Jan. 19, 2026

LA NOCHE QUE SUBÍ A UNA BRUJA A MI UBER | RELATOS DE TERROR REALES - INFRAMUNDO RELATOS

LA NOCHE QUE SUBÍ A UNA BRUJA A MI UBER | RELATOS DE TERROR REALES - INFRAMUNDO RELATOS
LA NOCHE QUE SUBÍ A UNA BRUJA A MI UBER | RELATOS DE TERROR REALES - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
LA NOCHE QUE SUBÍ A UNA BRUJA A MI UBER | RELATOS DE TERROR REALES - INFRAMUNDO RELATOS

Historias mexicanas de terror basadas en testimonios reales de conductores de Uber y taxi. En este video escucharás relatos de apariciones, pasajeros inquietantes, brujas y sucesos paranormales ocurridos durante turnos nocturnos en carretera y ciudad. Cada historia fue vivida por personas reales y marcó su vida para siempre. 🎧 Usa audífonos para una experiencia más inmersiva. 💬 ¿Te ha pasado algo similar trabajando de noche o manejando Uber o taxi? Escríbelo en los comentarios. 📩 Envíanos tu historia a: inframundorelatos@gmail.com 🌐 Más contenido en: www.inframundorelatos.com ▶️ MIRA MÁS RELATOS DE UBER Y TAXIS AQUÍ: 👉 https://yt.openinapp.co/iaxbz ⏱️ EPISODIOS: 00:00 Intro 01:08 El pasajero del asiento de atrás 12:05 Una bruja subió a mi Uber 22:15 Llevé a mi vecino a su casa 30:53 Misa de difunto 📌 En este episodio encontrarás historias paranormales reales y relatos de terror en México, con experiencias ocurridas en carreteras, testimonios de traileros, brujas reales y sucesos inexplicables narrados en primera persona. Relatos creados para no dormir, llenos de misterio, tensión y terror real. #inframundorelatos #RelatosDeUber #RelatosDeTerror #HistoriasDeUber #RelatosReales #terrornocturno 🚖 ¿Has vivido algo extraño manejando Uber o taxi de noche? Déjalo en los comentarios y podría aparecer en el próximo relato.

0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido. Hola, queridos madrugadores, los saluda su amigo Inframundo a todos los que se encuentran tan temprano, comenzando el día con el motor encendido, y también a ustedes trasnochadores que siguen en la ruta mientras la ciudad duerme. ¿Quizás eres un conductor más de taxi? Un trailero que cruza carreteras solitarias o especialmente un conductor de aplicación de Uber que rueda por las noches sin saber que pasajero será el próximo en subir. Estos relatos son para TI, para acompañarte en el camino y recordarte que en la oscuridad hay historias que sólo quienes manejan conocen de verdad comenzamos. El pasajero del asiento Muy buenas noches comunidad. Mi nombre es Fabián Romero.

1:27 En el año 2020 empecé a desempeñarme como Uber en la ciudad. En un principio me pareció un buen trabajo, ganaba bien, me paseaba por todas partes, pero además conocía a muchas personas para recuperar más rápido la inversión que había hecho. Decidí trabajar más tiempo. Entonces excedí mi horario. Lo haría de 6 de la mañana hasta las 11:00 de la noche. Solo pasaría 1 hora para comer. En ese tiempo tenía 30 años. Podía hacerlo porque me encontraba bien de salud. Una noche que pintaba para hacer como cualquier otra, me dirigía a una dirección a levantar a un pasajero. Serían pasadas de las 10:00.

2:21 Miré a media cuadra de distancia. Era una mujer joven, me detuve frente a ella. Abrió la puertosuela. Y antes de preguntarle su nombre, se echó a correr despavorida y en su lugar se subió un hombre bastante corpulento. Por unos segundos solo me quedé mirando sin entender qué había pasado. Aún sorprendido como estaba, le dije a la persona que no lo podía llevar porque ya estaba reservado el viaje. El hombre cerró la puerta con brusquedad, se acomodó. Exactamente detrás de mí y de manera amenazante me ordenó con una voz ronca que lo llevara a la dirección que le estaba marcando la aplicación.

