EL TAXISTA (Historias de Terror)
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0:00 El taxista, historia basada en hechos reales por el taxista Rufino García, escrito y adaptado por cofradía. Muy buenas tardes o noches me llamo Rufino, les voy a contar una de las historias que me ha sucedido en este trabajo tan ajetreado. No fue una sola experiencia, sino una serie de eventos que cambiaron mi modo de vivir y de trabajar para siempre. Vivo en la Colonia El Pino, soy taxista desde que nos mudamos para acá.
0:45 Cuando se fundó allá por los años 80 en el centro de los Reyes La Paz, había una base de taxis de color azul cielo. Éramos recuerdo muy solicitados, pues el centro de los reyes siempre ha sido popular por sus tianguis de diario, como por Carnavales y la fiesta patronal. Llevábamos viajes tanto locales como a los alrededores, pues el transporte público era algo escaso en esos tiempos, por lo que teníamos buen flujo de trabajo. Yo tenía un Chrysler lebaron nuevo, pero como me había quedado sin empleo lo metí a la línea y hacía varios viajes al día.
1:33 Me iba bastante bien y de hecho no me podía quejar. Cuando terminaba temprano llevaba a mis padres a cenar o a mis hermanos menores al cine y cosas por el estilo, pero la ambición juvenil me ganó. Como bien les dije, los días de fiesta eran los más ocupados, puesto que la gente llegaba y se iba a todas horas. El 6 de enero es la fiesta patronal de la parroquia de los Santos Reyes, patronos del pueblo entero. Independientemente de las parroquias de cada Colonia, la fiesta de los reyes es concurrida por todos los pobladores.
2:18 Por lo que se llena hasta el tope de puestos de comida, juguetes, bebidas, churros, elotes y demás cosas para quienes hayan ido en los buenos años, saben que literalmente no se podía ni pasar. En una de esas ocasiones aproveché para llevarme a mis padres a las compras de los juguetes y dulces de mis hermanitos. Pues sabía que no volverían hasta el 7 al mediodía. Como era costumbre, mi mamá me decía que tuviera cuidado, que no corriera, que me fijara bien. Ya saben cómo son las mamás y sobre todo cuando la profesión de uno es detrás del volante.
3:07 Le prometí que tendría cuidado y me dirigí de vuelta al centro, ni bien iba saliendo. Encontré viaje, así que la suerte estaba de mi lado, pensaba yo, pero qué equivocado estaba. Ese día me arrepentí de ser tan ambicioso y tan tonto, pero afortunadamente el no hacerle caso a mamá por una vez en la vida me salvó. Recuerdo que los viajes estaban a la orden del día, no nos dábamos abasto, entraábamos y salíamos a cada rato. A veces ni siquiera nos dejaban llegar a la base.
3:47 A eso de las 7:00 de la tarde, unos amigos y yo quedamos en parar un rato para cenar, descansar, echar un refresco y platicar un rato. A todos nos estaba yendo de maravilla, así que fuimos invitados a la casa de don Genaro, un señor gordo y grandote, pero de buen corazón. Era quien hacía las veces de nuestro líder. Nos comentaba que el año pasado uno de sus choferes tuvo una especie de accidente muy raro, que tuviéramos cuidado y siguiéramos la ruta establecida, especialmente si íbamos lejos.
4:29 Nosotros no entendíamos a que se refería con eso de la ruta señalada, a lo que nos explicó que el año pasado a eso de las 10:30 de la noche. Su chofer, Luis, había ido a dejar un viaje allá por Xochimilco, que se le hizo fácil venir por un camino real. El caso es que dice que lo corretearon. Lo bajaron del taxi y le dieron una paliza, que fue tan grave el asunto que incluso perdió la pierna derecha y era de gravedad. Yo conocía a Luis. Y en efecto, sé que había sido taxista y que había perdido su pierna en un accidente en la ruta. Como bien saben, en esos tiempos no había celulares, ni siquiera computadoras en casa.
5:23 Don Genaro sacó un sobre amarillo de esos de archivo que era de investigación del vuelco de taxi, así como de pormenores del caso. Nos iba leyendo los hechos hasta que llegó a un párrafo que les citaré textualmente, el sujeto accidentado es un varón de 31 años, estatura media, piel morena, ojos café oscuro. No presenta señales de alcohol ni sustancias ilegales. Manifiesta en testimonio en el lugar de los hechos, que algo le perseguía al entrar al camino real de tláhuac, dirigiéndose de vuelta a los reyes, La Paz, cuando eso, llámese animal o cosa, le dio alcance, le cerró el paso, por lo que derrapó y el auto se apagó, momento en el que el supuesto agresor, sin generales, definidos o identificables. Le sustrajo del automóvil precetiendo a agredirlo físicamente al grado de perder la extremidad inferior derecha por la gravedad de las lesiones.
