente allí no había nadie.
18:24 Inés lo achacó al cansancio de esos días. Entre el trabajo y la mudanza tenía mucho estrés. Pasaron un par de semanas y ya estaban acomodados en su nuevo departamento. Roberto notaba que su mujer estaba bastante rara últimamente. Desde la mudanza, el chico le preguntó Por qué estaba tan taciturna, a lo que ella le dijo que no era nada, que no pasaba nada. Esa misma noche ocurrió algo que Inés nunca olvidará, ya acostados. Inés no podía pegar ojo. Roberto estaba ya dormido cuando de repente se empezaron a escuchar fuertes golpes, como cuando tocan la puerta, pero en todas partes a cada rato se escuchaban 3 golpes con la misma intensidad.
19:20 La chica fue a ver que era lo que estaba sucediendo. Ahora los tokidos provenían de la puerta que daba a las escaleras, de nuevo los 3 golpes. Inés iba poco a poco acercándose a la puerta. ¿Los sonidos se intensificaban, a lo que ella gritó, quién es? Al decir en voz alta estas palabras, de repente esos dichosos golpes pararon. La chica miró por la mirilla de la puerta, pero estaba muy oscuro. Encendió la luz del recibidor, se armó de valor y abrió la puerta. Nada más.
20:03 Al abrirla sintió en su rostro una extraña brisa, bastante fuerte y de malas sensaciones. Aparte de esto, parecía que todo estaba correctamente. Salió al portal y nada. Allí no había nadie. Estando todavía fuera, se quedó totalmente paralizada. Escuchó esos mismos golpes dentro de su casa, cerró la puerta. Rápidamente sentía de nuevo aquella presencia de otros días, una presencia pesada e intimidante. Caminó unos metros por el pasillo y, casi llegando a su habitación, miró hacia atrás. No podía creer lo que estaba viendo. Era una sombra muy alta y muy oscura, con un sombrero de copa y lo que parecía una larga nariz. Inés entró en su habitación y llamó a su marido. Le comentó lo sucedido, pero él no le creyó del todo. Le dijo que seguramente su imaginación le había jugado una mala pasada.
21:16 Pasaron unos meses e Inés cayó enferma y tuvieron que ingresarla al hospital. Roberto estuvo cuidándola muchos días allí. Unos días después, la madre de Inés decidió cuidarla un fin de semana y el chico volvió al piso. Cansado, decidió darse una ducha e intentar dormir un poco, aunque la preocupación por su mujer no le dejaba descansar. Cuando él estaba a punto de dormir en la cocina se escucharon ruidos. Roberto se levantó y sintió una rara presencia.
21:56 Tenía la sensación que allí había alguien, pero sabía perfectamente que estaba solo. Miró en la cocina y en el cuarto de la lavadora, pero todo estaba en orden. Decidió irse de nuevo a la cama. Justo cuando estaba por el pasillo. Se fijó al fondo donde estaba la puerta de la escalera. Había algo allí. Era la misma sombra que le comentó Inés. Roberto quedó en unos segundos paralizado. Esa sombra se tambaleaba de un lado a otro. El chico encendió las luces y la sombra desapareció.
22:38 Al poco tiempo de esto, a Inés le diagnosticaron una grave enfermedad y al cabo de unas semanas Roberto se quedó sin trabajo. Estuvieron pasando por una mala racha, se quedaron sin el departamento y tuvieron que volver a casa de sus padres. Actualmente ellos están bien. Inés se recuperó bastante y Roberto está trabajando en un nuevo empleo. Ellos no quieren recordar aquella época tan trágica que les tocó vivir. En cuanto al departamento, los agentes inmobiliarios lo volvieron a vender. Hasta la fecha no se sabe si el hombre del sombrero se ha vuelto a aparecer.
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