HUESOS - LA HISTORIA DE UNA CRIATURA NAHUAL │ INFRAMUNDO RELATOS
📍En lo profundo de los ranchos de México, existen historias que jamás deberían ser contadas. Relatos de criaturas ancestrales, sombras que acechan en la oscuridad y presencias que adoptan formas humanas para engañar y devorar. Esta es la aterradora historia de HUESOS, un Skinwalker que marcó para siempre la vida de quienes lo encontraron en la soledad del campo… Prepárate, porque lo que escucharás a continuación va más allá del miedo."relatos de terror,skinwalker en mexico,huesos la historia de un skinwalker,criatura en el rancho,historias paranormales reales,inframundo relatos,relatos de miedo,criaturas del bosque,mitos y leyendas,historias de rancho,seres oscuros,apariciones paranormales,relatos oscuros,leyendas mexicanas de terror
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0:40 Esto que voy a compartir me sucedió en un pequeño pueblito del estado de San Luis Potosí. Mi nombre es Guillermo Solís, corría el año de 1985, en ese tiempo ya contaba con 18 años. Era soltero. Por lo mismo, estaba acostumbrado a trabajar en el campo de sol a sol y andar entre el monte aún en plena madrugada. De ser eso necesario, me gustaba sembrar la Tierra, levantar la cosecha y ayudar en el rancho de los patrones. Tenía mis manos callosas y ningún sombrero podía evitar que los rayos del sol quemarán mi piel, pero yo estaba consciente de que eso era sólo parte del trabajo. Por lo mismo nunca me quejaba.
1:32 Además de darles de comer a los animales, también los curaba de cualquier cosa y en caso de ser necesario, les ayudaba a parir, ya fueran vacas, chivas o cualquier hembra. Esa era mi vida, no me interesaba nada más. No acostumbraba a ir a fiestas en los ranchos vecinos ni a juntarme con los muchachos de mi edad. Todo mi mundo era el trabajo del campo. Aunque en ese tiempo en el pueblo la gente era creyente de apariciones y cosas paranormales que aseguraban haber visto, la verdad era que nadie tenía pruebas de nada.
2:15 Si le sumamos a eso que yo nunca había visto ningún fantasma, entonces me hacía totalmente escéptico a esos temas. Como mi casa estaba retirada de ahí, digamos a 2 horas caminando, en muchas ocasiones me quedaba a dormir en el rancho porque me ganaba la noche. Soy de esas personas a las que no les pican los mosquitos. Entonces no tenía problemas con eso. De hecho, había varias hamacas debajo de algunos árboles bastante grandes. Ahí me acostaba. También estaba acostumbrado a dormir al aire libre. Escuchando los sonidos del monte y mirando las estrellas, una mañana ocurrió algo inesperado.
3:05 Encontramos una gallina muerta a mitad del rancho. Lo extraño era que le habían arrancado la cabeza mirándola bien. No tenía otras heridas, ni rasguños, ni mordidas de alguno de los perros. Por eso supimos que no la habían matado para comérsela. Lo que nos puso a pensar fue. ¿Cómo se había salido de su gallinero? Además, no había huellas de ningún depredador y la gallina no podía ser de otro rancho porque se encontraban muy lejos de donde estábamos los demás trabajadores. También se dieron cuenta de lo que apareció como era sólo una gallina, y eso no volvió a pasar. En los siguientes días quedó en el olvido, pero yo sí me quedé con la inquietud de saber.
3:55 ¿Qué había sucedido entonces? A partir de ese día estuve al pendiente de cualquier cosa rara que pasara en el rancho. La verdad era que yo me sentía algo inquieto. A partir de ahí, creía que los animales me miraban con insistencia. De hecho, algunos sí lo hacían, iban volteando la cabeza siguiéndome cuando pasaba a su lado y nunca antes habían actuado así. Sucedió que una noche en la que me había quedado a dormir en el rancho, desperté de pronto con la sensación de haber escuchado algo. Todavía me quedé acostado por unos minutos, pero todo se encontraba en silencio.
4:42 De hecho, era un silencio extraño. Lo digo así porque no se escuchaba nada, ni siquiera el constante grillar de los insectos, además de eso. Comencé a sentir que alguien me observaba, pero ahora desde lo más oscuro del monte. Lo más raro para mí era que ni los perros se miraban por ninguna parte. Me quedé pensando porque yo sabía que los animales guardaban silencio cuando rondaba un depredador. Ése podía ser el caso. Entonces, creyendo que pudiera ser una cosa así, me enderecé y comencé a buscar con la vista.
