July 3, 2026

EL CHARRO QUE DESVIÓ A MIS PADRES EN LA CARRETERA - Historias de Terror Perturbadoras

EL CHARRO QUE DESVIÓ A MIS PADRES EN LA CARRETERA - Historias de Terror Perturbadoras
EL CHARRO QUE DESVIÓ A MIS PADRES EN LA CARRETERA - Historias de Terror Perturbadoras
Inframundo Relatos De Terror
EL CHARRO QUE DESVIÓ A MIS PADRES EN LA CARRETERA - Historias de Terror Perturbadoras

🔥 Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.

Hoy escucharás un aterrador relato sobre una extraña aparición en carretera, donde una familia que viajaba durante la madrugada comenzó a seguir el camino indicado por un misterioso charro vestido de negro. Lo que parecía una simple ayuda terminó convirtiéndose en una experiencia perturbadora marcada por caminos desconocidos, sombras observando desde la oscuridad y una presencia imposible de olvidar.

Historias de miedo sobre carreteras solitarias, apariciones nocturnas, leyendas mexicanas, charros oscuros, caminos malditos, encuentros inexplicables y sucesos paranormales que transformaron un viaje común en una auténtica pesadilla.

🐎🌑 Si te gustan las historias de carretera, relatos de charros negros, leyendas mexicanas, encuentros paranormales y terror realista, este episodio es para ti.

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0:00 Muy buenos días a todos los madrugadores. Aquí arrancan los relatos que te acompañarán mientras el resto del mundo sigue dormido. Gracias por estar tan temprano aquí. Ponte cómodo que aquí comenzamos la historia que estoy a punto de contar. Es lo más desgarrador, trágico e injusto que podrán escuchar. Podrán decir lo que quieran, pero vivía en un infierno y no veía la hora en que todo terminara. Los métodos que utilicé no fueron los correctos ni los adecuados. Lo comprendo y sigo pagando el precio de ello. No sé si al final obtuve lo que quería o terminé cambiando un sufrimiento por otro que a veces considero mucho peor, en verdad. No le deseo esto a nadie, ni tampoco quiero que intenten imitar mis acciones.

1:02 Ojalá la vida me hubiera dado una segunda opción. Desafortunadamente no lo hizo. Tenía 15 años para ese entonces. No me gustaba estar en mi casa. La única manera en que podía sonreír era saliendo con mis amigos o despejando mi mente fuera de ese terrible hogar, si es que se le podía llamar así. Vivía con mis padres o mejor dicho, con las personas que me engendraron. No los consideraba tales porque eran los autores de mi sufrimiento. Desde el momento en que despertaba comenzaba mi tortura.

1:42 Mi madre me hacía el desayuno de la peor manera a veces hasta dejando la comida cruda. Cuando actuaba por maldad, me obligaba a comer sin que dejara nada. No me sonreía, pero sabía que lo disfrutaba de alguna manera. En varias ocasiones le dije que la comida estaba mal hecha y en todas me propinó cachetadas, haciendo que asistiera a la escuela con moretones en mis mejillas. Los profesores ya sabían lo que pasaba y yo prefería que no me dijeran nada porque no podían ayudarme. De todos modos, mis compañeros se compadecían de mí.

2:23 Y mi único rayito de luz eran mis amigos. O bueno, al menos la distracción, porque no eran tan buenos que digamos, ni siquiera yo lo era. Me iba mal en las calificaciones y por los malos tratos en mi casa terminé siendo un rebelde, no le hacía caso a nadie y me la pasaba metido en problemas con aquellos a los que les hacía bromas pesadas. Como el señor de la panadería cuando le compraba y me iba sin pagar, o con la señora de la tienda cuando le decía que mi padre mandaba a decir que le fiara siendo una completa mentira.

3:05 Era el dolor de cabeza de mi familia y todo tenía una razón muy justificada. Mi hermano mayor Anderson estudiaba medicina en la Universidad de la ciudad, fuera del pueblo. Era el orgullo para aquellos que me engendraron y desde que se graduó del Colegio me comparaban con él, haciéndome sentir mal y muy humillado. Al principio trate de explicarles como me sentía, pero en vista de que no les importaba, decidí ser un rebelde que se decepcionaran con gusto. Aprendí a tolerar los golpes de mi padre. Los cuales me daba como si yo fuera otro hombre sin piedad. Muchas veces me fui a la cama con un ojo morado, incapaz de abrirlo y para que la gente no dijera nada, no me mandaban a la escuela cuando ya lo abría.