6:37 Cabe mencionar que antes de retirarse, la entidad volcó la unidad lejos del agredido. Todos nos quedamos de aseis al escuchar el relato, al preguntarle a don Genaro qué había sido del caso. Dijo que los judiciales le dijeron que quizás Luis debía algo o a alguien lo ocasionaba con algún tipo de advertencia o un marido celoso o cosas así por el estilo. El chiste es que me dijeron que me hiciera de la vista corta. Consiguieron un seguro para Luis y uno para la unidad. El asunto muchachos dijo don Genaro, es que no me pudieron quitar esta foto.
7:22 Nos mostró la foto donde en el costado del copiloto se veían cuatro profundas y largas marcas incrustadas en la lámina, como si las hubieran hecho al mismo tiempo con un tipo de artefacto muy filoso. Y eso fue lo que ocasionó que la auto derrapara de súbito. Era muy extraño, nadie dijo nada. De hecho, no sabíamos qué creer. Simplemente esa zona era y aún es ideal para hacer emboscado por ladrones o forajidos. Sea cual fuere la realidad, trataría de evitar llevar viajes hasta allá.
8:04 Después de la cena y la rarísima plática, lo que restó de la noche fue un sinfín de padres con juguetes, parejas que volvían a casa, chicos de fiesta, nada que no pudiera manejar. Después de todo era fiesta y debíamos entrar en el ambiente festivo, así que lleve un par de garrafas nuevas que compré en el mercado y las llené de ponche para ir degustando durante los viajes, debido a que el ponche que hacen para ese día es el mejor de todos y bebería todo cuanto pudiera, pues debería esperar un año entero para poder volver a beberlo. Así como un tupper lleno de pequeños buñuelos con miel, tamales y otras cosas típicas de la festividad. No había tiempo de parar de nuevo, así que me dediqué a trabajar como loco toda la noche. La cuestión es que la noche se hizo presente y yo ya llevaba una pequeña fortuna en la bolsa.
9:11 Tenía tanque lleno. De hecho llevé un familiar hacia las cercanías de mi casa. Así que pasé a la mía a dejar mis ganancias para que mamá las guardara, pero mi viejita me dijo nuevamente que tenía un mal presentimiento que manejara con cuidado y no corriera nuevamente. Agradezco no haberle hecho mucho caso de esa noche pasaba allá de la 1:00 de la mañana, cuando una agotada familia de 2 esposos. Y sus 3 pequeñitos me pidieron un viaje hacia Coapa, por lo que se me prendieron las alertas. El viaje a esas horas sería muy rápido, pero la historia del gordo genaro me había dejado apanicado. Por otro lado recuerdo a mis viejitos regresando caminando a casa en Día de Reyes y tenían que decirnos que fuéramos a alcanzar corriendo a los Reyes Magos. Porque olvidaron pasar a nuestra casa, me ganó el corazón, así que acepte el reto.
10:19 Le dije al señor que el viaje le costaría 200000 viejos pesos, algo así como 500 pesos en la actualidad. Como bien dije, tenía tanque, lleno y mi auto estaba en excelentes condiciones y nuevo no sería difícil. La familia venían platicando muy ya menos acerca de la feria, los fuegos artificiales, la comida, los juguetes. Incluso conversaban. Los señores conmigo iban bastante bien. Cabe mencionar que esas colonias antes eran nuevas, ni siquiera pensar en que dónde en esos terrenos llenos de maizales, algún día habría una pequeña ciudad establecida, pero así era.
11:06 La idea era llevarlos lo más rápido posible y devolverme a paso veloz a casa. Definitivamente ya era suficientemente coquetear con la suerte. Nos metimos por la parte de atrás del cerro de San Catarina, luego por mina de estancia iba a buena velocidad en ese camino rural cuando llegamos a Coapa. No había transitado ni 1 hora. El señor Admiro mi manera de manejar y me dio los 250000 cerrados. Recomendándome que mejor regresará por la carretera normal que tomará churubusco hacia Zaragoza, pero no, el joven tenía prisa, así que me devolví por la parte de atrás, la idea era agarrar hacia Santa Cruz y de ahí a Ermita. Esto para incorporarme a Zaragoza a la altura de Santa Marta.
