HABITACION 408 (Relato de Terror)
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0:07 Buenas noches, espero que esta velada se encuentren bien. Mi nombre es lino, pero realmente mi nombre, no importa lo que quiero que se graben en la mente, es la siguiente historia que les voy a contar. Soy escritor, así que todo el tiempo me encuentro buscando la mejor manera de conocer nuevas historias que pueda plasmar en mis textos y en una ocasión. Me enfrenté con cosas mucho más fuertes de lo que podría imaginar. Me enteré de que existía un hotel con una historia macabra en la Ciudad de México. Yo soy originario del norte del país, así que no me resistí.
0:51 Empaqué mis maletas y me fui en el primer transporte que me llevara allá la noche caía sobre la ciudad cuando llegué. Al oscuro y misterioso hotel que había reservado para pasar la noche. La fachada de piedra estaba cubierta de enredaderas retorcidas, dándole un aspecto siniestro, antiguo y majestuoso a la vez. Aunque sentí un escalofrío recorriendo mi espalda, ignore mi intuición y decidí aventurarme en su interior después de todo si estaba buscando una historia de terror. Lo suficientemente fuerte como para sobrepasar mi bloqueo del escritor tendría que encontrarla ahí mismo.
1:38 El vestíbulo estaba desolado y parecía congelado en el tiempo. Una lámpara parpadeante iluminaba débilmente la recepción. El viejo recepcionista me miró con ojos cansados y susurró una bienvenida apenas audible, pese a Laura Señorial de ese lugar. No parecía tener mucho entusiasmo de cumplir con el servicio al cliente. Su rostro arrugado reflejaba décadas de soledad y tristeza. No pude evitar preguntarme cuántas historias macabras habría presenciado ese lugar y me maravilló la perspectiva de que de ahí podría sacar una cantidad de historias que podrían nutrir mis textos por años.
2:25 Las historias sobre el hotel del sol siempre habían circulado entre los amantes del terror. Tenía entendido que estaba abandonado, así que me sorprendió ver que el lugar tenía pinta de estar funcionando. Pensé que quizá era que lo habían remodelado y abierto. Debido a su popularidad, se decía que aquel edificio centenario albergaba secretos oscuros y que algunos de sus huéspedes. Nunca habían vuelto a ser vistos, incluso murmuraban que ese sitio había sido diseñado con la idea de que las personas se perdieran en su interior, que sus espíritus se quedaran vagando por todos los sitios, inquilinos que siempre ocuparán las habitaciones, eternamente perseguidos por sus propios pecados, a decir de las personas que se habían quedado en el lugar, el sitio más embrujado.
3:24 Era la habitación 408, así que la tome por la noche. Cuando le expliqué al recepcionista que quería esa habitación que la había reservado con anterioridad, me miró con ojos sombríos y me dijo que si estaba seguro de lo que iba a hacer. A lo que le contesté, contento que sí, con una sonrisa que destilaba malicia, asintió. Y luego añadió que no me quejara de lo que iba a recibir. Subí por las escaleras crujientes hasta llegar al cuarto piso donde se encontraba la habitación maldita.
4:06 El aire en el pasillo parecía cargado, casi tangible, pero pensé que quizá sería la sugestión que tenía después de todo. No podía ocultar mi emoción por lo que estaba pasando. Cuando inserte la llave en la cerradura y abrí la puerta, un escalofrío recorrió mi columna vertebral. La habitación estaba sumida en una penumbra ominosa, sólo iluminada por una lámpara tenue y temblorosa en una esquina. El aire estaba cargado de una extraña energía y los objetos parecían estar fuera de lugar, como si muchas décadas de tiempo hubieran pasado desde La Última Vez. ¿Que alguien pensó en decorar ese sitio? Una sensación de malestar se apoderó de mí al entrar. Los muebles antiguos parecían haber sido testigos de innumerables tragedias y las paredes parecían esconder secretos espantosos.
5:08 Sonreí por unos minutos. En esa penumbra estaba seguro de que podría encontrar lo que estaba buscando. Solamente que no pensé que también me encontraría con una fuerza mucho más poderosa de lo que había apostado. El espejo en la pared reflejaba una imagen distorsionada de mí mismo, como si alguien más estuviera observándome desde el otro lado. Me calmé cuando caminé al lado y me di cuenta de que era solamente que la superficie del material se encontraba corroída por los años que habían pasado. Sin el cuidado adecuado me instalé en el cuarto.
