LA LLORONA EN RANCHERÍAS | 3 RELATOS DE TERROR REALES EN RANCHOS DE MÉXICO - INFRAMUNDO RELATOS
En los ranchos y rancherías de México, el llanto de La Llorona no es solo una leyenda.En este video escucharás 3 relatos de terror reales, narrados en primera persona, sobre apariciones ocurridas en caminos rurales, casas aisladas y tierras donde la noche guarda secretos que nadie quiere recordar.Historias basadas en testimonios reales, donde el miedo se vive lejos de la ciudad, entre campos, oscuridad y silencio absoluto.👉 Mira más relatos de La Llorona aquí:🔗 https://yt.openinapp.co/bh7fx🎧 Usa audífonos para una experiencia más inmersiva.💬 ¿Has escuchado algo parecido en un rancho o pueblo? Cuéntalo en los comentarios.📩 Envíanos tu historia: inframundorelatos@gmail.com🌐 Más relatos en: www.inframundorelatos.comEPISODIOS:00:00 Intro – Relatos de La Llorona01:19 La mujer penando en el rancho10:09 La prima Gabriela18:42 El llanto de La Llorona#LaLlorona #RelatosDeTerror #TerrorMexicano #InframundoRelatos
0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido. Muy buenos días, queridos madrugadores o buenas noches para todos aquellos trasnochadores en los ranchos y las tierras alejadas. Nadie duda de lo que se cuenta. Este vídeo es para todos ustedes que nos escuchan a diario, en especial para los jornaderos y todos los campesinos que se reúnen en las noches para sintonizarnos. Se dice que en los lugares donde hay agua, arroyos, canales de riego, siempre aparece la llorona, a veces atraída por la pena de alguna persona, otras por deshacerse de un hijo que estorba.
0:51 Otras más por un marido infiel. Todo empieza con lamentos. El grito Descarador por sus hijos, un heraldo de desgracia y muerte sin más. Por el momento, aquí comenzamos la mujer que pena en el rancho. muy buenas noches comunidad.
1:34 Mi nombre es Raquel Vega, soy del Estado de Durango y mi experiencia sucedió en el año de 1998. En ese tiempo tenía tan solo 13 años. Perdí a mi madre. Ese mismo año mi padre me envió al rancho de los abuelos. No quería que estuviera sola en casa. No había nadie que se hiciera cargo de mí, pues el tenía que trabajar. Así que mi Nana se hizo la maleta y sólo con lo indispensable. Recuerdo que tomé una fotografía de mi madre. En ella tenía puesto un vestido de novia. Esa era mi favorita.
2:19 Según mi papá, sólo sería por un par de semanas. Mientras él hacía unos arreglos en sus horarios de trabajo, pagaba unas deudas que habían quedado por la enfermedad de mi mamá, yo nunca había estado en el rancho, el camino hacia este era de terracería, campos de cultivos por todos lados. Un canal de agua que, siendo honesta, cuando lo vi me causó miedo. Ya era tarde cuando llegamos al rancho. Mi abuelo nos esperaba y al verme fue imposible que no llorarán.
3:00 Mi padre habló con ellos, aceptaron que estuviera el tiempo necesario ahí como está alejado de la ciudad. Cuando llegó la noche noté que a lo lejos había pocas casas con las luces encendidas, no porque tuvieran electricidad, sino que usaban lámparas con petróleo o aceite, fogatas en las hornillas para preparar sus alimentos, pero a medida que iba pasando la noche, estas se iban apagando. Y eso parecía ser un llamado a las almas que andan penando por todos esos lugares.
3:44 Ya era de madrugada cuando me levanté a tomar agua. Salí al patio donde se encontraba una olla de barro puesta sobre unos troncos de madera que le servía de base. Me sentía triste por lo de mi madre, que no me había percatado que algo se estaba acercando al rancho. Fue hasta que escuché el aullar a lo lejos de los perros, de las otras rancherías. Fue entonces que vi una mujer caminar entre las tierras, pero se movía de una manera antinatural. A unos metros de distancia fue que la pude apreciar mejor, pues la Luna llena iluminaba todo alrededor. Se notaba que era una persona muy alta. Tenía puesto un vestido viejo y desgastado. Su rostro lo cubría un velo apenas si se le notaba sus facciones.
