Jan. 30, 2026

EL NAHUAL DEL RANCHO | Una Bestía que perturba los Alrededores - Historias de Horror

EL NAHUAL DEL RANCHO | Una Bestía que perturba los Alrededores - Historias de Horror
EL NAHUAL DEL RANCHO | Una Bestía que perturba los Alrededores - Historias de Horror
Inframundo Relatos De Terror
EL NAHUAL DEL RANCHO | Una Bestía que perturba los Alrededores - Historias de Horror

En lo profundo de un rancho perdido entre cerros y caminos de tierra, una presencia comenzó a manifestarse de una forma que nadie pudo explicar.
Los pobladores lo llamaban El Nahual, pero quienes lo vieron de cerca aseguran que no era un animal, ni un hombre, ni algo que perteneciera a este mundo.

Este episodio reúne una de las historias más inquietantes del Inframundo, donde la brujería, la transformación y la muerte se mezclan en un relato que dejó marcas reales en quienes lo vivieron.

Testimonios de noches en vela, cuerpos encontrados en condiciones imposibles y una figura que parecía cambiar de forma bajo la luz de la luna.

Escucha esta historia completa y decide por ti mismo qué tan cerca estamos de aquello que habita entre el mundo de los vivos y lo que nunca debería despertar.

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0:06 Muy buenas noches Alejandro y a toda la audiencia de Inframundo. Esta historia me ocurrió en el Estado de San Luis Potosí, muy cerca del Cerro de San Pedro. Mi nombre es Leonardo. Ya con 80 años entiendo que se llegó el tiempo de narrar lo que viví cuando apenas tenía la mayoría de edad. Porque no me quiero morir y llevarme esto conmigo. Solamente una vez me atreví a contar la historia, pero como siempre sucede, que me tacharon de fantasioso, hasta la misma familia lo hizo. Lo cierto es que no solo me pasó a mí, pero quienes lo vivieron conmigo nunca la quisieron compartir y hasta cierto punto los entiendo.

0:59 En ese tiempo era soltero, por eso podía visitar a los parientes. ¿Cuántas veces quisiera? La mayoría de mi familia vivía ahí, en el Estado, en una de sus muchas comunidades. Es que me pasó esto. Una mañana fui a visitar a mi hermana. La mayor, quien ya había formado su familia, vivía en un rancho relativamente cerca, a la casa de mis padres. Ella y mi cuñado Juan se dedicaban al campo, a la siembra del maíz, principalmente. En ocasiones trabajaban en otros ranchos, aunque también ellos tenían unas tierras para sembrar. En esa ocasión que llegué, obviamente sin previo aviso, estaban muy espantados porque me dijeron que uno de sus perros, llamado sultán, que era el más grande que tenían. Lamentablemente había muerto.

1:59 Les pregunté porque una cosa tan simple como eso los tenía así. Lo inquietante de todo era la causa de su muerte. Al parecer, había muerto envenenado por la sangre de un brujo al que había mordido días anteriores. Así, en un principio, no capte al 100 lo que estaban diciendo hasta que me explicaron. El perro tenía la costumbre de salirse a recorrer el monte. De hecho, había noches que no regresaba, pero al hacerlo por lo regular se encontraba herido por alguna pelea. Sin embargo, siempre se recuperaba. Alguien más acostumbraba a merodear por el monte. Era un brujo de mala entraña al que la mayoría de la gente le tenía miedo por todo lo que se sabía de él. De que era brujo estaba confirmado, pero además contaban las malas lenguas que se comía toda clase de animales, especialmente a los perros.

3:06 Decían que no conforme con eso, a muchos de esos perros que mataba los tenía en su casa y los revivía por las noches para que salieran a cazar para él, así todos desgarrados. E incluso con tiras que iban dejando por el camino entre el monte, atacaban a todos los que se encontraban, provocando el terror en las personas por lo espantoso que eran. Por lo mismo, la gente no se metía al monte cuando ya era de noche. Al parecer eran esos perros con quien se enfrentaba el perro llamado sultán, pero una tarde regresó moribundo. Al revisarlo no tenía ninguna herida o golpe. Supusieron que lo habían envenenado con algo o quizá se había comido algo echado a perder. Así se hubiera quedado, pero 2 días después se supo que el perro había mordido en una pierna a ese brujo, quien para todo seguramente estaba maldito.

