Feb. 27, 2026

EL CHARRO NEGRO | Me salió en el camino (4 Historia de Terror Real)

EL CHARRO NEGRO | Me salió en el camino (4 Historia de Terror Real)
EL CHARRO NEGRO | Me salió en el camino (4 Historia de Terror Real)
Inframundo Relatos De Terror
EL CHARRO NEGRO | Me salió en el camino (4 Historia de Terror Real)

Buenas noches, madrugadores y trasnochadores. Bienvenidos a Inframundo.Esta noche traigo tres historias sobre el Charro Negro, ese jinete que aparece cuando el monte ya está muerto y el pueblo se queda en silencio. Un encuentro con un charro que no tenía rostro, un chiflido que se acerca hasta pararse en la puerta, y un trato que se cobra cuando llega la hora.Ponte cómodo, apaga la luz si te atreves… porque aquí no se viene a dormir.- MÁS HISTORIAS DE ESTE ESPECTRO: https://www.youtube.com/watch?v=w-CFfuU4T6E&list=PLAR2U7vSu8t8_NbqY7QODcaQXrw1z5ewGDISFRUTA DE:00:00 Historias del Charro Negro01:15 El Hombre de Fuego 12:20 El Chiflido del Diablo 21:00 Tiempo Cumplido#InframundoRelatos #charronegro #HistoriasDeTerror

EL DIA DE HOY ESCUCHARAS:charro negro, el charro negro, diablo vestido de charro, el diablo viste de charro, leyenda del charro negro, historias del charro negro, relatos del charro negro, jinete negro, caballo negro, chiflido del diablo, silbido del diablo, trato con el diablo, pacto con el diablo, brujas y charro negro, historias de terror, relatos de terror, historias paranormales, terror paranormal, leyendas mexicanas, terror mexicano, miedo real, relatos nocturnos, historias de rancho, terror en el monte, cuentos de terror, relatos de miedo, historias oscuras


0:01 Muy buenas, querida familia del Inframundo, los saluda Alejandro al micrófono, a todos los madrugadores que ya van de camino al trabajo. Y muy buenas noches también para todos los trasnochadores que nos escuchan desde la soledad de la madrugada. El día de hoy les vamos a contar historias a caballo. Relatos nacidos en el monte, en los caminos de Terracería y en los ranchos más apartados. Si usted trabaja en el campo, si es jornalero, si alguna vez ha caminado solo entre la sierra o ha regresado de madrugada por las veredas más solitarias, estas historias le van a helar la sangre. Hoy le vamos a contar varios relatos donde el Charro negro si aparece sin previo aviso.

0:55 Sin más por el momento te parece póngase cómodo y acompáñenos porque aquí comenzamos el hombre de fuego. Historia de terror basada en hechos reales compartida por Julián Avendaño. Muy buenas noches a toda la Comunidad. Esta historia me sucedió en un pueblo muy pegado a la Sierra, allá por el Estado de Guerrero.

1:39 Mi nombre es Julián Avendaño. Hoy en día cuento con 50 años. Esto que les comparto me pasó cuando era un adolescente de 13. En ese entonces vivíamos en esa casa de mi abuelo, quien era campesino, de esas personas que aún de vez en cuando hablaban en dialecto. Sobre todo lo hacía cuando se encontraba por los caminos con algunos conocidos que, al igual que él, aún trabajaban en la Tierra. También acostumbraba contar muchas historias que de verdad daban miedo, entre todas ellas la de un hombre que aparecía por los caminos solitarios a mitad del monte.

2:25 Ese hombre, según el relato de mi abuelo, todas las noches, se salía del infierno. Por eso estaba rodeado de un fuego extraño y luminoso. Me decía que si alguna vez me lo llegara a topar por algún oscuro camino, no dejara que se acercara, porque si me tocaba mi cuerpo se secaría con el calor que despedía. En ocasiones se manifestaba como un hombre de a pie, como un simple arriero, solitario y vestido de negro, pero también solía aparecer montado sobre un caballo azabache. Tan negro o más que la misma oscuridad. A mis 13 años me gustaba mucho escuchar esas historias, pero también me llenaban de temor, sobre todo si me tocaba andar solo por entre el monte cuando caminaba así volteaba para todas partes, esperando no ver el resplandor que seguramente tendría ese misterioso hombre.

