May 22, 2026

El Lado Más Oscuro de los CONDUCTORES de UBER │ Historias de terror y relatos de terror paranormal

El Lado Más Oscuro de los CONDUCTORES de UBER │ Historias de terror y relatos de terror paranormal
El Lado Más Oscuro de los CONDUCTORES de UBER │ Historias de terror y relatos de terror paranormal
Inframundo Relatos De Terror
El Lado Más Oscuro de los CONDUCTORES de UBER │ Historias de terror y relatos de terror paranormal

Historias de Terror, Leyendas Espantosas, Relatos Paranormales y Cuentos para Dormir que podrían asustarte esta noche:Hoy te voy a contar una serie de historias nuevas que describen a la perfección como fue que 4 conductores de Uber de distintas zonas y en diferentes horarios, experimentaron situaciones paranormales, aterradoras y demoniacas.El episodio de esta noche incluye: El Lado Más Oscuro de los CONDUCTORES DE UBER | 4 Historias de Terror ParanormalEncuentra tu parte favorita:00:00 Historias de Terror de Conductores de Uber01:00 EL CUARTO NEGRO11:06 UNA MASCOTA EXTRAÑA19:27 ENGAÑADO POR UNA MUJER29:05 RECOMENDACION29:41 USUARIO FANTASMALos relatos de este episodio están relacionados con:cuentos, cuentos para dormir, cuentos cortos, cuentos de terror, historias de terror, historia de terror, leyenda de terror, relatos, historias, terror, miedo, misterio, historias de conductores de Uber, Uber, relatos de Uber, historias de Uber, cuentos de Uber, Uber paranormal.

0:00 Muy buenas noches, querida familia del Inframundo. Quizás ya estás a punto de irte a dormir, a descansar, o vas saliendo del trabajo rumbo al metro de la ciudad, o quizás ya vas también en taxi o eres un chofer de aplicación, pues precisamente estos relatos son para ti historias ocurridas a choferes de Uber. No todos los relatos son paranormales. Algunos son un poco más aterradores, un terror, digámoslo así, psicológico, sin más. Te invito a que te pongas cómodo para escuchar estas anécdotas. Yo soy Alejandro y esto es Inframundo. Comenzamos.

1:13 Por razones personales preferiría que mi historia se narrara de manera anónima. Hace 5 años fui chofer de Uber en la Ciudad de México, ahora ya no vivo ahí. Es por eso que comparto lo que me tocó ver en una ocasión, que tomé un viaje muy cerca de un cerro, que serían más o menos las 5:00 de la tarde. Quienes abordaron mi auto era un señor de unos 40 años, acompañado por 2 menores, eran niñas de 8 y 7 años. Tal vez no puedo asegurarlo desde que se subieron hotel a las niñas muy asustadas.

1:54 Cada vez que la más grandecita intentaba hablar, el señor Le daba un codazo y le ordenaba que guardará silencio. Como la niña pequeña no dejaba de sollozar, el hombre le decía bajando la voz que callara a su hermana porque sino llegando a donde iban, la iba a encerrar en el cuarto negro donde se aparecía el diablo y no lo iba a soportar. Así se fueron pasando los minutos. ¿Volteé a verlas por el retrovisor? Solamente alcanzaba a ver que iban con la cabeza agachada. Por eso recuerdo que tenían moños de color rosa para no estar escuchando regaños y problemas que no eran míos.

2:39 Iba a encender el radio, pero entonces escuché que el señor les preguntó a las niñas cómo se llamaban. Eso me pareció bastante extraño. Por respeto sus nombres, también voy a evitarlos. En ocasiones sólo lo escuchaba murmurar, pero cuando lograba entender algo de lo que decían, siempre se estaba refiriendo al diablo. Amenazándolas con que si no lo obedecían, se las iba a comer el demonio. La verdad. A mí no me parecía que esa fuera la forma de hablarle a una niña de esa edad. Luego de un rato les pregunté en dónde trabajaba su papá. La mente es muy poderosa.

