Feb. 3, 2026

Escuelas donde Ocurrieron Cosas que Nunca Debieron Pasar – Inframundo Relatos

Escuelas donde Ocurrieron Cosas que Nunca Debieron Pasar – Inframundo Relatos
Escuelas donde Ocurrieron Cosas que Nunca Debieron Pasar – Inframundo Relatos
Inframundo Relatos De Terror
Escuelas donde Ocurrieron Cosas que Nunca Debieron Pasar – Inframundo Relatos

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 Muy buenos días madrugadores. Los saluda su amigo Alejandro aquí en el micrófono y a todos los albañiles que ya están mezclando, subiendo material, marcando niveles y acomodando herramienta desde temprano. Un gran abrazo y gracias por acompañarme en su jornada sin más comenzamos. Buenas noches a todos. Espero que les guste mi relato. Saludos a cristi, mi amiga de la primaria que le tocó vivir todo esto conmigo. Quisiera contarles algo que me pasó cuando era niña, ahora tengo 26 años y trabajo como maestra, así que de cuando en cuando me acuerdo de ese episodio escalofriante, el cual les comparto en la primaria donde estudiaba. Decían que había muchos aparecidos, ya saben, el tipo de cosas que se imaginan los niños como seres que te siguen en la oscuridad de los pasillos, que la escuela estaba construida sobre un panteón, cantidad de situaciones diferentes. La verdad es que nadie había visto nada en especial. Eran solamente rumores.

1:25 O al menos eso era lo que pensábamos hasta que una tarde que cristi y yo estábamos jugando a las escondidas, sufrimos el susto de nuestras vidas. Las 2 íbamos en el turno vespertino, estábamos cerca de las vacaciones y el cielo se encontraba nublado por esas fechas para la hora del recreo. De hecho, cuando nos dieron permiso de salir, comenzó a llover. Así que no tuvimos más remedio que estar en los pasillos o en los salones con el resto de los niños. Estábamos muy aburridos, así que cuando manolito dijo que deberíamos jugar a las escondidas, todos los del grupo nos sumamos. Él inició con el conteo, salimos corriendo a buscar un sitio donde nadie nos viera.

2:17 Cristi y yo pensamos que lo mejor era meternos al laboratorio de la escuela. Se suponía que debía estar cerrado, pero la verdad es que la cerradura no funcionaba y con un simple empujón podías abrirlo. Ese cuarto estaba oscuro por completo, lo dejamos de ese modo para luego quedarnos juntas debajo de una de las mesas de cemento y azulejos que hacían las veces de bancas de laboratorio. Era una escuela vieja, así que. Ese sitio estaba lleno de frascos con especímenes anatómicos y pocos químicos que pudiéramos usar.

2:59 Los niños decían que en ese lugar se aparecía un pequeño de sombras que siempre hacía sonidos como de gruñidos y dientes rechinando. No creímos el rumor, pero nos daba algo de miedo la atmósfera opresiva de ese lugar, como si el ambiente estuviera cargado de cierta sensación de ansiedad. De que algo en la oscuridad estaba observando de forma discreta. Cristi y yo nos reímos un ratito y cuando calculamos que Manolo ya había contado hasta 100, nos quedamos en silencio. No sé cuánto tiempo pasó, quizá 1 minuto o menos, cuando comenzamos a escuchar un ruido molesto, como de alguien masticando algún alimento que.

3:47 Crujía bajo sus dientes con la intensidad de unas muelas chocando contra semillas de maíz o alguna cosa realmente dura. Le Piqué las costillas a Cristi para que dejara de hacer eso, para que no nos encontraran. Pero ella, en silencio, me abrió los ojos para decirme que no era la que estaba haciendo ese ruido. Simplemente se encogió de hombros haciéndome una cara de incomodidad. Entonces ambas nos dimos cuenta de que seguramente en ese sitio debía haber otra cosa, que era lo que estaba haciendo, el sonido que no paraba. En ese momento El juego dejó de importar, así que nos dimos la vuelta para buscar al dueño que provocaba esos sonidos. Dondequiera que se encontrará teníamos la esperanza de que fuera alguno de los compañeritos haciendo una broma. Pero en la penumbra que se interrumpía por la luz que entraba por las pequeñas aberturas en las cortinas, no delataba a nadie.

