Feb. 10, 2023

EL PERRO NEGRO DE LA CALETA (Historias de Terror)

EL PERRO NEGRO DE LA CALETA (Historias de Terror)
EL PERRO NEGRO DE LA CALETA (Historias de Terror)
Inframundo Relatos De Terror
EL PERRO NEGRO DE LA CALETA (Historias de Terror)

SI QUIERES ESCUCHAR MAS RELATOS POR FAVOR SIGUEME EN EL CANAL DE YOUTUBE (INFRAMUNDO RELATOS): https://goo.gl/MjkWjbO Ó EN MI CANAL ALTERNO HISTORIAS DE HORROR: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS

SI QUIERES ESCUCHAR MAS RELATOS POR FAVOR SIGUEME EN EL CANAL DE YOUTUBE (INFRAMUNDO RELATOS): https://goo.gl/MjkWjbO Ó EN MI CANAL ALTERNO HISTORIAS DE HORROR: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS

0:00 El perro negro de la caleta, leyenda popular de Veracruz, escrito y adaptado por cofradía, el nahualt es un ser mítico que forma parte de la cultura popular desde la época prehispánica, tras la movilización que hubo en el municipio de soledad de doblado. Donde los pobladores se aglomeraron para cazar y al final sólo localizaron un ave, por lo que me dispuse a hacer del conocimiento de la multitud iracunda un hecho que aconteció en Veracruz precisamente en la época de la Colonia y que constituye uno de los relatos más escalofriantes que involucraban los ataques de un verdadero náhuatl. Durante la época de la nueva España, su Graciosa Majestad Juana, primera hija de la legendaria Reina Isabel, reina y Soberana de España, encomendó a mediados de los años 1500 al afamado Fray Bernardino de Sahagún para documentar las incursiones de la nueva España.

1:21 El clérigo dedicó gran parte de su vida a documentar los acontecimientos que para su Majestad eran de gran interés. En especial le interesaban para sus fines religiosos toda especie de leyendas, hechos sobrenaturales y apariciones. Pero lo que le llamaba poderosamente la atención al religioso era todo aquello que hablara acerca de los nahuales en esos tiempos. Incluso en uno de los códices antiguos aparece una imagen dibujada por él mismo, detallando la supuesta nomenclatura física de los nahuales. Se dice que la palabra nahual proviene del Náhuatl Nahuali. ¿Qué significa secreto, algo oculto o lo que es mi vestidura o piel?

2:15 Detalló que algunas personas tenían ese supuesto poder. De convertirse en un perro o lobo para salir a cazar y comer, y así dar muerte Asus enemigos sin ser descubiertos. Aunque hay muchos casos en las que en dicho ser adopta la forma de otros animales, estas 2 antes citadas son las más comunes y peligrosas, destaca de entre todos sus relatos. El encuentro del capitán Julio os con el famoso perro negro de la caleta, relato acontecido en la Villa rica de la Veracruz.

2:55 Dijo el Fraile que en Veracruz existían leyendas acerca de estos misteriosos seres. Cambia formas, pero ninguna en sus tiempos fue tan aterradora como la del perro negro de la caleta de la gente que atestiguan los hechos. Afirmaban que se trataba de un enorme nahual, bastante inusual, ya que cuando atacaba nadie se daba cuenta hasta que era demasiado tarde. Lo más extraño era que se asociaba con un hombre mulato, de quien todos ignoraban su nombre, pero no su apodo. Le decían el tornasol.

3:37 Pues se decía que era tan silencioso que solamente se le podía ver bajo la luz del sol, ya que curiosamente desaparecía entre las sombras. Era demasiado silencioso, mal encarado, poderoso y sumamente arisco. Se cuenta que su padre había sido un pirata que abandonó a su madre al dar a luz, por lo que el mulato detestaba todo el mundo, pero en especial a los hombres de uniforme. Nadie sabía dónde vivía tornasol, pero se deduce que debió vivir en las afueras de la ciudad de Veracruz.