3:24 Entonces me empecé a imaginar muchas cosas, entre ellas que esas niñas estaban siendo privadas de su libertad y habían utilizado la plataforma de Uber para hacerlo. Y por mala suerte, me había tocado a mí prestarles el servicio. Llegamos al destino y se bajaron sin decir una sola palabra. Mire la casa a detalle para ver si había algo raro. Pero todo se veía normal. Se terminó el viaje. Aunque no me podía quitar de la cabeza la imagen de esas niñas llorando, seguí con mi trabajo como a la media hora me detuvo una patrulla de policía.

4:05 De hecho se me atravesó tan sorpresivamente que por poco y los golpeo 2 agentes me bajaron del Uber y me comenzaron a hacer preguntas sobre esas niñas que se habían subido a mi auto. También me preguntaron el nombre de la persona que las llevaba la fuerza. Pero además, me dieron entender que yo era su cómplice y que me iría directo a la cárcel por trata de blancas. Les dije, la verdad, había sido sólo un viaje por medio de la aplicación de Uber. Yo no los conocía personalmente. Eran usuarios como a ellos había llevado muchos durante el día. Me pidieron el teléfono para revisar. Y para mi sorpresa, el policía no encontró ningún registro del viaje.

4:54 Le pedí el celular para ver qué pasaba, pero ya no me lo entregaron. Me cuestionaron muchas cosas hasta ponerme nervioso. Uno de ellos dijo que no había tiempo que perder. Entonces me subieron a la patrulla y me ordenaron que los llevara a la dirección donde había dejado a esas niñas. Por suerte, no había pasado mucho tiempo de ese viaje. Entonces si podría dar con la casa, porque si no me acusarían de encubrimiento. Luego de unos 15 minutos llegamos y detrás de nosotros llegó una patrulla más. Me preguntaron si estaba seguro de que era y como titubeo un poco por los nervios que tenía, me bajaron para que también nos acompañara.

5:42 Nos metimos al terreno y cuatro policías rodearon la Casa. Después de revisar todo el frente, se prepararon para entrar. No hubo que forzar la puerta de entrada porque se encontraba abierta en el primer cuarto que nos metimos, que quizás era la sala. Había nombres escritos, eran tan extraños que seguramente eran de algunos demonios como levitán o asmodeo. Además un sinfín de signos, todos pintados con letras mal trazadas. Estábamos mirando eso cuando se escucharon algunas voces, volteamos, pero no se veía a nadie. Entramos a otro cuarto que al parecer era una recámara. Ahí había algunas imágenes.

6:32 La más grande era de una muerte vestida de negro. También ahí había frases escritas, pero ninguna se podía leer porque estaban en algún idioma desconocido. La tensión iba en aumento porque cada vez que nos adentrábamos en la casa escuchábamos algún murmullo o un ruido extraño que nos ponía en alerta. Salimos de ahí y entramos a un tercer cuarto. Ahí había una mesa y algunos cuchillos sobre de esta, además de cadenas, cuerdas, tablas, baldes de agua y cosas así. Al parecer, ahí se utilizaba para torturar a las personas. Esto no sé cómo explicarlo, pero ahí se sentía mucho dolor. Hasta ese momento habíamos visto cosas inquietantes, pero en ninguna persona todavía nos faltaba revisar el último cuarto y el patio trasero.

7:36 Un policía sugirió revisar también el techo, algo teníamos que encontrar. O más bien tenían que encontrar el último cuarto si tuvieron que forzar la puerta para poder meternos porque estaba bajo llave. Nada más. Al entrar ahí sentí una presencia pesada y negativa. Me acuerdo que los policías apuntaron sus armas porque algo estaba ahí, oculto en la oscuridad. Tuvieron que prender una linterna porque como las personas estaban pintadas totalmente de negro, casi nada se podía distinguir. Cuando al usaron el piso pude ver que ahí estaban tirados los moños rosas que traían las niñas.

