April 14, 2026

Historias de Terror en GASOLINERAS │NUNCA TRABAJES DE NOCHE EN UNA GASOLINERA - INFRAMUNDO

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Inframundo Relatos De Terror
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Historias de Terror, Leyendas Espantosas, Relatos Paranormales y Cuentos para Dormir que podrían asustarte esta noche.Hoy escucharás 4 relatos inquietantes ocurridos en gasolineras, lugares donde muchas veces la madrugada, la soledad y el silencio esconden algo más que simples viajeros de paso. Historias de apariciones, presencias extrañas y encuentros que dejaron una marca imposible de olvidar.El episodio de esta noche incluye: LA MUJER DE LA GASOLINERA | 4 Relatos de Terror y Paranormales00:00 HISTORIAS DE GASOLINERAS00:20 LA NIÑA DE LA ESTACIÓN DE SERVICIO12:53 LA MUJER DE LA GASOLINERA23:43 LA LLAMADA DE LOS MUERTOS32:00 LA SEÑORA SE LOS LLEVÓSi disfrutas los relatos de terror realistas, las historias paranormales y las leyendas oscuras contadas con ambientación, suscríbete a Inframundo Relatos de Terror para más contenido.#InframundoRelatos #RelatosDeTerror #Gasolineras #TerrorParanormal #HistoriasDeMiedo #LeyendasDeTerror #Paranormal #Miedo #terrornocturnoLos relatos de esta ocasión están relacionados con:relatos de terror, historias de gasolineras, la mujer de la gasolinera, estación de servicio embrujada, terror paranormal, historias de miedo, leyendas urbanas, apariciones en carretera, relatos nocturnos, cuentos de terror, miedo real, historias paranormales, gasolineras malditas, inframundo relatos, relatos para dormir, terror en carretera, encuentros sobrenaturales, voces extrañas, presencias malignas

0:01 Antes de comenzar, te invito a pasar por mi nuevo podcast nocturno donde te contaré historias reales a Cámara con un estilo más cercano y oscuro. En la descripción y comentario te dejo el enlace. Un caso como el que están a punto de escuchar puede ocurrir una vez cada 10 años o 20 quizás. Y el desafortunado de aquella ocasión fui yo. Sé lo raro que puede sonar lo polémico y espeluznante, pero si no hubiera sido cierto.

0:55 No me habría tomado la molestia describir estas palabras, no sé cómo lo reciban, pero yo perdí a un ser querido por ignorar algo que no se notaba tan evidente y pensé que estaban jugando conmigo muy buenas noches Alejandro y a toda tu comunidad. Mi nombre es Diego y esto ocurrió en una gasolinera de México. Yo trabajaba en la estación de servicio, detrás de la gasolinera, en una tienda para que los viajeros se abastecieran y demás quedaba cerca del municipio donde vivía y cada que terminaba mi turno.

1:38 Mi padre me iba a recoger en su auto. Siempre fui terco y nunca escuché sus consejos. Por eso tomé la mala decisión de no entrar a la universidad, porque. Lo encontraba innecesario. Esa decisión me pesó y por eso tenía un empleo que no era tan bien remunerado. Pero peor era nada. Me la llevaba bien con casi todas las personas que se me acercaban. Me mostraba muy amable y servicial con los clientes y con el resto del personal de la estación, como en cualquier gasolinera. Estaban aquellas señoras que vendían café a un lado de estos lugares. A pesar de todo, no me quejaba porque sentía paz en ese trabajo.

2:30 Hasta que tuve el infortunio de recibir una visita inesperada y peligrosa. Recuerdo aquella noche a la perfección. Estaba atento a mi teléfono viéndome una serie aprovechando que no llegaba nadie. Hasta que la puerta se abrió y sonó aquella campana que anunciaba la llegada de alguien. Se trataba de una niña que aparentaba unos 10 años, no más. Su ropa estaba rasgada y sucia, al igual que su piel, su cabello alborotado y entró descalza. Sus ojos eran muy claros, incluso a la distancia se podían notar. Pasó a mi lado agarrando una cesta y metiendo un montón de comida y chucherías.