5:53 Coloqué algunos equipos con la intención de grabar todo lo que me pasara y poco a poco comencé a ponerme en sintonía. Para escribir. Saqué una botella de ron de mi mochila y me serví un trago. Pensaba en que no habría demasiada situación si me relajaba un poco para vivir la experiencia de forma profunda y desinteresada. Las cosas iniciaron lento. Al principio eran solamente ruidos inexplicables en todas direcciones, pero nada más allá de lo que pudiera ser testigo en un día normal en un hotel lleno de gente. Después me di cuenta de que realmente alrededor de mi cuarto no había nadie en un momento antes del atardecer. Los ruidos se volvieron tan fuertes que tuve que llamar a recepción para preguntarles si podían pedirles a los otros huéspedes de dejar de hacer tanto ruido. Pero en la recepción me aseguraron que al lado de mi habitación no había huésped alguno. El hombre me dijo que no había más gente en ese piso. Entonces supe que lo Macabro de mi estadía comenzaba a tener efectos.
7:12 Pese a que el miedo me estaba acechando, pronto me tomé la libertad de tomar 1. Segundo trago y comencé a escribir mi novela, una historia de terror sobre un escritor que iba a un hotel embrujado. Posiblemente mi historia ya sé que era el tema que estaba viviendo, pero después de todo quería superar mi bloqueo del escritor a cómo diera lugar. A medida que la noche avanzaba, los fenómenos paranormales se intensificaban. Golpes inexplicables resonaban en las paredes y sombras oscuras se movían en las esquinas de la habitación, así como algunas que pasaban por el pasillo y se detenían frente a mi puerta para luego retirarse.
8:02 Extraños susurros llenaban el aire murmurando palabras incomprensibles. Y llenándome de un temor indescriptible. Seguí avanzando con las páginas pese a los ruidos funestos, hasta que me di cuenta de que ya llevaba más de media botella, bebida. Y fue el sopor de la oscuridad el que me comenzó a vencer. Así que me fui directo a tomar un baño en ese Estado etílico. Me relajé demasiado, mucho más de lo que pensaba. Así que de a poco salí de la bañera antes de caer ahogado por el sueño. En ese lugar casi me caigo al salir porque sentí que algo me jalaba el pie, para luego descubrir que solamente había sido que me atoré en la cortina de baño. Enseguida, a medio vestir me fui a la cama esperando que el sopor de la noche me llegara de lleno.
9:05 Pero pronto descubrí que eso no pasaría. Pese a mi cansancio y el sueño que tenía, mis intentos de dormir se vieron frustrados por pesadillas vívidas y pesadas opresiones en el pecho. En el medio de la noche, me desperté sobresaltado al sentir una presencia maligna a mi lado. Al encender la luz vi una figura fantasmal de una mujer con ojos vacíos y un semblante de un dolor desgarrador. Grite de terror mientras la figura se desvanecía ante mis ojos, con un rostro que parecía estar gritando por el dolor que había experimentado antes de irse de este mundo.
9:50 Sin nada más que hacer y con la sensación de que todo el alcohol que consumi se había evaporado de mi sistema, comencé a escribir en mi cuaderno, dejándome llevar por la tranquilidad. Y el silencio que había dejado atrás la presencia de aquel fantasma. Pronto me di cuenta de que algo andaba mal. Mis palabras comenzaron a desvanecerse en el aire y los párrafos se retorcían y se deformaban ante mis ojos. El ambiente se volvía cada vez más opresivo, como si una presencia maligna se apoderara de la habitación.
10:32 Escuché murmullos inquietantes provenientes de las sombras y los muebles, crujían como si fueran seres vivos. Me invadió un temor paralizante mientras veía como las letras de mis escritos tomaban formas retorcidas. El aire se lleno de una risa diabólica que resonaba en toda la habitación. Atormentándome me sabía a solas en ese lugar, de manera que. No comprendía qué era lo que estaba pasando. Los susurros en la habitación maldita se volvieron cada vez más amenazadores envolviendo mi mente en 1 hora de paranoia. Pero fue cuando me encontré frente al espejo, que el terror alcanzó un nivel totalmente nuevo. Al principio reflejaban mi imagen de manera normal. Quizá algo extraña por el moho y mugre que tenían acumulados, pero pronto comenzaron a distorsionarse. Mi reflejo parecía moverse de forma errática con cada uno de mis movimientos, como si fuera una entidad, un fantasma. La habitación se multiplicaba en infinitas repeticiones a través de los cristales, creando un laberinto visual que desorientaba mis sentidos.
11:54 Los susurros se intensificaron y lentamente, voces desconocidas se unieron a un coro espectral. Sus palabras se filtraban en mi mente, sembrando dudas y alimentando mis miedos más profundos. Me decían sus secretos más oscuros y promesas de pesadilla Retorciendo mi percepción de la realidad. Me hacían dudar de mis capacidades como escritor. De que lo que estaba haciendo no valía la pena. Vamos, que incluso me hicieron mella en mis capacidades amatorias, recordándome a todas las parejas perdidas. Incluso me prometían que no había sido un hijo deseado por mis padres.