8:22 Era evidente que habían estado ahí. Nada más de pensarlo me daba escalofríos. Miré para todas partes buscándolas. Lo que había ahí adentro era una figura horrible y bastante grande de un demonio totalmente negro. Por eso se confundía entre las paredes. Tenía grandes cuernos y patas de animal. Lo que había tirado en ese cuarto era tan horrible que para no herir la sensibilidad de las personas, prefiero no mencionarlo. Lo único que puedo decirles es que. Allí estaban los vestidos de aquellas niñas y de muchas más. No sé si hice bien o no, pero por evitarme posibles problemas con los policías no les dije de eso ni de los moños. Aunque ese demonio era de piedra, parecía mirarnos. Era tanto, así que hasta se sentía que empezaba a dominarnos.

9:25 Por lo menos yo me sentía atulido. Y me dio un miedo que ya quería salir corriendo de ahí. Seguramente los policías algo sintieron porque algunos comentaron lo feo que se sentía ese lugar. Salimos del cuarto negro y la mirada de ese demonio parecía que nos estaba siguiendo así como si estuviera vivo. Nada más. Al dar un paso fuera de esa habitación, dejé de sentir todo lo negativo. Se revisó todo el lugar hasta sobre el techo, pero para ellos no hubo evidencia de nada. Al salir me volvieron a hacer las mismas preguntas. Yo contesté que no conocía a esas personas. El policía que tenía mi celular me dijo que ya se había aclarado y habían confirmado que yo solo era el chofer de un Uber, por lo tanto me podía ir.

10:21 Ellos seguirían con la investigación. Se ofrecieron a llevarme al lugar de donde me habían levantado. Ya no quise subirme a la patrulla. Preferí tomar un colectivo, recoger mi auto e irme para mi casa y tratar de olvidar la experiencia. Nunca supe quiénes eran esas niñas ni qué fue de ellas. Por un tiempo estuve al pendiente de las noticias para ver si decían algo, pero no fue así. A día de hoy sigo manejando un Uber, pero en otra ciudad nunca me ha tocado vivir algo tan extraño como eso y no quiero imaginar qué pasó con esas pobres niñas. Mi nombre es Norberto Ramírez, esto me sucedió hace más de un año, aunque la mayoría de la gente no me cree. Igual comparto mi anécdota.

11:30 Desde el 2022 ya trabajaba como chofer en Uber y la verdad me iba bien, queriendo extender la oportunidad de conseguir viajes, pero también más dinero. Me informé sobre uberpit, no me pareció. Tan descabellada la idea de llevar personas acompañadas de sus mascotas no perdía nada con intentarlo, además se cobraba bien. Entonces me informé cómo funcionaba para no tener problemas con los demás usuarios. Agarré diferente horario para subir animales porque existía la posibilidad de que ensuciaran el asiento o simplemente se empezaría a impregnar el olor y sería molesto y causa de reporte. El primer viaje de Uber et lo tomé un domingo como a las 6:00 de la tarde.

12:22 Era un hombre que para mi asombro llevaba un perro negro enorme. Lo traía amarrado y envuelto en una toalla blanca. Por eso resaltaba el color de su pelaje. Desde que se subió me di cuenta que para nada ese perro era una mascota para él. Puesto que le hablaba de manera directa, refiriéndose a él como si fuera una persona, me acuerdo muy bien el nombre del animal. Se llamaba Emeterio. Todo aquello me parecía bastante curioso. Por el retrovisor miraba claramente al perro, quien volteaba a ver a su dueño cuando este le hablaba, pero también me miraba fijamente.

13:08 Me comencé a sentir incómodo. Sin embargo, traté de que el usuario no se diera cuenta. Pensé que me sucedía por ser mi primer viaje llevando mascotas. Eso era todo. Al paso de unos minutos ya le puse más atención por dónde conducía para evitar cualquier accidente. Mientras tanto, el señor Seguía hablándole a su perro. Lo que decía el hombre sonaba extraño, le aseguraba que pronto recobraría su figura natural. También escuché que lo regañaba por meterse con fuerzas que no podía controlar. No lograba comprender a qué se refería con eso.