3:23 Esperaba que se acercara a la caja para pagar, pero no lo hizo camino directamente hacia la puerta, pretendiendo irse con todo eso. Pero la alcancé antes de que lo lograra. Le dije que. Ahí nada era gratis y me arrojó una frase contundente que en ese momento no comprendía, o al menos no como ella lo esperaba. Me dijo que si la dejaba ir con todo eso, algún familiar mío me lo agradecería. Me eché a reír, así que le quité la cesta y le metí sólo un par de cosas en una bolsa y le aclaré que aprovechara el gesto, pero que no podía dejar que se llevara tanto. Repitió aquella enigmática frase y se marchó. Me sentí como si hubiera hecho una buena acción, una que Dios, tarde o temprano, me recompensaría ignorantemente hablando.

4:27 Regresé a mi silla y seguí viendo miseria hasta que terminó mi turno. Le conté a mi padre y me dijo que tuviera cuidado porque no era normal ver a una niña en ese aspecto en una estación de servicio tan apartada. A pesar de que nuestro municipio quedaba relativamente cerca, irse caminando era una opción un poco alocada incluso para una niña necesitada como esta. Quise ignorar el evento, pero regresó el tercer día de nuevo agarrando una cesta y metiendo en ella un montón de cosas. Sabía que si se las quitaba me iba a sentir mal, pero todo el lugar tenía cámaras y por ser buena gente ponía en riesgo mi trabajo, algo que no me podía permitir. En esa ocasión le quité todo y le dije que no podía ayudarla por segunda vez.

5:27 Que necesitaba dinero si quería llevarse todo enfadada me dijo que mi gato no me lo iba a agradecer y se marchó de mala gana. Me llené de intriga porque no comprendía cómo era que esa niña sabía que tenía un felino como mascota. Me sentí extraño, como si algo malo estuviera a punto de pasar. Y así fue, pero. No al instante, sino al día siguiente. Unos perros acorralaron a mi gato y de una manera muy feroz y violenta, le terminaron quitando la vida.

6:09 Mi madre fue quien lo presenció todo y me lo contó con un nudo en la garganta por dentro. Sabía que no era una coincidencia que aquella niña de alguna manera, tuvo algo que ver con lo sucedido. Pero mi certeza no contenía pruebas, así que me tuve que guardar eso para mí solo y tragármelo aceptando que mi mascota estaba muerta. A la siguiente semana, la campana de la puerta volvió a sonar a eso de las 11:00 de la noche y la niña entró nuevamente a la tienda. Sentía escalofríos, mi piel se erizó y el aire acondicionado se sentía con más fuerza.

6:54 El frío era casi insoportable. Aquella pequeña llenó nuevamente la sexta, pero no se fue así como si nada, sino que se acercó a la caja para decirme que si no le cobraba. Entonces mi madre me lo iba a agradecer. No tuve ni la más mínima intención de comprobar si mi vieja sobreviviría, si hacía mi trabajo, así que le empaqué todo en una bolsa. Y dejé que se lo llevara corriendo con el riesgo de ser despedido. No tenía manera de contarle a mi jefe lo que sucedía. Me habría tomado como loco, pero por fortuna no se dio cuenta la sensación de estar siendo engañado y estafado.

7:43 No se me quitaba, pero lo compensaba con el hecho de que mi vieja estaba fuera de peligro. Convenciéndome de que la niña si había matado a mi gato indirectamente, tal vez la próxima vez que la vi fue dentro de 6 días. Si no estoy mal de nuevo repitió todo lo de la vez pasada, empacando lo mismo en la sexta, pero en esa ocasión no mencionó a mi madre, sino a mi padre, eran los seres que más amaba en este mundo. No los pondría en riesgo por absolutamente nada, así que deje que se fuera sin pagar nada. Por tercera vez, prácticamente desesperado, decidí pedirle a un amigo que fuera a la estación a esa hora tan tarde para que se quedara conmigo y así confirmar que yo no era el único que veía a la niña ese presentimiento.

