April 29, 2026

LA MUJER QUE SE APARECÍA EN LA CEMENTERA | Historia de terror - INFRAMUNDO RELATOS

LA MUJER QUE SE APARECÍA EN LA CEMENTERA | Historia de terror - INFRAMUNDO RELATOS
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Inframundo Relatos De Terror
LA MUJER QUE SE APARECÍA EN LA CEMENTERA | Historia de terror - INFRAMUNDO RELATOS

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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠

🔎 Temas de este episodio

• Historias paranormales reales

• Relatos de terror en México

• Relatos de carretera

• Relatos de traileros

• Brujas reales en México

• Terror narrado en primera persona

• Relatos para no dormir

• Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 Muy buen día. A todos los madrugadores en punto de la 6 los saluda su amigo Inframundo a todos los que van sentados en un pecero, en un camión rumbo al trabajo, a la escuela. Gracias por estar conmigo desde tan temprano iniciamos con los relatos. Trabajé en una cementera en mis tiempos de juventud. Allá por el año 2000, para ser más preciso, ciertamente no me gustaba la idea de tener que viajar demasiado para llegar hasta ahí todos los días, pero teniendo en cuenta las necesidades económicas por las que estaba atravesando en esos tiempos, no tuve más opciones que aceptar el trabajo cuando me lo ofrecieron. El ambiente laboral fue el primer indicio. De lo que más adelante sería mi calvario. Pero no me refiero a que mis compañeros de trabajo eran malas personas, sino que hablo específicamente del entorno en sí, es decir, del ambiente del lugar. No sé cómo explicarlo.

1:16 De repente el clima cambiaba así de la nada, como si este tuviera vida propia al consultar a mis compañeros si notaban esa rareza. Me respondían que mejor me fuera acostumbrando, ya que en ese lugar sucedían toda clase de eventos inexplicables y más concretamente en ese sector en el cual nos encontrábamos nosotros. Generalmente ocupábamos los turnos en los que la luz del día estaba a nuestro favor, pero a veces también debíamos estar ahí de noche y lamentablemente. Fue una de esas ocasiones en la que experimentamos aquella sórdida experiencia, ignorando por completo que esta tan sólo sería la primera de muchas.

2:08 Mi nombre es Facundo Ezequiel Rodríguez Mancera. Soy de México y somos varios los que tuvimos que padecer los siniestros momentos que incluiré en mi relato. Pero lo más lamentable de todo es que. Más allá que se buscó toda la ayuda posible, uno de nosotros vivió lo que sería su tormento psicológico. De ahí y para siempre. No sé cómo explicarlo, pero esa noche tenía algo en particular, algo que él hacía diferente a las anteriores y en cierta forma eso le daba un aire un poco tétrico. Era como si el entorno de repente se había convertido. En un siniestro, lo sumamente evidente, como si contara con esa intención propia para hacer conocer su presencia. En definitiva, era como si alguien más estaba ahí con nosotros.

3:06 Un silencio empezó a invadir cada escenario que nos rodeaba, perceptivo como audaz en cuestión de minutos. Todos los presentes hicimos cuenta de ello. Ya que con un juego de miradas intercaladas nos comunicábamos entre sí, fui yo el que hizo mención de es extrañeza para a continuación uno a uno fuera confirmando lo que todos ya sabíamos. Ese cambio de ambiente se había apoderado por completo de nuestra atención y al ser totalmente inexplicable y desconocido para nosotros.

3:46 Un temor inevitable empezó a dominarnos, como ya les mencioné, estaba al tanto de que allí ocurrían cosas raras, pero tal cual lo confirmo en esa ocasión se trataba de algo nuevo o mejor dicho, de algo más claro y fuerte. Fue como si el aire se pusiera pesado y poco a poco eso se fué manifestando físicamente en nosotros. A tal punto de sentir un cansancio inevitable fue a Gutiérrez, un compañero de edad avanzada y clara devoción a todo lo religioso, quien propuso comenzar a rezar para que eso malo se alejara del lugar. Todos nos reímos, pero no porque su propuesta nos pareciera inútil.

4:35 Más bien creo que lo hicimos por el mismo estado de nerviosismo en el que estábamos. A pesar de eso, Gutiérrez comenzó a rezar y para nuestro alivio parece ser que dio resultado, puesto que lentamente el ambiente comenzó a volver a la normalidad. Pasada 1 hora. Desde que habíamos experimentado ese suceso, el verdadero tormento se dio por iniciado un compañero de apellido Peralta, siendo el más joven del Grupo. Se dirigió a revisar una de las máquinas, en lo cual también consistía su trabajo.