5:23 Con cuidado recorrí todo el monte, aunque la oscuridad para esas horas estaba muy densa. Todo a mi alrededor era quietud, si acaso podía escuchar el correr del viento. Eso era todo. Minutos después algunos sonidos se hicieron presentes, sólo que aunque les prestaba atención, no lograba identificar lo que eran porque no podía mirar más allá de unos cuantos metros. Pero aquella mirada incómoda que sentía seguía sobre mí. Era una cosa pesada. Me bajé despacio de la hamaca y comencé a caminar con cuidado, volteando para todas partes porque aquellos sonidos cada vez se escuchaban más cerca en si no puedo decir que me encontraba asustado porque no había visto nada raro hasta ese momento.
6:18 Además, nunca me había tocado pasar por alguna situación extraña o peligrosa en el rancho. Por eso pensé que pudiera ser cualquier tipo de animal. Un coyote. Tal vez no había porqué alarmarse. Me iba a regresar a mi hamaca para recostarme de nuevo cuando a lo lejos confundiéndose entre los matorrales. Mire, una silueta bastante alta. Sin duda, rebasaba los 2 M. No supe que era aquello porque pronto desapareció entre la oscuridad por su figura y la manera de moverse. No era un simple animal, pero seguramente tampoco un humano, porque al poco rato comenzó a hacer algunos gruñidos que yo nunca había escuchado.
7:09 Eran tan raros esos sonidos que me causaban escalofríos. Extrañamente, aquellos ruidos inquietantes salían de todas partes. Ahí me quedé un buen rato mirando hacia el monte, sin moverme. De vez en cuando me parecía ver que algo se asomaba entre las nopaleras y luego se volvía a esconder. Lo único que pude distinguir era que eso, lo que fuera, estaba demasiado alto y Delgado cuando esa figura desaparecía totalmente de mi vista. Podía escuchar que se arrastraba. Incluso las ramas de los matorrales se mesían para todos lados.
7:50 Lo único que hacía yo era intentar descubrir lo que era aquello. Después de un rato, todo volvía a quedar en un inquietante silencio. Minutos después me di la media vuelta y antes de dar un paso, escuché algo detrás de mí dominando mis nervios. Volteé. Pero todo era silencio y oscuridad, quizás más por curiosidad que por valentía. Caminé hasta los corrales y lo revisé minuciosamente 1:1, pero yo me encontraba solo. Los animales se miraban muy tranquilos, como si ellos no sintieran ni escucharan nada.
8:32 Anduve por el patio, luego revise los gallineros y no encontré nada extraño. No se movía ni se escuchaba cosa alguna. Hasta llegué a pensar que tal vez todo había sido producto de mi imaginación. Pero más tarde hubo ocasiones en que todos los animales se mostraban inquietos, brincaban y algunos hasta hacían el intento por salirse de los corrales. Sin embargo, de un momento a otro se tranquilizaban y quedaban como si nada hubiera pasado. El resto de la noche me la pasé inquieto, observando todo el terreno, dispuesto a dar la alarma a los patrones en caso de que apareciera esa criatura de nuevo. No podía ser otra cosa porque prácticamente no tenía con que defenderme.
9:26 Yo no estaba autorizado para andar armado dentro del rancho. Además, los perros no se miraban por ningún lado en más de una ocasión. Escuché pisadas y el movimiento de algunos matorrales, tal vez ya un poco nervioso. Me imaginaba que algo grotesco iba a salir del monte, tal vez un lince grande y deforme o algo así. Por buena suerte nunca apareció nada, pero esa noche no dormí a la mañana siguiente, apenas con los primeros rayos del sol. Y antes de que se levantarán los dueños, me puse a revisar todos los alrededores. Para mi sorpresa no tuve que buscar mucho. A unos cuantos metros de la casa encontré una gallina muerta. También estaba decapitada y su cabeza se encontraba aventada. Por ahí no estaba mordida ni tenía heridas, pero esta vez había muchas huellas, solo que eran extrañas. No eran huellas de patas normales. Las pisadas estaban hechas por huesos, como si un animal bastante raro o mejor dicho, su esqueleto, hubiera andado caminando por ahí sin importarle dejar un rastro a la vista de todos.