13:50 Así se fueron pasando los minutos. Quizás íbamos como a medio camino. Cuando sucedió algo verdaderamente extraño. Me sorprendí porque escuché otra voz que resonaba en el asiento trasero. Tuvieron que pasar unos segundos. Entonces reaccioné, mire, por el espejo retrovisor, porque eso no podía ser. Y para mi sorpresa, los ojos de ese animal habían cambiado de color. Ahora se le veían completamente rojos. Pensé que pudiera ser el reflejo de alguna luz, pero ya mirándolo bien, no era por eso que los tenía así. Regresé la vista al frente y se volvió a escuchar la otra voz todavía más clara.

14:41 La única explicación lógica que encontré fue que era el señor quien hablaba con otro timbre de voz, tal vez tratando de hacer alguna broma. O quizás así acostumbraba a jugar con su perro, sólo que no entendía por qué escucharlo. Me causaba escalofríos. ¿Volteé de nuevo a ver el espejo retrovisor? Y el perro, quien me miraba fijamente, parecía sonreírme de una manera muy extraña. Tanto así que ahora sí me dio miedo. El usuario, al percatarse de mi insistencia por ver qué estaba sucediendo, me pidió por mi bien que pusiera mi vista al frente.

15:23 Así no me metería en problemas con ellos. Para mí eso sonó a manera de advertencia. Un poco apenado, pero sobre todo desconcertado, desfié la mirada. Yo sentía que ese animal no era un perro, no uno cualquiera. En 3 o cuatro ocasiones más volteé al asiento trasero y es que no lo podía evitar porque cada vez que lo hacía el perro Lucía diferente e incluso me parecía que se estaba convirtiendo en un humano. No lo voy a negar. Me comenzaron a temblar las manos y entonces esa voz extraña que se escuchaba me dijo muy cerca de mi oído que no tuviera miedo, que no me iba a hacer nada, pero que ya no volteara a verlo, porque entonces no sabría qué podría pasar.

16:19 Ni siquiera le pude contestar. No puedo describir con unas cuantas palabras lo que sentí. El aliento caliente y fétido que me llegó me decía que sí, era el perro quien me estaba hablando, y eso sin duda era cosa del diablo. Luego de un rato escuchaba como el perro se retorcía e incluso llegó a empujar mi asiento. Se quejó y lloró. El señor trataba de calmarlo diciendo lo que no se asustara, que pronto todo eso iba a estar mejor. A partir de ahí ya nadie habló. Todo fue silencio, pero era tan incómodo que yo deseaba que se terminara ese viaje para por fin que se pudieran bajar. La distancia que recorrimos me resultó interminable. Revise mi teléfono y ya faltaban unas cuantas cuadras para llegar al destino.

17:16 Me acuerdo que ya iba sudando frío. Antes de detener el auto sentí una pata enorme. Pesada y con filosas uñas que se posó sobre mi hombro y me apretó un poco a modo de agradecimiento, o al menos así lo sentí. Yo sentí en ese momento como se me resecaron. Los labios abrieron la puerta, se bajaron de mi auto. Y aunque suene increíble, me pareció que el perro se había convertido en un anciano. Digo que me pareció porque el señor todo el tiempo trató de ocultarlo, pero la toalla no lo tapaba del todo y alcancé a ver unos Pies Descalzos y arrugados. Los fui siguiendo con la vista hasta que entraron a su domicilio, cerraron la puerta y entonces reaccioné. Le di al auto y me alejé de prisa. Sabía que todo había sido algo relacionado con lo paranormal. Todo el recorrido que hice para mi casa. Me fui mirando por el espejo retrovisor porque sentía la mirada pesada de ese animal.

18:30 El olor que dejó resultó tan penetrante que con nada se quitaba por lo mismo. Estuve varios días sin poder trabajar. No es necesario aclarar que con eso tuve, no hice un viaje más. Esa fue La Última Vez que utilicé uberpit. De hecho, por un tiempo tuve pesadillas y me daban miedo los perros negros, sobre todo los de gran tamaño, porque me hacían recordar aquel enorme animal que un día me habló a quien le cuento esta historia hasta el final. Y me cree, me asegura que ese extraño animal que llevaba en mi auto era un nahual.