4:54 Ambas nos tomamos las manos por el miedo. Caminamos con la mayor discreción posible en dirección al fondo del laboratorio. Ahí nos encontramos a un pequeño ser de espaldas. Se notaba que estaba sentado porque las piernas las tenía a los lados. Como sueltas en una posición poco natural, los brazos lo sostenía a la altura del abdomen. Tenía la espalda huesuda, no podía tener un tamaño mayor que el de un bebé de unos 2 años. La piel estaba gruesa, como si hubiera pasado mucho tiempo bajo un sol incandescente. Casi era como un cuero de vaca o algún material para hacer zapatos. Ambas comenzamos a temblar de miedo. Cristi quería irse.

5:44 Decía que era mejor no acercarnos a ese niño, pero yo no podía dejar de pensar en que esa cosa debía guardar un secreto y yo quería conocerlo. Mi mente daba vueltas por todos lados hasta que finalmente me animé a dar unos pasos en dirección del pequeño. Tenía todos los pelos de punta, pero podía más la curiosidad que lo que me pudiera pasar. Mi corazón latía fuerte. Pensé que ese ser podría oírme al acercarme, pero de todas maneras ya iba a medio camino. Cuando estuve lo suficientemente cerca, la pequeña aparición se dio la vuelta. Pude ver que efectivamente, era como una especie de momia de un bebé.

6:34 Tenía las cuencas de los ojos vacías, la boca llena de una especie de dientes planos. Que castañeaban sobre sí mismos. Las manos estaban secas a los laterales. Mi mente no podía procesar todo lo que estaba viendo en ese momento. Me daba un terror impresionante ver qué era lo que estaba masticando, pero no tuve que preguntarme mucho tiempo de lo que se trataba. Se levantó sobre esas piernas que parecían tan frágiles. Que podrían haberse roto con el simple viento que estaría pasando a nuestro alrededor. Estaba temblando, se notaba que apenas podía sostenerse en las manos.

7:21 Llevaba un frasco de vidrio con un espécimen que parecía ser el feto de un cerdo. Se lo estaba comiendo. Mi mente no pudo más con eso. Simplemente comencé a gritar como loca y enseguida cristi. Hizo lo mismo. Ambas nos abrazamos, teníamos tanto pánico que no alcanzamos a pensar en salir. Simplemente el pequeño ser se dirigió a nosotros con pereza, dejando de lado el feto a medio morder y nos miró con las cuencas vacías. Al fijarme mas noté que se trataba de una especie de vacío que al fondo tenía un par de pequeños puntos blancos que hacían las veces de luces. No podía dejar de pensar en que las cosas iban a ir de mal en peor.

8:12 Las manos de ese ser ya se pescaban de mis zapatos de Charol. Comencé a patear con ganas para quitármelo de encima, pero la verdad es que no podía. Pese a su apariencia frágil, tenía una fuerza sobrehumana. Yo estaba temblando por completo mientras cristi seguía gritando por ayuda. Yo ya no podía ni hablar del terror. Era como si todo mi cuerpo se hubiera paralizado para dejar que lo que fuera a pasar lo hiciera con el mínimo dolor. Para mí era como estar viendo eso en tercera persona. Cuando el ente estaba por darme una mordida mientras sentía que sus dientes castañaban como locos, uno de los profesores entró en el laboratorio.

9:02 Echó una furia. Encendió la luz y comenzó a gritar preguntando qué era lo que estaba pasando. Entonces ambas nos sentimos aliviadas, nos paramos de nuestro escondite. Fuimos corriendo para ver a nuestro maestro. Era el profesor de educación física. Pero pronto esa sensación se fue cuando, enojado, nos preguntó qué estábamos haciendo ahí. Se me iban los colores de la cara. Le dije con miedo todo lo que habíamos visto. Pero por supuesto, no nos creyó cuando vio el feto de cerdo destrozado, líquido en el que estaba regado por todos lados y le dio de lleno el olor del cadáver nos llevó de las orejas a la dirección. Todos los compañeros nos vieron con algo de miedo. Como esperando que nos fueran a expulsar o algo similar. Cuando hablamos con la directora le contamos lo mismo. Las 2 pensamos que nos íbamos a meter en problemas que llamaría a nuestros padres para acusarnos, pero ella simplemente nos dijo que tuviéramos más cuidado. Que ese tipo de seres podrían estar en todos lados y que no deberíamos entrar al laboratorio solas. Eso se me hizo muy extraño, pero al menos no nos castigó. Solo nos mandó de regreso a

