HISTORIAS DE POLICIAS EN PANDEMIA
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0:00 Durante la pandemia se desoló a todos los países. Pareciera que con ello llegaran sucesos paranormales. Muchos fueron los casos en que las personas que se resguardaban en sus hogares no fueron inmunes a lo que Asus alrededores pasaba, en cambio otros sí. Pérdidas de familiares, amigos y vecinos. En esta ocasión les contaré las experiencias. Que vivieron los policías en plena pandemia sin más. Te invito a que te pongas cómodo y apagues la pequeña luz de tu habitación.
0:40 Comenzamos llamada extraña basado en un hecho real. Buenas noches a todos. Mi nombre es Leobardo cruz. Soy policía. Desde hace más de 15 años he patrullado mi ciudad Natal con varios compañeros. Hemos tenido encuentros con los amantes de lo ajeno, con aquellos que se creen rápidos y furiosos peleas domésticas y un sinfín de situaciones que para nuestro trabajo se van haciendo cotidianas. Todo esto normal, por así decirlo. Pero lo que no es normal es tener que lidiar con algo que va más allá de nuestro entendimiento y lógica, algo que ya no pertenece a este mundo con lo de la pandemia. En verdad les juro que tuvimos todo tipo de llamadas, las cuales les asombrarían tanto como a nosotros en su tiempo. Por noches patrullábamos mi compañero Alberto y yo por las calles semivacías de la ciudad.
2:02 Te digo semivacía, ya que las personas hicieron caso omiso de quedarse en sus casas. No sé si era mejor batallar con la gente ebria que con ellos, pues ponían miles de excusas cuando los mandábamos de regreso Asus hogares. En un inicio esto me divertía. Pero con el tiempo transcurrido, después de lo que sucedió una noche, todo cambió. Había pasado más o menos como 1 año del brote de esta enfermedad. Serían alrededor de las 11:30 de la noche cuando recibimos la orden de atender a una señora que pedía ayuda, pero su voz se entrecortaba y la operadora no entendía de qué se trataba. En un inicio pensamos que era una discusión doméstica y nos dirigimos a la dirección que nos otorgaron. Al llegar.
3:02 Notamos que las luces en su interior todas estaban apagadas. Creímos que ya había terminado todo, pero aún así no podíamos retirarnos sin estar seguros de ello. Al tocar la puerta e identificarnos no obtuvimos respuesta, así que volví a tocar, pero en esta ocasión la puerta se entreabrió, dejando salir de su interior un viento helado que sentí como se me erizaban los pelos de los brazos. Volvimos a llamar a la persona que hizo la denuncia, pero de igual manera no obtuvimos respuesta, así que tuvimos que ingresar.
3:47 Esperamos que en cualquier momento nos encontraríamos con la mujer tirada, golpeada o sin vida. Pero para ser sincero, la casa parecía que tenía algún tiempo sin ser habitada. No sé cómo explicarlo, pero sentía un miedo que nunca había experimentado, pues una fuerte energía se sentía ahí. Mi compañero juraba que percibía a alguien detrás de él y esta respiraba con dificultad. Yo no veía nada, pero él juraba que ahí estaba alguien pegado a el. Revisamos cada una de las habitaciones, pero no encontramos absolutamente nada ni a nadie. Alberto llamó a la central avisando que la casa estaba sola y no había indicios de violencia o que alguien haya vivido allí por un tiempo, así que no retiramos este lugar, no sin antes preguntar si en verdad esa era la dirección correcta y la operadora nos confirmó que sí.
4:58 Y cuando salimos de aquella casa ya no se esperaban 2 vecinos alertados por las luces de la torreta de la patrulla, preguntando si ocurría algo como nos limitamos a sólo decir que todo estaba bien, que regresarán Asus hogares, uno de ellos nos comentó seriamente, ahí no habita nadie. Toda la familia falleció con la pandemia. Eso, en junio del 2020, no quedó nadie. Sentí en ese momento cómo temblaban mis piernas desde un inicio. Sabía que algo no estaba bien.
