La Mujer del Autobus (Y MAS REATOS DE CARRETERA)
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0:02 La mujer del autobús, soy chofer de un autobús de larga distancia. Tengo algunas historias para contar, en su mayoría bastante tétricas e inusuales, pero tengo una que entre todas las que me tocó vivir es a la que. A mi parecer es la más sobresaliente, la más increíble. Se desarrolló hace unos 15 años, más o menos, cuando transitaba por una carretera en cuyo recorrido pasaba por varios pueblos donde debía detenerme para levantar pasajeros.
0:49 El colega que me acompañaba esa noche. Quien también fue testigo de eso cuenta que esa fue la primera y única vez que tuvo una vivencia así, pero les aseguro que tanto él como yo la conservaremos en las mentes por el resto de nuestras vidas. Mi nombre es Eduardo Recalde, soy del estado de Toluca, México. Oye, creo que tenemos un pasajero de más. Me dijo, Cuando ya habíamos salido de la estación de autobuses, a veces pasaba. Se trataban de personas que viajaban a alguno de los pueblos, generalmente de bajos recursos, que no dudaban en arriesgarse a viajar gratis.
1:42 Por lo general yo no les decía nada, pero a mi compañero le gustaba averiguar de quién se trataba mediante una apuesta. Pero no lo hacíamos por ser metiches, más bien lo tomábamos como un reto a modo de juego. Así que mientras yo miraba por el espejo retrovisor de los pasajeros, mi colega miraba disimuladamente para sacar sus conclusiones. También cuando él terminó de recoger los boletos, asumimos que ninguno de los 2 acertó. Y es que era difícil de pensar que aquella pasajera con esas características se atreviera a hacer eso. Más aún la conducta que tuvo, ya que ni siquiera le respondió cuando él le pidió el boleto.
2:39 La mujer no aparentaba sufrir carencias, estaba muy bien vestida y usaba algunas joyas que combinaban con su exuberante maquillaje. Con un sombrero tapaba su cabeza y en sus hombros llevaba un bolso de cuero. Mi colega no le dijo nada más y cuando se acercó para decirme que se había negado a pagar directamente, se quedó a mi lado a platicar. Unos 10 minutos después llegamos al primer pueblo, donde ya aguardaban algunas personas al costado de la carretera. Creo que fueron unos 9 pasajeros que se subieron a la vez que algunos se bajaron, pero lo inusual fue cuando entre los que se subieron se encontraba aquella misma señora. Presumo que en esa ocasión mi compañero no se dio cuenta, ya que no me dijo nada, pero yo sí vi claramente cuando ella subió, es más, ahí pude ver perfectamente su rostro. Me quedé pensativo, no la vi bajar, pero imaginé que lo había hecho y se volvió a subir porque se equivocó de pueblo, lo cual indicaría que no era de la zona o tal vez simplemente se había confundido.
4:04 Poco después llegamos al destino siguiente y para mi sorpresa volvió a pasar lo mismo. Entre los que subieron se encontraba esa mujer. Esta vez mi colega lo notó y mientras ella caminaba por el pasillo, él se dio la media vuelta para mirarme anonadado. Cuando se desocupó vino a preguntarme si también lo había notado, a lo cual le respondí que sí, como así también le conté que había sucedido lo mismo en el pueblo anterior. A partir de ese momento dejamos de platicar. Pues no solo teníamos confusión, sino que también comenzamos a sentir miedo, el cual tocó límite cuando llegamos al pueblo siguiente.
4:58 Ahora sí estuve más atento, acción que imitó mi compañero. Pero ambos sentimos escalofríos cuando primero volteamos a mirar y descubrimos que la anciana ya no estaba en su asiento. Pero el terror terminó de paralizarnos cuando ella subió al autobús en esa parada. También soy una de esas personas que se ponen a rezar de inmediato cuando presienten que pasa algo malo. Y esa noche no fue la excepción. Por momentos veía a mi colega quién permanecía estupefacto a mi lado, mirando hacia el frente.
5:41 Ni siquiera quería voltear. El arribo inmediato al próximo pueblo tardó un poco más y en esa ocasión ya no vimos subir a la aparición, pero volvimos a quedar espantados cuando vimos que había desaparecido de su asiento nuevamente. Gracias a Dios nunca más la volvimos a ver. Levantón en la carretera esta historia me ocurrió hace 3 años cuando trabajaba como operador en una empresa metalúrgica ubicada a 1 hora de la ciudad. Todas las mañanas me levantaba a eso de las 4:00 a. M para así poder llegar a las 6:00, que era el horario de ingreso.