8:45 Me quedé conmigo por dentro. 4 días me acompañó y la infante no apareció por ningún lado. Decidí que era mejor mostrársela por las cámaras de seguridad y fué entonces cuando me lleve la mayor sorpresa. La niña no se veía. Tuve miedo de que se revelará que la cesta flotaba en el aire, pero eso no llegó a pasar. Solo me veía a mí mismo hablando solo. Pero sí se apreciaba el momento en que la puerta se abría y se cerraba por sí sola, siendo esa la única prueba que refutaba aquellas visitas extrañas.

9:28 Y mi amigo me creyó. Sin lugar a dudas, me aconsejó que me fuera de ahí, que el peligro que esa pequeña representaba debía ser mayor a lo que imaginaba. Pero necesitaba ese trabajo. Quise esperar a ver si al menos me despedían y luego tratar de convencer a mis padres, que no fue mi culpa. Pero el jefe no notaba el desfalco que se hacía cada semana. Además, me pareció raro que lo que ella se llevaba no fuese captado por la Cámara. Aquel día me vi metiendo nada en una bolsa para luego estirarla y que cayera en el piso.

10:10 Recordé curiosamente. Que todas esas noches me encontraba una de las bolsas en el pasillo, pero nunca me atreví a relacionarlo con lo de la niña. La siguiente vez que la vi fue la última. Creí que tendría el valor para negarle las cosas que se quería llevar, pero al final el miedo me domino y terminó saliéndose con la suya. Me dijo entre Risas que mi amigo me lo agradecería. Me dio a entender que sabía sobre su visita en la estación de servicio, se burlaba de mí y eso fue lo que me sacó de quicio.

10:51 Pasaron 4 días y sabía que en cualquiera de los siguientes volvería a aparecer, pero estaba decidido a ponerle fin a ese tenebroso episodio de mi vida. Debajo de la caja nos daban un arma escondida en caso de emergencia, una medida. Prácticamente ilegal, porque yo no tenía licencia ni papeles para eso. Estaba seguro de que si volvía a ver a la niña le dispararía arriesgándome a ver quién sabe qué. Si la Cámara no la captaba, entonces no podía ser un ser vivo. Al menos eso pensaba. Curiosamente mas nunca volví a verla, pero ese no fue el fin de todo.

11:40 Una noche la puerta se abrió y por ella entró un pedazo de papel, pequeño y mal arrancado. Me acerqué para indagar y lo que tenía escrito decía, Tu Hermano no te lo va a agradecer. La niña sabía sobre mis intenciones de hacerle daño y se las desquitó de la peor manera. Mi hermano era abogado, laboraba en la ciudad y 2 días después. Nos dieron la noticia de que fue atropellado por un auto. Según testigos, una niña se quedó al lado del cuerpo hasta que la ambulancia llegó y el terminó falleciendo de camino a la clínica.

12:26 Después de eso nunca la volví a ver y usé la tristeza de mi perdida como excusa para renunciar a ese trabajo. No sé qué carajos era esa niña. Pero era una clara representación del mal que habita en el mundo, ese que fomenta el sufrimiento sin discriminar a nadie.

13:08 Después de escuchar este relato, tal vez queden tan confundidos como yo o dejen volar su imaginación y se hagan una idea de lo que realmente pasaba. Pero he de confesar que para mí fue muy perturbador, turbio y digamos que espeluznante. Tal vez porque fui quien lo vivió. Muchas cosas pasaron por mi mente. Pero decidí mejor pasar por ignorante, al igual que mis compañeros de trabajo. A veces hay misterios que deben permanecer sin resolverse y este es uno de ellos. Mi nombre es Andrés y esto ocurrió en una gasolinera.

