El Cerro de las Brujas (Relato Paranormal)
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0:01 Cerro de Brujas, historia de terror escrita y adaptada por la tenebrosa desde la entrada del pueblo, toñita venía gritando a todo pulmón que ya habían encontrado a Diego, mi madre y yo la observamos bajar corriendo por la calle empedrada. Al ver no se detuvo y con su dedo señalaba el principio de la calle, repitiendo nuevamente ya lo encontraron. Al ver la cara de la joven, mi madre supo que la esperanza de encontrarlo con vida fue en vano.
0:47 Miramos hacia donde nos indicaba y a lo lejos se apreciaban a los hombres bajando por el cerro. Nuevamente toñita emprendió so correr calle abajo, gritando todos. Al oír los gritos salieron de sus casas para verlo pasar. El último traía en sus brazos los restos de lo que apenas hacía 2 días era su hijo Diego. El rostro demacrado de don leoncio transmitía el sufrimiento de un padre ante la pérdida de su hijo. Esa, como las noches anteriores, sería larga y triste para todos los allegados a don Leoncio y su familia antes de irnos al velorio.
1:36 La recomendación que me hizo mi madre en esos momentos fue que por ningún motivo fuera a dejar sola a mi hermanita. Así tuviera la necesidad de ir al baño. No se lo encargara a ninguno de los presentes. En caso de que ella no estuviera cerca de nosotros y que tampoco fuéramos a salir de la casa de Don Leoncio, esa recomendación salía sobrando, pues el miedo que tenía desde la desaparición de Diego no me dejaba dormir. Creo que tampoco los del pueblo pudieron hacerlo. Mi madre no se acostaba desde muy temprano en su cama. Atrincando las puertas con unos grandes leños las ventanas las clavo para que nada entrara ni saliera por ellas. Velas o Quinques Iluminaban las casas del pueblo por esas noches.
2:37 Esa noche en particular era iluminada por unas fogatas que desde lejos se apreciaban en el gran terreno de don Leoncio. Las antorchas iluminaban el camino que llevaba a la gran casa. Hombres y mujeres de todas las edades estaban en el funeral sin importar clase social. Todos unidos en un mismo sitio por la pérdida que azotaba al pueblo. Al llegar mi madre no nos permitió quedarnos en el patio. En esta ocasión pareciera que estuviéramos pegados Asus enaguas. No se miraba niños correr por el lugar, todos con sus respectivos padres, algunos durmiendo, otros escuchando atentos las pláticas de los abuelos o de adultos que se agrupaban en el patio, déjame decirte que no había nadie por los alrededores de las bardas, todos se encontraban lo más cerca uno de los otros y tenían razón. El ataúd de Diego era forrado de tela blanca con unos adornos de ángeles custodiando los 4 puntos. Nos sentamos cerca de doña Isela, la abuela de Diego, aquella señora desde que la recuerdo siempre me dio la sensación de que ocultaba algún secreto, pues no con cualquier persona platicaba.
4:10 Solo con mi madre y lo que más llamaba mi atención era que mi hermana Lucía se acercaba a la dama y esta siempre le sentaba en su regazo. La señora siempre platicaba con ella en voz muy baja y a todo lo que le decía solo asentía con la cabeza. En varias ocasiones mi madre le preguntaba qué le decía doña Isela, pero mi hermana jamás nos dijo. Ella solo contestaba cosas sin que mi madre le preguntara algo de lo sucedido. La señora le comenzó a contar lo que hacía casi 2 semanas estaba sucediendo por los alrededores del Cerro.
4:55 Varios niños y los que trabajaban en sus faldas miraban a unas ancianas vestidas completamente de negro. Nadie las conocía, nadie sabía de quienes se trataban y nadie quiso prestarles atención a esos detalles. Solo los muy ancianos de los 3 poblados que se encuentran en los alrededores del Cerro saben quiénes son esas mujeres. Desde hacía ya más de 6 décadas, aquello que teníamos a un lado del pueblo había sido conocido como Cerro de Brujas. Algunas familias que llegaron y se asentaron en sus faldas no sabían lo que tiempo atrás había acontecido y para desgracia de varias familias estaba por suceder.
