LA NIÑA DEL TAXI | LA RECOGÍ DE NOCHE Y NO ERA NORMAL - INFRAMUNDO RELATOS
Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.
Buenos días, queridos madrugadores.
Estas historias de terror que estás por escuchar forman parte del contenido del canal Inframundo Relatos. Algunas ya han sido publicadas anteriormente en YouTube, pero aquí llegan en formato audio para que puedas vivirlas de otra manera. Quizá ya escuchaste alguna… o quizá esta será la primera vez.
En este episodio escucharás una historia perturbadora ocurrida dentro de un taxi, donde una aparente pasajera terminó convirtiéndose en una experiencia oscura e imposible de olvidar. Lo que parecía un viaje normal por la noche acabó rodeado de silencio extraño, tensión constante y sucesos difíciles de explicar.
Este relato incluye horror psicológico, apariciones inquietantes y una atmósfera pesada que transforma un simple trayecto en una auténtica pesadilla.
El episodio de hoy incluye:
La Niña del Taxi | Historia de Terror
#InframundoRelatos #RelatosDeTerror #HistoriasDeTerror #TerrorNocturno #RelatosParanormales #Taxi
Los relatos de esta ocasión están relacionados con:
cuentos de terror, historias paranormales, relatos de terror, historias de miedo, taxi, niña fantasma, pasajera extraña, apariciones, presencias extrañas, sucesos inexplicables, horror psicológico, historias oscuras, terror nocturno, relatos oscuros, relatos del inframundo.
0:00 Muy buen día. A todos los madrugadores en punto de la 6 los saluda su amigo Inframundo a todos los que van sentados en un pecero, en un camión rumbo al trabajo, a la escuela. Gracias por estar conmigo desde tan temprano iniciamos con los relatos muy buenas noches. Inframundo, mi nombre es Jacobo Ureña. Tengo 70 años y fui taxista durante muchos más, hasta que con los ahorros y con esfuerzo me hice de varios vehículos. Tengo mi base y para mí trabajan alrededor de 15 personas.
0:45 En estos tiempos es muy complicado emplear buenos trabajadores, honestos y que realmente hagan su chamba, sobre todo empleo, personas que tengan familias. Que tengan edad suficiente y no anden metidos en la maña. Les puedo asegurar que en este trabajo uno ve de todo, pasajeros que te pagan con lo justo, personas ebrias que se quedan dormidas en el asiento trasero en lo que dura el viaje, parejas discutiendo y que de repente se sueltan sus buenos fregadazos clientes que quieren ser escuchados.
1:26 Por una persona que en su vida han visto pero que quieren ser escuchadas. Días que son tranquilos, el calor y la lluvia, el frío. Cuando llega el invierno hay noches que parecen ser interminables, que ni un alma llama o se para. En el negocio hay de todo, pero uno debe aprender que en todo trabajo pasa este tipo de situaciones. Llegué a esta ciudad hace ya más de 50 años. La pobreza me hizo salir de mi pueblo. Me las vi muy duras, como todo provinciano, que llega solo con unas cuantas monedas, la poca ropa, las ganas de trabajar y con una carga emocional sobre los hombros. Era el mayor de 8 hermanos de un padre. Bueno, para nada.
2:22 Ahogado, como todos los hombres del pueblo en el alcohol, lo poco o lo mucho que ganaba ya lo debía al maldito cantinero, pues también era el dueño del almacén de abastecimientos, tenía sus parcelas, hacía sus cosechas, pero eso no alcanzaba para mantener tanto chamaco, además de que mi madre que poco podía hacer, pues fue una mujer maltratada. Y con esos maltratos llegaban más hijos hasta que su vientre reventó con todo hijo dentro de ella. Cáncer una enfermedad que no se conocía en mi pueblo y muchas mujeres lo padecían. Mi padre se volvió a casar a mí.
3:09 La señora No me quiso por ser rebelde y nada dejado, así que me corrieron de la casa y me vine con la bendición del cura del pueblo. ¿Se preguntarán si regresé alguna vez a visitar a mis hermanos? No, no lo hice, ni me conocían ni yo a ellos. Por carta del sacerdote. Me enteré cuando falleció mi padre y hasta ahí fue lo último que tuve noticias de mi familia. Cayó una pandemia que devastó a la mayoría del pueblo y el sacerdote fue uno de ellos. Me dijo en su carta que esa era la última. Ya que estaba muy enfermo, trabajé en los mercados de bolerito.
