April 11, 2026

Historias de Terror de BRUJAS │DOÑA EVA | INFRAMUNDO

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Inframundo Relatos De Terror
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Historias de Terror, Leyendas Espantosas, Relatos Paranormales y Cuentos para Dormir que podrían asustarte esta noche:Hoy te contare cuatro relatos reales de Personas como tu o como yo que se toparon con una Bruja real, experiencias tan perturbadoras que no de dejaran dormir.El episodio de esta noche incluye: DOÑA EVA | 4 HISTORIAS DE BRUJAS - Relatos Paranormales00:00 HISTORIAS DE BRUJAS00:56 DOÑA EVA09:56 LA BRUJA DEL RIO20:26 LA BRUJA DEL TREN29:58 EL CAMINO DE LAS BRUJASSi disfrutas los relatos de terror realistas, las historias paranormales y las leyendas oscuras contadas con ambientación, suscríbete a Inframundo Relatos de Terror para más contenido.#InframundoRelatos #RelatosDeTerror #Brujas #TerrorParanormal #HistoriasDeBrujas #LeyendasDeTerror #Miedo #HistoriasDeMiedo #Paranormal #terrornocturno Los relatos de esta ocasión están relacionados con:relatos de terror, historias de brujas, brujas reales, terror paranormal, leyendas de brujas, doña eva, la bruja del río, la bruja del tren, el camino de las brujas, historias de miedo, relatos paranormales, terror real, historias aterradoras, cuentos de terror, historias para dormir, terror nocturno, inframundo relatos, brujería, apariciones, miedo real

0:13 Así que tuvieron que separarse para rodearla y fue cuando a la mitad de esta comenzaron a escuchar un grito de uno de los hombres y todos comenzaron a correr. ¿Hacia dónde provenía? A mi papá se le quebró la voz cuando dijo que había unos leños tibios y pedazos de carne. Junto a los leños estaba una pierna pequeña. No hay palabras para decirles de quien se trataban esos restos.

1:00 No era un secreto que doña Eva se dedicaba la brujería, teniendo respeto de muchos, pero el desagrado de todos. Muy buenas noches a toda la Comunidad. Inframundo, mi nombre es Rebeca Oropeza. Lo que les contaré sucedió en el año de 1978. En ese tiempo tenía la edad de 16 años. Y tenía una amiga. Su nombre era anabel, era sobrina de la bruja del pueblo, doña Eva Anabel llegó al poblado, sus padres acababan de fallecer y no tenía otros familiares con los cuales quedarse pronto.

1:44 Anabel y yo nos hicimos amigas, está era bruja. Lo supe al poco tiempo porque ella hizo algo que entendí que era muy vengativa. Eso lo supe porque ella misma me lo contó en el Colegio donde estudió. Sus compañeras eran unas jóvenes malas, caprichosas y no dejaban que otras fueran mejor que ellas. Y anabel tuvo que vivir a la defensiva por mucho tiempo. A casa de doña Eva llegó un hombre mayor. Tenía un rancho y se sabía que ese viejo se llevaba. Las muchachas jóvenes quisieran o no, y cuando se casaba con ellas las iba a dejar lejos y buscaba a otra.

2:33 El viejo le echó ojo anabel y la bruja se dio cuenta. Le advirtió que no se le ocurriera tocarla porque se las vería con ella. Pero como ya tenía años de amistad con doña Eva, pensó que no iba a tomar venganza, pero aún así le dijo que le gustaba la muchacha y doña Eva negó con la cabeza y sin decir palabra. El viejo comprendió que la advertencia iba en serio, pero aún así le valió. Y en las fiestas patronales del pueblo, en el baile que se hace frente a la parroquia, se llevaron a la mala a mi amiga.

3:14 Yo estaba con ella, me dieron un golpe que me partió la jeta y me dejaron tirada sin que me pudiera mover. Algunos salieron a buscarla sin saber de quién era el que se la había llevado. Otros hicieron comentarios que ella se lo había buscado, que se había puesto de acuerdo con ese hombre para que se la llevarán. Yo acompañé a doña Eva al rancho. Mi padre nos llevó en la carreta. El viejo no la recibió de buena manera, negó que él se la había robado, pero doña Eva no se movió del rancho. Mi padre y yo veíamos todo desde la carreta. Lo único que dijo mi papá es que ya iba a chupar faros. Esta frase es algo coloquial de decir que se iba a morir. A doña Eva le salió lo bruja y le volvió a pedir que le entregara su sobrina.