4:21 Cuentan que por las noches, especialmente en las tormentas. Se convertía en un gigantesco perro negro, el cual merodeaba por todo el puerto, se agazapaba en los tejados o en las bardas, acechaba a la víctima elegida y les atacaba a la altura del baluarte, cercano a lo que ahora es la estación del ferrocarril. Saltaba por los tejados hasta llegar a los más altos muros. Y una vez que estaba sobre el baluarte, se abalanzaba sobre sus víctimas, ya fuera, para robarles sus pertenencias.

5:03 Si eran 2, ellas secuestrarlas para Ultrajarlas y lo peor de todo, si llevaban niños, los arrebataba para llevárselos y devorarlos. Se dice que en ocasiones los marineros o caballeros intentaban defenderse, pero ese enorme perro era demasiado ágil, extremadamente fuerte y muy mañoso, así que les daba una golpiza y finalmente les arrancaba la cabeza con sus poderosas fauces. Los ataques, curiosamente, se daban solamente en esa zona. Especialmente en el área de la caleta, incluyendo por supuesto la parte que ocupaba el fortín del baluarte militar, este ser tenía asolada a la población. Numerosas eran las desapariciones de personas. Primeramente se trataba de los borrachos trasnochadores. Algunos pensaban que era un escarmiento a modo de que estos ya no salieran a importunar a horas inadecuadas, pero el riesgo aumentaba en gravedad.

6:18 Se sabe que en estaciones lluviosas o en épocas de temporal, la niebla llega a inundar la ciudad y el puerto por las noches, haciendo que la visibilidad sea casi nula, por lo que el enorme y feroz perro. Encontraba la oportunidad perfecta para cazar primero mascotas desaparecidas, posteriormente ancianos, hombres, mujeres y lo peor de todo, niños. La bestia no discriminaba ni escatimaba. Una víctima tampoco era un limitante para su saña y violencia.

7:00 Su velocidad era tal que en ocasiones solamente quedaban las partes que no se comía, y en otras veces simplemente parecía que cazara por deporte o mejor dicho, sólo por diversión, pues los cuerpos aparecían totalmente macerados, aplastados, como si les hubieses golpeado con un gran mazo. Eso sí, el sello característico era que él estaba quebrada en el cuello con las fauces antes de disponer de los cuerpos. Por ese rasgo se sabía que se trataba del mismo ser quien ultimaba a las infortunadas víctimas, aunque mucha gente sospechaba acerca de la identidad de dicho animal.

7:49 Nadie se atrevía abiertamente a señalar al sospechoso, aunque era una verdad evidente, los vecinos guardaban silencio debido a la fiereza de la bestia y la intimidante presencia del Mulato, pues curiosamente, quien hablase mal de la bestia o del tornasol jamás se le volvía a ver en los alrededores, lo que ponía más nervioso a los vecinos. Era que ese animal cada vez se tornaba más temerario. Rondaba no solamente por la caleta. Ahora también se aventuraba a meterse a la ciudad.

8:29 Deambulaba por las calles aprovechando que ni la Gendarmería se atrevía a salir después del anochecer. Esto lo aprovechaba la bestia para hurgar en las bodegas, pues nadie se aventuraba a salir por las noches sin importar si se trataba de una emergencia. Literalmente se encontraban sitiados por una bestia, un animal o un demonio que daba caza. ¿A cuánta persona encontrarse en la calle por las noches si las personas que habitaban la Nobel ciudad de Veracruz? Se encontraban asustados las tropas de la guarnición del baluarte de la Concepción se encontraban aterrorizados. Este fortín se encontraba instalado en la punta norte de la ciudad de Veracruz por los hechos sucedidos, que acaecían noche a noche dentro de sus muros. Muchos pensaban que El Fuerte estaba maldito. Estos hechos tenían a los soldados y oficiales con los nervios de punta a cada momento cuando caía la noche. A pesar de tratarse de soldados aguerridos que en muchas ocasiones se enfrentaban sonrientes a la muerte, en medio de los combates y los asaltos tan comunes de la época, esta situación les tenía en jaque.