3:35 Sucedió que una noche mi abuelo enfermó, tenía mucha temperatura y comenzó a de liar. Decía que el hombre de fuego andaba muy cerca de nuestra casa esperando encontrarse con alguien para llevárselo al infierno. Entonces mi madre, asustada, me pidió que fuera a buscar a la curandera del pueblo para ver si quería ir a esas horas a atenderlo. Sin pensarlo dije que si serían como las 4:00 de la mañana, cuando aún escuchando los gritos de mi abuelo, me interne en el monte por una vieja vereda donde yo nunca había caminado, solo a cada paso que daba, saltaban las ratas y los grillos no dejaban de hacer su sonido.

4:28 Además de eso, todo era silencio antes de eso. Había andado a las 6:00 de la mañana o a las 8:00 de la noche, pero nada más. Esa era la primera vez que lo hacía durante la madrugada. Entonces iba todo nervioso y con frío. Caminé entre cientos de matorrales por aquella vereda que parecía no tener fin cuando estaba por llegar a la casa de la curandera, que se encontraba muy pegada a un cerro. Escuché el trote de un caballo detrás de mí. Lo sentí demasiado cerca. Por eso me detuve y voltee para ver de quién se trataba.

5:12 Pero cosa curiosa, detrás de mí no había nadie, aunque yo sabía que no trate de convencerme que lo había imaginado, tratando también de encontrarlo. Barrí todo el monte hasta donde la oscuridad me lo permitía. Al volver la mirada al frente para seguir caminando a escasos 10 m de mí, ahí estaba alguien mirando en dirección a donde yo estaba. Primero creí que era una sombra. Después de mirarlo, supe que era un hombre de sombrero, vestido de negro, así como los charros y montando en un enorme caballo del mismo color.

5:59 El tamaño del animal obstruía todo el camino. Ni el hombre ni el animal se movían ni hacían ningún ruido. Sin embargo, dominando mis nervios, seguí caminando despacio hacia ellos. Aunque no lograba verle la cara en ese momento, no pensaba que pudiera ser algo malo. Tal vez sólo era alguien que venía de ver a la curandera. Me fui acercando y el jinete seguía inerte. No tenía la intención de mover su caballo. Cuando estuve a 3 km de él lo iba a saludar e incluso levanté mi mano. En eso volví a escuchar el trote detrás de mi voltee otra vez, pero de nuevo no había nadie.

6:54 Sólo fueron algunos segundos los que me tardé para regresar la mirada, pero al hacerlo, el jinete ya no estaba frente a mí. Voltee para todas partes, sabiendo que algo ahí no estaba bien. Los escalofríos no se hicieron esperar. Recuerdo que tuve la intención de regresar corriendo a casa, pero pensé en mi abuelo, en lo malo que estaba entonces seguí caminando rumbo a la casa de la Curandera. Cuando menos lo esperaba. Me vi frente a aquella oscura vivienda, le grité a la señora Doña Paz. Se llamaba.

7:36 Después de un rato, me contestó. Cuando me miró me preguntó que andaba haciendo por ahí un chamaco, como yo hablé con ella sobre lo que le pasaba a mi abuelo y me dijo que en ese momento no me podría acompañar, pero me dio un morral con el remedio para que mi mamá se lo preparara ya ella iría por la mañana a ver cómo seguía. La señora paz me advirtió que abriera bien los ojos y tuviera cuidado con lo que me pudiera encontrar en el monte. Me recomendó que viera lo que viera no me detuviera. Comencé a caminar de regreso, solo que ahora el camino me parecía más tenebroso.

8:21 Sabiendo que el hombre del Caballo negro andaba por ahí, yo sólo formaba figuras con las nopaleras y los arbustos espinosos. Figuras que al moverse con el aire parecían cobrar vida como a medio camino. Alguien habló a mis espaldas, me dijo buenas noches, pero fue tan repentino que me hizo estremecer. Al voltear estaba ese hombre de a caballo desde lo alto. Me volvió a dar las buenas noches y se ofreció a llevarme en ancas a donde yo fuera. El hombre estaba vestido de charro. Aunque no lograba distinguirle la cara, era de suponerse que era el mismo jinete que se me había desaparecido. Entonces le dije que no era necesario porque ya estaba por llegar a mi destino.