4:12 El viejo se rió de ella y le mentó la madre llamando la bruja. Doña Eva tomó una vara del suelo e hizo unos dibujos en la Tierra. Se regresó con nosotros a la carreta. No dijo nada. Por unos momentos después, doña Eva iba hablando palabras que no entendía que no comprendí. Ahora sé que la doña estaba maldiciendo al viejo. Mi papá me pidió que me quedara con doña Eva, que al rato regresaba él. Yo me quedé en la entrada de la casa. Mientras la señora Tomaba unas ollas y las llenaba de agua. Le echó hierbas y dejó que estas se calentaran. Me pidió que le ayudara a colocarlas en una habitación. Ahí consultaba a los que llegaban a su casa. La señora se sentó en el borde de la cama. Y se quedó quieta como esperando algo. Llegó la noche y con ella los sonidos nocturnos. Anabel llegó sin marca alguna en su cuerpo. El viejo cochino no la tocó, no la deshonro. Doña Eva la metió en el cuarto y le dijo que se desvistiera. Yo estaba ayudando a mi amiga a que se diera un baño con las hierbas que le habían preparado.

5:40 Esa noche me quedé con anabel porque la bruja salió y no regresó hasta la madrugada. Yo la vi cuando entró al cuarto. La doña estaba horriblemente desfigurada, encorvada, con los ojos saltones y unas uñas largas de las cuales les corrían sangre. De igual manera se metió a la tina y ahí se quedó. Ya por la mañana la doña estaba como si nada, pero anabel contó lo que el viejo le dijo, la amenazó. Doña Eva le dijo que no se preocupara, que todo iba a estar bien y la verdad sí que todo cambió. Una mañana.

6:24 La chismosa del pueblo pasó como alma que lleva el diablo gritando que al viejo lo habían encontrado en el monte. Mi padre y yo fuimos de mirones para ver si era cierto eso. Cabe aclarar que no gritó que estaba sin vida, sólo que lo habían encontrado. El hombre estaba colgado de los pies y completamente desnudo. Tenía marcas en su cuerpo. Casi me desmayo porque tenía las tripas colgando y le habían cortado su miembro. Los que estuvieron más cerca aseguraron que le habían sacado los ojos y no tenía lengua en el pueblo. Pensaron que fue para cobrarle.

7:20 Nadie nombró a doña Eva la bruja del pueblo. Nadie hizo mención de que el maldito viejo se había llevado a su sobrina además. ¿Como podría una mujer pequeña hacerle algo así a un hombre muy alto y robusto? Mi padre me aseguró que había sido una persona que se cobró de esa manera alguna deuda que el viejo no quiso pagar. Otros pensaron que había sido una gual, pero yo estoy seguro que fue doña Eva y ella siempre sospechó que yo la había visto aquella madrugada, que llegó como lo que era.

8:00 Una bruja por un tiempo no se volvió a ver algo así, pero si llegaron noticias que en algunos pueblos de los alrededores comenzaron a desaparecer niños, bebés recién nacidos fueron doña Eva y Anabel porque pasaron los años y ambas mujeres no envejecían y comenzaron a vestir de negro, siempre cubiertas de los pies a la cabeza. Pero nadie se atrevía a señalarlas. Era el año de 1998 cuando encontraron a la bruja del pueblo dentro de una zanja, su cuerpo constorsionado. Anabel me comentó que a su tía no le había salido bien un ritual, por eso la encontraron así. Pero la noche en que falleció la doña no estaba ni anabel ni ella en su casa.

8:59 Mi familia y yo vimos 2 sombras en la entrada de esa casa. Eran muy altas y mi madre se persignaba diciendo que era la muerte, pero mi abuela decía que eran el alma en pena de esas 2 mujeres, aunque sólo había fallecido una. Doña Eva está sepultada en el panteón del pueblo. Anabel se fue y dejó la casa sola. Nadie ha querido habitarla. Ahí espantan y más por lo que hizo en vida la bruja. Una vez me atreví a entrar y sólo lo hice para quitarme la duda. En uno de los muebles de esa Casa vi un frasco con líquido.

