Nov. 17, 2022

La Casa De Campo (Y Mas Relatos que la Gente Cuenta)

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Inframundo Relatos De Terror
La Casa De Campo (Y Mas Relatos que la Gente Cuenta)

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0:03 La casa de campo fue una tarde en la que mis padres me enviaron a limpiar la casa que teníamos en el campo. Al día siguiente era el cumpleaños de mi hermano mayor y allí sería la reunión familiar. Mi nombre es Juan Pablo y aún no puedo superar la experiencia que les compartiré. La casa está a unos pocos kilómetros de la zona urbana. Envié un mensaje a un amigo para que fuera a hacerme compañía, el cual aceptó hacerlo. Una vez en la casa comencé a hacer el trabajo. Ya finalizaba de limpiar la alberca cuando tuve la extraña sensación de que alguien me estaba observando. Y al estar yo solo en el lugar, eso poco a poco comenzó a asustarme.

1:02 Me dirigí al interior de la casa. Abrí una cerveza pensando que mi amigo ya no tardaría en llegar. Cuando de pronto escuché que alguien llamó a la puerta pensando que se trataba de él, le dije que pasara algo que nunca debí haber hecho. La puerta se a vio lentamente. Nadie estaba parado detrás de esta. Pero la confusión se convirtió en terror. Cuando volví a tener la misma sensación, sentí algo detrás de mí. Al voltear a ver, quedé completamente en shock. Era como si una formara un vapor oscuro. Sus contornos se fueron modificando hasta quedar la figura perfecta de un hombre.

1:51 Recuerdo cómo quemaba mi piel cuando este se abalanzó sobre mí. El dolor era indescriptible. Ni siquiera podía moverme. Todo mi cuerpo estaba envuelto en esa cosa. Creí que perdería la vida. Cuando sentí que empezó a levantarme, mis pies quedaron sin tocar el piso. Un último dolor me torturó por un instante. Sentí mi cabeza estallar sobre la pared hasta que perdí el conocimiento. Me desperté en una clínica al no responder al llamado de mi amigo. Buscó a mis padres y me encontraron tendido en el suelo con mi cabeza ensangrentada.

2:34 Nunca supimos qué fue esa cosa. Por suerte sólo fue una fractura superficial, pero debido al trauma vivido jamás pude volver a ingresar a aquella casa, la cual al tiempo posterior mis padres vendieron, pues ellos también fueron testigos de extraños acontecimientos dentro de ella, el viejo del costal. Esto me sucedió allá por el año de 1981, cuando tenía 14 años de edad. Aún vivía con mis padres.

3:21 En ese entonces las calles del pueblo aún no estaban iluminadas y los caminos de ingreso al mismo tiempo estaban rodeadas de un espeso monte. Me llamo Adolfo Benítez y lo que les compartiré a continuación me ayudó a comprender que el mal existe. Eran aproximadamente las 11:00 de la noche. Yo recién regresaba a mi casa, tenía la costumbre de jugar hasta tarde junto a los amigos del pueblo vecino y en esta ocasión me tocó regresar solo. Hasta entonces yo nunca había tenido algún suceso paranormal.

4:03 Pero conocía a gente que sí. Todos contaban que el miedo experimentado los dejaba traumados de por vida. Tampoco había escuchado que hubiera sucedido algo por ese camino, pero dada la situación, comencé a sentir miedo. Solo me faltaban unos pocos kilómetros para llegar cuando desde el monte un señor se apareció y empezó a caminar a unos metros delante de mí. Parecía ser un anciano encorvado y de baja estatura. Caminaba de manera torpe y lenta. Note que llevaba un costal sobre una de sus manos, mismo que luego apoyó en su espalda, pensando que se trataría de algún poblador.