9:58 Estaban entrenados para el combate con armas cuerpo a cuerpo, guerra, guerrillas y demás tareas propias de tropas de Élite como esas, pero nada les había preparado para lo que les casaba sistemáticamente noche con noche, pues era de rigor que un soldado oficial desaparecía misteriosamente durante la noche. Y aparecía lejos del cuartel, a la mañana siguiente, mutilado y totalmente bañado en su propia sangre. La situación se había salido de control y las autoridades militares locales se vieron rebasadas en poco tiempo. Así que el comandante del destacamento militar, el jefe del baluarte, rindió el informe Asus superiores, poniéndoles al tanto de los pormenores.

10:52 El informe citaba que en ocasiones, noche a noche, aparecían destrozados. En otras ocasiones, mucho peor, todo aquel soldado que presentase el puesto y servicio de centinela del bastión que daba la playa de la caleta, se hace del conocimiento del mando que dicho puesto está bajo resguardo de un pesado portón de madera. Del cual el guardia es sustraído con todo lujo de violencia. Pero lo más curioso es que solamente se escuchan los gritos y este aparecía sin vida. Muchos metros lejos de dicha locación, ningún otro centinela reportaba actividad sospechosa.

11:37 En otras secciones del fortín no se oía ningún ruido sospechoso la ronda hacia su paseo con regularidad. Pero inminentemente, después de las 12:00 Campanadas de la medianoche, cuando el centinela de referencia había contestado el alerta reglamentario, se escuchaban los espantosos e infernales alaridos de un perro. Eran tan graves y guturales que lavan la sangre de todo aquel que les llegase a escuchar. La partida del rondín corría presurosa al origen de dichos gritos y al acudir los demás soldados encontraban el cuerpo a un palpitante de su compañero, arrastrado varios metros fuera de su puesto de vigilancia, como si un gran animal le hubiese casado y le postrase en otro lugar para disponer de sus despojos. Los cuerpos generalmente mostraban señales de evidente amputación corto, contundente, mostrando lesiones de mordidas, la garganta destrozada desgarrado, el rostro hasta hacerlo irreconocible, algún miembro amputado y las entrañas totalmente expuestas por su aspecto tan deplorable, poniendo de punta los cabellos.

13:05 Los soldados del baluarte de la Concepción, atemorizados, se negaban ya cumplir su guardia en el bastión de la caleta, y con justa razón era bien sabido incluso por la población civil, que quien hacía las veces de centinela en dicho lugar jamás regresaba con vida. Incluso el propio jefe del Fortín se sentía imposibilitado para obligarlos a ello, dado que él mismo se encontraba consternado y abatido por la impotencia de dar solución a estos macabros hechos. A fuerza de tanta intranquilidad y zozobra, el comandante no tuvo más opción que enviar al anteriormente citado informe.

13:52 Todo esto hizo que los superiores, todavía incrédulos a pesar de los informes de deceso, las evidencias y los dolientes de todos los soldados que fallecieron destrozados y semidevorados en cumplimiento de su deber, se vieron casi obligados a intervenir, por lo que solicitaron que reforzasen la guardia y se enviara a otro comandante para apoyar al jefe del bastión. Enviando así al mejor y más calificado de sus oficiales. Se trataba del capitán Julio os, que gozaba de una gran fama, muy merecida, por cierto, de valiente y audaz en el más alto grado.