9:44 En el doña Eva metió algo. Lo encontré justo donde la señora atendía Asus clientes. En el frasco estaba el miembro que le cortó al viejo sus ojos. ¿Y su lengua? Mi madre decía que para ella había 2 tipos de Brujas, las que ayudan a la gente y las que se roban a los niños para alimentarse con su carne y su sangre. Mi nombre es Carolina García. La mayor parte de mi niñez la viví en una zona urbana. Había pocas casas a los alrededores, terrenos grandes y separados por los matorrales del monte, algunas casas divididas por un río.

10:39 Yo en ese tiempo tenía tan solo 13 años, era la segunda de 5 hijos. Mi mamá desde un inicio estuvo en desacuerdo con mi padre por haber comprado aquellos terrenos lejos de la ciudad. Mi papá siempre hace las cosas a futuro, no para esos 3 o 4 años, sino para una década cuando el trabajo daba sus frutos. En esos años de los inicios de los ochentas no había luz eléctrica o agua potable, ni siquiera drenaje. Mi madre discutía todos los días diciendo que nos regresáramos a la ciudad. Pero mi papá le dejó bien en claro que ahí nos quedaríamos.

11:23 Y fin de la discusión, a unos 500 m se encuentra un río. A veces llevaba mucha agua, a veces poca, pero cuando llovía nos poníamos nerviosos porque si se fuera a desbortar. Había partes en las que estaba hondo, pero donde nosotros nos bañábamos no era profundo. Todos los chamacos aprendimos a nadar ahí. Pasábamos de un extremo al otro porque del otro lado había más rancherías. Martín tenía 7 años, era uno de los niños más pequeños. Mi hermano le enseñó a nadar, le decía que no se fuera al río hasta que alguien más lo hiciera, esto para que se cuidaran unos a otros. Óscar, el amigo de mi hermano, le contó que ya tenía 2 días. Viendo a una mujer cerca del río, a veces parada entre las piedras, a veces del otro lado, siempre vestida de negro. Nadie la conocía porque decían que nadie la había divisado por esos lugares.

12:34 Ya teníamos alrededor de un año cuando uno de los niños desapareció. Mi hermano estaba ocupado recolectando limones cuando vio a Martín pasar hacia el río. Llevaba un bote y le dijo que iba a recoger renacuajos. Lo vio perderse por entre los árboles. El sendero queda a unos 15 m de la casa. Estaba aún en el mismo sitio cuando pasó su amigo Óscar traía algunos peces, le regaló unos limones y por la tarde llegaron a buscar a mi papá para que les ayudaran a buscar a Martín.

13:15 El Niño no había regresado a su casa. Lo buscaron por todo lo largo del río, 2 Km. Pero Martín nunca apareció. En esos días el cauce estuvo tranquilo. Uno pasaba de un lado a otro sin que la corriente del agua te arrastrara como 2 o 3 veces. Le volvieron a preguntar a Tomás si de verdad había visto a Martín. A un lado del río la contestación era la misma, Martín sentado en la orilla, pero en ese momento recordó que cuando él se alejaba del río vio a una mujer vestida de negro, cubriendo su cabeza con un rebozo. Venía caminando por la ladera.

14:06 Aseguró que nunca la había visto por los alrededores, de hecho, no era de ese sitio. Por día siguieron buscando al pequeño y se dieron por vencidos cuando llegaron las lluvias. Pero las lluvias no sólo trajeron prosperidad por aquellos lugares, también trajo algo más la muerte en forma de una bruja, aunque ya se había visto aquella mujer por las otras rancherías, pero estos lugares se le veía cerca del río. Algunos jornaleros intentaron acercarse a ella, pero decían que la mujer tenía una agilidad extraña, pues cuando llegaban al sitio donde la vieron ya no estaba. Otros contaban que trepaba los árboles. El miedo se comenzó a meter en cada una de las personas. Desde muy temprano nos encerrábamos en nuestras casas. Decían que esa mujer era una bruja y en verdad que lo era. Porque en una ocasión mi hermana y yo la encontramos cerca del río.