4:48 Lo extraño es que su vestido y el velo se movían como si estuviese haciendo mucho viento, lo cual no era así. El verla me recordó a mi madre. Con su vestido de novia me quedé observándola por unos momentos, pero cuando soltó un alarido de dolor gritando por sus hijos, supe de quién se trataba. Comencé a temblar, tanto que el agua se me escurría por entre los dedos de mi mano. Fue entonces que la VI moverse.
5:30 Giró y comenzó a flotar hacia donde me encontraba. Yo sentí como alguien, me abrazaba y me susurraba que no fuera a gritar. Muy despacio. Comenzamos a caminar hacia el interior de la casa. Era mi abuelo. Despacio nos metimos y cerró la puerta. La vi moverse cerca de la ventana, pero no hizo intento alguno por entrar. En cuanto estuve en los brazos de mi abuela, aquel ser soltó un leve sollozo. Comenzó a retirarse de la ventana con gemidos lastimeros y nuevamente los perros aullaban.
6:12 A medida que aquel ser se iba alejando, mi abuela me preparó un té de Yerbas amargas para el susto. Me dijo que con eso. La llorona no se atrevería a acercarse a mí. La abuela comenzó a decir que los perros siempre avisan cuando el espectro de la llorona anda penando por los alrededores. Ya hacía muchos años que esta no se había acercado tanto al rancho. Era como si la tristeza la llamara después de un entierro. Ella viene, es como si viniera por alguien más.
6:54 El resto de la noche nos la pasamos en vela. El abuelo se sentó en su mecedora fumando un cigarro mientras la abuela me contaba que un año antes de que mi madre falleciera, la llorona comenzó a penar por los alrededores anunciando desgracia para los habitantes del rancho. Ellos pensaban que quizás el abuelo o a ella se les había llegado la hora de partir de este mundo, pero nunca imaginaron que fuera su hija. Ella y mi padre les ocultaron la verdad de su enfermedad, así que muy temprano tendrían que mandar por el sacerdote, pues no querían otra desgracia más en el rancho. No era buen augurio que siguiera la llorona. Penando por el rancho el sacerdote vino, pero no fue de mucha ayuda.
7:54 Cerca del rancho del abuelo estaban asentadas varias familias. Una de las mujeres estaba embarazada. La encontraron flotando en uno de los canales de riego. Pero no solo eso, también con uno de sus hijos. En el velorio se comenzaron a contar varias versiones por la muerte de la mujer. Una de ellas fue que intentó salvar a su hijo, que cayó en el río, otros que ella misma lo hago y al ver lo que había hecho, ella misma se quitó la vida. Una de las mujeres dijo que la llorona la había escogido para que penara por los alrededores. Entonces mi abuela me dijo que cada cierto tiempo fallecía una mujer embarazada y su primogénito era como tomar el lugar de aquella llorona.
8:54 La verdad es que la gente de los campos y ranchos tienen sus creencias, sus historias y leyendas que se van contando de generación en generación, pero algunas se pierden. Pues ya no hay quien las recuerde y voces que las cuenten. Hace ya más de 10 años que falleció el abuelo, uno de los hermanos de mi madre es el que está a cargo del rancho. La abuela se la pasa en cama, ya está vieja y cansada. Hace poco la visité, Tengo 2 hijos y quise que los conociera. Apenas y llegué y me dijo que mejor regresara a la ciudad. Pues no fuera la de malas, ya que hace algunos días andaba de nuevo por los alrededores del Rancho La Llorona. Pasé una noche en el rancho, no dormí. Afortunadamente yo no la VI ni la escuché. Me despedí de mi abuela y mi tío. Ya no he vuelto y es mejor así.
10:04 Muchas gracias por escucharme. La prima Gabriela, historia de terror compartida por alma Gómez, basado en hechos reales. Saludos a toda la comunidad, Inframundo, relatos, mi nombre es alma Gómez. Esta experiencia. Nos sucedió en el rancho de la tía Emilia, nosotros somos originarios del estado de coahuila, eran los ya muy lejanos años de la década de los noventas.