4:17 Mi hermana y su esposo hicieron cuanto pudieron por él. Porque lo querían bastante, sólo que por más remedios que le dieran fue imposible salvarlo. Me dijeron que la sangre de ese brujo estaba envenenada. Cuando yo llegué de visita, el perro ya tenía 4 días de haber muerto. Aunque lo que me habían contado se escuchaba de verdad raro, había algo todavía más inquietante. El problema era que. Su perro al día siguiente que lo enterraron en los límites del rancho, se había salido del pozo. Escuchar una cosa así ya me hizo poner más atención. Aunque me parecía increíble.

5:05 Sonaba escalofriante. No me podía imaginar a un cadáver, aunque fuera de un perro, que anduviera caminando entre la oscuridad del monte buscando que comer. Todavía había algo más. Estaba atacando el rancho por las noches, aunque solamente lo hacía con las gallinas. Tenían miedo de que fuera morder algún integrante de la familia y pudiera tener una reacción igual a la de los perros muertos. Por eso era la precaución que tenían. Después que terminaron de contarme. Me quedé de verdad intrigado. Solamente una vez les pregunté si era una broma, pero los sentí muy serios cuando me respondieron que no, que no jugarían con una cosa así.

5:58 También les cuestioné que el perro, si se hubiera salido del pozo, tal vez alguien lo había desenterrado. Incluso lo podía haber hecho cualquier animal para comérselo, pero estaban muy seguros de que no porque no había otras huellas. Todavía un poco incrédulo, les pregunté si estaban seguros de que era su perro el que andaba merodeando el rancho porque pudiera haber otros iguales, aunque mi hermana me aseguró que ellos no lo habían visto, sino otras personas que lo conocían. Ya se habían topado con él en varias ocasiones y aseguraban que era el mismo.

6:41 No sólo él andaban otros perros, también en las rancherías cercanas. Que ya habían muerto. Serían como las 5:00 de la tarde. Cuando acompañé a mi cuñado alrededor de los límites de su rancho, me mostró muchas huellas de un animal bastante grande, pero además había pequeños pedazos de carne tirada en todo el lugar. Había un leve olor a animal muerto. También me llevó a ver el pozo donde se había salido el perro. Me preguntó si esa noche me quería quedar a velar por qué él solo no podía.

7:22 Las 2 noches anteriores que se habían llevado las gallinas había sido casi frente Asus narices. No sólo no lo había visto ni escuchado. Al parecer ninguno de los animales lo detectó. Le dije que sí porque la verdad, todo eso ya me tenía intrigado. No terminaba de caberme en la cabeza que un perro muerto anduviera caminando. Aunque yo era muy joven, ya sabía manejar un arma. Confiado en eso mi cuñado Juan me prestó un calibre veintidos. Él también estaba armado pero con una carabina, la cual todo el tiempo la sostenía con las 2 manos. No sabía qué tan peligroso podía ser lo que haríamos. Pero el solo hecho de intentar cazar al cadáver de un perro ya resultaba bastante extraño.

8:19 Apenas pasaban las 8:00 de la noche cuando salimos a revisar los límites del terreno llevando sólo una linterna. Mi cuñado al usabal interior del monte. Lo único que se escuchaba era el grillar de los insectos. Le pregunté por qué nos deteníamos ahí si era muy grande el terreno. Me dijo que de esa parte del monte era de donde salía. Así se pasaron casi 3 horas. Como ya se sentía el frío, mi cuñado Juan fue a su casa por una chamarra. Yo me quedé con la linterna, apenas se alejó un poco, algo se escuchó correr por entre el monte. No logre identificarlo, pero sí supe que era un animal, muy probablemente un perro bastante grande. Sabía que precisamente eso era lo que estábamos buscando. Me fui aluzando lentamente, fijándome bien entre los matorrales para ver si lograba ver de nuevo lo que había visto. No le había preguntado a mi hermana de qué color era su perro.