15:13 Nos observaba de esa manera extraña, con una sonrisa tan grande que se le veían los dientes negros podridos. Su mirada era inquietante. Sentimos miedo y nos quedamos quietos sin podernos mover. Se acercaba a nosotras pronunciando palabras que en mi vida había escuchado. Sus uñas largas y sucias estaban descalzas y de igual manera tenía unos pies muy grandes para la estatura de esa mujer. Apestaba horrible a humo de leña y sudor.

15:54 La vieja se estaba acercando a nosotras y mi Hermanita soltó un chillido. Quizás eso alertó a mi madre porque llego a nosotras con un machete. La bruja fue más rápida que ella porque se movió de una manera sobrenatural. Brincaba las rocas del río hasta llegar al otro lado. Eso puso en alerta a los demás, pero no lo suficiente. Joaquina era una niña de 5 años, al igual que Martín desapareció cerca del río. Ella y su madre habían bajado a lavar ropa.

16:35 Los gritos de la señora Llegaban hasta la casa y los que estábamos en la casa salimos tras nuestra madre. Nadie quería estar o quedarse solo. La mujer estaba histérica, no podía hablar, pero señalaba desesperada el otro lado del río. Vimos como los adultos comenzaron a cruzar. Este no llegaban ni a 10 personas. Viene el rostro de mi padre. Desesperación y miedo le dijo a mi mamá que nos encerráramos y que no saliéramos hasta que él regresara. Creo que en esos momentos mi padre se había arrepentido de habernos llevado a ese lugar tan solitario. Se dio cuenta que el monte tiene sus peligros y no eran solo los animales.

17:29 Pasaron alrededor de 2 días y mi papá aún no regresaba. Esa tarde mi mamá veía hacia el camino que llevaba al río. Cuando lo vio aparecer. Venía todo sucio, los pantalones con lodo y su rostro estaba desencajado, unas ojeras muy pronunciadas por no haber dormido. Todos salimos a su encuentro y al vernos comenzó a llorar. No pronunció palabra alguna por unos días, así como tampoco se veía a ninguno de nuestros amigos. Parecía que las risas se habían apagado con la desaparición de joaquina. No había sonidos en el monte ni personas pasando al río. Una noche mi papá le contó a mi madre lo que había sucedido con Joaquina.

18:24 Pensaron que todos dormíamos. Pero yo estaba como mosca pegada a la madera para escuchar lo que estaban platicando. Mi papá empezó diciendo que encontraron huellas al otro lado del río de unos pies grandes. Parecían rastros de algún animal, pero no de la niña. Caminaron hasta que se agotaron. Se les unieron otros hombres de otras rancherías. Y otros que dijeron ver pasar a una mujer con una niña descrita con las mismas ropas que usaba joaquina, pero perdieron rastro cerca de la laguna, así que tuvieron que separarse para rodearla. Y fue cuando a la mitad de esta comenzaron a escuchar un grito de uno de los hombres y todos comenzaron a correr hacia donde provenía.

19:20 A mi papá se le quebró la voz cuando dijo que. Había unos leños tibios y pedazos de carne. Junto a los leños estaba una pierna pequeña. No hay palabras para decirles de quien se trataban esos restos sepultaron los restos de joaquina y todos decidieron guardar silencio, pues era horrible que la madre de la niña supiera que le sucedió a su pequeña. El río es muy largo, llega y desemboca en quinques y hasta el mar la bruja del río la llamaron.

20:03 A veces se veía en otras trataba de regresar por aquella zona. Yo me casé, Tengo 3 hijos y no me quedé a vivir allá. El miedo a que la bruja se llevará a uno de mis hijos hizo que nos mudáramos a la ciudad. Esta ha sido mi anécdota. Muchas gracias por escucharme. Muy buenas noches Alejandro. Mi nombre es María José Plaza, tengo la edad de 75 años.

20:45 Les comento que mi nieta me pidió que les contara una historia de Brujas para que se narre en tu canal. Era el año de 1978 y mi papá trabajaba para la Estación de Trenes al norte de Sinaloa. En aquellos años era un pueblo con no más de 800 habitantes. Todos nos conocíamos y sabíamos cuando alguien llegaba en el tren y pasaba días o meses en esa Comunidad. Don Damián era el señor de intendencia. Su nieto jacinto era un chico de unos 17 años. Que ayudaba a los pasajeros a cargar las petacas hasta fuera de la estación.

