Historias Paranormales de SANTO TORIBIO - Relatos De Iglesia
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0:00 Los relatos que estás por escuchar se cuentan desde un punto de vista religioso, por nombrarlo de alguna manera, pues resulta impactante la presencia o aparición de lo que los creyentes conocen como santos. Ponte cómodo y apaga la pequeña luz de tu habitación. Te invito a escuchar. Estos relatos inusuales sobre un santo al que comúnmente conocen como santo Toribio. Mi nombre es Martín de la peña, de 25 años de edad. Vengo de Honduras y desde hace varios meses tuve que emprender un peligroso viaje en busca de una vida mejor. Sé que para muchos tienen una variedad de opiniones. Sobre si debemos hacer este tipo de cosas o no, pero finalmente lo que nos gana es la necesidad de poder llevar comida a casa, aunque uno tenga que arriesgar la vida. Al cruzar del otro lado de la frontera estaba escapando de una situación desesperada donde me inculparon de un crimen que simplemente no podría haber cometido. Así que para evitar que le
1:31 hicieran algo a mi familia, decidí irme de mi ciudad y aproveché una caravana para sentirme acompañado en la multitud de personas. Iniciamos el viaje en Tegucigalpa caminando bajo el Sol inclemente, tanto que te hacía arder la piel y doler la cabeza por su incandescencia. Pero al menos tenía la esperanza de llegar a la Tierra de las oportunidades, muy lejos de la crueldad política que me perseguía en mi Tierra. Dejaba atrás a mi mujer, a mis 2 hijas pequeñas y a mi madre, que mi padre ya había fallecido hacía muchos años. 2 de mis hermanos ya habían muerto por la inseguridad. Y los otros 2 se encontraban en Estados Unidos, viviendo al menos más tranquilos que en su país de origen y mandando recursos a los familiares.
2:38 Ellos fueron quienes me incitaron a realizar este recorrido. La travesía no era ni por asomo para los débiles de mente o de corazón, tenía que tener un propósito bien Claro para aguantar el clima. Y peor que el clima a la gente malvada que podría ponerte el pie en cualquier momento. Si bien es cierto que me encontré con muchos ángeles en el camino, también lo es que durante mi travesía, pasando por Guatemala y al llegar a México, estuve a punto de morir no menos de 10 ocasiones, las primeras porque casi no tenía agua o comida.
3:25 Así que pronto se me acabaron las provisiones y había que seguir caminando otras porque estuve a punto de ser comida de un caimán en la jungla, pasando la frontera de México, tuve que correr a la selva para que no me agarrara la migra, luego de casi quedarme aplastado porque los otros migrantes nos empujaban para presionar a las autoridades. Y que nos dejaran avanzar finalmente en ese país, porque grupos del crimen organizado a cada rato iban mermando gente fuera, que los tomaran por su propia voluntad o que tuvieran que correr a escondernos entre las hierbas para que nos llevaran a la fuerza luego de varios meses de caminata infernal siguiendo a la caravana.
4:21 Finalmente llegamos a la frontera entre México y Estados Unidos. Era un punto imponente. El desierto se expandía frente a mi cara en una noche tan fría que contrastaba de forma terrible con el día dándome más frío que de lo normal pudiera ser. Ya llevaba los labios tan pelados que los parecía tener en carne viva. La cara también tenía una buena cantidad de cortes y heridas. Ni qué decir de los brazos. Pese a que de Honduras salía algo llenito, a estas alturas del camino ya estaba en los huesos.
5:08 Me preguntaba si tendría fuerza para pasar nadando el río. Pese a que estaba frente a mis ojos el otro lado, cruzar el río era una tarea arriesgada. Y llena de incertidumbre. No era por casualidad que le llamaban el río bravo y que se hubiera cobrado la existencia de numerosas personas antes que yo o cualquiera de los que esa noche nos estábamos preparando para el final del recorrido. Me uní a un grupo de inmigrantes en la espera. Éramos de las más distintas nacionalidades. Todos esperando entre la maleza salvaje que crecía a los lados del camino, el momento en el que el hombre que se supone nos iba a cruzar hiciera la señal para que saliéramos corriendo a todo lo que nos diera las piernas y atravesáramos el río con la fuerza que nos quedaba cada uno de nosotros. Llevando nuestra propia historia de desafío y lucha en la espalda, además de nuestras magras cosas que apenas si las podíamos atar a la espalda, algunos traían consigo niños pequeños.