4:02 Entonces mi madre me lo maquillaba con una técnica horrible. Todos se daban cuenta y se burlaban de mí. A excepción de mis amigos, que ya sabían cuál era la razón de que mi ojo estuviera maquillado, como si un mono hubiera pasado las brochas por mi rostro de un modo muy desordenado, a pesar de que hacía mis travesuras con ellos, me sentía en un ambiente cómodo para llorar cuando el dolor me consumía por dentro, aparte de eso. Mi hermano me trataba igual y a veces peor que mi padre. Cada que regresaba de la ciudad me atormentaba al punto en que no me dejaba dormir porque entraba a mi cuarto para quitarme las sábanas o echarme agua muy fría mojando todo el colchón. Mis padres no le decía nada.

4:58 No les importaban las cosas malas que me hacía. Y hasta sospechaba que disfrutaban que las hiciera con completa libertad, como si fuese su juguete. Con el tiempo dejé de orarle a Dios porque sentía que no me estaba observando, ni mucho menos escuchando. Quería que mi sufrimiento se detuviera, pero parecía algo imposible. Tal vez pensarán que todo hubiese sido mejor de haber tenido buenas calificaciones en el Colegio, pero es que yo las tenía. Era un chico estudioso y aplicado, con mucha disciplina, pero a ellos no les bastaba. Me decían que sin importar lo bueno que fuera, no iba a lograr entrar a una universidad porque ellos no desperdiciarían su dinero.

5:46 En mí. Eran las palabras que más me dolían porque en su momento sí pensé en un futuro para mí, pero mis padres se encargaban de cortarme las alas y no comprendía por qué. Nunca les hice nada malo. Mi hermano era otro que me recordaba esas duras palabras y me decía que me iba a quedar como un fracasado por el resto de mi vida y que nunca me ayudaría porque para él no. Era un hermano una vez y me dijo que en la universidad les decía a todos que era hijo único, presentándome como un niño de la calle al que mis padres adoptaron.

6:29 Otro día me enteré que ellos andaban apoyando ese cuento inventado para que en la universidad donde estudiaba mi hermano nadie supiera de mí parentesco con ellos. En resumen, mis padres se avergonzaban de tenerme como hijo y por eso no me explicaba por qué razón decidieron tenerme entonces para pasar esa vida. Prefería estar muerto o que ellos se murieran. Sí, tuve noches en las que deseaba que perecieran instantáneamente para poder estar en paz. Todos en el pueblo me conocían como el hermano de Anderson, pero también eran conscientes de las cosas horrendas por las que me hacían pasar mis padres.

7:17 Las señoras de edad me veían casi compadeciéndose de mí y eso se sentía espantoso. Mi familia estaba muy bien económicamente. Y yo pasaba hambre todos los días. Hubo días en los que desayunaba comida cruda, no almorzaba y si quería cenar debía esperar a que alguno dejara sobras en su plato para que luego me las dieran a mí como si fuese un perro. O peor era flaco cuando a los 10 me costaba correr por mi cuerpo redondo. Con semejante barriga mis amigos no dejaban de aconsejarme que. Me fuera del pueblo que hablara con algún familiar para escapar y que mi vida cambiará. Yo no lo hacía por miedo.

8:05 Confesaba que si mi padre se daba cuenta de eso, entonces me podría matar a golpes, algo que sentía que quería hacer con muchas ansias. Escaparme era una opción que sonaba atractiva pero también arriesgada y no quería empeorar las cosas. Fué entonces cuando una tarde. En la que regresaba de casa de mis amigos. Pasé por una vivienda donde se hallaba un señor en la terraza meciéndose en una mecedora. Me llamó y acudí para saber qué era lo que quería. Me reveló que alguien me había estado vigilando y que tenía algo importante que decirme, pero sólo lo vería si me ponía el anillo que me mostró extendiendo la palma de su mano abierta hacia mí.