21:29 Para los que no saben que son las petacas, son las maletas. Así se les decía antes mi papá. Una mañana me pidió que lo acompañara en la estación y lo ayudara en la taquilla, ya que la señora ese día se encontraba indispuesta. A mí me gustaba estar ahí, pues conocí a los viajeros y algunos contaban sus aventuras. A mí lo que realmente me gustaba era ver los vestidos de las mujeres que se bajaban por unos minutos al andén aquella tarde, mientras contaba monedas y acomodaba boletos donde amían hacía la limpieza, revisando que no quedara basura debajo de las bancas de hierro y de madera.

22:15 No sé por qué motivo, recordé una desgracia que sucedió cuando nosotros recién habíamos llegado al pueblo. Solo decían que se había perdido una niña, pero los alumnos en la escuela contaban otra historia y el único que me podía contar lo que había sucedido realmente era don Damián. Le pregunté si recordaba a la niña que desapareció hacía 5 años. Oh, sí, pobrecita niña, comenzó a decir Damián. A partir de este punto de la historia les narraré como si él mismo, damián, lo hiciera. El tren llegaba una vez al día, siempre cargado de gente y mercancías para la tienda o la botica.

23:02 Ese día llegó elsa caminaba erguida, con una seriedad que hacía voltear a cualquiera, hombres, mujeres, viejos y muchachos. Quedaban prendados de su figura y de su forma de mirar, como si cada gesto dejara una marca en las personas. A su paso dejaba una estela de aroma extraño a hierbas y flores. Era la nueva maestra de la escuela en aquellos años. No era raro que llegaran maestros de fuera enviados por el Gobierno o recomendados por alguien.

23:42 Nadie pidió papeles que avalaran, que en verdad era una maestra titulada Bastó con que sonriera y hablara con vos firme para que todos le prestaran atención. Le ofrecieron hospedaje en una casita cercana a la escuela, la misma que había albergado a otros educadores. Yo mismo la VI pasar varias veces, siempre puntual, siempre impecable. Las semanas avanzaron y los niños hablaban de ella con respeto, incluso con una devoción poco común. Decían que sabía cosas que no venían en los libros, que adivinaba cuando alguien mentía o cuando no había estudiado, los adultos la defendían.

24:30 Decían que por fin había llegado alguien que pondría orden y que los chamacos no serían unos burros, pero. Llegó el mes de marzo y uno de los niños desapareció. Dijo que iba a casa de la maestra, pues no había entendido una de las tareas de matemáticas y fue a pedirle que le explicara bien. Ya era tarde y nadie vio al pequeño dirigirse a casa de la profesora ya muy noche, y El Niño no volvió. Lo buscaron esa noche y ni rastro del pequeño. La maestra negó que hubiese ido a su casa por clases extras. Nadie quiso entrar a revisar la habitación para cerciorarse de que en verdad el alumno no estuvo con ella. Nunca lo encontraron por más que lo buscaron, pero hubo una niña. Su nombre era María, era la más callada del grupo que empezó a cambiar.

25:32 Dejó de jugar, se quedaba mirando el suelo. Llegaba tarde a su casa, vivía cerca de la casita donde se hospedaba la supuesta maestra y una noche, al volver de un encargo de casa de sus abuelos, pasó frente a esa vivienda. Lo que vio ahí no se lo contó nadie, pero desde entonces evitó acercarse a la maestra. Su madre pensó que era una rabieta, la pequeña escondida tras un cerco. Fue testigo de eso y la mujer, con sentidos más agudos que los de cualquier persona, supo que había sido descubierta.

26:13 La pequeña tuvo fiebre y no fue a la escuela por una semana, pero cuando ya estaba bien de salud, la madre de María la mandó a casa de la maestra para que fuera por su tarea para que se presentará el día siguiente a clases. La niña casi lloraba porque no quería ir. Pero en esos años que te marcaran las piernas con el cordón de la plancha, era temerles más a las mamás que al diablo. Se vio a María entrar a la escuela, pero nadie la vio salir de esta. A partir de ese día, la niña no volvió a casa. La buscaron por los alrededores, en el río, en los caminos de Tierra, el pueblo entero se movilizó.