14:36 El capitán os llegó pues al baluarte de la Concepción. Su porte gallardo y airoso inspiraba confianza sólo de verlo. De manera muy amena y animada, inspeccionó a las tropas, asignó los roles correspondientes, dictó órdenes, revisó las armas y, satisfecho consigo mismo, se dispuso a pasar lo mejor que le fuera posible aquella velada, puesto que los misterios lo atraían. Era fanático de los espantos y los peligros. Había participado en muchas expediciones donde presenció de todo. Y estaba dispuesto a desentrañar este misterio tan escabroso que los mandos habían puesto en sus manos, llamó al jefe del baluarte para tranquilizarlo, dándole amables consejos de que el mando debe ser el más airoso y templado que debe inspirar confianza y seguridad Asus tropas. Así que le pasó el brazo por el hombro y le condujo hasta una mesa donde le esperaba un mazo de baraja. Y con una buena botella de vino al lado se empeñaron a ambos en un caballeroso duelo de baraja.

15:52 Entretenimiento que al poco tiempo hizo que pidieran más vino. Pues que cantando el néctar de tragos largos se hacen mejores jugadas, decía el animoso capitán Oz. Los 2 buenos militares pasaban el tiempo lo mejor posible hasta el aviso que estaban próximos a las 12:00 de la noche. El rondín iba a iniciar su recorrido. Uno de los soldados, más atrevido que los otros, estaba ya de centinela en el bastión de los misterios, para sorpresa. No solamente de sus compañeros, sino que ambos oficiales, quienes sonrieron satisfechos, aplaudieron el valor de talé al soldado.

16:41 El capitán tuvo una idea, este era el que supliría al centinela, a quien de cualquier modo premiaría por su valor y sin pensarlo mucho se dirigieron al lugar y cambiados de uniforme. Quedaron dispuestos y hechos los cambios necesarios. Se encontró en el puesto de peligro animoso y hasta si quiere, entusiasmado porque en esta clase de hazañas eran las que salía muy gustoso. Sería una condecoración más a su saturado uniforme y una aventura más, por si fuera poco. Un misterio que él resolvería en persona para orgullo de sus hombres.

17:27 Oz era sin duda un amante de las emociones fuertes y de los temas sobrenaturales. Sin miedo al contrario, entusiasmado como un niño, se apostó a media luz en su puesto auto asignado, esperando a que el engendro apareciera. Pasaron los minutos y el cuartel realiza sus actividades cotidianas. Corre la ronda, su camino habitual, contesta el capitán. El alerta y lentamente se escucha a lo lejos la campanada de la santa Iglesia parroquial de Veracruz, dejando caer las 12 campanadas, es cuestión de minutos para que se desate el infierno.

18:15 Pero algo está mal. No se escuchan aullidos ni los espeluznantes alaridos. Empuña el capitán su espada y escudriña entre la oscuridad apuntando con su mosquete. La niebla hace más difícil la vista. La oscuridad impide ver a más de 2 M la penumbra que sólo rompe el resplandor tenue de las luces de San Juan de Ulúa. Lejos, muy lejos, apenas permite distinguir las sombras del rondín y un ruido se escucha, nada es imponente.

18:55 El silencio, sólo 1 minuto después de las 12:00 de la noche ha transcurrido, pero pareciera que hubiesen sido horas. Los guardias empiezan a desconcertarse, pero nadie emite ni un ruido y el joven capitán ha perdido ya la tranquilidad. Está nervioso, pero siempre dispuesto. Enfrentarse al desconocido peligro limpia el sudor de su frente y manos y aposta estoico en su puesto de nueva cuenta van a dar 1 segundo grito de centinela. Cuando repentinamente un suave arañar en la puerta y un quejido tenebroso le hace estremecer, alguien agoniza en el umbral.

19:41 Es como si agonizaran tras la puerta, como un relámpago. Supone que hay una nueva víctima del misterio y abre presuroso la puerta solo para darse cuenta de que todo ha sido una trampa, sonríe resignado. Está en guardia y a punto de enfrentarse a un enorme perro de negro pelambre cuyos ojos despiden chispas de fuego, el que aprovecha la sorpresa del militar para arrojarse sobre él. Rugiendo, sordamente, despidiendo un vaho azufrado y asqueroso. Don Julio es el nombre de acción veloz como un rayo hace frente al monstruo. Ha perdido el mosquete en la refriega, pero empuñando con su mano la espada y con la otra el puñal, se lanza también contra la bestia sanguinaria forcejean.

