July 1, 2026

LA BRUJA Y EL PANTEONERO - EL HORROR ENTRE LAS TUMBAS - Historias de Terror Perturbadoras

LA BRUJA Y EL PANTEONERO - EL HORROR ENTRE LAS TUMBAS - Historias de Terror Perturbadoras
LA BRUJA Y EL PANTEONERO - EL HORROR ENTRE LAS TUMBAS - Historias de Terror Perturbadoras
Inframundo Relatos De Terror
LA BRUJA Y EL PANTEONERO - EL HORROR ENTRE LAS TUMBAS - Historias de Terror Perturbadoras

🔥 Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.

Hoy escucharás un aterrador relato ocurrido dentro de un cementerio, donde un panteonero comenzó a notar presencias extrañas durante sus rondas nocturnas, sombras caminando entre tumbas, susurros imposibles de identificar y una misteriosa mujer relacionada con rituales oscuros que parecía aparecer únicamente durante la madrugada.

Historias de miedo sobre cementerios abandonados, brujería, encuentros inexplicables entre mausoleos, rituales perturbadores, entidades oscuras observando desde la niebla y sucesos paranormales que transformaron una noche común en una experiencia imposible de olvidar.

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0:00 Buenos días madrugadores. Los acompaña en esta ocasión nuevamente su amigo Inframundo y a quienes ya llevan varios kilómetros recorridos en la carretera. Espero que estas historias los acompañen bien, comenzamos. Muy buenas noches, Alejandro. Y para toda la audiencia de Inframundo, trabajar como panteonero ha sido uno de mis empleos más difíciles, pero también el que me ha dado mucho que contar, porque el solo hecho de estar rodeado de muertos podría poner nervioso a cualquiera además.

0:55 Es un lugar que se presta para que el diablo se manifieste. Las Brujas tengan sus aquelarres y hagan sus trabajos de brujería. Mi nombre es José Eduardo Torres y esta experiencia que les comparto me sucedió en el año de 1980 en el panteón de mi pueblo, donde desde siempre se había asegurado que sucedían las cosas más escalofriantes. Algunas de ellas increíbles, pero yo sólo doy por verdaderas las que a mí me tocaron vivir y que forman parte de mi historia.

1:36 En ese año estaba pasando por una mala racha donde hasta me faltaba el trabajo, como ya habían pasado muchas semanas. Así agarré lo primero que se me presentó en otras circunstancias. ¿Le hubiera rechazado por el que el trabajo era dentro del panteón? Y a mí no me gustaba asistir ni a los velorios ni a los entierros. Es más, nunca me había acercado a ver un difunto en su caja. No aceptaba ante los demás que todo eso me daba miedo. Pero esa era la verdad en ese lugar donde me ocurrieron las cosas. Las tumbas más viejas eran de hasta 1890.

2:22 Una tumba en especial de las más antiguas, era el de una mujer que se levantaba de su tumba. Bueno, al menos eso era lo que aseguraban las personas. Decían que se salía del Panteón y regresaba ya muy de madrugada. Lo hacía todas las noches. No se sabía a donde iba. Porque nadie la había visto deambular por el pueblo ni por ningún otro lugar. Todos los antiguos panteoneros contaban que en esa tumba las Brujas habían hecho muchos trabajos negros. Por eso se levantaba esa mujer, porque era una tumba maldita.

3:07 No era su alma, era su cuerpo quien, mostrando cada vez más los signos de la descomposición, caminaba entre las tumbas. Hasta el más valiente se ponía a Temblar al verla y contaba sus experiencias con ella. Nadie sabía su nombre porque su tumba ya no tenía ni una cruz, pero todos la describían igual alta. De cabello bastante largo, muy delgado y vestida de blanco, lo que causaba más impresión para quienes le tocaban. Verla de cerca era darse cuenta que no tenía boca. Según su historia, esa mujer era una chismosa que le gustaba contar de todo lo que se enteraba sin comprobar que eso fuera verdad.

4:00 Además, le pegaba todavía un poco. En una ocasión comenzó a decir que cierta señora de ahí del pueblo llamada Raquel, era una bruja y que ella la había visto platicar con el diablo e inventó muchas cosas preocupantes. Dijo que se convertía en búho o lechuza para atacar a gatos y pequeños perros. Así pasaron los días, no había quién pudiera callarle la boca siguió inventando cosas. No solo de la señora Raquel también habló mal de otras mujeres, hasta que una mañana amaneció con la boca cerrada y ya nunca la pudo abrir, muriendo semanas después de hambre y de sed. Antes de que eso sucediera, sus vecinas la notaban con los ojos muy abiertos.