4:52 Apresuré el paso para alcanzarlo, pues ya me sentía un poco asustado y caminar a su lado al menos me quitaría el miedo. A medida que me iba acercando hacia él un olor fétido, comencé a sentir la luz de la Luna. Me permitió notar claramente que de aquel costal que traía sobre su espalda venía derramando lo que parecía ser un líquido espeso, como si en su interior trajera un animal sin vida. Comencé a dudar si realmente se trataba de algún conocido, pero fue tarde. ¿Estaba ya lo suficientemente cerca de él? Aquel anciano se percató de mi presencia, volteó y entonces sentí un terror que jamás había sentido antes. Este no podía ser un hombre vivo. Tenía el rostro demacrado.

5:50 Le faltaba parte de su piel y una de sus manos estaba totalmente esquelética, pero fue ver lo que traía en su costal lo que más perturbado me dejó, pues desde su costado se asomaba colgado un brazo humano, el cual aún derramaba aquel líquido. Lo único que hice fue dar la media vuelta y correr lo más rápido que pude. Hasta que tropecé por una piedra y caí desmayado. No sé si por el susto o por el golpe que me di al caer. Desperté ya al amanecer y me di cuenta en dónde estaba. Fue entonces que me apresuré para llegar a mi casa. Al llegar, mis padres estaban muy preocupados, me castigaron y aunque les conté lo sucedido, nunca me creyeron. El duende del baldío, esa noche volvía de hacer un trabajo escolar.

7:02 El lugar de la reunión fue en casa de un compañero cuyo barrio nunca había visitado, lugar donde nunca más regresé. Soy Ricardo Maldonado y seguramente mi relato será tan perturbador como lo fue para mí vivirlo. Ya había oscurecido. Debía caminar unas 5 cuadras para llegar hasta la parada de autobús. Las calles estaban casi oscuras, poca gente las transitaba, solo unos cuantos carros iluminaban al pasar me encontraba cruzando cerca de un baldío. Cuando de pronto escuché que alguien me llamó desde ese lugar, entre unas montañas de Basura, vi a un pequeño niño y pensando que necesitaba ayuda o algo así, me acerqué, pero al estar frente a él, que de preso del terror, ese pequeño vestía solo con un pantalón corto.

8:03 Estaba descalzo y tenía un pequeño sombrero en su cabeza. Todo su cuerpo estaba deforme. Dando una imagen más espeluznante a su rostro de anciano, retrocedía aterrado por su aspecto. Él comenzó a burlarse de mí mientras se acercaba. Intenté correr, pero no pude, pues apenas estuvo cerca. Con su mano golpeó fuertemente mis piernas, tumbándome al suelo. Recuerdo verlo brincar a mi alrededor riéndose como un maldito demonio. Yo le suplicaba que me dejara, pero eso más lo divertía. Luego tomo un trozo de madera del suelo para comenzar a pegarme con este.

8:49 Yo me revolcaba sobre el suelo mientras sentía aquellos golpes en todo mi cuerpo. El dolor era insoportable, realmente me estaba dando una paliza. No sé si quizás fue eso, pero cuando empecé a gritar por ayuda, él se detuvo. Deje de oír su risa y al abrir los ojos este ya no estaba. Me levanté desesperado para salir corriendo del lugar. Al llegar a la parada me encontré con una señora quien me auxilio al instante. Quedé con todo el cuerpo lleno de moretones y heridas. Nadie creyó mi relato, a excepción de mi compañero, pues él asegura que no fui el primero en ser atacado por un duende, el nahual de mente. Era el día de mi cumpleaños número 23. Estábamos reunidos con unos amigos tomando unas cervezas en un pequeño camping comunitario.

10:03 Todo marchaba perfecto hasta que llegó la noche. Me llamo Javier Santos y esto sucedió hace apenas unos años atrás. El lugar ya estaba vacío. Vimos a un hombre acercarse. Y grande fue nuestra sorpresa al notar que se trataba de un mendigo, nos preguntó que hacíamos en ese sitio. Este hombre decía que el lugar le pertenecía. Uno de los muchachos comenzó a insultarlo para que se fuera, pero el hombre siguió insistiendo hasta que, empujado quizá por el alcohol, mi amigo se atrevió a propinarle un golpe en el rostro.