13:52 Mis turnos normalmente eran de noche y siempre coincidía con el de los mismos compañeros, aquellos que prácticamente consideraba amigos. 2 de ellos vivían en el mismo municipio y de vez en cuando salíamos a beber un fin de semana. Siempre teníamos algo que contar para no aburrirnos y en ocasiones algunos mototaxistas se quedaban conversando con uno. Me gustaba ese ambiente, aunque me hubiera gustado que la paga fuera mejor. Aprendí a no quejarme. Contaba con la bendición de Dios. Desde que salía de mi casa hasta que regresaba.

14:36 Sin embargo, hubo una noche en que comenzamos a pensar que estaban jugándonos una broma de muy mal gusto. Estábamos sentados en unas sillas que nos daba el que atendía la tienda detrás de la gasolinera. Eran las 12:00 de la noche. No se esperaban muchos carros a esa hora y fue entonces cuando llegó aquella mujer. Nadie vio de dónde salió, ni siquiera la vimos caminar desde algún lado de la carretera. Su pregunta era tan absurda como lo era su presencia repentina, pero admito que al ser muy linda me abstuve a pensar que era una tonta o algo más.

15:23 Lo primero que se nos ocurrió fue preguntarle su nombre y nos dijo que se llamaba María. Era evidente que nadie llegó indagando por ella y de inmediato se lo hicimos saber. Al rato nos confesó que se quedaría por ahí esperando a que llegara aquel hombre que la haría descansar en paz. Todos nos quedamos mirando las caras. No esperábamos que nos dijera algo como eso, en vista de que se le notaba decidida a esperar. Le ofrecimos una silla y se quedó ahí, mirando hacia la carretera, sin dirigirnos la palabra. Nos sentíamos tentados por hablarle, pero eso que nos dijo nos dejó un poco perplejos.

16:11 Uno de mis compañeros se acercó a mi oído para susurrarme su piel tan pálida podía significar que no era una persona, sino un espectro y por lo tanto era mejor no provocarla. Era cierto que estando ahí con ella nos sentíamos raros, con frío y una sensación de incomodidad que no se iba. Al Rato, María se puso de pie y se despidió de nosotros para caminar hacia la carretera y quedarse de pie a un lado de esta. Al final todos decidimos que lo mejor era llamar a la policía y que ellos averiguaran qué era lo que pasaba con ella. Desafortunadamente no tuvimos esa oportunidad. La mujer desapareció sin que nos diéramos cuenta, quisimos creer que tal vez se adentró en el monte. Que camino por la carretera hasta perderse su figura o que aquel auto llegó por ella.

17:17 Pero uno de mis compañeros me aseguró que no pasó ningún carro desde que ella había llegado. Nos quedamos con la intriga y eso que nos asomamos a ambos lados de la carretera con la intención de verla. Y no tuvimos suerte. Lo mejor para nosotros era olvidar eso, porque de otro modo. No íbamos a encontrar paz ni tranquilidad. Terminamos nuestra jornada y por la mañana nos despedimos para entregarles el turno a los otros que acababan de llegar. Pasaron 2 noches en las que pensamos que María volvería a aparecer y nos quedamos con las ganas de conocer el desenlace de todo, pero a la tercera no nos decepcionó. Apareció nuevamente de la nada.

18:10 En esa ocasión confirmamos que no sabíamos de dónde llegaba porque estábamos atentos hacia la carretera. La única opción era el monte que nos rodeaba, pero hasta de eso me atreví a dudar. Llevaba la misma ropa y cuando se acercó a nosotros lo hizo como si no nos hubiera visto nunca. Amablemente nos preguntó lo mismo que la vez pasada, que si un auto no había llegado preguntando por ella. Parecía una broma de muy mal gusto y empeoró cuando nos dijo que se llamaba Sofía y no María. Hubiéramos pensado que se trataba de una mujer con problemas mentales, pero nos intrigaba que nos dijera que alguien la haría descansar en paz.

