HISTORIAS DE CASAS EMBRUJADAS JAMAS CONTADAS
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0:00 En esta ocasión escucharás algunos tétricos y tenebrosos relatos de casas embrujadas. Ponte cómodo y apaga la pequeña luz de tu habitación, la casa del fondo, basado en una experiencia real de Martina Hidalgo. Mi historia comienza cuando tenía 12 años junto a mis amiguitos. Estaba obsesionada con todos los temas paranormales y quería a fuerza encontrarme con un suceso sobrenatural. Con lo que no contaba era con que las cosas se me iban a cumplir.
0:48 Y vaya que sí. Vivimos en la Ciudad de México, estábamos a punto de pasar a la secundaria. Era el penúltimo día de clases y como celebración especial decidimos irnos de pinta. No teníamos mucho dinero ni un lugar específico a donde ir, así que cuando les propuse que fuéramos a la casa embrujada de una esquina de la Colonia donde vivíamos, todos dijeron que sí eran por ahí de las 4:00 de la tarde, así que las calles estaban vacías. Porque todo mundo estaba comiendo.
1:29 O en el trabajo caminamos por el cemento de las aceras, mojadas por la llovizna insistente de ese día, y pronto vimos nuestro objetivo, una casa que en algún punto había sido señorial, pero ahora se alzaba solitaria entre edificios y otras estructuras modernas. Tenía un jardín exterior con una reja muy maltratada. Se notaba que ya habían estado otras personas antes, así que no fue difícil para nosotros.
2:11 Brincarnos, éramos cuatro chavos de secundaria, 2 hombres y 2 mujeres. Ellos nos ayudaron a Trepar por la Reja y en pocos segundos ya estábamos al interior del domicilio. La puerta de madera de la casa estaba ya carcomida por el tiempo. El interior de la casa estaba completamente oscuro. Sacamos los teléfonos celulares para usarlos como lámpara. Caminamos entre el montón de polvo y crecidos vegetales salvajes que se habían dado al mantenerse en la casa a la intemperie, las losas de mármol. Ya estaban manchadas o incluso rotas. Los muebles habían sido cubiertos con sábanas, pero desde hacía años se habían desvencijado. Había unas escaleras dobles que iban a la planta superior y otras que iban a una especie de sótano. Increíblemente, no había muchas señales de que el domicilio hubiera sido robado, o mucho menos cosa rarísima. Nosotros, de hecho, íbamos dispuestos a salir corriendo al encontrar a algún vago o algo peor. En ese punto preferimos no presionar nuestra suerte y subimos al segundo piso de la
3:43 casa. Cada paso que dábamos resonaba con eco por todos lados, anunciando nuestra presencia mucho tiempo antes de que llegáramos a la cima de la escalera. Ahí encontramos un pasillo largo que iba a ambos lados, con 7 puertas cerradas en total supusimos que eran las habitaciones. Mientras decidimos a qué lado oír, escuchamos un ruido en la puerta más alejada del lado derecho. Mariana y darío sintieron mucho miedo y quisieron esperarnos junto a la escalera. Kike y yo, que éramos los más aventados, nos vimos a la cara y asentimos.
4:37 Caminamos con cuidado de no hacer ruido. Descubrimos que el sonido, como de pequeños pasos, se daba en una habitación que parecía haber sido un baño, ya que al abrí la puerta, que ya estaba la mitad del camino. Vimos una bañera antigua y otros enseres. Quisimos identificar la fuente del ruido. Cuando vimos que la cortina de baño se movió por sí misma, me congelé en mi sitio. Pero kike avanzó con valentía para abrir la cortina. Vimos que estaba cuclillado, un niño de aspecto muy pálido y desgarbado.
5:22 Solo tenía por ropa un par de pantalones muy viejos. No tenía zapatos ni nada más. Pude escuchar como mi amigo Tragaba saliva animándose a hablarle al pequeño. En cuanto lo percibió, El Niño volteó a vernos con un par de ojos completamente negros. Su rostro estaba carcomido por la piel, como si tuviera alguna quemadura grave, que no se hubiese curado aún y que retrocedió. Asustado. Enseguida la aparición gritó con una voz gravísima, sobrenatural. El muchacho se quedó paralizado de horror ante esa reacción. Pero entonces mis instintos de huida entraron en acción. Lo cale del brazo con una fuerza que no reconocí de mí misma y nos fuimos corriendo.
6:21 De ahí sentíamos al ser pisando nuestros talones. Le grité a Mariana que se pelaran y nos fuimos como alma que lleva el diablo de allí. La criatura desapareció en cuanto sintió los rayos de la resolana, que le golpeaban la cara y regresó a las sombras de la casa. Nosotros salimos de la instalación y no dejamos de correr hasta que llegamos a un parque. A unos minutos de lugar, ambos les platicamos lo que vimos a otros. Y fue Mariana la que dijo que entonces quizás era verdad la leyenda de esa casa que decía que un día uno de los niños, hijo de la muchacha del servicio, desapareció en circunstancias misteriosas.