3:52 Los que no sepan de esta labor era de limpiar, ilustrar el calzado de los caballeros. Así anduve por alrededor de 5 años hasta que conocí a don Marcos, un señor que trabajaba como taxista y tenía un puesto de periódico que atendía a su esposa. Ellos no tuvieron hijos y prácticamente ni acogieron dándome un techo y trabajo. Ya a mis 24 años sabía manejar y fue cuando comencé a ruletear por las calles y avenidas principales, buscando pasajes o ellos me encontraban a mí. Me casé a la edad de 27 años y formé mi propia familia. Me jure que ellos no tendrían las mismas carencias que yo tuve, así que trabajé hasta llegar a tener lo que hoy para mí es una bendición.
4:51 Les quiero compartir mi anécdota. Disculpen que me haya alargado tanto. Esto me sucede cada vez que me encuentro en una situación de peligro. Lo supe por que cada vez que la veo es como si ella me estuviera avisando. Previniendo de algún peligro, me dicen que tal vez es un Ángel que me cuida, otros que posiblemente sea mi madre, pero yo no tengo apego hacia ella como para decir que ella me cuida. Verán, la primera vez que la vi fue a las 3:00 semanas que llegué al DF no tenía donde dormir, así que fui y me metí a una casa que estaba desocupada.
5:37 Por ahí donde la vi, su vestido largo y su cabello dorado con unos rizos que sobresalían y la hacían ver muy bonita. Pero sus ojos son tristes. Casi no sonríe. Aún recuerdo. Vi en la primera vez que la sentí junto a mí en el taxi. Era una madrugada húmeda, de esas en que la ciudad se encuentra en un silencio que resulta ser ensordecedor. Llevaba ya varias horas dando vueltas sin levantar a nadie. Las calles estaban vacías, los semáforos cambiaban y yo empezaba a luchar contra el sueño con los ojos pesados y la mente divagando en cosas que pudieron ser en mi vida. Si me hubiera quedado en el pueblo, tomé una ruta que casi nunca usaba.
6:36 Más por inercia que por decisión, una calle larga blanqueaba por casas viejas y negocios cerrados con sus cortinas metálicas. Pasé frente a una pequeña capilla que por la oscuridad de la noche le daba cierta apariencia, la cual parecía estar abandonada. En su entrada había una vela encendida. Me pareció raro que alguien la hubiera dejado ahí, pero no me detuve. Fue unos metros después que sentí como mi cuerpo se estremeció. El ambiente dentro del taxi cambió. Seguí conduciendo intentando no pensar demasiado.
7:20 Puse la radio, pero la señal se iba y venía distorsionada. Me detuve frente a una fondita a tomar un café. La señora me entregó el café de olla y me quedé ahí con la taza en la mano, mirando hacia la calle vacía. Fue entonces cuando la VI sentada a mi lado. Seguía igual que la primera vez que la había visto en aquella casona. Puse en marcha el taxi y supe que era momento de irme a casa, pero al doblar la esquina vi un auto detenido. Luces intermitentes encendidas. Y un hombre se bajaba gritándole a otro conductor.
8:04 Alcancé a ver la silueta de alguien con una navaja escondido en la sombra de un negocio cerrado. ¿Iban a saltar al tipo o tal vez peor? Toqué el claxon con insistencia, sin parar. Me miraron todos. El del cuchillo huyó. Y el conductor del auto me hizo señas agradecido y bastante confundido. Se subió y se fue de ahí a toda marcha, pasándome a unos metros más adelante. No sé si eso era para mí o la niña me siguió para ayudar a aquel hombre. En otra ocasión se subieron 2 hombres que intentaron asaltarme.