3:12 Nada más de verle la cara entendí que era el momento menos indicado para discutir mejor me calmé. Era un viaje bastante largo, casi hasta los límites de la ciudad. Entonces me persigné y aceleré para terminar pronto con eso, por la desconfianza que le tenía. De vez en cuando volteaba a verlo por el espejo retrovisor. Al ir detrás de mí no podía verlo claramente. Nunca me había sentido tan incómodo y nervioso como en esa noche. Deseaba que se pasara pronto el tiempo.

3:55 No llevaba ni 5 minutos cuando ese hombre empezó a comportarse muy raro. No alcanzaba a verlo bien, pero se escuchaba que estaba temblando. Hablaba de manera extraña, decía palabras sueltas que no tenían ningún sentido. Un poco más adelante me parecía que estaba discutiendo con alguien e incluso llegó a Manotear. Pero en el auto sólo estábamos él y yo le pregunté si le sucedía algo, pero ese señor seguía con su extraña actitud. Después, según lo poco que le entendí, empezó a invocar al diablo.

4:39 Se refería a él como con un nombre que prefiero no mencionar, le pedía que se manifestara que entrara en él. Le decía que estaba dispuesto a recibirlo en ese momento. Luego ya no supe lo que decía porque hablaba en un idioma que yo nunca había escuchado. Era como cuando en la Iglesia hablaban en lenguas, una cosa muy parecida. Tuve que hacerme El Fuerte porque nada más de escucharlo se me puso la piel de gallina. Tenía la intención de detener el auto y decirle que se bajara o de plano bajarme yo y dejarlo ahí para ir a pedir ayuda. Quizás no suene creíble lo que les voy a decir, pero juro por mi madre que adentro del auto comenzó a hacer bastante frío. Entonces todos los vidrios se empezaron a empañar. Era tanto, así que tuve que prender la calefacción. No solo para calentarme un poco, también para poder ver la calle. Se llegó el momento que sentí un terrible miedo y una sensación que me decía que tenía que voltear al asiento de atrás. Quizás por la calefacción o tal vez por los nervios que estaba sintiendo, pero comencé a sudar copiosamente. El hombre no dejaba de hablar.

6:09 Hacía sonidos extraños, como si sacara muchas veces la lengua. Entonces sentí una presencia aparte del pasajero. ¿Había alguien en el asiento trasero? Lo podía sentir e incluso se escuchaba una respiración bastante agitada. Pero quien lo hacía no era ese hombre. Por inercia, levanté los ojos hacia el espejo retrovisor. El nombre que se encontraba detrás de mí tenía los ojos cerrados, parecía dormido o muerto. Con miedo dirigí la mirada hacia el lado contrario. Y sí, inexplicablemente, había alguien más. No me cabía en la cabeza.

6:57 ¿Cómo pudo aparecer así? De pronto, hasta el día de hoy, se me eriza la piel al recordarlo. No sé si describirlo como animal, porque de humano solo tenía unos cuantos rasgos. Su piel era escamosa y arrugada, de un tono grisáceo. Sus ojos eran solamente unas rayas bastante grandes. No tenía orejas y de su boca le sobresalían enormes colmillos. No podía pensar otra cosa. Ese ser horrible seguramente era el demonio que aquel señor estaba invocando por miedo. En lugar de frenar, pisé el acelerador. Nunca había tenido una reacción así. Por Primera Vez en mi vida no sabía qué hacer. Ahora lo pienso para mi buena suerte. Esa calle se encontraba totalmente vacía porque pude ocasionar un terrible accidente al no respetar los saltos. Mientras tanto, el hombre y aquello lo que se había parecido, comenzaron a hacer sonidos de verdad inquietantes. Quité mi pie del acelerador y deprisa. Comencé a buscar el pedal del freno. Fue desesperante porque no lo encontraba. Por si fuera poco, y para aumentar más mi teoría de que se había parecido el diablo.