5:39 Cuando ingresamos a la casa, los vecinos nos comentaron que no somos los únicos que han entrado en esa casa y todos salen con el mismo desconcierto en los rostros. ¿Sabrá Dios que se quedó en esa casa? El sufrimiento de la familia, por horrible enfermedad, uno a uno fueron falleciendo. Nadie de los servicios funerales ni de la semefo si aparecían hasta horas después o al día siguiente que fallecían esto, quizás porque tenían mucho trabajo por el miedo a la pandemia, la verdad no se supo.
6:22 Lo que sí se sabe hasta hoy en nuestros días es que. En aquella casa era que la madre de la familia fue la última en morir. Enterró a su marido y sus 2 hijos, todos al cuidado de la amorosa mujer, y ella falleció en completa soledad. Fue hasta que el olor a muerte impregnó el lugar que se percataron que la señora Había fallecido. Dimos gracias a los vecinos del lugar antes de retirarnos. Mi compañero y yo solo miramos si lo contábamos a otros compañeros, pues no nos creerían, pero he sabido por comentarios de otros que pasaron por situaciones muy diferentes o iguales a la nuestra.
7:14 Terminando mi turno y de camino a mi casa, me puse a pensar que quizás aquella madre aún sigue ahí. En otro plano de este, el ver, sufrir y padecer esta horrible enfermedad que acabó con su vida y la de su familia no la deja trascender a su eterno descanso. Antes de terminar, déjenme decirles que así como esa extraña llamada que recibimos en ese año no fue la única que hubo yo hasta el día de hoy, no olvido aquella experiencia. Mi compañero, por un buen tiempo, me confesó que tuvo muchas pesadillas después de lo ocurrido en aquella experiencia, muchas gracias por escuchar mi historia. Les deseo buenas noches hasta la próxima. La anciana del departamento basado en hechos reales, relatos de policías.
8:20 Como policía tengo varias anécdotas que contar, pero esta ha sido una de las pocas que en este tipo de experiencias con el tipo paranormal más me impactó. Mi nombre es Luisa Echeverría y lo que te contaré sucedió en febrero del 2021. Esa noche tuvimos pocos arrestos como casos de fiestas clandestinas. Pero la cereza del pastel aún faltaba para terminar el turno. Tuvimos una llamada de un sujeto no mayor a 25 años que, según él, habían ingresado unos individuos a su apartamento. Él se encontraba oculto en una de las habitaciones y pedía ayuda porque estos al parecer estaban armados. La operadora lo mantenía en la línea. Pues los nervios del joven no daban bien la dirección, pues este se ponía a llorar cada vez que la operadora le pedía que se mantuviera en línea para que pudiéramos llegar con él. Por mi parte puedo decir que el miedo del chico era genuino, que no estaba mintiendo.
9:38 Yo tengo hijos adolescentes y muchas veces ellos se vienen a mi mente, pero sé que están bien. El joven de nombre Ramón, decía que alguien entraba y se asomaba por debajo de la puerta y tocaban para saber de su ubicación. Escuchaba susurrar y eso cada vez hacía que el chico llorara de desesperación cuando llegamos al área de departamentos mi compañero y yo. Ingresamos en el edificio sin esperar a que llegaran refuerzos que venían en camino. La puerta se encontraba abierta.
10:22 Solo una luz tenue iluminaba el pasillo, pero todo se encontraba en completa oscuridad. Fue hasta que vimos una sombra que se movió hacia una de las habitaciones. En el apartamento se percibía un olor extraño. Olía a rosas frescas, pero a medida que ingresábamos este olor variaba y el olor a rosas olía a flores marchitas. Un olor muy extraño y a la vez muy desagradable. El departamento estaba solo, no se escuchaba ni se miraba a nadie dentro de el. Mi compañero buscó al dueño de la sombra que veíamos al ingresar.