8:55 Era de oro y brillaba mucho, aunque no entendía los símbolos y jeroglíficos tallados en él. La oferta me sonó tentadora, pero decidí rechazarla porque no se veía para nada confiable. Además, no me gustó que me dijera que alguien me estaba vigilando. Me sentí amenazado o en peligro, así que le di la espalda y regresé a mi casa. Al llegar mis padres me estaban esperando. Una profesora les puso quejas de mi bajo desempeño académico y que en ocasiones no entraba a las clases, sino que me la pasaba caminando o corriendo por los pasillos del Colegio en compañía de otros estudiantes. La golpiza que me dieron entre los 2 me dejó muy aturdido y la completaron diciéndome que yo nunca iba a ser como mi hermano. Anderson, para ser honesto y sin exagerar, me dejaron tirado en la sala.

10:00 Muy adolorido. Mi madre me amenazó diciéndome que si me atrevía a acudir al hospital, entonces me partiría los huesos con una llave de metal de ésas que se usan para arreglar autos. Me quedé ahí como por 1 hora, llorando en posición Fetal, Susurrando que quería que se acabara. Y al final me puse de pie, decretando que si algún día llegase a tener la oportunidad de quitarles la vida a los 2, no la iba a desaprovechar por nada del mundo. Me fui a la cama y ni siquiera me tomé la molestia de orar. Me quedo claro que del cielo no iba a bajar la respuesta, pero no sabía que podía hallarla por otros medios. 2 días después ocurrió algo enigmático.

10:52 Mientras intentaba quedarme dormido, me sentía muy mal porque escuché a mi padre hablar por teléfono con Anderson, donde le decía que si necesitaba una oficina o 1/4 de estudio podían echarme a mí de mi habitación y ponerme a dormir en la sala o en el patio. La verdad sí los consideraba capaz de una cosa de esas, pero fue una fortuna que no llegara a pasar. Cuando todos se fueron a dormir yo seguía sin poder conciliar el sueño y fué entonces cuando escuché a un caballo relinchar con mucha fuerza y muy cerca de mi ventana me asomé y no pude ver nada, pero seguía escuchándolo. Luego el sonido se fué alejando mientras se mezclaba con el de pisadas muy fuertes.

11:44 El rastro quedaba grabado en la arena y pude ver como las huellas se iban alejando. Hasta que se perdieron en la oscuridad de la noche a lo lejos sentí miedo, pero me calmé rápidamente porque quise creer que si eso hubiese tenido las intenciones de hacerme daño, entonces lo habría hecho. Al rato me puse a pensar en lo que aquel anciano me había dicho sobre que alguien quería verme o hablarme, y creo que se refería a eso que yo observé. El pueblo donde vivía estaba lleno de esas historias siniestras y paranormales donde aseguraban haber visto uno o 2 entes del infierno.

12:31 También se hablaba de posesiones en las que intervenían sacerdotes enviados por la misma iglesia y un montón de cosas más. ¿Me preguntaba, qué podría tener yo de especial para llamar la atención de algo sobrenatural? Y me fui a la cama con esa curiosidad carcomiéndome por dentro. Al día siguiente, cuando regresaba del Colegio, me desvié y acudí por mi propia voluntad a la Casa de aquel anciano que de nuevo me encontré sentado en una mecedora en su terraza. Sonrió al verme diciéndome que me esperaba y que aquello me había hecho una visita por la noche. Pero no pude verlo porque.

13:16 No contaba con el anillo en mi dedo. Me acerqué y de nuevo extendió la mano para ofrecérmelo. En esa ocasión lo agarré y de inmediato el viejo me advirtió que una vez que me lo pusiera no me lo debía quitar porque entonces sufriría consecuencias un poco dolorosas. No me quiso dar los detalles, pero más o menos le comprendí lo que me quiso decir. Le pregunté qué procedía después y respondió que sólo me quedaba esperar y las respuestas llegarían solas. Me fui de ahí moviendo el anillo de un lado para otro. Observé el pentagrama en el dije y símbolos higeroglíficos que estaban fuera de mi comprensión y conocimiento. Tenía 15 años después de todo.

14:08 Al llegar a mi casa me senté en la sala y lo medité un poco. Finalmente decidí ponérmelo, pero no sentí que algo cambiará. Esperé 1 hora en mi cuarto y seguía sin rastro ni señales de que hubiese un cambio. Pensé que aquel anciano me había estafado, así que coloque el anillo en un cajón. Y ahí lo dejé para ponerme a leer uno de los libros que me regalaba mi abuela. Me tocaba siempre leer los mismos porque mis padres comenzaron a quemarlos. Antes de que llegaran a mis manos esos que conservaba, sobrevivieron porque los escondí muy bien.