4:55 Parecía que la espantaban a todas horas. Como no podía gritar, Solamente les hacía señas y ademanes, pero nadie le entendía. Cuando la enterraron ya casi era un esqueleto. Los que la conocían comentaban que días antes de que falleciera ya olía muerto. Muy pocas personas asistieron a su entierro. Tenían miedo porque sabían que había sido embrujada por chismosa. Tiempo después, el cuidador del panteón de ese tiempo se llevó el susto de su vida porque la miró caminando dentro del camposanto.

5:36 Según se contaba a la señora, Raquel sí era una bruja y fue a realizar un ritual para que nunca descansará. La chismosa no solo lo hizo ella, muchas más lo hicieron porque también había hablado de ellas asegurando que eran Brujas. Por eso pasaban los años y esa mujer seguía sin descansar. Panteonero, tras panteonero, aseguraban haberla visto por allí. Cuando llegué a trabajar al Panteón, esa fue la primera historia que me contaron. Me platicaron de otras más, una sobre una calavera, pero la verdad, con esa de la chismosa me quedé sorprendido. Los primeros días que me vi solo en ese lugar me sentía inquieto. Luego de una semana ya estaba en el turno de la noche. Me la pasaba encerrado en la oficina por temor a que me la fuera a encontrar mientras daba el rondín entre la oscuridad. En ese tiempo tendría unos 20 años. Entonces nunca me había tocado lidiar con aparecidos ni cosas paranormales.

6:52 Por lo mismo me daba miedo, pero tenía que trabajar. Sabía que un día me tendría que acostumbrar a eso. Por lo pronto me la pasaba temeroso todas las noches por las cosas extrañas que se escuchaban, pero que siempre les buscaba una explicación. Cuando fui perdiendo el miedo, entonces comencé a recorrer el panteón por lo menos 3 veces cada noche. Recuerdo mi primer rondín, solo lo hice temprano, como a las 9:00 de la noche, alusándome apenas con una lámpara de petróleo, caminé despacio por entre las tumbas. Sé que no es necesario decirlo, pero el panteón no es lo mismo de día que sumergido entre las sombras de la noche, era un lugar siniestro lleno de cruces maltrechas. De monumentos que parecen personas ocultas entre la oscuridad, de árboles viejos y, por supuesto, de tumbas y criptas antiguas.

7:59 El olor que había era muy diferente a cualquier otro, al igual que el silencio. Además, no había luz de Luna. El sonido del correr del viento también era inquietante. Esa noche ni siquiera barque todo el terreno. A medio camino se me figuro ver que algo, una figura oscura, se escondía entre las tumbas. Mi primera reacción fue querer correr porque sentí un escalofrío, pero pude contenerme. Ahí me quedé por un rato observando aquello que se movía. Aunque tuve la intención de gritar quién era mejor, no intenté averiguar por miedo que fuera algo de otro mundo. Di la media vuelta y lo más rápido que pude comencé a regresar.

8:54 Quizás era mi miedo, pero no tomé el camino. Me fui entre las tumbas pisando las lápidas y enganchandome con algunas cruces. A cada paso que daba sentía que alguien venía detrás de mí con intención de Agarrarme. Quizás muchas veces me atreví a voltear, pero no había nadie. Al siguiente día le platiqué lo que había visto. Uno de los enterradores, de nombre Joaquín, me dijo que eso. Lo que había visto no era un fantasma ni un aparecido, porque ellos generalmente estaban vestidos de blanco.

9:36 Seguramente había sido una bruja enterrando algún trabajo negro, porque eso sucedía muy seguido. Me advirtió que cuando eso sucediera las dejara tranquilas. Si yo no me metía con ellas, ellas no se meterían conmigo. Todavía un poco incrédulo, le pregunté si me decía la verdad. Me pidió que le dijera por dónde la había visto y fuimos con cuidado. Buscó entre las tumbas después de escarbar en una de ellas, encontró un frasco de regular tamaño que tenía cosas raras en su interior. Parecían huesos pequeños, además de cabellos y una fotografía. Cuando me acerqué a verla sentí una mala vibra. Me aseguró que eso había en todo el panteón. Me explicó para lo que servía todo eso, pero preferí no prestarle atención.

