LA BRUJA Del Espejo (Relatos De Horror)
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0:01 El espejo de la bruja, historia basada en una experiencia real. Cuando recibí la propuesta por parte de mis padres de ocupar aquella enorme casa, no lo podía creer de por sí. Ellos siempre me tuvieron confianza en todo, pero en esta ocasión no solo era asumir la responsabilidad de mantener una casa, sino que eso implicaba también independizarme, algo que desde hace tiempo ya venía de. Con mucha emoción les hice saber que me sentía honrado al recibir un encargo de esa magnitud.
0:51 Así mismo les aseguré que no los defraudaría, pues pondría todo de mi parte para poder ocuparme de la Casa sin descuidar al trabajo del que me ocupaba. También al instalarme allí compartí la noticia con mi novia lucrecia. Con quien para ese entonces ya llevábamos 5 años juntos, ella aceptó gustosa, ya que el sueño de vivir juntos también era una de las metas que teníamos en mente. Ahora se estaba dando la oportunidad y no estaba dispuesto a desaprovecharla. Llegué a la estación de trenes de mi pueblo junto a mis padres. Aquella madrugada de mayo de 1982, entre lágrimas y emociones, mi amada madre me pedía cuidarme mucho, en tanto mi padre me recordaba escribirle seguido, entre otras muchas cosas más que ambos repitieron hasta el último instante de la partida, sentado en el asiento de aquel vagón con mi novia a mi lado.
2:05 Y a través de la ventana, como mi madre secaba sus lágrimas mientras movía su mano dándome esa dura despedida, mi padre la cobijaba en sus brazos, tal cual yo abrazaba el nuevo destino, aquel que con mis 27 años comenzaba a palpitar. A medida que el tren se alejaba, contemplaba por última vez los paisajes más hermosos, que sólo mi pueblo poseía Tierra bendita de montañas y verdes praderas, suelo que acuñó mis sueños desde niño y que ahora comenzaba a cumplir los campos de aires puros que llevarían grabado en mi memoria por siempre.
2:53 Al día siguiente ya estábamos en lo que sería nuestro nuevo lugar de residencia, un pueblo perteneciente a otro Estado. La extrema belleza de los cerros y campos me hizo sentirme familiarizado al instante, las casas, las calles, todo me daba la bienvenida. Apenas comencé a caminar en ese suelo. Mi novia, un año menor que yo, estaba nerviosa y ansiosa. Observaba con un silencio contemplativo cada detalle que se nos presentaba conforme nos dirigíamos hacia nuestra nueva casa. Al llegar, nuestros ojos se maravillaron con tan impresionante obra de arte. Si algún día tendría que describir la belleza, les hablaría de esa enorme casona, pues jamás había visto algo tan alucinante.
3:49 Roteada de árboles y plantas. La construcción de 2 pisos seguía majestuosa sobre un verde jardín perfumado por cientos de flores coloridas detrás de este, y aunque la distancia era importante, podíamos oír algunas aguas, correr en un tranquilo caudal. Una pareja nos esperaba. Supuestamente eran quienes se encargaban del mantenimiento de la casa. Y a quienes nosotros reemplazaríamos tenían El juego de llaves sobre sus manos ya listas para ser entregadas. Apenas nos vieron llegar.
4:31 Sus rostros reflejaron una enorme sonrisa. Los saludamos, nos presenté con actitud jubilosa. El señor me estrechó la mano dándonos la cordial bienvenida. No acabábamos de colocar las maletas sobre el piso cuando, sorpresivamente, el señor Me propuso enseñarme de inmediato el interior de la casa. En tanto la mujer comenzaba a dialogar con mi novia, escuché cuando la invitó a recorrer el espacioso jardín. Evidentemente, la pareja tenía apuros en desocuparse de nosotros o quizás tenían prisa para marcharse de allí de una vez. 10 minutos después nos encontrábamos los cuatro juntos platicando en la sala de la Casa. Para entonces nuestras maletas ya estaban dentro del cuarto que ocuparíamos.
