Jan. 18, 2023

LA BRUJA DE LAS VIAS (Inframundo Relatos)

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Inframundo Relatos De Terror
LA BRUJA DE LAS VIAS (Inframundo Relatos)

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0:00 Ingrid vivía en una comunidad muy pobre en una remota provincia llamada Tierra muerta. Debido a que nada se cosechaba y por la gracia de Dios, el pedacito de Tierra en donde tenía su casucha daba grandes y gustosos pimientos, los cuales su madre pendía para poder subsistir. Ingrid tenía ya 12 años cumplidos y su sueño era poder ir a la escuela, al igual que lo hacía su vecino Ricardo, cuyo padre decían las malas lenguas, había ido al extranjero a buscar fortuna y lo había conseguido. Cuando sea mayor y termine la universidad, tal vez me convierta en alcalde de esta provincia. Haré pavimentar las calles igual que en la capital. Has ido a la capital.

0:53 Le preguntó Ricardo a Ingrid con sus ojos. Cafés soñadores, no, contestó Ingrid e hizo un moín haciéndole ver que era obvio, pues quizá te lleve algún día cuando construye el tranvía. Aquel tranvía que se podía ver si se asomaban a las afueras de las casas, había quedado hecho ruinas hacía más de una década luego de un fatal accidente. En el que muchos hombres y mujeres y niños perdieron la vida. El tranvía no sólo era un medio de transporte, sino que era lo que facilitaba el comercio a los hombres y brindaba esperanzas a los que se atrevían a dejar Tierra muerta para buscar nuevos horizontes en la capital.

1:40 Pero luego del fatídico día en que el tren se descarriló y fue a parar a un precipicio, el gobierno y el mundo entero. Se había olvidado que existía una comunidad llamada Tierra muerta. Tengo una sorpresa para TI, Ingrid, le dijo su madre una mañana con una sonrisa de dientes disparejos y manchados por la falta de atención dental. Pero aun así era capaz de iluminar la pequeña habitación que compartía con su hija. ¿Hoy habrá panqueques de desayuno? Preguntó con una alegría fingida, no. Mucho mejor que eso. Su madre volvió a sonreír. De muela a Muela, un buen samaritano compró todos los pimientos, no niñataruga.

2:28 ¿Quieres ver lo que hay en estas bolsas? Encogiéndose de Hombros, Ingrid fue hacia las bolsas y fue indescriptible todas las expresiones que hizo con su rostro al ver lo que se encontraba en ellas había una mochila morada. 2 cuadernos y un par de lápices. Vendí los suficientes pimientos como para comprarte un futuro. 2 lágrimas que Ingrid no vio, se escaparon de los ojos de doña Lupe. Doña Lupe le había dado las últimas puntadas al vestido raído y lleno de parches que usaría Ingrid para su primer día de clases.

3:10 Mamá, mis zapatos tienen hambre. Dijo sacando un par de sus dedos de la punta abierta de sus zapatos negros. Ponte unos calcetines negros y no se notará. Le dio un beso en la mejilla. Ingrid sólo suspiró en la puerta de su casa. La esperaba Ricardo con su camiseta escolar planchada y almidonada sus pantalones a la medida y sus zapatos recién mostrados. Cargaba una mochila de piel marrón. Te va a gustar la escuela, tal vez te pongan un tiempo con los niños más pequeños mientras aprendes a leer y a escribir.

3:51 Si aprendes rápido te moverán al aula de avanzados, pero si eres lenta, portarás las orejas de asno, le decía Ricardo mientras encaminaban de la mano hacia la escuela, la única escuela de Tierra muerta. Ingrid, ya que usted es la mayor del grupo. ¿Podría decirme cuáles son las vocales? Su maestra, la señorita Díaz, era una joven flacucha de cabello castaño y ojos diminutos pero compasivos. Ingrid, sabían las vocales o creyó saberlas, pero al preguntársele de pronto y ver todos esos ojitos inquisitivos de niños más pequeños sobre ella, la pusieron nerviosa y no le salían las palabras.