8:48 Ella, igual que aquella vez, también se me apareció. Pero como en esos días tenía la gran pena de que don Marcos, ese señor que se volvió mi padre adoptivo, había fallecido, no le hice caso a la niña y esos hombres me asaltaron con una navaja, me hirieron a un costado derecho, mientras que el otro me sujetaba del cuello para que le entregara el dinero. Pero cuando vieron a la niña de una manera que hasta a mí me aterró, estaba con un rostro horrible, descarnado y sus huesos se notaban en sus brazos, en las costillas resaltaban, estaba muy esquelética, los tipos comenzaron a gritar y fue en ese momento que pude reaccionar.
9:43 Siempre había traído un arma conmigo. Y como pude, la saqué del sitio donde la ocultaba. Alcancé a dispararle y por desgracia me llevé uno por delante, mientras que el otro huyó. El tipo declaró antes de fallecer cuando llegó la policía al lugar de los hechos. Pero esto no me hace feliz en contarlo desde esa madrugada. Ella siempre está conmigo. A veces la siento, en otras ocasiones no, no interfiere más de lo necesario, pero en los momentos que va a suceder algo siempre está presente. Y aunque he intentado explicarlo a mí mismo, al sacerdote, incluso en sus tiempos, algún compañero de trabajo, sé que no tiene sentido para los demás porque. El primer encuentro no fue de darme miedo y quizás por eso ella se quedó a mi lado.
10:47 Lo que les voy a contar ahora son experiencias de 2 personas que uno sigue trabajando para mí y el otro hace mucho que se fue. Se los contaré en primera persona, como si ellos mismos se las compartieran. Las siguientes que les voy a contar es el caso de un chico que trabajó. En el sitio de taxis, alrededor de 2 años. Quizás la culpa por lo que sucedió hizo que buscara otro tipo de trabajo. Alfredo comenzó diciendo hace poco, viví algo que aún me cuesta procesar. Aquella noche, después de una jornada normal, estaba por regresar a casa. No era muy noche, eran alrededor de las 11:00. No quería regresar a casa ya que estaba atravesando un momento personal muy complicado.
11:44 Mi novia me había confesado que estaba embarazada, pero el producto no era mío. El tipo no quiso hacerse responsable. Yo quería mucho a esta chica y estaba entre la espada y la pared de hacerme cargo, aunque no fuera mío, el bebé. En mi cabeza se formaban todo tipo de ideas. Algunas absurdas, otras peligrosas. Y mientras conducía trataba de alejar esos pensamientos. Buscaba un último viaje para cerrar el día en una parada. Vi a una chica esperando. Por un momento me pareció que tenía cierto parecido con mi novia, así que me detuve, pero obvio que no era ella.
12:32 Me mostró un papel con una dirección escrita. La chica no dijo una sola palabra, supuse que simplemente no tenía ganas de hablar. El taxímetro marcaba un viaje de 60 pesos. Hicimos el viaje incompleto. Silencio. La joven tenía puesta una sudadera con gorro. Ella se lo colocó y se recargó en el asiento. Durante el trayecto, intenté conversar con ella un par de veces, sin obtener respuesta. De pronto, ella comenzó a llorar. Fue un llanto quedito, sin escándalo, pero claramente angustiado. Le pregunté si todo estaba bien, pero la chica no contestaba. A pesar de mi inquietud, ella me hizo una seña para que continuara porque reduque un poco la velocidad. Ya que algo en su actitud me comenzó a poner nervioso. Había momentos que volteaba su rostro hacia la ventana y se parecía tanto a mi novia.
13:40 Cuando casi llegábamos a la dirección me indicó que detuviera el vehículo. Me hizo entender que quería entrar a una gasolinera cercana. Me quedé esperando con el auto encendido. Observando cómo se dirigía al sanitario, sólo habían pasado unos minutos y decidí mirar hacia dónde se fue. No sé por qué. Me hizo voltear hacia el asiento donde había estado sentada y solo había un charco de sangre donde ella había estado sentada. Me paralicé porque pensé que estaba herida y que tal vez necesitaba ayuda. Salí del auto rápidamente y fui a la puerta. Y me encontré a una señora que iba saliendo del sanitario. Le pedí que por favor checara a la joven, se la describí y ella me aseguró que nadie estaba dentro del sanitario y era verdad.