12:09 Y esa sería mi idea. Pero la naturaleza me llamaba urgentemente. Había bebido demasiado ponche. Era hora de desaguar y no resistía más. Me detuve en un tramo del camino, debajo de una farola para que no me vieran qué estaba haciendo. Además, a esa hora no pasaba nada. Como es natural, en invierno la neblina se apodera de los campos y hace que la visibilidad disminuya bastante. Pero no, la audición estaba en lo mío. Cuando escuché las milpas de enfrente, que algo se movía, podía notar las mazorcas doblándose al paso de algo bastante grande. Al inicio, por la altura, pensé que se trataría de algún asno o un caballo, pero los movimientos le delataron. Se trataba de un depredador, me estaba acechando, además de que podía escuchar gruñidos por lo bajo y unos resoplidos que no son propios de los equinos.
13:24 Y esa maldita maña del cuerpo humano de ser inoportuno en los momentos más absurdos, no podía terminar y sentía esa cosa prácticamente encima de mí. Por fin terminé y así me Subí al auto con la cremallera abajo. Cerré los seguros de este, apagué las luces y me quedé muy quieto. Sabía que no me había visto, pues no se abalanzó contra mí. Estaba pasando y venteaba para detectar riesgos, y así mismo fue repentinamente de entre las milpas salió una enorme cosa, lo supe porque su lomo rebasaba el techo de mi auto, en el cual por cierto, llevaba 2 chivos, un cerdo, unas gallinas y un pobre perro muerto en su hocico. Por puro instinto comencé a temblar. A pesar de todo, no me había visto. En teoría, estaba a salvo de no ser porque por mala suerte mi coto tocó el claxon con un gran rugido. Esa cosa puso sus aterradores ojos rojos sobre mí. Sentí como el alma se me congelaba, pero si esa cosa me ponía la mano encima, seguro era mi fin. Dejó su carga a un lado y me volvió a mirar sin pensar en nada más que salir vivo.
14:57 De ahí Encendí el auto y aceleré a todo lo que desemboca mi máquina. Y esa cosa comenzó a correr primero detrás de mí, para luego saltar a las milpas y correr a la par mío sin que pudiera verlo. Pero si podía sentirlo. En ocasiones salía al camino nuevamente, como intentando volcar mi auto. Era muy veloz y muy fuerte, por lo que pude ver. Soltaba potentes tarascadas hacia mí con su enorme hocico. No sé cómo se mide un animal, pero sus colmillos eran más largos que mis pulgares y bastante gruesos.
15:42 Si esa cosa me mordía, sería mi fin. Subí las ventanillas y traté de tomar una desviación hacia atlapulco, pero esa cosa se me adelantó y tuve que virar de súbito. Me dirigí a tulyehualco y de ahí por lo que va al ojo de agua. Finalmente llegué a Santa Catarina y cuando las luminarias aparecieron, esa cosa se quedó atrás. No aulló, no les voy a mentir, pero rugió tan fuerte como una vieja locomotora de vapor. Algunos metros adelante pude ver una taciturna patrulla.
16:24 Al verme me preguntaron que si todo estaba bien. El otro oficial se incorporó y dijo, no pareja. A ese muchacho se le apareció el náhuatl, se rieron y siguieron su camino. Finalmente, por Santa Catarina me dirigí hacia mi destino. Cuando llegué a casa, finalmente caí de rodillas. Mi papá me preguntó qué había pasado y le conté todo acerca de lo que había ocurrido y de lo que don Genaro nos había contado. Mi PA me dijo que efectivamente, en toda esa área hay nahualx muy grandes y muy viejos. A los que no les gustan los extraños no les gusta que invadan sus tierras y mucho menos les gusta que los extraños los vean.
17:18 Si no hubieras tocado el claxon, él no te habría marcado, además de que te va a seguir a menos de que lo repelas o lo enfrentes. Marcarme como mi padre me mostró el costado izquierdo de mi auto. La salpicadera trasera tenía unas marcas como las de las fotos de don Genaro. Ya no sabía qué hacer, estaba temblando como un chiquillo. Mi taxi se veía totalmente hecho. Un desastre lleno de lodo y con zanjas enormes en la parte trasera.
17:59 Le dije a papá que fue gracias a que no le hice caso a mi madre, la cual me dio un zape en la cabeza por haberle desobedecido, pero sonrió y me dijo, primero, lo primero, te debes ir a limpiar y curar el espanto. Me llevaron con su comadre para que me hiciera una buena limpia. Me sahumaron, me fregaron con alcohol de hierbas, me azotaron con ramos. Hasta que por fin vomite el daño y el espanto. Luego lleve el carro al hojalatero para que lo intentara reparar. Cuando vio el golpe Zilboy murmuró otra vez ese pinche náhuatl.