12:41 Trataban de envenenar mi mente con mentiras y mis secretos no revelados. Era una sensación molesta. Mucho más de lo que había apostado que iba a suceder cada vez que desviaba la mirada del cristal. La sensación de que algo se acercaba por detrás crecía al voltear rápidamente. Sólo encontraba mi propio reflejo, pero con una expresión que parecía desafiar mi cordura. Los espejos son portales a un mundo distorsionado. Y ese lo era. Quería arrastrarme a donde mi imagen era una parodia de lo que alguna vez fui un ser retorcido, que se esforzaba en vano por sobresalir en el mundo sin lograrlo en lo más mínimo. Quería más alcohol para borrar esa sensación, pero no había manera.
13:40 Mis sentidos pasaron de encontrarse adormilados por la sensación de embriaguez, a estar lo más afilados que los he sentido en la vida entera. No podía ignorar ese sentimiento ni esa sensación de que el universo se estaba contrayendo sobre mi cabeza. El tiempo parecía diluirse en aquellos reflejos distorsionados y la línea entre lo real y lo ilusorio se desvanecía. Me vi atrapado en una espiral de alucinaciones incapaz de discernir si lo que veía era producto de mi imaginación. O una manifestación tangible de la maldición que acechaba en la habitación 408.
14:27 El miedo se apoderó de mí, pero también una extraña fascinación. A pesar de mis alucinaciones, tenía un poco de cordura. Esos ofuscamientos se convirtieron en una fuente de inspiración retorcida. Comencé a escribir relatos que exploraban los laberintos de los espejos, los reflejos distorsionados y las verdades ocultas detrás de las ilusiones que reflejaban a medida que me adentraba en mis propias alucinaciones. Descubrí una creatividad oscura y perturbadora que no sabía qué poseía. Estaba redactando como un loco cuando de pronto un ente mucho peor que la mujer. Una especie de hombre enorme, demasiado delgado y además castañaba sus dientes, salió del baño. Su dentadura estaba tan rota que apenas si le quedaban piezas, pero se notaba que ya no pertenecía al mundo de los vivos, la forma en que se le pegaban los huesos al cuerpo, además de que su posición corporal. Parecía tener problemas tremendos para moverse, como si todas las articulaciones del cuerpo estuvieran rotas o algo similar.
15:49 En ese momento mi cabeza se puso en modo de supervivencia. Empecé a sentir el pánico de un animal al ser atacado. Sentía como si estuviera con varios estupefacientes en mi cuerpo, sin siquiera haber consumido nada más que unos tragos de alcohol. Enseguida me levanté de mi sitio antes de que llegara en donde me encontraba, como lo estaba haciendo, con una lentitud extrema, como si le costara trabajo o le doliera dar cada paso. Intenté abandonar la habitación, pero la puerta se negaba a abrirse. Los minutos se convirtieron en horas y el tiempo parecía haberse detenido por completo.
16:36 Mi cordura se desvanecía lentamente mientras luchaba por escapar de aquel infierno en el que me había metido. No podía desatender el castañar de dientes, que era más que una advertencia de que pronto me tendría que enfrentar a ese ser infernal, mi corazón palpitaba desbocado mientras forcejeaba con la perilla de la puerta de la habitación de hotel maldito. Parecía estar sellada por una fuerza sobrenatural, resistiéndose a mis intentos desesperados de escapar de aquel lugar. El aire se volvió pesado y asfixiante a mi alrededor. Los susurros comenzaron a escucharse con más intensidad que parecían emanar de las paredes mismas, además de que ese sonido funesto de los dientes chocando. Me perseguía en todas direcciones. Mi cabeza estaba dando vueltas y me encontraba sudando tanto que la perilla se me resbalaba entre los dedos. Comencé a gritar como un hombre poseído, lo más animal de mí. Salió mientras golpeaba con furia esa maldita puerta que me obligaba a seguir con esa pesadilla. Los latidos en mis oídos se mezclaban con los sonidos distorsionados y lamentos distantes. Aumentando mi agitación, sentía como si las fuerzas oscuras se burlaran de mí, disfrutando de
18:10 mi desesperación. Cada vez que giraba la perilla, parecía que algo se resistía desde el otro lado. Empujando contra mis esfuerzos ahora de la IRA, pasé a llorar como un chiquillo. Las lágrimas corrían alrededor de mi rostro. Era como si mi mundo estuviera a punto de sumirme en la oscuridad completa de la muerte de ese mismo personaje, que ahora estaba a unos centímetros de distancia, estaba a punto del desmayo y por alguna razón, el tiempo transcurría de forma tan lenta como si estuviera dentro de un reloj de arena que no podrían haber pasado más de unos segundos en todo ese martirio. La habitación se llenaba de sombras retorcidas y se estiraban como seres vivos.