14:51 Cuando llegó la hora de dormir, lo hice sin comer nada. Mi madre me dijo que por haber tenido bajo desempeño no me alimentaría de noche, algo que me molestó mucho porque solo lo hizo porque se acordó aparte. Mi padre decretó que si protestaba entonces. Me cerraría un ojo con sus golpes. Ya ni siquiera valía la pena llorar, así que me fui a mi cuarto escuchando como me gruñía el estómago. En verdad fue horrible. Me dormí, pero desperté por la madrugada porque algo en la mano me inquietaba. Al rascarme me di cuenta de que se trataba de aquel anillo que me entregó el anciano.

15:36 No era posible. Yo lo había dejado en un cajón bien escondido. Me quedaba grande. Intenté echar los dedos hacia abajo para que se saliera solo, pero no lo hacía. Se balanceaba de un lado para el otro sin salirse. Recordé aquella advertencia sobre no intentar sacarlo por mi cuenta, pero la ignoré y usé los dedos de la otra mano para intentarlo. Al instante mi dedo se torció bruscamente. Sentí como el hueso tronó sumiéndome en un dolor insoportable. No me aguante las ganas de gritar, esperando a que mis padres llegaran para saber qué me había pasado. Solo mi madre acudió muy molesta porque no la dejaba dormir. Al verme el dedo se sorprendió y se acercó para preguntarme cómo me hice eso.

16:31 Le respondí que me caí. Me dio la impresión de que no podía ver el anillo porque ni siquiera lo mencionó. Mi madre me aborrecía tanto que me dijo que me vistiera y fuera al hospital, que al menos para eso sí me daría permiso, pero no me acompañaría. Era muy cruel, pero no podía quedarme ahí con el dolor, así que le hice caso después de secarme las lágrimas en el puerto de salud. No me querían atender porque no estaba en la compañía de un adulto, pero al final hicieron una excepción por 2 cosas, que el dedo se veía muy mal, tanto que me hacía agonizar de dolor y que sabían quiénes eran mis padres.

17:19 Su crueldad la sabían todos, así que se compadecieron de mí y me dieron prioridad para que me atendiera el doctor. Quien me vendó y me puso una paleta para mantener el dedo recto, ignorando el anillo como si tampoco pudiera verlo. Regresé a mi casa y me acosté a dormir. Una vez que el dolor se fue, me sentí muy cansado y eso me ayudó a conciliar el sueño sin tanto problema. Al despertar por la mañana noté que mi dedo se sentía diferente. Tomé el riesgo de quitar el vendaje junto con la paleta para llevarme la sorpresa de que estaba como nuevo, sin ningún moretón ni nada. Ni siquiera me dolía.

18:05 Eso me hizo sentir bien, pero el problema vino cuando mi madre me vio y al notar que estaba bien me llamó mentiroso y que si en otra ocasión me escuchaba gritar, no acudiría por nada del mundo. Mi padre decretó que por esa falta de respeto. No iba a desayunar y mi vieja prefirió echar lo que ya estaba servido a la basura en lugar de dármelo, así sea en menor cantidad. No mostré expresión alguna, solo me cepillé y me fui a la escuela durante toda la jornada. Tenía un mal presentimiento, como si alguien me estuviera observando a cada rato.

18:49 Por momentos me parecía ver un visaje negro que. Se escondía, apenas lo enfocaba con mis ojos. El anillo me permitiría ver lo que antes no podía, pero la misma idea me aterraba porque no sabía lo que se me aparecería. Después de clases me fui a casa, pero salí de inmediato en mi bicicleta y llegue hasta la orilla del río que pasaba por el pueblo, una zona donde casi nadie iba. Y ahí encontraba paz. Cuando el infierno en mi casa se desataba, me quedé mirando la corriente con los Pies Descalzos metidos en el agua. Cuando entonces escuché a un caballo relinchar detrás de mí, la presencia que vi al voltear dejaba una sombra que se reflejar en el piso por el sol.