10:39 Luego lo volvió a enterrar, porque si las Brujas se dieran cuenta que andábamos destruyendo sus trabajos, la pasaríamos muy mal. Y al final, los embrujados terminaríamos por ser nosotros para demostrarme que me decía la verdad y que en todo el panteón había esa clase de trabajos. Siguió buscando y en otras tumbas encontramos cabellos de gallinas, huevos, palomas, sapos e incluso arañas grandes. También había cabellos y fotografías, pero sobre todo. Muñecos elaborados con tela, algunos, otros con cera negra, en su gran mayoría con alfileres encajados por todas partes.

11:27 Lo peor que pudimos ver fue algo muy parecido a un feto. También estaba dentro de un frasco, pero al parecer era de un animal, aunque no supimos de qué clase cosas como esas. Había muchas. Me dijo que cuando encontrara algo así mejor lo ignorara y que nunca lo tocara con las manos. Luego me dijo que ya se aproximaba los últimos días del mes. Entonces pasarían muchas cosas todavía más extrañas. Pasando las 3:00 de la mañana llegarían Brujas y brujos, no sólo hacer sus trabajos oscuros, también pidiendo comprar huesos de muerto y Tierra.

12:12 En tono bastante serio me dijo que tenía que estar preparado con todo lo necesario. Además tendría que tener mucha discreción porque esas personas de todos se enteraban y si sabían que yo estaba contando lo que allí sucedía, me cerrarían la boca. Como me vió de veras asustado, se ofreció para acompañarme durante esas noches, a lo que por supuesto, le dije que sí. De ahí en adelante me la pasé más nervioso por las cosas que iban a suceder, que por lo que todas las noches se escuchaba. Digo esto porque ya muy de madrugada empezaban las cosas raras.

12:58 Muy a lo lejos había Risas, Lamentos y voces. Pero en ocasiones podía escuchar un llanto de una mujer muy cerca de la puerta de la oficina. Cuando eso sucedía, lloraban muchos gatos. Ahí se quedaba esa mujer por más de 1 hora. Luego, así de la nada, se dejaba de escuchar. También caminaban algunos animales, aunque hacían el sonido de los perros. Nunca llegué a verlos, ni siquiera dejaban huellas en la Tierra. Pero en serio, que los escuchaba bastante claro. Cuando se llegó el 29 del mes se presentó o don Joaquín para ayudarme a preparar todo lo necesario para la noche negra. Como él le decía al último día y así atender a las Brujas y brujos que llegarían como eran sus costumbres. Primero habló conmigo, me dijo que todo era parte del trabajo. Esto que tenía que hacer no me lo podían decir desde el primer día porque la mayoría de las personas que entraban de cuidadores nocturnos, al saber eso salían corriendo. Le pregunté a qué se refería.

14:23 Me contestó que en unos momentos iba a saber cuando oscureció completamente. Tomamos unas palas y nos fuimos a un sector muy olvidado del panteón. Don Joaquín caminaba muy tranquilo, muy seguro de lo que iba a hacer. No me atreví a preguntarle, pero era obvio que íbamos a desenterrar un cadáver. Eligió una tumba al azar y comenzó a escarbar sin ninguna prisa. Al mirarlo, hacer eso no me podía mover por los escalofríos que estaba sintiendo. Luego de unas cuantas baladas Volteó a verme, me dijo que me tranquilizara. Tenía que hacerlo porque las Brujas ya estaban acostumbradas a conseguir lo que quisieran.

15:11 Esa noche no me podía negar. Entonces me puse a ayudarle, aún sabiendo que estaba interrumpiendo el descanso eterno de un muerto. Solo nos basto 1 hora para toparnos con la caja de madera, que ya se encontraba muy deteriorada. Ni siquiera la pudimos sacar porque se hacía pedazos, ya que el cadáver estuvo expuesto. Don Joaquín me dijo cómo y comenzamos a escarbar con las manos. Yo no sabía lo que era un esqueleto, pensaba que se agarraba y ya salía completo, pero no. Todos los huesos estaban sueltos, casi perdidos entre la Tierra.

15:54 Don Joaquín eligió unos cuantos huesos porque no todos servían para hacer brujería. Sí me dijo cuáles tenían que ser, pero yo estaba tan nervioso que no le puse atención. De lo único que me acuerdo es de la mandíbula y el hueso sacro. Algo así eligió cuatro o 5 de los más largos y regresamos la Tierra al pozo lo más rápido que pudimos. De esa misma Tierra. Hicimos unas cuantas bolsas y junto con los huesos los metimos a un costal. Regresamos a la oficina como a las 12:00 de la noche.