10:45 Aquel mendigo cayó al suelo. Yo me acerqué para intentar levantarlo. Cuando este comenzó a reír, todos quedamos perplejos. Evidentemente era un hombre con problemas mentales, pero cuando se levantó del suelo se mostró tal cual es su rostro se desfiguró hasta quedar similar a una bestia con lo que parecía tener garras en sus manos. Se tocó donde había recibido el golpe frente a nuestras miradas. Incrédulas empezó a cortarse la cara mientras reía enloquecido. Quien lo había golpeado comenzó a gritar de terror, pero cuando intento huir, ese ser lo alcanzó para comenzar a atacarlo.

11:34 La desesperación que sentimos era indescriptible. Nuestro amigo gritaba por ayuda, este hombre destrozaba su ropa en cada manotazo, pero ninguno de nosotros podía ni siquiera moverse. Una vez que mi amigo cayó inconsciente, aquel demonio dejó de atacarlo, dirigió su mirada sobre nosotros y, lamiendo la sangre en sus garras, nos ordenó que inmediatamente nos fuéramos del lugar. No se imaginan el cargo de conciencia que tenemos todos hasta el día de hoy. Sinceramente, pensamos que mi amigo perdería la vida por el ataque de aquel hombre en esa noche, aunque para muchos en realidad ese ser se trató de un maldito nahual de mente, El Niño del patio.

12:42 Mi nombre es Gabriela Márquez. El siguiente relato me lo contó mi madre, el cual le sucedió cuando ella tenía 10 años. En aquellos tiempos ella vivía junto a mis abuelos en un rancho. Ese día se encontraba sola y entre las obligaciones del día tenía que lavar su ropa. En el patio trasero, bajo un gran árbol, tenía una pileta donde lavaban. Eran las 3:00 de la tarde cuando comenzó, pero a los pocos minutos tuvo el primer suceso. Un pequeño trozo de lodo cayó sobre el agua donde estaba lavando, pensando que se había caído del árbol.

13:26 Miró sin encontrar nada raro. Minutos después volvió a ocurrir el suceso. Esta vez noto que provenía desde el frente y al mirar quedó presa del pavor. Ella cuenta que vio a un niño a unos metros de la pileta. Este estaba sentado sobre un charco de lodo, de donde levantó otra pequeña porción y se la volvió a arrojar. Pero fue otra cosa lo que la espanto hasta dejarla sin aliento. Aquel niño tenía su cuerpo mutilado. Le faltaban partes de carne en sus brazos, piernas y rostro. Gritó aterrada y corrió hacia su casa para encerrarse en su habitación, pero eso no la ayudo. Su sangre se congeló al notar que el mismo niño estaba parado al otro lado de la ventana con sus pequeñas manos. La empujaba tratando de ingresar. Ella salió del cuarto.

14:25 Casi sin sentir las piernas producto del miedo, esta vez se refugió dentro de la habitación de sus padres, donde se quedó gritando y llorando desesperada. Por suerte, mis abuelos llegaron a los pocos minutos. La encontraron pálida, aturdida, sin dejar de temblar. Una curandera la ayudó a superar el miedo, aunque afirma que nunca logró sacar a ese ser de sus pesadillas. Nadie supo decirle de qué se trató esa aparición. Hasta muchos años después conoció una historia que volvió a horrorizarla justamente unos años antes de que ella viviera esa experiencia.

15:11 Una familia vecina tenía una casa a unos kilómetros del rancho. Habían perdido a su hijo, el cual falleció dentro de un chiquero al ser atacado por los cerdos. A este pequeño le gustaba jugar con el lodo donde fatídicamente perdió la vida el pequeño ser me llamo Eduardo, soy oficial de policía y el relato que les quiero compartir sucedió hace ya unos años.