19:05 Una sensación gélida y penetrante me recorría la espalda y me invadía la certeza de que algo me acechaba tras la puerta. Pero como no lo podía ver, prefería la incertidumbre del ente que estaba del otro lado a la seguridad del ser, que ya casi estaba por tocar mis hombros en esa habitación. Se podía sentir el enojo de los que ahí quedaron atrapados. Mis pensamientos se volvieron caóticos, alimentados por el terror que se aferraba a mi mente. Intenté lanzarme contra la puerta con todas mis fuerzas, pero fui repelido con violencia por una fuerza invisible, como si no quisieran dejarme ir y hacerme parte de ellos. El tiempo perdía sentido.
19:57 Y mis intentos por escapar se volvieron cada vez más desesperados. Grité pidiendo ayuda. Pero mis palabras parecían perderse en el opresivo de aquel espacio condenado. El hombre de los dientes me tomó de los hombros y temblando como si todo su cuerpo estuviera pasando por un frío horrendo. Me miró con sus ojos muertos y desde el fondo de su garganta, pútrida me dijo con una voz que estaba cortada por el movimiento de sus dientes, que corriera, que dejara todo atrás y me fuera de ahí mientras podía.
20:38 Luego me empujó contra la puerta, como si me estuviera utilizando como un ariete maldito. Todo el cuerpo me dolió por el impacto. Como si se tratara de una caída a un piso de distancia del suelo, en medio de mí, agotamiento y desesperanza, la puerta crujió y se dio ligeramente. Un rayo de esperanza se abrió paso en mi corazón y redoblé mis esfuerzos, empujando con todas mis fuerzas junto al ente que se apalancaba en mi cuerpo. Pensé que después de todo, él solamente quería ayudarme. Había sido un tonto por tenerle miedo antes de conocer la verdadera razón de sus intenciones. Poco a poco, esa maldita traba estaba cediendo cuando estaba a punto de rendirme.
21:33 El reloj del cuarto dio las 5:00 de la mañana. Escuché a lo lejos el canto de los pájaros y un destello de luz muy débil iluminó la habitación. Era esa luminosidad temprana que apenas se distingue de la oscuridad, pero que los animales anuncian porque en pocos minutos el astro solar saldrá de su escondite. Las sombras se dispersaron y el silencio cayó sobre el lugar, como si en la habitación no hubiese sucedido nada. La puerta se abrió liberándome de ese tormento infernal. Caí al piso por la fuerza que había puesto en esa dirección. Me golpeé con fuerza el hombro y saqué un quejido profundo. Al girarme pude ver al lente del hombre que me había ayudado caminar de vuelta a la bañera, moviendo su cuerpo de forma lenta y dolorosa.
22:30 Castañeando los dientes. Salí de la habitación temblando y exhausto. Estaba casi desnudo porque. Apenas me había puesto los pantalones de la pijama antes de vivir ese tormento. No quería entrar a solas de nuevo en la habitación, de forma que bajé como estaba a buscar ayuda en el primer piso del hotel. El viejo recepcionista ya no estaba en su puesto y el hotel parecía abandonado. De hecho, montones de telarañas, el piso sucio y las hojas crecidas en todas direcciones daban fe de eso. Corrí escaleras abajo y atravesé la puerta principal descalzo. Prometiéndome nunca volver a pisar ese lugar maldito. Un vigilante me atrapó.
23:23 Pocos metros después casi me rompe el brazo, pero estaba tan alegre de ver a otro ser humano que lo abracé con ganas y le dije todo lo que había pasado. El hombre me tomó de loco y me llevó a su garita de vigilancia para luego llamar a la policía. Finalmente ellos me regresaron mi ropa y mis cosas, indicando que ese hotel jamás había estado en funcionamiento y que no tenía ni idea de cómo me había metido ni de con quién había estado hablando. Nunca encontraron las páginas que escribí en esos momentos febriles.
24:05 Desde entonces, mis escritos han sido marcados por un oscuro y retorcido matiz. La experiencia en aquella habitación maldita dejó una huella imborrable en mi mente y en mi creatividad. Aunque el miedo aún me persigue, he encontrado en esta terrible vivencia una fuente de inspiración que se mezcla con mi propia oscuridad interior, eso sí. Jamás volvería a cometer una tontería como esta.
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