5:15 Regreso como unos 10 minutos después, pero el Estado en el que se encontraba ahora nos hizo regresar el temor a todos de por si su rostro pálido nos dejó desconcertados, eso teniendo en cuenta que él era de piel morena. Su voz entrecortada trataba inútilmente de comunicarse con nosotros, apenas pronunciando palabras torpes e imposibles de interpretar. Así mismo movía sus manos como indicando el sitio donde estaba la máquina, es decir, ella a la cual fue a controlar, haciéndonos caer en cuenta que sea lo que sea, que lo haya asustado.

6:00 De esa manera aún permanecía en ese sitio Gutiérrez. Armado de valor, pero a la vez con un poco de dudas, me pidió de favor que lo acompañara a ver que había en ese sitio. Su petición me tomó por sorpresa, pero tenía mucho sentido. Eso debido a que por un lado, aún no sabíamos a ciencia cierta qué demonios le había ocurrido a Peralta. Y por otro lado, si el culpable de su miedo se trataba de una persona, sin lugar a dudas. Este era un intruso, ya que nadie más que nosotros tenía permitido estar en ese lugar y a esas horas, a pasos lentos pero firmes. Caminé detrás de Gutiérrez en dirección a ese sector. Una vez ahí sentí que el alma regresó a mi cuerpo, pues no había absolutamente nadie, tan sólo el ruido de la máquina funcionando y el inconfundible olor del material que despedía. Nos quedamos revisando por unos momentos, al parecer todo estaba bien, por lo que no teníamos de que preocuparnos. Una vez que nos disponíamos a regresar a donde estaban los demás, pudimos contemplar con nuestros propios ojos aquella lúgubre imagen fantasmal, un ligero sonido proveniente de nuestras espaldas.

7:30 Nos obligó a Voltear. Al mismo tiempo alcanzamos a ver cuando una pequeña figura de color blanca se movió rápidamente hasta ocultarse detrás de una maquinaria. No podíamos verla por completo, pero si lográbamos mirar su figura estaba ahí, como oculta detrás del frío metal de la máquina y a la vez observándonos a nosotros. Tardé un poco en distinguirlo. Pero cuando supe que esa cosa blanca que veías se trataba de ropa casi murmurando, se lo hice saber a Gutiérrez, quien ya ha adelantado, a mí me dijo que sí, que ya lo sabía, que eso era un vestido y quien estaba oculta detrás de la máquina era una mujer y que ya no pertenecía a este mundo. Más de una decenas de cosas pararon por mi mente. Entre ellas y siendo la más lógica. Era darme la media vuelta y salir corriendo de ahí, puesto que no quería terminar tan espantado como Peralta, teniendo más que claro que fue eso lo que lo había asustado minutos antes. Pero contrario a todo, Gutiérrez tuvo la osadía de avanzar hacia allí.

8:48 Me quedé pasmado. Ni siquiera quería hablar como para advertirle que no lo hiciera. No obstante, su accionar hizo que esa mujer ahora se moviera un poco más, dejando así a nuestra vista ese espeluznante rostro, ahora semi oculto. Se trataba de una anciana de Teza arrugada y blancos cabellos desgreñados más fueron sus ojos los que más impactado de miedo me dejaron. Estos eran negros, negros en su totalidad. Estaban humedecidos como quien estuvo o está a punto de llorar, provocando así más estupor en mi mente.

9:30 Ya turbada con voz suave, mi compañero se dirigió hacia ella, le preguntó quién era que hacía en ese lugar en que podría ayudarla. Una vez más, la mujer reaccionó Asus palabras y, volviendo a moverse, se trasladó de ese lugar hacia otro. Más específicamente, hacia detrás de otra máquina, como buscando un mejor refugio. Lo hizo de una manera rápida, pero en ese breve lapso de tiempo que tardó en cambiar de lugar, nos permitió ver a la perfección su macabra y órrida fisonomía.

10:12 Esa mujer sólo tenía la mitad de su cuerpo, es decir, que carecía de la cintura para abajo. Siendo ese el motivo por el que la vimos de poca altura, se trasladó apoyándose sólo con sus manos, como una hábil persona discapacitada con esa condición. Sin embargo, y siendo esto, lo que ahora me motivó a alejarme corriendo de allí, fue ver cómo dejó un largo charco de sangre por el camino que se deslizó, como si todavía. Estuviera derramando liquido hemático de esa brutal herida. Creo que al final sí terminé asustado como Peralta, pues cuando llegué hasta donde estaban los demás compañeros, estos pusieron en sus rostros las mismas expresiones que pusieron cuando vieron llegar a este primero.