9:35 Pero el que andaba entre el monte era totalmente negro. Revisé un buen tramo en la parte donde lo había visto. Luego empecé a regresar la luz, todavía un poco más lento. Al pasar la luz frente a mí, claramente pude ver un par de ojos que brillaron hasta donde estaba. Podía llegar un gruñido amenazante sin dejar de aluzar. Apunté con el arma y en cuestión de segundos. Eso, lo que fuera en una acción pensante, desapareció de mi vista. Di unos pasos hacia el monte. En eso me gritó Juan para que me detuviera.

10:18 Cuando llegó conmigo me dijo que no lo hiciera porque el animal que estábamos esperando no era uno común, era cosa del diablo. Mientras retrocedía, le comenté lo que había visto. Entonces me dijo que nos preparáramos porque estaba por atacar. Nos separamos un poco para cubrir más espacio. Estábamos con la vista sobre el monte, ya se podía sentir la atención. Cuando no lo estábamos, ese animal salió detrás de nosotros llevándose una gallina en el hocico. Ni siquiera nos dio tiempo de disparar.

10:59 De un salto se internó en el espeso monte y se perdió. Fue tan rápido que yo me quedé con la pistola apuntando, dispuesto a disparar a lo que se moviera. Le pregunté a mi cuñado Juan de qué color era su perro. Dirigió su mirada hacia el monte, me dijo que era el que acababa de pasar. No le comente nada, pero ese animal estaba demasiado flaco. Podía asegurar que tenía sus costillas de fuera renqueaba de una de sus patas. Además, olía muy feo, como si se estuviera echando a perder.

11:42 Lo escuché muy nervioso cuando me comentó que ya no tenía caso, que nos desveláramos por más tiempo, porque ese animal ya había conseguido lo que quería y ya no iba a regresar. Así lo había hecho las veces anteriores. Me dijo que iríamos a revisar los corrales, no nos movimos de lugar porque algo se aproximaba. Los 2 apuntamos hacia el mismo sitio, pero no aparecía nadie. En 2 ocasiones mi cuñado apuntó la carabina para distintos lugares porque miraba un bulto negro que corría de un lado a otro, pero nunca estuvo a modo de disparo. Esa parte del rancho daba hacia el monte más espeso. Era por ahí donde se escuchaba caminar. La Última Vez que mire algo fue como a unos 8 M. Era un animal con el lomo encrespado, quien por el color de su pelo fácilmente se escondía entre los matorrales. Lo único que podía distinguir era el brillo de sus ojos, que. Parecía tener luz propia, pero era tan negro. El animal que no lográbamos verlo por espacio de 1 hora estuvo haciéndonos creer que se haría presente, pero eso nunca sucedió.

13:13 Luego de un rato nos retiramos. No puedo decir que dormí tranquilo esa noche porque nada más cerraba los ojos. Me imaginaba a ese animal. Así como me lo habían descrito, pasajeado por todas partes, con un hocico grande y con partes de su cuerpo echándose a perder. Por si fuera poco, cualquier ruido que se escuchaba, aunque fuera en más mínimo, me ponía en alerta varias veces. Me levanté para averiguar quién hacía unos extraños sonidos que venían del patio, pero nunca logré mirar a nadie. Además, ni mi hermana ni mi cuñado los habían escuchado ahí, en el cuarto donde me había instalado, se sintió una presencia y no era precisamente de un animal, sino de un ser humano, alguien que despedía una energía muy negativa. Todo eso no me daba miedo, pero sí, ya me estaba poniendo muy nervioso porque no estaba acostumbrado a lidiar con cosas así.

14:22 Hasta entonces entendí el miedo de mi hermana y su esposo. A la mañana siguiente, cuando me levanté, mi cuñado Juan ya andaba revisando los corrales para comprobar que no faltaba ninguna chiva. También lo hizo con los gallineros porque le resultaba extraño que el perro sacaba una gallina y luego cerraba la puerta porque hasta la aldaba tenía puesta. Otra cosa rara era que las gallinas, siendo tan escandalosas, en ningún momento hicieran ruido. Decidimos también revisar un poco entre el monte, porque mi cuñado aseguraba que había algo más entre la oscuridad. Al parecer, alguien nos había distraído para que el perro entrará sin que nosotros lo pudiéramos detectar. Para nuestro asombro, si había otras huellas, pero eran muy diferentes a las que dejaba el perro. Estas eran de Pies Descalzos, casi pisadas humanas. Digo casi porque eran deformes.