10:48 Yo nunca había visto una cosa como esa. Entonces no lo podía creer. Por eso la revisé una y otra vez. No había duda de lo que estaba marcado en la Tierra. Eran huellas de huesos, además de un ser de gran tamaño por la profundidad que tenían, seguramente ese era el depredador. Al caminar un poco más encontré otras 2 gallinas muertas. Un tanto desconcertado di aviso a los dueños, quienes aunque dudándolo un poco junto con el capataz, fueron a revisar aquellas huellas al igual que yo. No supieron a qué animal podrían pertenecer al regresar y después de revisar las gallinas, primero los miré pensativos algo, hablaron entre ellos y luego me preguntaron, muy serios, si no era una broma de mi parte. Al decirles que no nos pidieron que siguiéramos el rastro, a ver si lográbamos averiguar a qué clase de animal pertenecían esas huellas, entonces sabríamos cómo actuar. Porque podría ser algo de cuidado el capataz, un hombre robusto llamado SERAPIO, si andaba armado con una carabina, además de otra arma en la cintura, y tenía mucha experiencia en la casa de animales. De entre sus cosas, sacó un machete y me lo presto. Con esa confianza y siguiendo el
12:20 rastro, nos internamos en el extenso monte. Recuerdo que sería nakaso. Las 10:00 de la mañana, las extrañas huellas parecían no tener fin. De hecho, iban y venían por todo el monte sin rumbo alguno. Eran tantas que hasta llegué a dudar que fuera un solo animal quien las hacía. Eso sí, todas eran del mismo tamaño. Caminamos por largo tiempo. Las huellas poco a poco se fueron perdiendo conforme avanzábamos hasta desaparecer por completo. Entonces nos detuvimos por la sombra. Sabíamos que ya era un poco más de la 1:00 de la tarde.
13:04 Todavía teníamos algo de tiempo para buscar y regresar con los rayos del sol. En ese lugar se podía sentir una extraña presencia con cuidado. Buscamos por un buen tramo. Tenía que haber un pozo o algún escondite en donde pudiera meterse lo que había dejado. Esas huellas también miramos arriba de los árboles, entre las ramas, pero tampoco había nada. Hasta parecía que se lo hubiera tragado la Tierra, porque esas huellas no podían aparecer así de la nada. Estábamos por regresar cuando encontramos tirado el esqueleto de un extraño animal. No podíamos saber cuánto tiempo tendría ahí, pero eso sí, estaba completo y en muy buen estado.
13:56 Nos acercamos para mirarlo un poco más de cerca. Entonces pude apreciar su gran tamaño, con enormes colmillos y garras descomunales, como las de un felino. En ese momento recordé la figura que había visto caminar entre el monte. Era muy semejante. De nueva cuenta le conté al capataz lo que había visto. Entonces nos acercamos para medirle las patas al esqueleto y así compararlas con las huellas que íbamos siguiendo. Yo nada más de ver la forma que tenía, supe que eran iguales, pero era absurdo creer que ese montón de huesos anduviera caminando a mitad de la noche, sobre todo esquivando arbustos y matorrales. Así, con sus cuencas vacías las medimos con mucho cuidado. Luego caminamos unos metros de regreso hasta que encontramos las últimas huellas que habíamos visto y comprobamos lo que ya sospechaba.
14:58 Sí, eran idénticas, la verdad, no le encontrábamos la lógica. No sé qué otra cosa quiso revisar el capataz en aquellos restos. El caso es que regresamos hasta donde habíamos encontrado ese montón de huesos. Para nuestra sorpresa, el esqueleto ya no estaba tirado. En un principio pensamos que nos habíamos equivocado de lugar, pero buscamos y buscamos por los alrededores sin encontrarlo. Ya la situación estaba muy rara porque sólo había 2 posibilidades. ¿Alguien por alguna extraña razón? Se había llevado el esqueleto o, lo que era todavía peor, los huesos se habían levantado y andaban por ahí caminando o arrastrándose, como yo lo había escuchado. Todo aquello resultaba muy extraño porque sólo nos habíamos tardado unos cuantos minutos en regresar. Y sucedió otra cosa.