14:41 Parecía que la chica se había evaporado. Me fui a casa, ya no levanté pasaje en el trayecto tenía que lavar el asiento. No era bueno que la mancha de sangre estuviese allí, pero cuando llegué la Mancha había desaparecido. La verdad es que la situación era muy extraña. No era posible que no estuviera ahí. Al recordar a la chica un escalofrío me recorrió el cuerpo. Traté de buscarle lógica, pero no llegué a ningún lado y traté de pensar en otra cosa. Así que le estuve llamando a mi novia, pero nunca me contestó. Quería contarle lo sucedido, pero tenía su celular apagado. Serían alrededor de las 7:00 de la mañana cuando la madre de mi novia me llamó, me preguntó si ella había pasado la noche conmigo.
15:41 Le dije que no. Ella se escuchaba muy preocupada, pues presentía que le había sucedido algo. Yo le dije que pasaría por ella para buscarla. La buscamos en la casa de su amiga, del tipo que la embarazo y este le proporcionó una dirección. Casi me orino. Cuando vi la dirección era la misma que me había dado la chica de anoche. No comenté nada, solo me dirigí hacia el sitio. Pasamos por la gasolinera y por inercia, voltee hacia los baños. Cuando llegamos al sitio de la dirección casi me desmayo.
16:21 Era una clínica donde se practicaban cosas ilegales, entre ellas deshacerse de lo que para muchas son molestias, una carga más. Sé que me entienden a lo que me refiero. Ahí encontramos a mi novia, pero ella había fallecido durante el proceso. Me impactó todo eso, más cuando entregaron su ropa. Entre ellas estaba la sudadera, la misma de la chica de anoche. Ahora sé que era ella cuando vi la sangre en mi taxi ya había fallecido. Quizás su llanto era de arrepentimiento de lo que había hecho, no lo sé, ya no está, se fue, es algo inexplicable y hasta el día de hoy lo comparto, termino diciendo Arturo. Con una mezcla de tristeza y de dolor en su rostro, él se iba a casar con ella para darle un apellido al bebé, pero por desgracia se la pensó mucho para decírselo. Así pasa cuando las personas en ocasiones hastacierto.se, sienten culpables porque no pudieron evitar situaciones como las de su novia.
17:43 La última historia sucedió en el año de 1989. Ya para finales de ese año tuve un chófer. Era el más joven. Cuando se nos manifiesta el diablo puede ser en diferentes maneras. Era lo que decía Israel y me contó esta experiencia. Unos meses antes de que desapareciera. Se miraba angustiado, intranquilo y siempre mirando a la nada, al vacío. Me acerqué y le pregunté si todo estaba bien. Recuerdo que me preguntó que si yo creía en la existencia del diablo. Yo solo contesté que así como existe el bien, existe el mal.
18:26 Aunque mi respuesta no fue para darle tranquilidad, me contó que a él y a su hermano en un baile ya de regreso, en plena madrugada. Ese sábado nos fuimos al baile. Él había insistido, decía que hacía tiempo no salíamos a divertirnos y que el trabajo podía esperar unas horas. Yo manejaba un taxi en la ciudad, así que accedí. El lugar estaba a poco más de 1 hora y aunque no conocía a nadie, la música y el ambiente nos hicieron pasar un buen rato de regreso ya entrada la madrugada tomamos el mismo camino de ida. Era una zona rural de esas, con tramos largos, sin casas ni alumbrado a lo lejos.
19:17 Antes de llegar a la carretera principal vi una figura detenida al borde del camino. Pensé en seguir de largo, pero la costumbre de ganarme unos pesos extra me hizo frenar. Le pregunté a mi hermano si lo veía también y asintió sin decir nada. Cuando ese hombre se acercó, me sorprendió su apariencia. Nada que ver cómo se viste. Calza uno para un baile. El hombre vestía un traje impecable, zapatos lustrosos, cabello bien peinado y un reloj con diamantes que semejaban las horas.
20:00 El tipo no era de la zona, ni mucho menos a alguien que estuviera caminando por ahí a esa hora. O andar en baile, donde sólo habíamos prole. No llevaba maletas, pero tenía esa presencia que uno asocia con gente de dinero. Subió al asiento trasero sin dudar y me indicó una dirección en la ciudad. Era un barrio viejo, conocido por sus casas grandes, aunque muchas ya estaban vacías o en ruinas. Durante el trayecto no hablo más. Yo tampoco dije nada, solo me limité a conducir y mi hermano miraba por la ventana como si sintiera algo extraño.