6:50 Un amigo llamado Luis vivía a unas pocas cuadras de mi casa y como era también mi compañero de trabajo, tenía la costumbre de ir a buscarlo para llevarlo en mi carro. Cabe recalcar que a diferencia de mí, que vivía con mi familia, él alquilaba un pequeño departamento. Solo me he animado a compartir mi historia pensando que sería bueno que. La tuvieran en cuenta, ya que toca un tema muy delicado y a la vez trágico. Mi nombre es Agustín Melgosa. Una mañana fui a buscarlo como lo hacía siempre. Llamé a la puerta y no atendió.
7:38 A esas horas él siempre estaba listo, por lo que de entrada me pareció extraño. Asimismo, no le presté más atención al autobús. Pues en ocasiones el tomaba un taxi para irse, cuando notaba que yo estaba demorando tal cual fue la situación de esa vez. Sin embargo, lo encontré minutos más tarde caminando a un costado de la carretera, le toqué la bocina mientras me detenía para levantarlo, haciéndole bromas por estar en esa condición. Luego de los saludos y de haberse subido al carro, le pregunté, por qué no me esperó de esa forma. No tendría que haberse largado caminando asumiendo que no había conseguido un taxi.
8:30 Me dijo que no me preocupara, que ya mejor nos dedicáramos a hablar de cosas positivas. Sus palabras me sorprendieron, puesto que él andaba mal en esos días. Problemas personales que no me corresponden mencionar. Lo cierto es que a raíz de eso se le notaba depresivo, eso sin mencionar que estaba teniendo problemas con una muchacha que era su pareja. Cada día era lo mismo. En el tiempo en el que duraban los viajes, se la pasaba hablando sobre eso e incluso se había quebrado en llanto en más de una oportunidad. Pero esa mañana fue distinta, o mejor dicho, el estaba diferente.
9:20 No era tristeza lo que le veía, esta vez más parecía preocupación. O como cuando uno está arrepentido y por ende se la pasa callado, pensativo, traté de tocarle el tema de sus problemas con el afán de que se pudiera desahogar. O simplemente me permitiera conocer lo que tenía para ver si podía hacer algo por el pero como les dije desde que nos vimos, me dio a entender que quería estar bien, cuyo ánimo se le notaba. Y eso a pesar del silencio que por momentos lo dominaba.
10:01 Soy fumador y cuando estaba a punto de llegar a un autoservicio ubicado a un costado de la carretera. Me acordé que ya no tenía cigarros. Le avisé a mi amigo que me detendría por unos momentos para ingresar al local, a lo cual me respondió que no había problema, que fuera tranquilo. Cuando ya estaba dentro del lugar se me ocurrió Voltear para mirarlo, pero él ya no estaba en el auto, supuse que se había bajado para ir a los baños. Fui hasta mi vehículo y me quedé esperando.
10:41 Pasaron 10 minutos, él todavía no regresaba. Tomé mi celular y lo llamé para pedirle que se apurara, pero este sonó sin que nadie me atendiera. Fui al baño para buscarlo, pero no se encontraba allí. Insistí con las llamadas, pero tampoco sirvió. No sabía que le había pasado. Pero como ya se me hacía tarde, le mande un mensaje diciendo que me iría y que cualquier cosa me llamara. Esta era la primera vez que me hacía algo así. La única explicación que se me vino a la mente es que en verdad se molestó porque me bajé para comprar los cigarros y se tomó un vehículo para continuar el viaje. Pero cuando llegué a la empresa comencé a preocuparme. Pues él todavía no había llegado. Algunos de mis compañeros lo llamaron, pero tampoco le respondió.
11:44 Le pasó lo mismo a uno de los encargados de la empresa cuando este lo llamó, luego de preguntarme por su ausencia. Finalmente pensamos que se había regresado a su casa, que quizá se sentía mal. Todavía no había nada que nos hiciera pensar que le había pasado algo malo. Sin embargo, horas después nos enteraríamos de lo que realmente había ocurrido, lo cual fue terroríficamente impactante. Mi jefe envió a un empleado a su casa, que también era amigo de él, para comprobar que se encontraba bien.
12:28 Pero se llevó con una macabra verdad. La puerta estaba sin seguro, así que la abrió e ingresó luego de que nadie atendiera. Mi amigo se había quitado la vida. Cuando se hizo la autopsia se reveló que llevaba así más o menos desde la noche anterior. Es decir, que fue su alma a quien yo levanté esa mañana. Caminando a un costado de la carretera neblina, en la carretera mi nombre es Jesús Soy de México, de un Estado llamado Oaxaca, ubicado al sur del país por cuestiones personales.