19:02 Esa frase se podía interpretar de tantas maneras que ya no sabíamos que pensar. Esa vez no se quiso sentar en una silla, sino que se acercó directamente a la carretera y ahí se quedó por al menos 1 hora. No aparentaba ser una loca ni mucho menos peligrosa. Y eso hacía más inquietante la pregunta de a qué se refería con lo que nos decía. En un descuido mío y de mis compañeros dejamos de verla esfumándose, así como la vez pasada el evento, que antes nos pareció curioso, se volvió algo perturbador. No comprendíamos a que quería llegar ella dándonos un nombre diferente y haciéndonos creer que esperaba alguien que nunca llegaba.

19:55 Sin tenerla presente, llamamos a la policía y le contamos lo sucedido, dándoles una descripción detallada de su aspecto físico. Dijeron que lo reportarían en caso de que se tratara de una mujer desaparecida, pero nunca tuvimos respuesta por parte de los oficiales. Finalmente a la semana la vimos por última vez. Llegó del mismo modo diciéndonos lo mismo, pero. Revelando que no se llamaba ni María ni Sofía, sino Juliana, me enfurecí y le hincaré diciéndole que se dejara de juegos quien nada ganaba, apareciendo y diciendo que era alguien que evidentemente no era confundida. Me pregunto a qué me refería y uno de mis compañeros le habló de lo que pasó las veces pasadas con ella misma. Confesó con mucha amabilidad que ella no conocía las otras 2 que llegaron y que tal vez nosotros estábamos confundidos. Indignada, se acercó a la carretera a esperar a quién sabe quién.

21:10 Mis compañeros y yo entramos a la tienda por unas bebidas intencionalmente, porque al salir ya sabíamos que la mujer no iba a estar en efecto. De regreso a la gasolinera ya nos encontraba. Se fue quién sabe para dónde o con quién de tantas ideas que nos hicimos. Eso parecía algo perturbador. No aguantaba una visita más de aquella mujer. A los 2 días llegó alguien que nos dejaría peor que ella. Se trataba de un carro muy viejo que apenas podía andar. Llenó el tanque y después de pagarnos, nos preguntó si no habíamos visto a 3 mujeres que se llamaban María, Sofía y Juliana.

21:58 Mis compañeros y yo quedamos perplejos ante esas palabras. Con miedo. Le preguntamos qué quería con ellas y afirmó que se las llevaría a un lugar donde descansarían en paz. Notamos que el asiento del copiloto tenía una pala. Y se me vino a la mente la idea de que tal vez se estaba refiriendo a un cementerio por lo polémico que era todo. Le terminamos diciendo que no, no habíamos visto a ninguna de esas 3 mujeres, agradeciendo. Amablemente dijo que se aparecían, que les dijéramos que lo esperaran ahí se fue y más nunca lo volvimos a ver a él ni a ellas o a ella. No podían ser trillizas.

22:48 En el tercer encuentro nos dijo que no conocía a nadie llamada María, ni Sofía ni mis compañeros y yo comprendíamos lo que pasaba. Se lo contamos a un señor ya con experiencia y dijo que tal vez eran almas en pena y el hombre del auto bueno no quiso decirnos que podía ser el diablo, pero nos dio a entender más o menos eso. Estábamos lejos de confirmarlo. Las teorías que nos hicimos no tuvieron fin, pero debido a ello las noches se sentían aterradoras. La idea de que tal vez volvieran a aparecer alguno de los 2, sin ser tan amables como aparentaban, nos llenaba de miedo.