11:06 La única diferencia es que yo sí pude hablar, no con normalidad, pero lo suficientemente claro. Como para decirles que había una mujer partida la mitad entre aquellas máquinas. Jamás podré olvidar el grito de horror que lanzó peralta al oírme decir eso, pues fue como si volviera a revivir ese pavor, en tanto los demás trataban de calmarlo de nueva cuenta, uno se acordó de Gutiérrez y me preguntó por él dónde se había quedado y si se encontraba bien. Recién en ese entonces me acordé de él, pero al voltear para mirar lo vi acercándose a nosotros, mostrando en su boca una tenue sonrisa burlona.

11:59 Nos preguntó si ahora creíamos en el mundo paranormal, ya que ahora éramos más de uno los que acabábamos de tener esa experiencia al ver a ese fantasma con un tono seguro y tranquilo. Nos dijo que no debíamos de tener miedo, que tal sólo se trataba de eso, de un simple fantasma y que no podría hacernos daño más allá del susto que nos dio. Nadie más quiso hablar de ese tema. Una vez que Peralta logró calmarse, retomamos con nuestro trabajo, pretendiendo así, con ese mudo silencio, hacer de cuenta que no pasó nada al día siguiente. Gutiérrez llegó con algo peculiar en el interior de su mochila supimos de qué se trataba cuando finalmente quedamos nosotros solos.

12:50 En el lugar sacó de su interior, entre otras cosas, un Rosario y un pequeño recipiente que luego sabríamos que se trataba de agua bendecida, la cual comenzó a derramar por todo el sector de trabajo. En esta ocasión nadie se burló de él como la vez anterior. Todo lo contrario, pues una vez que terminó de bendecir el sitio, algunos de los muchachos se acercaron a él para darle algunas palmadas en su espalda, a modo de aceptación y agradecimiento por lo que acababa de hacer. Nada pasó esa noche hasta que a la siguiente comprendimos que nuestra pesadilla apenas estaba comenzando. Sin lugar a dudas se trataba de esa misma aparición. Me refiero a la mujer.

13:48 En esta oportunidad no la vimos, pero sí la escuchamos, provocando unos tenues lamentos provenientes desde donde se encontraban esas máquinas. Fue el mismo Gutiérrez quien se adelantó de nueva cuenta. Para tranquilizarnos, nos pidió que no nos preocupáramos, que no había nada que temer. Que esa mujer era un alma que estaba penando y que por alguna razón, ahora había comenzado a manifestarse de esa forma. Por mi parte tan sólo atiné a sentir con la cabeza. Pero más allá de su intento por calmarnos, nadie pudo quedarse tranquilo. En especial Peralta, quien todavía no lograba superar el terror vivido.

14:36 Esos lamentos nos acompañaron durante toda la noche. Por momentos cesaban y el silencio rotundo regresaba al entorno hasta que al paso de unos pocos minutos regresaba con la misma intensidad y persistencia. Me acuerdo que al llegar a casa después de esa jornada no pude descansar y no quiero que me juzguen de cobarde, pero les prometo que a partir de ese instante comencé a cuestionarme seriamente en continuar con ese trabajo. Pero no fui el único que sintió eso, pues los demás compañeros me dijeron algo similar en la siguiente jornada e incluso se planteaban la idea de solicitar a la empresa que nos cambiaran de sector con tal de no regresar a ese lugar.

15:27 No obstante, y como era de esperarnos, Gutiérrez nos hizo entrar en razón al decirnos que no conseguiríamos nada. Que la empresa no nos prestaría atención en esa petición, que para los dueños éramos simples empleados de la cementera, tan sólo bastaron unos pocos segundos para darnos cuenta que él tenía razón. Nada, íbamos a conseguir competir, eso más que ser despedidos. Por lo tanto, y aunque nos costó acatar la idea, tuvimos que imaginarnos seguir así, rogando. Que esa alma dejara de manifestarse, pero al parecer esa mujer partida al medio no estuvo de acuerdo, pues como si conocieran nuestras intenciones, nos mostró su enojo cuando volvió a aparecerse, haciéndolo ahora de una forma más espeluznante y grotesca.

16:29 Tonto fué de mi parte pensar que cuando empezaron los tenues llantos, todo se limitaría tan sólo en eso. Pasados unos pocos minutos desde que esa mujer hizo notar su presencia a su llanto, lo convirtió en bruscos lamentos. Lo hizo así. De repente, de forma abrupta, comenzó a lanzar un llanto tan lastimero que nos hacían estremecer de escalofríos. Llegó un momento en el que pensamos en salir corriendo de ahí, pero algo sucedió. Algo que nos hizo quedar paralizados de miedo, truncando así nuestro propósito. Nadie la vio venir.