15:54 Estábamos patrullando de noche por una zona un poco conflictiva, no sólo por la delincuencia en sí, sino porque sabíamos que era un barrio donde habitaban muchos curanderos y brujos conocidos. Entramos por una calle sin ninguna clase de iluminación, cuando de pronto vimos cruzar una pequeña silueta a unos metros de nosotros. Pensamos que se trataba de un niño y nos detuvimos a buscarlo, pues no era un lugar seguro para él. Caminamos hasta una maleza que había fuera de una casa abandonada y solo bastó acercarnos para saber de qué se trataba. En forma de cuclillas, dándonos la espalda se encontraba aquel pequeño lo alumbramos con nuestras linternas, pero cuando él volteó a mirarnos, quedamos totalmente aterrados. Eso no era un niño, era un ser deforme. Prácticamente no tenía rostro, no había ojos en él. Sólo una enorme boca cubierta de sangre resaltaba de su figura demoníaca.

17:05 Ese ser se enderezó, apenas superaba el metro y de manera desafiante nos enseñó lo que traía en sus manos. Era un pequeño animal similar a un gato. El cual ya le faltaba la mayor parte de su cuerpo. Este nos sonrió como tratando de enseñarnos sus largos colmillos e inmediatamente se lanzó a correr en cuatro patas para trepar por el techo de la casa y perderse en esa oscuridad. El miedo y el escalofrío que sentimos fue indescriptible. Nada pudimos hacer, ni siquiera supimos cómo reaccionar.

17:48 Regresamos hasta la patrulla. Recuerdo sentir náuseas y escalofrío, por lo que mi compañero tuvo que manejar para sacarnos de ese lugar. Hasta el día de hoy suelo escuchar relatos de compañeros que patrullan por esa zona y afirman ver esa misma bestia, argumentando que se trata de un ser proveniente del mismo infierno. La bruja del río el siguiente relato me sucedió cuando era adolescente, producto de una desobediencia hacia mis padres, quienes siempre me decían que no tenía que ir a pescar en el Día de Muertos. Mi nombre es Martín Cajal, esta es mi historia. El río que frecuentaba estaba cerca del rancho. Esperé a que mis padres se durmieran para salir escondidas con mi bicicleta.

18:55 Al poco tiempo de estar en el río comencé a escuchar que alguien se acercaba, pero a pesar de que la Luna Iluminaba todo, no podía ver a nadie. De pronto, un aire nauseabundo cubrió todo el sector haciéndome sentir ganas de vomitar. Me di la media vuelta con la intención de retirarme. Cuando vi a esa mujer frente a mí, era una bruja quien, mirándome de manera burlona, comenzó a acercarse. Quedé atónito ante tal imagen. Sentí un escalofrío congelarme hasta el alma, pero cuando intenté tomar mi bicicleta para huir, esa cosa se lanzó sobre mí.

19:41 Fue tan grande el asco que sentí al tenerla tan cerca que comencé a vomitar frente a ella. La maldita se reía a carcajadas al verme hacer eso hasta que comencé a insultarla. Eso, al parecer, la sorprendió. Me miró por unos segundos y me soltó, jamás olvidaré ese momento. El odio en sus ojos penetraba en cada célula de mi cuerpo. Por un momento pensé que me dejaría ir tranquilo, pero apenas comencé a pedalear. Para salir de aquel lugar sentí un fuerte golpe sobre mi espalda. Sin embargo, aquello no me detuvo.

20:24 Quizás por la adrenalina o el mismo miedo. No sentí el dolor. Llegué a casa sin fuerzas, me bajé de la bicicleta y recién allí sentí el dolor en la espalda mientras gritaba por ayuda a mis padres. Toqué mi camisa y la note cortada empapada de lo que al mirar supe era sangre. Eso terminó por hacerme caer y desmayarme. Esa fue La Última Vez que salí a pescar. Carro viejo, soy Luis Enrique.

21:08 Este relato lo viví hace algunos años cuando trabajaba como velador. En aquella oportunidad estaba cuidando una antigua casa. Los dueños estaban fuera del país y ya habían ingresado en varias ocasiones a robar. Fue uno de sus hijos quien me contrató. Este vivía en la misma ciudad, pero por alguna razón se negaba a vivir en esta casa. Era la primera noche allí. Había llevado a mi perro para que me hiciera compañía, al cual dejé en el patio trasero. Ya había pasado medianoche cuando escuché a mi perro comenzar a ladrar.