8:28 Había un olor a horrible, peor que a huevo podrido. Quería rezar, pero en ese momento no recordaba nada. Algunas 10 o 12 cuadras después logré pisar el freno con fuerza. El rechinido de las llantas me ayudó a entrar en conciencia. Apreté el volante y aunque a mitad de un crucero, pero pude detenerme. Mi primera reacción fue abrir la puerta y salir corriendo de ahí, pero todos mis instintos eran inútiles. Me acuerdo que golpeaba con mi hombro una y otra vez. Cuando lo cree abrir no pude bajarme. Casi me da un infarto cuando sentí que algo me tenía agarrado del pecho y la cintura.

9:20 Empecé a tirar golpes para todos lados mientras gritaba malas palabras por un movimiento que hice intentando zafarme volteé hacia atrás. Entonces me di cuenta que el asiento trasero estaba vacío. No se había bajado nadie, habían desaparecido. Aún así, yo seguía sintiendo esa presencia. Por unos segundos más intenté salir hasta que me di cuenta que no podía hacerlo porque tenía el cinturón de seguridad puesto con dificultad. Me lo quité y logré bajarme. Aunque me temblaban las piernas, me alejé del auto, unos 10 M. Entonces me senté en la banqueta para poder respirar. La calle seguía vacía tanto de peatones como de autos. Aunque yo sabía que en mi coche ya no había nadie, me daba miedo, tan solo el ir a asomarme. Por eso me quedé más de 1 hora pensando que podía hacer. Pasaría de la media noche.

10:30 Cuando me armé de valor, me Subí al auto y a pesar de que aún apestaba bastante feo, conduje hasta mi casa. Lamentablemente, para mí ahí no terminó todo. Era evidente que me había asustado, pero por el temor de que no me creyeran si contaba lo sucedido, no me curé de espanto. Adelgacé mucho. Perdí un poco más de 11 kg en unas cuantas semanas. Acudí al seguro social y médicos particulares, pero ninguno de ellos me supo decir qué era lo que tenía. Solo me recetaban medicina, que poco o nada me servían. Cuando por fin acudí con una verdadera curandera, ella sí me creyó, me atendió y me empecé a recuperar. Pero como había pasado mucho tiempo, quedé con algunas secuelas, sobre todo.

11:33 El miedo de tener a alguien detrás de mí. Entonces di de baja la aplicación Uber y me dediqué a otra cosa. Esa noche viví el peor susto de mi vida. Me convertí en uno más que puede decir sin temor a que se burlen, que yo mire de cerca al diablo. Una bruja se subió siendo conductor de Uber me sucedió esto que les voy a compartir.

12:20 Mi nombre es Ricardo Sosa. Saludos y muy buenas noches Alejandro para TI y a toda tu audiencia. En la actualidad tengo 40 años. Desde hace 5 trabajo trasladando personas que piden mis servicios mediante esa aplicación. Al principio generalmente laboraba de noche porque durante el día hacía algunos trabajos de mecánica. En una ocasión, siendo ya cerca de las 3:00 de la mañana, me apareció un viaje en la aplicación. Como era bastante cerca de mi casa, decidí tomarlo. Sería ya el último para después irme a descansar en 4 minutos.

13:05 Llegué a la dirección, me sorprendió un poco que fuera en las puertas del panteón municipal, sobre todo por la hora que era, pero a mí no me tocaba investigar qué andaba haciendo la gente a esas horas de la noche. Lo que sí me sorprendió fue el hecho de que era una anciana quien me estaría esperando. Porque moverle el celular para controlar un Uber se necesitaba saber usarlo bien, cosa que yo a mediana edad había batallado mucho para entender. Como era de esperarse, todo el lugar estaba completamente solo.

13:47 Se subió la mujer, me saludo diciendo mi nombre y me pidió que por favor manejara despacio mientras acomodaba sus cosas. Comenzó a hacer plática con mucha confianza ya mirandola bien tendría un poco más de 70 años, incluso se me figuró que ya no tenía dientes, ahora lo sé. Tuve la imprudencia de decirle que éramos vecinos porque yo vivía a 5 cuadras de su Casa de Rato me di cuenta que se acercaba un poco más de lo permitido hacia mí tratando de olerme. También olí a los sillones, no entendí porque me hacía eso, pero preferí no decir nada.