20:46 Aunque no lo expresó, lo único que noté fue que el aire en ese auto se volvió espeso, como si algo intangible pesará sobre nosotros. Pero pensé que era mi imaginación. El cansancio, quizá el silencio del pasajero, ya sabes. Hay personas que roban la energía de uno. El viaje fue alrededor de unos 25 minutos, pero lo suficientes para haberme arrepentido de haber levantado ese pasaje. Verás, el hombre no dejaba de verme. Sentía la mirada sobre mi nuca por el espejo retrovisor. No se reflejaba solo una sombra.
21:34 Ni con las luces de las lámparas se mostraba. La situación era tensa, muy tensa. Me sudaban las manos y lo que deseaba era dejar al tipo en el domicilio. Al llegar estacioné frente a una casa enorme con el portón de hierro abierto. Las ventanas estaban oscuras, sin luces, pero al hombre no le importó. Me pagó más de lo que era el costo del viaje y además sacó del bolsillo una moneda brillante y me la dio. La tomé, sin fijarme demasiado agradecido por la propina. Apenas hice contacto con ella, sentí algo frío. Recorrerme la Palma.
22:19 Entonces lo miramos y algo había cambiado. No solo el ambiente dentro del taxi, sino también en el hombre. Ya no era el mismo que habíamos recogido. Con la poca luz del farol vimos que su piel se había vuelto pálida, casi traslúcida. Los ojos eran de un amarillo penetrante, fijos en nosotros, sin parpadear, como si no tuviera párpados. La sonrisa que formó no era humana, era retorcida y mostraba unos dientes largos, puntiagudos, como si fueran de animal. El aroma que lo roteaba era fuerte.
23:01 Ha sido imposible de describir, pero me revolvió el estómago. Mi hermano soltó un pequeño quejido apenas un suspiro y yo me quedé congelado. Ninguno dijo nada. El hombre se alejó del auto con movimientos lentos, se internó en el portón y desapareció entre la maleza del jardín. No hubo luz que se encendiera ni sonido alguno dentro de la casa, solo el rechinar de la verja cerrándose tras de él. Nos quedamos en un largo rato. No me atrevía a arrancar de inmediato. Sentía que si lo hacía demasiado rápido, algo podía seguirnos. O lo que es peor, yo mismo podría provocar un accidente. Revisé la moneda era de oro.
23:56 Auténtica, pesada. Pero al girarla para ver el reverso, noté que ya no brillaba. Su superficie se había oxidado y en lugar del escudo que normalmente llevan, había una figura deformada que no supe reconocer. Esa noche no dormimos, regresamos a casa sin decir palabra. Al amanecer llevamos la moneda a una joyería. El dueño la miro. Y dijo que nunca había visto algo así, ni siquiera estaba seguro de que fuera oro. Cuando intentó limpiarla la superficie se deshacía como si fuera un cubo de hielo bajo el sol tírela, dijo el joyero.
24:41 Mi hermano también opinó lo mismo, la verdad es que no quiero esa moneda. Vale buen dinero, pero mi hermano ha insistido mucho me dijo que ese hombre era el diablo. Que fuera y le dejara la moneda en el sitio donde lo levantamos o dejamos. Yo escuchaba atento, no escéptico, pues cientos de historias he escuchado de mis trabajadores y de los pasajeros. Lo único que le dije fue que mejor fuera a la iglesia y que se lo contara al sacerdote. Ellos saben más sobre estas cosas. Seré sincero, al chico se le notaba la codicia que por nada del mundo se desharía de esa moneda. A las semanas encontraron el taxi justamente donde habían subido aquel hombre, pero el chico de este nunca se supo más. Muchas gracias por la oportunidad, por el espacio en el que nos permites contar las historias, experiencias de aquellos que hemos tenido.
25:51 En este tipo de situaciones sobrenaturales, saludos a toda la audiencia de Inframundo, querida comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo.
26:37 Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue Inframundo, relatos.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed