July 2, 2026

EL EMPLEADO DE COCA-COLA Y LO QUE VIO EN LA MADRUGADA - Historias de Terror Perturbadoras

EL EMPLEADO DE COCA-COLA Y LO QUE VIO EN LA MADRUGADA - Historias de Terror Perturbadoras
EL EMPLEADO DE COCA-COLA Y LO QUE VIO EN LA MADRUGADA - Historias de Terror Perturbadoras
Inframundo Relatos De Terror
EL EMPLEADO DE COCA-COLA Y LO QUE VIO EN LA MADRUGADA - Historias de Terror Perturbadoras

🔥 Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.

Hoy escucharás un aterrador relato basado en la experiencia de un empleado de reparto que trabajaba durante la madrugada, recorriendo calles oscuras, bodegas silenciosas y rutas solitarias donde comenzó a notar algo extraño siguiéndolo entre sombras, terrenos abandonados y caminos vacíos.

Historias de miedo sobre trabajadores nocturnos, repartidores, encuentros inexplicables, presencias observando desde la oscuridad, figuras extrañas apareciendo entre cajas, sonidos imposibles de explicar y sucesos perturbadores que transformaron una jornada de trabajo común en una auténtica pesadilla.

🚚🌑 Si te gustan las historias de trabajadores nocturnos, relatos de repartidores, terror en el trabajo, encuentros paranormales y horror realista, este episodio es para ti.

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0:00 Muy buenos días, queridos madrugadores. Los saluda su amigo Alejandro trayendo relatos para empezar el día con energía a todos los que ya andan en movimiento, amas de casa, estudiantes y trabajadores. Este espacio es para ustedes, comenzamos. Juan Manuel se llamaba un muchacho de condición humilde y de buenas costumbres, con un tono de voz tranquila, como su forma de ser, que era motivo de administración para todos los que de una u otra manera se relacionaban con él.

0:53 Lo conocía ya por el año 2012, en una época de crisis económica personal que me obligó a dejar mi oficina de trabajo. Para ahora comenzar a trabajar en una empresa de refrescos, Coca Cola, para ser más exacto, ahí es donde lo conocí. El llevaba poco tiempo en la empresa, pero lo suficiente como para que todos le tuvieran una confianza inquebrantable, pues como les digo, él era una persona admirable y ejemplar en todos los sentidos, dado a que yo aún no contaba con experiencia en ese rubro. Tuve la fortuna de que nuestro jefe lo eligiera a él para que me adecuara a lo que tendría que ser mi rutina laboral en sí, haciendo referencia a conducir en vehículo en donde hacíamos la distribución del producto todos los días desde un comienzo. También yo quedé sorprendido con Juan Manuel, pues a decir verdad, nunca había conocido a un muchacho tan tranquilo. Responsable y comprometido con su trabajo. Era de esos que nunca llegaba tarde a nada. Era el primero en llegar a la empresa, como así también el último en marcharse.

2:14 Conforme pasaban los días, esas horas laborales en las que compartíamos juntos fueron forjando una amistad muy buena con él. Tan así que en cuestión de un mes. Ya solíamos compartir también tiempo fuera del horario laboral. Solíamos juntarnos en un restaurante ubicado en la zona del centro de la ciudad, aquí en Querétaro, México, que es de dónde soy originario. Normalmente solíamos reunirnos con mis amigos también, ya que para ese entonces Juan Manuel también pertenecía a nuestro Grupo fraterno.

2:55 Pero en una oportunidad solo estuvimos nosotros 2 y tal vez por eso ese tranquilo muchacho se sintió con la libertad de adoptar una conducta que inevitablemente llamó mi atención, pues fue imposible pasar desapercibido. Mi nombre es José Daniel Cáceres Mancera. En esta noche quiero compartirles una serie de sucesos paranormales que en lo personal cambiaron mi vida para siempre. No tan sólo porque yo no era creyente en esas cosas, sino porque tampoco creía que se pudiera vivir algo tan aterrador y fuerte como para hacerme sentir escalofríos cada vez que me acuerdo de ello.

3:40 Hasta el día de hoy ya habíamos terminado de cenar e íbamos por la segunda cerveza, cuando de la nada empezó a comportarse de una forma inusual. Es como si estuviera nervioso, preocupado e incluso lo noté algo asustado. Cuando alguien abría la puerta del local para ingresar, él volteaba rápidamente a mirar hacia ahí, como queriendo saber de quién se tratara. Al cuestionarle que le sucedía, trató de aminorar la situación diciéndome que estaba todo bien, que no le sucedía nada, que tan sólo se sentía un poco cansado y ya. Le propuse entonces que termináramos con la reunión para que así cada quien fuera a descansar, pero se negó asegurándome otra vez que estaba todo bien, que prefería quedarse ahí conmigo y continuar bebiendo pasadas ya unas horas, y tal vez porque el alcohol de las cervezas que íbamos bebiendo empezó a hacerle efecto.