9:15 Me dijo que estaba bien y me extendió su mano. Lo dudé un poco por lo que me había recomendado la señora paz, pero al final lo saludé. Cuando lo hice me di cuenta que se trataba de una calavera. En eso, tanto el hombre como su caballo ardieron en fuego. Fue tanto el resplandor que con mi brazo izquierdo me cubrí los ojos con un instinto. Estiré mi mano en varias ocasiones hasta que logré que éste charro me soltara. Entonces, en cuestión de segundos, se desapareció. Corrí cuanto pude, aunque me llegué a golpear con algunas ramas espinosas.

10:00 No me detuve. Lo hice hasta que llegué a la casa. Mi mamá me miró cómo estaba de agitado, pero nada, me pregunto. Primero estaba la salud de mi abuelo. Ya antes del amanecer, cuando a mi abuelo le había bajado la temperatura, le conté a mi madre lo del charro que había visto. Le dije que con eso se comprobaba que las historias que contaba mi abuelo eran verdad, mi mamá abrió los ojos como plato y se santiguó varias veces porque mi abuelo platicaba muchas cosas horribles que pudieran ser ciertas, entre ellas que lo que tocaba el hombre de fuego se secaba. Al paso de 2 días mi abuelo estaba mejor, pero a mí me comenzó a arder el brazo que me había agarrado aquel charro. El dolor era tan intenso que ya no le pude ocultar a mi abuelo lo que me estaba pasando.

11:01 Se molestó mucho cuando supo que el brazo se me estaba secando sin perder el tiempo. Me llevo con un amigo de él, quien también era un anciano, y cuando. Yo esperaba que dijera que me podía ayudar. Hablaba de cortarme el brazo para que así pudiera salvarme la vida. Por supuesto que lloré. Grité y les dije amenazante, que no me dejaría que me hicieran una cosa así. Fue lo último que recuerdo. Todo se volvió oscuro y ya no supe de mí. Muy vagamente recuerdo haber sentido que me estiraban el brazo malo. Cuando me desperté, miré con horror que ya no tenía mi brazo por mucho tiempo.

11:51 Odié a mi abuelo en sí, a toda mi familia. Después de que ya había muerto, comprendí que lo único que hizo mi abuelo fue salvarme la vida. Muchas veces entré al monte EMPUÑANDO mi machete decidido a Vengarme. Constantemente soñé con eso, pero nunca más volví a ver a ese charro negro el chiflido del diablo. Historias de terror del Charro Negro.

12:36 Muchas personas cuentan historias y relatos sobre el charro negro. Yo les quiero compartir mi experiencia. Me sucedió en el estado de México, en una pequeña comunidad que aún en la actualidad pocos visitan ahí hace muchos años ni siquiera teníamos luz. Sus habitantes, gente sencilla y dedicada a las labores del campo, tenían sus costumbres muy arraigadas, al igual que sus creencias. No teníamos escuela, nuestros tatas nos enseñaban lo poco que sabían. Tampoco había un médico para cualquier enfermedad acudíamos con la vieja curandera. Los días por lo regular transcurrían tranquilos, pero cuando se hacía de noche pasaba algo extraño. Ya como a eso de las 11:00 de la noche se escuchaba a un cirvido, primero muy a lo lejos, después se iba acercando poco a poco. Decían los ancianos que era el diablo vestido de charro, quién cruzaba a todo el pueblo.

13:47 Por lo oscuro de aquel lugar, pocos lo habían visto, pero a quienes le había tocado la mala suerte de hacerlo lo describían como un hombre demasiado alto de figura esquelética, vestido totalmente de negro mientras estiraba su caballo, sirvaba volteando para todos lados. Cruzaba las angostas, solitarias y oscuras calles en unos cuantos minutos, pero con eso bastaba para que los perros hicieran un alboroto aullaban, Gruñían, Ladraban y corrían para todas partes espantados adentro de las casas cuando escuchaban pasar el trote de ese animal, así como el chiflido de ese hombre. También había reacciones sabiendo lo que era, la gente se atrancaba por dentro y las mujeres se ponían a rezar. Solamente había una noche que no pasaba. Ese hombre demonio o lo que fuera la noche del domingo, según las creencias del pueblo, era porque hasta el diablo respeta a Dios.

15:03 Muchas veces había escuchado ese silbido de la única manera que podría definir. Sería como aterrador de verás paralizante. El temor de todo el pueblo era que cuando ese hombre se detenía en alguna vivienda y se quedaba silvando, al siguiente día alguien de ahí amanecía sin vida muerto. Pero lo peor para todos los habitantes era saber que ese hombre vestido de negro era el mismísimo diablo y seguramente se había llevado el alma del infortunado al mismísimo infierno.

15:46 Y eso sí, causaba escalofríos a esos velorios. Casi nadie del pueblo asistía porque sucedían cosas sin explicación a mitad de la noche. Miraba sombras, se movían las cosas o se escuchaban gritos, pero sobre todo, se oía a aquel silbido. Era inquietante darse cuenta que el sonido parecía venir de ninguna parte. Un sábado, como a las 11:00 de la noche, se escuchaba el selvido a lo lejos. No sé por qué, pero al instante me puse nervioso. Sentí algo extraño, como un presentimiento que ese hombre venía directo a nuestra casa.

16:36 Por Primera Vez agarré el Rosario de mi mamá e intenté rezarlo. Recuerdo que me temblaban las manos, pero sobre todo la voz. El selvido cada vez era más claro y estaba más cerca de nuestra casa. Los perros ladraban como nunca lo hacían de una forma lastimera. Una de nuestras mascotas rasguñaba la puerta queriéndose meter todos en la casa. Nos quedamos helados cuando ese hombre se detuvo frente a nuestra puerta y comenzó a silbar. Una melodía que de verdad daba miedo en medio de la oscuridad como podíamos, nos veíamos los unos a los otros, sabiendo lo que eso significaba. Como en ese tiempo la única que estaba enferma era mi mamá, entró en crisis nerviosa.

17:29 Imaginándoselo peor gritaba asustada que el charro se la iba a llevar al infierno. Todos los de la casa nos pusimos a rezar a grito abierto, pero ese silbido no dejaba de escucharse. Sin pensarlo, mi papá abrió la puerta y salió con la intención de Espantarlo. En ese momento el silbido cesó, segundos inquietantes se fueron pasando y mi papá no regresaba. De pronto se abrió la puerta y entró. Nos pidió que nos calmáramos porque afuera no había nadie. Toda esa noche fue para olvidar.

18:11 No podíamos calmar a mi mamá, que nerviosa seguía llorando. Repetía una y otra vez que no se quería morir. Recuerdo haber rezado hasta quedarme profundamente dormido. Al siguiente día, cuando desperté, fui a verificar que mi mamá siguiera respirando. Por buena suerte, ella estaba bien, pero al tratar de despertar a mi padre me di cuenta de que no respiraba. Había muerto durante la madrugada, todo se volvió un caos. Hubo gritos de miedo y desesperación. Era terrible pensar que el charro se lo había llevado por haber salido a espantarlo la noche anterior.

18:59 Mi mamá se sentía tan culpable que enfermó todavía más. En el velorio de mi papá solo estuvimos los más cercanos, si acaso 8 personas. Pronto supimos que todo lo que se decía era cierto. Por la noche, cuando rezábamos el Rosario, comenzamos a escuchar ese servido. Después, gritos de terror como si se estuvieran llevando a rastras a una persona, me agobiaba pensar que era el alma de mi papá para concluir mi historia. Quiero decir que a la semana volvió a ocurrir.

19:39 Ese hombre se volvió a parar afuera de nuestra casa. Mi mamá nos prohibió rotundamente que alguien saliera como consecuencia, al día siguiente amaneció muerta. Su velorio también resultó una experiencia macabra. Estaba por cumplir mis 15 años cuando mis hermanos y yo dejamos ese pueblo para nunca regresar. Muchas veces nos hemos cuestionado por qué no lo hicimos antes. Esta ha sido mi experiencia con el Charro Negro. Muchas gracias a toda la audiencia de Inframundo por escucharme, si bien se ha hecho una costumbre ya en este canal hacerle la siguiente pregunta. ¿Usted qué hubiera hecho?