10:45 ¿Yo en ese tiempo tendría 14 años y mi hermana Gloria 17, mi prima Gabriela 16 y es de ella de quién les quiero hablar? Pues según la tía Emilia, fue por culpa de ella que se nos apareció la llorona. Muchos creemos que este espectro se le aparece a los hombres infieles, a los que engañan, a las mujeres, a las esposas. Pero me quedó claro que también aquellas mujeres que intentan o interrumpen un embarazo. Mi tío Jesús, al saber que su hija Gabriela estaba embarazada, no quiso saber de ella y nos mandaron junto con ella al rancho de Emilia hasta que decidieran qué iba a hacer con el bebé, si nacía o no. Pero al verla la tía Emilia le dijo que ya era tarde para lo último, pero sé que ellos ya habían decidido y les contaré el porqué.
11:49 La tía Emilia nos dijo que mi hermana y yo dormiríamos en la cama grande y Gabriela en la cama que estaba al lado de la ventana. No sé si era por el embarazo, pero después de la primera noche, Gabriela comenzó a actuar. Muy extraño le contó a mi hermana que escuchaba a una mujer llorar junto a la ventana. El llanto se escucho horrible y desgarrador. Trasmitía tristeza y desesperación. Además, Gloria le dijo que ella no había escuchado nada, yo tampoco, que quizás se sentía así por el embarazo, pero el rostro de Gabriela reflejaba miedo.
12:35 Ella decía que no era por el embarazo y volvió a repetir lo mismo. Mi tía Emilia nos escuchó hablar y nos dijo que mejor le ayudáramos con las tareas en el rancho, que eso nos distraería. Gloria le dijo, lo de mi prima la miró con recelo y dijo que eran mentiras, que ella en todo el tiempo que había vivido ahí jamás ha escuchado algo como lo que contaba a partir de ese día. Gabriela se comenzó a notar desesperada. Se volvió torpe con las tareas que hacíamos en el rancho, la mirada perdida en ocasiones y otras veces mirando hacia el río.
13:24 En el rancho había una mujer anciana, huraña, pero con Gabriela sí conversaba, pero con mi hermano y conmigo jamás lo hacía. A la tercera noche, Gloria y yo escuchamos los llantos. Mi hermana, temblando, me dijo que era la llorona, un lamento largo y lastimero. Comencé a sentir miedo, ese miedo que sientes cuando casi se te para el corazón. Repentinamente ya no la escuchamos afuera, sino adentro. Se comenzó a sentir frío.
14:04 De esos que te hacen castañear los dientes. Estaba con nosotras y ninguna se atrevió a moverse. Escuchamos a mi prima, que nos llamaba, que encendiéramos la luz, pero mi hermana estaba peor que yo y no supe ni cómo. Pero salté hacia el interruptor y al momento que encendí la luz, lo que estaba con nosotras desapareció. Mi tía llegó y nos regañó por el barullo que estábamos haciendo. Le dijimos lo que había sucedido y nos regañó muy feo con palabrotas y a mi prima le dijo que eso era culpa suya, pues de ser así, la llorona buscaba al niño que traía en su vientre porque sabía a que había ido al rancho a sacárselo.
14:59 Esa noche fue larga. ¿Y cuándo amaneció? Gabriela fue hablar con la anciana. Mi hermana y yo estábamos con ella. Cuando le preguntó lo que nos había dicho mi tía, la anciana le dijo a mi prima que era verdad. La tía Emilia había estado embarazada hacía muchos años. El novio la abandonó estando con los primeros 2 meses de embarazo, así que. Intento de muchas maneras perder el producto. Fue entonces que la llorona se comenzó a ver y a escuchar donde hay un río o algún lago, ella se aparece, la tía perdió a su hijo y maldecida por lo que hizo, jamás pudo volver a tener un hijo en el vientre.
15:49 Gabriela hizo una mueca de desagrado. Se molestó con la anciana que había adivinado que estaba embarazada y que por algo la habían mandado al rancho. Esa tarde nos metimos a la casa temprano, pues comenzó a llover y nada podíamos hacer. Mi hermana y yo cansadas por las tareas que hicimos ese día. Nos acostamos por alrededor de las 7:00 de la tarde. Nos quedamos profundamente dormidas. Fue alrededor de las 3:00 de la madrugada que mi tía nos despertó.