19:15 Eso no lo puedo asegurar, pero si puedo decir que ha sido la peor experiencia de mi vida, algo que nunca olvidaré. ¿Hola, qué tal comunidad? Mi nombre es Sergio. Hará unos 6 años que trabajé para la plataforma Uber. La verdad ya le había tomado el gusto a eso de recorrer la ciudad una y otra vez. Conocía gente, descansaba cuando quería. Además me ganaba un dinero.

20:06 Aunque me había tocado pasar por algunas situaciones difíciles, como perderme porque me fallara el Internet o discutir con algún usuario por ingerir bebidas alcohólicas dentro del auto, nada se comparaba con esto que voy a narrar. Una tarde serían como las 6, me llegó una solicitud. La cual dudé en aceptar porque el destino era una colonia bastante conflictiva. De hecho ya se habían reportado algunos asaltos y abusos a taxistas y choferes de Uber. Al final lo acepté porque se trataba de llevar a una mujer.

20:49 Eso siempre tranquiliza. A unos metros de llegar por ella me di cuenta de que era bastante joven, pero sobre todo muy guapa. Cuando se subió al auto me saludó y, muy provocativa, cruzó la pierna, saludé y con una sonrisa inicié el viaje. Entonces ella comenzó a hacer plática. Al principio entré en su conversación, sólo que cada vez la subía de tono. Ya saben, me refiero a cosas íntimas, era tanto, así que me comencé a poner nervioso. Entonces traté de evadirla. Al darse cuenta de eso, se molesto, comenzó a insinuar muchas cosas, sobre todo que yo no era hombre.

21:37 Cuando la miraba por el espejo retrovisor, sacaba la lengua y se saboreaba. Después de eso, manejé en silencio y aunque esa mujer me preguntaba cosas, ya no le contesté, Sabía que me podría meter en problemas. Fue tanto su enojo que de las palabras pasó a las agresiones, me jalaba de la camisa, me estiró los cabellos y hasta me llegó a dar una cachetada, me gritaba que volteara a verla cuando me estaba hablando y decía muchas groserías, 2 veces detuve el auto para pedirle de buena manera que se calmara. O se bajara, pero era obvio que no lo iba a hacer.

22:21 Me alegraba que no podía cancelar. Además ya íbamos a medio camino con voz autoritaria. Me ordenaba que siguiera manejando, que no tenía ni idea de quién era ella. En varias ocasiones me mencionó al diablo, pero no logré entender a qué se refería. Hice la única solución que me encontré, acelere, para llegar pronto al destino. Y así terminar con esa situación al entrar a la colonia donde la dejaría, las calles ya estaban sin pavimentar y había hombres por dondequiera, algunos tomando otros consumiendo sustancias. Nada más de verlos me empecé a poner nervioso la verdad. Ya se había calmado un poco.

23:13 Me paré frente a la dirección que me marcaba la aplicación y la mujer no hizo por bajarse. De pronto salieron unos hombres muy tatuados y le abrieron la puerta. No me esperaba que la muchacha me apuntara y les dijera que yo le había faltado al respeto. Sin darme tiempo de Desmentirla, me apuntaron con sus armas y rodearon el auto. Segundos después salió un hombre corpulento. Que resultó ser la pareja sentimental de mi pasajera le preguntó qué había pasado y le dijo lo mismo que yo me había propasado con ella. Volteó a verme reflejando odio en su rostro. Él mismo abrió la puerta del coche y con malas palabras me sacó jalándome de los cabellos, ayudado por otros 2. A golpes me metieron a esa casa, la cual nada más al entrar me di cuenta que tenían personas privadas de la libertad. Algunas estaban atadas de pies y manos, otras tapadas de los ojos y la boca.

24:24 Muy al fondo se escuchaban gritos ahogados, como si estuvieran torturando a alguien con insultos. El hombre corpulento me dijo que ya me había llevado la fregada. No lo voy a negar, ya estaba muerto de miedo. Me imaginaba 1000 cosas que me podían pasar. Le juré por mi madre, por mi vida, que yo no había hecho nada. Me dijo, Te voy a llevar con un brujo, él sabrá que hacer contigo. Entonces abrió una puerta y me empujó hacia dentro. En su interior había ropa tirada por todas partes.