11:10 Ramón aún se encontraba en la línea cuando llegamos, pero este guardaba silencio. Ahora pensé que habíamos llegado tarde a socorrer al pobre chico, pero no fue así. Mi compañero lo encontró en una recámara, la misma donde veíamos esa sombra. El muchacho estaba en posición fetal, llorando y sin pronunciar palabra alguna. Mientras mi compañero lo tranquilizaba diciéndole que ya lo sacaríamos. De ahí noté de pronto algo muy extraño que hizo que se me congelara la sangre.
11:50 La cabeza de una anciana estaba en la puerta de la otra recámara. Esta parecía que estuviera atorada. Te digo esto porque la manera en que se encontraba su cabeza era ilógico, porque la puerta se encontraba cerrada. Al ver eso me di cuenta que en verdad era lo que aterraba al chico y no porque alguien haya ingresado. No fui la única que la miró porque al ver el rostro de mi compañero pálido, supe que él también la veía como pudimos, casi arrastras.
12:30 Sacamos al individuo de ese apartamento al momento que estábamos fuera de este. ¿La puerta se cerró fuertemente y ya no pudimos ingresar de nueva cuenta, saben? Cuando le comenzamos a hacer las preguntas pertinentes al muchacho, nos enteramos que este pillo se había metido a robar a ese departamento, pero repentinamente lo comenzaron a espantar dentro, impidiéndole salir y acorralándolo dentro del lugar. Me causó gracia que el mismo ladrón pidiera ayuda a la policía, pero al recordar la aparición de la anciana hasta yo lo hubiera hecho.
13:18 La vecina de a lado nos señaló que la pobre mujer falleció durante la pandemia, ya que se contagió al salir del departamento, no tenía a nadie que le trajera suministros a su hogar. Al final de esto me di cuenta que aún se aferran Asus cosas que tuvieron en vida y después de muertos no permiten que otros se las quieran quedar. Esta ha sido mi experiencia durante esta dura pandemia que aún no se ha ido por completo la criatura del bordo.
13:58 Basado en una experiencia real compartida por Óscar Mendoza, relatos de policías por un buen tiempo estuve trabajando en el turno de la noche. Los rondines en su mayoría era por los alrededores de la ciudad, lugares oscuros donde la delincuencia se oculta para hacer sus fechorías. Mi nombre es Óscar Mendoza. Soy patrullero desde hace ya más de 20 años. Lo que les contaré nos sucedió a mi compañero Juan Antonio y a mí en el año 2020, justo cuando la pandemia estaba en su apogeo. La mayoría de esas calles son de Tierra, no tienen asfalto, igual que los topes y baches se complican mucho para hacer el recorrido bien.
14:56 En ocasiones toma más tiempo hacer esto cuando llueve y fue en una de esas madrugadas cuando la lluvia comenzó a caer, dificultando la visibilidad. Teníamos que tener mucho cuidado porque no se apreciaba nada. Repentinamente algo nos cayó encima de la patrulla. Ambos no supimos cómo reaccionar, pues el golpe se escuchó muy fuerte. Estábamos por salir para inspeccionar de qué se trataba cuando por el parabrisas comenzó a escurrir un tono rojizo. ¿Eso es sangre? Preguntó Juan Antonio.
15:38 Ninguno de los 2 podía creer que en verdad fuera sangre. Mi compañero salió de la patrulla para averiguar que era lo que nos había caído encima del techo. En él se encontraba un perro. Estaba todo destazado. Al pobre animal le habían sacado los órganos y le hacía falta ya parte de su cuerpo. Al ver aquello en verdad que me causó náuseas, comenzamos a buscar al maldito que había hecho esa infamia. Por más que buscamos con la mirada, no había nadie por las calles, aparte que la lluvia no permitía mucha visión. Estábamos por quitar al animal cuando de pronto escuchamos ladridos de varios perros, así que al bajarlo tuvimos que guiarnos por los ladridos desesperados de los perros, fuimos a parar cerca de un bordo de riego que se encuentra cerca de la colonia.