16:29 Gabriela no estaba con el barro hasta las rodillas. Tuvimos que buscarla por los alrededores. Uno de los trabajadores la encontró flotado en el río. Su cuerpo se había quedado atorado en una de las piletas de agua. Su cuerpo estaba pálido y frío. Yo nunca había visto a un muerto y ver a Gabriela me impactó demasiado. Cuando la llevaron al rancho la pusieron sobre una de las camas. Tenía los ojos bien abiertos, al igual que su boca, como si hubiese querido gritar.
17:12 Temprano se les notificó a los familiares y cuando llegaron al rancho nadie hizo preguntas, solo se les informó que mi prima se había quitado la vida. Gabriela no falleció, como dijeron a ella se le detuvo el corazón por el miedo de haber visto a la Llorona. Las malas acciones y deseos tienen consecuencias. Y mi prima, por no querer que naciera su hijo la llorona, se los llevo a ella y a su pequeño. Pero no solo eso, el tío Jesús regreso al rancho de su hermana a los 2 meses y este apareció ahogado en el río, también justamente donde su hija había visto aquel espectro.
18:03 Nadie ha vuelto al rancho. La tía Emilia vive sola en el ya han pasado más de 20 años de lo acontecido y cuando mi hermana Gloria y yo estuvimos embarazadas de nuestros hijos, les juro que escuchamos a la llorona. ¿Querido espectador, le pregunto, como ya es costumbre usted que haría si escuchara a la llorona o peor aún? ¿Qué haría usted si la viera de frente? Lo leo en los comentarios el llanto de la llorona, basado en un hecho real compartido por Lucía Alejandra Torres.
18:55 Buenas noches o tardes para todos. Mi nombre es Lucía Alejandra. Mi experiencia sucedió a finales del mes de octubre, pero del año de 1993. En ese tiempo tendría la edad de 13 años. Mis padres, en ese entonces, también ya estaban por divorciarse. El motivo fue porque mi padre le fue infiel a mi madre, algo que ella no se lo quiso pasar por alto. No lo perdonó, pues cuando se enteró de la aventura se puso como loca. Yo acababa de regresar de la secundaria cuando me tocó ser testigo de todo lo que se dijeron.
19:39 Él echó la culpa ella. Y es que, para ser sincera, no lo era. Fue él. Me da vergüenza admitirlo, pero a mi padre le encantaban las chicas jóvenes. Mis compañeras de secundaria no querían ir a hacer los proyectos en mi casa. Me decían que mi papá les hacía sentirse incómodas. Mi madre pidió un permiso en la escuela porque nos vinimos el rancho del abuelo. Ella no le estaba pasando nada bien y quería pasar unos días lejos de la ciudad y de la Casa, sobre todo de papá. El abuelo cultivaba maíz a unos metros de su rancho. De los terrenos de siembra se encuentra un pequeño canal de riego.
20:27 Y al final unos árboles que, decía, tenían más de 100 años por entre esos árboles, el abuelo siempre contaba historias y apariciones, sobre todo de la llorona, un espectro de cabello largo que le llegaba hasta la cintura con un vestido negro, mostrando parte de su cuerpo podrido por permanecer mucho tiempo en el agua. Era una señora joven, dicen que tenía 3 hijos, el marido era un borracho empedernido, tenía amantes en el pueblo y cuando iba a la capital le daba vuelo a la hilacha, regresando en ocasiones hasta en 3 meses, sin importarle si su familia tenía para comer o no.
21:20 La versión que se cuenta, como muchas otras que quizás ya has escuchado. Algunas similares, otras un poco diferentes. Se dice que el hombre llegó una madrugada, pero no tuvo un recibimiento agradable ni caluroso, ya que la señora terminó con la vida del hombre y sus hijos cerca del canal del riego. Luego ella misma se desvivió. Desde entonces su alma en pena se mira por entre las tierras de siembra, penando y buscando Asus hijos. También se cuenta que castiga a aquellos hombres que son infieles.