6:31 Pude ver a más de una mujer con el vientre lleno, lo que indicaba que estaban embarazadas. Los momentos antes de que el hombre que era una persona de gran altura y con rasgos bastante más benévolos que el resto de los hombres que había visto en mi recorrido, sus ojos claros y cabello corto parecían tener una paz inusualmente, sus ojos claros y cabello corto parecían tener una paz inusitada. En comparación con el resto de los traficantes que nos habíamos encontrado, uno de los mexicanos que iba en la comitiva comentó que seguramente esa persona era de los altos o del norte del país, conocidos por tener gente de esas características, con una voz que tenía la sensación de que reverberaba en mi cabeza. Nos dijo que podíamos pasar.
7:39 Nos adentramos en el río sintiendo el agua fría y rápida, correr contra nuestras piernas temblorosas, a punto de desfallecer por la fuerza del líquido chocando contra las rodillas. En medio de la oscuridad y el sonido ensortecedor, comenzamos a perder el equilibrio. Era cierto lo que había visto varias veces por Internet en lo que decían que si el agua llegaba por encima de la mitad de tu pantorrilla, lo más seguro era que te llevara conforme avanzaras. El río se volvió traicionero y amenazaba con arrastrarnos hacia abajo.
8:24 Era demasiada la fuerza de ese elemento primordial como para poder librarnos por completo de su agarre en buenas condiciones, deshidratados, hambrientos y cansados. Como íbamos era tanto más una cuestión de suerte. Llegar al otro lado estaba dando mis últimas brazadas. Simplemente sintiendo como la fuerza se me iba de las piernas y era cada vez más lo lejos que me llevaba a la corriente. Mi cabeza se iba desesperando de a poco, pero no había nada en mi cuerpo que pudiera hacer para prevenir el daño que estaba a punto de suceder en ese momento desesperado, cuando creía que todo estaba perdido. Y que sería una más de las personas que pronto compartiría una tumba acuática en ese sitio.
9:26 Algo increíble sucedió la mitad del río. Apareció el mismo hombre que nos había dicho que cruzáramos había salido de la nada, apenas si tenía las ropas por encima de la cintura mojadas, y era como si estuviera flotando en el agua. Sin ninguna dificultad, extendiendo los brazos hacia cada uno de los que esperábamos pasar, el río en ese momento parecía emanar una luz tenue pero reconfortante en medio de la oscuridad. Su presencia infundió en nosotros una extraña calma y nos dio fuerzas para aferrarnos a la vida en ese instante. Supe que estábamos siendo salvados por un santo por algo angelical, poco a poco persona a persona fue tomando del agua y mandándolos a la seguridad del otro lado. Primero fue con los más vulnerables, después con los hombres que estábamos enteros.
10:39 No estoy muy seguro como. Pero aunque unos minutos antes había sentido que la vida se me iba de las manos, pude soportar la corriente como un nadador olímpico mientras me acercaba de a poco a la orilla, viendo como el santo iba ayudando a todos hasta que me tocó el turno. Una vez que me tomó de las manos, me ayudó a mantenerme a flote y me guió a una zona más segura del cruce. Sus palabras eran pocas, pero su compasión y bondad eran inmesurables. Nos acompañó hasta que llegamos a la orilla opuesta, asegurándose de que estuviéramos a salvo antes de desaparecer en la oscuridad de la noche. Una vez ahí tuvimos que correr para librarnos de la migra y llegar al siguiente contacto.
11:37 Les juro que no entiendo de dónde me salieron las ganas, la potencia de realizar eso. Miré hacia atrás y lo que vi me dejó sin aliento. No había rastro de aquel hombre, solo la vastedad del río y la promesa de un nuevo comienzo. Nos arrodillamos en gratitud y oramos por el Ángel que nos había salvado. Sabiendo que sin su intervención nuestra historia habría sido diferente, desconocíamos su nombre, así que simplemente le rezamos a Dios en general, por la forma en que nos salvo de un destino casi seguro.
12:23 Una vez que llegué con mis hermanos, uno de sus amigos de origen mexicano nos invitó a su casa. Hasta entonces había platicado de la experiencia sin saber qué tipo de persona o cómo había logrado liberarme de todo lo que viví. Pero cuando entré a este sitio lo primero que vi fue un retrato del hombre que nos había salvado la vida apenas unas semanas antes en el río. Al verlo me tembló el cuerpo completo. Le pregunté al dueño del hogar quién era ese hombre. ¿De qué se trataba? ¿Lo que estaba pasando?