14:33 Entre la plática que sosteníamos me preguntó cómo iba el embarazo de mi esposa. Le contesté, qué bien, porque si estaba embarazada mi mujer, pero yo no recuerdo haberlo comentado con esa señora. Después de eso cambió su plática. Me dijo que a ella le gustaban tanto los niños como yo. No tenía una idea, no sé cómo supo el mes exacto en el que nacería mi bebé, pero hasta me dio el día del alumbramiento. Sería en 3 semanas. Según sus cuentas, la plática cada vez se ponía más rara porque en ocasiones se refería a los niños como carne tierna y fresca. Luego empezó a hablar mal de la iglesia y sus costumbres. Me dijo que no bautizara mi hijo porque todo eso eran inventos del padre para sacar dinero.

15:32 Me faltaban 6 minutos para llegar. Cuando me preguntó que si creía en las Brujas, a lo que le contesté que no. Entonces no sabes espantarlas ni cómo protegerte de ellas, me lo dijo como una afirmación. De nueva cuenta le respondí que no, pero que no había necesidad de conocer esas cosas porque Brujas no había en la ciudad. Me hizo un comentario extraño que lo tomé a juego. Me aseguró que ella era descendiente de Brujas y buscaba Asus presas, ya fuera en un rancho o en plena ciudad. En todas partes había a comida. Habían pasado como 2 minutos.

16:17 Cuando llegó una notificación. Decía que el usuario que transportaba había cambiado la dirección de su destino. Me sorprendió porque eso no había pasado antes. De hecho, no sabía que se pudiera hacer. Tenía muy poco tiempo usando la aplicación. Me ha sorprendido. Me quedé cuando me di cuenta que la nueva dirección era exactamente la de mi casa. Frené Volteé por el retrovisor para preguntarle por qué había hecho eso, pero esa mujer sonrió al voltear hacia atrás. En cuestión de segundos, la mujer ya había desaparecido.

17:01 No puedo negar que me asuste, creo que cualquiera lo haría. Detuve por completo el auto y la busqué con la mirada. Me iba a bajar, a revisar todo. Cuando caí en cuenta que esa anciana era una bruja y seguramente ya iba para mi casa. Acelere porque estaba menos de 10 cuadras. Cuando llegué, lo primero que miré fue que esa mujer se encontraba parada sobre el techo. En ese momento no me puse a pensar cómo una anciana podía trepar hasta ya sin la necesidad de una escalera. Sin detenerme, entré corriendo a mi casa para proteger a mi esposa. Gracias a Dios, ella se encontraba dormida, sin saber lo que estaba ocurriendo afuera, tratando de no asustarla. Le dije que algo andaba arriba, pero sin comentar que yo creía que era una bruja.

17:57 En varias ocasiones escuchamos desde nuestra recámara que intento abrir la puerta principal e incluso, aunque por buena suerte, mi esposa no la vio pero se llegó a asomar por las ventanas. Aunque no la miré claramente, estaba seguro que era la misma mujer que traía en el Uber. Por largo rato estuvo caminando sobre nuestro techo. Lo que le había dicho era verdad. Nosotros no sabíamos como espantarla ni que hacer para protegernos de ella. Por lo mismo dejó de acecharnos hasta que amaneció al día siguiente, a escondidas de mi mujer busqué información en Internet.

18:42 Claro que había escuchado lo que era una bruja, pero sólo en las películas me quedé sorprendido de la cantidad de historias y experiencias que la gente ha tenido con Brujas verdaderas. Ahí mismo me enteré de lo peligrosas que eran, pero también como repelerlas al entender que se trataba de algo verdadero, busqué la manera de contárselo a mi esposa para que ella también tuviera los cuidados necesarios y así proteger a nuestro hijo. Entre los 2 nos ocupamos de echarse al frente a la puerta. También colocamos unas tijeras en forma de cruz. Por 2 días.