4:48 Recién entonces comenzó a relajarse para, a continuación, comenzar poco a poco a contarme lo que le estaba sucediendo. Y vaya que oírlo decir todas esas cosas. Me tomó por sorpresa, pues en verdad les digo que imaginé que le estaba pasando cualquier cosa menos eso inició diciéndome que desde hacía unos días que se sentía extraño. Por momentos lo dominaba un cansancio inexplicable. Eso a pesar de haber descansado lo suficientemente bien. A su vez me dijo que cuando se sentía así, estando en su casa, intentaba volver a dormir, pero apenas se acostaba.

5:35 Ese cansancio inusual desaparecía por completo y regresaban y bien se levantaba. En definitiva, eso lo que le sucedía no le había ocurrido nunca. Y teniendo en cuenta que él siempre fue un hombre sano, llegó a pensar que se estaba enfermando. Traté de calmarlo diciéndole que no tenía nada que temer, que eso era normal en cualquier persona que trabaja, que eso se llamaba estrés y que sólo debía enfocarse en descansar bien y relajarse para así poder superarlo, bajó la cabeza. Se entregó a la meditación por unos segundos y luego levantó la mirada para verme fijamente a los ojos y así comenzar a contarme lo que literalmente me hizo sentir.

6:26 Escalofríos. Juan Manuel me aseguró que no solo le está sucediendo eso, que hay otra cosa más aparte del cansancio que le está causando malestar, pues poco después de haber iniciado ese cansancio. Empezó a sentir la presencia de alguien observándolo, como si hubiera alguien que él no puede ver, pero que sabe que está ahí con él. Cuenta que al principio esa presencia se hacía sentir de una manera tenue, pero con el paso de los días se hizo más clara y perceptible. Juró que en ocasiones podía verlo. Se trataba de una especie de sombra que se movía o deslizaba rápidamente.

7:12 Y sólo podía notarlo con el rabillo del ojo. Primero lo veía sólo cuando estaba en su casa, pero luego ya comenzó a verlo en todos lados y eso le causaba un estado de incomodidad y temor que nunca antes había vivido. Eso me hizo comprender el motivo por el cual lo note así, nervioso y asustado. ¿Y por qué volteaba rápidamente? A mirar cuando alguien ingresaba al restaurante. Pero aún hay más, siguió contándome otros fenómenos que estaba experimentando y no hizo que dejarme más perplejo de lo que yo ya estaba tal cual. De repente, como empezó, aquejarlo ese cansancio inexplicable y la aparición de esa presencia. Que le quitaba la tranquilidad y le causaba temor. Así mismo, un extraño fenómeno comenzó a experimentar en sus brazos.

8:16 Cuenta que de la nada esto se ponen rígidos, lo que le resulta difícil poder realizar actividades normales en otras oportunidades y totalmente contrario a lo primero, sus brazos se ponen tan flácidos que ya prácticamente quedan inútiles. Sea cual sea el fenómeno, siempre es anticipado con un ligero hormigueo en sus antebrazos y manos, haciéndole saber lo que se le avecina. Por fortuna, eso no le sucede tanto cuando se encuentra trabajando, siendo esto lo único positivo que puede rescatar. Vale la pena aclarar que el trabajo que tanto a él como a mí nos tocaba hacer en la empresa. Era básicamente estar conduciendo el vehículo por horas y he aquí lo que le preocupaba, ya que temía tener esa dificultad de improviso y perder el control del volante, puesto que era él quien se encargaba de manejar. Quede pasmado sin palabras.

9:21 Eso me dejó descolocado en todos los sentidos y en tanto el continuaba con sus ojos puestos en los míos. En silencio, como aguardando a que yo le dijera unas palabras que pudieran calmar su suplicio. Yo aún trataba de digerir en mi cabeza todo lo que acababa de escuchar. Tardé unos instantes para recién poder salir de ese trance y hablar, pero lo hice casi tartamudeando de una forma torpe. Le dije que de igual manera no se preocupara, que de seguro todo.