23:35 Muchas gracias por escuchar esta anécdota. Buenas noches. Muy buenas noches, comunidad. He tenido que reunir mucho valor para contar esta historia por lo perturbadora que fue para mí en su momento y que aún lo sigue siendo. No hizo falta encontrarle una explicación lógica a lo sucedido.

24:17 Con deducir un poquito cualquiera se da cuenta de que los lamentos y el dolor a veces traspasan la barrera entre la vida y la muerte. Esto que están por escuchar es la prueba irrefutable de eso. Ocurrió en Sonora, cuando trabajaba en una gasolinera. Los turnos nocturnos los compartía con un compañero que se encargaba de la otra bomba. A esa hora no era tan habitual estar ocupado llenando tanques de autos y motos, de hecho me la pasaba sentado distrayéndome en mi celular, pero también estando pendiente de que no llegaran a robarnos, como a veces ocurría en otras gasolineras y estaciones de servicio. Por la mañana, al entregar mi turno, esperaba un autobús que me llevaba a casa después de 1 hora andando. Fue entonces cuando llegó aquella ocasión en la que recibí una llamada que lo cambiaría todo. Se trataba de un niño que estaba llorando. Pude notar su desesperación insistiendo en que le respondiera al hablar.

25:28 Me dijo que por favor no le llenara el tanque al auto de su padre, porque si llegaba a casa le haría el y a su familia. Mucho daño. La manera en la que me suplicaba me hizo temblar. Estaba claro que se sentía aterrado. Le pregunté quién era su padre, pero no me respondió. Solo volvió a repetirme que no le prestara el servicio y después la llamada se colgó. El número era privado, por lo que no me dio la opción de marcarle. Me quedé con una incertidumbre tremenda. No pasó ni 1 minuto cuando llegó un auto negro. Cuando el hombre se bajó, lo reconocí. Era uno que vivía en el municipio, cercano a unos 10 o 15 minutos de la gasolinera.

26:17 Me dijo que llegó con suerte porque el tanque estaba casi vacío. Se me hizo curioso y como estaba muy amable. Le pregunté sobre su trabajo en lo que se llenaba el carro. Reveló que trabajaba en una ciudad lejana y que por eso siempre llegaba a esa hora. Quise relacionar la llamada del niño con él, pero estaba lejos de eso. Además, cuando le pregunté si tenía hijos sólo se echó a reír. Me pagó y se fue. ¿Se lo conté a mi compañero y me dijo que no le prestara atención, que seguro se equivocó de número o fue una broma de mal gusto? Lo que me inquietaba era cómo fue que logró tener mi número telefónico.

27:03 Al final le hice caso a mi amigo y decidí dejar eso atrás para no darme mala vibra. La noche siguiente, de nuevo estaba concentrado en mi celular viendo una película. Por lo tranquilo que estaba todo. Mi compañero hacía lo mismo y recibió otra llamada de un número desconocido. Supe inmediatamente lo que significaba, pero de todos modos conteste. En esa ocasión era una niña que tuvo el mismo comportamiento del niño, llorando y desesperada rogándome porque no les llenara el tanque del auto a su padre, porque si llegaba les haría algo muy malo. Ella hizo que me sintiera peor, así que le pregunté dónde vivía, cómo se llamaba y quién era su padre. Me ignoró para repetirme su súplica y después colgar. Un rato después llego aquel hombre en el auto Comentándome a modo de broma que un día de esos no iba a llegar a la gasolinera por quedarse sin combustible.

28:14 Sus palabras no tenían sentido. Era evidente que en la carretera que conectaba aquella ciudad con el municipio había al menos 7 gasolineras. No comprendía por qué esperaba hasta llegar a esa para tanquear. Después de ofrecerle el servicio, dijo que estaba cansado, que se quería dormir apenas llegar a su casa, mi compañero se había acercado para escuchar la conversación hasta que se fue al contarle sobre la llamada me dijo que 2 veces ya no era una coincidencia y empezamos a creer que en ese pueblito habitaban 2 niños que eran maltratados por ese hombre, pero admito que tuve miedo de acudir a la policía.