16:34 Me explicó algunas cosas que tenía que hacer. Luego se retiró, dejándome todavía algo nervioso por lo que acababa de hacer. Una de las cosas que me pidió fue que moliera uno o 2 de los huesos largos, que lo golpeara hasta que se hiciera polvo y otro lo hiciera pedazos pequeños como pude. Lo comencé hacer. Me encontraba muy nervioso porque nunca había agarrado huesos humanos. En serio que no podía con los escalofríos. En eso estaba cuando de pronto. Algunas cosas cayeron sin motivo aparente.

17:15 Traté de ignorarlo, pero volvió a suceder. Me asusté porque lo primero que se me vino a la mente fue que era el alma del difunto, molesto porque estaba triturando sus huesos. Don Joaquín, no me explico qué hacer si eso sucedía. Por eso solo me apuré a terminar. Hice algunas bolsas y escondí todo. De Rato encendí una veladora que encontré. Aquellas manifestaciones no acabaron, incluso ya había amanecido. Ya se escuchaban algunos sonidos que seguía sin identificar. Aquellas manifestaciones no acabaron e incluso ya había amanecido y se escuchaban algunos sonidos que seguía sin identificar. Esa noche del día 30 todo comenzó apenas oscureciendo. Quizás eran mis nervios, pero podía presentir todo lo que estaba por ocurrirnos.

18:17 Nunca había visto a una bruja en persona, pero no importaba cuál fuera su aspecto. Yo me comía las uñas de los nervios que tenía. El señor Joaquín trataba de tranquilizarme diciendo que él se entendería con las Brujas. Yo solamente tenía que poner atención porque en un futuro lo haría solo después de medianoche. Apagamos la lámpara, quedamos completamente a oscuras. Don Joaquín entreabrió el viejo portón principal, el cual hizo un chirrido y nos sentamos a esperar en unas piedras grandes que había. Me dijo que a las 3:00 de la mañana era la hora del diablo. Pero también en que aparecían las Brujas. Yo solamente lo escuchaba.

19:08 Mientras nos fumábamos un cigarro, comenzó a platicar de muchas cosas. De pronto alguien nos habló, me estremecí porque al Voltear había un bulto negro a mi lado. Fue tanta mi impresión que lo más rápido que pude me puse de pie. Casi me oculté detrás de don Joaquín. Supe que era una mujer por su voz, pero no podía ver sus facciones, no sólo por la oscuridad tan marcada que había. También porque se cubría la cabeza con un grueso velo de color negro, al igual que toda su vestimenta. Don Joaquín, la saludo solo de palabra, pero eso sí, muy respetuosamente.

19:53 Después de unas palabras sin importancia, esa señora, quien seguramente era una bruja, sin bajar la voz, le dijo que lo necesitaba. Esa mujer pidió polvo de huesos y Tierra. Además entraría a dejar un trabajo. Don Joaquín fue quien se arregló con ella. Entró, luego desapareció de nuestra vista. Me acuerdo que yo seguía temblando. Pero me hice El Fuerte porque, la verdad, me daba un poco de vergüenza sentirme así. Minutos después llegó un hombre. Su figura era siniestra y su voz como la de un anciano. Él pidió un cráneo completo.

20:35 Don Joaquín entró a la Oficina, sacó otro costal que seguramente estaba escondido. Ahí consiguió lo que le pedían. Esa persona también entró y se perdió entre las tumbas. Por más que intentaba ver al interior del Panteón para saber lo que hacían, todo estaba tan negro que me era imposible ver algo. Solo llegué a escuchar algunos cantos y un grito, de veras aterrador. Don Joaquín me pidió que hiciera oídos sordos. Una mujer más se apareció muy silenciosa. Preguntó si no habían enterrado algún niño.

21:17 Como la respuesta fue no solamente llevo Tierra, nos dijo que nos encargaba mucho que se lo apartáramos si llegaba un cadáver de un infante. Así estuvimos toda la madrugada. Por lo menos fueron 6 personas, entre hombres y mujeres, las que llegaron, todas vestidas de negro. Lo extraño fue que amaneció y nunca salieron. No me atreví a preguntar qué había pasado, pero yo sabía que no había otra salida. La cerca estaba bastante grande como para que la hubieran brincado menos siendo ancianos y mujeres todavía. Con esa duda, cuando se retiró don Joaquín me puse a revisar toda la cerca.