13:31 Una noche tuve que salir de viaje de forma inesperada. Ya eran casi las 3:00 de la madrugada cuando transitaba por una carretera bastante oscura. Recuerdo que hacía frío y de en rato, en rato caía una ligera llovizna. Unos pocos viajeros pasaban de vez en cuando. No había ni Luna siquiera. Comenzaba a dificultarme la visión conforme pasaban los minutos y peor fue cuando empezó a ocurrir aquel extraño fenómeno, una tenue neblina, inicio de la nada. Para mí era un fenómeno sin precedente, pues solía manejar por esa carretera muy seguido y era la primera vez que me pasaba.
14:25 Y para colmo. Sucedió en un tramo donde no había absolutamente ninguna zona urbana. El pueblo más próximo estaba a 40 minutos, desde donde me encontraba lentamente esa inmensa capa blanca comenzó a cubrirlo todo. Tanto que llegó un punto en que ni siquiera podía notar bien los árboles que había a lo largo del camino. Disminuir la velocidad para así no arriesgarme a tener que frenar de urgencia. Por si las dudas me aparecía algún auto de improvisto, pero parece ser que la neblina se empeñó conmigo para complicarme más las cosas, ya que se puso más densa aún.
15:18 La llovizna paró de golpe. A su vez me dio la sensación de que se puso más frío. Ya comenzaba a pensar en detenerme, al menos hasta que se pasara un poco, pero un impactante escena empezó a formarse delante del camino a la que extrañamente podía ver a una distancia considerable, tan fuerte que podía verla sobresaliendo de la blancura del clima y a medida que avanzaba. Podía ver que aquello se movía cuando estuve a solo unos metros.
15:59 Recién entonces me di cuenta de que era fuego, que a un costado del pavimento flameaba de manera grotesca. Pero lo que realmente me dejó aterrado fue cuando me percaté de que era un tráiler el que estaba ardiendo en llamas. Todavía se me erizan los vellos del brazo cuando me acuerdo. El tráiler no tenía la carga, es decir, que sólo era la cabina, estaba totalmente destrozado y el fuego prácticamente lo estaba devorando por completo, sobre todo el interior de la cabina, lo cual me estremeció mucho más al pensar en las consecuencias que atravesó el chofer. Esto lo digo porque.
16:48 Pude ver la forma de su cadáver aún en el interior, ardiendo al rojo vivo. El fuego lo había consumido a tal punto que parecía solo quedar en esqueleto. Aún así me estacioné y bajé gritando para corroborar si había alguien cerca, aún con vida. Pero no lo único que había en el lugar era ese infernal espectáculo. El occiso y yo me Subí a mi auto rápidamente para salir de allí, pues cuando tomé mi celular para llamar a los bomberos no tenía señal, manejaba inmerso en ese estado de desesperación, fue lo que quizás me hizo no darme cuenta de unos detalles que descubrí minutos después cuando hablé con aquel señor. Lo cierto es que las palabras que me dijo me hicieron sentir que se me congeló el alma.
17:51 Recuperé la señal luego de avanzar unos kilómetros más o menos al estacionarme y llamar, me atendió ese señor a quien le narré lo que estaba pasando. Pero el tema fue cuando me preguntó la zona, pues al responderle el gordo silencio por un instante. Para luego preguntarme si por las dudas había atravesado por una neblina. Fue ahí que me di cuenta de eso. El clima ahora estaba totalmente despejado. No había rastros de la niebla, incluso voltee a mirar al camino y lo único que veía mis ojos era oscuridad. Todo había vuelto a la normalidad. Confundido le respondí que sí, pero que la neblina ya había desaparecido.
18:46 Se disculpó conmigo para a continuación pedirme algo que me dejó perplejo, pero tenía que hacerlo para cerciorarse y recién enviar al equipo. Me pidió que regresara hasta el lugar para ver si el accidente aún estaba allí. Me pareció una locura. Pero presintiendo lo que estaba pasando, le hice caso al llegar al sitio exacto no había absolutamente nada, ni siquiera los escombros del tráiler. El señor me contó que este tráiler suele aparecerse de vez en cuando, siempre en el mismo lugar y junto a esa neblina.