19:28 Gracias a eso nada sucedió. Entonces volví a manejar el Uber. Me pidió mi esposa que ya no me quedara tan noche como si me estuviera esperando. Antes de las 12:00 llegó una notificación nada más al ver la dirección supe que era frente al panteón municipal. Entonces no acepte el viaje, seguramente se trataba de la misma mujer. La notificación entraba una y otra vez de nueva cuenta. Esa noche apareció por nuestra casa la bruja. Ya faltarían algunos 10 días para que naciera el bebé. Igual que la primera vez se escucharon muchos ruidos, pero al parecer ahora eran más de 2 de esas mujeres porque se escuchaban por todas partes.

20:22 En esa ocasión fueron más agresivas. Golpearon las puertas, las ventanas y hasta las paredes. Por suerte, gracias a lo que pusimos las Brujas no pudieron entrar. Además de eso, mi esposa se la pasaba rezando todo el tiempo, investigando un poco más. Encontré que debía rociar la casa con agua bendita, sobre todo donde las había visto Por Primera Vez. Seguramente ahí encontraría una marca que atraía a más brujas. Entonces me Subí al techo y efectivamente, en varias partes de este había orines. Seguramente las demás se guiaban por el olor. Limpié todo muy bien, pero seguía llegando malos olores. Así fue por lo menos 2 noches más. Aparentemente había otra marca, pero nunca logré encontrarla. Entonces no tuve más remedio.

21:28 Hice varias cosas para liberarnos de ellas. Vendí mi auto porque esa mujer ya lo había olido e incluso nos cambiamos de casa lo más lejos posible. Pero sobre todo, cuando nació nuestro bebé, lo primero que hicimos fue llevarlo a la Iglesia para bautizarlo. Por mucho tiempo vivimos con miedo, sobre todo por las noches. Meses después volví a trabajar de Uber. Lo hago hasta el día de hoy. Por suerte, y aunque me ha tocado ver muchas cosas, nunca más me he vuelto a topar con esa mujer.

22:16 Llevé a mi vecino a su casa. Una historia de Uber que te pondrá los pelos de punta para contar esta historia. No es necesario de que de mi nombre podría ser Juan José Pedro el que sea, porque a todos los choferes nos ha pasado algo paranormal, pero no todos nos animamos a compartir nuestra experiencia en un canal de YouTube. Yo en esta ocasión sí lo haré. Mi intención no es tratar de asustar a nadie. Es más, ni siquiera pido que me crean. En el 2021, siendo aún tiempo de pandemia, me desempeñaba como chofer de Uber, aunque la verdad era que había muy poco movimiento.

23:09 Aún así, todos los días salía de mi casa, era lo único que tenía para sacar algo de dinero para comer. El Gobierno cerró todo y nos querían confinados. Eso sí, los recibos de luz, el agua y el gas seguían llegando sin falta. No solo era yo el que con tal de trabajar arriesgaba la vida llevando personas visiblemente enfermas. De hecho, hasta con síntomas como con tos o estornudos. Además, trasladábamos todos los días personal médico sin importar que todo el tiempo tuvieran contacto con infectados.

23:53 A muchos de ellos les escuché historias que pocos podrían creer, llantos de nadie que se confundían con los de los enfermos que se creían o se sabían abandonados a su suerte frente a una enfermedad que aún no tenía cura. Sombras que abandonaban los cuerpos después de fallecer una tarde. Me pasó algo raro. Serían como las 7:30. Cuando me llegó la solicitud de un viaje era en el Hospital General de mi ciudad. Cuando llegue me sorprendí que el usuario era mi vecino, un señor ya bastante mayor que pocas veces había saludado.

24:38 Me sorprendió verlo parado, esperándome. Él, solo, aún con su bata blanca del hospital, se subió al auto muy tranquilo y me dijo, Quiero ir por última vez a mi casa. Le dije que sí. Luego le ofrecí un cubrebocas, pero me sonrió y me dijo que ya no lo necesitaba, aunque en ese momento no me puse a pensar quién había pedido el viaje. Todo aquello sonaba tan extraño. Además, todo hacía indicar que se había salido del hospital sin que los médicos y las enfermeras se dieran cuenta, porque miré que hasta descalzo andaba.