19:42 El corcel era negro y muy grande. Y su jinete. Era un ser esquelético, bien vestido, con un sombrero muy ancho. Se bajó y caminó hacia mí para hablarme con una voz exageradamente gruesa que me estremecía con cada sílaba que articulaba me dijo que me veía y por eso mandó a que me entregarán el anillo. Mencionó que veía maldad en mi corazón y que quería que usara para hacerle la petición que se me diera la gana. Que me la cumpliría sin límite, pero a cambio le debía entregar mi alma.

20:22 El precio era muy elevado, pero la realidad para mí era que de nada me servía mi alma cuando ni siquiera me sentía vivo. Gracias a mi familia. Los quería muertos. No me conformaba con que algo malo les pasará porque de todos modos iban a seguir atormentandome. Consideré en que el que se debía ir era Anderson, porque era la razón de que mis padres fueran así conmigo. Pero luego reflexioné y lo medité mejor. Ellos sí eran el problema sin importar nada, y ante la ausencia de mi hermano, eran capaces de echarme la culpa de su muerte sin tener prueba alguna.

21:07 Miré a ese ente demoníaco a los ojos. Creo que tanto dolor. Me dieron la fuerza suficiente como para controlar el miedo y así pedirle que le quitará la vida a mis padres, haciéndolos sufrir todo lo que pudiera al escucharme. Extendió su mano hacia mí y esta dejó de ser esquelética para tener carne, dedos y hasta uñas. La apreté y sentí su incomparable fuerza. Al soltarme me dijo, acabas de hacer un pacto con el Charro Negro y durará hasta el final de tus días. Se volvió a montar en su caballo para irse, pero antes me advirtió que si volvía a intentar quitarme el anillo, entonces me partiría los huesos de mi brazo y esos no se iban a reponer por nada del mundo. Desapareció entre un mar de llamas que se esfumaron junto con él.

22:02 Esa escena no se me va a olvidar. Nunca estuve de frente ante el mismísimo Charro Negro. Y lo supe solo cuando se fue. Había escuchado historias sobre él, pero no creí que fuese así como yo lo vi. Regrese a mi casa y no voy a mentir. Estaba entusiasmado con lo que el charro me prometió. Mi alma era un precio justo a pagar. Si con eso me libraba de los verdaderos demonios que hacían de mi vida un infierno, Dios no quiso contestar mis súplicas. Así que me vi en la necesidad de buscar otros medios o ellos me buscaron a mí, diría yo para la cena.

22:47 Mi madre me dijo que esperara en mi cuarto y que me llamaría para que saliera a comer, porque ambos se negaban a compartir la mesa conmigo. Así lo hizo. Estaba solo en la sala, degustando la peor parte de lo que cocinó, pero al menos me sirvió en abundancia. Lo suficiente para saciar el hambre que se acumuló por varias horas de ayuno obligatorio y forzoso. Al irme a la cama. Me negué a conciliar el sueño. Quería esperar por si algo pasaba. La impaciencia se apoderaba de mí porque no veía la hora de contemplar el sufrimiento de 2 de las 3:00 personas que más odiaba en el mundo. La espera fue larga, pero dió frutos. A eso de las 2:00 de la madrugada comencé a escuchar gritos de mis padres que provenían de la habitación en la que dormían.

23:43 Sin pensarlo 2 veces salí corriendo para ver de qué se trataba, pero la puerta estaba cerrada por el movimiento de la Manija. Pude notar que intentaban abrirla, pero sus intentos no servían para nada. Se oían cosas romperse y estrellarse contra la pared. Mi madre oraba en voz alta, Suplicándole a Dios que los protegiera contra todo mal y después me llamó por mi nombre, suplicando mi ayuda para abrir la puerta. Me regocijé con su dolor, así que pegué el oído en la madera para escuchar con más claridad ese evento Paranormal.

24:24 Duró poco más de 1 hora y cuando se detuvo los 2 se echaron al piso a llorar. Todo esto lo deducía por lo que escuchaba. La sonrisa de mi rostro no se me borraba por nada y con una felicidad tremenda me fui a la cama para descansar. Finalmente había sido un momento inolvidable. No recordaba La Última Vez que me reí dentro de esa casa, de seguro era un niño de 8 años o tal vez un bebé. Cuando pasó a la mañana siguiente, me senté con ellos en la mesa. A esperar si mi madre se iba a dignar en darme desayuno o no vi los moretones en el rostro enfurecido de ambos.