16:03 Para nuestra sorpresa había huellas frescas de patas esqueléticas que se internaban más. Hacia el tupido monte, aunque sabíamos que eso ya no era normal, el capataz me dijo que teníamos que averiguar que estaba sucediendo, así que levantó su carabina y comenzó a caminar. A mí no me quedó de otra más que seguirlo de cerca. Abriéndome paso entre los arbustos. Mientras tanto, el tiempo avanzaba demasiado rápido al paso de unos minutos. Ya nos habíamos internado mucho en lo profundo del monte. Toda esa área era muy espesa. Entonces, por lo mismo, ya estábamos muy rasguñados. Caminamos hasta que de nueva cuenta esas huellas desaparecieron.
16:55 Nos encontrábamos en una zona desconocida aún así. Avanzamos un poco más y aunque parezca increíble, nos detuvimos porque encontramos de nuevo otro montón de huesos con las mismas características que la anterior. Se encontraba exactamente en la misma posición que el otro. También nos dimos cuenta de otra cosa, el cadáver. No olía mal. Nos acercamos a verlo porque parecía el mismo esqueleto. Serapio el capataz. Mostrándose desconfiado y sin dejar de apuntarle con su arma, le midió las patas estás también tenían la misma forma y medida que las huellas que seguíamos además estaban llenas de Tierra, como si acabará de caminar entre el monte. Estuvimos de acuerdo en que eran restos del mismo extraño animal, pero en verdad no podía ser posible. Nos preguntábamos muchas veces cómo pudieron llegar hasta ahí, sobre todo en unos cuantos minutos. El señor Serapio me dijo que tal vez esa criatura o animal no estaba muerto.
18:13 Con la carabina comenzó a mover los huesos para ver si tenían alguna reacción. Todos estaban pegados. Era una sola pieza, pero ni aún así era posible que se pudiera levantar. Mucho menos cobrar vida y andar por ahí atacando a los animales. Don Serapio tenía ciertas creencias propias del lugar. Me miró muy serio para decirme que si era el mismo esqueleto, entonces este, con alguna perversa intención, estaba tratando de meternos a lo más tupido del monte. Un lugar donde hasta él, con toda su experiencia, se podría perder.
18:54 Entonces, seríamos presa fácil para cualquier depredador. Como yo era escéptico de esos temas sin burlarme lo cuestione por creer en esas cosas. Y es que era imposible lo que me decía como unos huesos se podían levantar, entonces me dijo que no eran solo un montón de huesos secos. Ese ser era extraño parte de una creencia de los ancianos no era un animal en sí. Era una criatura hecha de huesos, pero movida por un espíritu inmundo que ya otras veces había habitado por ahí. Lo peligroso de ese ser era que igual atacaba animales como a seres humanos y una vez atacando a alguien, no se podía detener en ese tiempo.
19:44 No lo sabíamos, pero era lo más parecido a lo que ahora se conoce como un skin Walker. Mejor decidimos regresar a dar el aviso. ¿Aunque no teníamos una respuesta clara para los patrones, mucho menos creíble de lo que habíamos encontrado, quién iba a creer que había un montón de huesos merodeando por ahí? Caminamos de regreso, solo que ahora se podía sentir que éramos seguidos por algo o por alguien. Pero a eso lo que fuera no lográbamos verlo, solo sentirlo. Entonces eso lo volvía todavía un poco más peligroso. Nada más de ver la actitud que mostraba don Serapio, el capataz, fue suficiente para ponerme nervioso. Apuntaba a todas las copas de los árboles con su carabina, pero además respiraba de manera agitada. Pasados unos minutos ya sudaba Copiosamente. Era evidente que presentía el peligro. Para no ser víctima de un ataque sorpresa por parte de ese ser, le pedí prestada una de sus armas porque no me sentía seguro solo con el machete.
21:03 No sé por qué, pero nada más, al empuñar la pistola, escuché que algo corrió por detrás de nosotros. Entonces también yo entré en tensión y comencé a apuntar hacia los matorrales, porque. De vez en cuando se movían sin motivo aparente. Comenzamos a caminar un poco más deprisa, pero al mismo tiempo a escuchar y sentir que algo nos andaba rondando muy de cerca. Como después de un buen rato no lográbamos encontrar la salida, me comencé a poner nervioso más porque la tarde estaba por terminar. Tal vez a medio camino alcanzamos a ver.