4:39 A EI o u más sabe el burro que tú, comenzaron a gritar todos los niños al unísono para avergonzarla. Desesperada y llena de lágrimas, salió corriendo de la escuela. Pese a que la señorita Díaz trato de detenerla, no quería llegar a casa tan temprano. Su madre se decepcionaría si supieran lo que había pasado. Profundamente triste, comenzó a vagar por el camino y llegó hacia las viejas vías del tren, pues había una leyenda urbana que decía que el tren que una vez hubo ahí reaparecía de estar talado y veloz y arrollaba los transeúntes. Algo o más bien alguien sacó a Ingrid de sus pensamientos. Una anciana escuálida, con el pelo blanco y desalineado, con la piel tan arrugada como si tuviera al menos 500 años, estaba sentada al final de las vías. Le sonrió a Ingrid mostrando unos dientes muy pequeñitos, separados y afilados.

5:46 Señora, no debería estar aquí, podría caerse. Mientras Ingrid la miraba muy preocupada, la vieja la miraba con mucha atención y con una sonrisa hechizada en su rostro que producía escalofríos. A Ingrid se le enchinó toda la piel. Eres muy linda, tu piel es tan tersa, tu cabello está negro, le dijo aún sentada y estiró un brazo flacucho, arrugado y larguísimo. Para tomar un mechón del cabello de Ingrid con sus dedos huesudos debo irme, señora, ya debe ser hora de comer.

6:27 Ingrid trató de disimular su miedo y volteó para irse, pero una fuerza sorprendente salió del agarre de la vieja y la retuvo hasta tumbarla. Aunque su cuerpo permanecía en Tierra firme, su cabeza daba hacia el precipicio. Si quieres volver a casa. Deberás de darme algo a cambio. El rostro de la anciana que antes parecía tener una sonrisa perenne se había vuelto una mueca tenebrosa. No tengo nada, soy muy pobre, dijo desesperada mientras miraba hacia todos lados y cerraba los ojos.

7:08 Solo apretaba el rostro al ver la altura desde la que caería si la anciana decidiera arrojarla. Te equivocas, Ingrid, los ojos de la vieja brillaron diabólicamente. ¿Cómo sabe mi nombre? Te dejaré ir si a cambio me das tu belleza, dijo sin contestar la pregunta de Ingrid. ¿Mi belleza? Preguntó Ingrid con desconcierto. Y tu juventud le susurró, y a la pobre se le heló toda la piel, por favor, no me quiero caer. ¿Quieres vivir pequeña? Ingrid Ingrid le suplicaba llorando que la dejara en paz. Qué dices, Ingrid, Tu belleza y juventud a cambio de tu vida. Ingrid lo pensó un momento, no quería morir hecha pedazos en las rocas, pero tampoco quería vivir con la apariencia de aquella anciana.

8:08 No, no haré trato con usted, maldita niña. Gritó la anciana con mucha rabia y frustración. Le empujó un poco más hacia el vacío. Era cierto que podía salvarle la vida a cambio de su juventud, pero debía ser voluntario. Ingrid debía estar dispuesta a ese sacrificio, de lo contrario, de nada serviría matarla. Ella moriría siendo joven y bella, lo cual sería un desperdicio y la vieja seguiría siendo vieja. En estos tiempos la gente se ha vuelto tan vanidosa. Te libraré de mí si me consigues un reemplazo, un reemplazo, si debes ofrecerme otra joven hermosa que haga el sacrificio por ti. De lo contrario, en 3 días iré por ti, tomaré tu apariencia y tú portarás este cuerpo viejo y cansado por toda la eternidad está bien.

9:11 Dijo Ingrid Desesperada. En cuestión de segundos, la anciana desaparició dejando una estela de humo en su lugar. Ingrid se puso de pie y se sacudió el vestido. Se preguntaba si lo que acababa de ocurrir había sido un juego de su imaginación. Cuando Ingrid llegó a su casa, se imaginó el sermón que le daría su madre por llegar tarde. Sin embargo, para su desconcierto, su madre la recibió muy alegre. Olía a pollo asado y a pan recién horneado. ¿Ingrid, cómo te fue en la escuela? Bien, respondió sin atreverse a decirle todo lo que había ocurrido.

9:52 Su madre la guió hacia el pequeño salón de escasos y deprimetes muebles. En una mecedora se encontraba aquella anciana. Sonriéndole estuvo a punto de desmayarse. ¿Qué hace usted en mi casa? Fue la reacción impulsiva de Ingrid, temiendo por su vida y la de su madre, Ingrid. ¿Qué modales son esos? La reprendió su madre, sumamente avergonzada, mamá, tienes que sacarla de aquí cuanto antes. Mira niña, déjate de Tarugadas y mejor, se agradecida. Esta pobre señora está compartiendo su comida con nosotros.