10:01 Tenía una explicación lógica y recién entonces le aconsejé que mejor fuera a visitar a un médico para que le hicieran estudios. Es más, me ofrecía acompañarlo. Su respuesta fue tajante, burlona y fría. No me dijo nada. Tan solo me sonrió y volvió a bajar la mirada como pensando que no le acababa de creer o comprender todo lo que me dijo. Y para serle sincero, no le creía en lo absoluto. No me refiero a lo que me dijo que le estaba sucediendo, sino a que todo se trataba de algo paranormal, puesto que eso es lo que él pensaba.

10:44 Por mi mente pasó que en verdad estaba teniendo no sólo problemas físicos propios. De alguna enfermedad, sino que también estaba teniendo problemas con su cabeza, lo que explicaría la presencia y sombra que él estaba percibiendo. Por fortuna ya no quiso continuar hablando de ello y al parecer esa plática lo ayudó, ya que se quedó más tranquilo y pudimos continuar compartiendo como solíamos hacerlo siempre. Al día siguiente, siendo domingo, me acordaba de todo lo que Juan Manuel me había contado y me sorprendía que una persona tan ejemplar, a los ojos de todos, guardara en sus adentros una vivencia que dejaría a más de uno con la boca abierta.

11:40 Cuando llegó el día lunes y me presenté al trabajo, lo noté más tranquilo al verlo. Aún así, le dije que por seguridad dejara que fuera yo el que condujera a partir de esa jornada, debido a su problema, que estaba quejando sus brazos. Él estuvo de acuerdo y sin más que decir, comenzamos con nuestro trabajo. Horas después y estando aún en pleno oficio, ocurrió un evento que sin darme cuenta. Sería el inicio de todo ese infierno que tuve que padecer en carne propia, lo cual me hizo cambiar de parecer con respecto al mundo paranormal estacionamos en un local comercial en donde debíamos descargar algunos Pack de refrescos como lo estábamos haciendo durante toda esa jornada.

12:34 Yo me ocupaba de descargar la mercadería del vehículo en tanto Juan Manuel se dirigía a hablar con los dueños del local, fue por eso que luego de haber comenzado a hacer mi trabajo y notar que el todavía no se bajaba del vehículo, me dirigí hacia la cabina para ver que es lo que lo estaba demorando. A simple vista no vi nada, por lo que abrí la puerta que yo mismo había cerrado y lo que contemplé en el interior me hizo sentir escalofríos, dejándome estupefacto. En un principio pensé que estaba teniendo una especie de ataque de epilepsia o algo así, pues él estaba prácticamente tendido sobre el asiento. Apoyando su espalda sobre la puerta del acompañante, moviéndose de una manera desesperada confundido, aún di unos pasos más hacia delante a la vez que mencionaba su nombre, siendo recién entonces cuando pude ver con mayor precisión lo que en verdad le estaba sucediendo. Juan Manuel se movía como si tratara de liberarse de algo. Es más, podía ver como llevaba sus manos de una manera constante y bruta sobre su cuello, como intentando quitarse aquello que lo estaba ahorcando, pues, en efecto, eso es lo que podía comprender.

14:07 Juan Manuel tenía algo o alguien encima de él asfixiándolo, lo cual era imperceptible a casi todos mis sentidos. Y digo casi porque instantes después, y en tanto me Subí al vehículo como pude para tratar de auxiliarlo, caí en cuenta que en realidad, uno de mis sentidos, si podía darme garantía de que había algo ahí con él, había algo que le estaba causando ese estado de desesperación. Y me refiero a un olor nauseabundo que cubría todo el interior de la cabina. Las personas que pasaban por el lugar en ese momento se percataron de ello, incluyendo al dueño del local, que salió a ver porque nadie iba a recibir el dinero de la compra. Se pusieron nerviosos y asustados, pensando justamente que Juan Manuel estaba teniendo un ataque de epilepsia, siendo sólo yo el que sabía lo que en realidad estaba ocurriendo. No pudimos evitar que uno de los presentes llamarán a emergencias y a pesar de que mi compañero ya estaba fuera de peligro, liberado de ese ser espiritual, intentando recuperar la respiración normal, esperamos a que los paramédicos llegaran y revisaran el estado de él.

15:38 Para así corroborar de que en verdad se encontrara en buen estado, tal cual yo le había recomendado a Juan Manuel. En un momento los médicos le pidieron que se acercará a un nosocomio para hacerse estudios. Minutos después concluimos el trabajo en ese local y nos marchamos, algo que por favor él me pedía que hiciéramos. Mientras conducía, le preguntaba una y otra vez si se sentía bien. Él tan solo se limitaba a decir que sí y me pedía que por favor no dijera nada en la empresa lo que le acababa de pasar.