26:59 La maestra participó en la búsqueda. Con un rostro sereno, incluso con pujido, nadie dudo de ella. El tren pasaba por el pueblo a las 11:30 de la noche. No había venta en la taquilla y los pasajeros que subieran pagaban el boleto de viaje, al que se encargaba de acomodar a los pasajeros sin hacer alboroto alguno. La maestra se fue en ese tren, nadie la vio salir y subirse a esa bestia de acero. Temprano por la mañana, y como la profesora no se presentaba en la escuela hasta que una de las mamás de los alumnos decidió entrar a la habitación donde se hospedaba, ahí, doblada con cuidado, estaba la ropa de la pequeña María, manchada de sangre.

27:51 Aunque en el cuarto ni había señales de la niña después de su partida, el caso quedó sin resolverse, no había cuerpo. No había pruebas suficientes para hacerla pagar y buscarla, pues donde el pueblo cargó con la culpa y la escuela Cerro por un tiempo muchos se fueron, otros se quedaron, pero jamás volvieron a confiar en los forasteros. Yo seguí trabajando aquí, viendo llegar y partir trenes, pensando en como algo así pudo suceder frente a todos. Al lado del escritorio de la escuela, en la pared había unas marcas que apenas se podían distinguir.

28:38 Fue cuando se dieron cuenta que aquel día no había llegado una maestra, sino una bruja que tomó la vida de 2 alumnos y desapareció sin dejar rastro alguno. Terminó don Damián con tristeza en sus ojos. Nosotros, que veníamos de la ciudad, no creíamos en Brujas. Pero con los años viviendo en zonas rurales, comprendí que esas mujeres existen y que solo esperan el cuidado de un adulto y se llevan a un niño dejando un hogar sumido en la tristeza y desesperación. Usted que nos mira, que nos escucha del otro lado de su dispositivo móvil, de su tableta, de su televisión. ¿Cuántas veces no ha escuchado historias similares de Brujas? Es impensable no creer en esos relatos. Muchas personas de la ciudad siguen sin creerlos. ¿Pero le hago la siguiente pregunta, usted, después de haber escuchado algunas historias como estas, cree en Brujas?

29:50 Lo leo en los comentarios. Sin más continuamos con los relatos. Saludos, comunidad. Mi nombre es Ernestina Soto. Tengo 46 años hasta la fecha sigo soltera y no pienso tener hijos ni marido. No me malinterpreten. Mi trabajo no me da tiempo de tener noviazgo alguno y además que viajo bastante. Soy niñera o institutriz. Como ustedes conozcan este oficio, desde el lugar donde escuchen las historias de este canal, los nombres son cambiados, esto para evitar problemas. Empecé desde muy joven y estando en Londres tuve mi primera experiencia con lo paranormal.

30:48 Pero esa es historia para otra ocasión. Hoy quiero contar lo que sucedió en el Estado de San Luis Potosí. Fue en el encierro de la pandemia. Esa ha sido una de mis experiencias que no he podido olvidar, quizás la que más me ha marcado hasta el día de hoy. Los padres son oriundos de ese Estado, pero la mayor parte de los meses la pasaban en el extranjero. Por el trabajo del padre de la familia, era el 2020 cuando la madre del señor Cuevas falleció y viajamos por carretera desde la Ciudad de México, no nos detuvimos en ningún hotel, íbamos en 2 camionetas, los señores en una y yo con los niños en otra. Melissa tenía 8 años y no era una niña callada. Siempre haciendo preguntas y poniendo su punto de vista en las conversaciones.

31:47 En cambio, Gerardo, ya con 10 años, estaba nervioso y me comentaba que a él no le gustaba visitar la casa de su abuela. Yo le pregunté el motivo y melissa se adelantó diciendo que ahí los niños desaparecen. Les pregunté el motivo y me dijeron que la casa está aislada de cualquier camino. Los vecinos estaban a varios metros y sólo de vez en cuando se veían a lo lejos las luces de las casas encendidas. Les hice preguntas, pero los niños se mantuvieron callados y el resto del camino diciendo que estaban cansados o que después me dirían en verdad que la casa estaba lejos de la carretera, era como un lugar exclusivo. Yo divisé una que otra casa por los alrededores. Todo era silencio y más porque no se podían hacer visitas. Pero era como si la naturaleza también guardara silencio. A veces escuchaba un ave, algún ladrido de perro a lo lejos, pero para personas como los cuevas el silencio era de volverse locos porque siempre asistían a fiestas. ¿O ellos mismos organizaban alguna en los 3 primeros días? El silencio en esa casa era ensordecedor, sólo cuidaba a los niños y nada más no les daba