13:03 A lo que el extrañado me comentó que era santo Toribio, un hombre que comúnmente se sabía que ayudaba a los migrantes en las ocasiones más desesperadas en vida, fue un sacerdote que nació en Jalisco, México, en la época de las cristiadas. Un movimiento social que estableció el Gobierno en contra de la Iglesia. A este hombre lo ultimaron a balazos y, como parte del martirio que recibió, ataron su cuerpo espalda con espalda al de su hermana en brazos de quién hecho los últimos alientos que tenía.
13:47 Y que fue a ver que pasaba al escuchar la invasión de la propiedad que llevaron a cabo los hombres que le dieron fin Asus días. Canonizado en el año 2000, es de los santos más socorridos por los migrantes y traileros, como lo confirmó el compás de mis hermanos, yo no era el primero al que ese santo ayudaba. Ya que había muchos testimonios de que un hombre misterioso con esas características se le aparecía a la gente en el desierto, ayudándolos a regresar al camino o incluso dándoles unos dólares, y que si se preguntaban dónde podrías dirigirte para Regresarle el favor, él simplemente respondía que podías buscarlo en Santa Ana de Guadalupe, Jalisco. Un punto donde existe uno de los altares más importantes en su culto y que fue donde se desarrolló parte de los hechos de su vida.
14:51 Sé que mi relato no es de terror, pero siento que la aparición de este santo es algo paranormal, una entidad divina. Gracias por escucharme. Le mando un saludo a toda la gente que viene pasando hasta acá, amigos de favor, sean fuertes y encomiéndense a quien más fe le tengan. Muchas gracias. Había salido del Estado de Jalisco para ir a otro lado. Era algo que muchas de las personas con las que convivía ya habían hecho y se podría decir que era toda una tradición. Ya estaba lejos de gran parte del camino. En ese momento nos encontrábamos cruzando el desierto, ya listos para que al día siguiente pudiéramos tener frente a nosotros el último tramo de Tierra que nos separaba de la frontera y del temible río bravo. Para ese momento, casi todos los que íbamos en la caravana. Nos encontrábamos en una deficiencia casi total de agua y alimentos, además de que llevábamos varios días apenas durmiendo lo necesario para
16:23 continuar con vida. Los coyotes que son, cómo se llaman los que cruzan a los indocumentados, no nos dejaban descansar más de 2 horas a decir de ellos, esto era debido a que las autoridades mexicanas. Y los carteles del crimen organizado estaban a nuestros talones todo el tiempo y no podías no creerles. Con las historias que se contaban por las veredas polvosas de los pueblos que se habían atrevido a tener un poco de piedad y darnos asilo. El tiempo suficiente como para pegar las pestañas era una noche oscura y tormentosa. Cuando el coyote nos previno que no podríamos dormir para nada, mientras más cerca del final del recorrido estábamos, era más peligroso quedarse quieto.
17:21 Así que las horas del día, que era cuando las autoridades de ambos lados de los países hacían rondas, nos manteníamos entre las plantas que nos daban asilo y protección. Luego corríamos a tramos. Y de nuevo teníamos que esperar en un silencio tenso hasta que el hombre nos diera señal de nueva cuenta para cruzar. Habíamos escuchado historias de peligro y dificultades, pero estaba dispuesto a enfrentar cualquier cosa por la posibilidad de una mejor vida. Nunca imaginé que mi vida estaría en peligro de una manera tan aterradora. Juraba que durante las noches en el desierto podía escuchar auchidos que no eran de ningún animal que hubiera escuchado antes en los cerros de mi Tierra Natal, además de que siempre me sentía observado.
18:21 No sé si era la paranoia de mantenerse en movimiento o el hecho de que realmente algo nos estaba observando en la oscuridad. Tomando notas de cómo nos movíamos, de qué hacíamos y del mejor momento para atraparnos en un descuido. De pronto vimos a lo lejos las Corrientes que debíamos atravesar. Pensé en la mala suerte que tenía para justo en ese momento, que estuviera lloviendo. Era un presagio horrendo de cómo las cosas se iban a complicar. Nos quedamos agachados el tiempo suficiente para que el coyote nos indicara con una señal que era momento de emprender la marcha.