16:20 Caso contrario, podría tener problemas con el trabajo. Lo tranquilicé, prometiéndole que no cobraría nada que se quedara tranquilo, pero a la vez. Le pedía por favor que me explicará qué demonios acaba de pasar. Minutos antes. De ahí en más guardó silencio y estuvo así hasta que llegamos al siguiente local, donde debíamos descargar los refrescos. Recién entonces me aseguró que podía continuar sin problemas y se bajó del vehículo para hacerlo suyo. Soy de esas personas que no se quedan calmados con un simple estoy bien. Por lo que al estar transitando ya a unas pocas cuadras antes de llegar a la empresa, Estacioné el vehículo para tratar de hablar con él de una manera seria, puesto que inevitablemente eso ya también me estaba afectando a mí. Él comprendió mi pensamiento y me narro todo lo que le sucedió en esos momentos.

17:25 Básicamente me dijo lo que yo ya tenía en claro, que un ser espiritual. Lo tumbó sobre el asiento cuando estaba a punto de bajarse para a continuación empezar a estrangularlo. Así mismo, me prometió que era la primera vez que le pasaba algo así, resaltando que esa presencia jamás lo había agredido físicamente, asumiendo que se trataba del mismo ente que lo había atacado en esa ocasión y comprendiendo que el asunto era totalmente distinto. Y a la vez mucho más grave de lo que pensaba. No supe qué recomendarle eso teniendo en cuenta que claramente en un hospital los médicos no podrían hacer nada al respecto. No tardo mucho tiempo para que volvamos a tener otro episodio de esa índole.

18:21 En esta oportunidad no fue tan grave como lo sucedido anteriormente. Pero experimenté básicamente el mismo terror, más aún Juan Manuel, quien para ese entonces ya estaba a las expectativas de cualquier evento extraño que pudiera ocurrir. Fue una tarde en la que, como era de costumbre, recorríamos por las distintas zonas de la ciudad donde debíamos hacer las entregas de refrescos. En esos momentos íbamos circulando por una avenida. Cuando de pronto comencé a sentirme mal, un poco mareado, para ser más exacto, apenas pude.

19:04 Busqué un lugar y estacioné para así tratar de respirar profundo, ya que también comencé a experimentar náuseas. Sin lugar a dudas fue el Estado en el que me encontraba. Me refiero a que desde hacía unos días venía batallando contra una gripe y hasta ese entonces me estaba resistiendo. Pero al parecer esa mañana ya no pude soportar más y las defensas me abandonaron, por lo que de lleno empecé a sufrir los síntomas. Juan Manuel se preocupó en demasía al verme así y dado a mi condición, me dijo que a partir de ese momento él se encargaría del volante, a lo cual lógicamente yo no pude negarme. Ya habíamos ingresado a una colonia. Que gracias a Dios, en cuyas calles en esos momentos no estaban siendo tan circuladas.

20:00 Y digo esto porque fue cuando sucedió el espeluznante evento. Vi cuando Juan Manuel se quedó como paralizado y fue gracias a que dejó de contestarme en la plática que teníamos que pude darme cuenta, por más que le pedía que me dijera que le sucedía, él no me contestaba. Hasta que finalmente hizo un gesto con el que me indicó lo que le estaba pasando. Se trataba de sus brazos, tal cual me lo había contado en aquella oportunidad. Ahora los tenía rígidos, duros, tanto que no lograba controlar el volante.

20:41 Le indiqué que por favor detuviera el vehículo de inmediato, pero al parecer tampoco podía controlar sus piernas. El hecho es que no tuve otra opción de intervenir y acercándome a su lado. Traté de tomar yo el control de volante, siendo en ese momento cuando sucedió aquello que me dejó estupefacto. Les prometo que de la nada ahora había un par de manos más junto a las nuestras. Es decir, que aparte de las de Juan Manuel, Pegadas al volante. ¿Y las mías? Intentando tomar el control, vi que aparecieron otras que debido al estado de desesperación, no lograba ver a la perfección desde dónde provenían. Lo cierto es que el cuerpo de Juan Manuel no me dejaba ver más allá.