25:09 Papá tomaba un café mientras leía el periódico para luego concentrar su mirada en mí. Por Primera Vez no la bajé, sino que la mantuve fija, pero sin decir una sola palabra. Como siempre, buscaba una excusa para desquitarse conmigo. Dijo que si yo no les preguntaba sobre lo que había pasado la noche anterior era porque no sólo lo sabía, sino que también era el responsable. Se puso de pie y sin vacilar me dio una fuerte cachetada que me derribó, dejándome en el piso apoyado con mis manos y mis rodillas. Me llené de IRA, así que lo encaré y le dije que me pegara todo lo que le diera la gana, porque de todos modos.

25:57 No le quedaba mucho tiempo de vida y que la perdería de una manera muy atroz y despiadada. Se sorprendió al escucharme y estuvo a punto de golpearme por segunda vez, pero mi madre le gritó que no lo hiciera. Se detuvo, se sentó de nuevo y me ignoró. Yo le dije a mi vieja o a esa señora que me engendró, que al parecer las cosas horrendas que pasaron en su cuarto los había hecho reflexionar Por Primera Vez en mi vida. Me burlé de ellos y no recibí castigo o penitencia. Por ello. Me fui a la escuela sin desayunar, pero con una alegría que no podía disimular. Ese fue el mejor día de mi vida.

26:45 Disfruté con mis amigos como nunca presté atención en clases, demostrando que los que sacaban buenas calificaciones lo hacían solo porque estaba en mi etapa de rebeldía y que de lo contrario, yo sería mejor que todos porque así me sentía. Pensaba mucho en la cara de mi madre, aterrada, cuando le dije a papá que no le quedaba mucho tiempo de vida. Quería que todo eso también le sucediera a Anderson, pero por alguna razón no se lo mencioné al Charro negro. Creo que me faltó creatividad, pero de todos modos con esos 2 era más que suficiente. Por la noche mi madre me dijo que cenara primero que ellos y que si quisiera podía llevarme la comida a mi habitación. Estaba claro que eran presas del miedo y el que menos lo demostraba.

27:41 Era mi padre quien ya no me dirigía la palabra. Acepté llevarme el plato para mi cuarto y al irme les dije que ni con toda la amabilidad del mundo se iban a salvar. Eso los estremeció y vi cómo mi vieja se puso a llorar llevándose las manos al rostro. Mi viejo volteó a verme de reojo con semejante enojo, pero no fue capaz de corregirme. Me fui a comer degustando una buena comida. Bien hecha tenía tiempo que no gozaba de semejante privilegio. Cuando el reloj marcó las 12:00 de la noche, de nuevo escuché sus gritos, todavía más angustiantes que los de la vez pasada. En esa ocasión me mantuve sonriendo, pero sin la necesidad de salir al pasillo y escuchar mejor con lo que llegaba a mis oídos.

28:35 Me bastaba al rato. Mi padre logró abrir la puerta y entró a mi cuarto. Enfurecido y con un bate en sus manos, decretando que tal vez esas actividades paranormales llegarían a su fin. Si él me quitaba la vida con sus propias manos, venía muy decidido, pero entonces apareció el charro en la oscuridad. ¿Por qué ninguna luz estaba encendida? Lo agarro por el cuello y la puerta se cerro trancándose impidiéndole el paso a mi madre. Ella gritaba mientras mi padre se asfixiaba por la fuerza sobrenatural del lente del infierno que estaba por cumplir.

29:17 La primera parte del Pacto que hicimos al rato lo soltó y lo que cayó al piso fue un cadáver. Ni siquiera me di cuenta cuando el espectro se marchó porque me estaba regocijando con la muerte del ser más despreciable de este mundo junto con mi madre. Cuando ella entró y vio la escena, partió en llanto y luego se encerró en su habitación. Yo contemplé eso por un par de minutos más, para luego salir y avisarme a los vecinos que mi padre había perdido la vida a causa de un paro. El charro ni siquiera dejó marcas en su cuello, lo que me facilitó la excusa. La policía acudió y luego retiraron el cuerpo mientras mi madre seguía sin salir de su cuarto. Cuando nos quedamos solos de nuevo le dije que de nada serviría llorar porque tarde o temprano iba a ser su turno. Me acosté a dormir y decidí que por la mañana no iría a la escuela porque no se me daba la gana y nadie me lo impediría. El sepelio de mi padre se llevó a cabo y Anderson asistió, evidentemente.