19:11 Sabíamos que era la última parte de ese camino, así que era ahora o nunca cuando tendríamos que hacer nuestro mayor esfuerzo para correr a toda velocidad y cruzar a nado esa frontera natural. Entre nosotros había un hombre muy viejo que no creía que fuera a lograrlo, pero como a mí, nadie podría verme disuadido de que hiciera algo diferente con su vida que buscar cruzar esa forma ilusoria de pared, el río rugía salvajemente mientras nos aventurábamos en sus aguas embravecidas. El grupo de migrantes en el que me encontraba luchaba por mantenerse a flote, pero el agua nos arrastraba inexorablemente hacia abajo.
20:08 La corriente era implacable y parecía que estábamos condenados a ser engullidos por su fuerza. Pese a que llevábamos la mochila y botes llenos de aire como para flotar, no había manera de que las cosas se fueran a calmar. Por más que nadaba, mis brazos no podían con la fuerza del agua, mis piernas tampoco. Y aunque sabían nadar y no estaba tragando agua, el río era mucho más fuerte que yo. Su voluntad milenaria me estaba llevando a rumbos desconocidos en medio de aquel caos, cuando mi cuerpo entero y mente comenzaban a flaquear y mi esperanza se desvanecía. Vi una figura que emergía de la tormenta, un hombre vestido de blanco, con una calma y serenidad divinas, se acercó a nosotros.
21:07 Su presencia irradiaba una paz inexplicable y su rostro transmitía compasión y determinación. Tenía la tez clara, pero bronceada por el Sol, que en ese momento era invisible. Sus ojos eran de un color Claro. Aunque no pude distinguir exactamente cuál tenía el cabello corto, pese a la situación que llovía a cántaros y que el agua se encontraba descontrolada, parecía encontrarse totalmente seco, como si un aura lo protegiera de la inclemencia de los elementos. Entonces ese hombre fue llamado por nombre. Uno a uno, a todos los que íbamos en la caravana total, que ni nosotros sabíamos el nombre de las otras personas. Conforme pronunciaba nuestros nombres nos hacía sentirnos confortados y con fuerzas renovadas. Nos dirigíamos a él y con brazos que parecían tener una fuerza sobrehumana, nos tomó uno a uno para sacarnos del río. Una vez a unos metros de distancia, su presencia nos protegía del torbellino del río.
22:31 Sus palabras eran reconfortantes y sus ojos reflejaban una bondad infinita. Sentí una conexión profunda con él, como si estuviera siendo guiado por un poder superior. El tono de su voz era como una cascada de sentimientos que. Me envolvía en calidez, además de que parecía tener voces que cantaban alrededor de él, como si se tratara de un coro celestial que solamente le hacía caso a su voz. Esta persona nos guió a través de la corriente traicionera, sorteando rocas y esquivando peligros.
23:16 Nunca dejó de luchar por nosotros y su presencia nos dio una fuerza renovada. Finalmente llegamos a la orilla opuesta a salvo gracias a su intervención milagrosa. Antes de que pudiéramos agradecerle adecuadamente, el santo desapareció misteriosamente en el aire, como si se esfumara con la furia de la tormenta. Solo quedamos nosotros. Los migrantes afortunados que habíamos sido rescatados por una persona desconocida nos arrodillamos en gratitud y oramos por aquel santo que nos había salvado la vida y su recuerdo siempre permanecerá agravado en nuestros corazones. Me enteré por el anciano que venía con nosotros. Dijo que era santo Toribio y que ese hombre supuestamente. Era quién se encomendaban todos los migrantes que quisieran pasar con bienestar al otro lado. Después de ese momento de paz, tuvimos que correr a refugiarnos de la migra y no todos logramos librarnos de ellos, pero al menos no nos recibieron a balazos como a veces hacían los gringos cuando algo les incomodaba, una vez que llegue a casa de unos parientes, les conté mi historia. Ellos me dijeron que ese santo
24:46 se le presentaba muchos en el cruce, que algunos los pasaba, a otros les prevenía de los peligros, les decía que mejor se regresarán cuando de plano la situación estaba muy mal y a unos más incluso les decía, disfrazado como migrante, que la migra andaba pasando por tal o cualado de forma que todos pudieran escapar justo a tiempo. Del brazo de la ley y de Norteamérica. Ahora que las cosas se están poniendo cada vez más calientes por acá en torno a los migrantes, espero que Santo Toribio nos siga protegiendo, al menos hasta que podamos encontrar otra solución a los problemas que enfrentamos día a día, que no tenemos otra opción que migrar. Muchas gracias por escuchar mi relato. Buenas noches.
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