7:17 Siempre se creyó que el hijo de la señora de la casa lo había matado por accidente y le habían enterrado en algún sitio de la casa. Pero como jamás se denunció o comprobó nada, las autoridades no tenían forma de investigar más el caso. Sangre en la regadera, historia de terror compartida por yadira blanco. Hay herencias que uno no quiere tener, pero eso no lo descubres hasta que ya estás. Metido hasta el cuello en problemas, este fue mi caso y el de mi marido, cuando a él unos tíos lejanos que jamás tuvieron hijos, le heredaron una casa muy bonita en una zona cara de la ciudad.
8:15 Como se imaginarán, al principio estábamos bien, emocionados. Por tener la oportunidad de vivir en un sitio nuevo y elegante de la ciudad. Nunca tuvimos el presupuesto para permitirnos una casa, mucho menos la propiedad señorial, con acabados de cantera y nobles techos que ofrecía esa herencia. Nos mudamos tan rápido como pudimos. No pensábamos en vender la casa porque sabíamos que. Aunque lo hiciéramos, no nos darían el precio completo de un sitio como ese, ni podríamos encontrar uno igual.
9:01 Pero conforme se acercaba la Navidad, por alguna extraña razón, se comenzó a sentir una vibra muy rara. Al caminar por los pasillos se sentía como si alguien te estuviera observando. En ese momento yo estaba embarazada. Y de pronto podía recibir aromas horribles que me hacían vomitar. Era el olor como de flores putrefactas, que obviamente no había en ningún rincón de la casa. El colmo de la situación fue cuando para el 23 de diciembre, mientras mi marido se estaba bañando el agua que salía de la regadera, comenzó a caer de color rojo intenso. Al principio él pensó que era óxido, pero cuando estaba por salir de la regadera casi se cae debido a que lo que caía de ahí era sangre y no agua.
10:03 Me llamó asustado y cuando llegue me recibió el aroma ferroso del líquido vital. Tuve que vomitar en el cesto de la basura. Quisimos solucionar primero la cuestión por medios normales, llamamos a un servicio de plomería para que revisaran toda la casa, pero no encontraron nada en particular. Después de eso llamamos a un párroco de confianza que al entrar nos dijo que se notaba una presencia muy enojada en la casa rastreo al ser hasta que llegamos al tinaco de la casa. En cual mandamos dragar y luego quitar para escarbar debajo. Terminamos con unos huesos pequeñitos. Como resultado no teníamos idea de cómo habían llegado ahí tuvimos que llamar a los forenses que nos dijeron que al parecer era un bebé que no había llegado al término y que tenía al menos unos 60 años de existencia. Mi esposo me contó una vez que estuvimos solos que quizá era el esqueleto de su primito, porque se decía que una vez su tía se embarazó, pero luego ya no supieron nada del bebé, pues nadie se atrevió a preguntar qué había pasado. Creí que tenía lógica, puesto
11:36 que los ataques anteriores habían sido principalmente a incomodarme. Supuse que el espíritu sentía envidia, que mi hijo si estuviera en buenas condiciones y fuera muy apreciado por sus padres. Me entristeció ese pensamiento. Así que le dije a mi esposo que compráramos una urna para colocar los huesitos junto a los de sus padres en el mausoleo familiar. Él al principio se extrañó. Pero dada la posibilidad de que sí fuera el hijo de su tía, pensó que no era tan mala idea.
12:16 Y lo hicimos de ese modo. No puedo decir que después de eso las cosas se calmaron por completo, pero al menos ya no eran sucesos agresivos. Solamente vemos de cuando en cuando a un niño muy pequeñito jugando con las cosas de mi hijo. Ahora ya nació y lo hizo bien. Además, luego de que mi bebé creciera y comenzó a hablar, dijo que tenía un amigo, que era como un bebé, pero se podía mover como una persona normal y que le gustaba jugar mucho.
12:57 Ya no hemos querido moverle más al asunto porque el espíritu ya está calmado. Eso sí, cuando llega la Navidad. Procuro dejarle un regalito por ahí que casi siempre desaparece misteriosamente encerradas por Lorena Gutiérrez. Historias de casas, hola a todos y todas. Les quiero relatar algo que nos pasó a mi prima y a mí en una pijamada por andar jugando con cosas que no debíamos.
13:39 Ya saben las adolescentes llegamos a una etapa donde nos queremos sentir especiales y muchas nos da por creernos Brujas. En una ocasión que se quedó una de mis primas a dormir en la casa, mis papás habían salido de la ciudad. Y soy hija única. Hicimos una pequeña fiesta, rentábamos películas para ver, hicimos palomitas, pedimos pizza, compramos refrescos y, por supuesto, le robamos un poco de alcohol de la alacena. A mis padres ya estábamos un poquito borrachas cuando se nos ocurrió probar un juego que vimos en Internet, el popular Charlie Charlie. Que es una cosa muy sencilla de poner 2 lápices sobre una hoja de papel, con cosas escritas para que los lápices se muevan y respondan cosas.