15:35 Aparte, eran de alguien bastante pesado porque las huellas estaban muy marcadas en la Tierra. Toda esa parte del rancho tenía un olor desagradable. Pensando que tal vez se encontraba por ahí escondido el perro buscamos y buscamos sin encontrarlo. También pensamos que quizá había algún animal muerto, pero tampoco había nada. La siguiente noche nos preparamos mejor, nos quedaríamos escondidos frente al gallinero. Así ese animal no podría pasar desapercibido, luego escapar ante nuestros ojos.

16:18 Sabiendo que no era una situación normal, todavía no oscurecía, pero ya me sentía nervioso cuando oscureció. Ya estábamos listos esa noche. Los ruidos entre el monte comenzaron más temprano. Me di cuenta que mi cuñado tenía razón. Eran más de uno los que caminaban entre el monte, ya fuera hombre o animal. Parecía que sabían de nuestra presencia porque. No se animaban a meterse al terreno. Nos encontrábamos agazapados frente al gallinero. Cuando mi cuñado me dijo que algo miró entrar al corral de las chivas, me pidió que esperara y caminó apuntando con la carabina. Yo me quedé al pendiente del gallinero. De vez en cuando volteaba los corrales para ver qué sucedía por eso.

17:15 Me sorprendí cuando un animal pasó justo a mi lado. Ya había escuchado en muchas ocasiones que cuando te llevas un susto te quedas paralizado. Yo no lo creía en esa ocasión. Así me pasó porque el animal que estaba mirando, caminaba en sus patas traseras sin ninguna dificultad, siempre que recuerdo esta parte de la historia. Me viene un escalofrío al recordar que esa criatura, a pesar de su tamaño, caminaba en absoluto silencio. Era totalmente negro y puedo decir que era un poco más alto que yo.

17:59 Prácticamente era una figura esquelética, pero además parecía estar seco. Algunos pedazos de su piel ya no tenían pelo y olía horrible, peor. Que a carne podrida, eso que estaba frente a mí, sin duda era un cadáver. No podía creer lo que estaba viendo. Lo único que pude hacer fue desear que ese animal no me mirara, aunque en sí no podía hacerlo. No intenté dispararle porque si no le daba seguramente me atacaría. Además que le podría hacer yo a un cadáver con movimientos humanos. El perro abrió el gallinero y sacó un solo animal. Después cerró la puerta, por extraño que se escuche, las demás gallinas no hicieron el menor ruido. Fue como si estuvieran hipnotizadas, no sólo ellas. En el rancho no se escuchaba ningún ruido. Me acuerdo que se me fue la respiración cuando se dio la media vuelta.

19:08 Era el mismo que andaba en el monte porque le brillaban los ojos igual. Sólo que ahora pude verlo de frente más que otra cosa. Era una criatura con rasgos animalescos. Tenía un hocico con grandes dientes y orejas. Picudas volvió a pasar junto a mí y pronto se perdió entre la oscuridad del monte. Cuando pude reaccionar ya se había ido con la pistola en mano. Caminé temeroso hacia los corrales. Las chivas parecían estar igual que las gallinas porque ninguna se movía, ni siquiera las que se encontraban paradas. Busqué a mi cuñado Juan, pero no estaba por ninguna parte. De pronto salió de entre el monte. Muy asustado, me dijo que quien andaba rondando el rancho era el brujo.

20:05 Estaba a punto de llevarse una chiva cuando lo sorprendió. Al apuntarle con la carabina, pronto se metió entre todos los matorrales. Se fue detrás de él. Cuando quiso agarrarlo, ya se había convertido en perro bastante grande y salió huyendo de prisa. También yo le conté del animal que había visto entonces. Me dijo que tal vez los que estaban robándole en su rayo eran brujos nahuales. Y poco se podía hacer contra ellos porque se decía que al estar dentro de cadáveres nada los podía matar. Esa mañana se puso a investigar con todos sus conocidos lo que sabían del brujo y de los perros muertos. Como a mediodía regresó muy preocupado, nos reunió afuera a mi hermano y a mí para contarnos. Solamente había 2 soluciones.