5:28 Quise darles a la pareja algunos de los obsequios que traíamos disculpándome por unos minutos, Subí solo hasta el segundo piso para buscarlos cuando cruzaba por una habitación. Vi que tenía la puerta abierta. Me llamó la atención porque minutos antes se encontraba cerrada. No dude en ingresar. Lo primero que vi fue una amplia cama. En medio del cuarto, a su izquierda, VI un ropero y un inmenso espejo se encontraba al lado opuesto. Nunca había visto uno igual, no solo por su tamaño, sino también por el marco que recubría sus bordes. Era una verdadera reliquia.
6:17 Camine hacia él para mirarme. Cuando estuve al frente, VI en su reflejo, aparece repentinamente a una mujer misteriosa por el mismo asombro, voltee rápidamente. La señora estaba de pie junto al ropero. Les juro que no había nadie más allí cuando entré. Es por eso que me erizo la piel. Al verla tenía puesto un largo vestido color crema de esos formales, como los que se usaban en esos tiempos para acudir a una fiesta o ceremonia importante. Sus cabellos castaños estaban recogidos formando un copo sobre su cabeza.
7:01 La piel arrugada de su rostro hacía mérito a los años que cargaba en sí. No obstante, estaba bien cuidada, pulcra, elegantemente fina. Ante mi muda reacción, ella me sonrió para luego hablarme con una delicada voz. Me pidió perdón por haberme asustado. Me explicó que ella se encontraba detrás de la puerta cuando yo ingresé. Y esa era la razón por la que no la vi casi tartamudeando. Le respondí que no se preocupara, que fue mi culpa al no haber llamado a la puerta antes de entrar y que pensé que no había nadie más en la casa. Volvió a marcar esa sonrisa para luego comenzar a caminar hacia la puerta.
7:53 En tanto su vestido parecía flamear en cada paso que daba, me dijo que ella era la antigua ama de llaves y que no me preocupara, pues ya se iba. La vi salir de la habitación para perderse. Al girar hacia el yo me quedé unos segundos más allí tieso, perplejo. Un extraño escalofrío quedó latente en todo mi cuerpo. Una vez que salí del asombro, fui a buscar aquello por lo que había subido cuando regresaba a la sala. Vi que ya no había nadie. Llegué hasta la puerta de la entrada y los VI. La pareja ya había subido a su auto. Lucrecia los despedía desde el jardín, misma acción a la que me uní cuando me acerque a ella.
8:47 Ese escalofrío regreso cuando me percaté que la señora que había visto en el cuarto iba sentada en el asiento trasero, desde donde fijó sus ojos en los míos hasta que se marcharon de la casa. Cuando le conté a mi novia sobre la mujer, ella me dijo que también se asustó al verla bajando por las escaleras. Ésta caminó directo hacia la salida. Segundos después, la pareja que nos acompañaba se pusieron de pie para anunciar su retiro. En ningún momento hablaron de la mujer, pero mi novia asegura haber visto miedo en los ojos de aquella pareja.
9:29 Más tarde le mostré el gran espejo a lucrecia. Ella quedó encantada, sin pensarlo mucho. Lo traslade hasta nuestra habitación y aunque en esta no teníamos mucho espacio. Quedó cómodamente ubicado al costado de la cama, a una poca distancia de la misma. Esa misma noche padecí el primer fenómeno paranormal. Fue el espejo lo primero que vi cuando me desperté en la madrugada. Sentí que el clima había cambiado bruscamente, pues una gélida brisa se desplazaba por el entorno. Volteé la cabeza para mirar a lucrecia y la vi total. Realmente dormida, cuando volví a acomodarme poniendo inconscientemente mis ojos en ese espejo, otra vez la VI. Ahí estaba esa mujer parada en el mismo lugar que esa tarde reaccioné sentándome de un brinco a la vez que giraba para verla.