10:34 clases. A la salida los compañeros nos preguntaron qué había pasado y lo que contamos. Se hizo parte de las leyendas de la escuela inmediatamente nunca supimos realmente. Si alguien, además de nosotros, vivió lo mismo finalmente un par de años después, ya que habíamos salido de la primaria, cerraron las instalaciones. No supimos exactamente que pasó, pero se decía que otro niño había tenido un accidente en el laboratorio. Como si esa maldición por fin hubiera alcanzado a una víctima real, a alguien a quien dejar muy mal.

11:16 Los compañeros decían que había sido uno de los niños mayores, que al parecer tuvo una convulsión muy fuerte ahí y quedó mal, al grado que ya no podía hablar ni emitir sonido alguno, más allá del castañeo constante de sus dientes, como si fuera un rictus de terror que no lo abandonaba para nada. Saludos a todos. Soy maestra de una preparatoria en la que suceden cosas. Medio extrañas por los espacios que hay en la escuela, los salones de arte están al lado de unas bodegas donde se guardan montones de bancas y otros elementos que han caído en desuso o que fueron reemplazados por nuevos. Esas esquinas dan miedo no solamente por lo escalofriante de las alturas en las que están acomodadas, sino porque se siente realmente una vibra pesada. Nunca me había tocado ver nada hasta una noche que tuve que aplicar exámenes extraordinarios a los chicos del turno nocturno. Era una cosa muy extraña hacer eso, porque soy maestra de arte y es una materia que no necesitas mucho para sacarla más que hacer los trabajos y listo.

12:41 Pero por alguna razón algunos de los alumnos no quisieron entregarlos en tiempo. Y finalmente tuve que hacerles un trabajo especial en el que nos quedaríamos hasta tarde. Tenían que terminar un dibujo simple y con eso les daría la calificación. Pese a que uno pensaría que ya harían las cosas sencillas, uno de ellos simplemente no tenía idea de cómo lograrlo, así que le di permiso a los que habían terminado de irse. Y nos quedamos Martín y yo en el taller. Estaba algo molesta porque esa era una clase optativa. Así que si no tenía talento, ganas o lo que fuera de aprender, no me explicaba porque demonios se había quedado en esa clase.

13:32 Trate lo mejor que pude de no juzgarlo y ser paciente, pero era un poco difícil dadas las circunstancias. El pobre miraba la hoja de papel con desesperación y a mi escritorio buscando piedad. Sabía que iba mal en las otras clases y que esa era su última esperanza para poder mantener su promedio. Pero hay veces que uno no puede ayudarles más para que se relajara. Le dije que podía sacar su teléfono para ver referencias gráficas que quisiera y que podría copiar alguna imagen si lo deseaba. Traté lo mejor que pude de sonreír. Y luego le comenté que me iba a ir un momento a arreglar un pendiente.

14:19 Eran las 9:00 de la noche y se suponía que mi última clase era a las 7:00, así que salí al portón de esos bodegones para prender un cigarro. No quería quedarme muy lejos del salón, de forma que me recargué en la malla de esos montones de bancas y materiales de estudios para encender mi cigarrillo. Y le di una calada fuerte. Estaba en plena relajación cuando escuché un ruido fuerte, como de algo que se había caído, de forma que fui a asomarme para ver si le había pasado algo a Martín, pero no tenía señales de absolutamente nada, de manera que regrese a mi descanso. Usualmente ese lugar estaba cerrado para la hora en que nosotros estábamos ahí.

15:12 De manera que solamente la luz de nuestro taller estaba prendida. El ambiente era tétrico, se sentía muy frío. Estaba pensando en lo poco que quería estar ahí cuando de nuevo escuché el sonido de que algo se movía y golpeaba, pero esta vez lo supe identificar. Venía desde una de las bodegas al lado del salón. Apagué mi cigarro. Y con algo de miedo fui al para ver si no se estaban cayendo todas las pilas de cosas. En ese caso sería mejor que saliéramos de ahí. No me importaba darle la calificación positiva al pobre muchacho, pero creo que ninguno de los 2 queríamos morir debajo de un montón de escombros porque se cayeron de estar mal acomodados. No sabía donde estaban las luces de esa sección. Así que traté de caminar con cuidado. Mis tacones resonaban advirtiendo de mi presencia y fue entonces que noté que detrás de la puerta de esa bodega había alguien o algo.

