EL DEMONIO SE LOS LLEVO (Relatos De Horror)
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0:03 El innombrable se los llevó vivencia acontecida a José Mejía, basada en experiencias reales. La mayor parte de mi vida la viví en la ciudad de León, Guanajuato, donde la vida no vale nada. Ese es el himno de esta ciudad. Empecé a comprender estas palabras cuando mi madre murió y ahora más cuando me di cuenta de que el funeral se realizaría en Guanajuato.
0:47 Antes de que pereciera en una cama, le pidió a un asistente que le pasará una libreta y una pluma donde plasmaría su último deseo, al menos. Así lo contó la muchacha que contraté hace 3 años cuando le habían diagnosticado una enfermedad conocida como neumonía. Los pulmones de mi madre estaban llenos de tanto dolor del pasar de los años y de verme a mí y a mi hermano. Alejarnos de casa sin duda fue una guerra. Mi padre se fue cuando David y yo éramos unos bebés.
1:27 Al parecer le fue difícil la tarea de criar a 2 niños. El último deseo de mi madre fue enterrarla en su Tierra Natal junto a mi abuela enriqueta. Desde el primer paso que di hacia el féretro me trajo muchos sentimientos y las lágrimas no podían dejar de desbordar. Mi rostro ya pulverizados después de pensar que mi madre que tanto había luchado por nosotros. Había fallecido sola. Cuando por última vez vi su rostro, me llené de culpa la agonía se dispersaba por lo más profundo de mi ser.
2:07 Su rostro se veía hinchado y por un momento creí que su cuerpo que estaba viendo no era de ella, sino de una persona más. Pero cuando vi el lunar que tenía en su mejilla derecha, me di cuenta de que lo que estaba viendo no era una fantasía. Mi hermano se encontraba con algunos familiares mientras los tíos estaban atrás sentados en una silla, unos al borde del llanto y otros solo esperando a que terminara. Porque como en todo velorio. De pronto aparecen personas que nunca conociste y que dicen ser familia.
2:49 Una cosa que me preguntaba a Menudo era dónde estaba esa familia cuando no teníamos qué comer. Cuando luchábamos por ver a nuestra madre llorar, la hija de nuestro padre, dónde estaban, tal vez en la ciudad, disfrutando de sus vidas. Era una ironía total ver a tanta gente en sólo 2 horas, mientras que cuando mamá vivía estuvimos solos, cuando el bastardo se fue solo para dejarnos una estúpida nota que ni yo mismo había leído. ¿Quién sabe donde pueda estar? La buscamos mi hermano y yo, cuando mi madre no estaba en los cajones, en el sótano, en la ropa interior, en todo lugar. Y llegamos a la conclusión de que la habían tirado al terminar el funeral.
3:45 Me quedé un momento más en el lugar. Mi hermano regresó a León, las hojas del sauce lloraban detrás de mí mientras yo estaba sentado en una piedra. Lloraba de rabia y de impotencia conmigo, mismo rabia que lo que había pasado a mamá había pasado mientras yo me la pasaba trabajando. La peor cosa que puedes hacer es abandonar a tu progenitora. Es incluso doblemente peor que una traición. Nada podía ir peor cuando en la empresa que yo laboraba decidieron hacer un recorte de personal y me parece ligero decir que ese fue el peor día de mi vida. Me liquidaron los 2 años que había laborado allí. Fue entonces que decidí quedarme en la ciudad un buen tiempo. No era muy bueno, pero creí que me ayudaría a pasar un tiempo. Estar cerca del lugar donde mi madre descansaba en las pequeñas calles de Guanajuato eran hermosas la primera vez que la visité, pero después de esto ya no veía nada igual. Aún así decidí quedarme.
5:03 No pasó más de una semana cuando mi tía abuela me llamó, tenía que entregarme algo, creí saber qué era, no me equivoqué, ella vivía allí. La verdad es que solo habíamos tenido una o 2 horas de plática, una cuando yo era niño de no menos de 6 años y otra cuando había cumplido 10. ¿Había algo en esta mujer que no me terminaba de cuadrar? Mamá no la había invitado más a la casa o a nuestros cumpleaños después de encontrar una muñeca llena de alfileres en el rostro de su cuerpo, ella tenía un presentimiento.
5:47 Había varias razones para pensar esto. Era una mujer que había visto fallecer a 2 maridos y con ninguno sintió un remordimiento o lloró. Según mi tío Alberto, ella parecía tan tranquila y tan serena. Su aspecto escudriñado no le ayudaba mucho. Todos estos recuerdos se esfumaron cuando habló sobre la carta de mi padre. Por mi mente nunca pasó la posibilidad de que ella la tuviera. Ella me dijo que me la daría sólo si estaba dispuesto a hacer lo que me pedía. Yo accedí sin más. Pero desde que me propuso lo que tenía que llevar, pensé por un momento en desertar, la misión, irme de Guanajuato, comenzar una nueva vida, pero cuando lo pensé 2 veces, la curiosidad se apotero de mi cuerpo y fui al mercado más cercano que encontré para comprar las 3 Veladoras Rojas, 3 Veladoras violetas y por último una foto de mi madre junto a mi padre. Por fortuna, en mi billetera siempre llevaba una, sólo la llevaba por mi madre, mi padre.