10:33 ¿Recuerdas La Última Vez que tuvimos una comida decente? Con un sentimiento de culpa, Ingrid se sentó a la Mesa. Decidida a no quitarle a su madre el privilegio de una comida deliciosa que no tenían en mucho tiempo, la bruja lanzaba miradas furtivas hacia ella llenas de advertencias. Iré por una jarra de jugo. Doña Lupe se excusó dejando a su hija sola con la bruja. Yo ya acepté su trato. No tenía por qué venir a mi casa, le dijo entre dientes. Para que su madre no la escuchara, tenía que asegurarme de que cumplieras con el trato. Tómalo como una garantía.

11:22 Garantía. Si en 3 días no consigues un reemplazo, tomaré a tu madre en tu lugar. Ella es mucho más fácil de convencer que tú. Le guiñó un ojo mientras mordía un pedazo de pan. Acto seguido desapareció, dejando nuevamente su estela de humo. Aquí está el jugo de naranja recién exprimidas. ¿Y a dónde fue la señora? Pregunto Doña Lupe con extrañeza, a lo que Ingrid sólo se encogió de hombros los siguientes 2 días. Ingrid no había ido a la escuela. Debido a las fuertes lluvias que habían caído y a medida que se vencían los días del acuerdo con la bruja, su angustia crecía más y más. Ya al día tercero había amanecido con un sol radiante. Recibió la mañana con alegría.

12:17 Una alegría que rato después se evaporó al recordar que se vencía el acuerdo. Ricardo ya le estaba esperando en la puerta de su casa, como de costumbre. Esa vez le había dado un caramelo, el cual Ingrid devoró enseguida. Esas son las vocales, sólo esas 5, todas las demás son consonantes apréndetelas y ya no se burlaran de TI, le iba diciendo Ricardo en el camino, repasando las lecciones de su libro. Ya no me importa, no me gusta la escuela, eso es porque aún no sabes nada. Que aquí aprendas a leer y a escribir. Te pasarán, ha avanzado con mi Grupo. Una vez en clases, Ingrid hizo su mejor esfuerzo y no le fue tan mal.

13:05 Pudo escribir las vocales o al menos lo intentó. Esos trazos parece que están borrachos. La a no lleva patitas tan abiertas, se le acercó la Maestra Díaz llegó al recreo. Las chicas y los chicos formaban 2 grupos. Ingrid se juntó con unas chicas que debían ser más o menos de su edad. Sacó de su lonchera pan y pollo que había sobrado de aquel festín en su casa, lo que despertó la envidia de sus compañeras. Oh, miren, la burra de la escuela ha traído un manjar, dijo una. Y enseguida INGRID se molestó, vaya, sería una pena que alguien viniera y se la escupiera. Dijo la segunda y fue la tercera quien escupió la comida. Ingrid se puso de pie y comenzó a llorar de rabia. En ese momento, un pájaro negro voló sobre la chica que había escupido.

14:06 La comida de Ingrid Soltó su excremento sobre la cabellera rubia y sedosa de la niña malvada. Qué asco, expresaron las otras 2 niñas. E Ingrid se percató de que aquel pajarraco se había vuelto humo. De inmediato supo de quién se trataba. Ya a la salida, con las tripas rogando por hambre, la rabia y el resentimiento crecieron en el corazón de Ingrid, al mismo tiempo que su deseo de venganza. Espero a la chica que había escupido su comida para tenderle una trampa. Ella no iba a sacrificar a su madre, que era una buena persona, por una chica malvada. La suerte estaba echada.

14:51 ¿Hola Regina, qué quién eres? Quería que fuéramos juntas a casa, es menos aburrido que ir sola. ¿Ingrid comenzó a tramar su plan, estás loca? ¿Qué crees que dirían las otras chicas si me ven juntándome con la mensa de la escuela? Ingrid tuvo que reprimir no sólo su coraje, sino las lágrimas. Era horrible. Ser marginado no se enterarán. Conozco un atajo y además hay una anciana muy noble que con vida su majestuosa despensa. No me digas, Regina se cruzó los brazos y torció los labios con desdén. Es cierto, hace 2 días mi madre y yo tuvimos un gran festín. ¿O de dónde crees que saqué el pollo asado que iba a comerme en el recreo?