18:42 Cuando le pregunté qué había dicho, dijo, nada joven, aquí nomás evaluando el daño, mucha gente sabía acerca de ese náhuatl menos yo. Esa tarde me quedé en la base un buen rato y para mi sorpresa, muchos ya sabían lo que me había pasado. Reconocieron mi auto en la hoja, latera y preguntaron qué había pasado. Se acercó don Genaro y me dijo que tuviera cuidado y que si él fuera yo ni de loco volvería a llevar un viaje otra vez para allá. La verdad estaba consternado y no sabía qué demonios hacer. Así que al ver pasar uno de esos camiones chimecos que iban de pantitlán a Chimalhuacán, se me prendió el foco. Literalmente obtuve de esos frascos vacíos de crema azul oscuro y adorné mi ramfla para que se viera diferente. Cambié mi vestimenta, mi peinado y hasta el perfume que usaba. Usé aromatizantes muy agradables en el auto para que esa cosa, si andaba cerca, se olvidara de mí.
19:59 Al inicio los compañeros se reían, pero sabían que se trataba de grandes rasgos, de un buen plan. De hecho, mi mamá me decía que parecía un vago, pero mi padre admitió que le había echado iniciativa. La segunda fiesta más importante del pueblo es la del 2 de febrero, la Candelaria. De igual manera se hace una gran fiesta, baile, fuegos artificiales, entre muchas otras cosas no tan grande como la fiesta principal, pero muy importante. Y nos dejaban buenas ganancias también. En fin, las cosas salieron bien todo el día. Había en la base también un hombre alto, de rasgos indígenas, pero muy fuerte.
20:48 No se parecía a los guarines que normalmente andan por el pueblo. Más bien parecía uno de esos apaches de los pósters que venden en las papelerías. Tuve un mal pensamiento tan pesado que mejor no me acerque a la base. Pero si hubiera hecho caso a mis instintos, hubiera sabido que mi instinto apuntaba a otro lugar, cuando un señor como del norte me dio 2 billetes de 500000. ¿Es mucho dinero, señor, a dónde quiere que lo lleve? Conduzca, por favor, me dijo ese hombre y solo le respondí, está bueno, así que salí a la carretera. Y ese hombre no hablaba, solamente me iba señalando por donde meterme hasta que iba reconociendo el camino por donde esa cosa me había perseguido.
21:45 La vez pasada mis manos empezaron a sudar. Mis piernas temblaban y de repente habló. Sabía que conocías el camino al derecho y al revés. ¿De verdad creíste mugroso que me iba a olvidar de tu cara, tu olor, tu esencia? La voz era cavernosa seca, como si estuviera dentro de una cueva. Era el el nahual. Cuando observé el espejo retrovisor pude ver sus ojos rojos como la sangre.
22:26 Era la misma mirada asesina de la bestia de la vez pasada. Su cuerpo era monstruoso, era un animal con rasgos humanos pero muy extraño y olía a 1000 demonios. Se bajó e inmediatamente se dirigió a la puerta del conductor. Estaba totalmente paralizado. Pensé que sería mi final. Fue cuando a toda velocidad. Llegó otro auto y alguien le echaba algo en la cara a esa bestia. Era don Genaro y traía a ese joven indígena de pasajero. Él fue quien atacó a la bestia.
23:10 Era sal y cenizas preparadas lo que le arrojó. Me subí rápidamente con ellos y le aventé su cochino dinero por la ventana. Le advertimos que no se metiera con nosotros porque le iría peor. Ese joven era el nieto de la comadre de mi mamá. La señora Le había dicho del náhuatl y sabía que iría a buscarme aprovechándose de que yo era muy ambicioso y que no había aprendido la lección, por lo que la doña le dio la sal tratada para que me la diera. Pero como vieron que me había ido a dejar viaje, me siguieron. Y fue cuando esa cosa comenzó a transformarse detrás de mi auto. Desde ese día nunca más ignoré los consejos de mi madre y se me quitó lo ambicioso.
24:06 Empiezo como relojito a las 6:00 de la mañana y termino a las 4:00 de la tarde desde hace 41 años, sin faltar un solo día. Ya no hago viajes nocturnos y siempre tengo sal preparada en mi casa. Sólo por si acaso, al nahual se le ocurriera regresar. Este es mi relato. Muchas gracias y buenas noches.
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