22:01 Encuentran a los hombres con la mitad de su cuerpo. Dentro del canal ahogados se dice que es la llorona que busca Asus hijos. Como cuenta la leyenda, recordé esa historia que mi abuelo me contaba cuando iba al rancho. Y dice que mi papá estuviera ahí para que el espíritu de la llorona le diera una buena lección. Justamente lo que sucedió a los 15 días que estábamos en el rayo no venía en muy buenos términos para con mi madre, ya que quería que le firmara unos documentos, pero ella se negaba a hacerlo.
22:44 El abuelo se mantuvo alejado del problema entre ellos. Pero se le notaba la rabia. Esa noche estaba tratando de conciliar el sueño. Me encontraba entre dormida y despierta cuando se comenzó a escuchar el llanto de una mujer. Su lamento era triste y no paraba de llorar. Pensé que era mi madre, pero aquel llanto te transmitía algo que lo podía sentir hasta el alma. Fue hasta que me asomé por la ventana, pero no había nadie. Lo que se me hizo extraño es que se escuchaba claramente como si estuviera fuera. Abrí la ventana, pero no vi a nadie. Tampoco la Luna llena iluminaba los campos de siembra. Se podía haber hasta la arboleda, el pozo de agua y los corrales.
23:38 No había nadie, así que la cerré y me regresé a la cama. No le di importancia y creí que solamente había sido mi imaginación, pero pronto escuché el llanto más fuerte, como si le estuvieran haciendo daño. Pero esta vez fue diferente. Eran más bien alaridos como de dolor o sufrimiento. La piel se me erizo por completo y me sentía paralizada porque comencé a sentir miedo. El llanto se fue alejando. No sin antes dar un grito de desesperación. El resto de la noche me la pasé rezando, no supe a qué hora me quedé dormida, sentí los rayos del sol e iluminar mi habitación. No se escuchaba ni un sonido, ni los perros, ni el de las gallinas.
24:32 Me levanté y salí de la casa, pues ni mis padres ni mi abuelo estaban a lo lejos. Miré a varias personas, distinguí a mi madre entre ellos. Así que caminé hasta donde se encontraban todos, había la mitad de un cuerpo dentro del canal, reconocí el pantalón, pijama de mi papá. No me dejaron acercarme más hasta donde estaba él. Quedé incompleto, shock, no pude llorar. Mientras lo estábamos velando en el rancho, los presentes hacían comentarios sobre la muerte de mi padre. Algunos decían que había sido la llorona. Que algunos la habían escuchado la noche anterior. ¿Sabían que iba a fallecer un hombre infiel? Pues la llorona era un heraldo de la muerte. Entre miradas curiosas, algunos de compasión y otros con burla, veían a mi madre.
25:32 Una anciana se sentó a mi lado, me miraba con cierta tristeza. Me preguntó si había escuchado algo como una mujer llorando. Le contesté que sí, pero cuando me asomé para la ventana no había visto a nadie. Me aconsejó que cuando la volviera a escuchar no saliera, no me asomara que solo la dejara pasar. No era bueno ver a los espectros por la noche. Le pregunté si era verdad que la llorona se había llevado a mi padre. Ella, muy seria, me dijo que sí, que es la creencia de la gente del rancho. Pero que las personas de ciudad como nosotros no creemos en las leyendas de los pueblos, sus costumbres, sobre todo cuando la muerte se hace presente para llevarse a aquel que le ha llegado la hora.
26:27 Le dije que mi padre le era infiel a mi madre desde hacía mucho tiempo. La anciana me contestó que por eso la había seguido. Pues para ellos. Era una belleza de mujer y no una descarnada como es en verdad. Sepultamos a mi padre en el cementerio del pueblo. Mi madre y yo regresamos a las pocas semanas. Ella no se volvió a casar. Estamos por irnos a vivir al rancho del abuelo. Él falleció a los 3 años después de que mi papá lo hizo.
27:08 Comunidad, gracias por llegar hasta el final de este relato de Inframundo. Si te gustan estas historias oscuras del campo y del rancho, te invito a suscribirte y dejar tu comentario al igual que compartir este video para que más personas conozcan las historias que siguen vivas en México, nos vemos en el próximo viaje al Inframundo. Y mientras llega esa noche, recuerda, no te acerques al agua cuando escuches un lamento, mi nombre es Alejandro hasta la próxima.
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