25:04 Y tanto en el piso como en las paredes estaban salpicadas de un líquido ya oscuro y seco. De pronto me topé con la mirada de un hombre ya entrado en años. Con voz entrecortada le dije que yo no había hecho nada sin hacer caso. A mis palabras se me acercó y comenzó a olerme. Luego me dijo que yo era de sangre dulce, seguramente o positiva. Eso era verdad. Agarró un cuchillo. Yo sentí que toda mi sangre se me fue hasta los talones. Si ese hombre hubiera querido matarme, lo podría haber conseguido sin ningún problema, porque era tanto mi miedo que no me podía mover.

25:52 Sin embargo, solo me hizo un pequeño corte en un brazo y con su dedo recogió un poco de mi sangre. Frente a mis ojos la probó e hizo un gesto de desagrado. ¿Me dijo, eres de esas personas bautizadas? Tomó un poco más. Luego fue y se la untó en la cara a una horrible figura que tenía en una repisa. Estaba iluminada con algunas veladoras encendidas. Me dijo que si la imagen se movía, ya me diera por muerto. No sabía si creer en lo que me decía o no, porque como se iba a mover era solo una figura. De cualquier forma no le quitaba la vista de encima. Después me ordenó que me desabrochara la camisa para sacarme sangre del lado del corazón. Ahora sí cerré los ojos esperando lo peor para mi buena suerte otra vez.

26:56 Solo me hizo un pequeño corte en el lado derecho. De nuevo se acercó a aquella figura. Primero se la dio a oler, después se la untó. Esa persona me seguía amenazando. Me decía que si ese demonio le gustaba el olor de mi sangre, me tenía que sacrificar gracias a Dios. Nada extraño sucedió. El brujo, con una sonrisa burlona, me dijo que me acababa de salvar de morir. Me preguntó por qué estaba ahí. Cuidando las palabras. Le dije lo que la muchacha había dicho, pero que no era verdad.

27:39 Solamente movió la cabeza de forma negativa y me dijo que me creía porque esa muchacha era su hija y la conocía bien. Pero que no me podía ir sin recibir un castigo, llamó a unos hombres quienes después de amarrarme las manos me llevaron al patio y ahí me golpearon las piernas y los brazos con un bate. Tuve que aguantar la golpiza en silencio después de más de 5 minutos golpeandome me dejaron salir de ahí. No sin antes amenazarme con quitarme la vida. Si llegara a decir algo ya afuera me desamarraron, casi arrastran.

28:23 ¿Me Subí a mi auto y cómo pude? Manejé hasta salir de esa Colonia, cuando estuve consciente que había sobrevivido de milagro, di de baja la aplicación de Uber y jamás me he vuelto acercar a esa colonia. Por alguna extraña razón, las heridas que me hizo el supuesto brujo se me infectaron. Fui con varios médicos y tuve diferentes tratamientos, aunque tardaron meses en cicatrizarme. Ahora me encuentro bien y puedo contar esta historia. Usted que trabaja con mucho FER.

29:06 Como Uber o taxista, quizás ya le ocurrió algo verdaderamente aterrador. Me encantaría poder contar su experiencia. Puede hacerla llegar al correo que esta apareciendo en pantalla y si es nuevo, le invito a que se suscriba y active todas las notificaciones en la campanita para así Avisarte cuando tenemos video nuevo y no te lo pierdas. Sin más seguimos con los relatos, mi nombre es Ezequiel Espinoza. En el 2024 entré a trabajar como chofer de Uber. Utilizaría el auto de uno de mis tíos con el paso de 2 meses. Le tomé más confianza al trabajo porque debo de aceptar que en un principio me ganaban los nervios por llevar a una persona desconocida detrás de mí, sobre todo cuando ya estaba oscuro. Una noche serían tal vez las 9 y acabando de terminar un recorrido por una colonia a las orillas de la ciudad, me llegó la notificación de un viaje bastante cerca de donde iba circulando.