29:01 Las llamadas no dejaban de ser polémicas y el hecho de que esos pequeños tuvieran mi número de celular me inquietaba bastante. Finalmente, al tercer día ese hombre llegó y antes de su llegada no recibí ninguna llamada. Comencé a temer lo peor y apenas tuve la oportunidad. Le pregunte por su familia. Noté que se sintió incómodo y no me dio respuesta. Creo que no era capaz ni siquiera de mentirme al decirme que no tenía. Se fue sin darme ni las gracias ni esperar el cambio por los 2 billetes. Su auto aún no se perdía de vista cuando recibió una llamada nuevamente de un número privado.

29:49 Esta vez era una mujer la que habló con una voz débil y apagada. Diciéndome que ya era demasiado tarde que no debí llenarle el tanque al carro de su esposo Resuplando su nariz. Me di cuenta que lloraba y no pude hacer más que preguntarle quién era. De hecho, no esperé una respuesta y le pedí que me dijera dónde vivía para llamar a la policía. Dijo que eso ya no importaba y colgó. Desesperado decidí llamar a los oficiales y darles la información que conocía de ese hombre. Comentándoles sobre las llamadas y la desesperación de esas 3 personas, me pidieron que fuera con ellos para corroborar que se trataba del mismo hombre, ellos eran del municipio donde él vivía, así que moverse se les hizo fácil.

30:46 Ahí nos dimos cuenta de que muchos vecinos se quejaban del mal olor que despedía la casa del sospechoso. Al tocar la puerta no abrió nadie y eso que el auto estaba estacionado en la terraza. Los oficiales decidieron entrar por la fuerza debido a la compleja situación y ahí dentro encontraron en 1/4 3 cadáveres. Eran su hijo, su hija y su esposa. Apresaron al hombre inmediatamente. Pero aquí es donde viene lo inquietante. Los cuerpos llevaban casi un mes en descomposición y las llamadas que recibí comenzaron 3 días antes. De hecho, esa misma noche recibí la última. Al final quise comprender que tal vez el alma de esos 3 quería que los encontraran para que descansaran en paz. Al mismo tiempo que se hiciera justicia por ellos, me llamaron desde otro mundo.

31:48 En resumen, y de solo recordarlo, me pone los pelos de punta. Cada que cuento este relato, las personas que me escuchan, se concentran de una manera impresionante por lo enigmática que es. Si no lo hubiera presenciado, diría que no es más que un cuento de viejas para asustar, pero les aseguro que lo que viví en carne propia, al igual que las otras personas que estuvieron ahí presentes, fue real.

32:38 La compañía de otros no fue suficiente para librarme del terror y el miedo que sentía al tener al mal enfrente de mí. Creo que tuve que seguir vivo para contar esto y por eso no quiero desaprovechar la oportunidad. Mi nombre es Armando huerta. Envío un saludo para toda la comunidad de Inframundo. Trabajé en una gasolinera muy bien ubicada, con una tienda, baños y todo era muy atractivo. El lugar para los viajeros y la población local llevaba como 6 meses trabajando. Ahí no me quejaba.

33:21 Al lado de la tienda había un restaurante donde mucha gente llegaba a comer y a Menudo se quedaban hablando con nosotros sobre algunas cosas del país. En su mayoría eran turistas. No era muy común que sucediera un evento de origen paranormal o siniestro por esos lados, pero aquella tarde fue diferente a todas las demás. Estaba terminando de llenar un tanque de auto cuando de repente aparecieron 3 adolescentes corriendo con la piel roja, agitados y muy sedientos. Al llegar a nosotros se desplomaron en el piso, haciendo un gran esfuerzo por llenar sus pulmones con aire.