10:33 Sentí estupor al contemplar que no había nadie donde su reflejo indicaba que estaría. Poco a poco y temiendo lo peor, regrese la vista hacia el espejo. Pero su reflejo ya no estaba confundido. Me volví a acostar. No quise reconocer que tenía miedo. Voltee para dormir dándole la espalda al espejo, en tanto abrazaba a mi novia. Una indescriptible sensación de horror me invadió al percibir una mano apoyándose sobre mi cabeza y acariciándome suavemente el espanto que sentí cuando vi que no había nadie detrás. No me dejó volver a dormir.
11:24 Me quedé despierto hasta que la luz del amanecer comenzó a iluminar a través de la ventana. Recién entonces logré descansar un poco. No quise contarle nada a lucrecia. Por un lado no quería asustarla y, por otro, todavía me costaba digerir lo que me había pasado. Sin embargo, al caer la tarde recordé a esa mujer. Un fuerte ardor comenzó a molestarme en la cabeza cuando me di cuenta que era la zona en la que sentía aquella mano. Fui al baño a revisarme en el espejo. Tenía esa parte del cuero cabelludo color negro.
12:07 Horas después comenzó a caérseme el cabello. En ese lugar hice lo posible para ocultárselo a mi novia. Ni siquiera quería mirarla a los ojos por temor a que se diera cuenta de que estaba asustado. Me acosté a dormir pensando en quitar el espejo del cuarto o cubrirlo con algo, pero eso levantaría sospechas con ella. Creo que era la misma hora de la madrugada anterior cuando me volví a despertar, solo que esta vez pasó algo mucho más perturbador. Sentí un frío inmenso por la espalda.
12:49 Gire la cabeza y vi a esa mujer con sus manos extendidas hacia mí. Pero fue algo impactante, pues solo la mitad de su cuerpo estaba fuera del espejo. La parte de la cintura para abajo permanecía dentro de este. Di el grito Más potente de toda mi vida. Lucrecia se despertó horrorizada y me preguntaba qué sucedía. Yo no paraba de gritar pronunciando la palabra bruja, a la vez que señalaba el espejo. Fue ella misma quien se levantó para encender la luz, pero ese espectro ya no estaba.
13:32 Al día siguiente por la mañana fuimos al pueblo para buscar a la pareja que nos recibió. Ese día todos los conocían, pero ahora nadie sabía de su paradero. De la mujer directamente nadie pudo decirme nada. Mi novia y yo estábamos seguros de que se trataba de una bruja, algo muy común en esas épocas. Sin embargo, no sabíamos si lo que yo veía era algo real o simplemente un trabajo de brujería de esa mujer. En esos tiempos no había teléfonos en el pueblo. Y teniendo en cuenta que el medio usado para comunicarse eran las cartas, considere en enviarle a mis padres, algunas pidiéndoles más datos sobre la casa. Lo único que yo sabía es que esta le había pertenecido a un amigo cercano de mi padre.
14:30 No tuvo hijos, por lo tanto, tampoco a quién heredársela, razón por la que mi padre fue su única opción. Yo ni siquiera llegué a conocerlo. Cuando regresamos a la casa, saqué el espejo de la habitación y lo puse en el sótano. Lucrecia empezó a aterrorizarse luego de notar lo que tenía en la cabeza, pues para entonces ya tenía prácticamente calva a esa zona. Más aún, se espantó cuando le pedí que revisara el ardor que sentía en mi espalda. Pues descubrimos que tenía decenas de manchas negras, como si la piel hubiese sido quemada.
15:14 Los 2 nos pusimos a rezar antes de Acostarnos, a dormir. Colgué sobre la pared de la habitación un Rosario que me había regalado mi madre. Me dormí confiando, que nada pasaría, pero qué equivocado estaba. Me levanté de la cama antes del amanecer. Había mucho por hacer en la casa y yo no había comenzado nada. Ni siquiera me había ocupado en buscar algún trabajo. Los ahorros pronto se acabarían. Fui al baño para asearme. Estaba mirándome en el pequeño espejo que había allí cuando ese ya conocido frío se presentó. Acto seguido apareció ella.