20:34 ¿Qué hubiera hecho usted si de pronto viera a un charro en medio del monte o parado frente a la puerta de su hogar, tocando, intentando entrar o quizás selvando? Me gustaría leer su opinión sin más. Continuamos con el siguiente relato. Tiempo cumplido, historia de terror basada en hechos reales compartida por arnulfo Alfonso. Mi bisabuelo, llamado Crescencio, vivió 107 años. Entonces me tocó conocerlo y hasta convivir con el. A pesar de esa edad, no era un anciano encorvado ni se veía de un bastón para poder caminar.

21:30 De hecho, se veía mucho más joven. Eso sí, era bastante serio y sabio. Aunque ya vivíamos en un pueblo, él estaba acostumbrado a estar en la sierra, a mantenerse de lo que daba el monte, de andar solitario caminando por veredas que muy pocos conocían. Hablaba con las plantas y los animales y, aunque parezca extraño, nunca se enfermaba. Me quedaba admirando con él porque sabía cuando iba a llover y nos avisaba antes de que cambiara el clima o se soltaría el viento.

22:10 Todas las noches se salía del monte a fumarse un cigarro de hoja y a platicar con alguien que yo no podía ver. A las 4:00 de la mañana ya estaba despierto. Se tomaba su café de olla endulzado con piloncillo y después se salía a darle de comer a los animales. Cuando yo me levantaba ya se había metido al monte a cazar ratas o víboras para comer. Hasta aquí todo parece normal. Quizás así eran las personas de antes, solo que mi bisabuelo guardaba un secreto. Se mantenía en forma porque había hecho un trato con el Charro Negro.

22:52 Nadie me lo dijo, ni siquiera el lo escuché en una plática que tuvieron mi abuelo y mis papás una noche que pensaron que yo me encontraba profundamente dormido. Según escuché una ocasión que mi bisabuelo crescencio se encontraba entre el Monte, lo mordió una serpiente venenosa de las llamadas Coralillo. Por más intentos que se hizo por rápido expulsar el veneno, este hizo efecto y se empezó a paralizar primero de las piernas, después el resto del cuerpo. En su desesperación de llegar a su casa para comerse unas hierbas y poder salvar su vida, se comenzó a arrastrar como pudo.

23:37 Ni siquiera seguía la vereda, avanzó derecho para cortar terreno. Gritaba por ayuda, pero su voz era tan opaca que nadie lo escucharía. Cuando estaba por perder el sentido, escuchó los cascos de un caballo que se aproximaba lentamente. Lo buscó entre la oscuridad hasta encontrarlo, pero al verlo, según les contó mi bisabuelo, miró que se trataba de una calavera vestida de negro. Portaba un viejo sombrero roto y sus vestimentas se encontraban totalmente desgarradas. Su cabello, que apenas se distinguía por lo oscuro del lugar, tenía unos ojos brillantes de color rojo, como si trajera lumbre por dentro.

24:27 De hecho, cada vez que aspiraba aventaba un humo caliente. Mi bisabuelo pensaba que quizá sólo alucinaba por el efecto del veneno. Le pidió ayuda para regresar a su casa sin mostrar ninguna dificultad. Aquel esqueleto lo ayudó a subir el enorme caballo y llevándolo en ancas, empezó a seguir la vereda. Conforme avanzaba mi bisabuelo tuvo un momento de lucidez. Entonces cayó en cuenta que quien se lo estaba llevando era la misma muerte. Como pudo, le dijo que se detuviera porque él quería vivir todavía muchos años más.

25:11 Mínimo 50. El jinete detuvo el caballo y volteó a verlo para preguntarle si estaba dispuesto a dar lo más valioso que tenía. Al responder que sí apareció la casa, mi bisabuelo se bajó como pudo a buscar las hierbas que necesitaba para sobrevivir. Pero escuchó claramente que esa calavera le decía que al paso de 50 años regresaría a cobrar. En ese entonces él ya tenía 57. Desde entonces se volvió callado, como si fuera otro. De manera extraña. Nada le sucedía. De hecho, ya lo habían mordido 2 víboras más y picado un alacrán. Pero el veneno no le hacía efecto. En una ocasión no alcanzó una bala perdida sin problemas. Se recuperó en pocos días.