22:06 No tenía hoyos ni había escalera. Tampoco le faltaba un pedazo. Hasta pensé en un pozo. Pero no encontré nada. No me parecía lógico que simplemente hubieran desaparecido, pero esa parecía la única respuesta. Por curiosidad, me puse a recorrer las tumbas antes de retirarme. En algunos había signos de que se habían realizado algunos rituales porque todavía tenían veladoras encendidas y sobre las lápidas había algunos animales muertos. Por todo el Panteón había huellas, como si cientos de personas hubieran andado caminando alrededor de las tumbas. Además había una vibra extraña que no desaparecía aunque corriera el tiempo.

22:56 Las siguientes noches me resultaron escalofriantes, casi insoportables, porque las cosas extrañas se intensificaron cuando daba los rondines. Veía muchas sombras paradas sobre las tumbas. Además, dentro de la oficina se escuchaba aquel lamento que me había asustado la noche, que triture los huesos que íbamos a venderle a las Brujas. Por eso yo creía que era el espíritu de esa persona que no me quería dejar en paz. Y con justa razón, una noche fue la peor de todas. Cuando di mi segundo rondín, como a eso de las 2:00 de la mañana, me di cuenta que había muchas lechuzas en los árboles, tantas que eran imposibles de contar. Mientras que caminaba comenzaron a silbar como si se estuvieran comunicando entre ellas aquellos sonidos. Cada vez se intensificaban más.

23:57 Luego escuchaba que alguien andaba corriendo por todo el panteón. Cuando pase por la tumba que habíamos abierto para sacar los huesos, estaba abierta la Tierra, junto con los pedazos de madera, habían sido removida de manera brusca, pedazos de huesos e incluso la cabeza se encontraban regados por todas partes, no teniendo una clara idea de lo que pudiera haber pasado. Corrí para la oficina porque era el único lugar donde me sentía algo seguro. Por el camino me sorprendí que hubiera otras tumbas abiertas, todas escarbadas sin ningún cuidado y huesos regados. Lo primero que pensé fue que eran las tumbas que anteriores cuidadores habían abierto para extraer partes de sus huesos y vendérselos a las brujas y brujos. Me encerré dispuesto a amanecer ahí escondido, cuando parecía que todo iba a quedar en unos cuantos ruidos ahí afuera. Escuché muchos pasos alrededor de la oficina después de mucho rato se escucharon también sobre el techo e incluso parecía que caminaban sobre las paredes.

25:14 Lo hacían sin descanso una y otra vez, pero no eran pasos normales de una persona. Más bien eran de pies descarnados que al golpear sus huesos contra las láminas o la madera producían un sonido que me taladraban el cerebro. Me imaginé que algunos muertos pretendían entrar para cobrarme a mí lo que durante años les habían hecho los otros trabajadores del panteón. Don Joaquín, no me había dicho nada de que eso sucedía. Así amanecí. De verdad, aterrado por todo lo que había escuchado cuando abrí la puerta y salí con lo que me encontré, fue un sinfín de huesos regados por todas partes. Quizás serían algunas 6 calaveras, pero no se podría saber a cuál pertenecían cada hueso, porque todas estaban revueltas.

26:11 A la mayoría les faltaban los mismos huesos que habíamos quitado a los cadáveres noches anteriores. Parecía increíble, pero supuse que eran ellas las que anduvieron caminando por todas partes. No tuve el suficiente valor para levantarlas, ni siquiera las soportaba ver. Por eso mejor me salí a la calle. Cuando llegó don Joaquín le expliqué lo que había sucedido, aunque trato de convencerme de que era la primera vez que eso sucedía. No lo logró luego de unos minutos. Él me ayudó a echar los huesos así como fuera, a las tumbas abiertas y a cubrir todo con la Tierra otra vez, cuando por fin terminamos, le dije que me iría. Me pidió que me calmara un poco.

27:03 Era cuestión de unas semanas para que me acostumbrara a todo eso. Un día le iba a agarrar el sabor al negocio vendiéndole las cosas a las brujas. Para no hacer el cuento largo. Ese día me convenció, pero días más adelante, sin pensarlo, abandoné ese trabajo porque ya no podía soportar todas las manifestaciones, los ruidos, el sentirme observado todo el tiempo. Además, no iba a volver a profanar otra tumba. No sé si en todos los panteones suceda lo mismo, pero ahí en el panteón de mi pueblo. Suceden las cosas más terroríficas que me podía imaginar.

27:47 Muchas gracias por contar esta que ha sido mi anécdota. Les deseo muy buenas noches y no anden trabajando como panteoneros de verdad se los digo por experiencia.