16:20 No podía ver correctamente, pero sentí una respiración pesada y unos murmullos que salían de ese sitio. Me sorprendí de saber que alguien podría estar ahí dentro, pero lo único que se me ocurrió. Era que probablemente se trataba de alguna parejita de estudiantes aprovechando los espacios vacíos me armé de valor, así que Subí el pecho y con toda la autoridad que pude convocar fui directo a ese picaporte y lo giré. Busqué por 1 segundo el interruptor para encender la luz. Pero antes de que pudiera hacerlo, vi de frente a un ente que era como una especie de bulto enorme del que salían como tentáculos. Pero no podía verlo a fondo por la oscuridad. Apenas se distinguían esos rasgos por la poca luz que llegaba del salón.

17:17 Detrás de donde pasaba dejaba una baba que tenía la apariencia de ser aceite usado de motor muy viscoso oscuro. De un aroma fuerte, algo químico que no alcanzaba a distinguir por completo, emitía un sonido muy extraño, como si ciciara y estuviera repitiendo constantemente una palabra. Tuve que prestar mucha atención para saber que lo que estaba comentando una y otra vez era maestra. No tenía idea de cómo sabía lo que era. Pero eso hizo que mi estómago tuviera una punzada que casi me hace vomitar en ese mismo momento.

18:00 De a poco el murmullo se volvió la voz de todos y cada uno de mis alumnos iba pasando de uno a otro sin que pareciera que le estuviera costando mucho trabajo. Se notaba que nos había estado observando. Había escuchado el tono e inflexión de mis chicos. Me pregunté desde cuando estaba ahí y que fines tenía. Mi corazón. Casi se detiene por completo. Cuando vi que esa cosa comenzaba a moverse en mi dirección estaba jalando las bancas empotradas una sobre otra, dejando caer montones de polvo que se había guardado ahí por años.

18:42 Abrí mucho los ojos, mis pupilas se dilataron tanto. Que de pronto podía notar más detalles. En ese ser tenía la piel Rugosa y lo que parecía ser la silueta de un rostro humano. En el medio de todo solté un grito de horror. Me llevé las manos a la cara para protegerme. Mi primer instinto debería haber sido correr, pero mis piernas simplemente colapsaron sobre sí mismas y caí hecha un ovillo. Estaba llorando por el miedo que me daba ese ser y no podía parar de lanzar alaridos pidiendo ayuda. Sentí que poco a poco esos tentáculos fríos se acercaban a mis piernas.

19:26 Presentía que algo terrible me iba a pasar. Cuando escuché la voz de Martín estaba gritando malas palabras. No entendía por qué lo hacía, pero al menos el ente pareció dejar de prestarme atención por un momento. El chico seguía gritando como loco y luego me jaló la pierna que le quedaba más cerca para alejarme del ser. Me raspé toda la piel, pero al menos quedé al lado de Martín. El chico me estaba protegiendo. Tenía estética de cholo, así que como era lógico, cargaba una medalla de la guadalupana que extendió frente a ese ente horrendo.

20:09 La cosa chilló en la oscuridad. Y conforme se combinaban los rezos del muchacho y las malas palabras, poco a poco fue metiéndose de nuevo a la bodega, el tiempo suficiente como para que Martín cerrara la puerta de golpe. Y luego me ayudara a levantarme. Yo era un desastre en ese momento de haber intentado moverme, creo que no lo hubiera logrado del todo. Estaba a punto de vomitar, sollozando y pidiendo que no me lastimaran. Finalmente llegamos al salón, donde Martín me ayudó a sentarme en una banca. Pasaron unos buenos 30 minutos hasta que me calmé y pude hablar.

20:52 El muchacho me dijo que si quería, que me llevaría a casa, pero le contesté que no, que solamente me podía acompañar al auto y yo me las arreglaría sola. Él no se quedó muy convencido, pero tampoco dijo nada más. Luego me entregó su trabajo y dijo que me vería. Mañana me dejó su medallita en la mano y comentó que al día siguiente podría regresársela. Después se colgó la mochila y se fue corriendo a tomar el último colectivo que pasaba por ahí para llegar a su casa.