30:33 Se trataba de una mujer de nombre Teresa Segovia. Me enfilé por una calle solitaria y oscura, donde se suponía me estaba esperando. Manejé hasta donde prácticamente no había casas. Me detuve frente a un árbol viejo y seco, porque la aplicación me marcaba exactamente. Ahí se encontraba la persona esperándome. Lo extraño era que no había nadie. Revisé mi teléfono una y otra vez. No había error. Me quedé unos momentos esperando a que apareciera esa mujer, pero en lugar de hacerlo, la aplicación cambió la dirección.

31:16 Ahora se encontraba como a 50 m adelante. Tal vez me estaba fallando el Internet. Le pensé un poco en seguir, pero al final lo hice porque no quise perder el viaje. Además, ya estaba ahí. Otros 50 M no eran nada. Manejé despacio por ese camino de Tierra entre el monte de nueva cuenta. Llegué al lugar indicado, solo que ahí no había nada, ni casas ni nadie. Aún así, me detuve y comencé a mirar para todas partes. Todo a mi alrededor era monte oscuro. Al paso de 1 minuto ya un poco desesperado, toqué el claxon para que supiera el usuario que había llegado. Entré en conciencia de que me encontraba en un lugar peligroso, pero sobre todo estaba solo. Revise el teléfono y la aplicación. Me marcaba que ahí estaba la mujer de nombre Teresa, casi frente a mí.

32:24 Como no la veía, pensé varias cosas. Tal vez se encontraba tirada, herida o atorada por ahí. Por eso no la podía ver. El lugar me ponía nervioso porque además de solitario y oscuro se veía tétrico. La mayoría de los matorrales se encontraban muy secos, pero también específicamente ahí corría el aire. De hecho, o silbaba como yo nunca lo había escuchado, apagué el motor del auto porque escuché un quejido lastimero muy cerca de mí. Me pareció que era el sonido de una mujer. Estuve en silencio por unos minutos hasta que lo escuché de nuevo, si acaso se encontraba a unos cuantos minutos. Estando solo entre el monte y escuchando eso era suficiente para ponerme bastante nervioso.

33:24 ¿Iba a encender el auto para retirarme de ahí? Cuando recibí un mensaje, era esa mujer pidiéndome que fuera a sacarla de donde estaba. Admito que lo dudé por un momento. No sabía si bajarme del auto para buscarla o irme. Porque también cabía la posibilidad de que se tratara de un asalto. Me decidí por lo primero, no me podía ir, dejando a la mujer a su suerte. Por mensaje le dije que iría a buscarla. Dejé las luces encendidas y caminé despacio. Entre el monte me alumbre un poco más con la lámpara de mi celular.

34:08 Mientras lo hacía, alguien me dijo, Ayúdame, tenía que ser ella. La señora Teresa, pero por más que la buscaba, no lograba mirar a nadie. Comencé a hablarle por su nombre. Me detuve porque ya me estaba alejando demasiado del auto. Entonces sus luces poco me servían para ver por dónde andaba. Al contrario, si volteaba me encandilaban un poco. Decidí regresar por otra parte. Por unos metros más hacia mi lado izquierdo. Entonces los quejidos de la mujer se escuchaban más claros.

34:49 Supe que iba por el rumbo correcto. Volví a llamarla por su nombre. Entonces me contestó diciéndome que estaba unos metros frente a mí. Conforme caminaba, podía sentir una presencia en medio de toda aquella oscuridad cuando estaba por llegar al auto. Por el lado del copiloto me detuve y me quedé mirando porque apareció ante mí una cruz. Estaba metida entre los matorrales secos y espinosos. Me acerqué a ver. Entonces me di cuenta de que era una tumba vieja y olvidada, aunque apenas visible. Pude leer el nombre de Teresa Segovia. Escrito en la cruz con letras negras, se me erizó toda la piel.

35:43 Nunca había sentido un escalofrío tan feo como ese. Lo primero que se me vino a la mente fue que quien me hablaba era una muerta. Entonces quise correr. En ese momento volví a escuchar el grito de ayuda y se intensificaron los sonidos. Entonces, quizás por el miedo, yo sentía que iba caminando en cámara lenta. El auto que se encontraba, si acaso a unos 6 m, se me hizo bastante lejos. Cuando por fin llegué y cerré la puerta, sentí que alguien estaba detrás de mi, pero por miedo no quise voltear. Muchas veces había escuchado que cuando te asustas no puede reaccionar y no lo creía.