16:45 No quisimos seguir avanzando, pues si lo hacíamos caeríamos en el canal. O nos atascaríamos y sería difícil sacar la patrulla con las luces en alto. Aluzábamos a los perros estos ladraban a un lugar en específico, su comportamiento era extraño y desesperado, no quedaba de otra que bajar y averiguar de qué se trataba. Por la lluvia y lo poco que alumbraba una farola en la calle y nuestras lámparas no se apreciaba ver a qué le ladraban los animales. Fue hasta que escuchamos un gruñido proveniente del canal. Cuando los perros huyeron asustados de allí, Juan Antonio se comenzó a poner nervioso y me dijo que era mejor retirarnos. Le temblaba la mano.
17:46 Me percaté de eso, pues la luz de la lámpara lo delataba. El comenzó a gritar desesperado y me ordenó regresar a la patrulla. No me dio tiempo a nada. Estaba ya en movimiento cuando ingresé a ella, al momento que le pregunté, qué carajos había visto cuando vi un par de ojos tan rojos que en esos momentos lo que se me vino a la mente fue. El diablo. Creo que lo dije en voz alta, porque él respondió, eso no es un diablo, ese es un maldito nahual.
18:27 En mis años de Patrullaje jamás había sentido tanto temor. Lo primero que pensé es que terminaríamos como el perro destrozado que nos aventó así a unos momentos. No supe ni cómo salimos de ese lugar. Volteaba para todos lados. El miedo de verlo detrás de nosotros tratando de alcanzarnos me llenó de un miedo que sentía que iba a desfallecer. No sé cuántas calles habíamos recorrido para alejarnos del lugar. Cuando nos dimos cuenta que la fonda donde llegábamos a cenar, en ocasiones se encontraba una abierta, nos bajamos.
19:12 Y yo seguía buscando a la criatura esa. Pero las calles estaban despejadas y la lluvia que hacía unos momentos caía a cántaros, estaba disminuyendo. ¿Qué fue lo que vi? ¿En verdad? No lo sé, pero Juan Antonio aseguró que aquello era un nahual. La doñita de la Fonda nos sirvió café bien cargado, pues nos vio todos nerviosos. Entre la plática ella nos preguntó si habíamos visto al diablo o qué fue lo que pasó. Le contestamos que en verdad no sabíamos qué era lo que nos había asustado, pero ella muy seria nos comentó que en este tiempo de pandemia las criaturas tenían comportamientos muy extraños y aquellos que se habían mantenido al límite de no ingresar a las ciudades ahora lo estaban haciendo. Quizás por alimento o ver las calles semidesiertas y se atrevían a entrar a los dominios del ser humano, ni se acerquen por esos lugares porque tengan la seguridad de que te ha de salir el diablo, fueron las palabras de la doña a partir de esa noche.
20:38 Ya no nos acercamos a los límites de la ciudad. No queremos otro encuentro con esa bestia. Juan Antonio asegura hasta el día de hoy que aquello era un agual. Él se crió desde pequeño en un rancho de la sierra y sus creencias son quizás muy diferentes a los que nacimos y crecimos en la urbanización. ¿Puede ser lo que dijo la señora? Que con eso de la pandemia el comportamiento de los animales haya cambiado, pues noches después, antes de salir al Patrullaje, uno de los compañeros comentó que justamente donde nosotros tuvimos aquel aterrador encuentro, los vecinos de las colonias aledañas aseguraban que una bestia se escuchaba por los alrededores, que quizás alguna mascota exótica se había escapado.
21:34 ¿Y sus dueños? No la hayan reportado yo hasta el día de hoy. No sé qué miró mi compañero, pero lo que él haya visto le doy gracias a Dios que yo no tuve el infortunio de haberlo visto. Esta fue mi experiencia más aterradora en los primeros años de la pandemia. Como oficial de policía espero y les haya gustado muy buenas noches a todos. No olvides suscribirte a nuestro Canal alterno historias de horror con Inframundo, donde encontrarás confesiones aterradoras que la gente cuenta.
22:16 En la descripción encontrarás el enlace. Muchas gracias.
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