26:08 Un día, cuando yo tenía 9 años, ocurrió algo raro, aunque no comentaban nada. Todos en casa andaban muy nerviosos. En esa ocasión al despertarme me di cuenta que mi bisabuelo Por Primera Vez no se había levantado de su cama. Pensé que tal vez estaba enfermo. Mi papá estuvo toda la mañana con él. Y ya por la tarde me dijeron que entrara para que recibiera su bendición. Era evidente que algo iba a ocurrir. Se podía sentir en el ambiente. Además, lo decía la cara de todos. Al entrar a su cuarto me sorprendí de ver el aspecto que tenía.

26:51 Parecía que le habían caído todos los años durante la noche anterior. Se encontraba arrugado y chimuelo. Además, sus ojos eran demasiado opacos. Acostado donde estaba, me miró unos segundos. Luego me trazó la señal de la cruz. Me acuerdo que ni siquiera podía hablar. Al intentarlo comenzó a toser. Nadie me dijo nada, pero yo sabía que ese día era su cumpleaños número 107. Entonces ya se habían llegado los 50 años que le había dado el charro negro e iba a morir. Desde que comenzaron a aparecer las primeras sombras se sentía un frío extraño. Los animales estaban muy callados e incluso los perros se habían escondido.

27:42 Por lo menos yo nunca había escuchado un silencio, así como a las 9:00 de la noche me invadió el miedo. Nada más por la manera en que rezaba. Mi madre, su Rosario, sabía que algo estaba por suceder, pero además se soltó un fuerte viento y los coyotes aullaban muy a lo lejos. De pronto nos quedamos totalmente a oscuras y aunque no se abrió, se escuchó. Cuando se azotó la puerta, empezó a correr el aire y algo o alguien comenzó a caminar dentro de la casa. Nunca se me olvida que todos nos encontrábamos arrecholados en un rincón en silencio. Los pasos se dirigían al lugar donde dormía mi bisabuelo. Luego de un rato regresaron.

28:34 Lo único que pudimos distinguir fue una enorme sombra de un hombre con sombrero. En cuestión de minutos todo pasó, se detuvo el aire y los aullidos se calmaron. Mis papás me ordenaron que me quedara donde estaba y corrieron al cuarto. Después comenzaron a llorar, desobedeciendo sus órdenes. También yo me fui a asomar para ver qué había pasado. Mi bisabuelo estaba con los pies tirantes y con las manos agarradas del respaldo de su cama. Era evidente que había intentado evitar que esa sombra se lo llevara.

29:16 Mi mamá lo tapó con una sábana. Cuando me vieron me sacaron de inmediato. Solo me dijeron que ya se le había cumplido su tiempo. A la mañana siguiente, antes de que salieran a avisar del deceso, mi papá dijo que afuera había muchas huellas de cascos de caballo entre todos. Nos pusimos a borrarlas con unas ramas. Para que nadie las viera y así evitar las habladurías de la gente del pueblo. Por mi horrible experiencia puedo decirlo. Las historias que cuenta la gente de rancho de pueblos de cerro son reales.

29:59 Familia del Inframundo. Espero de corazón que estas historias hayan sido de tu total agrado. Si fue así, házmelo saber en la caja de comentarios y díganme que les parecieron estos relatos nacidos en el monte y en los caminos olvidados. Ahora le dejo la pregunta, como ya es costumbre, usted que haría si de pronto. En medio de la noche se encontrara frente a frente con un charro vestido completamente de negro montado sobre un caballo enorme e imponente, mirándolo fijamente sin decir una sola palabra, lo leo en la caja de comentarios.

30:44 Si estas historias le gustaron, lo invito a que las comparta con algún amigo o alguna amiga amante de los relatos de terror. Especialmente con quienes trabajan en el campo o han vivido cerca de la sierra. Y si usted tiene alguna experiencia o anécdota, puede hacerla llegar a nuestro correo, el cual está apareciendo en pantalla donde con gusto la estaremos leyendo sin más. Por el momento me despido, no sin antes de hacerles dulces pesadillas y recuerde que en el monte no todo lo que se escucha es humano.