17:11 Esa cosa apareció de repente. Nos dimos cuenta de que estaba detrás de nosotros porque en esa ocasión lanzó un grito ensordecedor al voltear por instinto. La vimos a unos 10 m de donde estábamos. Se dirigía de forma directa hacia nosotros. Nos dimos cuenta de eso porque sus ojos estaban fijos en los nuestros. Se trasladaba usando las Palmas de sus manos, apoyándolas sobre el suelo tal cual la vi la vez primera, con la diferencia de que ahora lo hacía de una manera lenta, dando así más terror a la escena.

17:52 Por momentos doblegaba sus codos de tal forma que su cintura tocaba la superficie. Para a continuación, empezar ahora a arrastrarse de nueva cuenta podía ver el rastro del líquido hemático que iba dejando tras de sí. Peor aún, lograba ver cómo brotaba gruesos hilos de sangre unidos a lo que parecían ser sus vísceras expuestas. Hundiéndonos más todavía en un pánico incontrolable. Peralta gritó de miedo. Desmesurado estado de pánico que lo invadió, que lo empujó a girar para correr, desesperado hacia la puerta de salida. Pero hasta ahí no más llegó, pues su miedo entorpeció su cuerpo a tal punto que ni siquiera lograba abrir la puerta, y con gritos desesperados de auxilio golpeaba el duro metal que le impedía la tan deseada liberación y llegar al otro lado.

18:55 Totalmente enmudecidos contemplábamos ambas escenas. Por un lado estaba nuestro compañero luchando enloquecido por salir de ahí. En tanto esa órrida presencia fantasmal continuaba con su Macabro avance hacia nosotros, me acuerdo clarito, como me caí sentado sobre el suelo, pues les juro que perdí todas las fuerzas de mi cuerpo, mis piernas ni brazos, no me respondían. Tan sólo podía percibir los latidos acelerados de mi corazón a punto de estallar. A duras penas, la voz de Gutiérrez se entremezcló con el barullo aterrador que nos envolvía.

19:39 Una vez más se dirigió a esa mujer pidiéndole que se marchara. De ahí que ella ya no pertenecía a este mundo y por lo tanto, no debía estar en ese lugar, haciendo caso omiso la aparición. Continuó su rumbo, siempre avanzando, no más que ahora logramos percibir un lúgubre detalle, no en realidad no era hacia nosotros a donde se dirigía, sino a nuestro compañero Peralta, pues vi como pasó, indiferente a mi presencia por mi lado, manteniendo ahora sus ojos fijos. ¿En quién sería su objetivo? En esta oportunidad Gutiérrez no pudo hacer nada, no lo sé. Quizás porque también se quedó incapaz de moverse, al igual que los demás el.es que esa mujer se acercó con tan Macabro andar hacia PERALTA hasta quedar a unos escasos centímetros de él para detenerse.

20:42 Resignado, él dejó de golpear la puerta y apoyó su espalda sobre esta para empezar a dejarse caer lentamente. Quizás porque ya las fuerzas lo estaban abandonando también, o porque en verdad había decidido entregarse a la merced de tan infernal manifestación. Y ahí, recién ahí, fuimos testigos de la parte más aterradora de toda esta historia, estando ya peralta sentado sobre el suelo, apoyando todavía su espalda sobre la puerta de metal y estando a punto de perder el conocimiento. Esa mujer, quien había quedado a escasa distancia de el retomo, su andar hasta llegar y treparse sobre el a tal punto de quedar con el rostro repugnante frente al suyo, me siento incapaz de describirles con palabras lo que fue para mí contemplar aquello, lo único que les puedo decir que jamás en mi vida creí que me tocaría ver algo así, algo de esa índole. El cuerpo seccionado de esa mujer estaba literalmente pegado al torso de nuestro compañero, quien ya con la mirada perdida, contemplaba hacia los ojos negros de ese espanto sentir repulsión al ver cómo en la superficie debajo de ellos comenzaba a formarse en espeso charco rojo. Era la sangre que continuaba

22:13 brotando de ese cuerpo. Entremezclada con las vísceras y restos de otros órganos internos que sigilosamente se asomaban de la herida abierta, entre en un estado de pavor al contemplar cómo esa cosa ahora levantó una de sus manos para a continuación llevarla hacia la frente de Peralta, donde dibujó una especie de signo con la sangre que escurría de los dedos. Un mar de confusión y locura se adueñó de nosotros instantes después de ver esa acción, pues en un abrir y cerrar de ojos esa aparición ya no estaba. Ya no habían llantos, ya no habían lamentos, ya no habían gritos, ni siquiera ahora habían restos de toda la sangre que esa cosa derramó.