25:22 También sucedía otra cosa rara. En la banqueta había muchas personas que iban y venían, pero nadie volteaba a verlo a pesar de estar vestido de esa forma. Lo vi por el espejo retrovisor y me pareció que su vista estaba perdida. Sus ojos sin brillo. Además, no parpadeaba. Le pregunté si se sentía bien porque tenía unas ojeras muy marcadas. Me pidió que cerrara las ventanas porque tenía frío. Aún después de que lo hice, se tapó el pecho con sus brazos. Ya no me preocupé porque al fin y al cabo lo iba a dejar en su casa ya su familia se encargaría de averiguar que había sucedido y cómo le había hecho para salir del hospital sin ser visto. Pensaba que llegando a su casa le iban a llamar fuertemente la atención, pero eso ya no era de mi incumbencia. Me faltaba como medio camino cuando me preguntó si yo. Alguna vez me había imaginado cómo era en realidad la muerte, porque se decían muchas cosas.

26:40 Solo le respondí que no. Entonces me dijo que al principio era una sensación cálida, pero después se sentía mucho frío. Me dijo, es un frío extraño, difícil de describir, como el que estoy sintiendo ahora. Quizás me equivocaba, pero yo entendía que mi vecino me estaba diciendo que ya estaba muerto. Sacudí mi cabeza para quitarme esas ideas, pero en un alto volté a verlo para comprobar que era una persona normal. Él sólo me sonrió y me pidió de favor que no le tuviera miedo y que lo llevara a su hogar.

27:27 El resto del camino estuvimos en silencio. Por fin llegamos a su casa y me paré enfrente. Me di cuenta que había mucha gente ahí con mis vecinos. Algunos incluso estaban parados en la acera a escasos 3 m de nosotros, pero nadie reconocía al señor porque solamente me miraban, pero no se movían ni decían nada. Como mi pasajero no hacía el intento de bajarse, le dije que avisaría Asus familiares para que lo ayudaran. Él sólo me sonrió, fui y le dije a uno de los muchachos que traía su papá. Me miró extrañado y me pregunto que en dónde y por qué, al mismo tiempo que volteé, apunté con el dedo hacia el auto. Para mi sorpresa, el señor Ya no estaba ni siquiera regrese la mirada aquel muchacho.

28:25 Sin decir nada, caminé hasta el coche para revisar el asiento trasero. Me acuerdo que le di toda la vuelta al carro. Al comprobar que mi vecino no estaba por ninguna parte. Me vino un terrible escalofrío. Como jamás había sentido. No podía hacer eso posible. 1 minuto antes había hablado con él. Busqué en la calle, miré las casas vecinas. No había nadie. Regresé a decirle que yo traía al señor, pero aquel muchacho con una seriedad que nunca se me olvida, me pidió que no jugara con eso porque hacía apenas unos 20 minutos que les habían avisado que su papá había muerto en el hospital de un infarto a causa del COVID escuchar eso me cayó como un balde de agua fría. Ahora fui yo quien le pidió que no jugara conmigo porque yo lo traía desde el hospital en mi Uber e incluso había hablado con él.

29:36 En eso se acercó la señora, La esposa de mi vecino, quien primero se sorprendió mucho al escucharme. Después corroboró lo que había dicho su hijo. Ya no recuerdo quien más hablamos o que le dije de lo sucedido, me fui a mi casa porque ya me temblaban las piernas de lo nervioso que estaba. Al contarle esto mi señora me dio un vaso con agua y un poco de sal para que se me pasara el susto. Al siguiente día nos dieron la dirección de la funeraria donde solo por 1 hora velarían el cuerpo de aquel señor.

30:17 La verdad me dio miedo volverlo a ver porque recordaba todo. Entonces preferí mejor no asistir. Tanto mi señora como la gente que ha escuchado esta historia me dicen que el señor era un alma buena, que sólo quiso ver a su familia por última vez. Sin embargo, a mi el susto me duró mucho tiempo. Hasta la fecha sigo manejando Uber. Muchas gracias por escucharme mesa de difunto basado en la anécdota de Ubaldo Rodríguez, esta historia me sucedió los primeros días que empecé a trabajar como chofer de Uber. De hecho, la primera vez que Subí a unas personas desconocidas a mi auto me sentí incómodo además. No estaba acostumbrado a escuchar conversaciones ajenas, pero tampoco me iba a tapar los oídos. Precisamente de eso se trata mi historia, mi nombre es ubaldo. Cuando esto me sucedió, acababa de cumplir 30 años, ya no era un jovencito, de hecho, tenía poco de casado. Entonces la vida ya no era un juego, todos los días me levantaba para salir a trabajar