21:04 Una era hablar con ese brujo para saber qué pedía para dejarnos en paz. Otra era recurrir con otras personas para que les hicieran una protección tanto a él y a toda su familia como para el rancho. Hablaron con calma mi hermano y mi cuñado. Sobre eso. Yo me limité a escucharlos. Se decidieron por conseguir la protección porque le tenían miedo al brujo. Además, pensaban que hablar con él sería una pérdida de tiempo porque ya conocían que era una mala persona. Apenas pasaba del medio día cuando los acompañé a un pueblo para que hablaran con la persona que les habían recomendado. Aunque su casa se encontraba muy escondida entre el monte, no fue tan fácil encontrarlo porque toda la gente lo conocía. Era el brujo de ese pueblo.

22:04 Entramos y al escuchar a mi cuñado el motivo de por qué lo visitaba, se mostró algo renuente. Era obvio que conocía al brujo que nos estaba atacando y no quería tener nada que ver con el sabía que era peligroso. Además, nos dijo que ese hombre podía transformarse. Porque tenía un pacto con el maligno y eso lo hacía alguien de cuidado. Al final accedió y comenzó a preparar con sus manos una especie de amuleto. Lo pasó por entre el fuego y los sumergió en el agua. Dijo muchas palabras en forma de oración, donde le daba la fuerza a ese amuleto para rechazar a la muerte y a todo lo que tuviera que ver con el mal. Después de 2 horas salimos de esa casa y regresamos al rancho. A mí, la verdad, ya me estaba dando miedo quedarme una noche más en casa de mi hermana, pero mi cuñado me convenció de que me fuera hasta el día siguiente.

23:09 No me podía negar la verdad, ellos siempre se habían portado muy bien conmigo, pero me juré que esa era la última noche. Ahí el brujo que visitamos le había dado 3 amuletos, los cuales colocamos de inmediato. Uno en la cerca, frente al espeso monte por donde se metía ese animal. Otro entre el gallinero y los corrales, el último en la puerta de la casa. Esa noche no salimos, pero nos quedamos en vela porque en verdad no sabíamos que iba a suceder. Antes de medianoche se volvió a sentir esa presencia, sólo que esta vez todos en la casa se dieron cuenta de eso. Comentamos entre nosotros que esa presencia era la del brujo Nahual.

24:00 No se escuchaba nada, pero aún así sabíamos que alguien andaba rondando la casa como había sucedido la noches anteriores. Los animales estuvieron en un inquietante silencio. Así se fueron pasando las horas antes del amanecer. Escuchamos que algunos animales corrían, otros se revolcaban en la Tierra. Podíamos distinguir los chillidos de por lo menos 4 perros. Algunos de ellos golpeaban contra las paredes de la casa. Así estuvieron hasta que amaneció nada más. Al abrir la puerta nos llegó un terrible olor a perro muerto.

24:44 Cuando salimos en medio del patio estaba tirado su perro. El sultán ya estaba seco y podrido, como si tuviera meses de muerto. Era el mismo animal que yo había visto al revisar todo el rancho. Encontramos 3 cadáveres más, todos eran de perros negros y grandes, estaban en las mismas condiciones, casi en putrefacción, y esa fue la última noche que dormí ahí. Fui en otras ocasiones a visitarlos, pero me regresaba por la tarde. Solamente por medio de pláticas supe que por 2 noches más siguieron apareciendo perros muertos dentro del terreno del rancho, algunos más estaban dentro del monte, hasta que por fin ya no aparecieron más, pero eso no quedó ahí.

25:40 Aquel brujo al que todos los lugareños le tenían miedo por todas las barbaridades que hacía, también desapareció de un día para otro. Mi hermana y mi cuñado Juan querían que también había quedado en su terreno, pero convertido en perro, porque encontraron uno en especial que tenía rasgos humanos. Nunca quitaron la protección porque nunca se sintieron 100% seguros de que ya no fuera a suceder algo. Esta experiencia fue tan fuerte que no les gustaba hablar de ella. Ahora vivo en Tamaulipas ya todos mis hermanos fallecieron.

26:25 Mi hermana fue la última en morir y su rancho se quedó solo porque sus hijos hicieron sus vidas. En San Luis, uno de mis sobrinos me habló un día para ver si yo me quería ir a vivir ahí, pero me negué porque los recuerdos de aquel animal no me habían dejado en paz. Además, ya me lo había jurado aquel día. ¿Que no pasaría una noche más en aquel rancho?