15:44 A Regina le pareció que tenía sentido y decidió acompañar a Ingrid. Ya cansada de caminar, comenzó a dudar y a sentir temor. Sabía que esa ruta conducía al viejo tranvía. Quiero irme, tú eres una mentirosa, por aquí no se llega a casa ni hay ninguna anciana bondadosa de pronto, se escuchó decir. Hola Regina, le saludó la bruja haciendo su aparición de la nada y que la chica se paralizara en el acto. ¿Cómo sabe mi nombre? Preguntó, RETORCIÉNDOSE hasta quedar al borde del precipicio. La bruja la sujetó antes de caer. Ingrid observaba todo en una distancia prudente, se sentía aterrada igualmente.

16:34 Miró hacia los ojos de Regina, que reflejaban aquella desesperación que ella había experimentado hacía unos días. Por alguna razón, su venganza no le hacía sentir feliz, sino más miedo a un miedo de sí misma y de lo que podría llegar a ser capaz. Eres muy Linda, Regina. Tu rostro es tan terso. Tu cabello es tan rubio como el sol. Esas palabras le produjeron a Ingrid el mismo escalofrío de aquella vez, déjeme ir, por favor, mi papá se enfada mucho cuando llego tarde. ¿Lo siento querida, pero un trato es un trato, verdad, Ingrid? Le preguntó la bruja con intención. De qué trato habla Ingrid, por favor, No dejes que me haga daño.

17:26 Ayúdame, no le diré nada a nadie de esto. Seré tu amiga, suplicaba a Regina al borde del precipicio. Hace unas horas Ingrid estaba sentida de venganza o tal vez de algo parecido a la justicia, pero ahora veía a Regina en esa situación. En ese miedo ya no le interesaba vengarse. Simplemente no quería llevar su muerte o desgracia en su conciencia. Te perdonaré la vida a cambio de tu belleza y tu juventud, le propuso la bruja a Regina, riéndose con aquellos dientes menudos y afilados. Quiero vivir, quiero vivir, por favor, decidió Regina sin pensar en la que sería su apariencia al haber elegido su vida a toda costa.

18:17 ¿Fue esto lo que hizo a Ingrid sentirse peor? El hecho de que Regina prefería vivir, volver a estar con su padre, aunque eso supusiera llevar una apariencia horrible. No sólo esto comprendió Ingrid, sino además que las apariencias engañan y dominan a veces los valores y principios de una persona. Regina tal vez no era mala, sino que seguía las normas dictadas por un grupo de chicas para ser aceptada. Tal vez ella no era consciente del daño que hacía rechazar y hacer menos a un compañero el dolor y la frustración que eso causaba, pero claramente no merecía vivir así. Ingrid tal vez no hacía daño a nadie, pero era envidiosa y a veces egoísta.

19:08 Entonces descubrió que en el fondo no era diferente a Regina. Que ambas habían cometido un error y estaban en su derecho porque eran humanas. Merecían otra oportunidad. Tú eliges mocosa tu vida o tu belleza. Ya le dije que quiero vivir, gritó Regina otra vez basta. No tiene por qué hacernos elegir. No es nuestra culpa que usted sea vieja y poco agraciada, además. ¿De qué le servirá a nuestra belleza si por dentro usted seguirá siendo la misma bruja malvada? Fue un momento de tensión para Regina, que no sabía exactamente qué se proponía Ingrid.

19:52 ¿Acaso no había sido ella que la había puesto en esa situación? ¿Qué es lo que propones? Le preguntó la bruja a Ingrid. No le propongo nada, no tenemos la culpa de su desgracia. No puede hacernos pagar por ello. Déjenos ir. Nosotras también seremos viejas algún día y no iremos por ahí a sacrificar personas porque tienen lo que nosotras no tenemos. Tenemos que aceptarnos tal como somos. ¿Y qué es lo que eres, Ingrid? Pregunto, la maldita bruja anciana. Soy vanidosa, egoísta, vengativa. Pero es parte de lo que soy, de mi lado malo y no me siento bien por ello.

20:39 Pero no es culpa de nadie que yo sea así. Ingrid no se dio cuenta del momento en el que la vieja bruja se había transformado en una mujer de belleza sencilla y sonrisa amable. En eso consiste nuestra humanidad, ingrid, de cometer errores y aprender de ellos. Pero sobre todo, reconocerlos y tratar de ser mejor. Las 2 niñas se habían quedado desconcertadas, pero sintieron un alivio y una paz que no podían describir al ver que la bruja se comenzó a hacer humo para desvanecerse con el viento al voltear a verse las niñas. ¿Qué sorpresa se llevarían?

21:27 Ya no eran unas niñas, sino. Un par de ancianas decrépitas.