33:21 clases, pues con enfermedad de la anciana no querían ruido alguno, cosa extraña que melisa y Gerardo no quisieron salir de sus habitaciones. Yo hacía caminatas por los alrededores. Me llamó la atención un camino, nada que ver con el paisaje, porque las ramas que estaban por ese camino se veían secas, sin vida. Era como si una línea invisible trazara la vegetación seca. Estaba a punto de entrar por ese camino. Cuando escuché detrás de mí una voz de advertencia de que no lo hiciera, volví a escucharlo. Era el jardinero de la casa.

34:08 Me dijo que ese camino estaba prohibido para cualquier persona que viviera por esos lugares. De hecho, nadie entraba en el no lleva a ningún poblado, solo a la muerte. Me comentó que me diría el motivo y que no era una advertencia. Los niños a los cuales cuidaba también tienen prohibido entrar en él y que esperaba que yo también acatara las órdenes. Pero más bien mis patrones me lo ordenarían de una manera que no me gustaría. Es un camino de Brujas, me dijo Tajante. A veces se les ve caminar por él, sobre todo por las noches, pero nadie se atreve a cruzar hacia ese lado.

34:57 Hubo un hombre, pero ya no se le volvió a ver con vida. Se trataba del hermano del patrón. Su nombre era Ernesto y tenía un hijo de 7 años, uno de esos niños consentidos que sus padres hacían su santa voluntad. Cuando se encaprichaba con algo ya se le había prohibido que no se alejara de la casa que jugara dentro del jardín. Pero desobedeciendo Asus padres, comenzó a encaminarse hacia el sendero. Fue visto por el padre desde una de las ventanas y por más que le gritó que no lo hiciera El Niño se fue por ese camino por quienes lo vieron.

35:41 Desde la casa aseguran que no se fue solo una mujer anciana, vestida de negro y cabello canoso y largo. Lo llevaba de la mano Vidal, que así se llamaba. Le gritaron que volviera a la casa, pero parecía que este no los escuchaba y se veía estar a gusto en compañía de aquella mujer. El monte gana terreno y El Niño era pequeño. No corría, no jugaba con la señora, simplemente avanzaba como si el supiera exactamente a donde iban. El padre tomó una chamarra y se metió por el mismo camino, convencido de que alcanzaría a su hijo. Los que intentaron detenerlo no pudieron, pues la bruja ya se lo había llevado, pero la desesperación de un padre lo empujó a ir tras su hijo.

36:40 Su figura se fue perdiendo entre la maleza SECA. La noche cayó y ninguno regresó. Pasaron las horas. Y luego, los días, algunos hombres se organizaron para buscarlos, pero nadie quiso cruzar más allá de los primeros metros del camino. Los perros se inquietaban, el aire se volvió pesado y la sensación de estar siendo observado no desaparecía. Volvían las manos vacías y con la certeza de que no había nada que encontrar. Sólo la playera del niño y el reloj del padre, pero lo aterrador era que estaban manchados de sangre.

37:28 Algunos juraron que encontraron restos de piel, carne, sin saber si eran de un adulto o de un niño, y la cabellera del padre, por eso lo llamaban el camino de las Brujas, porque el que ingresaba en él ya no salía con vida. Pues siempre se ha sabido que estás bajan de la Sierra cuando tienen que entregar un alma a su amo y señor. Por eso a los niños no les gustaba visitar la Casa de la abuela, pues las historias que se contaban de ese lugar les daban bastante miedo. Termino diciéndoles que en esa familia los recuerdos regresan como si nunca se hubieran ido.

38:16 Nunca quisieron tapiar la ventana, pues la señora esperaba ver regresar a su hijo y nieto, pero eso nunca sucedió. Esa misma semana la señora falleció y yo renuncié a seguir trabajando con esa familia. Hoy me encuentro en España y aquí también hay experiencias paranormales. Y las brujas se manifiestan de maneras muy diferentes, pero muy pronto les haré llegar estas anécdotas. Muchas gracias a toda la Comunidad por escucharme. Saludos y buenas noches.