31:48 y dar lo mejor de mí. Era así en mi trabajo como chofer, siempre educado y atento, no daba motivos para que me fueran a reportar un sábado un poco antes de las 2:00 de la tarde, acepte un viaje como era muy retirado. La paga era buena, aunque claro, era mediante la tarjeta de crédito. El usuario se encontraba a 3 minutos. El destino era en una iglesia católica, por lo menos a media hora de distancia. Cuando llegué a la ubicación se subieron 3 mujeres en el asiento trasero del auto. Eran bastante jóvenes y vestidas completamente de negro. Bueno, una de ellas, la que se sentó en medio, traía su cara cubierta con una pañoleta oscura, así como lo usaban las mujeres de antes.

32:47 Era la única, según alcancé a ver que llevaba unas flores entre las manos antes de empezar el recorrido. Les di las buenas tardes, pero ninguna. Me respondió. No dije nada. La verdad que eso no era importante. De vez en cuando volteaba a ver el espejo retrovisor porque sentía la mirada de aquella mujer. Por sus prácticas supe de inmediato que iban a una misa de difunto, pero era evidente que no sentían la muerte de la fallecida, porque mientras una se quejaba del hecho que tenía que entrar 1 hora a misa, la otra de todos se reía o mejor dicho, se burlaba. Al parecer eran obligadas a ir por parte de su trabajo y estaban en desacuerdo, como dije. A mí no me gustaba escuchar conversaciones ajenas, pero en esa ocasión puse atención porque comenzaron a hablar de la difunta, solo que lo hacían con coraje y de manera despectiva. Era su amiga, pero se expresaban de muy mala manera de ella. Hipócrita y obesa.

34:03 Era lo menos que decían. Además, era evidente que le tenían envidia. Y se alegraban de su muerte. Criticaron su manera de vestir y hasta su tono de voz haciendo una voz chillona. Intercambiaron algunas palabras y rieron otra vez. Hicieron algunos ademanes. Además, se reían de forma burlona cuando hablaban de su manera de maquillarse. Apenas llevábamos unas cuantas cuadras y ya habían hablado hasta de su novio. Quien seguramente ahora estaría mejor sin ella. Una de ellas dijo, ojalá en el Panteón, abran la caja, no es que la quiera ver. Quiero estar segura que es la jefa a la que vamos a enterrar todo.

34:57 Pudiera ser una broma, pero luego aseguraron que esa muchacha tenía un pacto con el diablo y que practicaba la brujería. Era por eso que la nombraron. Gerente de la empresa donde trabajaban todas, pero además en los últimos meses le iba muy bien económicamente. Según su plática. Eso la había vuelto muy déspota, creída y mal compañera. Después de un rato me di cuenta de una cosa, las mujeres que hablaban eran las que estaban en las orillas, la que estaba sentada en medio.

35:37 La de la cara, cubierta con flores en las manos, se encontraba en silencio. Es más, hasta ese momento me di cuenta que no se movía para nada. Una a la otra se preguntaba si la había visto tirada en el estacionamiento de la empresa. Temblando, a pesar de ya estar muerta y haciendo muecas de asco, describían como le había quedado la boca. Una de ellas dijo que la tendía tan grande de Oreja a Oreja que parecía un pacman. Yo no las conocía ni me importaba su plática, pero era de muy mal gusto que se refirieran de esa manera a una amiga o compañera de trabajo que había muerto.

36:26 Así iban por el camino hablando pestes de la fallecida, no así la otra, la mujer en medio, que seguía guardando silencio. Ella iba sin criticar mucho menos. Se había burlado como a los 15 minutos de recorrido. ¿Me pidieron que me apurara porque la misa era a las 2:30 y si no llegábamos a tiempo me dijo una de ellas, para qué quiere capaz? Y se nos aparece a todos aquí sin demostrar el disgusto que tenía por su actitud. Les dije que estaba bien y aceleré un poco más.