5:50 Por las madrugadas se comenzaron a ver unas bolas de fuego, estas por la parte quedaban en el poblado de Tierra blanca. Ella tiene una comadre, la cual la había visitado hacía un mes. Esta le comunicó que las Brujas ya habían regresado a su antiguo hogar. En el poblado de Tierra blanca habían desaparecido 2 niñas, las cuales eran hermanas, éstas tenían una semana sin saber de ellas fueron encontradas en lo alto del cerro. Una estaba atada de pies y colgada de un árbol, la otra sobre una piedra, la cual usaron como altar de sacrificio. Por respeto, no daré detalles de la manera en como destrozaron los pequeños cuerpos.
6:45 Yo miraba como las manos de mi madre temblaban ante el horror de aquella conversación. Ahora sé que el horror y el miedo de mi madre era que alguno de nosotros 2 desapareciéramos como los niños que habían fallecido y que por un buen tiempo siguieron desapareciendo. Cuando desapareció Diego hubo 2 testigos aseguraron que más de 2 noches seguidas aquellas aberraciones bajaban del Cerro, lo hacían por la parte donde abundan más los árboles. Y el camino es menos empinado.
7:25 Uno de ellos aseguró verlas en bolas de fuego. En cambio, el otro aseguraba que eran como unos velos negros flotando cerca del suelo, como si de algún animal arrastrando. Se tratarán. Vigilaban por las noches la casa de don Leoncio como animales acechando o la presa. Pero aquí lo extraño fue que Diego no desapareció por la noche, sino a plena luz del día. Lo que le aseguró doña Isela era que en el siguiente poblado desapareciera un niño o quizás una niña, ya que eran los que estaban alrededor de este, pero que no dieran un suspiro de alivio, pues quizás regresarían a Tierra blanca. Y se llevaría a otra criatura.
8:20 Pero lo más probable era que aquellas aberraciones hayan regresado para esta vez quedarse en su antiguo hogar. Mi madre no se aguantó las ganas de saber el motivo por el cual aquellas brujas se llevaban a los pequeños. ¿Y quiénes eran esas mujeres? Creo que mi madre tenía la sospecha de que doña Isela sabía de quienes se trataban. Doña Isela tenía 14 años cuando llegó al pueblo un hombre atraído por la abundancia de forestación. En ese tiempo los grandes negocios en las sierras eran la tala de los árboles. Con aquel señor venían su esposa y una hija de la misma edad que doña Isela.
9:08 Varios de los campesinos eran dueños de algunas parcelas donde aquel hombre quería talar los árboles. Aquellos eran desde pinos y cedros, pero ignoraba que ellos tenían dueños, pues estaban dentro de los territorios de algunos de los campesinos. Para subir al cerro se encontraba un sendero extraño. Era como si este nunca se terminara. El camino era sombrío, poca luz se filtraba por entre los árboles. Conducía a un gran montículo de piedras. Te comento que a su alrededor no crece nada de vegetación, ni pasto, ni siquiera el canto de algunas aves, ni los animales del bosque se acercan. Es como si fuera ese lugar una zona muerta. Cuando aquel hombre comenzó a persuadir de una manera amenazante, obligando a los campesinos a entregarle sus tierras por unas pocas monedas en pago, al negarse ante la infamia que aquel sujeto quería hacerles. Argumentó que tenía amigos y gente muy poderosa que con sólo chasquear sus dedos los sacaría de allí y ellos morirían de hambre, que aceptaran el pago tan noble que les estaba dando el anciano más longevo de lugar
10:40 le pidió una prórroga para pensar lo que su merced quería dar en pago por los terrenos. A lo que quiso aceptar rápidamente el ofrecimiento del anciano, pero éste le dijo que la respuesta la tendría en 2 semanas y que la espera valdría cada moneda en oro y plata que pagaría y lo más preciado, en un líquido vital. El hombre, segado por la avaricia, no entendió las palabras dichas por el anciano y aceptó la petición. El anciano o se le miró por 3 días después de aquel acuerdo, muchos pensaron que se había ido del pueblo, que le habían pagado por los terrenos y había huido con el dinero. Como siempre, entre la prole hay uno o 2 avariciosos quienes tratan de hacer algún levantamiento entre la tranquilidad de la gente.