34:04 De inmediato los auxiliamos y los sentamos a un lado de la tienda. No quisimos meterlos por miedo a que el aire acondicionado les hiciera daño. Se notaba lo mucho que debieron correr para llegar ahí. Fue tanta la impresión que algunas personas que llenaron sus tanques se estacionaron a un lado para saber qué fue lo que les sucedió. ¿De dónde venían y de qué huían? Porque al menos, eso sí estaba claro, escapaban de algo a los 10 minutos se repusieron un poco, les dimos agua y fue cuando nos advirtieron que llamáramos a la policía urgentemente para que se los llevaran e impidieran que aquella mujer fuera por ellos. Tratamos de tranquilizarlos diciéndoles que no se preocuparan, que toda la gente que estaba ahí nada les iba a hacer.

35:00 La chica me miró desafiantemente y me dijo que yo no comprendía nada ni sabía lo que decía. De nuevo comentó que aquella señora era el mismísimo diablo y que si se daba cuenta de que estaban ahí, se los llevaría, sin importar cuántas personas los cuidaran. Tomé en serio su advertencia y le pedí a mis compañeros que llamarán a la policía para que se hicieran cargo de esos 3, sea lo que sea, que les haya pasado. Debió ser muy fuerte y aterrador para que hablaran así. No quise subestimar a nadie y todos ahí estaban de acuerdo.

35:40 Por eso estaban afuera, a la espera de los oficiales, para asegurarnos entre todos que nada malo les pasaría a esos chicos. Después de un rato les dije que se metieran en la tienda y ahí esperarán. Uno de los 2 chicos me dijo que si la mujer llegaba no le dijera que estaban adentro, no tenía palabras, así que asentí con mi cabeza y me quedé conversando con mis compañeros y los otros espectadores. Los que llenaban el tanque no se iban. Querían esperar a que se fueran con la policía y fue un gesto que se debía apreciar antes de que los policías llegarán.

36:27 Recibimos en la gasolinera una camioneta lujosa con vidrios polarizados. De ella se bajó una mujer con un porte tan elegante que parecía política, modelo o algo más camino hacia nosotros con una sonrisa curiosa. Y estando frente a frente, nos exigió que les diéramos Asus 3 muchachos. La seguridad con la que hablaba era tremenda. Sin vacilar le dijimos que se fuera o no íbamos a responder por lo que le hiciéramos. Nos quedó claro que esos adolescentes huían de ella y no queríamos saber por qué, sino alejarla.

37:11 Ella no se sintió intimidada por nadie y advirtió que si no se llevaba a los 3, entonces se llevaría 2. No comprendimos que quiso decir hasta que alguien salió de la tienda corriendo y gritando que uno de los chicos había convulsionado y dejó de respirar. Le dio un ataque epiléptico de la nada instantes después de la amenaza de esa mujer. Nuestro valor ante ella se esfumó por completo y todos retrocedimos demostrando el miedo que le teníamos. Al rato salieron los otros 2 llorando diciendo que no querían morir y se acercaron a ella poniéndose a su lado. La mujer no dejaba de mirarme.

38:00 Creí que me haría algo, pero al final solo me gruñó un ojo y les ordenó a esos 2 que se subieran a la camioneta. Yo rezaba para que los policías llegarán antes de que se fueran, pero tal milagro no pasó, se los llevó a quién sabe donde y nadie tuvo el valor de perseguirla. No sabíamos si era una bruja o el mismísimo demonio como la describieron esos 3, los policías llegaron solo para retirar el cuerpo de aquel que falleció. La camioneta no tenía placa. Era imposible rastrearla identificaron al chico muerto, pero de nada sirvió tanta investigación.

38:45 Hasta donde supe no lograron hallar a los otros 2. Probablemente ya no estén entre nosotros y me intriga mucho saber qué les hizo esa mujer para que escaparan y decidieron correr kilómetros hasta llegar a la gasolinera a pedir auxilio. Esta ha sido mi historia un poco extraña, espero les haya gustado.