23:09 Tan sólo estaba peralta ahí. Sentado de la misma forma, con la mirada perdida, sin ni siquiera parpadear, como si su mente ahora se encontrase lejos de esta realidad, quizás en su propio infierno. Peralta tuvo que ser trasladado a un hospital esa madrugada, cuando por fin nosotros logramos salir de ese órrido estado de parálisis y rápidamente dirigirnos hacia él para tratar de Asistirlo. No hubo manera de hacerlo, reaccionar. Nuestro compañero estaba en su propio mundo, incapaz de reconocernos y hablar. Y lo vimos así hasta que la ambulancia lo llevó del lugar. En vano hubiera sido contarle a las autoridades de la sementera todo lo que vimos.

24:01 Jamás nos hubieran creído, ni mucho menos aceptado como explicación del Estado en el que quedó Peralta. Tan sólo nos limitamos a decir que al parecer algo lo asustó. Eso, teniendo en cuenta que los sucesos paranormales en esa empresa eran del conocimiento de todos, incluso de ellos al paso de los días, sentimos alivio al ya no volver a ver a esa aparición. De vez en cuando se oían esos ligeros lamentos acompañados de murmullos. Como si la mujer pretendiera de alguna forma entablar diálogo con nosotros. Ya Gutiérrez guardaba silencio y con un gesto nos pedía que nosotros hiciéramos lo mismo, que no le prestemos atención e ignorarla, para así lograr que nos dejará en paz. Y al parecer eso funcionó, ya que poco a poco toda clase de actividad paranormal fue diluyéndose. Vimos a Peralta.

25:09 Cuando ya había pasado un mes, más o menos, desde aquella aterradora madrugada, lo fuimos a visitar a su casa y hallarlo en ese Estado no hizo más que maximizar nuestro tormento. Prácticamente estaba tal cual La Última Vez que lo vimos, o mejor dicho, mucho peor. Su rostro inexpresivo, la mirada hacia la nada, sumándose ahora que mantenía la boca semiabierta. Lo cual provocaba que se babeara como si fuera un bebé. Ya su familia lo había llevado a varios médicos. Pero todos coincidieron en lo mismo, que él ya no podría volver a ser normal que su condición era irrevocable y se quedaría así para siempre oírlos decir que le propusieron llevarlo a un manicomio, nos partió el alma en pedazos a la vez que.

26:06 En mis adentros yo le daba gracias a Dios por no haber sufrido en esa magnitud. Los eventos paranormales continuaron haciéndose presente en esa sementera no más que a esa mujer no la volvimos a ver nunca más. Creo que jamás podremos saber a ciencia cierta qué es lo que sucedió verdaderamente. El motivo por el cual esa cosa decidió asustarnos de esa forma y porque fue en nuestro compañero Peralta en quien más se enfocó. Sea cual sea la razón y por más que ya no trabajo en ese lugar hasta el día de hoy, pido al cielo nunca más volver a experimentar algo tan Macabro y aterrador.

26:55 Sin embargo, esto no termina aquí, pues. Luego de haber transcurrido ya varios años de haber padecido esta experiencia, escuché de casualidad un relato compartido por una persona que vivió algo similar. No fué directamente, más bien la padeció un familiar de éste, convirtiéndolo en un testigo presencial. Se trata de una mujer que vio como un demonio se le aparecía a su padre. Tampoco supo la verdadera razón por la cual sucedió, pero sí logró junto a su familia, tener una ligera sospecha. Resulta ser que su padre solía involucrarse en temas de brujería cuando era muy joven, más precisamente cuando era un adolescente.

27:50 Supuestamente jamás le sucedió nada malo, pero si pudo experimentar varios fenómenos de terror al poco tiempo. Mismos que fueron desapareciendo con el paso de los días, quedando así en el olvido. Pero ya ven ese ser demoníaco regreso y esta vez se quedó hasta que le causó tanto miedo que quedó traumado de por vida tal cual le sucedió a Peralta. Teniendo en cuenta esto, tal vez las cosas no fueron como Gutiérrez nos decía, me refiero a que. Esa mujer no era un alma en pena. Quizás en realidad se trató de un demonio que vino desde el infierno a buscar a nuestro compañero, tratando de esa manera de saldar cuentas pendientes.

28:45 Querida Comunidad, espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega, esto fue inframundos relatos.