20:41 Se escuchan los toscos y secos golpes. Ninguno de los 2 cede. El feroz perro monstruoso derriba al capitán y al arrojarse sobre él. El militar lo recibe con una estocada que hace desaparecer toda entera su espada sobre la bocaza abierta pretendiera ser presa en su garganta mientras hunde el puñal hasta la empuñadura en las costillas del horrible animal. Un alarido tremendo suena en el espacio, rompiendo el silencio y la calma de la ya dormida ciudad, el puerto y El Fuerte.

21:21 Incluso inquieta a los habitantes de San Juan de Ulúa. La fiera, mortalmente herida en un supremo y agónico esfuerzo, lanza un mortal zarpazo al capitán que le da de lleno en un ojo que se vacía por completo. El dolor es inigualable. El valiente militar rueda por el suelo privado del sentido debido al inmundo dolor. Mientras la guarnición del baluarte, con su jefe a la cabeza, se acerca velozmente atraída por el feroz alarido, temiendo muy fundamentalmente que el valeroso capitán hubiese perecido en la pelea.

22:06 Pero para sorpresa de todos, encuentran a este sin conocimiento bañado en sangre y lo prodigan cuidados que en breve tiempo hacen volver en sí a nuestro héroe, quien estremecido sólo balbucea, buscad al perro, buscad al perro. Los soldados compadecen al capitán y murmuran entre sí, que ha perdido la razón, puesto que ahí no hay ningún perro y poco después una triste comitiva atraviesa la caleta con dirección a Veracruz. Llevando en una barihuela el cuerpo del capitán Don Julio deos gravemente herido y con un ojo de menos, a fin de que el médico le atienda como es debido.

22:57 Ya cerca de la ciudad, el capitán pide que hagan alto debido a que hay un extraño y voluminoso bulto atravesando en el camino. Todos quedan estupefactos y estáticos. El capitanos llama la atención de sus soldados para que reaccionen. Un sargento y 3 soldados que se acercan a investigar inspeccionan minuciosamente el pesado y enorme bulto, encontrándose con la enorme sorpresa de que se trata, ni más ni menos, del mulato, como fue mencionado anteriormente. Este era bien conocido en todo Veracruz.

23:38 Ese a quien apodaban tornasol, se encontraba allí tirado sin vida, con el puñal del capitán hundido en las costillas y con la boca atravesada por la espada del valiente militar. Totalmente aterrorizados y sorprendidos, los militares se alejan velozmente mientras murmuraban en voz baja es el nahual. Tornasol era el nahuatl. A pesar de lo inverosímil del suceso, los datos tal cual se han narrado aquí fueron registrados en los escritos de Fray Bernardino de Sahagún, así como en los informes de los oidores y fiscales de la Santa Inquisición, tanto del supuesto tribunal de La Majestad como los de la nueva España.

24:30 Así como los registros de la Villa rica de Veracruz. Aquí termina esta historia que como la contaron la cuento, sólo agregaré que el valeroso capitán don Julio de os fue regiamente recompensado y aunque tuvo que adornar la cara con un parche que tapará el ojo vacío. También pudo adornar su haber con otro hecho de armas que cimentó su fama como hombre valiente que no temía ni siquiera al mismo diablo, porque para eso era católico. Alardeaba el buen capitán y sabía encomendarse a Dios en todos los trantes de su vida, aunque para mí modo de ver, tuvo más bien muchísima suerte y habilidad con la espada. Que la intervención divina ese día estuvo de su lado. Espero y les haya gustado esta leyenda del perro de la Caleta, el nahual de Veracruz.