21:37 Eso teniendo en cuenta que por lógica, mi atención estaba prácticamente puesta al frente para así evitar chocar contra algo que se nos atravesara. Por momentos movía ligeramente mis ojos a tal punto que alcanzaba a ver algo, siendo así que logré ver esas manos. Estas eran básicamente esqueléticas. Podía haber una piel ennegrecida y algunos trozos de carne sobre ellas, tal cual fueran las manos de un cadáver en putrefacción. Y cuando de repente empecé a percibir aquel mismo olor nauseabundo de aquella vez. Comprendí que se trataba de la misma cosa.

22:21 Finalmente nos estrellamos contra un árbol. Por fortuna yo había logrado pisar el freno, por lo que el impacto no fue tan fuerte. Juan Manuel y yo quedamos golpeados y adoloridos en la cabina, en tanto veíamos como la parte delantera del vehículo comenzaba a despedir un tenue humo. Estábamos completamente conscientes. Pero más allá del susto que nos acabábamos de dar, terminé pasmado al ver que él se puso a llorar como un niño, mientras que trataba de calmarlo. Le decía que debíamos bajar del vehículo.

23:01 Para ese entonces, las personas que pasaban por el lugar y presenciaron el accidente se acercaron para auxiliarnos. En un momento dado y en tanto esperábamos la ambulancia, luego de haber llamado a la empresa para notificar el incidente, Juan Manuel tomó valor y me contó aquello que caló lo más hondo de mi ser, haciéndome experimentar un miedo exuberante. Me contó que hacía unos años, cuando se encontraba en su pueblo de origen. Estaba conduciendo su motocicleta por una zona un poco desolada en plena madrugada y en un tremendo estado de ebriedad tuvo la desgracia de perder el control y salirse del camino e impactar de lleno a un anciano que sólo Dios sabe, porque se encontraba caminando por ese lugar y a esas horas.

24:03 El hecho es que dado a su Estado y la desesperación que lo invadió. Optó por levantar su moto, subirse nuevamente y escapar de ahí, dejando abandonado a ese extraño. Así es. Al parecer, nuestro amigo Juan Manuel no era tan ejemplar como parecía. El ocasionó el fallecimiento de ese anciano y según su pensamiento, ese extraño vino desde el más allá para atormentarlo, ya que en esos días previos a que empezara su pesadilla. Comenzó a soñarlo para ser más claro. Esa presencia que lo venía atormentando no era más que un alma en pena en busca de venganza.

24:48 Juan Manuel trabajó conmigo por unos meses más, hasta que renunció y se marchó de la ciudad hasta el último día que compartí con él. Me aseguró que esa alma rencorosa continuaba aterrándolo. No volví a saber de él hasta varios años después, cuando justamente otro muchacho que también fue nuestro compañero de trabajo en esa empresa, me contó que supo que Juan Manuel ya había fallecido en esos meses previos luego de haberse quitado la vida por manos propias. Ignoro que fue lo que tuvo en su mente en esos días, como. Para que tomara esa determinación. Pero me imagino que esa alma tuvo algo que ver y se me estremece el alma al imaginar todo el infierno que tuvo que seguir soportando en esos tiempos. No sé, porque de repente esa alma rencorosa comenzó a hostigarlo.

25:54 Ni mucho menos si acabar con la vida de mi amigo fue su meta. Lo cierto es que cada vez que tengo en mis manos una botella de Coca Cola se me vienen a la mente todos esos recuerdos de las experiencias vividas en esa empresa. Y, por supuesto, inevitablemente también recuerdo lo vivido junto a Juan Manuel, haciéndome erizar la piel como si volviera a revivirlo todo. Ya para finalizar, y por más que le resulte creer lo que les diré a continuación, les juro que no puedo terminar con mi relato sin agregar lo siguiente, puesto que es justamente esto lo que me dio el motivo suficiente como para compartirles este relato. Hace unas semanas, un matrimonio cuyos jóvenes integrantes se mudaron a mi Colonia.

26:52 Más precisamente a la Casa de al lado, es decir, que son nuestros nuevos vecinos. Cuando tuve la oportunidad de hablar con ellos, el muchacho me explicó que se mudaron a esta zona porque le queda más cerca la empresa en donde trabaja que de Tieso, cuando me dijo que, en efecto, él trabaja en esa misma empresa de Coca Cola en la que yo trabaje, sin embargo. Lo que me dejó paralizado de miedo fue que el muchacho, sin tener la más mínima idea de lo vivido por Juan Manuel y por mí, me contó que en las instalaciones de esa empresa espantaban siendo aparentemente el alma de un joven el que se aparece, y si lo describió tal cual, era mi compañero Juan Manuel, querida Comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos.

28:20 Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue inframundos relatos.