30:32 Mi madre y el conversaban secreteando, pero no me importaba para nada. Mis amigos se me acercaron, pero no me dieron el pésame. Todos sabían que en el fondo yo estaba contento por lo sucedido y que eso era lo que tanto había estado esperando. No fue Dios quien me lo concedió, sino un ente del infierno a cambio de un precio muy elevado. Y el Pacto todavía no culminaba. Veía eso como una venganza por haberme hecho sufrir tanto cuando no les había hecho nada. Se lo merecían y en el fondo suplicaba porque a mi hermano también le pasaran cosas sin importar si perdía la vida o no. 2 noches después me hallaba durmiendo tranquilamente. Cuando me despertó el ruido proveniente del cuarto de mi madre.

31:26 Ella dormía con Anderson. Y ambos tuvieron una noche donde presenciaron actividad paranormal, así como le sucedió a ella con mi padre. Yo me reía a carcajadas mientras ambos me suplicaban ayuda. Creo que mi vieja ya sabía que quien hizo que eso pasara era yo, pero el desespero le hacía decir cosas que jamás pensó decir. Luego me puse a gritarles diciéndoles en un tono muy desquiciado que se lo merecían. Y que arderían en el infierno por todo lo que me hicieron y las humillaciones y golpizas que les aguanté a todos. El terror para ellos terminó 1 hora después y al Amanecer, Anderson le dijo a mi madre que se iba y que nunca regresaría. Ella le rogó que se la llevara, pero este dijo que no, alegando a que el ente la quería a ella y no a él. Y que de ninguna manera iba a morir por sus pecados. Se marchó y la abandonó, dejándola de rodillas y con lágrimas en los ojos que se derramaban hasta caer al piso. Yo me acerqué para burlarme y decirle que ahí iba su gran orgullo, su querido Anderson, quién la dejó para que muriera sola, porque yo no servía como compañía de ella. Al rato le dije que tenía hambre y de inmediato se puso a cocinarme de cuanta cosa

32:57 preguntándome qué quería desayunar y todo eso desde los 10 años. Yo no sabía qué era eso y el sentimiento hizo que casi se me salieran las lágrimas, no por ella, sino por mí. Mientras comía contemplaba todo por lo que pasé decretando que fue muy injusto. Yo no escogí padres así. Ni tampoco hice algo para merecerlo. Ellos hicieron que yo detestará la vida, pero cuando finalmente se fueran los 2, pensaba que podía empezar de nuevo, sin obstáculos ni nada por ser menor de edad. La herencia me quedaría mi según la ley y mi hermano no se iba a atrever a intervenir porque conocía las consecuencias por la noche de nuevo.

33:48 Escuché golpes que provenían del cuarto de mi madre, pero sin que gritara, caminé para poner mi oído en su puerta y escuchar mejor, sea lo que sea, que estuviera pasando de ese lado. La estaba matando. Cuando se acercó a donde yo estaba, pegó el rostro para preguntarme si estaba ahí. No dije nada, solo me quedé callado. Ella intuyó que ahí me encontraba. Y me dijo que la perdonara, que aceptaba que había sido una mala madre y que merecía un castigo por eso, pero no dejaba de repetir, perdóname, hijo mío, esas palabras no tenían ningún significado para mí. La odiaba y después de 5 minutos, el charro le dio el golpe final contra la misma puerta, astillándola y dejándome ver parte de su cabello.

34:44 Ya no se hallaba con vida. Y el Pacto concluyó con eso, o al menos la parte del lente del infierno. Le avisé a todos, así como con mi padre y para el sepelio de ella no se presentó mi hermano. No lo he vuelto a ver desde entonces. Me quedé con la casa, con el dinero y todo. Terminé la escuela e hice mi vida en el pueblo conservando el anillo. Tampoco he visto al Charro. Pero si aquel anciano que de vez en cuando me pregunta si todo valió la pena. Tengo pesadillas. No soy feliz, no me he enamorado y tampoco siento hambre o sed, sin importar el tiempo que deje de comer. A eso me refería cuando dije que una mala vida me hizo cambiar un infierno por otro y no sabía cual era peor. Lo que sí es seguro que mi alma será reclamada algún día por el mismo charro.