11:40 Al cuarto día se le miró viajar por el sendero. Muchos aseguraron que era aquel anciano, ya no tenía la apariencia de enfermedad, cansancio. Algunos juraron que había rejuvenecido algunos años, le platicaron o que se había dicho de él, pero como siempre sentado en el tronco de la entrada de su casa, les comunicó que eso pronto se solucionaría. A la mañana siguiente, en una de las parcelas de uno de los hombres, encontraron el cuerpo de uno de ellos. Su cuerpo reposaba entre los alambres de púa. Estaba arañado, pero esos arañazos eran profundos, como si algún felino enorme se los hubiera hecho, el otro cuerpo se encontró.
12:35 Al igual que aquella niña colgado de un árbol, pero a diferencia de esta, a él le sacaron todos los intestinos, le cortaron la lengua, en el suelo encontraron su corazón. Aquella escena dantesca asustó a varios de los pobladores. Ya nadie quiso hablar del asunto, aparte de la muerte de aquellos 2 hombres. En cada uno de los pueblos que estaban alrededor del cerro desaparecieron 3 recién nacidos. Jamás fueron encontrados sus pequeños cuerpecitos ya estaba por acercarse la fecha que el anciano había dicho al hombre, quien pronto regresaría al pueblo para saber la respuesta de la gente. En los poblados de Tierra blanca, la merced y agua blanca se miraron a 5 mujeres.
13:36 Entre aquellas 5 se encontraba una hermosa mujer joven con una piel tan blanca que pareciera estar sin vida, pero no era así, ya que no era común ver ese tipo de tés en esos lugares. Llamaba la atención tanto de los hombres como de las mujeres. Pero lo que más llamaba la atención eran unos medallones de oro que adornaban sus cuellos. Pero no solo era por el grosor de las cadenas, sino de las extrañas figuras en los medallones. Las vieron por varios días antes de la llegada de aquel maldito hombre.
14:20 Cuando pasaban por el pueblo, las mujeres se detenían a las afueras de la casa del anciano. Vestidas de negro, cubriendo sus cabezas, lentamente comenzaron a caminar hacia aquel sendero. Varios las miraban perderse entre los matorrales, subir al monte, nada. Las inmutaba no miraban hacia sus lados ni hacia atrás, como si el pueblo estuviera abandonado. Ya faltaban sólo un par de días para que el comprador llegara de nueva cuenta, cosa que los tenía intranquilos. De Tierra blanca y la merced llegaron algunos de los representantes para expresar su inconformidad ante la exigencia de cómo deberían de entregar sus tierras. No tenían opción de venderles las tierras. Aquel hombre no había de otra.
15:21 Al terminar de hablar con el anciano, este les pidió que lo siguieran. Ya estando retirados de la muchedumbre comenzaron a encaminarse hacia el sendero, pero en esta ocasión no tardaron mucho en bajar del cerro. Los 2 viejos de los otros 2 poblados que subieron con el anciano se les miraba satisfechos a su regreso, pero a la vez un poco mortificados. Sin más, antes de retirarse, isela y su padre se encontraban entre el gentío. Ella estaba cerca de los hombres cuando uno de ellos les dijo que se haga lo que se tenga que hacer.
16:04 Con el paso de los años, doña Isela comprendió a lo que se referían los 3 ancianos, pues estos aseguraron el porvenir de sus descendientes. Pero sellaron el destino incierto de varias generaciones de los poblados. Al fin llegó el hombre nuevamente al pueblo, pero esta vez lo hizo en Tierra blanca. Ahí fue recibido por uno de los ancianos, quien, complacido, le mostraría las tierras más fértiles del lugar. Comenzó a subir aquel hombre junto con su esposa e hija. Pedido por el viejo, asegurándole que a ésto les encantarían los lugares que visitarían, aquel hombre mandó agua blanca a 2 tipos que lo acompañaban, ya que saldrían por aquel poblado, pero extrañamente nunca llegaron, pues los hombres al estar abajo no supieron la tardanza de la familia, subieron al cerro, de estos tampoco se volvió a saber nada. Nadie los buscó.