7:08 Para ese tiempo había fallecido para mí. Yo pregunté la razón por la que debía llevar todo esto. Ella solo respondió con un te lo contaré cuando vengas, para luego decirme su domicilio, el cuál era una casa grande. Nada común en Guanajuato. Una puerta con aspecto victoriano. Cuando toque me dio una tremenda impresión al ver que no era tan vieja como la recordaba. Las cremas hacen maravillas en las mujeres. Al igual que las fajas. Pensé una cosa normal hasta que entré a su patio. Este tenía una rejilla por la que la luz del sol se reflejaba por las mañanas.
7:56 Y también por las tardes me imaginé, pero esa tarde no fue así. El cielo no mostraba ningún indicio de cambiar un poco su aspecto grisáceo. Todo me parecía normal hasta que me enseñó una especie de sótano. Se encontraba a la derecha de la esquina de su habitación. Era algo similar a un alcantarillado que hace años había visto en un video. Las paredes de cemento y sólo una luz que procedían de un foco que parecía flotar sosteniendo un hilillo, me dijo que esperara subió por las escaleras hechas con Fierro. No tardó menos de 5 minutos para traer una gallina debajo de su brazo, como si de un jugador de fútbol americano se tratase. Lo más raro del asunto fue la mirada de la gallina. Sus ojos negros cruzaron con los míos. Este animal ya sabía su destino.
9:05 La dejó en el piso donde se quedó quieta, cacaraqueando un poco. Ella me pidió que me sentara. Tomé la silla que se encontraba en un pequeño comedor del sótano. No parecía muy fuerte. No había notado que cuando regresó llevaba puesto un barbero, tal como lo llevan las tutoras de primaria. Pensé, magnífico. Ahora la hermana de mi abuelo me vendrá a dar unas clases. Todo este enrollo se esfumó cuando sacó la Carta. Nada similar a lo que me esperaba, iba sostenida con un hilo rojo.
9:49 Sacó sus grandes tijeras y lo cortó. Me lo entregó. Era muy confuso lo que encontré. El papel de pergamino hace mucho había conocido sobre él en la preparatoria, cuando la profesora nos pidió un poema, el sol de la mañana es lo que me recuerda tu mirada era lo que decía en aquel poema que compuse hace años. Y mientras visualizaba cada signo que se encontraba en la carta de mi padre, seguía retumbando en mi pensamiento tirar esa carta un lado. Comencé a llorar otra vez.
10:29 No sabía qué era lo que estaba pasando. Ni siquiera sabía si este era un sueño y esperaba que así fuese. Pero en caso de que fuera así, el sueño acababa de empezar. La carta de mi padre no tenía ningún sentido hasta ese momento. Era todo muy confuso que me trataba de decir. Le pregunté a aquella mujer, la cual no me miraba hasta que le alcé la voz un poco. Ella me miró con sus ojos totalmente negros. Seguía sentado. Volví a preguntar que significaban esas cosas. Ella volvió en sí, ahora lo vas a saber, fueron sus palabras. Encendió las velas 1 * 1, primero las violetas, luego las rosas y finalmente encendía la dorada que tenía ella. Ahora el silencio sembraba la habitación solo, escuchándose el sonido de las Veladoras.
11:41 Por último, me pidió que me recostara. Así lo hice. Estaba allí, en el suelo. El impetuoso silencio de hace unos momentos se fue intercalando por los cacareos de la gallina. Ahora ella se dirigió al cajón que tenía al lado de su estampe de Tazas. Tomó un machete. La gallina dejó de cacarear. Sacó una varita de incienso color noche, como la que probablemente infestaba el cielo. En esos momentos había perdido la noción del tiempo. Mientras tanto, seguía recostado con unas veladoras a mi costado. Ella tomó una almohada, me señaló que no me moviera, no sé qué idioma era, sentía terror.
12:35 Mis oídos sabían como mi corazón bombeaba la sangre desde mi corazón hasta la punta de mis dedos para llegar hasta mis talones. No sé qué era aún, no lo sé. El incienso me hizo dormir. Era la canción que comenzó a cantar aquella mujer que en algún punto consideraba a mi familiar, pero en ese momento se había convertido en una desconocida. Desconocidos como muchos de los que estaban en el velorio de mi madre. Mientras tanto, pasaban aquellas imágenes de ver a mi hermano llorando al lado de mi madre, seguí mi corazón partido, no sabía dónde estaba, ni siquiera estaba seguro de qué hora era, si ya había amanecido o si en el cielo seguía lloviendo.