21:49 Desesperado, pensando que se trataba de algún delincuente, me acerqué rápidamente hasta el lugar. Efectivamente, noté a un hombre allí. Este se encontraba parado, dando la espalda junto a un viejo coche descompuesto que los dueños tenían en desuso. Inmediatamente le ordené que se detuviera y que se identificara. Este me ignoró por completo. Totalmente decidido. Me acerqué para atraparlo, pero cuando llegué a su lado sentí un horror jamás vivido anteriormente. El rostro de ese hombre estaba totalmente en descomposición, solo unos pedazos de piel aún colgaban de él.

22:37 Quedé anonadado ante tal imagen. Jamás había tenido ese Estado. Mi mente se puso en blanco. Esa aparición solo duró unos segundos más, hasta que comenzó a desaparecer frente a mis propios ojos, dejando el impacto más grande en mi vida y una nube de humo que apestaba a azufre. Ese mismo fantasma me acompañó durante el tiempo que trabajé en el lugar. Siempre aparecía en el mismo lugar, al lado de ese carro viejo. La familia nunca quiso darme alguna explicación al respecto. Sin embargo, muchos años después supe que ese carro tuvo una historia muy particular.

23:23 Uno de los integrantes de la familia atropelló a un joven con ese mismo vehículo. Quitándole la vida al instante, yo tengo mis propias conclusiones. Los invito a que cada uno de ustedes tomen las suyas. Muchas gracias por compartir mi relato la bruja de la carretera. El año pasado tuve una experiencia traumática. ¿No pretendo crear pánico, pero a qué lugar aún existe?

24:06 Me llamo Diego López, su servidor, quien aún siente escalofríos al narrar esta historia. Me encontraba en ese tiempo trabajando para una empresa de repuestos de automóviles y esa mañana temprano tenía que entregar mercancía en la ciudad a donde me dirigía. Si no mal recuerdo. Me faltaba sólo 1 hora para llegar, pero yo ya llevaba conduciendo toda la noche. Fue entonces cuando cometí ese maldito error. Me estacioné debajo de un farol para descansar, pensando que eso me relajaría un poco. Pero cuando intenté retomar el viaje, mi auto no arrancó dando un golpe sobre el volante.

24:51 Maldecía el momento, no podía creer lo que estaba pasando. Había quedado parado en medio de una carretera totalmente vacía, faltando tampoco para llegar a mi destino. Me bajé para revisar el motor, pero al instante algo me petrificó muy cerca de mi oído, casi como un murmullo. Una risa me hizo estremecer. Volteé para ver, pero no había nada. Me alejé caminando unos metros, pero tampoco logré divisar nada. Hasta que un grito desgarrador dirigió mi mirada hacia el carro nuevamente.

25:31 Ahí fue que el terror inundó todo mi cuerpo. Una mujer se encontraba en cuclillas sobre el techo del vehículo. Esta se miraba totalmente deforme. Tenía su cuerpo cubierto de un líquido parecido a la sangre. Unos ojos rojos opacaban su Macabro rostro, su nauseabundo olor. Llegó hasta mi olfato. Ni 1 segundo dudé. Comencé a correr despavorido por el medio de la ruta, mientras los gritos de esa mujer continuaban rompiendo mis oídos. Ella iba detrás de mí. Podía escuchar sus gritos y risas que no me dejaban en paz después de sufrir esa persecución por unos minutos. Las luces de un carro se acercaron y me salvaron la vida. La mujer de pronto desapareció.

26:26 Sus gritos cesaron. Una pareja de ancianos bajó del coche para asistirme. Yo no podía ni respirar. Una vez que les conté lo sucedido, ellos dijeron creerme, asegurando que esto tenía una explicación, pues donde yo me estacioné justo debajo de ese farol. Hace muchos años le quitaron la vida a una bruja cuya cruz fue enterrada abajo de ese farol.