14:41 Al principio jugamos con las preguntas básicas de sí le gusto a fulano o qué piensa tal persona de mí, pero cuando reté a mi prima a algo más Macabro y ella accedió. Fue que las cosas se salieron de control. Le pregunté a Charlie si él era un espíritu o no. Enseguida los lápices se movieron por si solos. Seguimos preguntando sobre la naturaleza del espíritu, hasta que Charlie nos dijo que era un demonio que habitaba la casa desde hace mucho y que por andar jugando con él nos iba a castigar. Inmediatamente todas las puertas de la casa se cerraron de golpe y las luces se apagaron.
15:34 Estábamos muy nerviosas, nos abrazamos y gritamos del miedo. Tratamos de abrir la puerta de mi cuarto, que era donde nos encontrábamos, o la del baño, que tenía una ventana que daba al patio de la casa y desde donde nos podríamos brincar. Pero no había forma de abrirla. Cuando por fin pudimos hacer que se diera la puerta, se regresó como si alguien la golpeara desde adentro. Los lápices de Charlie salieron volando por una fuerza desconocida y risas Extrañas se escucharon por todos lados. Anteriormente en la casa se veían sombras, pero nada parecido a lo que estaba pasando. Nos cubrimos con una colcha y nos fuimos a un lado de la habitación en el que los objetos que salían volando no parecía que cayeran.
16:34 Yo estaba llorando. Mi prima trataba de calmarme. Nos quedamos así un par de horas hasta que con los primeros rayos del sol se calmó todo y por fin pudimos abrir las puertas. Quemamos los lápices y la hoja de papel. Nos pusimos a echar agua bendita por toda la casa y luego de acomodar todo lo que el espíritu alborotado tiró al piso, nos fuimos a su casa con mis tíos, cuando les platicamos a mis papás terminaron de decidirse por vender la casa, después de eso ya no ha pasado nada. O bueno, al menos nada que nosotros supiésemos. Muchas gracias por escuchar mi relato. Uy hija en la pared basado en una anécdota real. Buenas tardes a todos.
17:36 Prefiero no decir mi nombre porque a la fecha mi hermano y yo nos arrepentimos bastante de haber destruido parte de la casa y mis papás no saben. Ni queremos que se enteren que fuimos los culpables cuando nos cambiamos a vivir a la casa actual en la que estamos. No sospechamos que íbamos a encontrarnos con una cuestión sobrenatural. Al principio la casa era como cualquier otra cuartos, amplios paredes algo gruesas, porque la casa ya es vieja, un jardín y demás cosas normales. Lo raro pasaba cuando yo, mi hermano, en ese momento teníamos 14 y 16 años respectivamente.
18:24 Nos encontrábamos solos en la casa. Podíamos ver la sombra de una niña caminando por los pasillos o de reojo. Cuando estábamos en algún lado de la casa. No teníamos hermanas, así que no había posibilidad de que fuera alguien de la familia. Cuando los 2 platicamos de eso y nos dimos cuenta que ambos la veíamos, decidimos seguirla para ver qué pasaba. Estuvimos a la Casa de la presencia mucho tiempo, hasta que un día pudimos relacionar que siempre caminaba hacia la pared que estaba en el lavadero de la casa, en el patio interno de la construcción. Nunca le habíamos podido ver el rostro. Pero se sentía una presencia muy triste cada vez que se manifestaba e iba como sollozando por lo bajo, como de esas veces que la gente llora sin querer hacer ruido alguno. Nos decidimos y como nuestros papás por lo general nos dejaban solos en la tarde porque ambos trabajaban y era la hora en que llegábamos de la escuela.
19:40 Aprovechamos para resolver el problema. Caminamos directo a donde ella se desvanecía y notamos que había un montón de concreto mal colocado, como si lo hubieran dejado secar ahí con prisa y se hubiera hecho todo feo. Tomamos un marro y empezamos a tumbar esa parte de la pared. En poco tiempo nos dimos cuenta que estaba hueco. Del compartimiento salía disparada una tabla ouija con un nombre tallado, decía Anita al leer en voz alta la inscripción, sentíamos un frío horrible pasarnos por el cuerpo, así que decidimos destruirla. Tomamos un bote de gasolina que guardaba mi papá, lo rociamos encima de la tabla y le prendimos fuego. El material chirriaba conforme se quemaba de tal manera que parecían gritos femeninos los que soltaba. Incluso no olía a madera quemada, sino a pie. El carbonizante cuando terminó de arder quisimos limpiar, pero la mancha cuadrada de la ouija no se quitó con nada. Y a la fecha, cada vez que tratamos de rellenar el hoyo que dejamos al caer.
21:05 ¿La tabla con los marros se cae la mezcla o simplemente no pega? Nuestro padre ha renegado mucho con eso, incluso ha contratado a gente especializada para hacer el trabajo, pero él no entiende por qué se niega de forma sobrenatural a ser restaurado. Al menos ya no hemos visto al espíritu de la casa. Y tenemos una razón de peso para no andar jugando a cosas extrañas. Espero mi relato haya sido de su agrado. Buenas noches.
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