13:32 Tal como lo escuché cuando la gallina murió, escuché el chasquido del encendedor. El fuego era ahora lo único que se veía. El pasillo era lo que quedaba. Me encontraba recorriéndolo viendo cada uno de los cuadros, uno de mi padre o lo que fue de mi padre en algún momento. Su cara se ensanchaba. Ahora era diferente, se veía gordo. Me cansé de verlo, seguía sin saber que me trataba de decir con esto ahora otro chasquido resopló. El olor a azufre era intenso.
14:15 Temía que estuviera en el infierno, pero ahora una desconocida más habló. Esto es sólo un sueño, un sueño más. Retumbó la habitación, miré hacia el cielo, gotas caían del quebrado reino de Dios, me quemaban, sentía el ardor en los poros de mi cara, corría y corría por mi vida. Si eso era un sueño, tal como lo dijo la voz, ése era el peor sueño de mi vida, o más bien en lo que se convirtió en una pesadilla. Al parecer, Dios se había cansado de llorar.
14:58 Las estrellas que levitaban en una flatulación desaparecieron y de nuevo la oscuridad se apoderó de aquel rincón en el que estaba seguía recorriendo. Pero mis piernas no aguantarían más. Pensé en esos momentos escapar, volver de nuevo, tal como me lo había planteado, porque fui tan tonto. Recordé de nuevo el sello que vi en la carta de mi padre. Seguía sin saber que era. Era un calendario zodiacal, quizás, pero me di en ese instante la vuelta. No quiero saber nada más de esa vieja, ni siquiera me interesaba ya lo que me trataba de decir el abandonador de familias. Otra vez la voz retumbó en la oscuridad. ¿Estás seguro?
15:51 Recordé esto. Recuerdo cuando mi madre me sentaba en aquella barra de aquella amueblada casa y yo le contaba como me había ido en ese tiempo en el Kinder cuando había hecho mis primeras palabras. Hasta ahora no había escuchado esto. ¿Cómo está mi Príncipe de Gales? Mi príncipe de Asturias volvió a tomar rienda suelta en mi cabeza. Ahora me encontraba ante aquel ser que no sabía quién era ni por qué lo tenía que ver. Para reconocer lo que aquel bastardo quiso decirme, volví de nuevo a girar mi cabeza para alargarme lo antes posible.
16:37 La voz, en un tono sepultante y definitivo, me dijo que es lo que está pasando. Aunque intentes volver al inicio, solo lograrás llegar a tu final. Al final del alma de tus padres siempre he estado contigo, no solo contigo, sino con tu padre. El ciclo se repite con cada uno, pero tú has roto el pacto. ¿Si no te sientas aquí, tú serás el siguiente que maldito pacto? Le pregunté. Toma asiento y lo sabrás. Fue la peor decisión de mi vida.
17:18 Mi padre no había desaparecido, no se había alargado. Él se lo llevó. Aquel ser tomó la vida de mi padre, de mi madre, incluso también la de mi abuelo y mi abuela. Era yo el siguiente. Me sorprende que una persona tan inteligente se volviera una persona tan bruta. ¿No te has preguntado? ¿Cómo tu abuelo construyó esas casas o cómo se casó con enriqueta? Aquella cosa tenía razón, yo solo era un huésped de esa cosa. Se que me seguirá hasta que la muerte por fin toque la puerta de mi casa.
18:03 No abriré, pero entrará como la brisa que mueve mi cortina a tomar mi alma y probablemente la de mi hermano. Por ahora espero. No tener ningún descendiente. Fue entonces que desperté de aquel trance. En un principio me encontraba confundido, sin saber donde estaba, hasta que recordé a la anciana, pero al ver a mi alrededor no había nadie, ni velas ni nada, y al salir de aquel sótano me encontré con una casa sucia y abandonada.
18:43 Como pude, salí corriendo de allí y me fui al hotel. Ya cuando estuve más calmado, le llamé a mi hermano para contarle lo sucedido. Fue entonces que mi cordura se derrumbó. La tía abuela tenía años de haber desaparecido y mi hermano me aseguró que ella practicaba la brujería y al igual que mi abuelo hiciera un pacto con el innombrable. Fue La Última Vez que estuve en Guanajuato, Guanajuato y hasta la fecha no pienso volver al lugar que me trae tantos recuerdos amargos y experiencias que hasta el día de hoy no logro comprender.
19:29 No supe más del ser, algunas veces siento su presencia, temo, porque algún día fallezca de una manera trágica. No sé qué opinen de mi vivencia. Quizás pensarán que estoy loco, pero es algo que en verdad pasó y que ni yo mismo creo. En ocasiones les mando un saludo desde león, Guanajuato. Gracias por escucharme.
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