17:12 Nadie de fuera llegó en su búsqueda. Es como si no hubiera pasado nada. Esa noche se miraban las bolas de fuego danzando de una manera que se sentía el miedo y mejor corrían en busca de refugio. Más cuando gritos de horror se comenzaron a escuchar en la oscuridad de la noche. Con los años se dijo que aquellas brujas acabaron con la vida de esa familia y de los 2 hombres que los acompañaban, un grupo de niños subieron para buscar el lugar donde se decía habían visto aquellas bolas de fuego. Entre ese grupo de niños iba doña Isela. Los niños horrorizados describieron lo que encontraron en el cerro.
18:01 Los cuerpos de 2 mujeres estaban a medio de Vorar. Dentro de un círculo estaba el cuerpo ya sin vida del comprador, abierto desde la garganta hasta el vientre. Sus tripas salían de su cuerpo marcados con unos signos que sólo las Brujas utilizan en sus sacrificios, a quien le están ofreciendo ese presente. En cambio, las cabezas de los 2 trabajadores yacían dispersas por el lugar, al igual que sus brazos, piernas y dorsos. No fue un pago de oro y plata, sino de líquido vital, como lo había dicho el anciano.
18:44 Aquellos niños bajaron dando gritos de horror ante semejante escena. Algunos fallecieron a muy temprana edad. Pues el miedo es gran aliado de las Brujas. Y éstas huelen el miedo de aquellos que han profanado su territorio. Los buscan hasta encontrarlos y hacerlos pagar por su atrevimiento. Así pasaron los años sin que nadie preguntara por aquellas personas, todos asegurando que por esos lugares jamás había llegado ese grupo de personas. Aquellos 3 ancianos fallecieron con el pasar del tiempo.
19:28 Doña Isela asegura que de los 3 poblados de ese entonces, hay 3 ancianos que cada cierto tiempo suben al cerro para dialogar con aquellas brujas. Lo digo porque uno de esos ancianos hoy en día es uno de aquellos jóvenes que supió con el grupo de niños. También nos aseguró que una de las Brujas era hija del anciano. Mientras esas Brujas vivan en el cerro, las tierras no se venden. Nadie de los que llegan de otros lugares para quedarse de manera ilícita es vuelto a ver con vida. Otra cosa que llamó mi atención fueron esas palabras que hasta el día de hoy jamás he olvidado.
20:20 ¿Que alguna de las niñas de los pobladores pueden llegar a ser una de esas brujas, si estas son elegidas por quién nadie lo sabe? Para terminar la plática, doña Isela le dijo a mi madre que don Leoncio pronto se irá del pueblo, pues él hizo algo al igual que el padre de aquellas desafortunadas niñas. Aquellos hombres, aunque se fueran de los poblados, encontrarían su destino fuera de estos, pues el Pacto con ellas era no traicionar a su gente. Así terminó aquella conversación con doña Isela esa noche, ya que muy temprano por la mañana, al día siguiente el cortejo fúnebre se abrió paso al cementerio para así sepultar al pequeño Diego.
21:15 Pocos días después, aquel hombre al que todos apreciaban salió de agua blanca para jamás volver. Doña Isela tiene ya varios años que falleció, ya hace sepultada al lado de su nieto e hija. Mi madre también ya partió hace muchos años del pueblo. Todos se hacen compañía en las afueras de este, el lugar que los vio nacer y los vio morir. Las tierras que tanto habían cuidado ahora las abrazan en sus entrañas. Han pasado ya 50 años de la muerte del pequeño Diego.
21:56 Algunos se han ido a grandes ciudades a vivir, algunos se regresan nuevamente y otros se van para nunca más volver. De aquellos años solo quedamos algunas familias. Ya no vivo en la misma casa, ahora vivo un poco alejado del pueblo. Tengo mis propias tierras que me han vendido, pero no las del cerro. Las trabajo cosechando todo tipo de hortalizas, lo cual hasta el día de hoy me ha ido muy bien. Jamás me casé, quizás por el miedo a perder a un hijo. A mi edad solo se espera que llegue la muerte para ser enterrado junto a mi madre, a quien tanto he amado. ¿Te has de preguntar qué ha sido de mi pequeña hermana Lucía? Déjame decirte que ella, por alguna extraña razón, sigue teniendo la apariencia de una mujer hermosa y joven. Lucía aún se mira como una jovencita de 20 años. Cuando ella es una mujer anciana como yo, ella con otras cuatro mujeres viven en el cerro de las Brujas.
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