16:03 La vi aparecer justo detrás de mí. Sentí su hedor aliento chocando en mi cara, a pesar de que en el reflejo la veía detrás. Su aliento venía desde el frente, es decir, que salía desde el interior del espejo. Eso lo corroboré cuando desde allí mismo también salió el sonido de ese perturbador murmullo. Sentí como el alma se me congeló cuando a continuación ese espectro sacó su mano. Todo fue en un abrir y cerrar de ojos. La puso sobre mi cara y empezó a presionarme con fuerza tan brutal que creí que me destrozaría los huesos. Pero a la vez su reflejo seguía apareciendo detrás de mí con esa horrida mirada paralizándome.
17:00 Fueron sólo algunos segundos, aunque para mí fueron eternos. Me soltó la cara y lentamente volvió su mano al interior del espejo, para luego comenzar a retroceder hasta desaparecer. Caí al suelo sin tener fuerzas. Automáticamente comencé a toser sangre. No tenía voz. A duras penas me puse de pie y volví a la habitación. Lucrecia ya estaba despierta, quien al verme así comenzó a llorar desconsoladamente, entrando en pánico. Ella me describió como tenía mi cara, pues yo ni siquiera quería asomarme a un espejo. Mis labios se pusieron negros, tal cual cada parte tocada por esa bruja.
17:50 Conforme pasaban las horas, los dientes comenzaron a caérseme. A partir de ese momento ya no me importó nada. Tomamos nuestras cosas dispuestos a salir de esa casa. Mi piel volvió erizarse y mis músculos se pusieron rígidos al recordar esa última imagen. Cuando bajamos al primer piso para salir de aquella casona, encontramos a ese mismo espejo que yo había guardado en el sótano, pero ahora estaba en la sala. Me quedé desconcertado, empecé a temblar y a tartamudear. Mi novia me suplicaba llorando que siguiera caminando para abandonar ese lugar.
18:35 Cuando pasé por el lado de este, sentí el mismo escalofrío. Una vez que estuvimos afuera, literalmente comenzamos a correr para alejarnos de esa macabra casa. Esa noche dormimos en la estación de trenes. Aguardando a que llegara el que nos llevaría a casa. El viaje fue como un mar de alivio y consuelo. Lucrecia iba apoyando su cabeza en mi hombro, en tanto yo iba perdido en el sabor amargo que me dejó aquella vivencia. Mis padres escucharon horrorizado nuestro relato, pero mi deplorable aspecto fue lo que más les espanto.
19:20 Pues cuando llegamos al pueblo tuve que ir a urgencias al hospital, donde los médicos lograron frenar la hemorragia de mi boca. La carne de cada parte que esa bruja me tocó comenzó a pudrirse. Al paso de los días tuve que soportar varias operaciones y meses de tratamientos para poder curarme. Aunque ya nunca volví a ser el mismo, mi rostro quedó desfigurado. Mi padre me dijo no conocer a ninguna bruja, pero por los detalles que yo le di cree saber de quién se trataba. Posiblemente era su lema, la ama de llaves que estuvo con su amigo en los últimos años.
20:08 Se decía que era una mujer muy hermosa. Presa de la vanidad, disfrutaba contemplar su rostro en un enorme espejo que solía tener en la habitación de huéspedes, la cual ella ocupaba, pero esta falleció años antes que su amigo, presuntamente a causa de una brujería que le hicieron, pues aparentemente esta era aficionada a lo mismo. Al saber que la mujer que me atormentó en esa casa se trataba de un alma condenada, comprendí por qué la pareja que nos recibió tenía prisa para irse. Quizás ellos ya estaban al tanto de todo. Me pregunto si ellos sabían que ese espectro estaba dentro de su carro cuando se marcharon.
20:59 Más aún, me pregunto si aún estarán con vida. Hoy en día trato de llevar una vida normal. Ya soy abuelo y aún convivo con mi esposa, Lucrecia. Fue ella quien nunca me abandonó y me ayudó a salir adelante, superando las secuelas que me quedaron. No obstante, hay algo que nunca pude superar, el miedo que siento con solo ver un espejo.
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