36:31 Asimismo, me pasó a mí ni siquiera encontraba las llaves para encender el auto. Segundos después me di cuenta que las había dejado puestas. Cuando por fin encendí mi vehículo, me metí entre el monte. Claramente escuché que golpeaban el auto por la parte trasera, pero no me detuve. Pasé sobre algunos matorrales, logré dar vuelta y salir de ahí. En el trayecto y aún estando dentro de mi auto, sentía que algo me venía persiguiendo. Volteaba por los espejos, pero era oscuridad para hacer las cosas todavía más. Tétricas el teléfono comenzó a sonar de reojo. Miré que la señora Teresa estaba hablando, pero ya no quise mirar las notificaciones.

37:25 Manejé deprisa. Escuchando el teléfono que no dejaba de sonar. Todavía no entiendo cómo le hice para llegar a mi casa con todo ese miedo que tenía. Lo único que hice fue encerrarme en mi cuarto. Esa noche apagué el celular y aunque intenté dormir, me fue imposible porque tenía esa sensación de que alguien me miraba. Además, cada vez que cerraba los ojos me venía la imagen de aquella tumba y muy adentro de mi cabeza escuchaba gritar a la señora Pidiéndome ayuda por horas. Estuve rezando y preguntándome por qué me había sucedido eso. Esa mañana le platiqué a mi mamá y me llevo con una persona para que me curara de espanto.

38:12 Después de que me barrió, la curandera me dijo que con eso era suficiente. Pero si seguía mirando o escuchando cosas, tendría que ir a ese lugar allá en el monte y frente a la tumba de aquella señora. Explicarle que yo no la podía ayudar, pero que rezaría una oración por su eterno descanso. Además, le encendería una veladora para que le iluminara su camino al más allá. Como los siguientes 2 días, tuve algunas pesadillas. Y de vez en cuando me retumbaba esa voz muy dentro de mí. Decidí hacer lo que me dijo la curandera y no esperar a que se empeorarán las cosas. La verdad que ya tenía miedo de que se me apareciera esa mujer, porque entonces sí, ya no iba a saber qué hacer. Fui a esa tumba, pero de día y acompañado por mi mamá. Cuando llegamos al lugar, mi madre me cuestionó el por qué me había metido a un lugar así, tan alejado y durante la noche tenía razón, pero no era el momento de discutir nada más. Al acercarme a esa tumba sentí un miedo terrible como pude. Me controlé, le encendí la veladora y le dije a la señora Teresa lo que me recomendó la curandera, que yo no le podía ayudar.

39:42 Luego rezamos algunas oraciones aún temblando. Me despedí de ella. Cuando estuvimos en casa nos sentíamos inquietos. De nuevo volvimos con la Curandera, esta vez para que barriera mi mamá, porque el solo hecho de haber estado ahí se había cargado con una vibra pesada y negativa. También a mí me barrió con huevo de gallina. Aunque poco a poco se fue desapareciendo todo eso que me atormentaba, yo estuve temeroso por un tiempo considerable hasta que un día volví a la normalidad. Aún así, solamente aguanté 3 meses como chofer de Uber y lo dejé para dedicarme a otra cosa.

40:30 Por último, quiero decir que no me gusta contar esta historia, porque cada vez que lo hago me siento como ahorita. Con fuertes escalofríos. Eso no lo puedo evitar. Al día de hoy no puedo asegurar si esa tumba sigue ahí, porque jamás volví. ¿Como ya es costumbre, queridos amigos, háganme saber en la caja de comentarios qué opinan usted? ¿Qué haría si estuviera en los zapatos de nuestros queridos conductores de ellos, de quienes nos cuentan aquellas historias tan macabras, tan aterradoras psicológicamente y paranormales?

41:19 Es un gusto poderles contar estas anécdotas y gracias a ustedes hacemos este canal. Nos vemos en una emisión más de Inframundo, les deseo dulces, pesadillas, buenas noches y hasta la próxima.