37:07 Como hecho a 3 de calles adelante se intensificó el tráfico. Entonces se fueron pasando los minutos, mientras yo me desesperaba un poco porque no podía avanzar. Ellas comenzaron a platicar que la difunta tenía días jugando a la ouija. Aseguraron que cuando lo hacía se desfiguraba, de hecho solamente a ella por alguna razón le contestaban los demonios. Estaban seguras que el causante de su muerte era un demonio llamado leviatán, que era el que siempre se le hacía presente y que a ella en lugar de darle miedo, le daba gusto que le respondiera.

37:52 Pero seguramente algo había hecho mal para haber terminado muerta de esa forma tan espantosa. Nos faltaban unas 2 cuadras cuando escuchamos sonar las campanas. Llamando a misa de difunto. De pronto las mujeres gritaron asustadas, golpeaban las puertas intentando salir del auto, pero no podían abrir porque tenía el seguro puesto. Miré por el retrovisor el porque eso alboroto. Entonces me di cuenta que a la mujer que se cubría se le había caído su velo. No puedo decirlo de otra manera, estaba espantosa.

38:33 Era sin duda la amiga muerta porque su cabeza estaba casi partida por la mitad. Por eso le habían dicho a Pacman. Todavía manejé una cuadra más. Luego detuve el auto a mitad de la calle y volteé para atrás. Para mi sorpresa, la mujer había desaparecido en medio del asiento. Solamente habían quedado las flores, que, por cierto, comenzaron a oler bastante. Primero bien, después a animal muerto. Pero a pesar de que esa mujer ya no estaba, se sentía su presencia. Yo fui el primero que logró bajarse del auto desde donde estaba.

39:19 Miraba como las mujeres golpeaban las ventanas pidiendo ayuda, pero por lo que había visto, me daba miedo entrar al auto para levantar los seguros. Las campanas siguieron sonando por segundos interminables. Mientras tanto, las 2 mujeres gritaban y Manoteaban como si algo o alguien las estuviera atacando. Pero yo ya no veía nada. La verdad, no pensé que se iban a volver locas. Cuando terminaron de sonar las campanas se abrieron las puertas y esas mujeres pudieron salir. Aunque cayeron al pavimento horrorizadas, lograron levantarse y corrieron cuanto pudieron hasta que se metieron a la iglesia.

40:11 Yo también tuve la intención de correr a la iglesia, pero los autos comenzaron a pitar para que moviera el auto. Obviamente ellos no sabían lo que había pasado a pesar de los gritos e insultos que me decían. Tardé unos minutos para dominar mi miedo y subirme para la orilla. Estuve en la calle más de media hora hasta que logré calmarme. Cuando me decidí a quitar las flores ya habían desaparecido, sacando conclusiones. Ahora sé que las 2 mujeres que iban a los lados no miraban a la que se cubría la cara porque esta era una aparecida. De hecho, se pudiera decir que no venía con ellas. La vieron hasta que estaban a punto de bajarse. Nunca he sabido porqué.

41:05 Yo sí la vi todo el tiempo hasta el día de hoy. Siempre que cuento esta historia se me pone la piel de gallina. Por último, quiero decir que de vez en cuando mi auto huele a aquellas flores que llevaba de la muerte. Si hay algo que entendí de esto. ¿Es que debe respetarse a los muertos, incluso aunque hayan hecho brujería? ¿Le pregunto a usted que nos escucha día con día del otro lado de la pantalla? ¿Que haría usted si fuera un chofer de Uber y viviera una experiencia como las que acaba de escuchar? Me encanta leer sus comentarios y saber lo que piensan, porque eso nos permite conocernos un poco más y hacer esta comunidad cada vez más fuerte.

42:02 Gracias por su apoyo de siempre. Los invito a suscribirse si no lo han hecho y compartir este episodio con alguien que disfrute estas historias tanto como ustedes nos escuchamos en el próximo episodio, donde la noche siempre tiene algo más que contar. Les deseo dulces pesadillas.