19:30 Al igual que yo, los que lo ven llaman a los bomberos y a emergencias para reportar el siniestro, pero allí no hay absolutamente nada. El Niño del asiento trasero, buenas noches, mi nombre es Alfonso, soy de la piedad, michoacán. Esto me pasó cuando realicé un viaje por una de las carreteras del Estado.
20:13 Me sucedió en pleno día, lo cual es muy fuera de lo común al tratarse de una experiencia paranormal, teniendo en cuenta que es en las horas de las penumbras cuando pasan estas cosas. Esa mañana mi padre me pidió de favor que llevara unas cosas hacia la casa de mi tío. Uno de sus hermanos, que vivía en otra ciudad. No vivíamos lejos de allí. Bastaban unos 40 o 50 minutos más o menos. Para llegar en la tarde tenía que ir a la Universidad, así que me dispuse a ir ya mismo para así regresar temprano. A mitad de camino fue cuando en el carro comenzó a suceder algo extraño.
21:04 No eran fallas mecánicas ni nada de eso, sino que fueron detalles que al instante catalogué como inusuales, por así decirlo. Primero fue el estéreo. Iba escuchando música cuando este se cortó de repente, al revisarlo noté que se había apagado solo, ya que lo encendí sin ningún problema. La situación se repitió unos minutos más adelante. Y del mismo modo anterior lo pude encender sin inconvenientes, pero ahora le preste más atención al equipo y me puse a revisarlo ya que era nuevo, por lo que quería cerciorarme de que no estuviera fallando de fábrica.
21:53 Nada raro le encontré y cuando ocurrió por tercera vez recién comencé a presentir de que se trataba de algo anormal. Intenté justificarlo pensando que tal vez se había desconectado algo en el interior o que no estaba haciendo buen contacto con las Conexiones del carro. Aún estaba analizando eso. Cuando escuché sonar la alarma era el sonido indicando que una de las puertas traseras estaba abierta, es decir, mal cerrada, lo cual era imposible. Siempre acostumbro a asegurarme de esas cosas antes de empezar a conducir. Por otro lado, era ilógico que después de todo ese tiempo recién sonara la alerta.
22:46 Aún así volteé para mirar a ver si notaba el desperfecto, pero nada malo tenía. Y cuando estaba a punto de estacionarme para bajar a abrirla y cerrarla de nuevo, la alarma cesó. Ya casi llegaba a la ciudad cuando apareció un carro que aprovechando en esos momentos no venía nadie en sentido contrario, pasó por mi lado para rebasarme. Ahí fue cuando vi a una niña que viajaba con el señor y fue ella que me hizo dar cuenta de lo que ocurría con mi vehículo. Mire, justo cuando ella saludaba risueña con sus manos desde el otro lado del vidrio de la ventana, pero no me saludaba a mí.
23:37 Sus ojos iban puestos en dirección al asiento trasero del auto. Sentí un gélido aire recorrer desde los pies a mi cabeza y en tanto el carro con la niña se apartaba. Miré rápidamente hacia atrás para tratar de entender a quién saludaba. Quedé abrumado, pues allí había un niño arrodillado en el asiento trasero con una de sus manos se apoyaba en el vidrio en tanto con la otra saludaba a la pequeña. Regrese mis ojos hacia el frente, sintiendo un inmenso terror. Veía como el otro auto se alineaba delante de mí para así alejarse.
24:24 En ningún momento del viaje me había detenido. Por lo tanto, ese niño no debería estar allí, ni mucho menos desaparecer de la nada, pues segundos después volví a mirar hacia atrás y este ya no estaba. Llegué a la casa de mis tíos muertos de miedo. Después de contarles lo que se me había aparecido, llamé a mi padre para hacer lo mismo, a lo cual reaccionó de una manera inesperada. Me preguntó cómo estaba vestido El Niño. Luego de eso me pidió que mejor me regresara lo más rápido posible, pero que no tuviera miedo, que El Niño no me haría nada.
25:14 Ya él me contaría sobre ese pequeño cuando llegara a casa. Mi padre es médico y acostumbra a usar el auto para ir y venir de la clínica. Unos días antes, mientras conducía a su trabajo, se cruzó con un accidente apenas ocurrido instantes antes. Entre los heridos había un niño con las características que le di y como la situación era urgente. Lo subió al auto para llevarlo al hospital lo más rápido posible, pero lamentablemente el pequeño falleció en el camino, justo en el asiento trasero, donde iba recostado. Creo que lo que vi fue a su pequeña alma esa tarde. Quizás ignorando en su inocencia que ya no pertenece a este mundo y que el viaje inconcluso hacia la clínica para salvar su vida jamás se podrá dar.
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