21:46 Que algo pasó deprisa frente a nosotros, tal vez a unos 10 M. Aunque no logramos verlo claramente, no había ninguna duda de qué era ese esqueleto. Nos miramos sorprendidos, pero no pronunciamos palabra. Luego pasó bastante rápido por uno de nuestros costados. Esa criatura comenzó a bufar de manera amenazante. Era evidente que ese animal o lo que fuera, pensaba atacarnos. Entonces, ahora sí, comenzamos a caer en desesperación porque no lográbamos llegar a ninguna parte. Todo el monte se había vuelto repetitivo, hasta parecía que sólo estábamos caminando en círculos. Así lo hicimos por cerca de 2 horas. Estaba por oscurecer cuando nos topamos casi de frente con ese esqueleto.
22:43 Estaba parado detrás de una nopalera, hasta parecía que nos estaba esperando. Fue tan de sorpresa que nos quedamos inmóviles porque su aspecto era intimidante. Serapio, el capataz, reaccionó primero rápido, levantó su arma y disparó en 2 ocasiones. Entonces como una reacción también yo lo hice. Los 2 dimos en el blanco porque a pesar de la poca luz que ya había. Pudimos apreciar que los huesos saltaron para todos lados. No nos quedamos a ver qué sucedía, ni fuimos a cerciorarnos de si había muerto. No hubo gritos ni quejidos de ese ser, solo silencio, quizás por instinto o por miedo.
23:31 Segundos después corrimos todo lo que pudimos esquivando arbustos y ramas espinosas. Sé que esa criatura nos venía siguiendo porque. Don Serafio de vez en cuando volteaba y volvía a disparar. La verdad, yo nunca pude hacerlo. Sólo corrí por inercia a todo lo que me daba en las piernas y el capataz me gritó que me detuviera porque estaba dispuesto a acabar con esa criatura. De hecho, le disparó en varias ocasiones más. Mientras lo hacía yo intentaba verla, pero la criatura era muy escurridiza. Estuvo disparando hasta que desistió.
24:13 No sé si porque no le atinaba o porque las balas no le hacían daño. El caso es que don Serapio comenzó a correr conmigo. Por buena suerte logramos llegar al rancho sanos y salvos. Estaba por anochecer cuando dimos el aviso de lo que nos venía siguiendo. Y los pocos trabajadores que todavía quedaban se pusieron en alerta junto con los patrones. Estuvimos apuntando hacia el monte por mucho rato, pero esa criatura no aparecía como a la media hora bajamos las armas. Aunque los dueños del rancho no se mostraban muy convencidos de lo que nos había pasado, nos pidieron que nos quedáramos de guardia hasta el amanecer.
25:03 Fuimos 6 hombres los que nos quedamos a proteger todo. El rancho fue una noche tétrica, llena de tensiones, sonidos que no pertenecían a nada conocido y algunas extrañas visualizaciones como figuras y sombras que nos pusieron en alerta. Pero esa criatura o animal no atacó el rancho. A la mañana siguiente aparecieron muchas de esas huellas. Hechas por un esqueleto, lo extraño era que estaban muy cerca del rancho, es más, a unos 2 o 3 m de donde estuvimos parados por mucho tiempo, pero ninguno lo había visto por 3 días más, sucedió lo mismo, nos quedamos toda la noche cuidando el rancho.
25:55 Apuntando hacia el monte, y aunque no se hacía presente esa criatura, ya por la mañana descubríamos sus huellas las mismas huellas esqueléticas, muchas de ellas alrededor nuestro. Después simplemente dejó de suceder. Fue entonces cuando le pregunté a don Serapio, el Capataz, qué era realmente lo que nos había seguido esa noche. Me contó que había sido ese ser hecho de huesos. O haberle dado varios disparos incluso en la cabeza, pero a pesar de eso nunca dejaba de avanzar. Él pensaba que el último tiro que le dio seguramente fue vital porque aunque ya no volteó, sí dejó de escuchar sus pasos detrás de nosotros.
26:44 Tal vez ese ser, aunque era de huesos, sí podía morir y entonces se puso a salvo. Fue una terrible experiencia. Nunca supe en realidad qué clase de criatura era, ni por qué apareció o por qué dejó de atacar el rancho. Todavía trabajé ahí como 5 años más y aunque sucedieron algunas cosas inexplicables, nunca nos tocó otra situación tan extraña como esa. No olvides seguirnos en nuestro podcast oscuro Inframundo en Spotify, te aseguro, te encantará abajo. En la descripción te dejo el enlace.
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